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  • Entre los fondos de la biblioteca se halla una transcripción, del siglo XVII, que asegura la ubicación del preciado tesoro
 Libros en la Biblioteca Nacional - MATÍAS NIETO

Libros en la Biblioteca Nacional – MATÍAS NIETO

El Santo Grial, el cáliz utilizado por Jesús en la Última Cena, es uno de los grandes misterios de la Humanidad, al tiempo que está considerado como uno de los tesoros más valiosos y perseguidos de todos los tiempos. Su búsqueda, durante siglos, ha alimentado un sinfín de leyendas, desde los viajes de los caballeros del rey Arturo hasta la obsesión del ejército nazi por hallarlo. El Grial ha generado tanta literatura como hipótesis en torno a su ubicación, de las cuales España y Madrid desempeñan un papel fundamental.

Existe una creencia, acorde a la tradición aragonesa, que asegura que el cáliz de la catedral de Valencia es el utilizado en la Santa Cena. Aunque ha sido utilizado por los últimos papas en sus visitas a la ciudad levantina, lo que viene a reforzar su autenticidad, no hay ningún documento que lo confirme. De hecho, hay otras catedrales que, en España y alrededor del mundo, defienden lo mismo.

Sea como fuere, la presunta historia de este cáliz está probada en Madrid y en la Biblioteca Nacional, verdadero tesoro en mitad del paseo de Recoletos. Según la historia de este Grial, el caliz sagrado estuvo en Roma hasta el año 258 d. C., cuando fue evacuado, tras las persecuciones a los cristianos, por temor a que fuera mancillado. Así, siempre según la leyenda, el papa Sixto II se lo entregó al diácono San Lorenzo, que se encargó de su protección.

Entre los fondos de la biblioteca se halla un manuscrito, original del siglo XVII, en el que se narra cómo San Lorenzo, antes de su martirio, le entregó al legionario hispano Precelio «algunas memorables reliquias, de forma que pudiera enviarlas a Hispania; entre ellas estaba la archirrenombrada copa en la que Cristo consagró su preciosa sangre la noche de la Última Cena». El texto, titulado «Vida y martirio del glorioso español San Laurencio», es supuestamente la traducción de un escrito del abad Donato en el siglo VI. Cabe añadir como refuerzo a esta idea que en la basílica de San Lorenzo de Roma se situaba un fresco en el que el diácono entregaba el Santo Grial a un legionario, que se entiende que es el español Precelio. Sin embargo, la pintura fue destruida en 1943.

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