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  • La Tierra cruza durante estos días la órbita del cometa «Temple- Tuttle», que va dejando fragmentos y diferentes materiales tras de si. Hasta un centenar de este tipo de tormentas pueden tener lugar durante el año, según expertos
 Como ha afirmado,el presidente de la Asociación Astronómica de España, ha recomendado buscarse un lugar alejado de los centros urbanos y aprovisionarse adecuadamente con tumbona incluida - ABC

Como ha afirmado,el presidente de la Asociación Astronómica de España, ha recomendado buscarse un lugar alejado de los centros urbanos y aprovisionarse adecuadamente con tumbona incluida – ABC

Esta noche tendrá lugar el punto culminante de la tormenta de meteoros conocida como las «Leónidas», que dura varios días y que se produce cuando la Tierra cruza la órbita del cometa «Temple-Tuttle», que visita nuestro planeta cada 33 años. El nombre que reciben le viene de la parte del cielo o constelación de la que aparentemente proceden estos fragmentos, en este caso, de la de Leo. Lo que sucede durante la primera quincena de noviembre aproximadamente, entre el 6 y 20 de noviembre, ha apuntado el máximo responsable del Planetario de Pamplona (Navarra) Javier Armentia.

Miguel Gilarte, de la Asociación Astronómica de España, ha coincidido en que «el máximo de actividad» tendrá lugar esta noche aunque el fenómeno se dilata varios días y toca techo cada 33 años cuando «Temple – Tuttle» pasa muy cerca de la Tierra. «Ha habido veces en que parecía que estaba cayendo nieve», ha destacado.

Las Leónidas ha explicado Armentia son «fragmentos de cometa, que entran en contacto con la atmósfera a velocidades de unos 20.000 kilómetros por hora, a una altitud de entre 100 o 200 kilómetros de altura». Un lugar, ha añadido, en el que la atmósfera tiene una densidad muy baja aunque esto no impide que estos granos de arena o fragmentos, se volatilicen generando un haz de luz al entrar en contacto con la Tierra.

«Cuando un comenta se acerca a regiones más próximas al Sistema Solar va emitiendo fragmentos que siguen la misma órbita alrededor del Sol, en forma de elipse alargada o que se pueden apartar más o menos de esta», ha añadido Armentia quien recuerda que es la Tierra quien se los llevaría por delante y lo comparado al efecto de «conducir bajo la nieve». Gilarte, por su parte, ha añadido que en esta aproximación al Sol, en la superficie sólida del cometa se empiezan a producir géiser que difuminan partículas del mismo y que, según la cercanía a nuestra estrella, los cometas durarán más o menos.

100 «lluvias» anuales

El astrónomo navarro ha estimado que «a lo largo de de todo el año se puede llegar a producir más 100 lluvias» de estas características, «aunque no siempre es de día aquí» y ha destacado que el nombre de «Leónidas» sirve para situar en el cielo su aparente origen y realizar observaciones.

Por su parte, el presidente de la Asociación Astronómica de España, ha señalado que «las lluvias de meteoros son impredecibles salvo que haya pasado el cometa recientemente, cuando se preve que sea abundante». En esta línea, ha apuntado a la posibilidad de que el cometa deje por su órbita «bolsas más activas» de material.

A nivel científico ha comentado que esta lluvia de meteoros puede permitir investigar la composición del cometa «Temple-Tuttle», su evolución o composición. «Cuanto más cerca del Sol pasen más rápidamente se desaparecerá. No es es lo mismo pasar cada 70 años como el Cometa Halley, que cada 33 años que se deshace más rápidamente», ha concluido.

Por su parte, Armentia ha añadido que las «Leónidas» servirán para «un conocimiento directo del Sistema Solar». En concreto, de las características de los cometas y de las corrientes de meteoros asociadas. Además, ha añadido, de proporcionar no sólo datos de las órbitas de los objetos sino excepcionalmente incluso de hallar «restos» de rocas que llegan directamente del cielo (meteoritos).

Recomendaciones

A pesar de que en la Pamplona natal de Armentia, no se van a poder observar correctamente las Leónidas por las nieblas, este astrónomo ha recomendado alejarse de la luz de la Luna y buscar «una noche lo más oscura posible», aunque en este caso nuestro satélite está en su fase creciente y es visible al principio de la noche. «La Luna ya no molesta mucho a las tres horas del comienzo de la noche», ha destacado. Gilarte, por su parte, ha coincidido con Armentia en que lo ideal es alejarse de la contaminación lumínica y apuntado que lo más apropiado es «llevarse comida, una buena tumbona y ropa de abrigo». Además, si se cuenta con una buena cámara, lo mejor es dejar abierta la exposición y hacer fotos.

 

 

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