16 preguntas que nunca te atreviste a hacer en voz alta (y sus respuestas)


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Hemos encontrado respuesta a estas curiosas preguntas en Verne, resulta realmente curioso

De niños no tenemos ningún problema en hacer toda clase de preguntas. Lo malo es que muchas quedan sin contestar y otras tantas se nos ocurren ya de mayores, cuando nos da algo de vergüenza pronunciarlas en voz alta. A mi edad, ¿no debería saber ya por qué el cielo es azul? ¿No es normal que un huevo tenga forma de huevo, al ser un huevo? Por culpa de esta vergüenza nos estamos perdiendo las respuestas -que no son, ni mucho menos, tan obvias como puede parecer- y las ganas de formular más preguntas. Aquí van algunas de ellas, con enlaces que amplían la información.

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1. ¿Por qué a veces vemos la Luna cuando es de día?

La Luna sólo se encuentra en posición totalmente opuesta al Sol durante la luna llena: en el momento máximo de esta fase, resulta imposible ver la estrella y el satélite a la vez en el cielo.

Durante el resto del mes, en teoría se podría ver la Luna de día, ya que es lo suficientemente brillante como para verse en el cielo azul. De hecho y con un telescopio apuntando al lugar correcto, también podríamos ver Mercurio, Venus y Jupiter, además de las estrellas más brillantes, según explica Space.

Al entrar en fase menguante, la Luna irá apreciendo por el horizonte cada vez más tarde y por eso vemos la Luna de madrugada y por la mañana, como detallan en RTVE. Al llegar a la luna nueva, el satélite se alinea con el Sol y no la podemos ver desde la Tierra al estar ensombrecida por su resplandor. En cuarto creciente, veremos la Luna al atardecer.

2. ¿Por qué el cielo es azul?

El color del cielo se debe a la dispersión de Rayleigh, tal y como se puede leer en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”), de Mick O’Hare. La luz que llega del sol entra en la atmósfera y se dispersa en todas las direcciones. La luz azul tiene una longitud de onda más corta, por lo que se dispersa más que las luces rojas y amarillas, dándonos la impresión de que ocupa todo el cielo.

Este proceso también explica que veamos el cielo rojo al anochecer y el amanecer. Como el Sol está bajo en el horizonte, la luz ha de atravesar un tramo mayor de la atmósfera para llegar a nosotros, por lo que la luz azul se pierde antes y nos llega la roja.

3. ¿Por qué el cielo es negro de noche?

Aunque parece una pregunta bastante obvia, no lo es tanto si tenemos presente la paradoja de Olbers, formulada por el físico alemán Heinrich Wilhelm Olbers en 1823: en un universo estático e infinito, el cielo nocturno debería ser totalmente brillante sin regiones oscuras o desprovistas de luz, ya que habría una estrella en cada dirección en la que miráramos.

Scientific American explica la solución a esta paradoja: aun dando por hecho que el universo tenga un tamaño infinito, sabemos que no tiene una edad infinita, por lo que aún no nos ha llegado la luz de las galaxias más distantes. “Nunca podemos ver la luz de estrellas y galaxias de todas las distancias a la vez: o la luz de los objetos más distantes no nos ha alcanzado o, si lo ha hecho, ha tenido que pasar tanto tiempo que los objetos cercanos se habrán agotado y apagado”.

4. ¿Por qué las nubes oscurecen antes de empezar a llover?

Las nubes pasan de ser blancas y esponjosas a grises casi negras porque absorben más luz. En Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? (“¿Por qué no se congelan las patas de los pingüinos?”) se explica que cuando las nubes aparecen blancas es porque la luz blanca se dispersa gracias a las pequeñas partículas de hielo y agua que las componen. Antes de llover, estas partículas son mayores, por lo que absorben más luz y reflejan menos, apareciendo de un color más oscuro.

5. Cada generación es más alta, pero ¿hay algún límite? ¿Acabaremos siendo monstruos de seis metros de alto? Por favor, que la respuesta a esta pregunta sea: “Sí”.

Hemos crecido unos 10 centímetros en los últimos 100 años, más o menos y según recoge Martin Gent en 70 preguntas sobre el mundo que nos rodea y sus asombrosas respuestas, gracias sobre todo a “una alimentación más sana y una mejor asistencia médica”.

