El Mundo / FRANCISCO CARRIÓN

  • Jorge Olaso expone en el Museo Egipcio en una muestra organizada por el Instituto Cervantes de El Cairo sus pinturas sobre Al Qurna, el pintoresco barrio, ahora destruido, que se construyó alrededor de las tumbas de los faraones
 Jorge Olaso, el artista español que expone en el Museo Egipcio sobre el derribado Al Qurna L.C

Jorge Olaso, el artista español que expone en el Museo Egipcio sobre el derribado Al Qurna L.C

Hasta hace unos años la legión de turistas que cruzaba la orilla occidental de Luxor en busca de los templos y las tumbas de los faraones se topaba con un poblado de viviendas pintorescas y sencillas desperdigado sobre una colina repleta de historia. La existencia del derruido El Qurna, una aldea de esforzados artesanos y campesinos, pervive en la colorida paleta del español Jorge Olaso, que exhibe su obra estos días en el Museo Egipcio de El Cairo.

El amor del artista bilbaíno con este páramo de viviendas y fábricas de alabastro surgió en 2002. “Llegué como turista en el típico viaje organizado en el que te explican tres cosas. Visitamos las tumbas de los nobles. Lo que más me impresionó es que en mitad de aquellas tumbas hubiera un pueblo tan característico y con pinturas tan ingenuas y coloristas“, relata Olaso a EL MUNDO a las puertas del Museo Infantil, una sección del Museo Egipcio inaugurada en 2010 que reconstruye la Historia del Antiguo Egipto a partir de los populares bloques de plástico de Lego.

Desde aquel flechazo el pintor vasco, profesor jubilado de Historia del Arte, ha aterrizado cada año en la sureña Luxor para levantar acta de la geografía de El Qurna. “Desde 2002 -comenta- he pasado en la zona un mes al año. Tengo miles de dibujos a lápiz. Luego en Bilbao los hacía con rotulador, lápiz o acuarela”. Una febril producción de la que en El Cairo se exhiben 68 cuadros hasta principios del próximo mes. La villa -en las inmediaciones del Valle de los Reyes y a un tiro de piedra de varias misiones arqueológicas extranjeras- centra los trazos de Olaso (Buenos Aires, 1943).

“He vuelto cada marzo. Me plantaba allí con un taburete y con lápices de colores rodeado de niños, calor y moscas. Es una gente muy simpática”, recuerda el artista que -fiel a la tradición de la última década- regresa esta semana a Luxor, la antigua Tebas. “Ya es un poco por sistema pero hay que ir espaciando los viajes”, confiesa fascinado aún por la pintura de la nobleza faraónica. “La pintura de los monarcas es demasiado rígida. La de los nobles es más espontánea, divertida, anecdótica y poética”, agrega.

Hasta ahora su labor ha sido la de capturar el alma de las casas cuyas fachadas retrataban escenas costumbristas como los viajes a La Meca o los bazares que a modo de reclamo dibujaban sobre sus muros faraones o amuletos del Antiguo Egipto. “Aprovechando el tirón turístico que se produjo en la zona a raíz de la expedición de Napoleón se fue levantando en medio de las tumbas de los altos funcionarios del Imperio Nuevo una arquitectura popular, muy colorista, que hoy en día casi ha desaparecido“, detalla el artista.

“El gobierno egipcio y los organismos internacionales -añade- quieren convertir la zona en un enorme museo al aire libre, donde los estudiosos y turistas no vean más que un paisaje desolado, parecido al que sería en época faraónica”. Tras el derribo dictado por las autoridades egipcias, su pintura es un preciado inventario de lo perdido. “Esa arquitectura tal vez no tuviese un gran valor artístico, pero daba a la zona un carácter pintoresco que ya se ha perdido para siempre“, confiesa.

“Ahora solo quedan tres casas. Es muy aburrido. Las tumbas siguen siendo espectaculares pero antes el lugar tenía una gracia que ya no la tiene”, admite Olaso, quien aún mantiene el contacto con algunos habitantes de El Qurna trasladados a un nuevo y polémico emplazamiento. “Carece de encanto. A algunos les habrá compensado porque tienen agua corriente pero el resultado es un pueblo con viviendas muy mal conservadas”, apostilla.

Organizada por el Instituto Cervantes de la capital egipcia, la exposición de Olaso es -en palabras del ministro de Antigüedades egipcio Mamduh el Damati- “un recorrido por la Historia de Al Qurna”. “Tengo la sensación de haber visitado Al Qurna sin salir de El Cairo“, reconoció Al Damati ayer en la inauguración.

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