Descubren que los aztecas sacrificaron a sus propios ancianos, mujeres y niños durante la conquista española


ABC.es

  • El arqueólogo Alan Barrera Huerta ha logrado establecer que el origen de varias víctimas del templo de Tenochtitlán no es europeo, sino de «tribus» esclavizadas

 

 Tenochtitlán, la ciudad sagrada - Wikimedia

Tenochtitlán, la ciudad sagrada – Wikimedia

Desde hace décadas, las investigaciones históricas afirman que los aztecas (civilización que habitaba el actual estado de México), sacrificaban a los prisioneros de guerra españoles que capturaban durante sus enfrentamientos con los conquistadores. Sin embargo, un nuevo estudio elaborado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México ha roto este mito al llegar a la conclusión de que también mataban a sus propios esclavos (entre ellos ancianos, mujeres y niños). Así lo ha demostrado el análisis de una serie de huesos hallados en en el templo de Tenochtitlán por los investigadores de esta institución. Restos fechados entre 1440 (antes de la llegada de los europeos) y 1521.

Según ha explicado el arqueólogo Alan Barrera Huerta, la conclusión a la que han logrado llegar es que aquellos esclavos que eran asesinados para congraciarse con los dioses solían ser transportados hasta allí desde regiones conquistadas por los pobladores de Tenochtitlán. «Fueron traídos directamente desde sus lugares de origen», ha explicado.

Para realizar estas afirmaciones, el equipo ha analizado una pared en la que se «colgaron» los cráneos humanos una vez que fueron amputados. Concretamente, gracias a fragmentos de hasta seis personas diferentes para llevar a cabo su estudio. En base a ellos se ha podido determinar que algunas víctimas llevaban más de seis años viviendo con sus capoters antes de su muerte. Esto -junto con las fechas en las que han sido fechados- hace imposible que sean europeos.

El estudio

Estas conclusiones se enmarcan dentro la tesis de Barrera («Isotopía de estroncio aplicado a material óseo humano localizado en las ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlán»), una investigación que busca determinar el origen concreto de aquellos humanos que fueron sacrificados en el templo y cuyos restos aún se encuentran en el lugar. Dicho estudio comenzó cuando este arqueólogo recogió huesos -así como esmalte dental- de hasta seis víctimas ubicadas en una pared de piedra del templo. Estos fueron llevados posteriormente hasta la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se les realizó un análisis de isotopía de estroncio.

Los resultados obtenidos mediante este proceso lograron determinar, en primer lugar, que no todos los fallecidos habían sido asesinados durante el periodo en el que Hernán Cortés y sus hombres llegaron hasta el territorio méxica, sino que habían vivido mucho antes, entre los años 1440 y 1520. A su vez, gracias a este estudio se ha logrado esgrimir que los huesos pertenecían a hombres que provenían de las regiones de Veracruz, Querétaro, San Luis de Potosí, Hidalgo, los Valle de Oacava o la región del Yucatán (entre otros). Es decir, lugares que nada tenían que ver con los «gigantes barbudos» que llegaban en sus buques desde el otro lado del mundo.

Finalmente, el estudio realizado por este arqueólogo ha logrado establecer que las personas a las que pertenecían estos restos habían vivido en la región mexica durante al menos seis años. Los diferentes datos hacen pensar, por tanto, que vivieron esclavizados por sus captores durante casi una década hasta que fueron asesinados. A su vez, y según ha determinado el diario Daily Mail» en base a una entrevista con el grupo investigador, entre ellos se hallaban -habitualmente- ancianos, mujeres y niños.

Todo ello ha sido averiguado gracias a un análisis de isotopía de estroncio, el cual busca restos de minerales determinados en los huesos para averiguar -entre otras cosas- de donde provenía su dueño. «Los huesos cambian su composición mineral entre seis a diez años de vivir en una determinada región y de acuerdo con la alimentación varía la firma isotópica, pero los esmaltes dentales que se forman en la vida intrauterina no se vuelven a modificar, por lo que esa huella se queda de forma permanente, aunque las personas cambien de residencia», determina el experto.

 

Descubren un planeta que tarda un millón de años en orbitar su estrella


El Mundo.es

Recreación artística del planeta 2MASS J2126-8140 JAMES COOK / UNIV. HERTFORDSHIRE

Recreación artística del planeta 2MASS J2126-8140 JAMES COOK / UNIV. HERTFORDSHIRE

La Tierra tarda 365 días y seis horas en dar una vuelta alrededor del Sol. Un planeta gigante denominado 2MASS J2126-8140 necesita nada menos que un millón de años para completar una órbita alrededor de su estrella. Un equipo de astrónomos descubrió este particular sistema solar cuando hacían un censo de estrellas jóvenes y enanas marrones en regiones cercanas a la Tierra.

Se encontraron con un sistema solar que, según señalan en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, sería el más grande de los que han sido descubiertos hasta ahora. Y es que el planeta se encontraría a un billón de kilómetros de distancia de su estrella, de modo que su órbita es 140 veces más amplia de la que sigue Plutón cuando da la vuelta al Sol.

Hasta ahora, el sistema solar considerado más grande era tres veces más pequeño que éste, según señala Simon Murphy, coautor del artículo e investigador de la Universidad Nacional de Australia (ANU, por sus siglas en inglés).

Por lo que respecta al planeta, los científicos estiman que tiene una masa de entre 12 y 15 veces la de Júpiter. Los astrónomos creen que este sistema solar debió originarse hace entre 10 y 45 millones de años.

Nazi de día, judío de noche


El Mundo

Shlomo Sally Perel. ULLSTEIN BILD

Shlomo Sally Perel. ULLSTEIN BILD

 

De día, gritaba ciegamente “Heil Hitler” contra su propio pueblo en una marea juvenil cubierta con la cruz gamada. De noche, dibujaba con lágrimas una silenciosa estrella de David en la ventana del internado nazi. Su imposible dualidad se hizo posible configurando una historia tan increíble que acabó en la gran pantalla.

El Día Internacional de Conmemoración del Holocausto reaviva hoy los dilemas esquizofrénicos y secretos vitales de Shlomo (Sally) Perel. Este judío nacido hace 91 años en Peine (Alemania) recuerda cada detalle de su doble vida entre los verdugos de su familia y las víctimas de la ideología hitleriana que abrazó para sobrevivir.

Ante el acecho de los nazis en Polonia Perel tuvo que elegir entre dos ruegos, dramáticamente enfrentados, de sus padres. Condenados a la reclusión y segura muerte en el gueto polaco de Lodz, enviaron al chaval de 14 años y su hermano Isaac (30) a la entonces Unión Soviética. Fue la última voluntad de su padre, que murió de hambre en el gueto, y de su madre gaseada en un camión lleno de judíos agolpados como sardinas. Su hermana fue fusilada.

“Tienes que vivir”

-“Nunca olvides quién eres”, le exhortó su padre en Yidish, idioma de los judíos de Europa Oriental

– “Tú tienes que vivir”, intervino su madre, que le exigía anteponer la vida a la identidad judía, incompatibles en el Holocausto.

Seguir siendo judío o seguir viviendo. Perel hizo caso a su madre aunque para ello tuviese que convertirse en nazi . “Nunca quise ser un héroe sino sobrevivir”, confiesa a EL MUNDO desde su casa de la ciudad israelí de Guivataim antes de viajar a Auschwitz. En un hebreo con acento alemán, añade: “Es importante que los jóvenes conozcan la barbarie nazi y sus lecciones como, por ejemplo, no odiar y ponerse en el pellejo del otro”. En su caso, el otro se puso en su pellejo.

El papel que interpretó durante casi cuatro años fue criticado por algunos supervivientes de los campos de exterminio pero le excluyó de la lista de seis millones de judíos asesinados en la Shoa.

“No tengo armas. Soy alemán.”

Tras despedirse de sus padres y huir del gueto, se refugió en un orfanato soviético de Grodno. Al cabo de dos años, la invasión alemana truncó sus sueños. Los soldados de la Wehrmacht le atraparon en su huida junto a un grupo de judíos cerca de Minsk. Colocado en la fila ordenada por los militares, vivió su primer milagro gracias a la suerte y su dominio de alemán y ruso.

“Un oficial me registró. Cogí seguridad y le dije en alemán de la calle: ¡Ves!, no tengo armas. Me miró fijamente y me preguntó si era judío. Sabía perfectamente que, si decía la verdad, sería asesinado allí mismo. Pensé en el consejo de mi madre y respondí en alemán: No, soy alemán”, cuenta. El oficial le creyó y, entre tanta oscuridad, le lanzó una sonrisa. A diferencia del resto, no le obligó a desnudarse para ver si estaba circuncidado.

En ese momento fue declarado “niño alemán liberado”. En ese instante murió el judío Shlomo Perel y nació el nazi Josef Periel. “Fue el primer nombre que se me ocurrió”, comenta. En lugar de ser enterrado como número de una terrible estadística, resucitó como Jupp, el intérprete del Ejército alemán. Empezaba así su propio Holocausto psicológico con el enemigo ocupando su alma.

Le hizo una foto a Hitler

Quién hubiera dicho a sus padres del gueto que el pequeño Shlomo llegaría a estar a pocos metros del mismísimo Adolf Hitler. “En el 42, nos visitó. Saqué la cámara e hice la foto. Tras la guerra, muchos me preguntaron por qué no intenté matarlo”, afirma.

¿No lamentó tener una cámara en lugar de un arma? ¿Quizá hubiera podido cambiar el curso de la historia y salvar a su propia familia?, pregunto. “No quiero entrar en situaciones hipotéticas. Si hubiese disparado a Hitler, no sé si le hubiera alcanzado pero a mí me hubieran matado en el acto”, responde y confiesa: “Preferí ser antihéroe y vivir“.

Antes de ser enviado a un internado de las Juventudes Hitlerianas, sufrió un abuso sexual de un oficial alemán que le sorprendió por la espalda en la ducha e intentó violarle. Fue el primero y último que descubrió que estaba circuncidado. “Se quedó de piedra y me dijo: Eres judío”, recuerda. No le delató ya que no quería que sus superiores supiesen que era homosexual. Secreto frente a secreto.

Dos enemigos: ducharse y soñar

En la academia nazi, lidió con dos grandes enemigos: ducharse y soñar. “En las duchas, intenté evitar que vieran mi circuncisión. En los sueños, como es algo incontrolable, temía gritar sobre mis padres o los nazis y que alguien en el cuarto lo escuchara”.

De día era un cachorro nazi que amamantaba la teoría de la raza aria. De noche, un judío que se retorcía en la cama llorando por los suyos y…por su alma. Hoy no olvida el horror visto en el gueto de sus padres desde el tranvía vestido con el uniforme juvenil nazi.

