El Mundo

  • Comienza a construirse en Chile el Telescopio Extremadamente Grande, el mayor instrumento para observar la luz visible
  • Se situará en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.000 metros de altitud en el desierto chileno de Atacama
  • OPINIÓN: Icono de la ciencia y tecnología europeas

The Cerro Amazones mountain in the Chilean desert, near ESO’s Paranal Observatory, will be the site for the European Extremely Large Telescope (E-ELT), which, with its 39-metre diameter mirror, will be the world’s biggest eye on the sky. Here, an artist’s rendering shows how the telescope will look on the mountain when it is complete in 2024.

El viento sopla muy fuerte en Cerro Armazones, una montaña situada a 3.046 metros de altitud en el desierto de Atacama. Desde este mirador del norte de Chile se observa en todo su esplendor la gama cromática que tiñe las laderas de uno de los lugares más secos e inhóspitos para la vida que hay en la Tierra. Para la vista, sin embargo, es un regalo. Los tonos marrones y rosas van alternándose a medida que el sol avanza durante el día, y contrasta con el blanco de las nubes y el azul del que muchos astrónomos consideran el mejor cielo del mundo. Un enorme círculo trazado con pintura blanca en Cerro Armazones delimita la zona en la que se levantará la mayor ventana creada por el hombre para asomarse al cosmos: el Telescopio Extremadamente Grande (en inglés, Extremely Large Telescope, ELT).

Cuando entre en funcionamiento, en 2024, será el mayor telescopio del mundo que observe en el óptico (es decir, en luz visible) y en el infrarrojo gracias a su espejo principal, que medirá 39 metros de diámetro y le permitirá recoger aproximadamente 13 veces más luz que los grandes telescopios que hay en la actualidad. El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas inglés) lo va a instalar en una gigantesca cúpula giratoria de casi 80 metros de altura y 85 metros de diámetro, cuya construcción ha comenzado oficialmente este viernes con un acto en el que simbólicamente se ha colocado la primera piedra.

La ceremonia tuvo lugar en el Observatorio Paranal de ESO, la organización internacional que está construyendo este telescopio y que ya opera otros ‘ojos’ gigantes en Chile, entre los que destacan el Very Large Telescope (VLT), en la actualidad el mayor telescopio óptico del mundo, y ALMA, en el llano de Chajnantor, cerca de la localidad de San Pedro de Atacama.

Estamos a finales del otoño austral y las temperaturas son bajas, como corresponde a esta época del año en Chile, pero las inusuales rachas de fuerte viento, que han alcanzado estos días los 80 kilómetros por hora en el Cerro Armazones, obligaron a cambiar el lugar de celebración de la ceremonia por motivos de seguridad. En lugar de hacerla en la montaña que albergará el ELT, se realizó en Cerro Paranal, a unos 2.400 metros de altitud. Aquí se encuentra el complejo donde se operan los telescopios, trabajan los astrónomos, la residencia y el campamento donde vive el personal durante sus turnos.

Un auténtica revolución

Según aseguró Tim de Zeeuw, director general de ESO, el diseño y construcción del ELT supondrá un auténtico reto tecnológico y de ingeniería que abrirá una nueva era en la astronomía y permitirá “realizar descubrimientos que hoy en día simplemente no podemos imaginar”. En su opinión, será una revolución de tal magnitud “como la que supuso el telescopio de Galileo”. Las expectativas son altas y se espera que permitirá avances en los campos con mayor interés astronómico en la actualidad. Así, tomará imágenes de planetas que orbiten otras estrellas (exoplanetas) y estudiará sus atmósferas para determinar su composición química. Por su parte, los cosmólogos podrán medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias que surgieron en el Universo, y estudiarán la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura.

Las cifras que rodean esta obra faraónica son de vértigo. También su coste, estimado en 1.300 millones de euros. El ELT fue aprobado en plena crisis económica por los16 países que participan en este organismo europeo, entre los que se encuentra España, que aporta el 8% de su presupuesto. En ESO se tuvieron que apretarse el cinturón e hicieron algunos cambios en el diseño original para hacerlo más asequible, según detalla De Zeeuw: “Inicialmente el espejo principal iba a tener 42 metros, que redujimos a 39”, recuerda. Los cambios en el diseño de la estructura, asegura, les han permitido bajar el coste en unos 300 millones de euros sin que suponga una disminución en la calidad de las observaciones. Y es que, también desde el punto de vista de la ingeniería, el ELT supondrá una gran innovación, pues incorporará tecnologías que nunca antes se habían usado. Cuenta con un sistema de cinco espejos. Para poder fabricar el espejo principal, de 39 metros, se van a ensamblar 798 segmentos hexagonales.

