Descubren la supernova más brillante de toda la Historia


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  • Así se vería la supernova desde un hipotético planeta situado a 10.000 años luz de ella, en su misma galaxia – Wayne Rosing
 Así se vería la supernova desde un hipotético planeta situado a 10.000 años luz de ella, en su misma galaxia - Wayne Rosing

Así se vería la supernova desde un hipotético planeta situado a 10.000 años luz de ella, en su misma galaxia – Wayne Rosing

Un equipo internacional de astrónomos de la Universidad Estatal de Ohio, la Institución Carnegie para la Ciencia y la Fundación Kavli acaban de hacer público en Science un hallazgo excepcional: la mayor supernova observada en toda la historia, 200 veces más poderosa que una supernova «normal». Se trata de una inmensa bola de fuego y gas que está liberando una energía equivalente a la de varios cientos de miles de millones de soles. Y en el corazón mismo de esa esfera ardiente y en expansión, duerme un núcleo de gran densidad y no más de 10 kilómetros de diámetro, sobre cuya naturaleza los investigadores no terminan de ponerse de acuerdo.

Los astrónomos piensan que el objeto central de la supernova podría ser unmagnetar, un cadáver estelar formado por una rara variedad de estrella de neutrones, increíblemente densa, con un potente campo magnético y que gira sobre sí misma a gran velocidad emitiendo potentes pulsos de rayos X y Gamma. Pero nunca hasta el momento se había visto un magnetar tan sumamente poderoso. Tanto, que va incluso más allá de los límites establecidos por la Física. El estallido de la supernova se produjo el pasado 14 de junio y fue inmediatamente detectado por observatorios de todo el mundo. Su nombre es ASASSN-15h

«Si realmente se trata de un magnetar – afirma Krzysztof Stanek, de la Universidad de Ohio- es como si la naturaleza hubiera decidido barrer todo lo que sabíamos sobre magnetares».

Las supernovas, cuya existencia ya fue documentada por la Humanidad hace 2.000 años, son fruto de violentas explosiones estelares y constituyen los objetos más luminosos del Universo. Pero hace dos décadas, los astrónomos encontraron y bautizaron una rara y nueva categoría de «supernovas super luminosas» que son capaces de brillar con mucha más intensidad que la inmensa mayoría de supernovas. Se piensa que estos objetos extraordinariamente brillantes obtienen su energía de los magnetares, pero el caso de ASASSN 15h se sale de cualquier esquema conocido.

La gran bola de gas que rodea al misterioso y potentísimo objeto no puede distinguirse a simple vista, ya que se encuentra a 3.800 millones de años luz de nosotros. Una distancia realmente enorme, pero que no ha impedido que la explosión pudiera ser detectada por la red de telescopios ASASSN («All Sky Automated Survey for Supernovae»), un proyecto de colaboración que utiliza instrumentos de todo el mundo para detectar objetos muy brillantes en el Universo y gracias al que desde 2014, año en que fue puesto en marcha, se han descubierto ya 250 nuevas supernovas. A pesar de ello, los investigadores nunca se habían enfrentado hasta ahora a algo como esto.

En efecto, ASSASN-15h es 200 veces más potente que una supernova media, 570.000 millones de veces más brillante que nuestro Sol y veinte veces más brillante que todas las estrellas de nuestra galaxia juntas. (Se estima que la Vía Láctea está formada por 100.000 millones de estrellas). Para darnos una idea, solo en los cuatro primeros meses de observación la «mega supernova» emitió la misma cantidad de energía que emitiría el Sol si brillara durante… 90.000 millones de años.

Para Stanek, «debemos preguntarnos cómo es esto posible. Se necesita mucha energía para brillar tan intensamente, y esa energía tiene que venir de alguna parte». En palabras de Subo Dong, del Instituto Kavli de la Peking University en Pekin y primer firmante del artículo de Science, «la respuesta más honesta es que, llegados a este punto, no sabemos cual podría ser la fuente de energía de ASASSN 15h. Este descubrimiento puede dar lugar a nuevas ideas y revisiones para toda la categoría de supernovas super luminosas. Se trata de la supernova más potente descubierta en toda la historia. Y tanto el mecanismo de esa explosión como su fuente de energía permanecen rodeados por el misterio, ya que todas las teorías conocidas tienen serias dificultades para explicar la inmensa cantidad de energía radiada por ASASSN 15-h».

