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  • Las piras que quemaban los carpinteros para honran a San José evolucionaron hasta las obras de arte de la actualidad
 Valencia, marzo de 1917. Falla levantada en la plaza de Collado que logró el primer premio - VICENTE BARBERÁ

Valencia, marzo de 1917. Falla levantada en la plaza de Collado que logró el primer premio – VICENTE BARBERÁ

La fiesta de las Fallas ha alcanzado el reconomiento universal de la Unesco después de más de un siglo y medio de historia documentado. El origen de las Fallas se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad Valencia, en vísperas de la fiesta de su patrón, San José.

Entonces ya quemaban frente a sus talleres, en las calles y en las plazas públicas los trastos viejos e inservibles junto con las piezas de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno.

Las pequeñas estructuras que ardían durante el siglo XVIII adoptaron el nombre de Fallas y evolucionaron con el paso de los años hasta convertirse en obras de arte efímeras, en algunos casos con presupuestos millonarios, marcadas por su componente crítico, irónico y humorístico. A diferencia de lo que sucede en la actualidad, aquellos montones de madera se quemaban el 18 de marzo. Hoy en día, la Cremà coincide con la festividad de San José, el día grande de las fiestas.

Las Fallas vivieron un momento de zozobra en el entorno de 1870, pero en 1885 surgió un movimiento en defensa de las tradiciones típicas que marcó el origen de la falla artística. Los premios concedidos por la revista «La traca» propiciaron el arranque de la competencias entre vecinos para plantar la mejor falla, aunque no fue hasta 1901 cuando el Ayuntamiento concedió los primeros galardones. Una tradición que se ha mantenido hasta nuestros días.

En 1932, cuatro años antes de la Guerra Civil, se implantó la Semana Fallera. En la actualidad, más de trescientas comisiones plantan setencientas fallas grandes e infantiles en la ciudad de Valencia.

Con la declaración de patrimonio inmaterial de la humanidad, la Unesco no solo reconoce el valor cultural de los monumentos, sino también todos los actos que envuelven esta festividad que se celebra del 14 al 19 de marzo. Desde los desfiles de bandas de música, hasta las ofrendas florales y los eventos culinarios.