“El ELT va a tener dos características que lo van a hacer único. La primera es el tamaño. A más espejo, más capacidad para ver el cielo más lejos porque recolectamos más luz. Aunque tengamos una estrella o una galaxia muy débil, con un espejo tan grande conseguimos focalizar suficiente luz para analizarla. Es la fuerza bruta. Cuanto más grande, mejor”, resume el astrónomo español Xavier Barcons, investigador del Instituto de Física de Cantabria y próximo director general de ESO (en septiembre relevará en el cargo a Tim de Zeeuw).

“Pero hay otro aspecto que es muy importante también y es la capacidad de utilizar la técnica de la óptica adaptativa, que consiste en corregir el efecto de las turbulencias de la atmósfera en tiempo real. Cuando recibimos la luz de una estrella, atraviesa la atmósfera. Como la atmósfera está en constante movimiento, el rayo de luz no va recto, sino que va torciéndose. En lugar de tener una imagen que sería un punto, tenemos un borrón. Con esta técnica de óptica adaptativa conseguimos corregir esto en tiempo real porque movemos un poco el telescopio, mil veces por segundo, para tener una imagen de la estrella muy nítida“, explica Barcons durante una entrevista con EL MUNDO.

El 19 de junio de 2014 se hizo una explosión controlada en parte del pico de Cerro Armazones para nivelar el suelo, que ya está listo para comenzar a construir la estructura: “Con el inicio simbólico de estas obras lo que se levanta aquí es mucho más que un telescopio. Aquí vemos uno de los mayores exponentes de las posibilidades de la ciencia y la tecnología, y de las capacidades que se pueden lograr con la cooperación internacional”, apuntó por su parte Michelle Bachelet, presidenta de Chile, el país que ha cedido a la ESO el terreno para levantar el ELT. Durante la ceremonia de la primera piedra se selló una cápsula del tiempo preparada por ESO que contiene fotografías del personal de este organismo y diversos objetos de valor histórico. La cubierta de la cápsula del tiempo consiste en un hexágono grabado fabricado con Zerodur©, el mismo material que se utiliza en muchos de los espejos gigantes del ELT.

En España no sentó bien que el ELT fuera para Chile, pues el Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma, era candidato a acoger esta fabulosa infraestructura astronómica. A la final llegaron seis localizaciones: La Palma, Cerro Armazones y otros cuatro emplazamientos de Chile. “La Palma, al ser una isla, tenía una gran ventaja, que es que tiene mucha estabilidad en las turbulencias de las capas altas de la atmósfera. Como desventaja, en Armazones observamos el 90% de las noches, mientras que en la Palma el porcentaje oscila entre el 70 y el 75% de las noches, según el año. Otra ventaja de Chile es la sequedad del ambiente. La humedad es muy baja, lo que permite que el cielo sea muy transparente a la radiación infrarroja, que también recogeremos con el ELT. Y el factor que terminó por inclinar la balanza es que vamos a operar el ELT desde el Observatorio Paranal, donde tenemos ya la infraestructura y el campamento base. Supone un ahorro muy notable en los costes de operación anuales”, enumera Xavier Barcons. Ese ahorro, detalla, sería de unos 10 millones de euros adicionales.

“Tanto Cerro Armazones como La Palma eran dos lugares excepcionalmente buenos”, asegura el también astrónomo español Fernando Comerón, representante de ESO en Chile. El científico destaca, no obstante, que “los beneficios de la construcción del ELT se van a aplicar por igual a todos los países que participan en ESO. Hay un retorno industrial y no es una enorme pérdida para España”, señala. “De los 1.300 millones que se estima que costará el ELT, se espera que entre el 6 y el 10% revierta en la industria española, de una forma directa, es decir en contratos, y también de forma indirecta, en el desarrollo de capital humano, de ingenieros especializados y en el desarrollo de capacidades competitivos para participar en otros proyectos que utilicen estas mismas tecnologías”.

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