El «melómano» de Chamberí


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  • El ladrón de melones cazado con las manos en la calva

Virgilio Muro Recreación del momento en el que el Calandria es reducido por Jacinto

Virgilio Muro | Recreación del momento en el que el Calandria es reducido por Jacinto

Madrid, septiembre de 1933. Los actores Luis Ballester y Enrique Suñer, del teatro Fuencarral, representan para ABC el momento en el que es detenido un ladrón de melones, en un puesto del barrio de Chamberí.

La historia que hay detrás de esta fotografía, es tan impactante como sorprendente. Los hechos ya fueron relatados, tal y como sucedieron, en las páginas de Blanco y Negro del 1 de octubre de 1933. De igual manera serán relatados hoy aquí, sin restar un ápice de crudeza.

El señor Jeromo era un honrado melonero, cuyo puesto se hallaba en la calle de Santa Engracia. Una triste mañana de septiembre de 1933, en esta zona del madrileño barrio de Chamberí se oyó un escalofriante grito, que seguro muchos tardarían años en olvidar: «¡Que me falta un melón!» -según se contó, quizás fruto de la exageración propia del pueblo, este alarido llegó a abrir varias sandias-. A así es, a este honrado comerciante le habían robado una de sus frutas. Doña Sidora, la portera del bloque de la acera de enfrente, que apareció entre asustada y ensordecida, intentaba justificar el acto porque sus melones eran muy caros -2 pesetas nada más y nada menos-. El robo se convirtió en costumbre durante los días siguientes, algo que cada vez desquiciaba más al bueno de Jeromo y acrecentaba día a día la sordera de los vecinos. El problema aumentó cuando de una pieza diaria, el caco pasó a dos y así fue aumentando el número hasta el día en el que doce melones fueron robados en una sola noche. Ante la desesperación del comerciante, la señora Sidora recordó que su cuñado tenía una escopeta y un trabajo como guarda de seguridad. Aunque una huelga le privó de su empleo, afortunadamente aún conservaba el arma. Así pues, Jeromo terminó recurriendo a la vigilancia privada nocturna. Tal y como decía su cuñada, no era: «un Sherlock Holmes», pero tenía voluntad y sería capaz de realizar el trabajo. Jacinto –nombre que tenía el vigilante-, era un hombre recio y bien plantado, con una cabeza, eso sí, muy peculiar que estaba coronada por la más absoluta de las calvicies. La primera noche de faena, apenas una hora después de haber empezado la jornada, el guardián de los melones perdió su particular batalla con el sueño y recostó su calva encima del género. Avanzada la noche, a eso de las 3 de la mañana, Jaime Vázquez Ordoñez, el Calandria, un conocido ladrón de poca monta, se dispuso a sustraer -como llevaba haciendo desde hacía días-, una nueva tanda de melones. Al parecer este caco tenía buen paladar y no se llevaba lo primero que cogía. Al estar el puesto en la más completa oscuridad, la manera que tenía de diferenciar las buenas piezas era con el tacto, y así fue como en el intento de tentar la fruta, termino dando un capón en pleno centro de la calva a Jacinto que, gracias a su adiestramiento casi militar, irguió su melón de un salto y, escopeta en mano, al grito de: «¡Manos arriba!» detuvo al ladrón. Y así terminó la historia del Calandria, que siempre lamentó su suerte por no diferenciar una calva de una fruta en la oscuridad.

El Museo ABC ilustra la aventura de la aeronáutica desde su edad dorada


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  • Una retrospectiva de la aviación a través de fotos, dibujos e ilustraciones, desde los pioneros al turismo de masas

    M.Brager Raid del aviador francés Védrines

    M.Brager | Raid del aviador francés Védrines

Hubo un tiempo en que volar quedaba para estrellas de Hollywood, políticos, magnates, artistas patrios o señoras de la jet-set. Por entonces, las líneas comerciales llevaban a sus pasajeros en cómodas y ligeras sillas de mimbre o en butacones más propios de un selecto club inglés. Viajar en avión era un acontecimiento social.

El Museo ABC inauguró ayer la exposición «Pasión por volar», una muestra de los inicios y evolución de la aeronáutica en España a través de ilustraciones, pósters, dibujos y fotografías. Se divide en cuatro capítulos: «La vida en el aire», sobre los pioneros; «Más alto, más rápido, más lejos… más cómodos», aborda la época en que se inician los vuelos comerciales; «El lujo de volar», que enseña la exclusividad de mediados del siglo XX, y «El boom aéreo», que refleja la conversión en fenómeno de masas. La directora del centro, Inma Corcho, señala que se hace «un recorrido por el modo en que viajaba la gente, una retrospectiva de la aviación civil». Todo parte de una propuesta que el museo hace a Iberia y AENA como compañías nacionales de referencia. En su elaboración participaron documentalistas de estas dos instituciones, así como del Museo ABC, del archivo de este diario y del Museo de Aeropuertos, Navegación y Transporte Aéreo de AENA. Ambas compañías patrocinan la muestra.

