El escandaloso asesinato de un inocente que autorizó Felipe II en pleno centro de Madrid


ABC.es – Cesar Cervera

  • El secretario Antonio Pérez reunió a un grupo dispuesto a asesinar de forma directa a Juan de Escobedo, mano derecha del hermanastro del Rey, Don Juan de Austria

 

1298689Fue uno de los episodios más oscuros del reinado de Felipe II. A finales de marzo de 1578, Juan de Escobedo, secretario y mano derecha de Don Juan de Austria, el hermano bastardo del Rey, encontró la muerte en la calle Almudena de Madrid. Tras pasar la tarde en casa de Ana de Mendoza y de la Cerda, Princesa de Éboli, el secretario fue emboscado por un grupo de hombres armados. Como narra Geoffrey Parker en su biografía definitiva sobre Felipe II, uno de ellos le mató de una sola estocada que «atravesó su cuerpo de lado a lado».

Al día siguiente, Felipe II fue uno de los primos en enterarse del suceso, aunque a decir verdad él ya sabía que alguien estaba intentando matar al secretario de su hermanastro. Lo sabía, porque lo había autorizado él. Como Gregorio Marañón señaló en su libro «Antonio Pérez. El hombre, el drama, la época» (1947), las transcripciones de los documentos copiados en los «Procesos de Castilla contra Antonio Pérez» demuestran más allá de toda duda que «a Felipe II no se le puede absolver de una parte importante de la culpabilidad en este crimen» y de los intentos previos.

 

A principios de año, el mayordomo de Antonio Pérez arrojó unos polvos «en el puchero en el que guisaban la porción de Escobedo» durante una comida en la casa que el secretario del Rey tenía en la Plaza del Cordón. Sin que hiciera efecto grave en Escobedo la anterior tentativa, un joven pícaro contratado por el mayordomo echó otro «dedal de ciertos polvos» en la olla de Escobedo, en ese momento recuperándose de la indisposición en su vivienda familiar. No obstante, Escobedo se percató de que algo olía mal en esa sopa y acusó a una esclava morisca encargada de la cocina de intentar envenenarle. La esclava fue arrestada y torturada, tras lo cual confesó sorprendentemente que sí portaba un veneno, pero que su verdadero objetivo era la esposa de Escobedo.

Un hombre inocente, un rey engañado

Finalmente, Antonio Pérez reunió a un grupo dispuesto a asesinar de forma directa a Escobedo. Una vez perpetrado el ataque con éxito, los seis homicidas huyeron hacia Aragón, donde recibieron su recompensa acordada. Además de oro, Antonio Pérez facilitó a tres de ellos «una cédula y carta firmada de Su Majestad, de 20 escudos de entretenimiento, con título de alférez en uno de los presidios españoles en Italia».

Pero, ¿por qué quería Antonio Pérez acabar con Escobedo? En 1574, Pérez designó a su antiguo «criado» Juan de Escobedo –entonces secretario de Hacienda– como secretario personal de Don Juan de Austria, con la misión secreta de que le espiara durante su estancia como Gobernador de Flandes. Lo que no había previsto es que el carismático Don Juan de Austria duera a ganar la lealtad de su secretario, quien dejó de informar de sus movimientos a Pérez.

Al contrario, Escobedo habría intentado chantajear a Pérez a cambio de que la Corona enviara más fondos a Flandes con la amenaza de revelar al Rey cierta información. Así, se especula con que Escobedo era capaz de demostrar que Pérez aceptaba sobornos y dávisas; y que sabía detalles sobre la relación de Pérez con la Princesa de Éboli, viuda de Ruy Gómez, amigo y consejero de Felipe II.

Pérez utilizó la manipulación para presentar al hermanastro del Rey y a su secretario como dos conspiradores que planeaban derrocarle. El Monarca, «desconfiado por naturaleza», albergaba sospechas sobre las ambiciones de su hermano en Flandes. La idea, por tanto, no sonó nada inverosímil a oídos del Rey, que en las navidades de 1577 autorizó el asesinato. En cuanto Escobedo pisó suelo español comenzaron los intentos.

 

 

Un proyecto alucinante propone hundir Central Park 30 metros


ABC

  • Se construiría un rascacielos horizontal 80 veces mayor que el Empire State Building con vistas al parque

Las nuevas tecnologías, el diseño, la exploración de sistemas sostenibles o el establecimiento de nuevos métodos urbanos y arquitectónicos para resolver los problemas económicos, sociales y culturales de la ciudades es la piedra angular para hacerse con uno de los premios de más prestigio en el mundo de la arquitectura de torres y rascacielos: los Skyscraper Competition 2016. El jurado de la revista eVolo Magazine ha dado a conocer los tres proyectos vencedores y las 21 menciones de honor de entre 489 propuestas recibidas de arquitectos, estudiantes, ingenieros, diseñadores y artistas de todo el mundo.

«New York Horizon»

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Manhattan es la zona más densamente poblada de Estados Unidos, y por ello un territorio natural para los rascacielos. Apenas quedan espacios libres. Con una excepción: Central Park, un parque urbano rectangular de 4.000 x 800 metros (341 hectáreas). Los creadores del proyecto New York Horizon proponen crear una megaestructura horizontal alrededor de ese parque, y hundir la zona natural 30 metros hasta descubrir las rocas originales. Nacería así un nuevo parque, con lagos y montañas, apartado de las calles y del latido frenético de la ciudad.

Un enorme cristal crearía un efecto de horizonte infinito

Un enorme cristal crearía un efecto de horizonte infinito

Ese parque estaría rodeado de una megasestructura híbrida, un rascacielos horizontal con capacidad para infinidad de viviendas con vistas al parque y acceso directo. La estructura tendría una altura de 300 metros, lo que nos llevaría a una construcción en metros cuadrados 80 veces mayor que el Empire State Building. Esas casas estarían cubiertas por cristales altamente reflectantes, con el fin de lograr una sensación de naturaleza infinita.

«La Colmena»

El segundo premio resolvería el problema de los aviones no tripulados en las grandes ciudades. En concreto «La Colmena», diseñado por Hadeel Ayed Mohammad, Yifeng Zhao y Chengda Zhu (Estados Unidos) es un proyecto que imagina una terminal de control vertical para drones tanto para uso personal y comercial de los residentes de la ciudad de Nueva York.

