Experimento Filadelfia ¿verdad o bulo?


El Experimento Filadelfia, también llamado Proyecto Arcoíris, es el nombre que recibió un supuesto experimento secreto llevado a cabo por la marina estadounidense en los astilleros navales de Filadelfia, en el estado de Pensilvania, durante o antes del 28 de octubre de 1943, en el cual el destructor escolta de la Armada USS Eldridge al parecer fue invisibilizado (o “encubierto”) electrónicamente contra los dispositivos enemigos. La marina de Estados Unidos comenta que ha buscado archivos que se refieran a este hecho y no los ha encontrado, ni ha encontrado evidencia de que se intentara.

El incidente fue informado repetidamente como una farsa.

La historia del experimento

A finales de la década de 1930, el ingeniero eléctrico Nikola Tesla, afirmó haber completado una teoría dinámica de la gravedad, que básicamente explica la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales. Estos razonamientos calaron hondo en un grupo de trabajo que experimentaba con los campos electromagnéticos en la Universidad de Chicago, donde se estaban iniciando las investigaciones sobre la posibilidad de la teletransportación a través del uso de campos eléctricos y magnéticos. Este proyecto se habría trasladado en 1939 al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton.

En un momento determinado, se afirmó haber conseguido la invisibilidad de pequeños objetos, con lo que se presentó al gobierno de los Estados Unidos. Por lo que en el plano militar vieron el potencial de esta nueva tecnología y decidieron sufragar el curso de las investigaciones a fin de direccionarlas en el sentido que les convenía: su aplicación a la industria bélica. El USS Eldridge, es modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos enormes generadores de 75 kV cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de cañones de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación… fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible.

Las pruebas habrían empezado el verano de 1943, y hasta cierto punto tuvieron éxito al principio. Una prueba, el 22 de julio de 1943, volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos informando de una “niebla verdosa” —sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente.

El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15 minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales —supuestamente un caso accidental de teletransportación.

Según el relato de Carlos Allende, los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total.

Publicación de la historia

Los detalles de este experimento fueron revelados indirectamente.

Carl Allen/Carlos Allende

En 1955, K. Jessup, un astrónomo amateur, antes investigador postuniversitario, publicó The Case for the UFO, un examen del fenómeno del OVNI (UFO en inglés) en el que teorizaba los medios de propulsión que un platillo volador del estilo de un OVNI podría utilizar. Jessup especuló que la anti-gravedad o el electromagnetismo pueden ser responsables del comportamiento de vuelo observado en los OVNIs, y lamentó, tanto en el libro como en la publicidad del tour que siguió, que la investigación de los vuelos espaciales se concentrara en el área de los cohetes, y que se pusiera poca atención a otros medios teóricos de vuelo, que él consideraba rendirían más frutos al final.

El 13 de enero de 1956, Jessup recibió una carta de un hombre que se identificaba como “Carlos Miguel Allende”. En ella, Allende informaba a Jessup del Experimento Filadelfia, aludiendo a artículos periodísticos de la época de fuentes dudosas como “prueba”. Allende también decía haber sido testigo de la desaparición y reaparición del Eldridge mientras trabajaba en un barco mercante que se encontraba cerca, el SS Andrew Furuseth. Incluso mencionó los nombres de otros tripulantes del Andrew Furuseth, y decía saber del destino de algunos miembros de la tripulación del Eldridge tras el experimento, incluyendo uno que dice haber visto “desaparecer” durante una pelea en un bar. Jessup le respondió a Allende con una postal, pidiendo más evidencia y corroboración de la historia, tales como fechas y detalles específicos de la misma. La respuesta llegó varios meses más tarde; sin embargo, esta vez el hombre se identificaba como “Carl M. Allen”. Allen dijo que no podría proveer los detalles pedidos por Jessup, pero insinuaba que podrían ser obtenidos a través de la hipnosis. Jessup decidió cortar la correspondencia.