Carteles de altos vuelos

«Pasión por volar» incluye una colección de carteles que sumergirá al visitante «en un viaje con múltiples escalas». Todos ellos forman parte de la historia de la ilustración española y representan una sociología del viaje: un cartel del año 1950 muestra a dos misioneras con su maleta rumbo a las misiones en algún remoto lugar de las selvas tropicales, mientras que otro de 1977 representa a un guepardo en las sabanas africanas como promesa de aventura para los turistas de Safari. También conforman la exposición 50 obras de los dibujos que integran la colección de ABC, ilustraciones firmadas por Xaudaró, Carlos Sáenz de Tejada, Gila o Chumy Chúmez.Dos maquetas reproducen la moderna Terminal 4 del aeropuerto de Barajas y el aeródromo de Málaga-Costa del Sol de 1948, con su pista de tierra. Eran los tiempos heroicos de la aviación.

Vida en el aire

Un 17 de diciembre de 1903 los hermanos Wilbur y Orville Wright lograron despegar por primera vez. Fueron unos segundos y unos pocos metros de vuelo monitorizado, el primero de la historia. Surgía la «Pasión por volar». La directora del Museo ABC indica que el capítulo «La vida en el aire» nace de un artículo que escribió Luis de Tapia en 1908 para Blanco y Negro. Plasmaba: «Los célebres aviadores hermanos Wrigth van a volver loca a media humanidad, si es que todavía hay media humanidad con juicio. La obsesión del aeroplano es actualmente una verdadera obsesión».

En la muestra se exhiben dibujos que preveían un idílico futuro con aeroplanos colgados del balcón de la casas. Pronto llegan los inventores españoles bajo el impulso de Alfonso XIII, principal promotor de la aviación en España. Si en Estados Unidos habían sido unos fabricantes de bicicletas, en España fue un modisto, Antonio Fernández Santillana, el primero en fabricar y pilotar un biplano. Otro de los precursores fue el asturiano Jesús Félix Fernández Duro, quien fundó el Real Aero Club de España y fue el primer europeo en construir un aeroplano.

En el recorrido de la exposición tiene un lugar destacado la máscara de vuelo del piloto Jorge Loring, un invento para evitar las quemaduras que se producían por las salpicaduras del aceite del motor. La aviación española evolucionó hasta alcanzar hitos como la invención de autogiro de Juan de la Cierva o el legendario viaje trasatlántico del Plus Ultra en 1926, en el que el capitán Ruiz de Alda y el comandante Ramón Franco, junto al mecánico Pablo Rada, despegaron de Palos de la Frontera para llegar a Buenos Aires.

Del lujo al turismo

Pasado el primer momento de aventura y experimentación, la aeronáutica se fue convirtiendo en negocio comercial. Las recién nacidas compañías aéreas se apresuraban a acomodar a los pasajeros. La aparición de los aviones a reacción facilitó el servicio a bordo y aumentó la sensación de bienestar al encontrarse la cabina presurizada. En los 50 y 60 el lujo se instaló en las aeronaves, mientras el cine y la literatura descubrían nuevos escenarios para sus narraciones. Como se ve en el Museo ABC, eran los mitos del cine quienes volaban y eran recibidos al pie de las escalerillas por los periodistas. Así lo atestiguan fotos de Sofía Loren o Grace Kelly. Se popularizaban las profesiones de piloto o azafata que era ejemplo de «glamour» y sofisticación. Pero con la globalización y la revolución tecnológica se abarataron los costes del pasaje, las compañías optaron por uniformar servicios. Era la era del turismo de masas. El mundo se hacia más pequeño y concurrido.

Indiana Jones, el mejor personaje de cine de todos los tiempos


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  • Una encuesta entre 10.000 personas lo sitúa por encima de otros icónicos papeles como James Bond y «El Nota», en una lista en la que solo hay una mujer (Ellen Ripley, de «Alien»)

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El famoso arqueólogo Indiana Jones ha conquistado a los cinéfilos. Una encuesta entre 10.000 personas ha revelado que el personaje de Harrison Ford es para ellos el mejor de la historia del cine, por encima de otros icónicos papeles como James Bond, Batman o Han Solo.

La revista Empire ha preguntado a 10.000 lectores por los mejores personajes de todos los tiempos y el protagonista de las cuatro películas de Indiana Jones, «En busca del arca perdida», «La última cruzada», «El templo maldito» y «El reino de la calavera de cristal», lidera un ranking en el que reinan los personajes masculinos.