Pero este crecimiento está próximo a acabarse, según recoge este libro: “Los genes fijan a cada persona un límite máximo de aumento de estatura. En condiciones de vida óptimas este margen genético se puede utilizar entero, pero no superar”. El cuerpo humano tiene sus límites, como explican en BBC Future: una altura excesiva puede provocar problemas cardiovasculares y en las articulaciones.

6. ¿Se puede sudar dentro del agua?

Cuando hacemos ejercicio físico, la temperatura del cuerpo comienza a subir y las glándulas sudoríparas se activan, como explican en Muy Interesante. Eso sí, si el agua está fría, sudaremos menos.

7. ¿Por qué no te puedes hacer cosquillas a ti mismo?

Cuando movemos nuestras extremidades, “el cerebelo produce predicciones precisas de los movimientos de nuestro cuerpo”, por lo que somos incapaces de sorprendernos a nosotros mismos y de hacernos cosquillas: sabemos dónde y cómo nos vamos a tocar, como explican en BBC.

8. ¿A dónde van todas las moscas en invierno?

Las moscas son una de las muchas cosas molestas que llega con el verano, incluyendo el calor, la playa, los pantalones cortos y que a las diez de la noche aún sea de día. Según cuenta BBC, las moscas no lo pasan bien con el frío, pero (evidentemente) tampoco llegan a morirse todas y extinguirse. Estos insectos pasan el invierno en grietas y fisuras en un estado similar a la hibernación, desperezándose en primavera para poner sus huevos. Las larvas suelen vivir en materia en estado de descomposición, que está a mayor temperatura que el ambiente, lo que les permite aguantar.

9. ¿Por qué los pájaros no se caen de las ramas cuando duermen?

De nuevo recurrimos a Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, donde se explica que los pájaros cuentan con un ingenioso sistema de tendones en sus patas: “El tendón flexor va desde el músculo del muslo hasta la rodilla, sigue por la pierna, rodea el tobillo y llega hasta debajo de los dedos”. Esto implica que, en descanso en una rama o en una percha, el mismo peso del pájaro hace que “doble su rodilla y el tendón quede firme, cerrando las garras”.

10. ¿Por qué los huevos tienen forma de huevo?

La forma se deriva del proceso de puesta, que deforma la cáscara antes de que calcifique, tal y como explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze? Aparte de eso, los huevos son bastante más prácticos de lo que puede parecer.

Estas son algunas de las ventajas: si tuvieran esquinas o bordes, la estructura sería más débil; una esfera sería aún más resistente, pero la ventaja de un huevo es que si rueda, tenderá a hacerlo en círculo, al acabar en punta, por lo que es difícil que caiga del nido o se aleje demasiado; la forma también es más cómoda que un cilindro o una esfera a la hora de empollar; cuando hay varios huevos, se pueden guardar de forma eficiente en el nido, dejando poco aire entre ellos y conservando el calor.

11. ¿Por qué los caramelos de menta hacen que el aliento parezca frío?

Se trata de una ilusión térmica: el mentol engaña a nuestro cerebro, como explican en Mental Floss. Nuestros receptores TRPM8 responden a los estímulos del frío, como al comernos un helado o al beber un refresco. En la presencia de sustancias como el mentol y el eucaliptol, estos receptores también se estimulan, no sólo dando esta impresión sino también potenciando la sensibilidad al frío. Como añaden en Hipertextual, el mentol provoca además cierta sensación anestésica, lo que unido a la sensación de frescor, nos ayuda a respirar. Y eso que ni siquiera abre las vías respiratorias.

12. ¿Por qué usan una puntuación tan rara en el tenis?

No, en serio, ¿por qué 15 a nada y no 1 a 0? ¿De dónde vienen esos “15, 30, 40, juego”? En inglés además ni siquiera se dice “nada”, sino “love”. A eso hay que añadir el deuce y la ventaja. Un lío que tiene su origen en la Francia del siglo XV, cuando posiblemente se usaban los relojes como marcadores, siendo cada punto un cuarto de hora.