Los módulos de la fachada están diseñados para adaptarse a nueve tipos diferentes de aviones no tripulados, categorizados por la forma y la escala de sus accesorios de aterrizaje -punto, barra o en anillo-.

«Torre de Datos»

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Los italianos Valeria Mercuri y Marco Merletti han conseguido el tercer premio con su proyecto de la «Torre de Datos» una propuesta que prevé un rascacielos sostenible en Islandia diseñado para servidores de internet.

Este futuro centro de datos verde situado en Islandia sería una torre que se concibe como una placa madre 3D gigante con una forma cilíndrica. En la fachada exterior están fijados todos los componentes de hardware mientras que la parte interna está vacía para crear un espacio técnico con una doble función: en primer lugar, ser el principal conducto de aire del sistema de refrigeración, y el segundo ser un espacio donde los módulos se puedan mover a la planta baja durante el mantenimiento y actualización de las fases. Además, esta torre serviría para calentar los laboratorios y los invernaderos situados en el sótano así como utilizar el aire caliente liberado por el servidor para calentar las casas en el barrio que la rodea.

Menciones de honor

Entre las 21 menciones hay rascacielos que purifican el aire, edificios concebidos para crear lluvia para las regiones más secas de la Tierra, ciudades verticales, torres sensoriales que exploran la relación psicológica con el espacio, y los rascacielos que impiden ciudades a hundirse.

Los participantes han tenido en cuenta los avances en tecnología, la exploración de sistemas sostenibles, y el establecimiento de nuevos métodos urbanos y arquitectónicos para resolver los problemas económicos, sociales y culturales de la ciudades contemporáneas incluyendo la escasez de recursos naturales e infraestructura y el aumento exponencial de habitantes, contaminación, división económica y el imprevisto crecimiento urbano desmedido.

 

¿Por qué cambia la fecha de la Semana Santa?


El Mundo

  • El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

Calvario in Sicily

Esta Semana Santa cae en una fecha muy temprana del calendario. El domingo de Pascua nunca puede caer ni antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. Así pues, al celebrarse el 27 de marzo, este año nos encontramos próximos al límite inferior. ¿A qué se deben los cambios de fecha de la Semana Santa?

Regla simple (casi correcta)

La regla que se suele utilizar para calcular la fecha de la Semana Santa es la siguiente:

El domingo de la Pascua de Resurrección es el siguiente a la primera luna llena que sigue al equinoccio de la primavera boreal (es decir, del hemisferio norte).

En el año 2016, la primavera entró el día 20 de marzo y el primer plenilunio que la sigue tiene lugar el día 23, por lo que el domingo de Resurrección es el día 27. Este año se da además la circunstancia de que el cambio al horario de verano se produce en la madrugada de ese mismo domingo, por ser el último de marzo, por lo que este domingo de Resurrección, con una duración oficial de 23 horas, será el día más corto del año.

La Pascua en su laberinto

Muchas fechas religiosas (en particular las católicas) tienen su origen en la adaptación de celebraciones profanas con raíz astronómica y están relacionadas a menudo con los cambios de estación. El caso de la Semana Santa es particularmente importante pues de su fecha dependen otras celebraciones religiosas (como el Pentecostés y la Ascensión). Fijar la fecha de la Pascua de Resurrección también es importante para la sociedad civil pues algunas de estas celebraciones religiosas tienen reflejo en el calendario laboral.

Hasta el principio del siglo VI, en el cristianismo reinaba una gran confusión sobre la fecha adecuada para celebrar esta Pascua y diferentes grupos tenían sus criterios propios y diferenciados para fijarla. Aunque en el Concilio de Arlés (año 314) ya se reconoció la necesidad de fijar una fecha común de celebración para toda la cristiandad, el embrollo se prolongó hasta el año 525, cuando Dionisio el Exiguo adoptó unos criterios claros (que procedían de la iglesia de Alejandría) y emitió una normativa desde Roma.

La norma era aproximadamente la expresada más arriba. Pero así enunciada, planteaba importantes problemas a la hora de ponerla en práctica.

Una regla más complicada

Por ejemplo, el equinoccio de la primavera boreal no tiene una fecha fija, sino que puede oscilar entre el 20 y 22 de marzo y, de no calcularlo con criterios astronómicos, ello podía introducir confusiones a la hora de calcular el primer plenilunio. Por otro lado, la fecha local del plenilunio puede cambiar de un día de acuerdo con el emplazamiento geográfico. Además, para diferenciar muy claramente la Pascua cristiana de la Pascua judía, no se deseaba que ambas coincidiesen nunca en la misma fecha.

Teniendo todos estos elementos en cuenta, se estableció la regla completa (y correcta) para la determinación de la Pascua:

El domingo de Pascua es el siguiente a la primera Luna llena ‘eclesiástica’ (un plenilunio ficticio definido por la Iglesia mediante unas tablas numéricas) que se da en o tras el 21 de marzo.

Esta regla lleva implícito que cuando el plenilunio eclesiástico cae en domingo, la Pascua se celebra el domingo siguiente, lo cual impide que la Pascua cristiana coincida con la judía.

Afortunadamente no hay que recurrir a esta regla completa y exacta más que en contadas ocasiones y la regla simple suele funcionar para un elevadísimo número de años.

De esta regla se desprende que la Pascua de Resurrección nunca puede ser antes del 22 de marzo (cuando el plenilunio sucede un 21 de marzo que además es sábado) ni después del 25 de abril (cuando hay plenilunio el 20 de marzo y, además, el 18 de abril -fecha del siguiente plenilunio- es un domingo, lo que hace retrasar la Pascua de una semana).

Durante el Renacimiento se compilaron tablas para calcular la fecha de la Pascua, algunas de ellas en función del número áureo (un irracional con muchas propiedades interesantes al que se le atribuye importancia estética e incluso mística). Pero pronto se desarrollaron diferentes algoritmos algebraicos. El más popular es el algoritmo de Gauss que permite calcular la fecha de la Pascua mediante cinco operaciones aritméticas sencillas.