En el top tep solo hay un personaje femenino, la teniente Ellen Ripley de «Alien», que ocupa la quinta posición por encima de Tyler Durden, el personaje de Brad Pitt en «El club de la lucha», ‘El Nota’ de «El gran Lebowski» o el mismísimo «Darth Vader». El actor Harrison Ford tiene el honor de haber interpretado a dos de los mejores papeles, y es que el personaje de la saga Star Wars, Han-Solo, ocupa la tercera posición.

Tras conocer la noticia, George Lucas, creador de ambos papeles, ha agradecido el cariño al intrépido profesor de Arqueología. «Es maravilloso saber que Indiana es querido», ha afirmado, según recoge The Mirror.

El personaje de Indiana Jones es tan querido, que desde que Disney compró los derechos de la franquicia a Paramount, no cesan los rumores sobre su posible regreso a la gran pantalla. Pese a que oficialmente ni la factoría de los sueños ni LucasFilm se han pronunciado, las últimas especulaciones apuntan a que la quinta entrega llegaría en 2018 e incluso señalan a Chris Pratt (Jurassic World, Guardianes de la Galaxia) como sustituto de Ford en el papel del mítico aventurero.

Estos son los 10 mejores personajes de todos los tiempos:

1. Indiana Jones

2. James Bond

3. Han Solo («Star Wars»)

4. Batman

5. Ellen Ripley («Alien»)

6. El Joker

7. John MccLane («La jungla de cristal»)

8. Tyler Durden («El club de la lucha»)

9. Darth Vader («Star Wars»

10. El Nota («El Gran Lebowski»)

Habla la niña de la icónica fotografía de Vietnam más de cuarenta años después


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  • En 1972, Kim Phuc solo era una cría de Trang Bang, Vietnam, cuando el napalm lanzado por tropas americanas quemó su piel
ap Kim Phuc huye de los bombardeos con napalm

ap | Kim Phuc huye de los bombardeos con napalm

En 1972, Kim Phuc solo era una niña de Trang Bang, una localidad al norte de Saigón, Vietnam, cuando una bomba de napalm lanzada por tropas estadounidenses quemó su piel. Cuando huyó, intentó atenuar el dolor quitándose la ropa y corrió desnuda por una carretera, junto a otros críos asustados. Allí la fotografió Nick Ut, un joven fotoperiodista de 21 años de Associated Press que capturó una las imágenes más duras de la guerra, galardonada con el premio Pulitzer. Pasados más de cuarenta años, el medio americano CNN entrevistó a Kim Phuc, que ahora vive en Canadá, y al reportero que retrató su drama.

«Siempre recuerdo ese día horrible en el que corrí de la vida a la muerte», cuenta Phuc, una mujer de 52 años que vive ahora a las afueras de Toronto. Ut tampoco lo ha olvidado: «Miré a través del humo negro y vi a una chica, desnuda…coriendo». Aunque primero sacó las fotografías, luego ayudó a varios niños afectados, a los que trasladó hasta un hospital para que recibieran atención médica: «Dentro de mi furgoneta, ella gritaba ‘me estoy muriendo, me estoy muriendo’», explica.

Durante años, las secuelas hirieron a Phuc. Las físicas y las mentales. Pero tras un rosario de sufrimiento, abrazar el cristianismo le empujó a seguir adelante, a querer tener hijos. «Y desde ese momento aprendí a perdonar», apunta.

Como relata Phuc, en un primer momento la fotografía le dio vergüenza. Con el tiempo comprendió que gracias a esa imagen el dolor y el horror de la guerra padecida por sus conciudadanos no se hundió en el olvido. Muchos consideran que la dureza de la imagen provocó que Estados Unidos terminase con su intervención en Vietnam. Lo cierto es que los acuerdos de paz de París se firmaron solo siete meses más tarde. «Descubrí que si no podía escapar de esta imagen, quería utilizarla para la paz. Y esa es mi elección», señaló Phuc a CNN.

Actualmente, Phuc trabaja para las Naciones Unidas y viaja alrededor del mundo para contar su historia y la de su fotografía, una lección de supervivencia y del dolor causado por la guerra. Además, la mujer también inauguró la Kim Foundation International, una organización que ayuda a los niños víctimas de los conflictos armados. Su trabajo consiste en construir hospitales o escuelas para los críos que sufren la violencia. Por eso, Phuc se siente «agradecida», dado que puede «trabajar con la imagen por la paz».

