La isla de Helgoland cumple 125 años


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  • El 10 de agosto de 1890, los británicos la entregaron la pequeña isla de Helgoland al emperador Guillermo II. La “única isla de alta mar de Alemania” tiene solo unos metros cuadrados, pero mucha historia para contar.

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La isla alemana de Helgoland está situada en el Mar del Norte y tiene 2 km de longitud. La pequeña isla de Düne (Duna), en el este, estaba enlazada a la isla principal por una lengua de tierra, pero esta fue sumergida en el mar por una marejada, en 1721. Helgoland está en mar abierto, pero sobre el continente.

Helgoland pasa a ser alemana

El Reino Unido cedió la isla a Alemania, según el tratado de Heligoland-Zanzíbar, en 1890, al tiempo que renunciaba a sus intereses en Madagascar a favor de los franceses, a cambio de que estos abandonaran sus pretensiones sobre la isla de Zanzíbar.

Remilitarización de la isla

Tras la Primera Guerra Mundial, en 1920 florece el turismo en Helgoland, pero a partir de los años 30, los nazis remilitarizan la isla, ampliando el puerto y refaccionando búnkeres y túneles que pueden ser visitados hasta hoy.

Operación “Big Bang”

Luego de que los británicos bombardearon la isla en la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Helgoland fueron evacuados a tierra firme. En 1947, Gran Bretaña hizo explotar las instalaciones militares y las municiones en el operativo “Big Bang”, la mayor explosión no nuclear de la historia.

Los alemanes quieren recuperar la isla

Los temores de que Helgoland pudiera hundirse por completo debido al “Big Bang” no se cumplieron. La isla sigue en pie, a 61 metros por sobre el nivel del mar. En 1950, dos estudiantes de Heidelberg la ocuparon hasta que el gobierno británico volvió a entregarla a Alemania.

Aire puro y cigarrillos

El 1 de marzo de 1952, Helgoland volvió a ser territorio alemán, conservando los privilegios de la era británica: hasta hoy, las compras allí están exentas de impuestos y de aranceles aduaneros. Desde 1962 es un balneario oficial del Mar del Norte, y se caracteriza por el aire puro, pero muchos viajan allí a comprar cigarrillos.

Turismo de un par de horas

Muchos turistas recorren las calles con coloridas casitas cercanas al puerto, que eran depósitos de pescado, pero la mayoría solo permanece en Helgoland unas horas, las suficientes como para admirar su belleza. La mayor afluencia de visitantes se produce al mediodía.

“Anna la larga”

Una de las mayores atracciones de Helgoland es “Anna la larga”, una aguja de tierra de unos 46 m de altura y más de 25 000 toneladas de peso, que emerge a 48 metros de altura desde el Mar del Norte. Está compuesta por arena roja, rica en hierro, y es hogar de más de 350 especies de aves migratorias.

Las focas grises de Helgoland

Sobre las arenas de la “Duna” se revuelcan cientos de focas grises y lobos de mar, cuya caza está prohibida desde los años 70, por lo cual constituyen una gran atracción para el turismo. Sin embargo, solo es posible acercarse a estos animales manteniendo una distancia de 30 metros.

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Energía eólica

Aunque no se ven desde la isla, Helgoland cuenta con centrales eólicas costa afuera. Una de las empresas hasta alquiló por completo el único hotel de lujo para que vivan allí sus empleados por un período de diez años.

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¿Por qué no hemos vuelto a la Luna?


El Pais

  • Hace 43 años que los terricolas no pisan su satélite aunque hay ambiciosos proyectos sin financiación para instalar allí colonias de hombres y robots y explotar sus recursos
Edwin F. Aldrin, durante su paseo por la superficie de la Luna, en 1969. / reuters

Edwin F. Aldrin, durante su paseo por la superficie de la Luna, en 1969. / reuters

