ABC.es

  • Las fuerzas de marea amenazan con desgarrar a un cuerpo que además está perdiendo altura. Además de esto, y según un reciente estudio, los escombros generados en impactos de rocas caen de nuevo sobre su superficie
 El «reimpacto» de rocas explicaría parte de las extrañas formaciones que se aprecian en la superficie de la castigada luna de Marte - NASA/JPL-Caltech/University of Arizona

El «reimpacto» de rocas explicaría parte de las extrañas formaciones que se aprecian en la superficie de la castigada luna de Marte – NASA/JPL-Caltech/University of Arizona

Fobos, la luna de Marte cuyo nombre significa en griego «miedo» y «pánico», tiene los días contados. Los científicos han alertado en anteriores ocasiones de que este asteroide capturado por el planeta rojo y convertido en luna está perdiendo altura poco a poco (a un ritmo de 1,8 centímetros al año), y que acabará estrellándose contra el suelo. Otros han avisado de que la gravedad de Marte está acabando con su integridad estructural, y que podría ser cuestión de millones de años que acabara despedazada.

Además de estas terribles fuerzas, Fobos no solo ha sido víctima del impacto de grandes rocas que quedaron atrapadas por la gravedad de Marte, sino que en algunos casos los escombros resultantes en los impactos volvieron a caer sobre ella. Es la principal conclusión de un estudio publicado este martes en la revista «Nature Communications» por parte de investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz.

«Mostramos una fuerte relación entre las extrañas formaciones (grietas lineales y cadenas de cráteres) y los (…) impactos sobre Fobos», han explicado los autores del estudio, M. Nayak y E. Asphaug.

Para llegar a estas conclusiones, los autores dicen haber creado un modelo de «reimpactos» capaz de seguir el rastro de los restos hasta su fuente, lo que facilitará futuros estudios sobre la superficie de planetas y la historia geológica de los satélites del Sistema Solar.

La superficie de Fobos, una roca de apenas 22 kilómetros de longitud, órbita tan cerca de Marte (un poco más de una Tierra de distancia, unos 6.800 kilómetros), que la gravedad marciana es capaz de dañar la estructura interna del satélite. Esto ha creado con el paso del tiempo grandes colinas y estriaciones en su superficie, que han venido a deformar una roca ya repleta de cráteres.

Pero aparte de aquellos, otras de las grietas lineales y las cadenas de cráteres no pueden explicarse por estas fuerzas de marea, según estos autores. Su origen, según Nayak y Asphaug, está en impactos «secundarios» provocados por la colisión de cuerpos originados en choques anteriores.

Este proceso se repite una y otra vez, a medida que los impactos crean cráteres que expulsan más material al espacio, y se forman las características cadenas. Esta violenta forma de vida genera además una capa de polvo permanente de un metro de grosor.

La luna maldita

Investigaciones anteriores han pronosticado que el satélite se fragmentará dentro de 30 o 50 millones de años, lo que pondría fin a una vida iniciada cuando la gravedad de Júpiter y luego la de Marte atraparon a este asteroide (y a otro, que luego se llamó Deimos) en el poblado cinturón de asteroides del Sistema Solar.

Con todo, estudiar esta luna resulta interesante para entender el funcionamiento de los planetas y satélites y para remontarse a los orígenes del Sistema Solar. No en vano esta roca está hecha de condritas, los materiales que construyen tanto el cinturón de asteroides como el cinturón de Kuiper, los lugares donde hoy en día se conservan los ladrillos básicos con los que se construyeron los planetas.