La ONR y las notas de Varo

En la primavera de 1957, Jessup fue contactado por la Oficina de Investigación Naval (Office of Naval Research, ONR) de Washington D.C., que le pedía estudiar el contenido de un paquete que habían recibido. Al llegar, el curioso Jessup quedó perplejo al encontrar que una copia de su libro había sido enviada a la ONR en un sobre manila con la leyenda “HAPPY EASTER” (felices pascuas). Además, el libro tenía numerosas notas al margen, y la oficina de la ONR le preguntó a Jessup si tenía idea de quién pudo haberlas hecho.

Las largas anotaciones estaban escritas en tres diferentes colores, y parecían detallar la correspondencia entre tres individuos, de los cuales solo uno tenía nombre: “Jemi”. La ONR etiquetó a los otros dos como “Mr. A” y “Mr. B”. Las notas se refieren a las otras personas y discuten dos tipos diferentes de “gente” que viven en el espacio. El uso de las mayúsculas y la puntuación era inusual, y detallaba largamente los méritos de varias suposiciones que Jessup hacía en el libro, con referencias oblicuas al Experimento Filadelfia, en una forma que sugería conocimiento previo o superior (por ejemplo, “Mr. B” asegura sobre una teoría de Jessup que “No sabe, no puede saber. sólo adivina”).

Basado en el estilo de la escritura y el tema y comparando con las cartas que había recibido previamente, Jessup identificó a “Mr. A” como Carlos Allende/Carl Allen. Otros han sugerido que todas las anotaciones las hizo la misma persona, usando tres plumas diferentes.

La ONR contactó después a Jessup, diciendo que la dirección de la carta de Allende era una casa de campo abandonada. También le informaron a Jessup que la corporación Varo, una firma de investigación, estaba preparando una impresión de The Case for the UFO con las dos cartas y las notas. Al parecer, se imprimieron alrededor de 100 copias, incluyendo tres enviadas a Jessup.

Jessup trató de sacar provecho del tema, pero su siguiente libro se vendió mal y su editor rechazó algunos escritos más. En 1958 lo dejó su esposa, y sus amigos lo describieron como inestable cuando viajó a Nueva York. Tras su regreso a Florida estuvo envuelto en un accidente automovilístico severo y tardó en recuperarse, aumentando su desánimo. Morris Jessup se suicidó en 1959, (envenenado por los gases de escape de su vehículo).

La misteriosa muerte de Jessup

La muerte de Jessup ha sido tema de muchas especulaciones. Algunos amigos suyos dijeron que Jessup no era el tipo de persona que se suicida. Otros han sugerido que fue asesinado porque se negó a dejar las investigaciones sobre el enigma de los OVNIS. Sin embargo, otros amigos dijeron que Jessup estaba deprimido a causa de problemas personales, y que había anunciado su suicidio a un intimo amigo suyo.

Biografía de Carl Allen

Carl Allen fue un enigma viviente. El verdadero nombre de Carl Allen era Carl Meredith Allen, quien cambió varias veces de nombre y domicilio. Nació en Springdale (Pensilvania) en mayo de 1925, y se le suponen por lo menos cinco seudónimos. Es el menor de tres hijos; su padre era irlandés y su madre gitana. Se alistó en la Marina de los Estados Unidos el 14 de julio de 1942, y se licenció el 21 de mayo de 1943. En julio de 1943 entró en la marina mercante, que abandonó en octubre de 1952, y desde entonces fue una especie de vagabundo. Se dice que visitó la corporación Varo por invitación de su presidente, y que estuvo en contacto con el doctor Edward U. Condon durante la investigación de OVNIS que realizó en la Universidad de Colorado. Allen reconoció ser el autor de las cartas de Jessup y de las anotaciones que había en el libro enviado a la ONR. Se supone que negó que se tratara de una simple broma. Murió en un asilo de Colorado el 5 de marzo de 1994.

Las cartas de Carlos Allende

La historia del Experimento Filadelfia se basa, sobre todo, en la información contenida en dos cartas enviadas en 1956 por Carlos Allende (Carl Allen) a Morris Jessup. En la traducción no se han mantenido las faltas de ortografía del original, pero se ha intentado preservar el sorprendente “tono” de Allende.