Tras la guerra, se reencontró con su hermano, superviviente del infierno de Dachau. “Nunca podía imaginarme que cerca pasaban los trenes de la muerte ni la dimensión del Holocausto”, confiesa al recordar sus conversaciones con supervivientes de Bergen-Belsen.

Escribir para liberar los fantasmas

Perel participó en la guerra de independencia de Israel en 1948. Padre de dos hijos, disfruta de sus tres nietos. Escribir su biografía le sirvió de terapia liberadora de fantasmas y pesadillas. Claudia Müller-la traductora de su libro al español “Tú tienes que vivir” (Ediciones Xorki)- se siente “impresionada por su historia y personalidad. Es joven de espíritu, abierto a todo lo nuevo, maneja las nuevas tecnologías a la perfección y es fan del Barça”.

Su historia inspiró la película “Europa Europa” de Agnieszka Holland. Perel recuerda su encuentro con el oficial que le aceptó como alemán. “En mi interior me convencí que decías la verdad”·, le comentó décadas después. No se arrepiente de la mentira. Si llega a desoír a su madre hubiera acabado como ella. Es un superviviente diferente pero al fin y al cabo un superviviente.

Ferviente defensor de la paz con los palestinos, este ateísta declarado no tiene miedo a la muerte. Ni necesidad de ser otro para esquivarla. “Tú tienes que vivir”, se repite, como el hijo que cumple la última voluntad de su madre antes de ser gaseada

La pirata «bisexual» y travesti que engañó a la Armada española


ABC.es

  • La famosa bucanera del S.XVIII Anne Bonny forma parte de las decenas de pelirrojos que han logrado cambiar la Historia de la humanidad

 

Litografía que meustra a Anne Bonny - ABC

Litografía que meustra a Anne Bonny – ABC

Una bucanera que causaba controversia por su fuerte carácter (se dice que asesinó a su propia criada tras una absurda discusión) y encandilaba a los hombres con su distinguida belleza y su melena rojiza. Así era Anne Bonny, una de las piratas más reconocidas del Caribe que ha pasado a la historia por poner en jaque a decenas de navíos de la vieja Europa, por tener -según cuenta la leyenda- tendencias bisexuales y, finalmente, por travestirse como un hombre para poder embarcarse en un navío con la bandera de la calavera. Su vida bien podría parecer el argumento de una película de ciencia ficción, pero es tan real como la de otros tantos pelirrojos que han ayudado a cambiar la Historia de la humanidad. Algunos de ellos son bien recordados (como Galileo Galilei o Winston Churchill), y otros, por el contrario, arrastran una infame leyenda negra tras de sí (como Gengis Khan o el conquistador Hernán Cortés).

La importancia de Bonny, así como la del resto de pelirrojos relevantes que han pisado este mundo, ha vuelto a resurgir estos días gracias al historiador Alfonso Enseñat de Villalonga. Y es que -hace unas semanas- este experto corroboró que Cristóbal Colón tenía también el pelo rojizo y los ojos claros. El investigador, además, dice haber puesto fin a una serie de intrigas sobre este marino y el eterno debate sobre su origen, pues afirma que -después de casi 30 años de buceo en los archivos y 330.000 documentos revisados- puede determinar que su genealogía empezó en el año 770 en Escocia. Fuera como fuese, y de ser cierto lo que afirma (pues el marino que descubrió América suele aparecer retratado como castaño), el hombre que cruzó el océano con la Pinta, la Niña y la Santa María se uniría a un extenso club de personas con el cuero cabelludo del color de la llama.

El nacimiento de una pelirroja «muy guerrera»

La historia del alumbramiento de Anne Bonny está rodeada de cierto misticismo y una buena dosis de leyenda e invención. Con todo, la teoría más aceptada afirma que vino al mundo en el condado irlandés de Cork -ubicado al sur de la isla- en 1698. Sus padres, curiosamente, fueron un conocido abogado de la zona y la sirvienta de la legítima mujer del letrado. Es decir, que nuestra hija fue concebida durante una aventura del letrado. Algo que -no por habitual- estaba bien visto en la época. «Al estallar el escándalo [de su adulterio] los amantes huyeron a América y se instalaron [en la zona]. Allí nació la niña, y su padre rehizo su carrera hasta alcanzar una posición destacada e influyente», explica el divulgador histórico Ernesto Frers en su obra «Más allá del legado pirata». En poco tiempo el padre de Anne logró hacerse con una plantación en el Nuevo Mundo y llenar su caja fuerte con un buen dinero. La vida le sonreía.

Con los años tampoco le fue mal a la pequeña Anne quien -además de lograr un buen dinero haciendo las veces de administradora de la hacienda de su padre- siempre sobresalió por contar con una belleza única. La joven, además, también destacaba por su «carácter impetuoso y arrogante», como bien señala el cronista Charles Johnson (contemporáneo de la joven) en su obra «Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas». Así lo afirma la leyenda negra que la rodea, la cual afirma que, en una ocasión, esta joven de buena cuna asesinó a su criada con un cortaplumas por una absurda trifulca. Independiente de su mal temperamento puntual, lo cierto es que nuestra protagonista solía obedecer en casi todo a sus padre. Y decimos en «casi todo» porque no cumplió esta máxima cuando, con 16 años, apareció en su vida un marinero que, aunque guapo, no contaba con demasiada liquidez. El joven (un tal James Bonny) logró encandilarla y, al poco tiempo, la joven se escapó de casa con él.

«Cuando Anne dijo que se había enamorado de un cazador aventurero y sin recursos llamado Bonny, el próspero abogado la amenazó con desheredarla si insistía en casarse con ese individuo. Pero Anne era testaruda, y la boda se llevó adelante», añade el autor en su obra. Quien avisa, debió pensar su padre, no es traidor. Así que, deseoso de evitar que su nuevo yerno se gastase una sola moneda del tesoro familiar, puso de patitas en la calle a su querida pequeña sin nada de liquidez. Las cosas se pusieron difíciles para la pareja, y especialmente para el marido (quien sentía más amor por el dinero de su nueva esposa que por ella). Decepcionado por no contar con la dote de su mujer, el tal Bonny se llevó a Anne hasta la isla Providencia, un trozo de tierra ubicado entre las actuales Nicaragua y Cuba que -por aquellos años- era conocida por estar infestada de piratas (y ello, a pesar de estar bajo dominio británico y ser uno de sus principales puertos en el Caribe). Aquel viaje cambiaría para siempre a la que, posteriormente, sería una de las pelirrojas más famosas de la época.

Anne, pirata y travesti

Los siguientes meses de vida de Anne varían atendiendo a las fuentes a las que se recurra. Divulgadores históricos como Geniber José Cabrera Parra (autor «La piratería: ¿Un oficio sólo para hombres?»), afirma que la joven montó una taberna en la región con su esposo. Esta teoría es la más extendida y la que comparten otros tantos estudiosos de la época. Al parecer, la clientela del lugar estaba compuesta principalmente por piratas y por hombres de mala vida. Nuestra protagonista, puede que por la atracción que -desde su infancia- le provocaban todos los aventureros que albergaba el Caribe, puso una considerable cornamenta a su marido con más de un filibustero cuando este se marchaba de casa. Como era de esperar, al poco tiempo uno de aquellos amantes ocasionales le acabó robando el corazón.

«Más pronto entró en escena un amante más gallardo: el guapo, rico y temerario pirata capitán Jack Rackham, conocido en toda la costa como Calicó Jack. Jack tenía métodos muy similares para cortejar y apresar un barco, esto es: enfilar y abordar la presa sin pérdida de tiempo, emplear toda la artillería y hacerla suya. Anne se sintió entusiasmada por su estrafalario y apasionado amante y aceptó embarcarse con él», explica el historiador británico del Siglo XIX Philip Gosse en su obra «Quien es quien en la piratería. Hechos singulares de las vidas y muertes de los piratas y bucaneros». Calicó (llamado así porque siempre llevaba -en un intento de demostrar su riqueza- una prenda hecha con esta cara tela de origen asiático), sabía sin embargo que su nueva amante no podría subir al barco como mujer, pues aquello estaba prohibido por el código pirata. Por ello, Anne decidió disfrazarse de hombre para poder embarcar en el buque de su nuevo «amor». La idea funcionó a la perfección, pues nadie se percató de su condición de hembra. Aunque a muchos les extrañó que se pasase tanto tiempo en el camarote del capitán.

Con todo, Anne Bonny no fue la primera ni la última mujer de la época que se travistió para poder subir a un navío pirata. Así lo afirma el historiador naval Marcus Rediker, quien defiende que este tipo de disfraces eran bastante habituales debido a que era la única forma de que las chicas de entonces rompiesen con las cadenas que les ponía la sociedad. De la misma opinión es Cabrera: «Apartadas de toda forma de vida naval, las mujeres de espíritu libre se idearon los mecanismos para vencer las arrogantes disposiciones de los hombres. Por lo cual, decidieron hacerles el juego en sus propios terrenos y comenzaron a distraer la atención sobre sus “débiles sexos” cortándose las largas cabelleras, vistiéndose con atuendos masculinos, engolando sus delicadas voces hasta darles decibeles con tonos varoniles, entre otro tanto de argucias que las harían pasar desapercibidas». El carácter de nuestra protagonista ayudó a que el engaño surtiera efecto, pues su tendencia a la valentía y la violencia la convirtieron en una más de la tripulación.

Marea por aquí, ola por allá, se sucedieron los meses en el buque de Calicó (a quien solían llamar también «El hortera» por sus caros gustos al vestir). Durante ese tiempo, Anne disfrutó de su nueva vida de pirata protagonizando todo tipo de abordajes contra navíos de la vieja Europa (entre ellos españoles) cargados de mercancías. Aunque, eso sí, la mayoría de medio pelo, pues el buque del capitán no era lo suficientemente potente como para enfrentarse a los grandes bajeles artillados de algunas armadas. El viaje también le fue fructífero sexualmente hablando, pues la mujer solía mantener encuentros fugaces con su nuevo amante. En uno de ellos, de hecho, llegó a quedarse embarazada de él durante una travesía, algo que ponía en peligro su tapadera. Por ello, recurrió a medidas desesperadas. «Calicó desembarcó de inmediato en algún lugar de Cuba, donde tenían parientes, y volvió a por ella una vez que parió», explica Germán Vázquez en «Mujeres piratas» (editado por «Algaba»). La filibustera demostró entonces su frialdad, pues -según cuenta la leyenda- se deshizo de su pequeño encantada para continuar su mala vida.

¿Homosexual, bisexual o heterosexual?