Hoy día tenemos disponibles en Internet numerosas páginas web que nos realizan el cálculo de la fecha de Pascua y de las principales fiestas variables durante y después de la Semana Santa. Una muy clara, y en castellano, que nos calcula la Pascua entre los años 1583 y 2499 es ésta.

También interesante

 

  • El 19 de abril es la fecha más frecuente del domingo de Pascua (cae en esa fecha casi 4 veces cada cien años: el 3,87 %). Lo menos frecuente es que caiga el 22 de Marzo (solo 5 veces cada milenio) o el 25 de Abril (solo unas 8 veces por milenio).
  • Dionisio el Exiguo (c. 470 – c. 544), llamado así por su escasa estatura, fue un monje escita con buenos conocimientos de matemáticas que vivió gran parte de su vida en Roma donde fue miembro de la Curia Romana. Fue el encargado de establecer como año primero el del nacimiento de Cristo, ideando así el Anno Domini (“año del Señor”) fundamento de las siglas AD que se añaden a los años de nuestra era (p. ej. 2011 AD, que equivale a 2011 d.C.). El Exiguo, sin embargo, cometió un error en el establecimiento del año 1, lo que lleva a la aparente contradicción de que en realidad Cristo nació en el año 7 ó 6 AD o ‘antes de Cristo’.
  • La tradición de los huevos de Pascua, aunque con variaciones locales, está presente en un gran número de países. En la cristiandad la tradición se impuso muy posiblemente como una consecuencia de la Cuaresma. Tras 40 días de ayuno, se produciría en la despensa una acumulación de huevos que convenía consumir después. Los más recientes se consumirían normalmente, pero los más antiguos se cocerían para conservarlos más tiempo, decorándolos a continuación.
        Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la

    Real Academia de Doctores de España

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El Cristo de las Batallas, que no fue a ninguna


ABC.es

  • Esta imagen del nazareno del s.XV habría acompañado a los Reyes Católicos en la Reconquista, según la tradición. Un historiador abulense lo cuestiona

 

 El Cristo de las Batallas se conserva en el convento de Mosén Rubí de Ávila - HERMANDAD DEL CRISTO DE LAS BATALLAS

El Cristo de las Batallas se conserva en el convento de Mosén Rubí de Ávila – HERMANDAD DEL CRISTO DE LAS BATALLAS

A las dos de la madrugada del Jueves Santo y en sobrecogedor silencio, el Cristo de las Batallas sale del convento de Mosén Rubí para recorrer las calles de Ávila a la luz de las antorchas. No hay una imagen que se asemeje a este misterioso Cristo nazareno, de apenas 50 centímetros de altura, que según la tradición habría acompañado a los Reyes Católicos en cuantas batallas libraron. De ahí su nombre.

La leyenda y los milagros que de él se cuentan habrían comenzado en una campaña de Isabel y Fernando, en la que «invocando como suelen los españoles al Apóstol Santiago, respondió el Santo Christo que no era necesario estando él allí y en señal de esto le quedó la voca abierta y se le ben los dientes, lengua y el cielo de la voca (sic)», según recoge un escrito que se conserva en el convento de las madres dominicas que custodia el Cristo de las Batallas desde 1866.

A la capilla de Mosén Rubí de Bracamonte lo llevaron las monjas cuando se trasladaron desde el Convento de Santa Cruz de la Magdalena, en Aldeanueva de Santa Cruz. Las crónicas del cenobio, escritas a partir del siglo XVII, indican que «entre las mercedes que los Reyes Cathólicos hicieron a esta venerable mujer (sor María de Santo Domingo, primera priora del convento) la más principal fue darla el Santo Christo que este convento tiene en tanta veneración y estima por los muchos milagros que a obrado y obra (sic)».

Sin embargo, la primera referencia documental del Cristo, en el manuscrito «Grandeça, antiguedad y nobleça del Barco de Ávila y su origen» de Luis Álvarez (inicios del s.XVII), nada dice de los Reyes Católicos cuando se refiere al «sanctissimo Cristo (…) tan milagroso que vienen de infinitas partes en rromeria», al que le faltaban tres dedos de la mano derecha.

David Sánchez estudió minuciosamente el Cristo de las Batallas y su historia, como trabajo final del Master de Estudios Avanzados en Historia del Arte que realizó en la Universidad de Salamanca. «Es complicado que estuviera relacionado con la reina Isabel, por incompatibilidad de fechas», afirma. Isabel la Católica falleció en 1504, antes de la construcción del convento.

Fernando el Católico sí conoció personalmente a Sor María de Santo Domingo en Burgos, en el invierno de 1508. La primera priora, llamada «Beata de Piedrahíta», inició un proceso de renovación dominica que la enemistó con la jerarquía de la Orden. Sánchez relata que sufría visiones místicas y que su actuación al margen de la regla le acarreó hasta cuatro procesos de la Inquisición que se resolvieron favorablemente gracias a la intervención del rey Fernando el Católico, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros y de don Fadrique Álvarez de Toledo y Quiñones, II duque de Alba, promotor del convento.

«Existe un privilegio que podemos vincular directamente con la relación que existió entre sor María y Fernando de Aragón, una limosna vitalicia otorgada por el rey Católico de cien ducados anuales destinados al cenobio», un pago que se mantuvo hasta el reinado de Fernando VII.

¿Donó Fernando de Aragón a sor María el Cristo de las Batallas? «Es posible», responde Sánchez.

Una pieza única del Quattrocento

El origen italiano de la pieza podría respaldar esta hipótesis. Desde el punto de vista artístico, «es una pieza única en toda España», destaca Sánchez. Tanto por haber sido realizada en barro cocido (una técnica atípica en Castilla y en general en toda la Península), como por sus características estéticas, el historiador abulense vincula este pequeño busto con la escuela florentina de la segunda mitad del siglo XV.

Sánchez tiene «dudas muy serias» de que perteneciera al taller de Lucca Della Robbia, como conjeturó el sacerdote Juan Manuel Aranda tras restaurar la pieza en 1996. «Aunque existen muchas similitudes en su apariencia formal, Lucca Della Robbia cubría el barro cocido con cerámica blanca y en el Cristo de las Batallas no hay ningún resto que lleve a pensar en que hubiera estado revestida», argumenta.