Primera carta

Estimado doctor Jessup: Su invocación al público para que se mueva en masa sobre sus representantes y haya así suficiente presión colocada en un correcto y suficiente número de lugares donde pueda ser aprobada una ley para que la Teoría del campo unificado del doctor Albert Einstein (1925-27) sea puesta en práctica no es nada necesaria.

Se usaron los “resultados” de mi amigo Dr. Franklin Reno… Los resultados fueron y son hoy prueba de que la Teoría del Campo Unificado hasta cierto punto es correcta… El “resultado” fue la completa invisibilidad de un barco, tipo destructor, y toda su tripulación. Estaba navegando. (Oct. 1943). El Campo fue efectivo en una forma esferoidal oblata que se extendía cien yardas (más o menos, debido a la posición lunar y latitud) fuera de cada lado del barco. Cualquier persona dentro de esa esfera se volvía de forma vaga pero él también observó a esas personas a bordo de ese barco como si ellas también estuvieran en el mismo estado y sin embargo estuvieran andando sobre nada. Cualquier persona fuera de esa esfera no podía ver nada, salvo la forma claramente definida del casco del barco en el agua…

Quedan muy pocos de la tripulación experimental original ahora, Señor. La mayoría enloqueció, uno salió a través de la pared de su alojamiento a la vista de su mujer e hijo y otros 2 miembros de la tripulación (no volvió a ser visto), dos “se fueron al Fuego” o sea se inmovilizaron y se incendiaron mientras llevaban unas brújulas comunes… (ardieron 18 días)… El experimento fue un éxito completo. Los hombres fueron fracasos completos.

Revise periódicos de Filadelfia buscando un parrafito (parte superior de la hoja, interior del periódico cerca del tercio final del periódico, 1944-46 en primavera u otoño o invierno, no en verano) de una noticia describiendo las acciones de los marineros después de su viaje inicial. Asaltaron un local en el astillero de la Marina “Gin Mill” o “Beer Joint” y causaron tanta conmoción y parálisis de las camareras que poco de comprensible se les pudo sacar, que el párrafo y el que lo escribió no lo cree, y dice “Sólo escribí lo que oí y esas mujeres están locas…”.

Le pido que haga éste poco de investigación sólo para que se trague la lengua cuando recuerde lo que “pidió que se haga ley”.

Muy irrespetuosamente suyo, Carl M. Allen

P.S. Ayudaré más si usted ve que puedo. (Z416175)

Segunda carta (Días después)

Notas de adición y pertenecientes a la misiva:

Quiero mencionar que de algún modo también el Barco Experimental desapareció del muelle de Filadelfia y muy pocos minutos después apareció en otro muelle en Norfolk, Newport News, en la zona de Portsmouth. Éste fue señalado y claramente identificado como el lugar pero entonces el barco, de nuevo desapareció y volvió a su muelle de Filadelfia en sólo unos pocos minutos o menos. Esto también fue notado en los periódicos. Pero he olvidado en qué periódico lo leí o cuándo pasó. Probablemente al final de los experimentos. Podría haber sido en 1956, después de que terminaran los experimentos, no lo puedo decir con seguridad.

Muy sinceramente,

Carl M. Allen


Estimado señor Jessup:

Me pide lo que es equivalente a pruebas positivas de algo que sólo la duplicación de los dispositivos que produjeron “este fenómeno” podrían darle… Nunca podré satisfacer esa actitud… Puedo ser de alguna ayuda positiva para usted en mí mismo pero para hacerlo requeriría un Hipnotizador, Pentotal Sódico, un grabador y una excelente dactilógrafa para producir material de valor para usted…

Soy un contemplador de las estrellas Sr. Jessup. No lo disimulo y el hecho de que… estoy seguro de que el hombre irá adonde ahora sueña con estar… hacia las estrellas vía la forma de transporte con que tropezó accidentalmente la Marina (para consternación suya) cuando su barco exp. despegó y apareció un minuto después más o menos a varios cientos de millas marinas de distancias… Quizás la Marina ya haya usado este accidente de transporte para construir sus OVNIS. Eso es un avance desde todos los puntos de vista. ¿A usted qué le parece?