Hay ideas fantásticas para volver a la Luna. Y no solo para que un puñado de astronautas realicen unas cuantas excursiones cortas, sino para ir desplegando allí autenticas bases permanentes, tal vez colonias de hombres y mujeres que desarrollen actividades científicas, de explotación de recursos locales o que funcionen estación intermedia para la exploración de otros mundos, Marte el primero, claro. Cada una de las potencias espaciales se ha planteado en algún momento dar el salto de 384.000 kilómetros que separan la Tierra de su satélite natural. Se hacen constantemente aquí y allá estudios más o menos detallados de cómo serían esos campamentos: excavados en el subsuelo, uniendo módulos en superficie… Incluso se ha lanzado hace poco una iniciativa para aprovechar la tecnología de impresión 3D para construir una base allí con materiales del suelo lunar, sin tener que llevarse todo desde casa. Lo que no hay en marcha es un programa espacial lunar sólido, financiado, y haría falta una gigantesca inversión con calendario para que los humanos vuelvan a pisar la Luna en un plazo razonable y esta vez para quedarse. Y sin dinero (más tecnología, ciencia y voluntad política) no hay exploración espacial de tal envergadura; bien lo sabe la NASA, que logró aunar todos esos elementos imprescindibles hace medio siglo para poner en el suelo lunar a los astronautas del programa Apolo. Los últimos, Eugene Cernan y Harrison Schmitt, del Apollo 17, se despidieron de la superficie del satélite el 14 de diciembre de 1972.

“Una de mis ideas es ir a la Luna, a la cara oculta, y tener allí robots y humanos en una estación permanente, y no llevándose todo lo necesario desde aquí, sino utilizando material lunar, y construir allí, por ejemplo, un gran telescopio”, ha declarado hace poco el nuevo director general de la Agencia Europea del Espacio (ESA), el alemán Jan Woerner, que se ha estrenado en el cargo el 1 de julio. Pero la iniciativa europea no cuenta con un proyecto como tal y debidamente financiado para hacer realidad nuevas misiones tripuladas a ese objeto vecino del Sistema Solar, el único que ha pisado el hombre más allá de la Tierra. Y la NASA, mirando más hacia Marte y hacia algún asteroide, sigue con el rabillo del ojo esas iniciativas sin comprometerse. “Nunca he dicho que Estados Unidos no vaya a volver a la superficie de la Luna. Lo que digo es que en un futuro previsible, dado el presupuesto que tiene la NASA y dado dónde estamos y lo que necesitamos tecnológicamente para ir a Marte, no va a ser EE UU quien lidere una expedición a la superficie lunar”, explicó el director de la agencia espacial estadounidense, Charles Bolden, hace un par de años, y lo ha repetido una y otra vez. Eso sí, puntualizando que si otra potencia espacial va a la Luna, “proporcionaremos nuestra capacidad tecnológica con la única condición de que nos permitan enviar un astronauta nuestro como parte de la tripulación”.

Una docena de astronautas en total, en seis misiones Apolo, descendieron al suelo lunar entre julio de 1969 y diciembre de 1972. La aventura científico-tecnológica, con indudable sustrato político, arrancó en mayo de 1961 con la histórica declaración del presidente estadounidense John F. Kennedy: “Creo que esta nación debe comprometerse a lograr el objetivo, antes de que termine esta década, de que un hombre aterrice en la Luna y regrese sano y salvo a la Tierra”. Y lo logró, en julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron al Mar de la Tranquilidad. En plena guerra fría y con la delantera que había tomado la Unión Soviética en el espacio al poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik, 1957), al lanzar al espacio el primer animal (la perra Laika, 1957), al enviar la primera sonda que impactó en el suelo lunar (1959) y obtener ese mismo año las primeras fotos de la cara oculta de la Luna, Estados Unidos no podía permitirse quedarse atrás. Se desató la carrera de la Luna y la URSS acabó perdiéndola. Pero los avatares y razones políticas no pueden quitar ni un ápice del colosal mérito científico y tecnológico del programa Apolo.

En el momento álgido del Apolo, la NASA llegó a contar (1966) con el 4,4% del presupuesto federal de EE UU. El coste de la Luna fue altísimo. Y una vez logrado el objetivo, la apabullante demostración de poderío tecnológico, el esfuerzo de desinfló. En 1973 el presupuesto de la NASA había descendido ya al 1,3% del federal y siguió bajando. En 2015, con 18.000 millones de dólares, la agencia espacial estadounidense cuenta con aproximadamente el 0,5% del presupuesto federal, y los ambiciosos planes de enviar astronautas a Marte o a un asteroide, sin olvidar la Luna, siguen esperando una financiación que los haga realistas.

