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  • El himno francés ha sobrevivido al paso de los siglos y de los regímenes hostiles, como el napoleónico o el de Vichy, que intentaron sustituirlo por otras melodías menos agresivas

 

 Napoleón liderando a sus tropas en la Batalla del puente de Arcole. - Wikimedia

Napoleón liderando a sus tropas en la Batalla del puente de Arcole. – Wikimedia

Mientras evacuaban el estadio de Saint-Denis el pasado viernes, en medio del terror que asoló París, un grupo de aficionados aún tuvo ánimos de cantar La Marsellesa, que, junto al «God Save the Queen» («Dios salve a la Reina»), de Inglaterra, y el «The Star-Spangled Banner» («La bandera tachonada de estrellas»), de EE.UU, pasan por ser los himnos nacionales más emblemáticos de hoy en día. El himno francés ha sobrevivido al paso de los siglos y al de regímenes hostiles –como el napoleónico o el de Vichy–, que intentaron sustituirlo a causa precisamente de su carácter revolucionario y de su belicosa letra. «¡Vienen hasta vosotros a degollar a vuestros hijos y vuestras esposas! ¡A las armas, ciudadanos! ¡Formad vuestros batallones! ¡Marchemos, marchemos! ¡Que una sangre impura inunde nuestros surcos!», reza el estribillo de La Marsellesa, que vale para advertir tanto entonces a los enemigos austríacos como a los terroristas islamistas ahora.

En la película estadounidense «Casablanca» (1942), el local nocturno de Rick Blaine (Humphrey Bogart) vive un duelo de himnos entre un pequeño grupo de alemanes que canta «Die Wacht am Rhein» (El guardia sobre el río Rín), acompañados de un piano, y un numeroso grupo de franceses que termina imponiendo su melodía nacional, por entonces prohibida en Francia. «Toquen la Marsellesa», reclama uno de los personajes a la orquesta, antes de que las voces francesas se coman por completo a las alemanas. Y es que resulta difícil vencer al peso histórico de una canción que nació en tiempos bélicos. El actual himno francés fue escrito y compuesto el 25 de abril de 1792 por el poeta, músico y capitán de ingenieros Joseph Rouget de Lisle, destinado en el batallón «Enfants de la patrie» de Estrasburgo.

 

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