Una vez que Anne regresó en su puesto, Calicó ordenó a sus hombres dirigir la proa del navío hacia las islas Bahamas. Esta región era sumamente apreciada por los piratas debido a la gran cantidad de cuevas naturales (todas ellas de difícil acceso) en las que se podía esconder un barco con la bandera de la calavera y las dos tibias. Para entonces su bodega estaba llena de tesoros y se les hacía necesario descargarlas. Sin embargo, durante su viaje los bucaneros se toparon de bruces con un mercante procedente de Europa cargado hasta los topes de holandeses. Como nadie desprecia una buena presa -y el buque parecía sumamente sencillo de capturar- Rackham no titubeó y, tras ordenar el abordaje, logró hacerse con el bajel sin siquiera mancharse de sangre sus preciadas y horteras prendas de vestir. A su vez, y ya que había perdido a algunos hombres durante las últimas batallas, ofreció a la tripulación de aquel perdido cascarón unirse a él.

Aunque se desconoce el número exacto de aquellos que adoptaron la bandera pirata, sí se sabe que -entre ellos- se encontraba un gallardo joven que cautivó a Anne Bonny. Un tal Read, según le llamaban. En este punto las fuentes son contradictorias, pues algunos historiadores como Henry Musnik (autor de «Las mujeres piratas») afirman que el único que subió al buque de Calicó era este chico, y que no se hizo oferta a ningún otro marino. Otros, por el contrario, son partidarios de que hubo varios tripulantes que adoptaron la vida pirata. Fuera como fuese, lo que se sabe con certeza es que este chico atrajo la atención de nuestra protagonista, que convenció al capitán para que le diese un trabajo. El nuevo grumete también se sintió instantáneamente atraído por la travesti. Ambas anduvieron jugando al cortejo hasta que, hasta el estoque de esconderse, la amante Rackham le dijo toda la verdad al chico para que ambos pudieran vivir una historia de amor.

La sorpresa de Anne fue mayúscula cuando el tal Red le dijo… ¡Que era una mujer disfraza y que se llamaba Mary! Ambas fueron a explicar todo lo sucedido a Calicó, quien aceptó de buen agrado a la nueva joven en su buque, aunque solicitó a las dos que mantuviesen la situación en secreto para no desconcertar a la población Nuevamente, la leyenda copa esta parte de la vida de Bonny, Y es que, algunos afirman que se inició un curioso triángulo amoroso entre ellos en el que abundaron las orgías y el sexo. «Hay quien fantasea con un erótico y caliente trío formado por Rackham, Mary y Anne; quien demuestra sin ningún género de dudas que las piratas eran lesbianas, quien apunta que las bandidas, además de seguidoras de Safo, eran ecologistas y quien, pescando en río revuelto sin saber bien qué pieza va a cobrar, identifica la supuesta lucha lesbiana de Anne y Mary con la autodeterminación de las minorías indígenas de América», completa Vázquez.

No obstante, tampoco escasean aquellos que afirman que Mary nunca sintió nada por Bonny y era contraria a la homosexualidad. Dejando a un lado la condición sexual de Anne (sobre la cual hay decenas de opiniones contradictorias), a partir del momento en que Mary se convirtió -junto a ella- en lugarteniente de Rackham, la carrera de este último explotó. Comenzaron los abordajes a naves cada vez más grandes y con mayores riquezas. En todos ellos, ambas mujeres luchaban como una más demostrando siempre su gran valor. «Las mujeres se desempeñaban con total valentía, sin mostrar diferencias con sus compañeros de ruta y ataques. Peleaban igual o mejor que cualquier hombre. El tiempo pasó y vivieron muchas aventuras y victorias», determina Silvia Miguens Narvaiz en su obra «Breve historia de los piratas».

Cuando la Armada española no pudo con Anne

Mientras Anne y Mary vivían sus amores y desamores, el calendario fue avanzando hasta la llegada de la navidad de 1718. Por entonces el navío de Calicó se hallaba en la costa de Cuba. Su tripulación estaba disfrutando de una gran fiesta cuando, de improviso, hizo su aparición en la región un buque guardacostas de la Armada española con órdenes de detenerle. El bajel venía ya celebrando su victoria pues, antes de dar buena estopa a los de Rackham, ya había capturado una balandra británica que remolcaba como trofeo. Lo cierto es que, según las crónicas, poco tenían que hacer los piratas ante la potencia artillera de este enemigo, por lo que idearon un curioso plan para salir con vida del desastre que se avecinaba. Establecida su treta, el «Hortera» hizo esconderse a sus hombres (y dos mujeres) hasta la caída de la noche.

El navío español no supo que habían escapado hasta la mañana siguiente

«Cuando anocheció, Rackham embarcó a toda su tripulación en un bote. Remaron sigilosamente hasta la balandra, treparon a bordo y amenazaron de muerte a los guardias españoles si daban la alarma», añade Gosse. Posteriormente, salieron de aquella bahía con sumo sigilo antes de que el buque de guerra español se percatase de su presencia y les cañoneara hasta morir. El plan salió a pedir de boca, pues lograron escapar y evitaron que aquel gigantesco enemigo les persiguiese dejándole un interesante y falso objetivo: su antiguo buque totalmente vacío y amarrado en la costa. «A la mañana siguiente, el buque embaucado abrió fuego con fuerza sobre la que creía que era su presa. Al no obtener respuesta se acercó, y cuando al fin los españoles se dieron cuenta de que habían sido burlados, los que creían que habían capturado ya estaban lejos, con un buque más nuevo que el precedente», determina Musnik.

Dos años después, en noviembre de 1720, Anne lucharía su última batalla después de haber cometido incontables robos y haber asesinado a multitud de enemigos. Esta se sucedió cuando un buque inglés consiguió abordar -al fin- el navío de Calicó Jack. Aquella jornada, dicen las crónicas que las únicas que se enfrentaron ferozmente a los soldados de la Royal Navy fueron las dos mujeres, ya desembarazadas de sus disfraces. Ni siquiera el capitán lo hizo, pues se hallaba totalmente borracho, al igual que buena parte de la tripulación. Con todo, aquella defensa no sirvió de nada, pues todos los marineros (y ellas también, por descontado) fueron capturados y juzgados, el 28 de ese mes, por un tribunal del Almirantazo. Desde Rackham hasta el último grumete fueron condenados a la pena capital: morir en la horca. No obstante, las «travestis» lograron retrasar su ejecución afirmando que estaban embarazadas (lo que implicaba que su sentencia se ejecutaría cuando diesen a luz). Mary murió en los días siguientes por fiebres. El paradero de Anne es un misterio. Algunos afirman que escapó y, otros, que su padre pagó el rescate.


 

Cuatro pelirrojos que han cambiado la Historia

1-Erik el Rojo

Eirik Thorvaldsson (más conocido por su apodo, Erik el Rojo) nació al sudoeste de Noruega en el año 950 (aproximadamente). Conocido por su pelo y su barba cobriza (lo que le granjeó su mote) logró un hueco en los libros por haber explorado Groenlandia con sus sirvientes tras haber sido exiliado de su país.

2-Genghis Khan

Genghis Khan nació en el 1162. Fue el emperador del imperio mongol y, curiosamente, no contó con una gran cantidad de riquezas durante su vida, aunque sí con multitud de territorios bajo su mando. No logró conseguir ser el soberano de todas las tribus mongolas hasta el año 1207. Una vez en la poltrona extendió sus dominios por China, India, Mesopotamia y el sur de Rusia. Murió en 1227 tras convertir un ejército anteriormente caótico y nómada en una fuerza brutal liderada por jinetes. Destacaban, especialmente, los arqueros a caballo.

3-Hernán Cortés

Nacido en Medillín (Badajoz) en 1485, Hernán Cortés fue el conquistador español encargado de hacerse con el territorio ocupado por los aztecas (actualmente, México). Entre las acciones más destacadas que acometió, llegó a arrestar al soberano azteca (Moctezuma II) en su propio palacio -ubicado en Tenochtitlán- y logró vencer a miles de enemigos con poco más de 400 españoles en la batalla de Otumba. Murió a los 62 años en Castilleja de la Cuesta (España).

4-Giuseppe Garibaldi

Giuseppe Garibaldi fue un político italiano nacido en Niza en 1807. Marinero en sus primeros años, viajó hasta Latinoamérica, donde combatió en Brasil y Uruguay. En el río de la Plata, incendió sus naves para que no fueran capturadas por sus enemigos tras ser derrotado. También colaboró en la unificación política italiana. Murió en 1882.

 


 

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La despoblación de los nativos americanos durante la conquista cambió el clima


ABC.es

  • La caída de la población en las Américas, a causa de las enfermedades y las guerras, fue tan extrema que dejó su marca en la atmósfera y en el clima a escala global

 

 «La llegada de Colón», de John Vanderlyn - WIKIPEDIA

«La n», de John Vanderlyn – WIKIPEDIA

La despoblación de nativos en América durante la conquistllegada de Colóa europea no solo tuvo un gran impacto cultural y social, sino que dejó huella en el clima y la atmósfera a escala global, según un estudio de la Universidad de Harvard que se ha publicado este lunes en la revista «Proceedings of the National Academy of Science».

Ya nadie discute que la llegada de los colonos europeos al Nuevo Mundo diezmó a las poblaciones nativas a través del conflicto y la transmisión de enfermedades, pero la ciencia debate todavía hoy sobre las fechas, la magnitud y los efectos de la despoblación.

Algunos investigadores sostienen que las enfermedades afectaron a la población nativa poco después de su primer contacto con los europeos y se extendieron con tal ferocidad que su impacto dejó huellas significativas en el clima global. Otros argumentan, sin embargo, que el proceso fue más gradual y tuvo lugar a lo largo de muchos años.

El nuevo estudio de la Universidad de Harvard, liderado por Matt Liebmann, disputa ambas teorías al demostrar que, en lo que hoy es el norte del estado de Nuevo México, las enfermedades no se propagaron hasta casi un siglo después del primer contacto entre europeos y nativos americanos, coincidiendo con el establecimiento de las misiones religiosas.

Cuando las enfermedades comenzaron a extenderse, los efectos fueron devastadores. En solo 60 años, las poblaciones indígenas se redujeron de aproximadamente 6.500 a menos de 900 en los 18 pueblos investigados en el estudio.

«En el suroeste, el primer contacto entre los nativos y los europeos tuvo lugar en 1539. Nosotros descubrimos que las enfermedades no comenzaron a propagarse realmente hasta después de 1620», explicó Liebmann en un comunicado.

Rápida caída de la población

«Pero entonces observamos una despoblación muy rápida de 1620 a 1680. El índice de mortalidad era asombrosamente alto. Alrededor de un 87 por ciento de la población nativa murió en ese corto periodo de tiempo», añadió.

«Imaginen lo que significaría tener una habitación llena de gente y que nueve de cada diez murieran. Piensen lo que eso significaría para su estructura social, si pierden a la gente que conocía la medicina tradicional. Sus líderes sociales y religiosos, piensen en el enorme impacto que tendría en su cultura e historia», destacó.

Sin embargo, la conclusión del estudio es que el impacto de la despoblación no fue solo social o cultural, sino que dejó una gran huella en el clima y la atmósfera a escala global.