Una docena de astronautas en total, en seis misiones Apolo, descendieron al suelo lunar entre julio de 1969 y diciembre de 1972

No es que la exploración lunar se haya abandonado desde 1972. Tras un par de décadas de escasa actividad, en los años noventa se retomó con relativo ímpetu la exploración y la investigación de la Luna con sondas espaciales automáticas, sin astronautas. Naves en órbita y módulos de descenso se han ido enviando y, esta vez, no solo estadounidenses y rusos. Japón y Europa pusieron en marcha misiones espaciales lunares y, más recientemente, se han unido a esta aventura no tripulada, y con éxito, India y China. Pekín tiene grandes ambiciones espaciales y, tras los logros con sus astronautas en órbita y el inicio de la construcción de una estación espacial, ha declarado su intención de enviar humanos a la Luna, contando con poder explotar los recursos naturales allí.

Los robots, que, como adelanta Woerner, colaborarán con los humanos en las futuras colonias lunares, de momento tienen la exclusiva de la investigación in situ. Mucha ciencia y exploración quedó por hacer tras los viajes del Apolo. Los astronautas trajeron 380 kilos de muestras de gran interés científico (más 326 gramos que trajeron los soviéticos con sondas robóticas), pero aquel no fue un programa diseñado fundamentalmente para hacer ciencia en la Luna, sobre todo los primeros viajes. Entonces solo se exploró una pequeña parte del satélite. Ya en este siglo, las sondas automáticas han permitido levantar mapas de alta resolución de toda la superficie lunar y su composición química, se ha estudiado su tenue atmósfera, su gravedad, etcétera.

Lo que parece claro es que los próximos proyectos lunares tripulados, sobre todo si se piensa en bases permanentes, no serán de un solo país o una sola agencia, sino de colaboración, tan alto sería el coste. ¿Y para qué? Muchos dirán que la curiosidad humana, la voluntad de exploración es, por sí misma, el principal motor. Pero también puede haber recursos que explotar en la Luna, como el helio-3 que serviría como combustible de futuros reactores de fusión nuclear. Podría obtenerse allí oxígeno para ser utilizado como combustible de naves espaciales que partieran hacia la exploración de objetivos lejanos en el Sistema Solar, aprovechando además la menor gravedad lunar, que facilita y abarata el despegue respecto a la partida de cohetes desde la Tierra. La astronomía tendría en la cara oculta de la luna un lugar privilegiado para instalar telescopios, sin apenas atmósfera y protegidos de la contaminación electromagnética artificial que se emite en la Tierra.

Tal vez primero sean solo unos campamentos lunares con un puñado de personas, que se irán ampliando, ganando complejidad e incrementando las actividades para reducir la dependencia de los suministros terrestres. Hay quien calcula que para mediados de este siglo ya habrá en la Luna una colonia de terrícolas permanente. Pero hay que dar el primer paso.

Triángulo de verano a la vista


El Pais

  • Vega, Deneb y Altair se convierten en las superestrellas del hemisferio norte durante las noches de agosto
Las tres estrellas del Triángulo de Verano sobre una imagen de Vicent Peris. / Banco de Imágenes del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Las tres estrellas del Triángulo de Verano sobre una imagen de Vicent Peris. / Banco de Imágenes del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Vega, una de las estrellas más brillantes del cielo, forma con Deneb y Altair el asterismo conocido como Triángulo de Verano, que puede contemplarse en el hemisferio norte durante las noches estivales, siempre que no haya nubes. Oswald Thomas, director en dos ocasiones del Urania-Sternwarte, el primer observatorio popular de Austria, y del Zeiss Planetarium de Viena, compuso con esas estrellas la figura geométrica imaginaria que les da nombre, aunque al principio el astrónomo de origen transilvano optó por Gran Triángulo.

Eran los años 20 del siglo pasado y Thomas, autor de un célebre programa de planetario titulado El Cielo sobre Viena y de un atlas de las constelaciones con ilustraciones del artista austrohúngaro Richard Teschner, no dudó en apostar por la divulgación de la astronomía mucho antes de que lo hiciera Patrick Moore en su programa de televisión. Pero fue este legendario divulgador británico de la BBC quien realmente puso de moda el famoso triángulo veraniego.

Las estrellas de este triángulo, más bien isósceles, no pertenecen a una misma constelación. De ahí que, en este caso, hablemos de asterismo, definido como un prominente grupo de estrellas, no ligadas físicamente entre sí y con un nombre evocador de una figura, aunque sin llegar a constituir una constelación. En el Triángulo de Verano, sus vértices –las estrellas Vega, Deneb y Altair- son precisamente las estrellas principales de tres constelaciones distintas: Lira, Cisne y Águila, todas ellas con sus correspondientes historias mitológicas.