Por sus dimensiones y detalles como la hendidura que tiene la escultura en la parte de atrás de la cabeza para ser transportada, el Cristo de las Batallas habría sido concebida como una pieza devocional para un oratorio privado. ¿De quién? ¿A quién perteneció?

«La aceptación de los modelos renacentistas fue especialmente notable en Fernando durante la última etapa de su vida, tras la muerte de Isabel y su matrimonio con Germana de Foix, cuando se rodeó de algunos personajes de inclinación humanística y proclives a la promoción del arte italiano», explica Sánchez, que recuerda además la estancia de Fernando de Aragón en Nápoles en 1507, donde pudo recibir regalos y adquirir algunas piezas.

El contacto de Sor María con distinguidos miembros de la nobleza, como el cardenal Cisneros o el duque de Alba, también habría permitido que llegaran al convento de Aldeanueva obsequios suyos. Además otro de sus benefactores, el padre Juan de Azcona, peregrinó a Roma y según los documentos de Mosén Rubí trajo presentes a las dominicas, como una reliquia de Santa Catalina de Siena.

«La escultura llegó al convento en su época de mayor auge, entre los primeros años de su fundación y mediados del siglo XVI», sostiene el investigador del Cristo de las Batallas que si bien desmonta la leyenda, relaciona la figura «con personajes muy relevantes de la época».

Excombatientes de la Guerra Civil fundaron en 1952 la Hermandad del Cristo de las Batallas, dando a conocer esta imagen que llevan a hombros para evitar que el traqueteo por las empedradas calles deteriore la escultura. Así fue cómo esta histórica pieza se convirtió en paso procesional, pese a su pequeño tamaño. Hoy alterna con una talla moderna de 1963, más acorde para una procesión de Semana Santa aunque sin el valor histórico y el misterio de su antecesor.

 

Dos cometas ‘rozan’ la Tierra


El Mundo

Los ojos de los astrónomos están puestos en Pan STARRS y 252P/Linear, los cometas que más se acercarán a la Tierra desde 1770. Ambos alcanzarán su perigeo -máximo acercamiento a nuestro planeta- las noches del 21 y 22 de marzo, descubriendo la relación que mantienen entre ellos. Se sospecha que los cometas tienen un origen común porque presentan órbitas casi idénticas y parecido periodo: 5,25 años y 5,32 respectivamente, según las observaciones de los astrónomos de la Universidad de Maryland, Michael Kelley y Matthen Knight.

Paso del cometa 'Catalina' por el cielo del Observatorio del Teide el pasado 17 de enero. J. CASADO/IAC

Paso del cometa ‘Catalina’ por el cielo del Observatorio del Teide el pasado 17 de enero. J. CASADO/IAC

El Instituto de Astrofísica de Canarias explica en un comunicado que PanSTARRS pasará el martes 22 a las 17.00 (hora peninsular española) a sólo nueve distancias lunares, es decir, 3,5 millones de kilómetros. Un día antes, el 21 marzo a las 16.30 (hora peninsular española) su compañero de viaje, el cometa 252P/Linear ha alcanzado su perigeo orbital a 13 distancias lunares. Debemos remontarnos al año 1770 para encontrar un cometa -en ese caso Lexell- que se acerque tanto a nuestro planeta como PanSTARRS.

Durante su máxima aproximación, que no supone ninguna amenaza para la Tierra, PanSTARRS se observará tanto con telescopios ópticos como con radiotelescopios, con el objetivo de averiguar las principales características de su núcleo. El telescopio espacial Hubble también ayudará a despejar incógnitas. Las observaciones de los cometas, en la aproximación a la Tierra, nos ayudarán a determinar si están relacionados entre sí, si bien lo más plausible es que PanSTARRS sea un fragmento de Linear y, por tanto, no se descarta que puedan aparecer más “compañeros” en la misma órbita.

Con los telescopios ópticos del Observatorio del Teide se realizará un seguimiento de los cometas. Los cielos limpios de Canarias permitieron contemplar el espectáculo que ofreció Lovejoy a finales del año 2014 y Catalina hace unos meses. Ahora, se espera la visita de la pareja PanSTARRS y Linear de forma fugaz durante las dos últimas semanas de marzo.

PanSTARRS, fue descubierto el 21 de enero de 2016 por el programa de rastreo de asteroides y cometas Panstarrs (Panoramic Survey Telescope & Rapid Response System, Hawai, USA). Al principio fue catalogado como un asteroide. Fue el astrónomo ruso Denis Denisenko el que se percató que la órbita de Panstarrs era similar al cometa 252/Linear descubierto en el año 2000. Panstarrs pasó de asteroide a cometa con “acompañante”.

Un cometa es un objeto de nuestro Sistema Solar compuesto, principalmente, por hielo y polvo, por lo que se les conoce como «bolas de nieve sucia». Los cometas se mueven alrededor del Sol siguiendo órbitas muy elípticas, con periodos -tiempo que tardan en dar una vuelta alrededor del Sol- que van de unos pocos a cientos de miles de años. Cuando se acercan al Sol (perihelio), el calor derrite los hielos cometarios, desprendiendo gases y partículas de polvo que forman la cola o colas del cometa que puede medir más de un millón de kilómetros.

La parte sólida de un cometa es el núcleo, con tamaños entre 10km a 40km. La mayor parte de los cometas provienen de la Nube de Oort -nube esférica situada a una distancia aproximada de 1 año-luz del Sol- aunque algunos también tienen su origen en el Cinturón de Kuiper – disco de materia situado entre 7.500-15.000 millones de kilómetros del Sol- y suelen ser de corto periodo (menor de 200 años).

Debido a perturbaciones gravitatorias de los planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), los cometas del Cinturón de Kuiper pueden “caer” al sistema solar interior formando familias. Los cometas de la familia de Júpiter -llamados así debido a que están bajo el influjo gravitatorio del planeta gigante- tienen periodos orbitales cortos (por debajo de los 20 años) y las inclinaciones de sus órbitas son bajas (el plano orbital de los cometas está cercano a la eclíptica). Uno de los más famosos es el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko que en estos momentos está siendo estudiado por la misión europea Rosetta.

