El Hubble detecta cambios en la Gran Mancha Roja de Júpiter


La Vanguardia

  • El tamaño de la gigantesca tormenta se reduce poco a poco y su forma se vuelve más redonda
 Imagen del planeta Júpiter en la que se observa la Gran Mancha Roja NASA

Imagen del planeta Júpiter en la que se observa la Gran Mancha Roja NASA

La Gran Mancha Roja de Júpiter continúa reduciendo su tamaño y adquiriendo una forma cada vez más circular y menos ovalada. Las imágenes de esta gigantesca tormenta –de un tamaño que englobaría  dos veces el diámetro de la Tierra– se han obtenido con la cámara WFC3 del telescopio espacial Hubble (http://hubblesite.org/) y se han comparado con imágenes previas de misiones como Voyager o Cassini.

Estas imágenes de alta resolución forman parte de los nuevos mapas de Júpiter obtenidos en el primer año de la campaña OPAL, que estudia la evolución de la atmósfera de este planeta, así como las de Urano y Neptuno. Estos primeros resultados de la misión se han publicado en la revista The Astrophysical Journal.

La reducción de tamaño de la Gran Mancha Roja desde 2014 se ha estimado en 240 kilómetros en su eje largo. “Sólo podemos adivinar los motivos por los que se encoge pero, en cuanto a su forma, todas las tormentas que se han observado en Júpiter se acaban haciendo cada vez más circulares”, explica por correo electrónico Amy Simon, de la división de exploración del Sistema Solar del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y primera firmante del artículo.

“No sabemos cuándo se formó la Gran Mancha Roja, pero se ha seguido de manera casi continua desde 1870, aproximadamente. Y se ha ido encogiendo todo el tiempo. Los modelos matemáticos sugieren que acabará teniendo una forma específica –un poco más redondeada que la actual, pero no redonda del todo– y será más estable”, detalla.

También se han registrado cambios en el color de la mancha que, a pesar de su nombre, es de un anaranjado intenso y en su núcleo, que ha dejado de distinguirse. Como detalla la científica, “el color está relacionado con muchos pequeños remolinos que se ven inmersos en el campo de vientos de la mancha: cada vez que engulle una pequeña tormenta, aparece una nube blanca y si produce muchos remolinos, el color se vuelve más claro. Pero, si no lo hace, el color se vuelve muy intenso”.

Además, las imágenes del Hubble, tomadas el pasado 19 de enero, han permitido describir nuevas estructuras internas de la Gran Mancha Roja, como un filamento, y una onda, situada a 16º latitud norte del planeta. Esta onda es similar a la observada por el Voyager 2 y parece que está causada por una inestabilidad baroclínica, un fenómeno meteorológico que en ocasiones aparece en la atmósfera terrestre cuando se forman los ciclones y, según los modelos analíticos, también se produce en Júpiter.

Su origen puede estar en una capa bajo las nubes y que sólo se hace visible cuando se propaga a la capa superior. Los investigadores realizarán simulaciones numéricas para explicar por qué esta inestabilidad no se observa con frecuencia, a pesar de que las condiciones medioambientales eran similares.

Enlace al artículo original: http://www.spacetelescope.org/static/archives/releases/science_papers/heic1522a.pdf

La Gloria de Tiziano, el misterioso cuadro del Prado ante el que quiso morir Carlos V


ABC.es

  • Madrid guarda en su pinacoteca nacional el lienzo en el que el rey emperador pidió ser representado envuelto en un sudario suplicante, arrodillado y contemplativo ante la Trinidad
carlos-v-gloria--478x650

Todos los cuadros guardan una historia que va más allá de la que representan sobre el lienzo. Los del Museo del Prado tienen además la suerte de haber recogido buena parte de la vida de personajes tan trascendentales como Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. El rey emperador está representado en varias telas que cuelgan de los muros de la Pinacoteca Nacional, pero ninguno tan misterioso como La Gloria de Tiziano.

El óleo, encargo directo de Carlos I, empezó a ser pintado en 1551. El pintor renacentista italiano tardó cuatro años en terminar los 8,3 metros cuadrados que mide. El rey emperador decidió representar su muerte –y la de la familia imperial de los Habsburgo–, 7 años antes de que falleciera. Envueltos en sudarios, suplicantes y contemplativos aparecen representados ante la Trinidad él, su esposa Isabel de Portugal, su hijo Felipe II, su hija Juana de Austria, María, reina consorte de Hungría, y Leonor, reina de Francia y de Portugal.

El monarca decidió llevarse el cuadro al Monasterio de Yuste (Cáceres) para pasar sus últimos momentos de vida. Pidió expresamente morir viéndolo y absorto ante él falleció. Tras su muerte, volvió de Yuste a Madrid y estuvo cologado en el Aula de Moral del Monasterio de El Escorial hasta 1837. Ese año ingresó en el Museo del Prado.