En su programa de televisión, el legendario divulgador británico de la BBC Patrick Moore puso de moda el famoso triángulo veraniego

En la antigüedad, la presencia nocturna de las estrellas era tan manifiesta que inevitablemente los pueblos de entonces habían de establecer vínculos con ellas. Las diferentes culturas creyeron o quisieron ver dibujado en el cielo a sus héroes mitológicos y sus leyendas. De dividir el firmamento en elementos pictóricos surgieron, por tanto, las constelaciones: agrupaciones aparentes de estrellas que parecen hallarse en el mismo plano, aunque en realidad se encuentran a diferentes distancias sin que necesariamente exista relación entre ellas.

Por convenio, hoy una constelación es cada una de las 88 áreas en que se divide el cielo así como el grupo de estrellas que contienen. Sin embargo, a lo largo de la historia, el número total y el área que ocupaban variaban según el autor que catalogaba las estrellas… hasta que, en 1922, estas constelaciones y sus abreviaturas oficiales fueron definitivamente establecidas por la Unión Astronómica Internacional.

Eratóstenes, astrónomo y director de la Biblioteca de Alejandría, acuñó el término catasterismos (que significa “colocados entre las estrellas”) en su obra homónima para designar la conversión de un ser mitológico en una agrupación atractiva de estrellas. Así han sido catasterizados en el cielo los principales personajes de la mitología grecolatina.

Por convenio, hoy una constelación es cada una de las 88 áreas en que se divide el cielo así como el grupo de estrellas que contienen

La constelación de la Lira, a la que pertenece Vega (nombre en árabe que significa “el águila que cae en picado”), forma parte del mito de Orfeo, héroe de Tracia. La lira había sido un regalo de su padre, Apolo, y la tocaba de forma que hasta los animales salvajes y los árboles se emocionaban al escucharle. Su pasión por Eurídice fue de tal intensidad que, cuando ésta murió, Orfeo bajó a los infiernos a buscarla. Conmovidos por el sufrimiento del enamorado, los dioses accedieron a liberar a Eurídice con la única condición de que, en el viaje de regreso al mundo superior, Orfeo evitara mirarla. Pero antes de llegar, no pudo contenerse y miró a su bella Eurídice, quien al momento bajó de nuevo al Hades, esta vez para siempre. Orfeo, enloquecido, murió a manos de un grupo de mujeres libidinosas a las que había rechazado. Finalmente, él y su amada se reunieron simbólicamente en el cielo, donde Zeus colocó la lira que da nombre a esta constelación. En ella se encuentra una bella nebulosa planetaria: la Nebulosa del Anillo, por la forma que adopta vista con un telescopio.

La constelación del Cisne, a la que pertenece Deneb (“cola”, en árabe), también es conocida como la Cruz del Norte, la contrapartida de la Cruz del Sur. Representa a un cisne amigo de Faetonte, hijo de Helios. Cuando Faetonte intentó conducir el carro de su padre, los caballos se desengancharon y, en consecuencia, el Universo se incendió. Zeus, irritado, le castigó mandándole un rayo que le hizo acabar en el río Erídano. Para consolar al apenado cisne por tal pérdida, los dioses lo ubicaron en el cielo formando esta constelación.

Un catasterismo es la conversión de un ser mitológico en una agrupación atractiva de estrellas

Según otras leyendas, podría tratarse o bien de Orfeo, convertido en cisne y llevado a los cielos para estar cerca de su lira, o bien del propio Zeus, que se metamorfoseó en este animal para seducir a Leda, reina de Esparta.

Esta constelación contiene la Nebulosa del Velo, la zona más brillante de los restos de una antigua supernova, así como la Nebulosa Maldita, la Nebulosa de Norteamérica y la Nebulosa del Pelícano. Pero el Cisne es más conocida por albergar agujeros negros, como el descubierto por el astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias Jorge Casares y sus colaboradores, el sistema V404 Cyg, cuya reciente actividad está siendo observada con telescopios de todo el mundo, entre ellos el Gran Telescopio CANARIAS (GTC), en la isla de La Palma.

