1879 – Batalla de Isandhlwana


La batalla de Isandhlwana tuvo lugar el 22 de enero de 1879 en el contexto de la guerra anglo-zulú. El contingente británico estaba dirigido por el Barón de Chelmsford y el zulú por Ntshingwayo Khoza.

Representación de la batalla en Illustrated London News

Historia

El 11 de diciembre de 1878 los británicos habían presentado un ultimátum a Cetshwayo, el rey zulú, demandándole que disolviera su imperio, cuando prácticamente ya se habían decidido a atacarlo. El ejército británico de 16.800 hombres estaba compuesto de regimientos de caballería, infantería y del Cuerpo de Voluntarios de Natal, compuesto por africanos y bóeres. Las columnas de suministro estaban compuestas por 612 carromatos y 113 carros ligeros tirados por 7.626 animales de tiro lo que causaba mucho retraso. Chelmsford trasladó sus tropas desde Pietermaritzburg, donde estaba instalado, hasta el campamento de Helpmekaar, cerca de Greytown.

El 9 de enero llegaron a Rorke’s Drift, y en la mañana del 11 de enero, sin aguardar la respuesta al ultimátum, comenzaron a cruzar el río Buffalo, entrando en Zululandia. Los británicos acamparon en Isandlwana, un lugar en campo abierto, que no fortificaron, confiando en su armamento y organización superior, y aunque organizaron patrullas de reconocimiento que se encontraron con algunos zulúes, no fueron capaces de descubrir la magnitud de las tropas zulúes de las inmediaciones, que consistía en 35 impis (regimientos).

Chelmsford dividió su ejército y se dedicó a buscar los zulúes. Dejó el 1º batallón del 24º Regimiento de infantería al cuidado del campamento bajo el mando de Henry Pulleine, un administrador sin experiencia bélica.

Mientras Chelmsford estaba en campo abierto buscando el ejército zulú y hostigado por pequeñas partidas zulúes que lo alejaron del campamento, el ejército zulú, compuesto por unos 22.400 hombres, atacó el campamento británico. En su táctica de los cuernos (un número reforzado de impas en el centro, con dos cuernos izquierdo y derecho con los soldados más jóvenes que creaban una gran bolsa cerrando la retirada del ejército) los 1.300 soldados británicos y 800 nativos fueron totalmente superados, pese a su clara ventaja tecnológica con los fúsiles y mosquetones (al igual que revólveres) frente a los ikwla (lanzas, llamadas así por el sonido que hacían al ser extraídas de los cuerpos de los enemigos) y los escudos de piel de vaca. Los zulúes no hicieron prisioneros y mataron a casi todos, tan sólo 55 militares británicos y 300 nativos consiguieron huir, atravesando el río Buffalo. Algunos de ellos se unirían al contingente de Rorke´s Drift librando a la noche siguiente el hecho que más Cruces Victoria ha otorgado. Después de la batalla, los zulúes, siguiendo su tradición, abrieron los cuerpos de los muertos para liberar los espíritus, teniendo especial vehemencia con los jóvenes tambores del ejército británico, creyendo que estaban poseídos. Sólo un militar británico de los que perecieron fue perdonado por los zulúes al haber luchado este hasta la muerte, terminando la munición de su fusil y revolver encima de un carro y arremetiendo contra la masa zulu sable en mano.

Isandlwana fue la primera derrota de los británicos en África, una de las peores derrotas del ejército británico, los zulúes perdieron 1000 hombres y otros 2000 resultaron heridos y los ingleses sufrieron más de 1.300 muertos mas 200 heridos 500 prisioneros y 300 huidos.

La batalla fue llevada al cine, en la película Amanecer zulú.

Batalla de Isandlwana
Guerra anglo-zulú
Fecha 22 de enero de 1879
Lugar Isandlwana, Sudáfrica
Coordenadas 28°21′32″S 30°39′09″E (mapa)
Resultado Victoria Zulu
Beligerantes
 Imperio británico Reino Zulú
Comandantes
Anthony Durnford †
Henry Pulleine †
Ntshingwayo kaMahole Khoza
Mavumengwana kaMdlela
Dabulamanzi kaMpande
Fuerzas en combate
Columna No.2:
Británicos: 14
Nativos + colonos: 511
Columna No.3:
Británicos: 734
Nativos + colonos: 578
Además de las tropas mencionadas arriba, un número indeterminado de civiles estuvieron involucrados.
Alrededor de 20 000
10 000 a 15 000 convocados
4000 a 5000 a Rorke’s Drift
Bajas
Más de 1300 muertos:
52 oficiales
727 soldados británicos
otros 471 que incluían:
133 tropas coloniales europeas
343 voluntarios de Natal
2 cañones capturados
1000 muertos
2000 heridos

