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Imágens del minisatélite Proba-V atestiguan la evaporación del lago Poopó. PROBA-V/ESA

Imágens del minisatélite Proba-V atestiguan la evaporación del lago Poopó. PROBA-V/ESA

La misión del minisatélite Proba-V, de la Agencia Espacial Europea (ESA) es recoger datos sobre el crecimiento de la vegetación en la Tierra cada dos días así como cartografiar los cambios en la cubierta terrestre. Gracias a esta tarea, que lleva haciendo desde mayo de 2013, ha podido monitorizar la desaparición del segundo lago más extenso de Bolivia, el Poopó.

Las tres imágenes se tomaron el 27 de abril de 2014, el 20 de julio de 2015 y el 22 de enero de 2016, respectivamente y atestiguan la evaporación de este lago salado, que ocupaba una depresión de la cordillera del Altiplano y cubría una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados.

Es la naturaleza superficial del lago la que provocaba que fuese muy sensible a las fluctuaciones del clima, pues su profundidad media era de tan solo tres metros. Aunque ya ha sufrido varias evaporaciones anteriormente (la última se declaró en 1994) existe el riesgo de que en esta ocasión tarde muchos años en volver a rellenarse, en caso de que lo haga. La evaporación actual se declaró en diciembre de 2015.

Las causas de la evaporación son diversas. Entre ellas, están las extracciones de las fuentes de agua de lago para minería y agricultura, la sequía provocada por El Niño y el cambio climático.

El lago Poopó está reconocido como humedal conservado bajo la Convención Internacional Ramsar, pero la evaporación que ha sufrido ha provocado que el ecosistema del lago sea altamente vulnerable. Además, los pescadores locales se han quedado sin sustento y modo de vida.

En la imagen tomada por Proba-V más reciente, la de 2016, muestra unas regiones azuladas en la parte sur del lago que se corresponden a salinas secas.

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