La constelación del Águila, que alberga a la variable Altair (“la voladora” en árabe), de nuevo la estrella más luminosa, también tiene sus mitos de referencia. Fue el águila que, por encargo de Zeus, secuestró al joven y bello mortal Ganimedes para convertirlo en copero de los dioses. Este era un joven pastor, hijo del fundador de Troya, cuya hermosura era tal, que los dioses lo quisieron en el Olimpo. Zeus, transformado en águila, lo raptó, no sin antes compensar convenientemente al padre por la pérdida de su hijo. Pero en la residencia de los dioses ya había quien les servía néctar y ambrosía: Hebe, la diosa de la juventud, hija de Zeus y de Hera. Esta última no vio con buenos ojos la presencia de tan bello competidor de su hija. Por esta razón, Zeus decidió colocar en el cielo a Ganimedes, donde estaría a salvo de peligros y podría escanciar sin problemas.

Según otro mito, esta constelación representa al águila que, desde el amanecer hasta el ocaso, devoraba el hígado del inmortal titán Prometeo, castigado por Zeus por robar el fuego de los dioses y dárselo a los mortales. La tortura duró hasta que el héroe Heracles dio muerte al animal con una flecha. Agradecido, Prometeo le reveló el modo de obtener las manzanas doradas del Jardín de las Hespérides.

En cualquier caso, Zeus quiso recompensar los favores del ave rapaz inmortalizándola en el cielo. La constelación contiene cúmulos de estrellas abiertos y las nebulosas oscuras Barnard 142 y 143, con forma de una gigante “E”. Estas nebulosas de absorción interceptan la luz emitida por las estrellas situadas detrás de ellas y son capaces de absorber su energía.

Las rutilantes Vega, Deneb y Altair, de color azul, amarillo y blanco, respectivamente, no son astros exclusivos de latitudes boreales ni del verano. También en otros meses se puede ver este triángulo de superestrellas, aunque no tan notoriamente. Incluso es visible, aunque invertido y cerca del horizonte, en el hemisferio sur, donde ahora es invierno. Pero, claro, no es lo mismo…

Carmen del Puerto Varela es periodista, doctora en Ciencias de la Información y jefa de la Unidad de Comunicación y Cultura Científica (UC3) del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Durante seis años fue directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos, de Museos de Tenerife. En 2009 escribió y dirigió la obra de teatro multimedia El honor perdido de Henrietta Leavitt.

El mensaje oculto en la espada de un caballero medieval que no ha podido ser descifrado en 200 años


ABC.es

  • La Biblioteca Británica ha solicitado ayuda para tratar de desvelar el significado de una misteriosa inscripción ubicada en un arma encontrada en 1835
British Museum Se cree que puede ser una frase de su dueño o un mensaje religioso

British Museum | Se cree que puede ser una frase de su dueño o un mensaje religioso

Está formada por 96 centímetros de frío y afilado acero, pesa 1,2 kilogramos y alberga un misterio que lleva casi 200 años desconcertando a los arqueólogos. La Biblioteca Británica acaba de dar a conocer una espada medieval con una extraña inscripción que, desde 1825 (año en que se encontró este arma), ha sido imposible descifrar. Por ello, la entidad ha solicitado la ayuda de todo aquel que crea que puede aportar una teoría razonable sobre la traducción.

Tal y como afirma la versión digital del «Daily Mail», la espada lleva desconcertando a los investigadores desde hace dos siglos. De hecho, y además de sus característica, de ella solo se sabe que cuenta con un enigmático mensaje de 18 letras ubicado en su ranura central. «NDXOXCHWDRGHDXORVI». En vista de lo intrigante de esta inscripción, la Británica ha incluido el arma en una exposición ubicada en una de sus salas con un doble objetivo: que todos puedan disfrutar de ella y que intenten desvelar el significado de las letras.

Su origen

La espada fue encontrada en el fondo del rio Witham, ubicado en Lincolnshire (al oeste de Gran Bretaña) en 1825. Desde entonces se ha logrado averiguar que fue fabricada en el S.XIII, por lo que se sospecha que pudo haber sido utilizada por un caballero medieval. «Es el tipo de espada que los caballeros medievales y los barones lo habrían utilizado en la época de la Carta Magna», ha señalado el comisario de la exposición, Julian Harrison en declaraciones al «Daily Mail».

La Biblioteca Británica ha señalado en su página web que las características de esta espada hacen pensar que fue utilizada en combate. «Si se golpea con fuerza suficiente con ella, podría haber rebanado fácilmente la cabeza de un hombre en dos», ha señalado la entidad en la Red. A su vez, ha determinado que fue probablemente fabricada en Alemania, aunque tampoco existen datos fehacientes sobre ello.

