ABC.es

  • En seis décadas, la cadena pública ha evolucionado como lo ha hecho España. A veces, ayudando. Es el medio que mejor ha retratado la historia todos estos años
 En la imagen, tomada en 1959, el público se congrega en la calle para ver un partido entre el Real Madrid y el Barcelona - Josep Branguli

En la imagen, tomada en 1959, el público se congrega en la calle para ver un partido entre el Real Madrid y el Barcelona – Josep Branguli

La boda de Balduino y Fabiola el 15 de diciembre de 1960 disparó la venta de televisores en España. La de Raniero y Grace nos pilló sin televisión, en pruebas. El 28 de octubre de 1956, cuando se puso en marcha la inauguración oficial de lo que Eddie Warner cantaba («La televisión pronto llegará…»), había unos 600 aparatos. La mayoría de la gente la veía en los escaparates de las tiendas de electrodomésticos. O en las casas de los pocos que tenían receptores. «La mía se llenaba de vecinos», cuenta Jesús Álvarez hijo. Matías Prats hijo recuerda la suya: «Una Telefunken pequeña con cuernos gigantes que había traído mi padre». Además, esa televisión que hoy cumple 60 años y que emitía desde el Paseo de la Habana sólo se podía ver en Madrid y en un radio de 70 kilómetros. Los estudios de Prado del Rey se inauguraron el 18 de julio de 1964. La cobertura ya llegaba a todo el territorio nacional.

Matías Prats Luque es hijo de Matías Prats Cañete, una de las cincuenta personas que formaban parte de la plantilla inaugural. Los locutores y presentadores eran Laura Valenzuela, Jesús Álvarez, Matías Prats y Fernando Corner. El debut televisivo de Matías Prats tuvo lugar tras un partido en el Parque de los Príncipes entre Francia y España. Según Lorenzo Díaz en su imprescindible «50 años de TVE», esta obtuvo una versión de kinescopio del encuentro celebrado el 13 de marzo de 1958. Matías Prats lo había radiado y unas horas después hizo la retransmisión televisiva sobre la película. Hasta abril del 58 no se vio el primer partido en directo. Fue un Real Madrid-Atlético de Madrid (1-1).

Pionero en esa TVE fue Jesús Álvarez. El primer gran comunicador de la televisión en España. También era piloto civil y oficial de Artillería. «Cada cuatro de diciembre, día de Santa Bárbara, se ponía su uniforme». Tenía una planta envidiable. Matías Prats, revela su hijo, le decía: «Tú tienes una legión de mujeres. A mí, mírame, con estas gafas oscuras». Pero Jesús Álvarez hijo cree que es una leyenda. Su padre lo hacía todo. Ríete de los que se multiplican en Telecinco. Variedades, información y hasta una sección en la que atendía consultas y protestas de los espectadores. Matías Prats tenía uno en el que la gente debía telefonear. Hubo que suprimirlo porque nadie llamaba. TVE era una cadena del Régimen. La primera crítica de televisión se publicó en ABC el 19 de marzo de 1959 con la firma de Víctor Blasco (era Enrique del Corral). Gabriel Arias Salgado, ministro de Información y Turismo, puso fin a la osadía porque si TVE era del Estado la crítica era al Estado.

Cambios

Jesús Álvarez y Matías Prats, hijos, empezaron su carrera en una TVE que cambiaba. Como el país. Matías Prats, cuyo primer sueldo fueron 17.000 pesetas, empezó en «Redacción Noche» en 1975, en la segunda cadena, con Joaquín Arozamena y Victoria Prego. Pero la muerte de Franco lo ascendió. «Me vi en la primera porque no había gente suficiente. Allí estaba yo con mi cara de niño. Era una novedad. Esa etapa me ayudó mucho». Tuvo la suerte de informar de todos los acontecimientos de la nueva democracia. También Jesús Álvarez, que debutó en 1977 con «Siete días», programa dominical resumen de la semana. «Cuando empecé todavía había estudios de color y estudios de blanco y negro». Seguíamos en el pleistoceno televisivo. Y tecnológico (hablo de teléfonos).