El Reino de los Suevos: Conquista de Hispania y Formación


La primera mención a los suevos estaba relacionada con Ariovisto en torno al 72 a.C. Alrededor del año 171 los suevos se desplazaron hacia el suroeste. En el 248 se encontraban establecidos en las llanura panónica. Un vez allí el empuje de los hunos les obligó a desplazarse río arriba por al orilla izquierda del Danubio. En el 401 el núcleo principal de los suevos se encontraba en la región de Recia, llegando a orillas del Rin en el 405. Al año siguiente cruzaron el río en compañía de varias confederaciones germánicas, entre las que se encontraban los alanos y los vándalos. Durante dos años se desplazaron a lo largo de toda la Galia saqueando todo a su paso. Finalmente en compañía de los vándalos y alanos, en el 409, penetraron en la Península tras atravesar el Pirineo Occidental. Mientras otros grupos de tribus suevas permanecieron el Europa Central, muchas veces mezclados con los alamanes. Las fuentes citaban a grupos de suevos presentes en Suabia, región a la que dieron nombre, Venecia, Flandes, Inglaterra y Galia, entre otros lugares. Algunos grupos de suevos acompañaron a Alboino durante su conquista de Italia en el 568.

La conquista de hispania y la creación del reino de los suevos

En su avance por Hispania hacia la provincia de la Gallaecia se unieron a ellos numerosos esclavos y grupos de desposeídos, entre los que se encontraban miembros de las bagaudas, partidas de bandidos que realizaban sus correrías por el noroeste de la Península Ibérica. Durante dos años arrasaron el norte de la Península Ibérica. En el 411 pusieron fin a sus correrías cuando firmaron un pacto con el Imperio Romano, según el cual se les permitió a los suevos, vándalos y alanos asentarse en la provincia de la Gallaecia. Los suevos se asentaron en el noroeste de la Península Ibérica, en la casi totalidad del territorio de la provincia romana de la Gallaecia. Al norte se situaron los vándalos, que se establecieron en el extremo más nororiental de Hispania. Por el sur los límites de las posesiones de los suevos eran bastante imprecisos, situándose en el norte de la actual Portugal y parte de las provincias de Salamanca, León y Zamora.

En sus momentos de mayor esplendor extendieron sus dominios más al sur, aunque tan solo por cortos períodos de tiempo. El rey de los suevos, Hermenerico firmó un acuerdo o foedus con el emperador romano Honorio, según el cual recibían la clasificación de federados, teniendo a su vez la obligación de repartirse las tierras con la población hispanorromana y se comprometieron a defender el Imperio. El reparto de tierras siguió el modelo aplicado con los visigodos. A los suevos les correspondio una tercera parte de las tierras de los latifundios en régimen de colonato, de los montes, de los prados y de las propiedades del Imperio.

El esplendor del reino suevo

La particularidad del relieve gallego permitió al reino de los suevos sobrevivir durante mas de siglo y medio desde el 411 hasta su desaparición en el 585. Sufrieron numerosos ataques de los romanos, de los visigodos y de los hispanorromanos. Se establecieron en densas poblaciones de tipo militar situadas predominantemente en la costa, principlamente en torno a la región de Lugo. Hermerico estableció su capital en al ciudad de Bracara (la actual Braga). Este soberano que gobernó a los suevos entre el 409 y el 441 tuvo que enfrentarse en numerosas batallas a los hispanorromanos, los cuales trataban de defenderse de los continuos ataques de rapiña que sufrían. La partida de los vándalos asdingos hacia África permitió a los suevos controlar en el 420 todo el noroeste de la Península Ibérica. Para evitar posibles sublevaciones Hermerico ordenó el desmantelamiento de las murallas de la ciudad hispanorromana de Conimbra (Coimbra). Ante la gravedad de la situación los hispanorromanos solicitaron la ayuda en numerosas ocasiones de Aecio para hacer frente a los suevos, pero éste nunca respondió a sus llamadas.