Ganadería e incendios cambiaron el clima

«Los incendios forestales se dispararon durante este periodo. Cuando las personas vivían en esos pueblos, necesitaban madera para sus tejados, para cocinar y para calentarse. Además, preparaban la tierra para la ganadería, de manera que los árboles no crecían en los sitios arqueológicos que habitaban», sostuvo Liebmann.

«Pero a medida que la gente empezó a desaparecer, los bosques crecieron de nuevo y empezamos a ver más incendios forestales», añadió.

Ese descubrimiento, según los investigadores, relaciona el estudio con los debates actuales sobre si el mundo ha entrado en una nueva era geológica, llamada Antropoceno y marcada por el impacto humano en el clima a escala global.

Todavía hay un amplio debate sobre si esta nueva era ha comenzado, pero algunos científicos han señalado el año 1610, cuando los niveles globales de dióxido de carbono cayeron dramáticamente.

Una marca en la atmósfera

«Una de las teorías sugiere que debido a que los nativos americanos fueron eliminados de su medio en una escala masiva, sobre todo en la Amazonía, ya no quemaban bosque para la agricultura, de manera que la foresta absorbió carbono a medida que volvía a crecer», explicó Liebmann.

«Este argumento encaja en la noción de que la despoblación de las Américas fue tan extrema que dejó su marca en la atmósfera y el clima a escala global», añadió.

Otra de las conclusiones del estudio es que la comprensión de cómo y cuándo ocurrió la despoblación y sus consecuencias ecológicas es mucho más compleja de lo que se había pensado hasta ahora.

«Nuestros hallazgos respaldan la noción de que hubo una despoblación masiva, pero no es tan sencillo como mucha gente había pensado. Y este estudio también es útil para el debate sobre cómo se debe manejar el riesgo de incendios», apuntó el investigador.

«Lo que muestra el estudio es que los incendios forestales fueron manejados por las poblaciones nativas que vivían en concentraciones densas, algo que no dista mucho de la situación en muchas partes del suroeste (de EEUU). Ahí hay lecciones que se pueden aprender para el manejo de incendios contemporáneo», concluyó.

Entre los investigadores principales del estudio están también Joshua Farella y Thomas Swetnam, de la Universidad de Arizona, y Christopher Roos de la Universidad Metodista del Sur (Texas).

 

Supermuseos, los equipamientos que vienen


La Vanguardia

  • El 2016 viene marcado por una auténtica fiebre museística a nivel mundial
Nuevo Tate Modern, Museo Nacional Británico de Arte Moderno

Nuevo Tate Modern, Museo Nacional Británico de Arte Moderno

El planeta vive una auténtica fiebre museística. Revelados como imbatibles señas de identidad y polos de atracción de las ciudades que los alojan, las administraciones públicas compiten por redoblar sus apuestas mientras coleccionistas multimillonarios de todo el mundo encargan sus museos privados a arquitectos estrella para albergar sus colecciones. Sólo en China se calcula que en los últimos años han abierto más de 1.000 equipamientos. A continuación, algunos de los grandes proyectos que, ya sea en forma de ampliación o nueva planta, abrirán al público en este 2016.

LA NUEVA TATE MODERN

Al abrazo de la vanguardia de los museos del siglo XXI

“La Tate Modern transformó en su día la actitud de los británicos hacia el arte moderno y va a volver a hacerlo en su nueva versión ampliada”, dice Nicholas Serota, el director de una institución que el año pasado fue visitada por 5,7 millones de personas. A partir del 17 de junio va a contar con una extensión, una estructura de diez pisos de altura en la zona sur del conjunto llamada The Switch House que ha sido diseñada por el estudio de arquitectos Herzog & de Meuron, los mismos que convirtieron la vieja central eléctrica en la orilla sur del río Támesis en una de las galerías de arte de referencia en el mundo. El coste total del proyecto asciende a 345 millones de euros.

La Switch House, que aumenta en un 60% el espacio de la Tate, dispondrá de tres niveles de galerías, áreas educativas, salas para socios, restaurante y una plataforma de observación con vistas a la ciudad en el décimo piso. “El concepto de un museo de arte moderno se encuentra en constante evolución, empujado por una mezcla de innovación artística, las demandas de la audiencia y la visión de los comisarios de las exposiciones. La Tate Modern se halla en la vanguardia de esos cambios”, concluye Nicholas Serota. / Rafael Ramos

MUSEO DE DISEÑO

La apuesta de Londres como capital global de la creatividad

El Museo de Diseño de Londres va a abandonar su actual sede junto al puente de la Torre de Londres para trasladarse a una estructura modernista de los años sesenta que lleva más de una década vacía en el barrio de Kensington, cerca del Victoria and Albert y del Museo de Historia Natural. La ejecución del proyecto estaba prevista originalmente para el 2014, pero las obras de modernización del edificio que albergaba el Instituto de la Commonwealth han resultado mucho más complejas de lo previsto, y todavía no hay fecha definitiva para la mudanza, aunque se espera que sea después del verano. La actual sede, en el llamado muelle del Mayordomo ( Butler´s Wharf) cerrará sus puertas al público en junio. Con el cambio de ubicación, el Museo del Diseño ganará diez mil metros cuadrados de espacio adicional, que permitirá desplegar simultáneamente sus colecciones permanentes y dos exhibiciones temporales. El coste de las obras, efectuadas por la firma de arquitectos John Pawson será de unos 100 millones de euros.“El proyecto va a consolidar a Londres como la capital global del diseño y el mejor lugar del mundo para el fomento de la creatividad”, dice el ministro británico de Economía, George Osborne, que ha concedido a la institución una serie de exenciones fiscales. / R. Ramos

AÑO DE REAPERTURAS EN PARÍS

Del Carnavalet al museo Maillol o la Cité Musicale

¡Es la cultura, idiota! La semana pasada, el ministro francés de Exteriores presentó Le Grand Tour, su apoyo a acontecimientos culturales. Porque “del 35% al 45% de los 85 millones de turistas quiere descubrir nuestra cultura”. Y para corregir el bajón por los atentados –en los museos parisinos, en diciembre, 5% menos de americanos y 17% menos de europeos–, hay novedades. Tras las creaciones de los dos últimos años (Louis Vuitton, nuevo Picasso, Filarmónica, nuevas salas del Gustave Moreau…), el 2016 viene marcado por las reaperturas.

El Louvre, que también perdió visitantes, acabó sus reformas bajo la Pirámide, y en febrero reabren las catorce salas de la Revolución Francesa –la colección más importante del mundo– del museo Carnavalet; el 31 de marzo, el Bourdelle; en abril, el Jean-Jacques Henner y, tras diez años, la galería de minerales del Jardin des Plantes, concebida en 1834 como primer museo de Francia. Hay que aguardar a septiembre para volver al Maillol, un año después del cierre. En otoño, inauguran la Cité Musicale de la isla Seguin, de Shigeru Ban y Jean de Gastines, y el polo R4, de artes plásticas y visuales, de Jean Nouvel. En 2016 también concluye obras el Cluny, museo del mundo medieval, y será el primer año del nuevo Rodin, reabierto el 12 de noviembre. / Óscar Caballero

MET BREUER Y BASS MUSEUM

El peligro de morir de éxito en Nueva York y Miami

E stos sí son buenos tiempos para los museos en los lugares de moda, como Nueva York, la ciudad de las ciudades, o Miami, la capital global del mundo hispano. En un planeta cada vez más desigual, el incremento de las grandes fortunas, la de los llamados del 1%, y la expansión del turismo de masas hasta límites casi tóxicos han provocado que los grandes recintos museísticos –por tamaño y/o calidad– se hayan quedado pequeños. Y sus dirigentes, ávidos a la hora de conseguir financiación privada de los mecenas –a cambio de prebendas impositivas–, han visto el filón económico al dar cabida a más visitantes.

Mientras prosigue la gran ampliación del MoMA, el traslado del Whitney al turístico Meat Packing District de Manhattan dio pista al enciclopédico Metropolitan Museum para enviar al edificio vacío, obra de Marcel Breuer, su arte contemporáneo y moderno. Es lo que se conoce como Met-Breuer, y su apertura se prevé para este marzo. También se traslada el museo del International Center of Photography, que deja el medio Manhattan para irse al Bowery, junto al icónico New Museum. Sus dirigentes jamás escondieron su objetivo: extender el número de visitantes.

Si Nueva York está de moda, no lo está menos Miami en el “continente latinoamericano”. De ahí la expansión del Bass Museum, encargado a los arquitectos Arata Isozaki y David Gauld, los mismos que ya hicieron la primera expansión entre 1998 y el 2002.

A pesar de tanto crecimiento, han empezado ya a sonar voces de alerta. La extraordinaria residencia de la Frick Collection o del Museo de Historia Natural, ambos en Nueva York, han echado el freno a sus planes de expansión. El peligro es morir de éxito. / Francesc Peirón

SAN FRANCISCO MoMA

Nuevas colecciones y un gran centro de fotografía

El MoMA de San Francisco tendrá poco que envidiar a su homólogo de Nueva York cuando terminen las obras de ampliación dirigidas por el taller de arquitec-tura noruego Snøhetta y que va a multiplicar por tres el espacio del edificio anterior que diseñó Mario Botta. Serán en total 43.000 metros cuadrados distribuidos en diez luminosas plantas que albergarán de momento las 600 obras comprometidas para la inauguración y 260 obras de la Colección Fisher, tras un acuerdo histórico para los próximos cien años. En la tercera planta se instala el Centro Pritzker de fotografía, que será la mayor galería de Estados Unidos dedicada a esta disciplina artística. Una monumental escultura de Richard Serra dará la bienvenida en la planta baja. La integración del edificio en el entorno urbano de San Francisco ha sido una exigencia del museo y una obsesión de los diseñadores de Snøhetta, hasta el punto de que las ondulaciones de la fachada oriental se inspiran en las aguas de la bahía. El proyecto se ha llevado a cabo con un presupuesto de 610 millones de dólares aportados por 500 donantes. La inauguración está prevista para el 14 de mayo. / Jordi Barbeta

MUSEO NACIONAL DE LA HISTORIA Y LA CULTURA AFROAMERICANA

Washington rastrea la huella afroamericana

Washington, la capital de Estados Unidos, es la ciudad que en proporción a su extensión, dedica más espacio a los museos. Hasta 19 museos gestiona la Smithsonian Institution, pero no será hasta este año que se inaugure en pleno National Mall, un museo dedicado a la huella afroamericana. Aunque todavía no se ha cubierto la totalidad del presupuesto, la apertura del nuevo National Museum of African American History and Culture tiene que ser este año o a más tardar en la primera quincena de enero, porque según ha declarado su director, Lonnie Bunch, están decididos a que lo inaugure el primer presidente negro de Estados Unidos antes de que abandone la Casa Blanca. Con un presupuesto de 500 millones de dólares, está prácticamente lista la construcción de un edificio con estructura de bronce y vidrio que se hace notar porque rompe con el clasicismo de los edificios vecinos. El museo exhibirá 40.000 objetos en once grandes exposiciones sobre la historia de la esclavitud, la segregación y el movimiento de los derechos civiles. También expondrá las aportaciones de afroamericanos al arte y la cultura en general, los deportes y la milicia. El Congreso ha subvencionado la mitad del presupuesto, y el resto procede de corporaciones, fundaciones y de 80.000 aportaciones de particulares. / J. Barbeta

MUSEO DE PALESTINA

Un museo para visitantes en la diáspora

En el norte de Ramala, junto a la Universidad de Birzeit, se levanta el Palestinian Museum, dedicado a la historia y la cultura palestinas. Diseñado por el estudio con base en Dublín y Berlín Heneghan Peng, se trata de un complejo de edificios bajos y forma triangular que se funden con los contornos de las colinas del entorno. Su coste ronda los 30 millones de ­dólares y es financiado por dis­tintas instituciones privadas. “El objetivo es conectar a los palestinos y presentar diferentes narrativas al mundo de lo que somos, de dónde venimos y lo que aspiramos”, en palabras de su director fundador Jack Persekian, cuya reciente dimisión ha dejado en el aire la apertura, prevista para el mes de mayo del 2016, coincidiendo con el aniversario de la Nakba, en 1948, cuando se estableció el Estado de Israel y más de 750.000 palestinos partieron hacia el exilio.