Desde el punto de vista astronómico el estudio de los cometas es muy interesante pues son fósiles de la formación de nuestro Sistema Solar y, por tanto, contienen información de la génesis de los sistemas planetarios. Si además, el cometa proviene de la Nube de Oort (como es el caso del cometa Catalina) el interés científico es mayor pues suelen ser cometas nuevos que contienen material primigenio y sin procesar de la nube original (nebulosa solar) que formó nuestro Sistema Solar.

Una de las joyas de la arqueología mundial está en Palencia, según National Geographic


ABC.es

  • La revista incluye el yacimiento de La Olmeda entre los doce «grandes descubrimientos de la arqueología», como Petra o Angkor
Uno de los mosaicos que se pueden ver en La Olmeda - VILLA OLMEDA

Uno de los mosaicos que se pueden ver en La Olmeda – VILLA OLMEDA

A finales de diciembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte concedía a Javier Cortes, descubridor de la Villa Romana La Olmeda, la Medalla de Oro de las Bellas Artes a título póstumo. Sólo unos meses después el complejo arqueológico romano vuelve a estar de actualidad, ya que la prestigiosa revista National Geographic lo ha elegido para «ilustrar» el mes de septiembre de su calendario anual en 2016, enmarcándolo dentro de los «grandes descubrimientos de la arqueología» y equiparándolo a otras «joyas» repartidas por el mundo como la tumba de Tutankhamon, en Egipto, el Machu Picchu, la ciudad perdida en las cumbres de Los Andes, la ciudad de Petra excavada en una roca en el desierto jordano, los guerreros de terracota de Xian o los templos de Angkor en Camboya.

No es la primera vez que esta revista se fija en la villa romana palentina, ya que en septiembre de 2013 le dedicaba un extenso reportaje, en el que hacía hincapié en su descubrimiento por parte de Javier Cortes un verano de 1968, cuando se disponía a hacer unos trabajos de allanamiento para facilitar las labores de cultivo en sus tierras, así como en la riqueza de los mosaicos de este palacio palacio edificado en tiempos de Diocleciano y de Teodosio I, entre los siglos IV y V. Para la Diputación, este nuevo «espaldarazo» que recibe La Olmeda, cuyos visitantse superan ya los cientos de miles desde su reinauguración en 2009, supone «un reconocimiento a su calidad y a su riqueza, al tiempo que constituye un motivo de orgullo».
La villa de La Olmeda fue donada por Javier Cortés a la Diputación en 1980. Cuatro años más tarde se abría al público para sus vistas. Posteriormente, en 2005 volvió a cerrar y en 2009 se volvía a abrir tal y como se conoce hoy, tras su adecuación. De su inauguración se encargó la Reina Doña Sofía, amante de la arqueología.

La villa, que posiblemente pertenecía a un rico terrateniente, ocupa 4.400 m2, consta de 35 habitaciones, 26 de ellas con pavimento de mosaico, y una amplia zona termal. Cerca del palacio han aparecido tres necrópolis, cuyos hallazgos se conservan en un museo en Pedrosa de la Vega. No obstante, las investigaciones continúan. En 2012 se llevaron a cabo unas prospecciones geomagnéticas sobre el terreno que han permitido crear un mapa de las zonas inexploradas del yacimiento para continuar con las excavaciones.
Los doce grandes descubrimientos

1. El descubrimiento de Tutankhamón

2. El fabuloso bestiario de la Cueva de Lascaux.

3. Machu Picchu. La ciudad perdida en las cumbres de Los Andes

4. Pompeya, la ciudad destruida por la ira del Vesubio

5. Petra. Excavada en la roca del desierto jordano

6. Angkor, la metrópoli devorada por la selva en Camboya

7. Tikal, el esplendor de la civilización maya

8. Las cuevas de Ajanta, joya del budismo en la India

9. La Olmeda, la lujosa mansión romana en Palencia

10. Abu Simbel. El gran templo de Ramsés II bajo las arenas del desierto

11. Un ejército de terracota para servir al emperador

12. El gran altar de Pérgamo. Una batalla mítica para celebrar un triunfo militar

El Hubble descubre nueve estrellas monstruosas cien veces más masivas que el Sol


ABC.es

  • Detectadas en la Nebulosa de la Tarántula, dentro de la Gran Nube de Magallanes, son extremadamente brillantes

 

 La región central de la nebulosa de la Tarántula en la Gran Nube de Magallanes. El cúmulo de estrellas R136 joven y denso se puede ver en la parte inferior derecha de la imagen - NASA, ESA, P Crowther (University of Sheffield)

La región central de la nebulosa de la Tarántula en la Gran Nube de Magallanes. El cúmulo de estrellas R136 joven y denso se puede ver en la parte inferior derecha de la imagen – NASA, ESA, P Crowther (University of Sheffield)

Gracias al telescopio espacial Hubble, un equipo de astrónomos de la Universidad de Sheffield en Reino Unido ha identificado nueve monstruosas estrellas con masas más de 100 veces mayores que la del Sol en el cúmulo estelar R136, en la Nebulosa de la Tarántula dentro de la Gran Nube de Magallanes, a unos 170.000 años luz de distancia la Tierra. Se trata de la muestra más grande de estrellas muy masivas identificada hasta la fecha. Los resultados, que serán publicados en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, plantean muchas preguntas sobre la formación de este tipo de gigantes.

El equipo internacional de científicos utilizó dos instrumentos del Hubble, la Wide Field Camera 3 (WFC3) y el espectrógrafo de imágenes (ITS), para diseccionar con éxito este cúmulo de estrellas jóvenes en luz ultravioleta por primera vez. R136 tiene sólo unos pocos años luz de diámetro, pero alberga muchas estrellas extremadamente masivas, calientes y luminosas cuya energía se irradia sobre todo en el ultravioleta.

Además de encontrar docenas de estrellas con más de 50 masas solares, este nuevo estudio fue capaz de revelar en el cúmulo un total de nueve muy masivas, más de 100 veces más masivas que el Sol. Sin embargo, el actual poseedor del récord, R136a1, se mantiene en su lugar como la estrella más masiva conocida en el Universo, con más de 250 masas solares. Las estrellas detectadas no son sólo extremadamente masivas, sino también extremadamente brillantes. Juntas, eclipsan el Sol en un factor de 30 millones.

