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  • Federico Moreno es uno de los integrantes de este batallón al que el Ayuntamiento de Madrid quiere homenajear dándole su nombre a un jardín de la capital
 Uno de los vehículos de «La Nueve» entrando en París - ARCHIVO ABC

Uno de los vehículos de «La Nueve» entrando en París – ARCHIVO ABC

«Eran hombres muy valientes, difíciles de mandar, orgullosos y temerarios». Eso dijo de ellos el capitán francés Raymond Drone, su jefe cuando irrumpieron en París a finales de agosto de 1944. Todos eran españoles, de distintas partes de la geografía e integraban «La Nueve», la 9ª compañía encuadrada en la 2ª División Blindada del Ejército de la Francia Libre. Además, entre los miembros más destacados, había un madrileño.

Se llamaba Federico Moreno y, como los miembros de dicho batallón, era uno de esos republicanos que salieron de España después de la victoria de Franco en la Guerra Civil. Provenían de organizaciones distintas pero todos encontraron refugio en las filas del ejército francés, bando para el que combatieron en la Segunda Guerra Mundial, cuando cosecharon una importante victoria al arrebatarle la capital francesa a los nazis.

Entonces fueron debidamente homenajeados y, de hecho, hasta tienen un jardín con su nombre en París. Ahora, varias décadas después, el Ayuntamiento de Madrid quiere reconocer su labor del mismo modo: poniéndole su nombre a un jardín de la capital. De hecho, para que el reconocimiento cristalice, únicamente falta que el Pleno del Consistorio apruebe esta iniciativa.

«Hombre mesurado»

Junto con sus compañeros, Moreno irrumpió en París, donde por sorpresa no encontraron ninguna oposición, a los mandos de sus vehículos de guerra que, como buenos españoles, tenían nombres como «España Cañí», «Don Quijote», «Madrid» o «Belchite». Causó sorpresa entre los parisinos que, finalmente y tras ver que acudían al rescate, pronto salieron a las calles para celebrarlo.

Al parecer, y también en virtud del general Dronne, Moreno era un hombre que hacía gala de una gran calma, «de juicio mesurado, lúcido y valeroso», aunque no hacía gala de ningún tipo de ostentación. Se especula, también, que era tipógrafo de profesión y socialista de orientación política.