Los habitantes de la Gallaecia cansados de la actuación de los suevos enviaron en el 431 a Roma al obispo Idacio, logrando con sus gestiones que el conde Censorio restableciera la paz entre ambos bandos. Los suevos firmaron en 433, 437 y 438, tratados de paz con los hispanorromanos tras diferentes sublevaciones. En el 438 conquistaron Mérida y Sevilla. Ese mismo año Hermerico, quien todavía no había fallecido, fue sucedido por su hijo Requila. Algunos historiadores han mantenido que se trató de una asociación al trono, otros han afirmado que fue una abdicación a causa de la frágil salud del soberano. A la muerte de Hermerico en el 441 quedó como único soberano Requila, durante cuyo reinado el reino suevo alcanzó su mayor importancia, ampliando las posesiones de la corona sueva hasta tierras de la provincia de la Cartaginense.

Con Requiario, hijo de Requila y que sucedió a su padre en el 448, continuó el esplendor militar de los suevos. Realzando numerosas expediciones militares contra la Tarraconense, logrando saquear Zaragoza y capturar Lleida. Estas campañas se encuadraban dentro de las campañas destinadas a poner fin a los movimientos de los bagaudas. Como agradecimiento a los servicios prestados al Imperio Requiario recibió la mano de la hija del rey visigodo Teodoredo. Al ser el nuevo soberano de religión católica provocó que se convirtieran la mayor parte de los suevos. Las relaciones del soberano suevo con el Imperio se estrecharon todavía más en el 453 cuando recibió la visita de los embajadores imperiales Mansueto y Fronton. Pero Requiario en contra de los deseos de Roma continuó con sus incursiones sobre la Tarraconense. Los éxitos militares de los suevos preocupó seriamente a Roma, que trató de frenar su avance con la ayuda de los visigodos.

La decadencia del reino suevo

El soberano visigodo Teodorico II con la ayuda de grupos de burgundios se introdujo en Hispania en el 456, enfrentándose y derrotando a los suevos a orillas del Órbigo, en las cercanías de Astorga. Los visigodos persiguieron a los fugitivos y saquearon Braga, donde capturaron al rey a quien ejecutaron. A la muerte de Requiario sucedió una época de anarquía que supuso el inicio de la decadencia del reino suevo. Entre el 457 y 460 reinó Maldras, quien fue proclamado por una parte del pueblo. Surgieron numerosos pretendientes al trono que se negaban a aceptar la legitimidad del nuevo soberano. Se inició una guerra civil que se prolongó por el espacio de tres años, y en el que jugaron un papel bastante activo los visigodos. De estos enfrentamientos resultó vencedor en el 460 Remismundo, quien fue reconocido como soberano de los suevos por los visigodos. Remismundo se enfrentó posteriormente al aspirante al trono Frumario. Esta situación le obligó a buscar la ayuda de los visigodos, con los que firmó un acuerdo de paz en el 464. En el 465 se hizo con el control del reino, aunque todavía siguieron activos algunos núcleos rebeldes, como el de los aunonenses.

Ese mismo año Teodorico II envió al reino suevo al obispo gálata Ayax, quien consiguió la conversión de los suevos al arrianismo. Se inició auspiciada por Remismundo una feroz persecución contra los católicos y los paganos de su reino. Entre el 469 y el 558 hay una laguna histórica debido a la escasez de fuentes. En el 558 se encontraba reinando sobre los suevos Teodomiro, quien se convirtió al catolicismo junto a su pueblo, debido principalmente a la acción apostólica de San Martín de Tours, sacerdote procedente de Pomania, a quien se le atribuía la curación milagrosa de uno de los hijos del soberano. La conversión de Teodomiro molestó a los visigodos, cuyo monarca Leovigildo atacó a los suevos. El rey suevo fue nombrado obispo metropolitano de Braga por los catolicos. En esta época también se produjo la predicación entre los suevos de San Martín de Dumio.

El sucesor de Teodomiro en el 570, su hijo Miro, gobernaba sobre un reino que se extendía por toda Galicia y la Lusitania situada al norte del Tajo. El rey convocó los concilios primero y segundo de Braga. Miro se enfrentó también con Leovigildo, por lo que apoyó las aspiraciones al trono visigodo del hijo del rey, Hermenegildo. Miro fue sucedido en el 583 por su hijo Eborico, quien fue depuesto un año mas tarde por Andeca, que para afianzar su poder se casó con la viuda de MIro, Sisegunda. Andeca fue derrotado por Leovigildo en Oporto y Braga, siendo obligado a retirarse a un monasterio. El reino suevo fue incorporado a las posesiones visigodas como una provincia más. En los dos años siguientes hubo una serie de rebeliones que fueron fácilmente sofocadas. Los restos de la población sueva acabó mezclándose con los visigodos y los hispanorromanos.