Se celebran 75 años de la caída de Francia


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  • El 25 de junio de 1940 Francia se rindió a la Alemania nazi, dando origen al Estado de Vichy
ABC Los nazis izando la bandera con la esvástica en el Arco del triunfo de París

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Los nazis izando la bandera con la esvástica en el Arco del triunfo de París

El nueve de octubre de 1939 Adolf Hitler ejecutó su directiva número seis sobre la conducta de la guerra. Allí se establecía un párrafo que se haría célebre en la historiografía de la guerra:

«Como es evidente que en un futuro cercano que Inglaterra y, bajo su influencia, Francia, no tienen posibilidad de acabar la guerra pronto, he decidido ir a la ofensiva sin perder más tiempo»

El razonamiento del Führer era aplastante: cualquier demora en el inicio de la guerra podría militarizar los Países Bajos y Bélgica y evitar una campaña rápida, basada en la superioridad tecnológica del ejército alemán. En ese sentido, la Alemania Nazi pretendía ya en este documento tomar control directo del norte de Francia para bombardear el Reino Unido, que en la visión de Hitler era su posible gran rival. Churchill hace un buen análisis de cómo la III República francesa no estaba preparada militarmente en su obra «La II Guerra Mundial»:

«Ni en Francia ni en Gran Bretaña habían reparado realmente en las consecuencias de la novedad de que los vehículos blindados pudieran ser capaces de resistir el fuego de la artillería y de avanzar más de ciento cincuenta kilómetros diarios»

De Gaulle había escrito de manera detenida cómo los vehículos blindados iban a dominar en el futuro, pero Petain y los viejos militares franceses confiaban todavía en una guerra de desgaste. La toma rápida de los Países Bajos dependería, entonces, de la moderna tecnología de vehículos blindados alemanes. Dominó al inicio los Modelos Panzer II, para reemplazarse al final por los modelos III y IV. Si se obtenía rápidamente el control de estos lugares, sería imposible cualquier acción la zona industrial del Ruhr, fundamental en la industria militar alemana.

El ataque, así, se iniciaría el 10 de mayo de 1945, luego de posponer constantemente Hitler fechas ante la oposición del comandante Walther von Brauchitsch. Franz Halder, que preparó la operación técnicamente, quiso hacerlo de manera concienzuda, pero Hitler estaba decidido a que la guerra había cambiado y necesitaba nuevas fórmulas. Un plan previo, en el conocido como incidente Mechelen, hizo públicas las líneas de invasión alemana, lo que llevó a una modificación posterior y un sistema de ataques múltiples que arrolló a los aliados.

En poco tiempo los alemanes dominaron Luxemburgo con paracaídas dirigidos por Kurt Student. Se pretendía que los belgas inundaran los canales, pero los alemanes estaban informados y pudieron capturar fortalezas rápidamente. Holanda cayó también poco después, y quedaba como única frontera el río Dyle. La maestría de los alemanes fue poder cruzar alrededor de Bélgica, en un ataque que no previó la inteligencia aliada, y rodear todo el ejército aliado. Por otra parte, la superioridad de la aviación alemana hizo inútil la artillería francesa. Mayo seguirá siendo una mala noticia tras otra para el ejército francés, que con la llegada el 18 de Erwim Rommel dejará de tener cualquier esperanza en la victoria. Según Churchill:

«Evidentemente no tenía sentido que Francia siguiera combatiendo y el mariscal Pétain estaba casi convencido de que había que firmar la paz. Creía que los alemanes estaban destruyendo Francia de forma sistemática y que él tenía la obligación de salvar el resto del país de este destino. Le mencioné su memorándum al respecto que le había enseñado a Reynaud pero que no le había entregado. «No hay ninguna duda —dije— de que Pétain es peligroso en esta coyuntura; siempre ha sido un derrotista, incluso en la última guerra»

En Dunkerque Churchill puedo evacuar a más de 300.000 soldados aliados, pero la suerte estaba echada y Francia caerá poco después. El Reino Unido, según Hobsbawm, viviría solo contra toda Europa de enemiga en «un momento extraordinario en la historia del pueblo británico» con posibilidades de contrataaque «reducidas». Era el inicio de la discutida «Blitzkrieg», en la que se unía el bombardero con vehículos blindados en rápido desplazamiento. La desesperación queda clara en el recibimiento que describe Rommel, cerca de Flers, en la Baja Normandía:

«En los barrios occidentales de Flers pasamos por una plaza atestada, como de costumbre, de soldados y paisanos. De repente, uno de estos últimos echó a correr hacia mi carro enarbolando un revólver, pero los soldados lo detuvieron, impidiéndole disparar»

París capitula

La escasa resistencia, para el 10 de junio, llevó al abandono de París, que se declaró ciudad abierta. Churchill hubo de retirar sus escuadrones, temiendo que las Islas Británicas se quedaran sin protección ante una eventual invasión alemana. Ante esa perspectiva, Hitler comenzó las conversaciones con el mando francés y tan pronto como el 22 de junio se acordó el armisticio en Rethordes (Picardía). El dictador de Alemania obligó a firmar esta paz de conquista en el vagón donde se había firmado el armisticio de la I Guerra Mundial, el 11 de noviembre de 1918. El republicano Paul Reynaud pretendió, en inicio, continuar la guerra en las colonias, pero se le forzó gracias a la presión del héroe de la anterior guerra Philippe Pétain a la dimisión. Su declaración era definitiva:

«El deber del gobierno, cualquier cosa que pase, es permanecer en el país o perder su derecho a ser reconocido. El renacimiento francés será el fruto de este sufrimiento: declaro que me opondré a abandonar el suelo de la metrópoli. El armisticio a mi manera de ver es la condición necesaria para que la Francia eterna permanezca»

Esto dividirá el país en dos: una zona noroeste controlada por los alemanes y una sudeste en las que se establecería el nuevo Estado Francés. Perdía Francia, además, Alsacia – Lorena, la Valonia histórica conquistada por Luis XIV y los viejos territorios de Saboya, que tomó Italia. El país vivió estas condiciones como una humillación y murió con ello la idea de Francia como polo de las libertades frente a los totalitarismos. El exiliado español Chaves Nogales afirma:

«Francia se ha suicidado, pero al suicidarse ha cometido además un crimen inexpiable con esas masas humanas que habían acudido a ella porque en ella habían depositado su fe y su esperanza. Entre las cláusulas del deshonroso armisticio aceptado por el mariscal Pétain hay una que basta y sobra para deshonrar a un Estado; la cláusula por la que el gobierno francés se compromete a entregar a Hitler, atados de pies y manos, a los refugiados alemanes antihitlerianos que habían buscado su salvación en Francia y a quienes el Estado francés había utilizado sin escrúpulo en el simulacro de lucha contra el hitlerismo»

Esa Francia caída, humillada por un ejército invasor, no era una figura nueva: parecía una repetición de los eventos posteriores a la derrota en Sedán (1870). El expresidente François Mitterrand, sargento en este junio de 1940, dejó claro este cambio de paradigma:

«Era un soldado derrotado de un ejército sin honor: tenía el mayor resentimiento a aquellos que lo habían hecho esto posible, los políticos de la III República. Mi sensación de pertenencia a un gran pueblo, grande en la idea de su propio mundo y su estructura de valor, había recibido varios golpes. Yo he vivido a lo largo de los años 40: no tengo nada más que decir»

El filósofo Jean Paul-Sartre, movilizado por el ejército francés en septiembre de 1939, describe en sus conversaciones con su amante Simone de Beauvoir su captura en esta campaña. A inicios de junio, acabó en una villa abandonada tres o cuatro días, y la artillería le alertó que los alemanes estaban cerca. Los oficiales habían abandonado a los soldados, portando una bandera blanca. El último día Sartre fue despertado con las voces y lloros de la población ante la llegada de los tudescos: «fui afuera y recuerdo la sensación de extraña de vivir la escena de película en la que actuaba y que no era verdad». Luego de las amenazas de los soldados alemanes, acabó acorralado junto a un grupo de jóvenes franceses. Rememora que «había un tipo de unidad entre los hombres que estaban allí, la idea de la derrota, la de de ser prisionero, que era más importante que todo lo demás».

El camino a la resistencia

El trato duro de los alemanes, que de facto dominaban el país en el estilo de los conquistadores con más de 300.000 efectivos, se unió una deuda de cuatrocientos millones de francos franceses. Esta persecución económica derivó inevitablemente en un tipo piratería financiera, que acabó con una población hambrienta y pudo consolidar el germen de una posterior resistencia. Para François Marcot, historiador de la Sorbona, esta viró entre 200.000 y 400.000 habitantes a lo largo de la guerra. Su símbolo fue la cruz de Lorena, utilizada por los templarios por mandato del patriarcado de Jerusalén. El clima parisino, donde sobrevivía «a base de trabajillos», lo describe bien el republicano español Jorge Semprún:

«El París de la Ocupación era la época insensata en la que se iba en pandilla a ver Las moscas de Sartre; en la que, después de haber leído todos los libros, florecía súbitamente en nuestras almas la necesidad de tomar las armas».

La salvaje muerte de Francisco Pizarro a manos de otros conquistadores españoles


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  • Los partidarios del hijo de Diego Almagro, antiguo aliado de Pizarro, entraron en su palacio el 26 de junio de 1541 para darle «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta», relata un cronista sobre su amargo final
Wikipedia Francisco Pizarro trata de defenderse del ataque de los seguidores de Almagro

Wikipedia | Francisco Pizarro trata de defenderse del ataque de los seguidores de Almagro

 Francisco Pizarro sobrevivió a casi todo. A la ingrata tierra extremeña, al duro viaje a través del Atlántico y a una lucha contra millares de guerreros incas, pero no pudo hacer nada contra la ira de sus propios compatriotas: acabó sus días apuñalado por otros españoles en su palacio en Lima.