El cambio de 45 a 40 se añadiría para ir sumando después puntos de diez en diez en caso de empate a tres (el deuce) y poder contar así la ventaja (50) y el juego (60) con el objetivo de que se ganara con una diferencia de al menos dos puntos. De hecho, si de ventaja se pasaba de nuevo a deuce, el reloj volvía a 40.

No es la única explicación propuesta: esta puntuación también se asocia al jeu de palme (similar, pero sin raqueta y con mano). Se jugaba en un campo que medía 90 pies en total, con 45 en cada lado. Cada vez que marcaba quien sacaba, podía adelantar 15 pies para el siguiente saque. La tercera vez sólo adelantaba 10 pies, llegando a los 40.

El hecho de que los ingleses digan “love” en lugar de “nada” es posiblemente una mala pronunciación de “l’oeuf”, el huevo en francés, tal y como se recoge en este vídeo (en inglés) que también da respuesta a esta pregunta. Sí, los franceses solían decir “huevo” porque se parecía a un cero.

13. ¿Por qué las galletas se ponen blandas y el pan se pone duro?

Las galletas contienen más azúcar y sal que las barras de pan, explican en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?, por lo que la galleta absorbe más humedad del ambiente, humedad que su textura densa ayuda a mantener. Una barra de pan tiene menos azúcar y sal, además de una estructura más abierta, por lo que no sólo no absorbe, sino que pierde humedad. Por cierto, poner el pan en la nevera no frena este proceso.

14. ¿Por qué el pegamento no se pega al interior del tubo?

El pegamento necesita humedad para actuar. En el tubo no hay humedad, pero sí hay aire, que actúa como inhibidor: por eso el pegamento engancha muy bien dos superficies que encajan perfectamente, sin dejar aire entre ellas.

Y esto también explica por qué el pegamento se nos engancha a los dedos nada más salir del tubo, como se puede leer, de nuevo, en Why Don’t Penguins’ Feet Freeze?: “Como es cálida y húmeda, la piel es un sustrato ideal”.

15. ¿Por qué febrero tiene 28 días?

Para responder a esta pregunta, nos tenemos que remontar al calendario romano, que tenía diez meses y sólo contaba 304 días. No contaban los 61 días de pleno invierno porque al fin y al cabo no los necesitaban para trabajar en el campo, como recuerdan en Mental Floss. Estos dos meses se introdujeron en el siglo VIII a. C. con el objetivo de llegar a los 355 días al año. Para eso necesitaban que uno de esos meses tuviera 28 días y le tocó al último en llegar. Cada cierto tiempo, se ajustaba el calendario con un mes extra de 27 días llamado Mercedonius. Finalmente, Julio César introdujo el calendario egipcio de 365 días, para lo que, por cierto, el año 46 a. C. tuvo que ser de 445 días. Había algunos errorcillos que cuadrar.

Para ajustarlo aún más, se añadió un día cada cuatro años después del 24 de febrero, que era el día sexto antes de las calendas de marzo. Este día sexto se contaba dos veces, por lo que era “bis sextus”, es decir, bisiesto, como relata Virgilio Ortega en Palabralogía.

16. ¿El tiempo se podría acabar?

Si el universo tiene un comienzo, ¿tendrá también un final? ¿Habrá un momento tras el que no habrá un después, como escribe George Musser en Scientific American? Es posible. Según este artículo, “si el universo deja de expandirse y vuelve a contraerse, seguiría un proceso similar al de un big bang al revés -el big crunch-, lo que llevaría a que el tiempo se detuviera”.

Esto llevaría a una pérdida de la direccionalidad y del sentido de la duración, con “fluctuaciones al azar de densidad y energía, causando que los relojes, si queda alguno, vayan adelante y atrás sin ningún orden”.

La dimensión temporal podría convertirse en otra dimensión espacial y los “procesos se convertirán en tan complejos que no se podrá decir que ocurran en lugares y tiempos específicos”. Es decir, “el espacio y el tiempo no darán estructura al mundo”. Todo esto podría pasar dentro de sólo 5.000 millones de años, según un pesimista estudio del físico Rafael Bousso, de la Universidad de Berkeley.

