La milicia republicana que se acuarteló en el estadio del Real Madrid durante la Guerra Civil


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  • El bautizado como «Batallón Deportivo» tomó en 1936 las instalaciones del club, entonces sin el apelativo de Real
 Cartel del «Batallón Deportivo» en la revista Estampa

Cartel del «Batallón Deportivo» en la revista Estampa

Es un recurso habitual, en ocasiones algo manido, hacer analogías entre el fútbol y la guerra. La relación, no obstante, ha sido literal en numerosos episodios de la Historia. Este episodio, breve reseña de la Guerra Civil en Madrid, es un ejemplo de ello. Si bien está enmarcado en un contexto mucho más complejo, el grueso atiende a la milicia republicana que, formada por deportistas de diferentes disciplinas, usurpó las propiedades del Real Madrid en la capital; en la fecha llamado Madrid F. C. y despojado del apelativo de Real por sus connotaciones monárquicas.

Fue en octubre de 1936 cuando se creó el denominado «Batallón Deportivo» de Madrid, una suerte de facción del Frente Popular formada exclusivamente por deportistas. Aunque en otras regiones españolas tuvo un carácter más esporádico, con una presencia más moderada de los atletas, en la capital sí fue norma. Futbolistas, boxeadores o ciclistas conformaron este ejército, iniciado con la incautación de la Federación Castellana de Fútbol y la posterior cesión de poderes de su homóloga nacional, en favor de la República. El denominador común de los ingrantes se debía tanto a este elemento circunstancial, relativo a la toma de la federación, como a la creencia de que por sus características podrían aportar un extra en el frente. Aunque mucho se ha escrito sobre esta cuestión, con un calculado apunte heróico, no existe la seguridad de que en términos generales su participación en la defensa de Madrid fuera fundamental, más allá de la batalla de Usera, que sí lo fue.

El distintivo del batallón, sirva como apunte para comprender la profunda relación con el fútbol, era el mismo que empleaban los jugadores españoles que competían en el extranjero. Los brazaletes de la Federación Española definían ahora su compañía.

El batallón y Chamartín

Entre los integrantes del «Batallón Deportivo» destaca Félix Quesada, defensor del Real Madrid entre 1922 y 1936. Con apostura recia, futbolista de carácter y líneas de plomo, ayudó a conquistar las dos primeras Ligas del club madridista. Pero más allá de sus victorias como jugador, su figura adquiere importancia en este caso porque tuvo que acreditar su afinidad a la República, como si el simple alistamiento no bastara. A pesar del extremismo y la intransigencia inicial, Quesada fue aceptado en la oficina de reclutamiento, situada improvisadamente en la sede de la Federación Española, en la calle Claudio Coelho.

Pero la relación entre el Real Madrid y el «Batallón Deportivo» no se redujo a la figura del duro defensor madridista, que, por cierto, años después fue seleccionador nacional, una vez instalada la dictadura. La milicia republicana, que tomó el nombre de José Suñol, presidente del Barcelona, asentó sus principales ubicaciones en las instalaciones del club madridista en la capital. El Frente Popular, en el primer año del conflicto, se apoderó de la sede de la entidad en el paseo de Recoletos y de su estadio de Chamartín. El primer espacio lo utilizó como cuartel durante la guerra (también como lugar para alistamientos), mientras que el segundo fue empleado como campo de entrenamiento militar para los milicianos.

¿Puede haber otra Tierra a solo 16 años luz?


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El sistema Gliese 832, a tan solo 16 años luz de nosotros, en la constelación de Grus (La Grulla), se dio a conocer al gran público en 2009, cuando los astrónomos descubrieron que alrededor de la estrella giraba un planeta similar a un Júpiter frío, Gliese 832 b. Cinco años después, apareció en el vecindario otro mucho más prometedor, una supertierra a la que se le adjudicó la letra c y que fue incluida en el catálogo de mundos fuera del Sistema Solar que podrían ser habitables.

Recreación de Gliese 832 c - PHL

Recreación de Gliese 832 c – PHL

Gliese 832 es una enana roja y tiene un poco menos de la mitad de la masa y el radio de nuestro Sol. El planeta b, un gigante de gas, con una masa de 0,64 veces la de Júpiter, orbita alrededor de la estrella a una distancia de 3,53 UA (Unidad Astronómica, equivalente a la distancia del Sol a la Tierra), mientras que c parece ser un mundo rocoso, alrededor de cinco veces más masivo que la Tierra, que reside muy cerca de la estrella, a sólo 0,16 UA.

Ahora, un equipo de astrónomos de la Universidad de Texas en Arlington (EE.UU.), cree que en el vasto espacio entre esos dos planetas conocidos puede haber otros. Lo explican en un artículo publicado en la revista arXiv.

El equipo de Suman Satyal ha llevado a cabo simulaciones numéricas para comprobar la posibilidad de la existencia de otros cuerpos celestes alrededor de la enana roja. Gliese 832b y Gliese 832 c fueron descubiertos indirectamente por la técnica de velocidad radial, basada en el efecto Doppler. Consiste en medir en la luz de la estrella la huella de los cambios causados en su movimiento por la atracción gravitatoria entre ella y un planeta. Los investigadores utilizaron estos datos como condiciones iniciales para comenzar sus simulaciones.

Los cálculos del equipo revelaron que un planeta similar a la Tierra puede residir a una distancia que oscila entre 0,25 y 2,0 UA de la estrella. De acuerdo con las mediciones, este hipotético mundo probablemente sería más masivo que nuestro planeta, con una masa entre una y 15 veces la masa de la Tierra. «Obtuvimos varias curvas de velocidad radial para variar masas y distancias para el planeta del medio», dicen los astrónomos.

Por ejemplo, si el planeta se encuentra en torno a una UA de la estrella, tiene un límite de masa superior de diez masas terrestres y una señal de velocidad radial generada de 1,4 m/s. Un planeta con aproximadamente la masa de la Tierra en el mismo lugar tendría una señal de velocidad radial de sólo 0,14 m/s.

En general, la existencia de este posible planeta es apoyada por la estabilidad orbital a largo plazo del sistema, la dinámica orbital y el análisis de la señal de velocidad radial, según informa la agencia EP.

Los científicos han hecho hincapié en que su objetivo principal es proporcionar una idea general a los observadores de dónde y qué buscar en este sistema. Pero advierten de que todavía se necesita un número significativamente grande de observaciones de velocidad radial, estudios de método de tránsito, así como la formación directa de imágenes para confirmar la presencia de posibles nuevos planetas en el sistema Gliese 832.