Entre el grupo de españoles que acompañó a Pizarro a la conquista del Imperio Inca se sucedieron las traiciones, como la protagonizada por Diego de Almagro, y los intentos por alcanzar la gloria de forma individual a toda costa, como ocurrió con Sebastián de Belalcázar y su desesperada búsqueda de El Dorado. Y quien siembra vientos recoge tempestades. Cuando Pizarro pensaba que moriría de viejo rodeado de sus fieles hermanos, junto a los cuales había dado muerte al traicionero de Almagro, irrumpieron los partidarios del hijo de Almagro el 26 de junio de 1541 en el palacio del extremeño para darle «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta», según la descripción de un cronista.

Francisco de Pizarro, nacido en la localidad de Trujillo (Extremadura), era un hijo bastardo de un hidalgo emparentado con Hernán Cortés de forma lejana, que combatió en su juventud junto a las tropas españolas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia. En 1502, se trasladó a América en busca de fortuna y fama, no siendo hasta 1519 que Pizarro alcanzó un cargo de cierta relevancia: alcalde de la colonia de Panamá, una insalubre aldea de covachas poblada por una horda de aventureros europeos. Estando en este cargo, el conquistador debió escuchar las historias que llegaban sobre un rico territorio al sur del continente que los nativos llamaban «Birú» (transformado en «Pirú» por los europeos). Frustrado por su mala situación económica y sus pocos logros profesionales, Francisco Pizarro, de 50 años de edad, decidió unir sus fuerzas con las de Diego de Almagro, de orígenes todavía más oscuros que el extremeño, y con las del clérigo Hernando de Luque para internarse en el sur del continente.

ABC Francisco Pizarro se encuentra con el líder inca Atahualpa

ABC | Francisco Pizarro se encuentra con el líder inca Atahualpa

Diego de Almagro procedía de la villa manchega de Almagro, en Ciudad Real, de donde tomó el apellido por ser hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérrez. Criado por su severo tío Hernán Gutiérrez, Almagro decidió refugiarse a los 15 años en el hogar de su madre, que permanecía separado de su vástago a causa de su condición de hijo ilegítimo. La madre de Almagro le entregó un trozo de pan y unas monedas y le dijo: «Toma, hijo, y no me des más presión, y vete, y ayúdate de Dios en tu aventura». Así lo hizo. Almagro arribó en el Nuevo Mundo el 30 de junio de 1514, donde iba a iniciar años después una lucrativa aventura con Pizarro. Tras aventurarse en las profundidades del Imperio Inca, la pequeña expedición de españoles se abrió paso entre miles de incas para capturar al líder local Atahualpa, en Cajamarca. «En Cajamarca matamos 8.000 hombres en obra de dos horas y media, y tomamos mucho oro y mucha ropa», escribió un miembro vasco de la expedición en una carta destinada a su padre.

No en vano, la captura y posterior muerte de Atahualca no trajo tras de sí la caída del Imperio Inca. La guerra se alargó varias décadas, precisamente, por los conflictos internos entre los conquistadores. Las rencillas internas ente los partidarios de Almagro y los de Pizarro, que luchaban por delimitar los territorios que pertenecían a cada uno de los bandos, como si fueran ellos los propietarios y no la Corona, estallaron en conflicto armado en 1535. Tras un choque entre facciones, conocido como la batalla de Las Salinas, Pizarro cogió prisionero a Almagro y lo condenó a muerte. El conquistador suplicó por su vida, a lo cual respondió uno de los hermanos de Pizarro, Hernando, diciendo: «Sois caballero y tenéis un nombre ilustre; no mostréis flaqueza; me maravillo de que un hombre de vuestro ánimo tema tanto a la muerte. Confesaos, porque vuestra muerte no tiene remedio». Finalmente, fue ejecutado el 8 de julio de 1538 en la cárcel por estrangulamiento de torniquete y su cadáver decapitado en la Plaza Mayor de Cuzco.

El conquistador «se defendió bravamente»

Pizarro despojó de sus tierras al hijo de Almagro y le cerró el acceso al cargo que había ostentado su padre, gobernador de Chile. Pero en un nuevo giro de los acontecimientos, el 26 de junio de 1541 un grupo de veinte españoles congregados en torno a la figura del hijo de Diego Almagro, cuyo nombre era similar al de su padre, entraron sigilosamente en el palacio de Pizarro en Lima y asesinaron al conquistador extremeño. Pizarro, de 65 años de edad, murió con al menos 20 heridas de espada. En posteriores estudios, el antropólogo forense Edwin Greenwich ha defendido que por las evidencias se puede afirmar que «Pizarro se defendió bravamente» e incluso su rostro quedó desfigurado: recibió una estocada que indica que le vaciaron el ojo izquierdo y otro corte recto en el pómulo derecho.