Las teorías

A pesar de la incertidumbre, no faltan teorías sobre el posible significado de la inscripción. Una de ellas afirma que las letras están escritas en galés medieval y podrían ser parte de un lema de su dueño. Concretamente, se considera que haríam referencia a que el caballero que la empuñaba estaba siempre listo para la batalla. Harrison no ha podido corroborar esta posibilidad.

Otros expertos como Anne Robertson consideran que los signos podrían corresponderse con la primera letra de las diferentes líneas de un poema, algo usual en artefactos de la época. También ha cobrado bastante importancia la teoría que afirma que podría ser una inscripción religiosa que alabase a Dios y que podría haber sido lanzada al rio por causas similares.

Por su parte, un erudito holandés está trabajando en la teoría de que esta espada y otras hallada en Berlín podrían estar relacionadas al contar con características similares. Aunque ha señalado que esta inscripción no tiene por qué ser un mensaje que haya que descifrar. «Las espadas sajonas tenían usualmente letras que no significaban nada porque los que las fabricaban eran analfabetos. También puede ser el nombre de su propietario», señala el experto.

El ministro de la Gobernación que se batió en duelo


ABC.es

  • Nicolás María Rivero se enfrentó a pistola con un alto militar por una información que publicaba el periódico que dirigía
Nicolás María Rivero, diputado español

Nicolás María Rivero, diputado español

La crónica política de la España del siglo XIX da para mucho. Y cuenta con personajes dignos de protagonizar una novela. Uno de ellos es Nicolás María Rivero, político y periodista, militante del Partido Democrático, que fue el primer alcalde de este partido por Madrid, y también presidente del Congreso de los Diputados, y ministro de la Gobernación en el gobierno del general Prim.

Precisamente en este cargo le ocurrió la anécdota que cuenta en su libro «Se abre la sesión» el ya desaparecido periodista parlamentario Luis Carandell: En 1870, Rivero recibió un telegrama del gobernador de una provincia, que decía: «En los horizontes de esta capital se han presentado grandes manchas rojizas que tienen consternada a la población. Dígame Vuestra Excelencia qué precauciones debo tomar».

La lacónica pero contundente respuesta de Rivero fue: «Las manchas rojizas que se han presentado en los horizontes de esa capital se llaman aurora boreal, y suelen aparecer poco antes de que los gobernadores presenten su dimisión».

Como periodista, fundó y dirigió hasta 1864 el diario La Discusión, órgano de expresión del Partido Democrático. Ocupando ese puesto tuvo que batirse en duelo de pistolas con el coronel Antonio Caballero de Rodas por una información aparecida en el periódico. El periodista que la escribió se ofreció a sustituirle, pero él no quiso rehuir su responsabilidad como director de la publicación. Resultó herido en la ingle y estuvo a punto de morir.

León Degrelle, el nazi que Hitler quiso como hijo y que huyó a Madrid tras la guerra


ABC.es

  • Belga de nacimiento, noveló su biografía en la capital; marcada por ser adoptado por una sevillana que lo convirtió en español
 abc León Degrelle, a la derecha, como oficial de la Legión Valonia (unidad adscrita a las SS alemanas)

abc | León Degrelle, a la derecha, como oficial de la Legión Valonia (unidad adscrita a las SS alemanas)

«Si tuviese un hijo, me gustaría que fuese como usted», le dijo Adolf Hitler a León Degrelle en agosto de 1944, durante la entrega de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble –Ritterkreutz–, un distintivo militar único en el III Reich. El susurro, cómplice al oído, era si cabe un reconocimiento aún mayor que el de la propia medalla otorgada; superior a la consideración castrense, próximo a la devoción. Este episodio, como otros análogos, la mayoría desarrollados en España, fueron novelados por Degrelle, su protagonista principal, en un piso de la madrileña calle de Santa Engracia; una suerte de museo nominal en la que exponía sus condecoraciones y objetos históricos, resultado último de una biografía que tuvo a Madrid como escenario fundamental.

León Degrelle (Bouillon, Bélgica, 1906) fue un oficial de la Legión Valonia –unidad extranjera adscrita a las SS alemanas– que, fundador del rexismo, rama del fascismo en Bélgica, destacó como mando en la Segunda Guerra Mundial. Su historia, en cualquier caso, alcanza nuevos límites más allá del campo de batalla, siendo estos los más interesantes, con una relación notable con España y con diferentes personalidades del franquismo. Así, su crónica vital, marcada tanto por la supervivencia como por la impunidad, arranca en la playa de La Concha, en San Sebastián, coetáneo con la rendición de Alemania ante los Aliados.