En este contexto, sobrevivir será complicado, pero al menos ya no hará falta madrugar.

La epopeya de San Elmo, la heroica resistencia de 600 cristianos contra miles de turcos


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  • El 23 de junio de hace 450 años, los últimos defensores de la fortaleza maltesa fueron abatidos, poniendo fin a un mes de intensos bombardeos sobre una posición que los turcos habían estimado de forma equivocada como fácil de conquistar
abc Ataque masivo de las tropas turcas contra la fortaleza de San Elmo, en Malta

abc | Ataque masivo de las tropas turcas contra la fortaleza de San Elmo, en Malta

El 23 de junio de 1565, el fallecimiento de los últimos defensores cristianos del fuerte de San Elmo, en la isla de Malta, dejó en manos turcas el valioso enclave después de un mes de asedio y 6.000 bajas entre los musulmanes. Los turcos habían estimado que San Elmo podría ser conquistado en cuestión de días, como previo paso para lanzarse a por la capital, pero el Gran Maestre de la Orden de Malta, Jean Parisot de la Valette, ordenó a sus hombres que no cedieran un centímetro de terreno mientras les quedara una gota de sangre. El enorme número de bajas causado por los caballeros de Malta, que resistieron sin rendirse hasta la muerte del último defensor, supuso a la larga un sacrificio demasiado alto para los turcos, que quedaron desmoralizados a causa de lo que habían creído de forma equivocada como una conquista fácil. Sin que ninguno de los bandos lo pudiera imaginar entonces, la hazaña de San Elmo terminó sellando la derrota del Imperio turco en aquella campaña.

Frente a las escasas fuerzas que pudieron reunir los cristianos para defenderse del ataque turco, las huestes otomanas congregaron a una de las mayores flotas de invasión de la historia moderna (131 galeras y medio centenar de barcos de menor calado) y cerca de 30.000 soldados para borrar del Mediterráneo a la Orden de Malta, que tenía su sede en este archipiélago cercano a Sicilia. El 18 de mayo de 1565, los turcos iniciaron la invasión del lugar. En la disputa por seleccionar el primer objetivo se impuso el criterio del almirante Pialí Bajá, que compartía el mando con el visir Mustafa Bajá y con el corsario Dragut: atacar la fortaleza de San Elmo antes de centrarse en la ciudad principal.

Construida en piedra maciza, San Elmo era una fortaleza situada frente a la capital y defendida por solo 100 caballeros y 500 soldados, la mayoría españoles e italianos, que iban a recibir el fuego de piezas de artillería de unas dimensiones nunca vistas hasta entonces. El anterior Gran Maestre de la Orden, Juan de Homedes, había ordenado su creación según la traza italiana –que reservaba a la artillería un lugar predilecto y que también estaba preparada para defenderse de sus efectos– cuando precisamente la amenaza turca pareció inminente unos años atrás. No obstante, como explica el historiador Rubén Sáez Abad, autor de «El Gran Asedio Malta, 1565» (HRM ediciones, 2015), su conquista «no era estrictamente necesaria pues solo era una fortaleza peligrosa porque funcionaba como punto artillero. De alejarse de su zona de disparo habría quedado como un simple espectador en la contienda». Los turcos cayeron en la trampa, y lo hicieron con estrépito.

Las tropas turcas pudieron haber atacar directamente, como propuso Mustafá, la Capital Vieja Mdina, en el centro de la isla, y desde allí dirigirse a los fuertes de San Ángel y de San Miguel, pero Pialí Bajá quería dar un golpe de autorizar que sirviera para quebrar el ánimo cristiano desde el principio. Y ciertamente, nadie podía imaginar que la resistencia fuera a ser tan encarnada. La guarnición cristiana, conformada por 600 soldados (solo 64 de ellos con la categoría de caballero), tuvo que hacer frente a un ataque masivo de miles de turcos. Para ello, el Gran Maestre de la Orden reclamó aprovisionar fuertemente la posición y sustituir a los soldados muertos cada noche, dando la impresión de que se trataba de una fuente ilimitada de hombres armados.

