El esqueleto que apareció en un naufragio de hace 2.100 años


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  • Un equipo de arqueólogos ha hallado restos humanos cerca de la isla de Anticitera, donde se descubrió el pecio en 1900
Cráneo parcial con tres dientes hallado en los restos del naufragio. Brett Seymour, EUA/WHOI/ARGO

Cráneo parcial con tres dientes hallado en los restos del naufragio. Brett Seymour, EUA/WHOI/ARGO

Un esqueleto humano de más de 2.000 años de antigüedad ha sido descubierto en una nueva expedición cerca de las islas griegas, el lugar donde se produjo el conocido como naufragio de Anticitera. Se trata de un pecio descubierto en 1900 por pescadores, pero debido a que los restos se encuentran a 55 metros de profundidad no está muy explotado. En este lugar apareció el mecanismo de Anticitera, un dispositivo mecánico muy sofisticado del año 87 antes de Cristo que medía los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Ahora, un equipo de arqueólogos del Ministerio Helénico de Cultura y Deportes y la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) ha encontrado un esqueleto casi completo en buen estado de conservación. Lo que hace tan especial este hallazgo es que conserva un hueso en concreto que puede contener ADN y, si los investigadores consiguen analizarlo, será la primera vez que se trabaje con material genético humano tan antiguo.

Los restos fueron hallados el 31 de agosto y consisten en un cráneo parcial con tres dientes, dos huesos de un brazo, partes de varias costillas y dos fémures. Un análisis preliminar indica que todos los huesos pertenecen a la misma persona. El experto en análisis de ADN antiguo Hannes Schroeder del Museo de Historia Natural de Dinamarca, ha realizado los primeros estudios de estos restos y apunta a que en principio se trata de alguien joven. El arqueólogo Brendam Foley, el codirector del equipo de excavaciones, asegura que el equipo está encantado con el descubrimiento. “No sabemos de nada que se le parezca”, explica Foley. Schroeder señala que lo realmente increíble es que los huesos hayan sobrevivido más de 2.000 años en el fondo del mar. “Y en principio están en buen estado”, añade. El hallazgo ha sido publicado esta semana en la revista Nature.

Desde que se descubrieron los restos, se han llevado a cabo muchas expediciones al lugar. “El famoso explorador Jacques Coustaeu recuperó con su equipo varios huesos humanos en 1976”, explica Schroeder. Pero ninguno de aquellos restos era tan completo ni estaba en tan buen estado como el recién hallado. De los tesoros que quedaron sobre la arena del fondo del mar no queda nada. Pero los investigadores aseguran que la mayor parte de lo que contenía el buque, se encuentra enterrado bajo tierra. Por ello, el equipo lleva trabajando en la zona del naufragio desde 2014 y continuará trabajando allí por si aparecen nuevos huesos o tesoros.

El pecio consiste en los restos del naufragio de un buque mercante que transportaba mercancías por el Mediterráneo. Junto al esqueleto se han encontrado fragmentos de cerámica y diversos artículos como jarras de vino, cristalería y algunas lanzas de bronce. El equipo de buceo también ha recuperado componentes de la nave como una enorme ancla y un peso de plomo que los textos antiguos describen como un arma defensiva a la que llamaban “Delfín de guerra”. Se trata del mayor naufragio antiguo que se ha descubierto y sus objetos pueden servir a conocer mejor a los que vivían en aquella época.

El objetivo de los investigadores es conocer más acerca de las personas que viajaban en el barco y reconstruir el comercio en el Mediterráneo

El próximo paso de los investigadores será analizar el ADN de los huesos. “El análisis puede decirnos muchas cosas como el sexo del individuo, la base genética y posiblemente el origen geográfico”, cuenta Schroeder. El objetivo de los investigadores es conocer más acerca de las personas que viajaban en el barco y reconstruir cómo era el comercio en el Mediterráneo. “Por eso es un hallazgo muy importante, porque podría ofrecer algunos detalles fascinantes de la tripulación de este famoso barco y de su viaje”, detalla. Los investigadores creen que es muy probable que el destino de aquel buque fuese la antigua Roma. Schoeder apunta que debe ser el ADN quien responda a todas las posibles preguntas. Ante las múltiples posibilidades sobre quienes eran aquellos que cruzaron el Mediterráneo hace 2000 años, Schroeder plantea: “tal vez uno de ellos era un astrónomo que poseía el mecanismo de Anticitera”.

Los investigadores especulan sobre los miembros de la tripulación. El equipo sospecha que en el barco viajaban unas 15 o 20 personas y no descartan que el esqueleto hallado perteneciese a un esclavo. El arqueólogo Marcos Dunkley, que también ha participado en las excavaciones, asegura que se han encontrado restos de hierro oxidado alrededor de los huesos. Dunkley explica que cuando se produjo el accidente, la tripulación pudo haber escapado con relativa facilidad. “Pero si llevaban grilletes, no tuvieron ninguna posibilidad”, señala. El óxido del hierro es el responsable de que los huesos del esqueleto hallado estén teñidos de rojo.