Afortunado, se encuentra en Oslo en el momento de la toma de Berlín, por lo que su plan de escape es viajar hasta España para esconderse. La afinidad ideológica, como es evidente, marca su destino. El primer problema, sin embargo, surge cuando en su intención de esquivar los antiaéreos franceses, el depósito del aeroplano agota su capacidad, con un aterrizaje forzoso en la costa guipuzcoana que acaba con el avión estrellado.

Huida a Madrid

Según sus memorias, recogidas en un diario en 1982, permanece un tiempo en el Hospital Mola de San Sebastián hasta que Francisco Franco quiere devolverlo a Alemania; pretensión frenada con un órdago que, escribió Degrelle, tocó el orgullo del dictador: «¡Qué poco vale la vida de un cristiano!». Sus palabras, sea este u otro el motivo, provocaron que Franco dejara en el germanófilo Ramón Serrano Suñer el asunto, con una respuesta inmediata.

Así se organizó una escapada falsa, de la que se hizo eco la prensa internacional, en la que se daba a León Degrelle por desaparecido. Su ubicación no era otra que Madrid, en un piso de una pareja de jubilados. Allí permaneció oculto durante más de un año, en un cuartucho sin luz ni ventilación. En su biografía, narra que en ese tugurio se enteró de la muerte de sus padres, con la consiguiente crisis de salud. Con fuertes hemorragias y «la constante sensación de morir», decide entonces cambiar la capital de España por Málaga. En la Costa del Sol entra en contacto con el ministro José Antonio Girón a través del cónsul alemán Johan Hoffinan; primeros renglones del capítulo más rocambolesco de su vida.

Adoptado por una sevillana

La perseguida tranquilidad desde 1945, declarado desde entonces como criminal de guerra, llegó inesperadamente para Degrelle en Constantina, un pequeño pueblo de Sevilla. Bélgica solicitó su extradición para juzgarlo por sus crímenes pero no encontró la respuesta esperada de parte del gobierno español, por lo que tras un proceso en el que intervino como notario su amigo –personal e ideológico– Blas Piñar, logró la nacionalidad española una vez adoptado por Matilde Ramírez Reina, una mujer con la que entabló amistad años atrás. Este nazi belga, reconvertido en andaluz, se jactó en sus memorias de dicha situación, pues tomó sus nuevos apellidos con varios nietos en vida.

Ya como León José Ramírez Reina, su nuevo nombre, escribió su vida en catorce volúmenes, en el piso de la ciudad que otrora le permitió esquivar a la horca. Hablaba entonces de una vida novelesca, de película, que acabó en Málaga en 1994. En la capital andaluza agotó sus días escribiendo y eludiendo las acusaciones de tráfico de obras de arte; algo por lo que, sin llegar a probarse, tampoco pagó.

La «mujer extraterrestre» que la NASA ha filmado en Marte


ABC.es

  • Un vídeo ha logrado miles de visitas en la Red mostrando a una presunta habitante del Planeta Rojo
YouTube El corto se suma a otros tantos que han aparecido este verano

YouTube | El corto se suma a otros tantos que han aparecido este verano

Una vez más, las redes sociales se han visto revolucionadas por un vídeo de YouTube relacionado con los extraterrestres, algo ya habitual este mes de agosto. Si hace menos de una semana el conocido usuario «Streetcap1» logró miles de visitas al afirmar que la Estación Espacial Internacional había grabado un ovni, en este caso el afortunado «youtuber» ha sido «UFOvni2012» con un corto en el que, según afirma, se puede ver a una mujer de menos de 10 centímetros de altura caminando por la superficie de Marte. Todo ello, descubierto en una imagen oficial de la NASA.

Tal y como afirma la versión digital del diario «Daily Express», el vídeo en sí fue subido a YouTube a finales de junio y, desde entonces, ha atesorado más de un millón de visitas. En él se puede ver una de las instantáneas tomadas por el «Curiosity», el rover de la Agencias Espacial estadounidense que investiga el Planeta Rojo. En principio todo parece normal pero, tras hacer zoom sobre la fotografía, «UFOvni2012» afirma que se puede apreciar la silueta de una mujer caminando sobre la zona.