Los disparos de la artillería turca fueron devorando cada centímetro de los muros de San Elmo, hasta el punto de que resultó imposible asomar la cabeza en algunos tramos del muro. Cuando fue evidente que solo en un asalto directo se podría terminar con la pesadilla –en lo que ya era más un amasijo de ruinas que una estructura fortificada–, los turcos decidieron iniciar la lucha cuerpo a cuerpo. El mejor equipamiento de los cristianos y su férrea disciplina propiciaron que los malteses pudieran soportar una lucha que, por momentos, alcanzó la proporción de cien a uno. Con el paso de los días, la desesperación empezó a cundir entre las filas turcas como había previsto Jean Parisot de la Valette, sabedor de que cada día que pasaba estaba más cerca el rescate que Felipe II planeaba desde Sicilia.

wIKIPEDIA Llegada de la flota turca a Malta, por Mateo Pérez de Alesio

wIKIPEDIA | Llegada de la flota turca a Malta, por Mateo Pérez de Alesio

La guarnición pudo mantener la fortaleza, a pesar del lastimoso estado de los defensores, gracias al relevo brindado en el amparo de la noche por soldados que llegaban a nado cargados de suministros y dispuestos a resistir hasta el final. Sin embargo, los turcos consiguieron cerrar completamente el cerco a mediados de junio haciendo que cada baja cristiana fuera insustituible. Los defensores fueron cayendo uno a uno hasta que los últimos huyeron a nado cuando los turcos ya estaban sobre la fortaleza. Tras un mes de asedio, se hicieron con su anhelado objetivo: ¡Un amasijo de ruinas! Por el camino, además de conseguir un botín muy pobre y perder a miles de hombres, el bando turco extravió al legendario Dragut, que, empeñado en impedir la llegada de refuerzos, fue alcanzado en su galera por un proyectil desde San Ángel.

El rescate preparado por los españoles no llegó hasta el día 8 de septiembre cuando una fuerza de 8.000 cristianos desembarcó en la bahía de San Pablo, pero desde la sangría sufrida en San Elmo todo fue cuesta arriba para los intereses turcos. A falta de efectivos, la Valette había llevado con éxito el combate a su terreno: el de las hazañas.

 

«El origen de los Amantes de Teruel es un códice mandado escribir a finales del s.XV por la familia Marcilla»


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  • El historiador Fernando López Rajadel sospecha que las momias halladas en 1553 son en realidad madre e hijo

    abc Mausoleo de los Amantes de Teruel

    abc | Mausoleo de los Amantes de Teruel

Juan Martínez de Marcilla no cayó muerto porque Isabel de Segura se hubiera casado en su larga ausencia y se negara a darle un beso. Tampoco la joven cayó desplomada sobre el cadáver del caballero cuando en su funeral le mostró finalmente su amor. Así al menos lo cree el historiador Fernando López Rajadel, quien asegura que la historia de los Amantes de Teruel forma parte de un códice muy mutilado que conserva la Biblioteca de Cataluña, el manuscrito 353, que mandó escribir la familia Marcilla a finales del siglo XV para ensalzar su linaje. Se trata, según el experto, de un relato de ficción y no de una narración histórica.

«La leyenda de los Amantes de Teruel, con su amor romántico, y la de la Enterrada Viva de Alfambra, sobre un adulterio, son leyendas complementarias que formaban parte del manuscrito que hoy se conserva en Barcelona», afirma López Rajadel.

Las tres hojas originales del códice con el relato de los amantes se perdieron. Sin embargo, el notario, secretario y archivero del Concejo de la ciudad de Teruel Yagüe de Salas pudo copiarlas a principios del s. XVII.

«Yagüe de Salas había publicado en 1616 un libro muy pesado para el gusto de ahora llamado “Epopeya trágica”, que fue prologado por Cervantes y Lope de Vega, en el que recogió la historia de los amantes», explica el investigador turolense. El cronista oficial de Aragón Vicencio Blasco de Lanuza puso en duda que el relato hubiera existido realmente y Yagüe de Salas, ofendido, buscó en los archivos de Teruel. Allí encontró el famoso libro de linaje de la familia Marcilla, que ya estaba bastante deteriorado y al que se le habían desprendido varias hojas, entre ellas las de la historia de los amantes que copió.