Muy respetuosamente, Carl Allen.

Curiosidades

  • Al barco lo rodeaba una niebla verde, y esto es lo que sucede en la mayoría de los casos reportados en el Triángulo de las Bermudas.
  • Los tripulantes viajaron en octubre de 1943 en los 15 minutos que duro la invisibilidad desde el muelle de Filadelfia a otro muelle en Norfolk, Newport News, en la zona de Portsmouth.
  • Según la leyenda, se afirma que se produjo una pelea en un bar donde los tripulantes supervivientes comenzaron a materializarse y desmaterializarse.

¿Quienes eran las Beguinas?


Las beguinas eran una asociación de mujeres cristianas, contemplativas y activas, que dedicaban su vida a la ayuda a los desamparados, enfermos, mujeres, niños y ancianos, y también a labores intelectuales. Organizaban la ayuda a los pobres y a los enfermos en los hospitales, o a los leprosos. Trabajaban para mantenerse y eran libres de dejar la asociación en cualquier momento para casarse.

Organización

No había casa-madre, como así tampoco una regla común, ni una orden general; sino que cerca de los hospitales o de las iglesias donde establecían sus viviendas en sencillas habitaciones donde podían orar y hacer trabajos manuales, cada comunidad o beguinaje, era autónoma en sí misma, y organizaba sus propia forma de vida con el propósito de orar y servir como Cristo en su pobreza.

Una carta de 1065 menciona la existencia de una institución similar al beguinaje de Vilvoorde en Bélgica. Desde la región de Lieja el movimiento se difundió desde el siglo XII rápidamente por Holanda, Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Austria. Algunos beguinages, como los de Gante y Colonia llegaron a contar con miles de integrantes. El extenso renacimiento religioso que originaron los beguinages, también trajo sociedades similares para los hombres, los begardos.

Nombre

Sobre el origen de los nombres beguina y begardo hay varias hipótesis:

  • por Lambert le Bègue, sacerdote de Lieja quien habría fundado la asociación; fue crítico de las costumbres del clero, traductor de los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas de Pablo, autor de Antigraphum Petri, acusado de herejía, murió en 1180, después de haber fundado una iglesia y claustro para viudas y huérfanos de los cruzados en su pueblo nativo. El apelativo le bègué significa en francés “el tartamudo”.
  • deriva de beghen en flamenco antiguo, con el sentido de pedir (pedir al orar o tal vez peyorativamente, pese a que en realidad nunca fueron mendicantes).
  • por Bega, santo patrón de Nivelles, en donde, según una dudosa tradición, se estableció el primer beguinage.
  • por el hábito de color beige de lana burda, parecido al de los «humillados» de Italia.

Literatura

La beguina mística más famosa es sin duda Hadewych de Amberes (hacia 1240), autora de varias obras en poesía y en prosa. En Amar el Amor escribió:

Al noble amor / me he dado por completo / pierda o gane / todo es suyo en cualquier caso. / ¿Qué me ha sucedido / que ya no estoy en mí? / Sorbió la sustancia de mi mente. / Mas su naturaleza me asegura / que las penas del amor son un tesoro.

En Alemania aparece como cumbre de la mística del amor Matilde de Magdeburgo (1207-1282), con su escrito La luz que fluye de la divinidad. Mal vista por la jerarquía eclesiática tuvo que buscar refugio en el convento de Helfta.

Como escritoras, las beguinas encontraron el obstáculo de ser laicas y mujeres, pero alegaron el mandato de la inspiración divina. En este sentido, las beguinas rivalizaron con el poder eclesiástico y su patriarcal, al considerar la experiencia religiosa como una relación inmediata con Dios, que ellas podían expresar con voz propia sin tener que recurrir a la interpretación eclesiástica de la palabra divina.