La imagen se ha hecho tan famosa gracias a YouTube que el ser, de apenas 10 centímetros de altura atendiendo a la escala con la que el rover fotografía los objetos, se ha ganado un hueco en la conocida revista ufológica «UFO Singhtings Daily». Esta publicación se ha hecho eco del descubrimiento y afirma que la susodicha mujer parece tener senos y otras características antropomórficas. «También vemos que cuenta con brazos, que son de un color más claro, y lo que parece ser una cabeza que cuenta con pelo largo», ha señalado Scott Waring, autor de la información en dicha publicación.

La polémica está servida pues, mientras que los amantes de lo oculto creen que podría ser una mujer o, incluso, una estatua construida en la zona por una civilización marciana, los más escépticos consideran que la figura se corresponde con un fenómeno llamado «pareidolia». Este hace que el cerebro humano modifique imágenes extrañas para hacer que parezcan objetos familiares y conocidos.

De momento, la NASA se niega a hacer comentarios sobre estos fenómenos, aunque no es de extrañar, ya que son decenas los que son publicados a diario. Este corto de YouTube se suma a uno publicado la semana pasada en el cual se podía ver un objeto volador no identificado (característico por su luminosidad) volando cerca de la Estación Espacial Internacional. El corto causó gran controversia en las redes sociales y las publicaciones especializadas, en las cuales se llegó a afirmar que la agencia espacial estaba ocultando deliberadamente la existencia de vida extraterrestre. Como sucedió por entonces, es algo imposible de demostrar.

Las lluvias de estrellas en la antigüedad


El Pais

  • El fenómeno astronómico suscitaba el temor de los pueblos antiguos, si bien alguno, como el egipcio, supo sacarle provecho material
Grabado de 1833 que muestra una lluvia de estrellas sobre Gettysburg (EE UU).

Grabado de 1833 que muestra una lluvia de estrellas sobre Gettysburg (EE UU).

Las civilizaciones antiguas dejaron escasos testimonios de las lluvias de estrellas, aunque no las catalogaron como tal. Así, en el siglo II a.C., los chinos dejaron una referencia de una observación cometaria en El libro del príncipe de Huai-Nan (1057 a. C.), escrito por Liu An durante el reinado de Wu.

En el Egipto Antiguo, en la estela de Tutmosis III, hallada en el primer patio del templo de Amón en Gebel Barkal, hay una inscripción que bien podría referirse a un avistamiento de estrellas fugaces. He aquí un fragmento de la transcripción:

“Era la segunda hora cuando vino la estrella que venía desde su sur. Nunca había sucedido igual. Se lanzó (la estrella) hacia ellos en oposición. Nadie permaneció allí de pie. [Yo los masacré como los que no existen, estando ellos tirados en su sangre] [caídos en un montón]. Entonces, estaba el [uraeus] tras ellos con el fuego tirados hacia sus caras. Nadie encontraba su mano entre ellos ni miraba hacia atrás. Sus caballos no estaban, estaban desbocados […]”. (Fuente: La astronomía en el antiguo Egipto, José Lull)

Existe otra observación registrada, también en el mundo egipcio, recogida en el documento El cuento del náufrago. Describe un meteoroide que supera la fricción de la atmósfera, impacta y causa la muerte de muchos seres vivos. El relato forma parte de la literatura egipcia, aunque no se puede descartar que estuviera basado en un suceso real que acaeciera tiempo atrás:

“Totalizábamos 75 serpientes con mis hijos y mis hermanos sin mencionarte”. (Fuente: La astronomía en el antiguo Egipto, José Lull)

Los cometas fueron interpretados en la antigüedad como mal augurio por prácticamente todas las culturas porque se creía que no estaban sujetos a ninguna ley natural

Los cometas fueron interpretados en la antigüedad como mal augurio por prácticamente todas las culturas porque se creía que no estaban sujetos a ninguna ley natural, desafiaban el orden del Cosmos. Sin embargo, los meteoritos, es decir, los pedazos supervivientes de los meteoros que llegan a impactar contra la superficie terrestre, eran en ocasiones empleados en templos como piezas del cielo vinculadas a una divinidad de carácter celeste. De hecho, varios templos que todavía se mantienen en pie conservan meteoritos como parte de los elementos que rodean el culto de lo sagrado, como el aerolito de la Piedra Negra de la Kaaba, en La Meca.

Otra función más profana es el uso que le dieron los egipcios antiguos de extraer hierro (hierro del cielo, lo llamaban), de alto contenido en níquel en comparación con el hierro terrestre, con el objetivo de elaborar utensilios de gran valor.