El equipo está a la espera de la autorización de las autoridades griegas para realizar el análisis del ADN. Una vez tengan el permiso tardarán una semana para saber si se puede realmente extraer algún resto de material genético. Después, necesitarán un par de meses para secuenciar y analizar los datos.

El día en el que la «Serpiente emplumada» desciende a través de un templo maya


ABC.es

  • El primer día de otoño de este 2016 trae consigo un fenómeno astronómico solo visible en dos ocasiones al año

 El primer día de otoño es el descenso de Kukulkán a través del templo - CC

El primer día de otoño es el descenso de Kukulkán a través del templo – CC

El primer día de otoño de este 2016 supondrá para nosotros la victoria de la noche sobre el día o empezar a ver cómo se tornan nuestras calles y bosques de preciosas tonalidades ocres. Pero para la cultura maya el día de hoy tenía un interés especial. Era, nada más y menos que el descenso de una de sus mayores divinidades. Y si queremos, esta jornada de equinoccio puede ser una gran oportunidad para vislumbrarlo.

Kukulkán, algo así como «Serpiente de plumas» en maya yucateco, era una deidad con forma del reptil que le da nombre, que en la cultura maya representaba el agua y el viento. Tanta era la adoración que los prehispánicos mostraban por ella, que erigieron templos en su honor en múltiples ciudades de su reino. Era considerada como una divinidad creadora, y aquello, le daba una magia especial.

Este primer día de otoño de 2016 surgirá, como siempre, la bajada a la tierra de Kukulkán. Para ello, habría que desplazarse a una de las construcciones que se erigieron en su honor, Chichén Itzá, que como cada primer día de otoño, mostrará un fenómeno astrológico impactante. Si nos detenemos a observar la escalinata, de repente seremos conscientes de la presencia de varios triángulos de luz y sombra que aparentan el descenso de la serpiente por la escalera en un primer día de otoño que terminará por convertirse en mágico -ocurre algo similar el primer día de primavera.

Que ocurra esto no es casualidad. Atendiendo a los movimientos de la Tierra, y a la dirección de la luz, que avanza según vamos cambiando de estación, los mayas llegaron a la conclusión de que, para que en los equinoccios -como el que vamos a vivir el primer día de otoño este jueves- pudiese surgir este fenómeno, se hacía imprescindible colocar la construcción con una inclinación aproximada de 20° con respecto al norte geográfico. Aunque no hay evidencias de que la civilización maya erigiera todo el templo orientado a la consecución de este fenómeno, sí que impresiona.

El resultado, toda una imagen para no olvidar. Quien se siente a observar la escalinata del templo durante el primer día de otoño de este 2016 -o el primer día de primavera de 2017, si el lector se anima por entonces a organizar un viaje para contemplarlo-, podrá visualizar, a medida que avanza la tarde, la proyección de la sombra de la serpiente descendiendo ávida, impasible ante la mirada de turistas y curiosos, como un vestigio intacto de aquella cultura maya tan avanzada a su época que lucha por mantenerse viva. El fenómeno comienza, como hemos dicho, el primer día de otoño, pero continúa. Los siguientes cinco días permanece, dando magia a un fenómeno totalmente religioso. Una serpiente que solo despierta dos veces al año, y que después se diluye entre la luz y la sombra, hasta que vuelva a despertar seis meses después

La increíble odisea que llevó al hombre a conquistar el mundo


ABC.es

  • Un extenso y detallado retrato de genes humanos de poblaciones normalmente no estudiadas ha permitido averiguar mucho más acerca de cómo el humano logró extenderse por todos los continentes desde África
  • Además ha permitido averiguar cómo los cambios climáticos del pasado se convirtieron en motor de las migraciones
 Dos grandes teorías enfrentadas reconstruyen el pasado del hombre. Una dice que una gran oleada salió de África, la otra sostiene que hubo varias - NATURE

Dos grandes teorías enfrentadas reconstruyen el pasado del hombre. Una dice que una gran oleada salió de África, la otra sostiene que hubo varias – NATURE

La historia recuerda que el viaje está grabado en los genes. La prueba es que hace decenas de miles de años los hombres abandonaron su hogar, en África, y caminaron por todos los continentes de la Tierra, sin detenerse jamás ante los glaciares, los desiertos, las montañas, o los océanos. Aquel apasionante viaje llevó a los humanos adonde están hoy, pero en muchos casos el fracaso hizo desaparecer pueblos enteros y solo dejó un triste testimonio de huesos.

