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  • La ambición le jugó una mala pasada a un madrileño, quien cegado por la avaricia tomó una decisión que le costaría la vida

    abc Pintura de la época de la construcción del Monasterio de El Escorial, desde su fachada principal

    abc | Pintura de la época de la construcción del Monasterio de El Escorial, desde su fachada principal

Una misteriosa leyenda tiene como punto de origen el Monasterio de El Escorial, donde una popular creencia urbana ha sido alimentada generación tras generación por los madrileños. Así, fijamos un suculento botín en la sierra cercana al majestuoso templo.

Esta historia parte desde el mismo monasterio. Se cuenta que Rafael Corraliza, un empleado de la pagaduría de las obras del edificio (llevadas a cabo en la segunda mitad del siglo XVI), no pudo contener su ambición y fijó su objetivo en una serie de doblones de oro que se encontraban en su interior. Su incesante tintineo acabaría empujándole a ir a por el oro.

Tras hacerse con él, sujetó el botín acumulado en el cinto. Acto seguido, se apresuró a marcharse del lugar con dirección a Portugal. Sin embargo, la ruta de escape que siguió, creyendo que era la menos vigilada, conducía a la aldea de Robledondo.

Trágico desenlace

Al caer la noche, la mala fortuna hizo que Rafael atravesara y cayera en una zona conocida como Sima de los Pastores. Sus huesos junto al botín acabaron en el fondo de la cueva.

La peligrosidad de la sima hizo que fuera cubierta con ramas y piedras con el propósito de evitar que cualquier persona sufriera la suerte de Rafael Corraliza. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero la Sima de los Pastores continúa, impasible, recibiendo a aquellos que quieran revivir la historia.

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