Los Marcilla, que fueron señores de Escriche, al quedar sin descendencia habían legado sus bienes a la institución de la Santa Limosna fundada por Francés de Aranda, cuya administración tutelaba el concejo de Teruel. De ahí que Yagüe encontrara el manuscrito en los archivos.

Al escrito original se le habían añadido, sin embargo, notas adicionales como una fecha, la que sitúa los hechos en 1217, que Yagüe copió fielmente como el resto del documento. «Todas las fechas aparecen en el libro en números romanos, menos ésa», cuenta López Rajadel.

¿Madre e hijo?

El historiador especializado en la Edad Media turolense sospecha que fue el procurador de la Santa Limosna quien añadió esta fecha. Juan Pérez Arnal, un rico burgués que había comprado la casa de los Marcilla, era además el dueño de la capilla de la iglesia de San Pedro donde en 1553, siendo su hijo juez de Teruel, se descubrieron las famosas momias. No fue casualidad el hallazgo, considera López Rajadel. «Suena todo a un montaje de esta familia».

A su juicio, las momias seguramente sean de antepasados de los dueños de la capilla que fueron allí enterrados y cuyos cuerpos, con el clima seco y frío de Teruel, se momificaron. «Si en Teruel hubiera voluntad de aclarar las cosas, se sabría con certeza», se lamenta el historiador.

Los resultados de las pruebas con carbono 14 dados a conocer en 2004 probaron que los restos que reposan en los sarcófagos labrados por Juan de Ávalos corresponden a un hombre y una mujer que murieron a principios del s. XIV. Sin embargo, si se encargara un análisis más detallado López Rajadel está convencido de que «se descubriría que esa señora fue madre y que, por tanto, no fue Isabel de Segura».

El pormenorizado escrito de Yagüe de Salas sobre la exhumación de los cuerpos ya describe a la mujer «con caderas anchas» propias de haber tenido hijos, apunta. «Por los datos históricos y la documentación que se conoce», el historiador turolense sospecha que las momias corresponden en realidad «a una madre y un hijo».

Conrado Guardiola, autor de «La verdad actual sobre los Amantes de Teruel», ve posible la historicidad del relato. «Guardiola, que es profesor de Literatura y con el que tengo una relación cordial, está convencido de que hay una cita en la obra del s. XV “Triste deleytaçión” que se refiere a los amantes de Teruel», comenta Fernando López. Este experto añade, no obstante, que Vicenta Blay Manzanera, de la Universidad de Valencia, «ve claro que no es una alusión».

López Rajadel, que expuso su argumentación en el libro «Amor falso, amor verdadero» editado por Trafford en 2010, está a punto de publicar de la mano del Instituto de Estudios Turolenses una reconstrucción del manuscrito de la Biblioteca de Cataluña. El investigador, que ha comparado el «papel de letra antigua» con el resto del códice, confirma que «sí pertenece» al manuscrito. «El origen queda claro con esta publicación que saldrá antes de final de año», asegura.

«Interesante debate histórico abierto»

La Fundación de los Amantes de Teruel señala, por su parte, que «la tradición en torno a los Amantes parece remontar su origen al siglo XIII, en plena Edad Media». Esta referencia cronológica «ha sido generalmente defendida y aceptada por la historiografía más tradicional», aunque admite que «es un dato que todavía hoy continúa sin confirmar», y que ha dado lugar a «un interesante debate histórico que permanece abierto en la actualidad».

En cualquier caso, subraya la institución que mantiene y difunde la tradición, «el paso de los años ha convertido a los Amantes de Teruel en parte de la historia de la ciudad» de tal modo que «son uno de los elementos distintivos que la hacen reconocible y símbolo de identidad entre sus habitantes».

«Generación tras generación, ha sido conservada a través de los siglos hasta llegar hasta nuestros días, siendo considerada una de las tradiciones más importantes y antiguas de la ciudad», subraya.