Los agresores obligaron a las autoridades de Lima a nombrar gobernador al joven Diego Almagro y forzaron que Francisco Pizarro fuera enterrado de forma casi clandestina en un patio de la catedral de la ciudad, pero quedaron lejos de tomar ventaja en esta guerra civil entre conquistadores. El conflicto se prolongó durante años obligando incluso a la Monarquía hispánica a tomar partido. En este contexto, el hermano menor de Pizarro, Gonzalo, encabezó la Gran Rebelión de Encomenderos en 1544 contra la Corona española en protesta por la dación de las Leyes Nuevas. Él y muchos de los conquistadores rebeldes fueron ajusticiados por esta causa.

Como Tintín en ‘La oreja rota’


El Mundo

  • El Gran Chaco, 1.066.000 km2 de superficie selvática apenas conocidos, acoge un proyecto de exploración cultural en el que participan los españoles Santiago Martínez, Andrés Juste y Emilio Fonseca

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Doce profesionales del arte y la cultura de varios países se han aventurado a descubrir el Gran Chaco Americano. El proyecto, llamado Chaco Ra’anga, quiere ofrecer una nueva visión antropológica, histórica y cultural de esta región. La zona selvática tiene 1.066.000 km2 de superficie, y comprende territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y una pequeña porción de Brasil. En la aventura cultural hay tres españoles que, con el apoyo de diferentes organizaciones, como la Red de Centros Culturales de España de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), pretenden ofrecer su punto de vista de esta región, cada uno desde su especialidad y profesión.

Inspirados por la hazaña del soldado alemán Ulrico Schmidt en 1534, los nuevos voluntarios españoles son el antropólogo Santiago Martínez Magdalena, el arquitecto y artista Andrés Juste Hernández y el dibujante y cineasta Emilio Fonseca Martín. Cada uno tiene un proyecto personal para hacer visibles a los casi 7.000.000 de habitantes de esta región, entre ayoreos, tobas, pilagás, guaraníes, matacos y otros pueblos indígenas.

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Andrés Juste ofrece ‘Bitácora Sonora’, que pretende contar el Gran Chaco Americano a través de los sonidos.”Mediante lo sonoro intento tocar sensibilidades que han quedado un poco ocultas. He recolectado sonidos de ambientes, cortes de audio naturales o humanos, también tengo testimonios y músicas del folclore de la región”, dice Juste, arquitecto formado en la Universidad Politécnica de Madrid. Él, que además tiene experiencia como músico ha tomado nota de la increíble riqueza sonora de parques naturales como el Kaa-Iya, en la cordillera boliviana. “En estos bosques tupidos es difícil adentrarse porque la vegetación es muy abundante de hecho uno de ellos se llama El Impenetrable”, explica Juste Hernández.

Con su proyecto quiere evidenciar que sonidos que van desde la música, hasta los discursos electorales, son otras vías para conectar con la sociedad actual con la vida que habita en el Gran Chaco Americano. El registro de lenguas como el wichí, el mokoi, el qom o el kuna drec que se han grabado en los distintos países de la zona podrán ser en el futuro un objeto de estudio, ante la amenaza que tienen como lenguas que pueden caer en desuso y en posterior extinción.

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Guerras del Chaco

Rememorar los conflictos bélicos y las singularidades de las comunidades indígenas de esta región es la pretensión de Santiago Martínez Magdalena, profesor asociado de la Universidad de Murcia. El resultado final será ‘Crónica Inversa. Chaco reverso‘ un libro que “tiene que ver con la construcción de la memoria y las identidades en el Gran Chaco Americano”, según explica Martínez Magdalena. La singularidad de esa región, es que son tres territorios que pertenecen a tres estados-nación diferentes (Bolivia, Paraguay y Argentina). “Alguien tiene que encargarse de este patrimonio común y crear una identidad transacional. Habría que integrar todas estas comunidades indígenas variopintas en un solo territorio biológico y cultural, que es lo que son”, afirma.

Sus aportaciones serán dos: “Habrá un capítulo para el libro colectivo que se va a editar y una exposición a través de los materiales que tienen que ver con el trenzado de las memorias que he recogido en mi ensayo. Estoy llevando también una crónica de todas las actividades programadas, este diario formará parte del blog y luego ya veremos si acaba convirtiéndose en otro libro”, finaliza Martínez Magdalena.

Emilio Fonseca Martín dará forma al cómic ‘Verde Invisible’. Este será un tebeo de no ficción con rasgos de documental. Sus principales protagonistas serán los pueblos indígenas que viven en aislamiento voluntario. Pretende hacer así una llamada al peligro que representan las grandes sociedades corporativas que emprenden sus proyectos empresariales en estas tierras vírgenes.

“La situación difícil de las poblaciones indígenas que todavía tienen muy complicado el acceso a los territorios y a la educación, los servicios de salud y los derechos de una vivienda digna. Mi trabajo se ha volcado también en la naturaleza, hemos podido constatar que aún existen lugares maravillosos con biodiversidad y recursos importantísimos a nivel mundial pero que están muy amenazados, sobre todo en la parte paraguaya”, resalta Fonseca Martín, licenciado e investigador en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid.

