Hallan un dintel de entrada al templo del faraón Sesostris II


El Mundo

Dintel y vista general del templo MINISTERIO DE ANTIGÜEDADES EGIPCIO

Un dintel de granito rojo que ha permanecido varios milenios anegado por el agua y que debía decorar los accesos al templo de Herishef, el dios de la fertilidad. Es el primer hallazgo real de la misión española con más solera de Egipto, que excava desde hace más de medio siglo la inmensidad de Heracleópolis Magna, una ciudad con 3.000 años de historia.

“Es un dintel enorme, de tres metros de longitud, que posiblemente perteneció a la puerta de entrada del templo del faraón Sesostris II“, relata a EL MUNDO la egiptóloga María del Carmen Pérez Die, conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional y directora de la misión española en Heracleópolis Magna, un yacimiento enclavado en la localidad de Ehnasya el Medina, en el Medio Egipto.

El granito, descubierto a lo largo de la última campaña, desarrollada el pasado marzo, arroja nuevas pesquisas sobre el páramo. “Es la primera vez que encontramos un monumento real en la excavación asociado al templo de la deidad local, que era el dios universal, creador y de la fertilidad. Lo que nos indica que Sesostris II fue quien organizó la zona cercana del Fayum y tuvo interés por este recinto. De hecho, se enterró en la zona de Lahun en una pirámide que se ubica a 10 kilómetros de Heracleópolis Magna”.

Las pistas que han conducido a la asociación del santuario, de 100 metros de largo y 25 de ancho, con Sesostris II (1895-1889 a. C) se hallan en el dintel, tallado con dos cartuchos del monarca que cultivó las buenas relaciones con los poderosos nomarcas locales. “Lleva el nombre personal y de coronación del rey. Es un hallazgo muy importante porque se demuestra que estuvo implicado en la reconstrucción que el monarca realizó en El Fayum“, recalca Pérez Die, al frente desde 1984 de una excavación formada por nueve especialistas y 60 obreros.

Heracleópolis Magna, el yacimiento en el que España trabaja desde la concesión del Gobierno egipcio en 1966 tras la campaña de salvamento de Nubia y la construcción de la presa de Asuán, fue capital del XX Nomo o provincia del Alto Egipto, llamada Naret Hentet o Naret Superior, y está situada cerca del Bahr el Yusuf, brazo del Nilo que desemboca en el Fayum. La labor española, centrada en el suroeste de la vieja urbe, es uno de los yacimientos más grandes que se horadan actualmente en la tierra de los faraones.

El hallazgo ha sido una victoria contra el agua. “En el lugar que trabajamos hay mucha agua procedente del nivel freático. Todos los años estamos inundados y la excavación resulta muy complicada. Los egipcios han diseñado este año un sistema de drenaje que ha funcionado y que ha rebajado el nivel del agua unos 80 centímetros”, explica la arqueóloga. “Hasta ahora habíamos excavado niveles más modernos de la época de Ramsés II en el templo de Herishef pero la disminución del agua ha multiplicado las posibilidades”.

La misión ha localizado niveles de construcción que corresponden a las épocas en las que gobernaron Tutmosis III (1479 – 1425 a.C.) y Ramsés II (1279 – 1213 a.C.). “Sabíamos que el faraón Tutmosis III había pasado por allí pero hasta este año no hemos tenido constancia de lo que influyó”, desliza Pérez Die. “El estudio de la cerámica, que aparentemente no es nada, nos ha dado toda la información del mundo”, añade quien barrunta ahora convertir el templo en un museo al aire libre.

“Estamos preparando la reconstrucción virtual en función de lo que tenemos y los paralelos. El templo fue hallado a principios del siglo XX pero ha sido muy expoliado desde entonces. También nos hemos dado cuenta de que los propios romanos hicieron de las suyas en el recinto”, comenta la “mudira” (directora, en árabe) del proyecto. “Nuestro objetivo es hacer un museo al aire libre. Hay muchas esculturas que hemos encontrado caídas con fragmentos de inscripciones”, admite.

“Aparte de protegerlas de la humedad colocándolas en unos pedestales especiales que hemos construido, queremos que sea un lugar abierto a las visitas con un recorrido propio porque es un templo egipcio como cualquier otro, con sus pilones y salas”, detalla Pérez Die, feliz por haber localizado el esqueleto del complejo. “Este año hemos encontrado la base fundacional de los pilones de los que no teníamos información alguna. Ahora se entiende perfectamente el templo”.

Heracleópolis Magna, emplazado en la provincia de Beni Suef, a unos 150 kilómetros al sur de El Cairo, ha sido una cantera de la hoy próspera egiptología española. Entre 1966 y 1979 se efectuaron hasta seis campañas dirigidas por Martín Almagro Basch, con Jesús López y Francisco Presedo como directores de campo. Hasta 1980 la legislación y los acuerdos con Egipto permitían el reparto de los hallazgos. Algunas de las piezas procedentes del yacimiento se exhiben actualmente en las vitrinas del Museo Arqueológico Nacional. “Es una ciudad impresionante que tiene de todo. Allí donde excavas encuentras algo”, reconoce Pérez Die.

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