“A diferencia de la mayoría de los museos nacionales, nuestro público objetivo se encuentra fragmentado. Muchos no pueden llegar debido a las restricciones del viaje a Israel y otros están dispersos en los cinco continentes”, dice Persekian, por lo que, más que un simple edificio en Birzeit, el museo se define a sí mismo como un gran centro de operaciones, con una intensa actividad virtual y satélites en todo el mundo a través de alianzas estratégicas con otros centros ya existentes. / Teresa Sesé

REY ABDULAZIZ CENTRO PARA LA CULTURA MUNDIAL

Un complejo cultural junto al monumento al petróleo

El Rey Abdulaziz Centro para la Cultura Mundial es una iniciativa de la compañía petrolera Saudi Aramco Oil en Dhahran, Arabia Saudí, muy cerca del llamado prosperity well, un monumento nacional que conmemora el lugar donde se descubrió petróleo por primera vez en el Estado árabe. Diseñado por la firma noruega Snøhetta, el mismo estudio que firma la ampliación del MoMA San Francisco, formalmente la arquitectura se inspira en la geología y las formaciones rocosas de Arabia Saudita que conservan la energía del petróleo. El complejo está formado por una gran “torre del conocimiento”, en torno a la cual se levantan otras construcciones de formas montañosas y suman en total 80.000 metros cuadrados. Albergará bibliotecas, centros de estudio, un museo con cuatro galerías, otro pensado especialmente para niños (con exposiciones temporales), un centro de aprendizaje y un auditorio con capacidad para 930 personas. Su coste: 400 millones de dólares. / T. Sesé

La huella española que se esconde en Estados Unidos


El Pais

  • Arqueólogos de una universidad de Florida analizan los restos de un asentamiento de 1559 en el sur del país
Muestras de hallazgos de artefactos rescatados de descubrimientos de el explorador Tristan de Luna y Arellano. Ángel Valentín

Muestras de hallazgos de artefactos rescatados de descubrimientos de el explorador Tristan de Luna y Arellano. Ángel Valentín

En septiembre del año pasado, San Agustín, una pequeña localidad del Estado de Florida, celebró el 450 aniversario de su fundación, lo que la convierte en el asentamiento urbano más antiguo de Estados Unidos. El mérito corresponde a un aventurero español, Pedro Menéndez de Avilés, que estableció el poblado en 1565 y que, como tantos otros conquistadores que fueron en busca de gloria y fortuna, ha caído casi en el olvido. Solo cuatro meses después de este evento, al que acudieron el rey Felipe VI y la reina Letizia, arqueólogos de la Universidad de West Florida han anunciado el descubrimiento de los restos de otro asentamiento español en Estados Unidos, anterior al de San Agustín. El hallazgo se ha producido en Pensacola, una ciudad situada en el noroeste de Florida, próxima a los Estados sureños de Alabama, Georgia o Luisiana.

Los historiadores conocían que el aventurero español Tristán de Luna y Arellano llegó a esta zona en 1559 con un grupo de 1.500 personas con el objetivo de establecer una colonia fija que se llamó Santa María. El asentamiento, sin embargo, fue barrido al poco tiempo por uno de los temibles huracanes que periódicamente castigan esta zona. Y Santa María se quedó en los libros de historia casi como una leyenda.

El 2 de octubre del año pasado, sin embargo, la leyenda tomó visos de realidad. Tom Garner, un vecino de Pensacola obsesionado por hallar la huella española en su ciudad, encontró en una zona residencial, tras la demolición de una vivienda, una pieza de una jarra de barro que le hizo pensar que había dado con la tecla. La llevó al departamento de arqueología de la Universidad de West Florida, y allí las sospechas se convirtieron en certezas. Tras una primera revisión de la zona y el hallazgo de nuevos restos, el profesor John Worth confirmó que se habían encontrado los restos del asentamiento fundado por Tristán de Luna.

“Sabemos que el asentamiento duró casi dos años, hasta 1561, y que tras el huracán empezaron a pasar hambre porque ya no tenían las provisiones de los barcos. Muchos querían volver a México y Tristán de Luna los condenó a muerte, aunque no cumplió la condena”, afirma el arqueólogo. La agonía fue lenta y algunos murieron de hambre. Los que tuvieron suerte consiguieron llegar a Veracruz, en México. En los últimos meses, antes de su extinción definitiva, apenas vivían 200 personas en Santa María. Los españoles volvieron a pisar Pensacola en 1698, pero ya nadie se acordaba de lo que ocurrió 150 años antes”, afirma Worth.

Los historiadores tienen constancia de que hubo otros dos intentos de colonización españoles en lo que hoy es EE UU. El primero fue impulsado por Juan Ponce de León, que descubrió Florida en 1513. Ocho años después, en 1521, quiso establecerse Fort Myers, en la costa suroccidental de la península, donde fue herido por una flecha de los indios que le causaría la muerte. Y en 1526, otro aventurero, Lucas Vázquez de Ayllón, llegó hasta la costa del Estado de Georgia, al norte de Florida, donde fundó el asentamiento de San Miguel, que hasta la fecha ha sido buscado sin éxito.

El profesor Worth tiene la tentación de especular con lo que hubiera ocurrido si el huracán no hubiera arrasado el asentamiento de Tristán de Luna. “Si la expedición hubiese prosperado, los españoles podrían haber llegado a Carolina del Sur, Misisipi, al sureste de Texas… La colonización de Norteamérica habría sido distinta”, afirma. Los elementos, sin embargo, se impusieron y borraron del mapa el asentamiento español.

Los cuentos infantiles se remontan miles de años… hasta la Edad del Bronce


ABC.es

  • Un estudio realizado a 275 relatos populares data su origen antes de la Biblia o de los mitos griegos

 

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Grabado de Gustav Doré – WIKIPEDIA

«Érase una vez…», hace aproximadamente 6.000 años, ya los humanos relataban cuentos de hadas que han llegado hasta nuestros días. Así lo afirman al menos dos investigadores que han realizado un análisis filogenético de estos populares relatos y han encontrado que muchos de ellos se remontan en el tiempo mucho más allá de los siglos XVI y XVII, como se creía. Uno de ellos concretamente hasta la Edad de Bronce.

Lingüistas y antropólogos modernos establecieron el origen de la mayoría de estos cuentos de hadas justo antes del momento en que fueron escritas, lo que los dataría en varios cientos de años. Pero esta nueva investigación sugiere que son mucho más antiguos y que pueden remontarse en su fundamento a hace miles de años.

Jamshid Tehrani, un antropólogo de la Universidad de Durham y Sara Graça da Silva, científica social/folklorista de la Universidad Nueva de Lisboa, describen en la revista Open Science de la Royal Society el estudio lingüístico que han llevado a cabo con 275 cuentos de hadas. Aplicando una técnica usada normalmente en los árboles filogenéticos de biología, que brinda la capacidad de rastrear atributos lingüísticos hasta su origen, redujeron estos relatos a 76 historias básicas.

Los investigadores encontraron evidencia de que algunos cuentos de hadas, como «Jack y las habichuelas mágicas», tienen sus raíces en otras historias agrupadas como «el niño que robó el tesoro del Ogro», y podrían remontarse a una época en que las lenguas indoeuropeas occidentales y orientales se dividieron, hace aproximadamente 5.000 años, lo que significa, por supuesto, que son anteriores a la Biblia, por ejemplo, o incluso a los mitos griegos.

El análisis mostró que «La Bella y la Bestia» y Rumpelstiltskin (El enano saltarín) podrían contar con cerca de 4.000 años de antigüedad.

«Estas historias son mucho más antiguas que la primera evidencia literaria de ellas», afirma el coautor Jamie Tehrani.

Un pacto con el diablo prehistórico

Un cuento de hadas en particular fue muy claro en su antigüedad. Se trata de «El herrero y el diablo», un relato de un herrero que pacta con el diablo, que se remonta a hace aproximadamente 6.000 años, a la Edad de Bronce. Según este estudio, la historia podría remontarse a la sociedad proto-indoeuropea, cuando la metalurgia probablemente existía.

Sin embargo, John Lindow, un folclorista de la Universidad de California, Berkeley, pone en duda la teoría en Science News, diciendo que el vocabulario proto-indoeuropeo para trabajar con el metal fue limitada y la palabra «smith» podría no haber existido. Eso significaría que la versión de «The Smith and The Devil» utilizada en el estudio podría no ser tan vieja, dijo.

Tehrani, que ya publicó un estudio en 2013 en la revista científica estadounidense Plos One sobre la génesis y la evolución en el tiempo y lugares de los cuentos, concretamente de «Caperucita Roja», confía en sus hallazgos. Trataron a las historias como la información genética, transmitida de generación en generación. «Nosotros no inventamos la cultura de nuevo cada generación», dice Tehrani en Science News. «Heredamos un montón de nuestra cultura».