Particularidades del proyecto

Siguiendo el ejemplo de exploradores como el portugués Aleixo Garcia, líder de la primera expedición española que se aventuró en el Chaco allá por el lejano 1524, la ruta emprendida tendrá como objetivo recuperar las historias, pueblos y paisajes diversos que conviven desde hace siglos en este inmenso y salvaje territorio situado entre la imponente cordillera de Los Andes y el Gran Pantanal. El proyecto Chaco Ra’anga consta de varios componentes: Un viaje terrestre y fluvial por algunos puntos destacados del Gran Chaco; la creación de una plataforma transmedia que comunicará el proyecto y los trabajos de los viajeros de una forma interactiva y a través de distintos formatos; la publicación de un libro con las crónicas del viaje y los trabajos susceptibles de ser publicados; la creación de una exposición fruto de los proyectos de los viajeros y la celebración de un simposio internacional con el objetivo de reflexionar sobre las experiencias y obras generadas para contribuir a un mejor desarrollo de la región.

La curiosa legión de saqueadores que robó los dientes a los soldados muertos en Waterloo


ABC.es

  • Tras la contienda, los lugareños extrajeron la dentadura de los fallecidos para que fueran utilizados en las prótesis bucales
Wikimedia Batalla de Waterloo, donde los dientes valieron más que el terreno conquistado

Wikimedia | Batalla de Waterloo, donde los dientes valieron más que el terreno conquistado

Los habitantes del siglo XIX nunca destacaron por su higiene bucal. Y es que, por entonces poco se conocía de la norma básica que afirma que es necesario lavarse los dientes un mínimo de tres veces al día para evitarte problemas dentales. Eso, unido a que un producto antes de ricos (el azúcar) empezó a ser accesible para las clases medias, hizo que enrtre los grandes males de nuestros antepasados destacasen las caries y la caída de dientes.

Por ello, no parece extraño que los dentistas de entonces fabricaran una gran cantidad de dentaduras para cubrir la demanda de aquellos que no podían dar un buen bocado a un chuletón. Fue por eso por lo que, tras la batalla de Waterloo, los habitantes de esta región belga decidieron hacer las veces de improvisados dentistas y -usando todo tipo de herramientas tales como cinceles, tenazas o martillos- arrancaron los dientes a los soldados muertos para poder venderlos posteriormente por una cuantiosa cantidad de dinero.

Así lo han recogido varios diarios internacionales como la versión digital de la cadena «BBC Mundo», donde también se explica que esta práctica reportó una considerable riqueza a aquellos valientes dispuestos a aprovechar los despojos de unos fallecidos que, hacía pocos minutos, andaban a tiros contra sus enemigos.

La odontología en el XIX

Tal y como explica el diario anglosajón, el mal estado de las dentaduras de la época provocó la proliferación de la odontología, a la que se terminaron dedicando profesionales tan variopintos como joyeros, químicos, peluqueros o herreros. Todos ellos decían tener la capacidad de sus sustituir un diente en mal estado, por uno nuevo. Sin embargo, aquellas promesas terminaban con una pieza extraída (algu muy usual), un gran dolor y, en los mejores casos, algún trozo de marfil como alternativa.

Los dientes se eliminaban a tal velocidad que empezaron a crearse cientos de dentaduras postizas durante el siglo XVIII. De hecho, en Gran Bretaña los soldados ya eran unos buenos clientes pues, debido a los golpes que sufrían en batalla, no era extraño que necesitasen una. Entre las más baratas se hallaban las que estaban fabricadas en su totalidad de marfil. Por otra parte, aquellas en las que había que pagar más eran las que estaban elaboradas con dientes humanos originales. Curiosamente, estos eran difíciles de conseguir, pues estaba prohibido asaltar a los muertos y no eran muchos los que estaban dispuestos a «donar».

Con todo, estas dentaduras bien merecían rascarse un poco el bolsillo pues, para la época, eran bastante modernas (se encajaban en la boca a través de muelles) y no había muchos sustitutos entre los que elegir. Por el contrario, estos artefactos solían caerse con asiduidad y eran sumamente incómodos a la hora de comer.

Con este panorama de falta de dientes para prótesis que tenían perpetuamente los dentistas, no resulta raro pensar que, tras acabar la batalla de Waterloo, cientos de personas se armasen de lo primero que encontraran por casa para recoger cuantos más mejor. Eso sí, de los fallecidos. De hecho, llegaron cientos de «saqueadores» de otras partes del país para aprovechar este «mercado libre». Tal fue la cantidad de piezas adquiridas, que muchos dentistas continuaron comprándolas hasta 1851 y muchas se preservan hoy en día.