Estos gigantes expulsan una masa terrestre de material al mes a una velocidad que se acerca al 1% de la de la luz, lo que les hace perder mucho peso en sus cortas vidas.

El hallazgo «sólo ha podido ser posible con los instrumentos a bordo del Hubble», explica Paul Crowther, de la Universidad de Sheffield, autor principal del estudio. «Junto con mis colegas, me gustaría reconocer el inestimable trabajo realizado por los astronautas durante la última misión de reparación del Hubble. Pusieron sus vidas en riesgo por el bien de la ciencia», dice con admiración.

En 2010, Crowther y sus colaboradores demostraron la existencia de cuatro estrellas en R136, cada una con más de 150 veces la masa del sol. En ese momento, las propiedades extremas de estas estrellas fueron una sorpresa, ya que excedían el límite superior de masas de estrellas que por lo general se aceptaba en ese momento. Ahora, este nuevo censo ha demostrado que hay otras cinco estrellas con más de 100 masas solares en R136.

Los resultados recogidos de R136 y de otras agrupaciones también plantean muchas nuevas preguntas sobre la formación de estrellas masivas, ya que el origen de estos gigantes sigue siendo poco claro. Con el fin de encontrar respuestas, el equipo seguirá analizando los datos recogidos. «Una vez más, nuestro trabajo demuestra que, a pesar de estar en órbita durante más de 25 años, hay algunas áreas de la ciencia para la cuales el Hubble sigue siendo el único capaz», concluye Crowther.

 

El ADN del hombre de Atapuerca revela que era un antepasado lejano de los neandertales


El Mundo

Han pasado más de 400.000 años desde que quizá uno de los primeros actos funerarios de la historia dejase para el estudio uno de los mejores yacimientos de homínidos primitivos del mundo. En la Sima de los Huesos de Atapuerca (Burgos) descansan los restos de 28 ancestros humanos, pero desde hace algún tiempo los paleontólogos saben que esta acumulación de cuerpos de 430.000 años no sólo se compone de huesos fósiles. Las condiciones de temperatura constante durante todo ese tiempo de entre 6 y 13 grados han permitido que se pueda leer en la actualidad parte de su patrimonio genético conservado en los dientes y huesos de estos homínidos a los que hasta ahora nadie sabía muy bien cómo encajar en el árbol de la evolución humana. Pero su ADN puede contener la llave para aclarar su pasado.

Juan Luis Arsuaga y sus colegas, excavando en la Sima de los Huesos. JAVIER TRUEBA/MSF

Juan Luis Arsuaga y sus colegas, excavando en la Sima de los Huesos. JAVIER TRUEBA/MSF

Hace algunos meses, un grupo de investigadores alemanes y españoles descifraronparte de la información genética contenida en las células de estos individuos. Mientras los homínidos de la Sima de los Huesos muestran similitudes morfológicas con los neandertales, este genoma mitocondrial indicaba que esta secuencia genética estaba relacionada de forma más cercana con los denisovanos -un grupo extinto de parientes de los neandertales- que con los propios neandertales.

Pero el enigma del hombre de Atapuerca seguía sin resolver. El ADN mitocondrial cuenta sólo una parte de la historia, ya que sólo se hereda de la madre.

Sin embargo, ahora, aquel mismo equipo científico compuesto por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y del yacimiento de Atapuerca ha logrado descifrar la información genética contenida en el núcleo celular de estos homínidos, a pesar de su degradado estado de conservación. Y los nuevos datos han dado la vuelta a la tortilla. Su ADN nuclear revela que el hombre de Atapuerca era, de hecho, un neandertal primitivo.

Sólo el alarde técnico de obtener ADN nuclear de 430.000 años de antigüedad es suficiente para justificar su publicación en la prestigiosa revista científica Nature. Según explican los expertos en ADN antiguo, es mucho más complicado obtener este tipo de secuencias que las de ADN mitocondrial. Hasta la fecha, la secuencia de este tipo más antigua que se había obtenido no pasaba de los 50.000 años, de forma que el ADN del hombre de Atapuerca es cerca de 10 veces más antiguo.

Se trata de un éxito científico rotundo, pero el trabajo está aún lejos de llegar a hablar de genoma, como en el caso del neandertal. El genoma humano completo son 3.200 millones de nucleótidos. Y los investigadores, liderados por el director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Svante Pääbo, han logrado, con muchísima dificultad, descifrar dos millones de nucleótidos. O lo que es lo mismo, algo menos de un 0,1% del genoma completo.

Esta investigación es más una prueba de concepto para gritar al mundo que es posible obtener ADN nuclear de esa antigüedad, que un trabajo de genómica del que poder obtener conclusiones sobre la información genética contenida en esas secuencias.

“Que hayamos podido obtener esta pequeña parte del genoma nuclear de los homínidos de la Sima de los Huesos no es sólo el resultado de nuestros contínuos esfuerzos por obtener técnicas de secuenciación y de aislamiento de las muestras con mayor sensibilidad“, explica Matthias Meyer, investigador del Max Planck y primer firmante de este trabajo, al igual que de el que obtuvo la secuencia del ADN mitocondrial de Atapuerca. “Esta investigación hubiera sido mucho más difícil sin el cuidado especial que se ha tenido durante la excavación”, asegura en una nota del Max Planck.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los investigadores en este tipo de trabajos es precisamente a la contaminación a la que ellos mismos -u otros seres humanos que hayan podido entrar en contacto con el yacimiento- pueden someter a las muestras. “Hemos sacado algunas de las muestras con instrumentos limpios y los hemos conservado en arcilla para minimizar las alteraciones del material que se pudieran haber dado tras la excavación”, explica Juan Luis Arsuaga, investigador de la Universidad Complutense, codirector del Yacimiento de Atapuerca y coautor del trabajo.

Las muestras obtenidas a partir de dos de los 28 individuos encontrados en la Sima de los Huesos han permitido no sólo obtener por primera vez ADN nuclear tan antiguo, sino aclarar que estos homínidos estaban en la rama evolutiva de los neandertales, y no de los denisovanos, como se pensaba tras el análisis de su ADN mitocondrial. Además, revela que la separación de ambas especies humanas en el árbol de la evolución ya se había producido hace 430.000 años.