 

Toro, la batalla en la que Fernando el Católico empezó a forjar España con sangre


ABC.es

  • Medio milenio después de la muerte del monarca, recordamos la contienda que cambió el destino de la Península y analizamos el último libro de Fernando M. Laínez sobre este personaje

 

 El portaestandarte portugués defiende la bandera real ante el ejército fernandino en Toro - Wikimedia

El portaestandarte portugués defiende la bandera real ante el ejército fernandino en Toro – Wikimedia

De tres a seis horas. Ese escaso tiempo fue el que duró la contienda que, en 1476, cambió el devenir de la Península Ibérica: la sucedida en Peleagonzalo, un pequeño pueblo cerca de la ciudad de Toro Zamora– el 1 de marzo. Aquel día, las tropas de Fernando el Católico consiguieron acabar con las huestes del monarca de Portugal, Alfonso V. Un hombre que –mediante el matrimonio con la hija del fallecido rey de Castilla (Juana la Beltraneja, de apenas 12 años) y las armas- buscaba unificar ambos reinos bajo su real cetro. Sin embargo, y a pesar de que la lucha fue de lo más igualada, tras esa lluviosa jornada el luso fue derrotado y se vio obligado a retirarse a su cuartel general, renunciar a sus deseos de expandirse hacia el este y admitir a Isabel y Fernando como los nuevos monarcas de Castilla y Aragón.

En su día, la batalla de Toro ayudó a forjar la futura España al allanar el camino a los futuros Reyes Católicos hacia el trono y garantizar, así, la unión de Castilla y Aragón. Es por ello que hoy, un día antes del 500 aniversario de la muerte del monarca español (quien dejó este mundo el 23 de enero de 1516) queremos recordar cómo se sucedió. A su vez, la historia de esta contienda es una de las que –en los próximos días- se podrá leer en «Fernando el Católico. Crónica de un reinado» (editado por «Edaf»), el último libro del periodista y divulgador histórico Fernando Martínez Laínez. «En el libro he intentado dar una visión de la vida de Fernando a través de sus acciones, huyendo de interpretaciones psicológicas discutibles. Por eso me he atenido a relatar los hechos de su reinado en forma de crónica, dejando que el lector reconozca al personaje a través de sus actos, con sus aciertos y sus yerros, que también los tuvo, y algunos (como la expulsión de los judíos) graves. Pero en la balanza final, el resultado de sus obras supera con mucho a los errores», explica el autor en declaraciones a ABC.

El problema sucesorio

El origen de la batalla de Toro se remonta hasta el 21 de febrero de 1462. Fue ese día en el que el mundo vio nacer a Juana, la hija del entonces rey de Castilla Enrique IV. Aquel alumbramiento, en principio feliz, trajo consigo grandes dolores de cabeza para el monarca castellano. Y es que, al llevar años y años demostrando su impotencia (no había forma de que engendrara un retoño), muchos negaron que fuera el padre de la pequeña. Por el contrario, las malas lenguas (fomentadas por le ingenio español) atribuyeron su paternidad a uno de sus amigos personales, Beltrán de la Cueva. Además de hacer que la niña se ganase un curioso sobrenombre (la Beltraneja, por razones evidentes) el rumor atribuyó unos cuernos al soberano del tamaño de los de un morlaco de levante. Este hecho terminó de motivar a varios nobles que, intereses personales mediante, alegaron que el sucesor del entronado debería ser su hermano pequeño, Alfonso, y no aquella pequeña bastarda.

La situación terminó de complicarse cuando Alfonso murió. En ese momento, y sin un sucesor varón al que apoyar, los nobles que no querían ver a la Beltraneja ascender al trono de Castilla pusieron sus ojos sobre Isabel –la futura Católica- también hermana de Enrique y, hasta ese momento, en un segundo plano por ser mujer. Hay que decir que la adolescente demostró su tenacidad, perseverancia y su carácter decidido, pues logró que Enrique la nombrase su sucesora en 1468 durante el tratado de los Toros de Guisando. Un documento en que se señalaba, además, que la joven solo podría contraer matrimonio con el consentimiento de su hermano. El trato quedó sellado… o eso creía el hombre de la corona, pues la joven Princesa de Asturias, pasándose por el arco del triunfo aquel papelote y la autoridad de su familiar, se casó en secreto con Fernando de Aragón para que, cuando ambos se hiciesen con el poder, sus reinos quedasen unidos.

Los problemas se resolvieron «felizmente» para Isabel y Fernando en diciembre de 1474 cuando –algunos dicen que envenenado, otros que por causas naturales- Enrique IV dejó este mundo. El trono recayó entonces en manos de su hermana, quien –tras demostrar el pesar por su muerte con el clásico traje blanco de luto real- se sentó al fin en el trono de Castilla. Al menos hasta 1475, ya que fue entonces cuando los partidarios de la Beltraneja (entre los que se destacaban, por ejemplo, el marqués de Villena, Alfonso Carillo o el Gran Maestre de la Orden de Calatrava) volvieron a la carga con el objetivo de lograr el trono para la pequeña. Para conseguir su objetivo organizaron una boda real entre Alfonso V, soberano de Portugal, y la niña presuntamente bastarda. Ambos, por cierto, tío y sobrina.

Con este enlace, pretendían forjar una fuerte alianza mediante la cual el luso –que superaba en una treintena de años a la chica- defendiera con sus tropas los intereses dinásticos de Juana. La coalición se materializó bajo promesa de futuro matrimonio (había que esperar la bendición de la Iglesia para celebrarlo) en 1475 y, ese mismo año, el rey cruzó la frontera con un ejército de 20.000 hombres dispuestos a llegar a Burgos y acosar, desde allí, a Fernando e Isabel. Sin embargo, el valor le duró el poco tiempo que tardó en percatarse de que el soberano de Aragón había iniciado una recluta urgente de soldados y que no eran pocas las ciudades que renegaban de la Beltraneja. Cuando estas noticias llegaron hasta sus oídos, decidió ser cauto, detener su avance y ubicar su cuartel general en Toro, una pequeña ciudad de Zamora que podía ser defendida de forma sencilla.

Una retirada errónea

Movimiento de tropas va, batalla viene, Alfonso V logró reunir allá por febrero de 1476 en Toro un potente ejército formado aproximadamente por 3.500 jinetes y unos 20.000 infantes. A este contingente se sumó, el 9 de ese mismo mes, el infante Juan –hijo del monarca- con unos 8.000 peones y entre 1.000 y 2.000 caballeros. Estos, eso sí, algo menos curtidos que los de su padre. Al parecer, contar con este gran contingente de combatientes enardeció al prometido de la Beltraneja, quien decidió salir de las seguras murallas de la ciudad para cercar Zamora, donde Fernando se hallaba pertrechado con –según la mayoría de las fuentes- unos 2.500 militares sobre jamelgos y unos 20.000 infantes. Su objetivo no era otro que conquistar la plaza (que se hallaba entre su cuartel y Portugal) y girar posteriormente hasta Burgos, donde los franceses le habían prometido unirse a él para luchar contra Aragón y Castilla.

En las semanas siguientes, sin embargo, los lusos -ya fuera por una causa o por otra- no se decidieron a asaltar la ciudad. «El 17 de febrero de ese mismo año, el rey portugués se puso en marcha con su ejército para tomar Zamora, en cuyo castillo resistían todavía sus partidarios. Acudieron para cerrarle el paso a esa ciudad las tropas que habían sitiado Burgos, mandadas por el Infante Enrique de Aragón y su primo el duque de Villahermosa. El rey de Portugal, al que se unió el Arzobispo Carrillo con 500 lanzas de su ejército privado, se movió con mucha lentitud y perdió varias semanas sin decidirse a atacar […] Por entonces Burgos capituló y la guerra cambió de signo», determina Laínez. Al final, el prometido de la Beltraneja se decidió a poner sitio a Zamora con su contingente a pesar del frío que golpeaba la zona, un factor que terminó desgastando a sus soldados.

Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV– Wikimedia

El 1 de marzo después de que sus tropas pasasen todo tipo de penurias, Alfonso determinó que lo mejor era detener el asedio a Zamora, recoger el petate, y cobijarse de nuevo entre los muros de Toro. Así pues, ordenó a sus militares desmontar el campamento y marcharse a toda prisa hasta su cuartel general. Según calculaba el monarca, su contingente podría realizar la marcha en unas cuatro horas, un breve período en el que Fernando no tendría tiempo de armar a sus huestes para salir en su busca. Sin embargo, el aragonés tardó mucho menos de lo esperado en organizar una fuerza para perseguir a su enemigo cuando, tras llegar el alba, se percató de que no quedaba ni un alma en los alrededores de la urbe.

A los pocos minutos, Fernando envió a unos 300 caballeros al mando de Álvaro de Mendoza con órdenes de hostigar la retaguardia de Alfonso. Una vez preparado, él también salió en persona de Zamora con el objetivo de presentar batalla al portugués. «El rey aragonés fue tras el portugués y le dio alcance a una legua de Toro, hostigando a su retaguardia. Las tropas portuguesas cruzaban un desfiladero y Fernando forzó a sus enemigos a entablar batalla en una llanura cercana. Las fuerzas en presencia eran bastante desiguales. Los portugueses contaban con unos 10.000 peones, 3.500 jinetes y alguna artillería. Fernando solo tenía 3.000 peones y 2.000 caballos», determina el experto español.

Despliegue fernandino

Fernando y Enrique decidieron darse de bofetadas, después de semanas jugando al pilla-pilla, aquel 1 de marzo de 1476 cerca de la zamorana ciudad de Toro, hogar del monarca partidario de la Beltraneja. El lugar concreto fue el pueblo de Peleagonzalo, a 11 kilómetros aproximadamente de la urbe principal. Una región, por cierto, bastante escueta en lo que se refiere a pobladores, aunque de gran riqueza en agricultura. «Son los campos fértiles, la tierra fresca y abundante […] el número de los moradores no es grande, y aunque su asiento es llano [Toro] es famosa por sus muros y castillos», explica el cronista Juan de Mariana. El mediodía se aventuraba cuando sus majestades portuguesa y aragonesa hicieron formar a sus contingentes a voz en grito. La contienda, como se dijo posteriormente, decidiría en buena medida el destino de la Península.

Don Fernando formó en el campo de batalla con tres cuerpos de ejército. El primero, ubicado en el centro, era dirigido por él mismo. Este grupo contaba con la «guardia mayor» del propio monarca (su guardia real), así como –según corrobora Laínez- las milicias de Salamanca, Zamora, Ciudad Rodrigo, Medina del Campo, Valladolid y Olmedo. Además de todos estos combatientes, destacaba la presencia del Mayordomo mayor (un cargo de suma importancia para la época) Enrique Enríquez y los hombres del Conde de Lemos, procedentes de Galicia. Aquella era la fuerza principal de militares a pie, la que, llegado el momento, debería aguantar el grueso del duro combate que se iba a suceder.

