El dragón y el oso que desaparecieron de la fuente de la Cibeles


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  • La diosa estuvo adornada con más atributos de los que podemos ver hoy. Desaparecieron en 1862 coincidiendo con un cambio de uso
 La fuente de la Cibeles, flanqueada por las esculturas del oso y el dragón - ABC

La fuente de la Cibeles, flanqueada por las esculturas del oso y el dragón – ABC

El oso y el dragón son los símbolos heráldicos de Madrid y la fuente de la diosa Cibeles los tuvo adosados a su conjunto escultórico hasta 1862. Pese a ser uno de los monumentos más fotografiados de la capital, la mayoría de la gente desconoce las curiosidades que esconde esta obra maestra de Ventura Rodríguez. Además de ornamental, la fuente más famosa de Madrid sirvió de abrevadero de animales entre 1781 y 1794. Las fuentes que se instalaron en la época en cada plaza y cruce de caminos abastecieron de agua a las casas de la zona hasta finales del siglo XIX.

La de la Cibeles no fue una excepción. Para ello, el proyecto original de Ventura Rodríguez incluía un surtidor con forma de jarra, decorado con un niño sentado encima, de la que brotaría el agua potable. Sin embargo, nunca llegó a ponerse en marcha. En su lugar, y ante la fuerte presión popular, Juan de Villanueva ideó disponer en los costados de la fuente dos surtidores con forma de dragón y de oso que fueron labrados por Alfonso Giraldo Bergaz. El escultor cobró 13.000 reales por ambas piezas.

Tras su colocación, las autoridades regularon su uso. El caño del oso estaba exclusivamente reservado para los 50 aguadores que operaban en esta fuente para surtir agua a las casas de la zona. En el caso del dragón, el aprovisionamiento era libre para todos los ciudadanos. Ambas figuras funcionaron hasta 1862, fecha en la que desaparecieron tras prohibirse el uso público de la fuente.

El oso, en la Casa de Fieras

El dragón fue trasladado a un almacén municipal, donde permaneció hasta que Madrid decidió ubicarlo en el patio de la Casa Cisneros de la Plaza de la Villa. El oso tuvo un nuevo emplazamiento más original: la antigua «Casa de Fieras» del Parque del Retiro. La escultura compartió incluso espacio con los osos del antiguo zoo de la capital.

Las dos esculturas volvieron a encontrarse años después para ser colocadas, de nuevo juntas, en el patio del Museo de los Orígenes de Madrid. Allí pueden contemplarse en el patio renacentista, junto a los remates de tritones y nereidas de las cuatro fuentes del Paseo del Prado.