Pero, ¿por qué ADN mitocondrial y nuclear cuentan historias evolutivas diferentes? El ADN mitocondrial contiene información genética que no se encuentra en el núcleo celular y que, debido a que está en un orgánulo de la célula, lo heredamos sólo de nuestras madres, ya que los óvulos ponen el 100% de la estructura celular del zigoto que formará un nuevo individuo tras la fecundación.

La explicación que han dado los autores de este nuevo trabajo es que las poblaciones humanas eurasiáticas tenían un sustrato base de ADN mitocondrial denisovano que se fue modificando a lo largo del Pleistoceno Tardío (desde hace 125.000 años) debido a la entrada de poblaciones provenientes de África. Sin mebargo, hay otras posibles explicaciones que no se han tenido en cuenta en el trabajo.

“Puede haber otros relatos posibles, como, por ejemplo, que el sustrato de ADN mitocondrial fuese neandertal y que la entrada fuese de los denisovanos”, opina Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de Barcelona. “En todo caso, lo que sin duda revela es una nueva evidencia de hibridación entre grupos como las que ya hemos visto en trabajos anteriores. Y teniendo en cuenta que apenas tenemos media docena de genoma antiguos, esto quiere decir que la hibridación era un fenómeno recurrente”, Lalueza.

Los restos de los denisovanos sólo se han encontrado en las montañas Altai, al sur de Siberia. Sin embargo, las secuencias genéticas de un ancestro denisovano se han encontrado en las poblaciones humanas actuales de Oceanía y Asia y en los indios americanos, lo que indica que, aunque el registros fósil no haya dejado demasiadas pruebas de su existencia, estos homínidos debieron tener una presencia importante.

Apenas se está empezando a abrir la puerta de la secuenciación de genomas antiguos, pero ya se vislumbra la importancia que tiene -y más que tendrá- para los estudios evolutivos. Y más teniendo en cuenta que las muestras que se han utilizado para este trabajo -dientes y un fémur- no son las que a priori podrían ofrecer las mejores posibilidades de éxito para obtener ADN nuclear. “Se sabe por muestras de lugares cálidos muy degradados que cuando en dientes ya no hay ADN recuperable, todavía es posible obtener algo de material genético de la región petrosa del hueso temporal, cerca del oído interno. Lo que ocurre es que es muy agresivo sacar de allí el ADN”, asegura Carles Lalueza-Fox. Quizá quede para un futuro cercano un nuevo trabajo capaz de adentrarse con mayor contundencia en la información genética que esconde desde hace más de 400.000 años la Sima de los Huesos.

El «annus mirabilis», la espectacular racha de victorias del Rey Planeta antes del ocaso del Imperio español


ABC.es

  • Mientras Spínola tomaba Breda, una flota dirigida por el español Fadrique de Toledo se preparaba para recuperar Bahía de manos holandesas y Cádiz se defendía con éxito de un ataque inglés de dimensiones catastróficas
 El socorro de Génova por el segundo marqués de Santa Cruz, de Antonio de Pereda - Museo del Prado

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El ascenso al poder de Felipe IV, «el Rey Planeta», y de Baltasar de Zúñiga, luego remplazado por su sobrino el Conde-Duque de Olvidares, provocó un cambio en la política exterior del Imperio español. De la política de pacificación de Lerma se pasó al belicismo de Olivares, que era defensor de retomar la guerra contra las Provincias Unidas. Las ganas no faltaban, pero la escasez de fondos no daba margen para grandes operaciones militares.

El 9 de abril de 1609 se firmó una tregua entre España y la República Holandesa. La paz supuso un descanso económico para ambas partes tras 40 años de guerra. Sin embargo, el cese de las hostilidades tuvo aspectos negativos para España. El Duque de Lerma no consiguió arrancar a los rebeldes concesiones religiosas para los católicos y no pudo evitar que los holandeses aprovecharan la tregua para acosar a las posesiones del Imperio español en América y en el Pacífico, sobre todo las pertenecientes a Portugal. Debido a la ambigüedad en algunos términos, las agresiones holandesas contra las colonias ibéricas fueron una constante de la llamada Compañía de las Indias Orientales, siendo el principal campo de batalla el Lejano Oriente. En abril de 1610 los neerlandeses sufrirían un duro revés cuando cinco buques de guerra fueron derrotados en las costas de Manila por una flota comandada por el gobernador de Filipinas. Solo era el primer aviso.

La paz supuso un descanso económico para ambas partes tras 40 años de guerra

A pesar de algunos reveses, la flota holandesa continuó en los siguientes años con sus ataques: en 1614 diez barcos de la Compañía de las Indias Orientales asolaron el tráfico marítimo y las poblaciones costeras de Filipinas. En África, las incursiones enemigas fueron igual de frecuentes. Los holandeses fundaron un fuerte en Moree, cerca de la base portuguesa de Sao Jorge da Mina. Y en América, los choques fueron dirigidos a las posesiones portuguesas en la cuenca del Amazonas y la costa de Guyana, pues estaban peor defendidas que las zonas estrictamente castellanas.

Rendición de Breda, la obra de arte de Spínola

En paralelo a todos estos ataques, las Provincias Unidas tejieron una red de alianzas con los enemigos tradicionales del Imperio español, esto es, los protestantes alemanes, las ciudades hanseáticas, Suecia, Saboya (ahora enemiga de España), el Imperio otomano y Venecia. El aumento de poder de los fanáticos calvinistas provocó que el país se preparara, al igual que España, para retomar el conflicto en la década de 1620. Ambrosio Spínola, un general genovés al servicio de España, se encargó de dirigir las operaciones militares en los Países Bajos, donde, a diferencia del reinado de Felipe II, ya no se buscaba recuperar la obediencia de las provincias rebeldes, sino redefinir las fronteras entre lo que luego sería Bélgica y Holanda.