El flanco derecho del ejército de Fernando estaba formado por siete escuadrones (la mayoría de ellos de jinetes ligeros) dirigidos respectivamente por Álvaro de Mendoza, Alfonso de Fonseca (obispo de Ávila), Pedro de Guzmán, Bernal Francés, Pedro de Velasco, Vasco de Vívero y Pedro de Ledesma (oficial al mando de los zamoranos, quienes eran reconocibles gracias a su rojo estandarte). Finalmente, en el ala izquierda destacaban (además de los correspondientes combatientes a pie), los caballeros pesados del contingente. Todos ellos, divididos en tres grupos de combate a las órdenes del cardenal González de Mendoza, el duque de Alba y el almirante de Castilla Alonso Enríquez.

El despliegue portugués

Alfonso, de forma similar a Fernando, dividió a sus hombres en tres fuerzas principales. La primera, la del centro, era comandada por él y contaba, además, con una serie de ilustres caballeros castellanos que apoyaban los intereses de la Beltraneja. En palabras de Hernando del Pulgar –cronista de los Reyes Católicos– el luso hizo formar a los combatientes ubicados en esta zona (la mayoría infantes) en cuatro grupos. «En la batalla suya iba el Conde de Lenle, é Pereyra, su guarda mayor con sus genes, e muchos caballeros y escuderos», explica el contemporáneo de los monarcas. A su vez, entre las filas formaba Duarte de Almeida, alférez portugués encargado de portar el estandarte real hasta la muerte.

A su izquierda (frente al ala derecha fernandina) se encontraba el infante Juan. Este comandaba a sus huestes propias entre las que destacaban unos 800 jinetes pesados. La élite del contingente, según explica del Pulgar en sus textos. Con él, siempre en palabras del cronista, se hallaba el Obispo de Évora con «gran número de espingardas e otro tipo de artillería». Finalmente, el flanco ubicado a la diestra del monarca luso se hallaba formado, principalmente, por tropas castellanas contrarias a Isabel y dirigidas por –entre otros- el Arzobispo de Toledo (Alfonso Carrillo), quien solía decir sobre Isabel lo siguiente: «La quité de la rueca y le di un cetro. Ahora le quitaré el cetro y la volveré a la rueca». Su presencia, aunque pueda parecer baladí, era de soberana importancia, pues no en vano el populacho solía decir que, quien le tuviera de su lado, ganaría la guerra.

La primera carga

Dicen las crónicas que la batalla comenzó cuando la noche comenzaba a cernirse sobre los contendientes y la lluvia caía de forma constante sobre la tierra. La primera carga corrió a cargo de los fernandinos. La realizaron una parte de los jinetes ligeros del flanco derecho al mando de Álvaro de Mendoza. Así pues, unos 300 caballeros se lanzaron con bravura contra ocho centenares de peones portugueses (todos ellos dirigidos por el príncipe Juan) entre los que se destacaban varias decenas de arcabuceros. Después de que varios atacantes cayeran muertos al ser recibidos con una lluvia de pólvora, comenzó la contienda a lanza y espada. El baile de aceros, que se podría decir. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que los hombres a caballo se percataron de que su número era demasiado escaso para hacer huir a sus contrarios.

«Como enjambre de abejas se estrella contra una pared de piedra, así cayeron los 300 caballeros ligeros de Álvaro de Mendoza sobre los 800 peones que regía el príncipe don Juan. Así, al adelantarse aquella incontrastable masa de hierro, de donde salían, al propio tiempo, mortíferos tiros de pólvora, en ella se estrellaron los caballeros ligeros de Castilla», explica el historiador del SXIX Fernando Fulgosio en su obra «Crónica de la provincia de Zamora». Así pues, aquellos caballeros que habían hostigado la retaguardia del ejército portugués durante varias horas no tuvieron más remedio que retirarse con el objetivo de volver a reagruparse en la retaguardia. La primera acometida embraveció a los lusos. Pero, no desmotivó al centro comandado por Fernando, que se lanzó a la carga para enfrentarse a los hombres dirigidos por Alfonso V.

Mientras el contingente central corría para repartir espadazos entre los lusos, los oficiales del flanco izquierdo se movilizaron para cubrir la retirada de Mendoza y tratar de hacer huir al hijo de Alfonso. El príncipe no se quedó mirando el bello paisaje, sino que le puso arrestos y envió más combatientes para tratar de superar por ese lado a sus contrarios y envolver, así, a Fernando. «Los españoles eran con los que más fuerza reñían pues, habiendo acudido el duque de Alba y el cardenal en ayuda de Álvaro de Mendoza, violes con rabia el Arzobispo de Toledo y contra ellos envió, yendo por último él también, a cuantos tenía en derredor», completa el historiador español en su obra. En este lado del campo de batalla la lid, por lo tanto, se generalizó.

El sangriento combate central

Minutos después comenzó el combate entre las fuerzas centrales, cada una dirigida por su rey. Apenas existen datos sobre esta lucha más allá de que lo sangrienta que fue. Al menos, así lo explica del Pulgar en sus crónicas: «Quebradas las lanzas, vinieron al combate de las espadas. E todos revueltos unos con otros, sonaban los golpes de las armas y el estruendo del artillería e las voces; unos nombrando su apellido, otros gimiendo sus llagas e caldas, otros demandando ayuda, otros reprehendiendo los que veían negligentes en pelear, y esforzándolos que le peleasen. E porque entre los castellanos e portugueses había la vieja qüestion sobre la fuerza y el esfuerzo de las personas, cada uno por su parte se disponía a la muerte por alcanzar la vitoria». El caos se extendió por el campo de batalla cuando, además, el ala derecha entró también en la lid.

A pesar de la escasa información que existe sobre esta parte de la contienda, sí se conoce que, en el centro de la batalla, se vivió un combate singular entre un soldado fernandino, Vaca de Sotomayor, y Duarte de Alemeida. El primero luchó contra el luso con el objetivo de arrebatarle el estandarte real –un severo agravio para el bando que perdía la insignia-. En este combate singular el alférez perdió el brazo derecho debido a un terrible tajo del español. Sin embargo, asió aquel trapo con la mano izquierda para evitar que cayera en poder de su enemigo. En ese momento se sucedió uno de los actos de valor del día cuando –según cuenta la leyenda- el militar del ejército de Fernando le cortó también su extremidad siniestra. Al no poder agarrar el palo, lo cogió con sus dientes. Con todo, no pudo evitar que se lo arrebatasen.

No obstante, el estandarte real portugués no duró mucho tiempo en manos de los hombres de Fernando, pues fue recuperado por las tropas del infante Juan. «Viendo los portugueses su estandarte en manos ajenas, al punto acudieron en pro de Almeida, y todos combatieron tan fiera y señudamente, que la enseña quedó hecha pedazos», añade Fulgosio. A día de hoy, se desconoce qué fue del portaestandarte portugués. Algunos historiadores afirman que fue hecho prisionero, mientras que otros determinan que cayó muerto ante la espada de los hispanos. Fulgosio, por su parte, aboga por la segunda teoría, mientras que del Pulgar afirma en sus escritos que logró sobrevivir y fue trasladado hasta Zamora. Para su desgracia, de nada le sirvió a Duarte combatir de forma tan determinante pues, en las seis horas que duró la lecha bajo la potente lluvia, sus compañeros fueron perdiendo cada vez más y más terreno ante los isabelinos.

El pollo salva el honor del gallo

Tras las horas y horas de lucha. Tras un combate en el que cada bando se afanó en acabar con su enemigo para ganar un trono para su monarca, la batalla terminó cuando Alfonso V, viendo que el centro de su ejército había empezado a huir hacia el cuartel que habían instalado en Toro, dio media vuelta y tocó a retirada. La huida se generalizó entonces en el flanco izquierdo y el centro luso, donde había sido imposible resistir el envite de los fernandinos. Aquella fuga por las bravas fue desastrosa, pues muchos soldados se vieron obligados a pasar a través de las aguas del Duero y, debido al barro, tropezaron y se fueron al otro mundo ahogándose. Y es que, para entonces la noche era cerrada y poco se veía más allá de la luz ofrecida por una antorcha. Las aspiraciones del luso tocaron así a su fin. Los textos de la época afirman, incluso, que muchos de ellos salieron en una gigantesca estampada al creer que su líder había perecido en batalla.

Mientras el rey portugués se retiraba, su hijo aún tuvo tiempo de desbaratar el flanco izquierdo fernandino con sus caballeros causando una considerable molestia al ejército atacante. Sin embargo, y al igual que le pasó a Almeida, su esfuerzo no sirvió de mucho ya que, cuando se percató de que su padre había salido por piernas, poco pudo hacer. Aunque eso sí, se mantuvo estoico en la posición que había conquistado durante algún tiempo. «Visto que la gente del rey su padre era vencida y desbaratada, pensando en separar algunos de los que iban huyendo, subióse sobre un cabezo en donde tañendo las trompetas e faciendo fuegos e recogiendo a su gente estuvo quedo con su batalla en el campo y no consintió de ella salir a ninguno», añade del Pulgar. Su heroicidad no fue pasada por alto por Fernando, quien –en una carta a Isabel- señaló que, si no hubiese sido por él, Alfonso habría caído presa de sus soldados: «Si no viniera el pollo, preso fuera el gallo».

A pesar de que Fernando logró hacer huir a Alfonso, el que Juan mantuviera el territorio y ambos bandos sufrieran un similar número de bajas (aproximadamente 400 castellanas y 900 lusas) hizo que el resultado fuera muy parejo sobre el campo de batalla. Sin embargo, el futuro rey católico tuvo la habilidad de enviar decenas de emisarios con misivas proclamando su victoria. El movimiento propagandístico surtió efecto y, a las pocas jornadas, toda Castilla y Aragón sabían que el monarca luso había huido del campo de batalla para salvar su vida. Con todo, e independientemente de los muertos y los mensajes, la verdad es que esta contienda marcó el principio del fin de las aspiraciones de Alfonso de arrebatar el trono a Isabel. Y es que, con el paso de los meses, todos los nobles díscolos que habían acudido a su región buscando la ayuda del portugués acabaron abandonando a la Beltraneja. El huido, por su parte, vio su fuerza mermada y, finalmente, renunció a subir sus reales al trono hispano en 1479 mediante el tratado de Alcáçovas.


 

Cinco preguntas a Fernando Martínez Laínez

1.- Explica en su libro que Fernando el Católico fue nuestro mejor rey. ¿Por qué lo cree?

Fue el gran forjador de la Nación y la unidad de España y en talento político los supera a todos ampliamente. Unió las dos principales coronas (Aragón y Castilla) y además le añadió el reino de Navarra y el musulmán de Granada. Partiendo casi de cero, puso orden en una situación caótica. Creó un poderoso Estado de una España fragmentada, sumida en la ruina y debilitada por los tribalismos y las banderías nobiliarias y locales, y además lo convirtió en una gran potencia europea. Cuando murió, como él mismo señaló en una carta al emperador de Austria, “nunca la corona de España estuvo tan acrecentada ni tan grande como ahora, así en poniente como en levante, y todo por mi obra y trabajo.” A todo esto hemos de añadir sus dotes militares. Tenía un gran sentido táctico y forjó el primer ejército permanente de Europa, que sería la base de las grandes victorias en los siglos XVI y XVII.