Pero gracias a los avances que se están produciendo en las técnicas de secuenciación de genomas, los científicos pueden acceder cada vez mejor a las historias que quedaron grabadas en la biología del ser humano. Esto ha llevado a que este miércoles se hayan publicado cuatro artículos en la prestigiosa revista Nature en los que se trata de recordar cómo ocurrió aquello.

«Estos estudios llenan algunos huecos del puzzle de la historia humana», han escrito Serena Tucci y Joshua M. Akey en un artículo de análisis de las investigaciones presentadas en Nature. Gracias a un trabajo muy extenso con 270 poblaciones de todo el mundo, incluyendo a algunas que normalmente no han sido muy estudiadas, la diversidad genética de los grupos ha permitido descubrir nuevas cosas sobre el pasado del hombre.

Esto es importante, porque los científicos están sumidos actualmente en un intenso debate. Unos sostienen que hace unos 40.000-80.000 años los africanos dejaron atrás el continente y que desde allí se extendieron por el resto del mundo. Pero otros creen que hubo varias oleadas de migración: una primera, hace 120.000-130.000 años, que les permitió llegar a Asia y Australasia, caminando a través de la Península Arábiga y la India, y una segunda, que les permitió llegar a Europa y al Mediterráneo oriental más tarde.

Algunos investigadores creen que hubo al menos dos grandes migraciones desde África- NATURE

Algunos investigadores creen que hubo al menos dos grandes migraciones desde África- NATURE

El hecho de que un modelo y no otro sea el más cercano a la realidad, al final implica encontrar una explicación a cómo se mezclaron los genes humanos con sus parientes cercanos, los neandertales y los denisovanos. También permitiría entender si, efectivamente, los aborígenes australianos se separaron de los africanos antes que los pobladores de Eurasia, lo que significaría que estos tienen un origen más antiguo que el resto.

Además, uno y otro modelo de migraciones podrían ayudar a entender por qué la variabilidad genética de los humanos de algunas regiones fue menor a la de otros lugares (lo que es muy importante en el proceso de la evolución), o si hay algunos hombres actuales que representan mejor a sus ancestros que otros.

Los cuatro estudios presentados en Nature han hecho su pequeña contribución a la historia del hombre. La investigación dirigida por David Reich ha secuenciado el genoma de 300 personas de 142 poblaciones normalmente no muy estudiadas en estudios de variación humana. Han apoyado la idea de que hubo una gran oleada migratoria desde África, y que la población que dio lugar a los humanos de hoy en día dejó el continente hace unos 200.000 años. Además, sostienen que desde entonces la tasa de mutación auementó en un 5 por ciento entre los no africanos.

Por su parte, el equipo de Eske Willerslev ha secuenciado los genomas de 83 aborígenes australianos y de 25 personas de las tierras altas de Papúa Nueva Guinea. Esto, que de por sí solo ya les ha permitido convertirse en el estudio más importante de los genomas de esta poblaciones australianas, sugiere que los aborígenes ocuparon el continente durante mucho tiempo. Y que sus orígenes son más antiguos que los de los demás pobladores actuales.

La investigación de Luca Pagani y Mait Metspalu, estudió 379 genomas de 125 poblaciones, sobre todo europeas, y descubrió que al menos el 2 por ciento de los genes de los papuanos modernos proviene de un ancestro que se separó de África antes que los euroasiáticos. Esto apoya la idea de que hubo varias oleadas de humanos saliendo de África, y la antigua procedencia de los aborígenes.

El papel de los cambios climáticos

Además, una investigación dirigida por Axel Timmermann y Tobias Friedrich ha establecido un vínculo directo entre varios cambios climáticos pasados y un conjunto de oleadas migratorias que salieron de África hace unos 125.000 años (por lo que apoyan también la idea de que hubo varias migraciones). Según su modelo, varias glaciaciones provocaron migraciones a través de la península arábiga y el Mediterráneo oriental. Además, su trabajo apoya la idea de que el humano llegó al mismo tiempo al sur de China y a Europa, hace unos 80.000 años.

Tal como ha aclarado esta investigación, aunque no resulta sencillo relacionar el clima pasado con el humano pretérito, hay casos en los que este vínculo es claro. Por ejemplo, hace unos 12.000-5.000 años el actual desierto del Sáhara estaba cubierto de vegetación, bosques, lagos y ríos. Por eso en la región se han encontrado restos de actividad humana hasta hace unos 5.000 años, momento en el que los cambios en la órbita de la Tierra trastocaron el régimen de lluvias de la zona.

Parece claro que los genes son poderosas herramientas para acercarse al pasado del hombre. Pero tienen sus límites. No se puede olvidar la complejidad de la historia humana, reflejada en la diversidad de lenguas, restos arqueológicos y linajes genéticos encontrados hoy en día. Solo una ciencia armada con muchas disciplinas, como la arqueología, la antropología, la genética y la climatología, puede tratar de entender el pasado del hombre. Ese gran viajero que caminó por todos los continentes.