Magnetar de milisegundos

Todd Thomson, también de la Universidad de Ohio, aventura una posible explicación. La supernova podría haber dado lugar a un tipo muy raro de estrellas llamado magnetar de milisegundos, un núcleo extremadamente denso que gira muy rápidamente sobre si mismo y rodeado, como ya hemos dicho, por un potente campo magnético. Pero para alcanzar el brillo observado en esta supernova, ese magnetar debería de estar girando sobre sí mismo más de 1.000 veces por segundo, y convertir en luz toda esa energía de rotación con una eficiencia del 100%. Sería el ejemplo más extremo de magnetar considerado posible por las leyes de la Física.

«Teniendo en cuenta estas limitaciones -explica Thomson- ¿Sería posible ver alguna vez algo más luminoso que esto? Si realmente se trata de un magnetar, la respuesta, básicamente, es no».

A finales de este año, el telescopio espacial Hubble ayudará a resolver la cuestión, ya que permitirá a los investigadores observar la galaxia en la que se encuentra esta supernova. Y si los astrónomos encuentran que el objeto está en el mismo centro de una galaxia grande, entonces podría ser que, después de todo, la bola de gas no fuera una supernova y el objeto que hay en su centro no fuera un magnetar, sino algún tipo de actividad nuclear poco habitual alrededor de un agujero negro supermasivo. Si fuera así, estaríamos frente a un evento espacial completamente nuevo y nunca observado hasta la fecha.

 

Los humanos llegaron al Ártico hace 45.000 años


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  • El hallazgo de un mamut herido por arma congelado en Siberia demuestra que el hombre alcanzó esas latitudes mucho antes de lo que se creía

 

 Investigadores excavan el cadáver congelado del mamut - Pitulko et al., Science

Investigadores excavan el cadáver congelado del mamut – Pitulko et al., Science

El afán exploratorio ha marcado al ser humano desde el principio de los tiempos y su hambre carnívora, también. Las dos cosas se unen en una nueva investigación publicada en la revista Science que sugiere que el Homo sapiens, la especie a la que pertenecemos todos, fue pronto capaz de adaptarse a las regiones más inhóspitas. Desafiando al frío, nuestros antepasados ya se las arreglaron para sobrevivir en la Siberia ártica hace 45.000 años, 10.000 antes de lo que se creía. La prueba es el cuerpo de un mamut congelado con claras señales de lesiones hechas por un arma. Alguien le dio caza con una lanza. Ese animal resultaba una fuente de alimento fundamental.

Los registros de seres humanos en el Ártico de Eurasia durante el Paleolítico son escasos y solo han aparecido durante los últimos veinte años. Antes, se consideraba que en esa época el hombre ni siquiera había llegado hasta allí. En 2012, un equipo dirigido por Alexei Tikhonov, de la Academia de Ciencias de Rusia, descubrió el esqueleto bastante completo de un mamut lanudo macho congelado en los sedimentos de un acantilado costero del litoral oriental de la bahía de Yeniséi, en la Siberia central. El animal conservaba una pequeña cantidad de tejido blando, incluidos restos de grasa de la joroba y el pene. La gran cantidad de grasa indica que el ejemplar, de unos 15 años de edad, se encontraba en buenas condiciones físicas. Mediante el análisis de radiocarbono de la tibia y los materiales adyacentes, los investigadores determinaron que vivió hace unos 45.000 años.

Con una lanza

Pero los restos escondían una sorpresa. Los huesos del mamut no estaban intactos, sino que mostraban varias heridas inusuales en las costillas, el colmillo derecho y la mandíbula. Las lesiones incluían marcas que parecían haber sido provocadas por el extremo de un arma afilada, como una lanza. Una de ellas, muy fuerte, fue sufrida por el animal de arriba hacia abajo, lo que solo es posible si se encuentra tumbado en el suelo. Las heridas parecen haber sido hechas por un método de caza específico que todavía se practica en África por los cazadores de elefantes, que se dirigen a la base del tronco para cortar las principales arterias y causar un sangrado mortal. Además, daños en el único colmillo preservado reflejan el intento de separar la parte externa haciendo un corte.

Para los autores del estudio, estos hallazgos no dejan lugar a dudas de que los humanos estaban presentes en el Ártico de la Siberia central hace 45.000 años, aunque no se hayan encontrado artefactos asociados en el yacimiento. Probablemente, los progresos en la caza del mamut, que aseguraban una abundante fuente de comida, permitieron a nuestros antepasados sobrevivir y expandirse ampliamente a lo largo de la parte más septentrional del Ártico siberiano. Los científicos creen que este importante cambio cultural pudo facilitar la llegada de los humanos al área cercana al puente de tierra de Beringia, lo que les brindó la oportunidad de acceder al Nuevo Mundo antes del Último Máximo Glacial, hace unos 26.500 años. Pero esa ya es otra historia.