2.- ¿Cuáles son las grandezas y las miserias más famosas de este monarca?

Entre sus grandezas destacaría su talento político, su ambición por crear un Estado fuerte y su visión militar. En cuanto a las “miserias” en el plano personal, son más bien debilidades humanas, pero que apenas interfirieron en sus tareas de gobierno. Dicen que era tacaño, lo cual no es verdad, pero si es cierto que la lujuria – sobre todo al final de sus días- fue su mayor pecado.

3-En el texto, explica que solemos ver a Fernando como un político. ¿Ha pasado por alto la Historia su faceta militar? ¿Qué importancia le da usted en su nuevo libro a este ámbito?

Como ya he señalado, la faceta militar de Fernando es importantísima. Fue un auténtico rey-guerrero, acostumbrado a guerrear desde que tuvo uso de razón. Convirtió a un ejército desorganizado, compuesto de mesnadas a cargo de los nobles, en una fuerza compacta e innovadora, tanto en armamento como en doctrina táctica. Pasó de un ejército medieval al más moderno de su época, que contó además con jefes militares excepcionales, como el Gran Capitán.

4.- ¿Fue Fernando el Católico el padre de la nación española?

Así lo han considerado muchos historiadores. Lo cierto es que la España que él forjó tenía tal solidez que ha sido capaz de resistir todas las desgracias de nuestro avatar histórico. Por lo menos hasta ahora.

5-¿Qué importancia tuvo Isabel en la vida de Fernando?¿Fue su relación cómo cuenta la leyenda?

Isabel tuvo una importancia decisiva en la trayectoria política y humana de Fernando. Desde su boda hasta la muerte de la reina, Isabel y Fernando fueron dos caras de la misma moneda. Tanto en lo político como en lo personal se compenetraron absolutamente. En cuanto al amor que ambos se tenían, está fuera de toda duda, a pesar de los escarceos extraconyugales de Fernando, que la reina soportó con celos y paciencia.

 

Una cruel matanza, la primera guerra de la Historia


ABC.es

  • Un estudio publicado en «Nature» analiza un yacimiento cercano al lago Turkana, en Kenia, en el que se han encontrado los restos de 27 personas que murieron golpeadas, maniatadas y atravesadas por flechas, en el que puede ser uno de los primeros actos de violencia organizada de la humanidad

 

 Cráneo de un hombre con múltiples lesiones causadas por un objeto contundente, como un palo - MARTA MIRAZON LAHR

Cráneo de un hombre con múltiples lesiones causadas por un objeto contundente, como un palo – MARTA MIRAZON LAHR

Un equipo de investigadores del Centro Leverhulme de Estudios Evolutivos Humanos, de la Universidad de Cambridge, ha encontrado en Nataruk, Kenia, a solo 30 kilómetros del lago Turkana, los huesos fosilizados de un grupo de cazadores recolectores que fueron literalmente masacrados hace cerca de 10.000 años. Se trata de restos parciales de por lo menos 27 individuos, entre los que hay ocho mujeres y seis niños. Según los científicos, estamos aunte una auténtica matanza prehistórica que retrasa en varios miles de años el origen de la guerra tal y como la entendemos en la actualidad. El estudio aparece hoy en «Nature».

Doce de los esqueletos están prácticamente completos, y hasta diez de ellos muestran signos evidentes de una muerte violenta: traumatismos en cráneos y pómulos; manos, rodillas y costillas rotas; lesiones de flecha en el cuello y fragmentos de proyectiles de piedra en el cráneo y el tórax de dos de los hombres así lo atestiguan.

La violencia humana es probablemente tan antigua como el altruismo

Varios de los esqueletos fueron encontrados boca abajo, la mayoría de ellos con graves fracturas craneales. Por lo menos otros cinco mostraban indicios de haber sufrido fuertes traumatismos, algunos provocados por flechas. La posición de otros cuatro sugiere que estuvieron con las manos atadas, lo que incluye a una mujer en avanzado estado de gestación, como indica la presencia de huesos fetales.

Los cuerpos, además, no fueron enterrados. Algunos cayeron a una laguna que se secó hace ya mucho tiempo, conservando los huesos en su sedimento.

Los hallazgos sugieren que este grupo de cazadores recolectores, quizá miembros de un clan mucho mayor, fueron atacados y muertos por un grupo rival de recolectores prehistóricos. Los investigadores creen que estamos ante la primera evidencia histórica científicamente documentada de un conflicto humano, un antiguo precursor de lo que hoy llamamos guerra.

Los orígenes de la guerra

Los orígenes de la guerra, en efecto, son muy controvertidos. Algunos piensan que la capacidad para la violencia organizada tiene raíces muy profundas en la historia evolutiva de nuestra especie, mientras que otros sostienen que surge de la idea de «propiedad» que se desarrolla después de que los humanos dejaran la vída nómada y se asentaran, dando origen a la agricultura.

Por eso la matanza de Nataruk resulta tan importante. Se trata, de hecho, del primer registro disponible de violencia inter grupal entre cazadores recolectores de vida nómada.

En palabras de Marta Mirazon Lahr, de la Universidad de Cambridge y autora principal del estudio, «las muertes de Nataruk dan testimonio de la antiguedad que tienen la violencia entre grupos y la guerra. Estos restos humanos muestran la matanza intencionada de un pequeño grupo de recolectores que no fueron enterrados, y proporciona una evidencia única de que la guerra formaba parte del repertorio de las relaciones inter grupales entre los cazadores recolectores prehistóricos».

El yacimiento fue descubierto en 2012. Tras una meticulosa excavación, los investigadores utilizaron el radiocarbono y otras técnicas de datación para establecer la antiguedad tanto de los esqueletos como del sedimento que rodea los restos. Así lograron situar a Nataruk en un tiempo concreto. Las estimaciones indican que el suceso tuvo lugar entre hace 9.500 y 10.500 años, al principio del Holoceno, el periodo geológico inmediatamente posterior a la última Edad de Hielo.

Aunque ahora se trata de una zona de matorrales, hace 10.000 años el área alrededor de Nataruk era un territorio fértil alrededor de un lago, que daba sustento a una numerosa población humanaas. El yacimiento se encontraba probablemente al borde de una laguna y muy cerca de la orilla del lago Turkana, mucho más grande, con amplias zonas pantanosas y bordeado por bosques y corredores boscosos.

Se trataba, en definitiva, de un lugar ideal para los humanos prehistóricos que lo habitaban, con fácil acceso a la pesca y el agua potable y sin duda codiciado por otros grupos rivales. La presencia de cerámica indica que los pobladores almacenaban alimentos.

Para Mirazon Lahr, «la matanza de Nataruk pudo ser el resultado de un intento de apoderarse de los recursos (territorio, mujeres, niños, alimentos almacenados) cuyo valor puede equipararse al de la producción de alimento en las sociedades agrícolas posteriores y entre las que los ataques violentos formaban parte de la vida. Esto ampliaría la historia de las mismas condiciones socioeconómicas subyacentes que caracterizan a otros ejemplos de la guerra primitiva: una vida más asentada y materialmente más rica. Por otra parte, Nataruk podría ser simplemente la evidencia de una respuesta antagónica estándar para un encuentro entre dos grupos sociales en ese tiempo».

El antagonismo clásico entre los grupos de cazadores-recolectores de la historia reciente suele dar lugar alasesinato de los varones y a la absorción de las mujeresy los niños por parte del grupo victorioso. En Nataruk, sin embargo, parece que muy pocos, si es que alguno lo hizo, se salvaron.

Los restos de la matanza

De los 27 individuos registrados, 21 eran adultos: ocho varones, ocho mujeres y otros cinco de los que no se ha podido determinar el sexo. También se hallaron restos parciales de seis niños, mezclados o muy cerca de los de cuatro mujeres adultas y otros dos individuos de sexo desconocido. Ningún niño fue encontrado cerca de un varón. Y los seis pequeños, excepto un joven adolescente cuyos dientes revelan que debió tener entre 12 y 15 años, tenían menos de seis años de edad.

Diez de los esqueletos muestran evidencias de lesiones graves y que probablemente les llevaron a una muerte casi instantánea. Cinco de ellos, en efecto, fueron heridos por flechas, y en otros cinco se aprecian graves contusiones en el cráneo, probablemente causadas por palos de madera. Otros traumas registrados incluyen rodillas, manos y costillas fracturadas.

En dos de los cuerpos fueron encontrados tres artefactos, probablemente restos de flecha o de puntas de lanza. Dos de esos artefactos estaban hechos de obsidiana, una roca volcánica de color negro y tan afilada que podría usarse como maquinilla de afeitar. «La obsidiana –afirma Mirazon Lahr– es rara de encontrar en otros yacimientos de la Edad de Piedra en esta zona del lago Turkana, lo que sugiere que los dos grupos que se enfrentaron en Nataruk vivían en lugares diferentes».

Uno de los varones adultos aún conserva una hoja de obsidiana incrustada en su cráneo. Y aunque ésta no logró perforar el hueso, otra lesión indica que una segunda arma sí que lo hizo, aplastando toda el área frontal de su cabeza y cara. «El hombre –afirma la investigadora– parece haber sido golpeado en la cabeza por lo menos por dos proyectiles, y en las rodillas por un objeto contundente, cayendo boca abajo en el agua poco profunda de la laguna».

Otro de los varones adultos muestra dos golpes en la cabeza, uno sobre el ojo derecho y el otro en el lado izquierdo del cráneo, que quedó aplastado en los dos puntos de impacto y se agrietó en diferentes direcciones.

Los restos de un feto de entre seis y nueve meses fueron recuperados de la cavidad abdominal de una de las mujeres, que fue descubierta sentada en una posición sentada. De hecho, cuando Mirazon Lahr y sus colegas la encontraron, solo podían ver sus dos rodillas rotas sobresaliendo de la tierra. La posición del cuerpo indica, además, que sus manos y sus pies podrían haber estado atados.

Aunque nunca sabremos por qué el clan fue tan brutalmente asesinado, Nataruk es uno de los casos más claros de violencia entre grupos hallado hasta ahora entre cazadores recolectores prehistóricos. Y demuestra la existencia de guerras a pequeña escala entre las sociedades de la época.

Para Roberto Foley, también de la Universidad de Cambridge y coautor de la investigación, los hallazgos de Nataruk muestran que la violencia humana es, probablemente, tan antigua como el altruismo, cualidad que ha hecho de la nuestra la especie más cooperativa del planeta. «No me cabe duda –afirma– que está en nuestra biología ser agresivos y letales, del mismo modo que lo está ser profundamente cariñosos y amorosos. Mucho de lo que entendemos acerca de la biología evolutiva humana sugiere que son dos caras de la misma moneda».