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  • La Constitución de 1931 establecía el escudo y la bandera de la Segunda República, pero no una sinfonía propia

 

 La Puerta del Sol, durante un acto conmemorativo de la Segunda República - ALBERO Y SEGOVIA

La Puerta del Sol, durante un acto conmemorativo de la Segunda República – ALBERO Y SEGOVIA

El horror vivido en París, hace ahora menos de una semana, resucitó el significado primigenio de «La Marsellesa». Un canto que ensalza la resistencia al miedo y al enemigo invasor; el sentimiento de pertenencia y unidad; el ánimo indestructible de un país que, en las malas, las peores en esta «guerra», se reconoce sin fisuras. La interpretación, evidentemente, no nació en el túnel del Stade de France. Tampoco en la sala Bataclan. Lo hizo en la concepción misma de este himno revolucionario con tintes bélicos. Tanto es así que en España, 84 años atrás, la falta de una identidad en ese sentido hizo que la Segunda República se apoderara de estos acordes durantes unas horas. Madrid, como capital, coreó «La Marsellesa» al unísono de todas las grandes ciudades españolas.

En la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, cientos de personas tomaron las calles a lo largo y ancho de la geografía nacional. Sirva como ejemplo para tal caso la apariencia de la Puerta del Sol o el Palacio de Cibeles (ver foto anexa), abarrotadas y retratadas en un clima de júbilo y exaltación. Apuntan las diferentes crónicas que aquellos republicanos que vitorearon el cambio político e izaron las banderas tricolor, espontáneamente, también entonaron los acordes del himno francés, acaso por el supuesto paralelismo con la historia original de «La Marsellesa». Así, a duras penas en muchos casos por el desconocimiento de la letra y el idioma, el himno se escuchó en las plazas españolas, como en la popular Puerta del Sol y sus alrededores.

Lo que entonces surgió como algo natural, improvisado, alcanzó incluso a los altos organismos de la República, hasta el punto de calar como un precepto oficial. Al menos en un intento. La Constitución de 1931 contemplaba el escudo y la bandera de la España republicana, pero no su sintonía, aunque se haya aceptado en este caso el denominado como Himno de Riego. Por ello, el 29 de abril de ese mismo año, el Ministerio de Guerra proclamó a «La Marsellesa» como el himno oficial del Estado de forma provisional. «Se ha dispuesto que en el ínterin se resuelva por el Gobierno Provisional de la República cuál ha de ser el Himno Nacional, se entenderá que es La Marsellesa para las Músicas y el toque de llamada para las Bandas de Cornetas y Tambores», recoge el profesor Antonino M. Pérez Rodríguez en su trabajo al respecto, según dos noticias publicadas por el Diario de Barcelona y su homólogo de Tarragona.

No obstante, la medida no gustó en el gobierno galo, y su embajador en España ordenó que tal usurpación fuera derogada inmediatamente. Apenas unas horas después, al día siguiente, una orden ministerial rectificaba lo establecido.

 

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