Entre las beguinas más ilustres vale la pena recordar a María de Oignies, a Lutgarda de Tongeren, a Juliana de Lieja y a Beatriz de Nazaret, autora de Los siete grados del Amor. Se considera que las beguinas, junto con los trovadores y Minnesänger, fundaron la lengua literaria flamenca, francesa y alemana. Participaban en la apertura del saber teológico a los laicos, tomándolo del latín clerical y vertiéndolo a las lenguas vulgares. La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera en 1310 a Margarita Porete, autora de El Espejo de las Almas Simples que dice:

Teólogos y otros clérigos / no tendréis el entendimiento / por claro que sea vuestro ingenio / a no ser que procedáis humildemente / y que amor y fe juntas / os hagan superar la razón, /pues son ellas las damas de la casa.

Decadencia

La condena de Margarita fortaleció a los enemigos de las beguinas y a instancias del Papa Clemente V fueron condenadas por el Concilio de Vienne en 1312, que decretó que “su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios”; pero esta sentencia fue mitigada por Juan XXII en 1321, quien permitió que las beguinas continuaran con su estilo de vida, ya que “habían enmendado sus formas”.

Posteriormente las autoridades eclesiásticas tuvieron frecuentes roces con las beguinas y begardos. Durante el siglo XIV los obispos alemanes y la Inquisición condenaron a los begardos y emitieron varias bulas para someterlos a la disciplina papal.

El 7 de octubre de 1452 una bula del papa Nicolás V fomentó el ingreso de las beguinas a la orden carmelita. Carlos el temerario, duque de Borgoña, decretó en 1470 que gran parte de los bienes de las beguinas pasaran a manos de las carmelitas. Se presionaba a las beguinas de muchas maneras para ingresar a una comunidad de monjas o a disolverse. En el siglo XVI la desconfianza en las beguinas creció, pues fue frecuente que se unieran a la Reforma, especialmente al anabaptismo.

En el siglo XVIII, se tomaron más medidas para frenar a las beguinas.


Creemos o yo al menos creía que las beguinas son de hace mucho tiempo pero rescato esta noticia para que veamos que han vivido hasta nuestros días:

La Vanguardia 16/04/2013

Muere la última hermana de un singular fenómeno religioso y social femenino surgido en la Edad Media

Las beguinas apagan la luz

Los trece beguinajes de Holanda y Bélgica son patrimonio de la humanidad | Para miles de mujeres retirarse a estas comunidades supuso una insólita libertad

Ha muerto, mientras dormía, la última beguina del mundo. La hermana Marcella Pattyn, fallecida en Kortrijk (Bélgica) este domingo a los 92 años, era la última representante de un movimiento religioso desconocido y singular surgido en la Edad Media y que durante siglos dio insólitos espacios de libertad a la mujer en tiempos en que no tenía más opción que entregar su vida al hombre o a Dios.

Miles de mujeres de los antiguos Países Bajos encontraron una vía intermedia: retirarse a vivir en comunidad con otras mujeres en los llamados beguinajes (beaterios), unas miniciudades en las que los hombres estaban vetados.

Se dedicaban a la caridad, el estudio y, sobre todo, la oración, como no podía ser de otra manera en las sociedades teocráticas de la época, pero no pertenecían a ninguna orden religiosa y gozaban de una libertad de acción inimaginable en los conventos.

Vivían en casitas individuales que alquilaban a la comunidad, a veces tomando como criada a otra beguina de origen más humilde. Aunque no cabe calificarlas de feministas, un concepto ajeno a la época, prescindir de la protección del hombre era todo un atrevimiento.

En una primera fase, vivían en casas de familiares, dedicadas a la caridad. Su labor social despertó la admiración de la nobleza, que al principio del siglo XIII comenzó a financiar la construcción de los beguinajes a las afueras de las ciudades.

Con los conventos de la época abarrotados y el excedente de mujeres propio de los tiempos de las cruzadas, algunas eligieron llevar una vida religiosa sin renunciar del todo a la seglar (podían entrar y salir con libertad, pidiendo permiso).

El fenómeno surgió en las actuales Bélgica y Holanda, y pronto se extendió al norte de Francia y el oeste de Alemania. Llegó a haber más de cien beguinajes. En estos centros de espiritualidad surgieron algunas destacadas escritoras místicas medievales, como Beatrijs de Nazareth, Mechtild de Magdeburgo o Hadewijch de Amberes.