En 1976, Rafael Anson quería contratar a Lalo Azcona para los nuevos telediarios democráticos. Mandó a la Guardia Civil, que se presentó en la casa de veraneo familiar en Asturias para que les acompañara al cuartelillo. Tenían un mensaje de Madrid.

En 1977, Joan Baez actuó en «Esta noche… Fiesta» y dedicó «No nos moverán» a la Pasionaria. La actuación fue el 15 de noviembre y Dolores Ibárruri ya era diputada (había vuelto el 13 de mayo y las elecciones fueron el 15 de junio). Pero se armó un buen revuelo. El Rey preguntó a José María Íñigo unos días después si había pasado algo con la dedicatoria. Un año antes, el 20 de marzo de 1976, Íñigo había invitado a Alexander Solzhenitsyn a «Directísimo». «No cobró, sólo me pidió ir a una corrida de toros», dice Íñigo. En la entrevista, entre otras cosas, se sorprendió de que los progresistas españoles llamaran dictadura al régimen político. Y empezó a enumerar por qué no lo era comparando España con la URSS.

Respuesta de Juan Benet en «Cuadernos para el diálogo»: «Yo creo firmemente que mientras existan personas como Alexander Solzhenitsyn, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como A. S. no pudieran salir de ellos». En los programas de Íñigo siempre pasaban cosas. En la segunda etapa de «Estudio Abierto» fue donde Lolita anunció que se casaba y que todo el mundo estaba invitado. En otra ocasión, su madre metió en un lío a su hijo. José María Íñigo le preguntó por Antonio y Lola Flores contestó que estaba haciendo la mili. «Pero no va porque conocemos a un coronel…». Al día siguiente, Antonio Flores estaba haciendo la mili. Yendo.

Jesús Picaporte fue guionista de «Estudio Abierto» (igual que Manu Leguineche y Jesús Torbado). Picatoste también fue uno de los protagonistas en el 23-F. Con Pedro Erquicia se encaminó a la Zarzuela para grabar el mensaje del Rey. Con RTVE tomada. Hasta el despacho de Castedo estaba ocupado. Prepararon discretamente un equipo y se fueron al Palacio. «El Rey tardó porque estaba hablando con los capitanes generales», rememora Picatoste. «Apareció con dos folios y me enseñó el discurso. Lo vi antes de que lo pronunciara». El Príncipe estaba allí. Y la Reina, que se subió a una silla para mover las manecillas de unos relojes que podían sonar durante la grabación. «Y ahora echando leches para TVE», le dijo Don Juan Carlos. Jesús Picatoste se subió al coche y se sentó encima de las cintas.

Las primeras estrellas

Otra figura fundamental de TVE ha sido Miguel de la Quadra, que cubrió como reportero de plantilla guerras en el Congo (un reportaje sobre monjas asesinadas estremeció a la audiencia). También las de Vietnam, Eitrea o Mozambique. Y la muerte del Che en 1967 o el golpe de Estado de Pinochet en Chile. En 1965, Miguel de la Quadra se casó con Marisol Asurmendi en Tokio. Y se fue a la guerra de Vietnam. «Se puso a filmar. Yo me quedé en Saigón, pero era horrible. Me instalé en Bangkok esperando que volviera sano y salvo. En lugar de un viaje de novios aquello fue un viaje de guerra», recuerda Marisol.

Y además estaban Los Chiripitifláuticos, Soler Serrano, el maestro Ibarbia, Hermida, Balbín, Los Payasos de la tele, Jaime de Armiñán, Mercero, Chicho, García Tola, Pilar Miró, Paloma Chamorro, Jesús Quintero… Y «Juncal», «Los gozos y las sombras» o «Teresa de Jesús». La televisión que en 60 años ha hecho lo mejor.