En el verano de 1622 los españoles fracasaron en su intento de tomar Bergen-op-Zoom, por lo que la política de asedios parecía descartada por todos. Olivares consideraba que la mejor opción era una guerra económica sin grandes asedios. No así Ambrosio de Spínola, que se empecinó en tomar la fortaleza de Breda, una de las más rocosas de Europa. El general banquero contaba a sus espaldas un historial impresionante de asedios exitosos, por lo que ni Olivares ni Felipe IV consiguieron disuadirle de que pusiera fin a un sitio que se prolongó durante un año entero. Un observador inglés apuntó desde Bruselas: «El Marqués de Spínola ha tomado la determinación bien de someter Breda, bien de enterrar su cuerpo y su honor en las trincheras cavadas ante ellas». El 5 de junio de 1625, Spínola lograba la rendición de Breda

Mientras Spínola tomaba Breda, una flota dirigida por el español Fadrique de Toledo se preparaba para recuperar Bahía de manos holandesas. La flota holandesa, impaciente por sacar el máximo rédito al reinicio de las hostilidades, había tomado en 1624 la capital brasileña. La respuesta española consistió en la flota más grande que hasta entonces había cruzado el Atlántico, unas aguas acostumbradas a pequeñas escaramuzas de pocos bajeles. A su frente se puso el español Fadrique de Toledo, capitán general de la Armada del Mar Océano, que había vencido varias veces en combates navales a holandeses e ingleses.

Recuperar Salvador de Bahía de manos holandesas

El brillante almirante derrotó a la flota holandesa que protegía la ciudad brasileña y desembarcó 3.500 hombres de la temida infantería hispana. No en vano, el asedio se prolongó durante un mes hasta que los holandeses se rindieron. Las tropas españolas tomaron 18 banderas, seis naves, 260 caños y 500 quintales de pólvora, además, recuperaron las mercancías saqueadas en la toma de la ciudad, valoradas en 300.000 ducados.

Unos meses después arribó en Salvador de Bahía otra flota holandesa, con 34 buques, que desconocía que el asedio español había desembocado en una gran victoria. Sin rastro de los defensores holandeses, la sorpresa de la flota de refuerzo debió ser monumental cuando se topó con la peor bienvenida imaginada: los galeones españoles señalando la puerta de salida.

Una parte de esta flota se dirigió al Caribe para atacar San Juan de Puerto Rico el 24 de septiembre. Los holandeses saquearon la ciudad y la catedral, pero el fuerte de San Felipe del Morro aguantó cuatro semanas en una heroica defensa protagonizada por el gobernador Don Juan de Haro y 300 soldados. Los invasores desistieron de sus ataques y, tras contar su pobre botín, volvieron a reembarcar para lamerse las heridas: alrededor de 400 bajas. La diezmada flota volvió a Holanda tras meses merodeando, sin éxito, el Caribe, y de que muriera su comandante. El resto de supervivientes de la flota original se dirigieron a África, al fuerte Sao Jorge da Mina, que los holandeses pensaban defendido por solo 57 soldados. Y así era, salvo porque el gobernador Don Fernando de Sotomayor consiguió levantar un pequeño ejército de la nada de entre las tropas locales. Con él que emboscó a los invasores nada más poner un pie en África.

La diezmada flota volvió a Holanda tras meses merodeando, sin éxito, el Caribe, y de que muriera su comandante

En las aguas europeas las Provincias Unidas registraron también problemas ese mismo año. En octubre de 1625, una terrorífica tempestad asoló una flota anglo-holandesa que bloqueaba Dunkerque, la base desde donde el Imperio español y un grupo de corsarios católicos castigaban la flotilla holandesa en el Norte de Europa. Los corsarios aprovecharon las consecuencias de la tempestad para atacar una escuadra holandesa compuesta por unos 200 pesqueros y 6 buques de guerra. En un espacio de dos semanas, las Provincias Unidas perdieron cerca de 150 naves y les fueron hechos 1400 prisioneros.

Defensa de Cádiz ante un ataque inglés

En lo referido a Inglaterra, cuyo nuevo Rey declaró también la guerra a España ese año, el Duque de Buckingham, primer ministro de Carlos de Estuardo, planeó una gran expedición naval contra las costas peninsulares al estilo de las dirigidas por Francis Drake en el siglo anterior. En total, ingleses y holandeses reunieron 92 buques, 5.400 marinos y unos 10.000 soldados, cuyos objetivos eran causar el mayor daño posible a la Corona, capturar algún puerto y asaltar la Flota de Indias que llegaba a finales de año. No lograron cumplir con ninguna de estas instrucciones.

Una vez en las costas hispánicas, los ingleses insistieron en rememorar los éxitos de Isabel Tudor en Cádiz y pusieron cerco a este puerto. Y como si todos fueran víctimas de un bucle histórico, el encargado de defender Cádiz fue el Duque de Medina Sidonia, Juan Manuel Pérez de Guzmán y Silva, hijo del que mandó la Armada Invencible y defendió con tanta torpeza el puerto andaluz a finales del siglo pasado. Esta vez, sin embargo, el desastre lo protagonizaron los británicos. Asistido por Fernando Girón, un veterano militar que se movía en una silla para gotosos, Medina Sidonia rechazó el desembarco inglés, mal organizado y peor ejecutado. La Flota de Indias entró sin oposición en Cádiz el 29 de noviembre, lo cual casi agradecieron los ingleses que, de haberse topado con una fuerza así, habrían multiplicado sus pérdidas.

Además, una flota hispana bajo el mando del Marqués de Santa Cruz (el hijo del famoso almirante de Felipe II, Álvaro de Bazán) forzó a las fuerzas saboyanas y francesas a levantar su cerco sobre Génova, la patria de los Spínola y los Doria. Sin mediar declaración formal, la Francia de Richelieu empezó a guerrear junto a Saboya y Venecia contra España. Como represaría las propiedades francesas fueron confiscadas y el comercio entre ambos países prohibido.

Olivares aprovechó todas estas gestas, el «annus mirabilis», para poner en marcha una serie pictórica de doce obras que decorara el Salón de los Reinos, en el Retiro. Distintos autores se encargaron de pintar estas obras de carácter histórico-militar, entre las que brillaba el lienzo del joven Diego de Velázquez «La rendición de Breda» o de «Las Lanzas».