Sus actividades suscitaron recelos fuera de sus muros. “El riesgo de que dieran su propia interpretación a las escrituras llevó a la Iglesia a describirlas como brujas e infieles. Por eso el papa Clemente V amenazó con excomunión a quienes las protegieran”, explicaba en el 2006 al Magazine de La Vanguardia John Strouwens, presidente de la asociación del Gran Beguinaje de Gante. Fueron perseguidas, así como acusadas de herejes y prostitutas.

Marguerite Porète, autora de El espejo de las almas simples, fue quemada en la hoguera en París en 1310, acusada de beguina y de escribir “versos subversivos”. La persecución llevó a la mayoría a integrarse en órdenes religiosas convencionales.

Sólo en los antiguos Países Bajos se siguió dando protección a estas “mujeres pías”. El movimiento fue creciendo y mejorando su posición económica gracias a las herencias –muchas beguinas venían de familias acomodadas– y los ingresos procedentes de su actividad textil y sus huertos.

Su expansión tocó techo en el siglo XVI. Las guerras entre calvinistas y católicos condenaron su crecimiento. Las beguinas se extinguieron en los Países Bajos del norte, al convertirse en territorio calvinista. En Bélgica y el norte de Francia, la Contrarreforma les dio un nuevo impulso (de esa época datan las casas de piedra que sustituyeron a las de madera y que llegan hasta nuestros días), pero bajo mayor control clerical.

La mayoría de estos “inútiles centros de meditación”, como los definió el emperador José II, cerró sus puertas tras la Revolución Francesa. Sus propiedades fueron confiscadas. Algunos fueron comprados por nobles y dados a la Iglesia. Otros –como el de Bruselas– fueron arrasados por el desarrollo de las ciudades.

Sobrevieron algunos centros, pero en el siglo XX, con la emancipación de la mujer y la secularización, el movimiento perdió sentido. Con la muerte de Marcella Pattyn, sólo quedan como testigos de tan peculiar movimiento las piedras de sus beguinajes.

Trece de ellos, en Bélgica y Holanda, son patrimonio de la humanidad. Quizás el más visitado sea el de Brujas, entre cuyos álamos inclinados y jardines con narcisos se cruzan hoy monjas benedictinas. El más vivo, el de Lovaina, es parte de la universidad. Otros, como el de Gante, alquilan sus casas, siempre a condición de preservar la paz propia de estos espacios.

La hermana Marcella Pattijin, en una imagen tomada en 2006, falleció el domingo en Bélgica a los 92 años. Con ella acaba un movimiento religioso de 800 años FERNANDO MOLERES / La Vanguardia – Archivo

La alegre ciega del beaterio

“Es una triste historia la que les voy a contar”, avisó al fotógrafo Fernando Moleres y a esta periodista la hermana Marcella Pattyn cuando visitó su antiguo beguinaje en Kortrijk para colaborar, en el 2006, en un reportaje del Magazine de La Vanguardia.

Nacida en Congo belga en 1920, su gran pena era su ceguera. Estudió en la escuela de ciegos de Bruselas y a los 20 años trató de ingresar en un convento pero ninguno la aceptaba. Las beguinas de Sint Amandsberg, a las afueras de Gante, una comunidad de unas 260 mujeres, sí. Tenía 20 años. Marcella trabajó atendiendo a enfermos. “He tenido que esforzarme mucho, pero entonces tenía bien las piernas… En Gante, alegraba a los enfermos con mi acordeón y mi mandolina”, contaba. Se rezaba mucho, aunque tenían tiempo libre para sus labores.

Luego se mudó al beguinaje de Kortrijk, con otras ocho mujeres. Las sobrevivió a todas. En el 2005 su mala salud hizo imposible seguir en el beaterio y se mudó a una residencia. El fresco de aquella mañana de primavera no le convenía mucho, pero era por “una buena causa”, decía: recordar la historia de las beguinas.