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  • El local, con un método revolucionario, se ubicaba en la calle de la Reina, donde hoy se suceden los bares y restaurantes
 Manual de ejercicios del siglo XIX - WELCOME LIBRARY

Manual de ejercicios del siglo XIX – WELCOME LIBRARY

La moda por los gimnasios y el culto al cuerpo ha inundado cada rincón del planeta con numerosos locales de entrenamiento. El caso de Madrid, aunque tenga unas cifras similares a otros lugares, esconde una historia muy particular: el primer centro deportivo de España se levantó en la capital. Fue en el barrio de Chueca donde una consulta médica de ejercicios físicos se convirtió en el germen de lo que hoy conocemos.

El gimnasta francés Alfonso Vignolles constituyó esta suerte de gimnasio en Madrid en el año 1859. Lo cierto es que el centro que ideó se encontraba a caballo entre un gimnasio convencional y una consulta. El servicio que prestaba, según figura en recortes de prensa de la época, eran «Gimnasia Médica, Higiénica y Ortopédica». El método, revolucionario en la fecha, estaba inspirado en los implantados por la Academia de medicina de París, y su objetivo era prestar auxilio específico a todas las personas, con independencia de su condición. «Hay gabinete especial para señoras y para enfermos, y clase gratuita de doce a una para los enfermos pobres», detallaba un anuncio. Los novedosos métodos se complementaban con rudimentarias y pesadas másquinas, algo inédito en aquellos años.

El centro se ubicaba en el número 14 de la actual calle de la Reina, en el barrio de Chueca. Paralelo a la Gran Vía (aún no existía), se asentaba en una zona donde hoy abundan locales de copas, restaurantes y cotetos clubes de «gin-tonics» y cócteles. Aunque nació con ese espíritu sanitario, y así se mantuvo durante un largo periodo, su aceptación y evolución estuvo marcado por la influencia de la alta sociedad británica, que contagió a su homóloga española con el cultivo al cuerpo.

Imaginar el gimnasio de Chueca, el primero de España, es bastante difícil si tomamos como referencia los actuales. Como es evidente, ni contaba con las máquinas actuales ni practicaba los mismos ejercicios; ni siquiera buscaba el mismo propósito. No obstante, sí se pueden destacar algunos artilugios que facilitaban la puesta a tono física de quienes acudían. Según el fisioterapeuta Sebastian Busqué Torró, en este centro se empleaban algunos objetos, como unas picas, que manipuladas entre dos sujetos fortalecían los hombros y el pecho. Pero la mejor y más revolucionada herramienta era la conocida como Máquina Vignolles, un artilugio con poleas, escaleras y resortes para trabajar diferentes partes del cuerpo.

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