Los Amantes de Teruel

El balcón de la Plaza Mayor que Felipe IV mandó construir para su amante «La Calderona»


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  • El romance entre la hija adoptiva de Calderón de la Barca y el Rey obligó a la actriz abandonar los escenarios en pleno éxito y provocó la ira de la Reina Isabel de Borbón
wikimedia Atardecer en la Plaza Mayor de Madrid

wikimedia | Atardecer en la Plaza Mayor de Madrid

Las conquistas de Felipe IV se cuentan a decenas: aristócratas, criadas, artistas, prostitutas e incluso alguna novicia pasaron por su alcoba para complacer al Rey. Sus numerosas aventuras dieron como resultado una treintena de hijos bastardos. Pero, sin duda, su romance con María Inés Calderón (Madrid, 1611 – Guadalajara, 1646) fue el que más repercusión social tuvo: mandó construir un balcón en la Plaza Mayor esquina con la calle Boteros (hoy Felipe III), para que pudiera asistir a los espectáculos que allí se celebraban.

Felipe IV conoció a la también conocida como «La Marizápalos» –como así se llama también el balcón que ordenó levantar para ella– en 1627. Fue en su debut teatral en el corral de comedias de la Cruz, en Madrid. Ella, que había sido abandonada de bebé, fue adoptada por Calderón de la Barca. Ella amaba el teatro, pero la relación con el Rey le obligó a abandonar los escenarios en pleno éxito y, a su vez, provocó la ira de la Reina Isabel de Borbón.

Por aquel entonces el monarca ya se había casado con la guapa Isabel de Borbón. Y, a su vez, «La Calderona» también tenía marido e incluso otro amante (Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres, viudo de la hija del Conde-Duque de Olivares). No obstante, el Rey quiso conocerla en persona y, con la excusa de felicitarla por su estreno teatral, entró en su camerino y ambos olvidaron sus compromisos matrimoniales.

La inclinación y el favoritismo de Felipe IV por «La Calderona» ya eran flagrantes: el Rey le había cedido a la actriz un asiento en el balcón real de la Plaza Mayor. La Reina, al igual que el resto de madrileños, conocía y soportaba en silencio los escarceos pasionales de su esposo. Hasta que un día explotó y ordenó que la expulsaran del palco real.

Sin embargo, el Rey lejos de calmar la ira de su esposa, decidió compensar a su amante predilecta y mandó construir otro balcón. Este, aunque en un lugar más discreto, sería exclusivamente para «La Calderona», al que los madrileños llamaron el de «La Marizápalos», por un vetusto baile que ella solía interpretar en sus actuaciones.

Juan José de Austria, «hijo de la tierra»

Fruto de su relación nació uno de los pocos hijos ilegítimos del Rey: Juan José de Austria, al que reconoció como suyo, pese a que fue bautizado como «hijo de la tierra» (así se inscribía en el libro de bautismos cuando se desconocía al progenitor) en la parroquia de San Justo y San Pastor. No fue hasta 1642, en plena adolescencia del muchacho, cuando Felipe IV le aceptó como suyo.

Ese mismo año, una vez que la pareja ya había terminado su relación, el Rey ordenó que «La Calderona» ingresara en el monasterio de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Tras ser abadesa durante varios años, harta de la vida monacal, huyó del convento y acabó sus días en la sierra que lleva su nombre al norte de Valencia.

Los griegos antiguos creían en los zombies


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  • Aparecen en un pueblo de la Sicilia helena restos de personas anclados a sus tumbas para impedir que se levantaran

    abc Desde luego, hay noches que no son nada aburridas

    abc | Desde luego, hay noches que no son nada aburridas

Los antiguos griegos creían en las versiones fantasmales de los muertos, zombies, para hablar en cristiano, dispuestos a, en una terrorífica noche de los muertos vivientes, liarse a mamporros y dentelladas con los seres vivivos. Vamos, como en la terrorífica «Yo anduve con un zombie», de Tourneur, o, más recuente, «El sexto sentido»: «En ocasiones veo muertos, parecen personas normales, pero están muertos».

Conocido como Passo Marinaro, el cementerio cerca de la ciudad costera de Kamarina en el sureste de Sicilia, se usa desde el siglo V. a. d. C., y en esta necrópolis se han realizado unos 3.000 entierros, entre los que más de la mitad contenían ajuares funerarios, en su mayoría jarrones de terracota, pero también figuras y monedas de metal.

Un cuerpo, encontrado en una tumba marcada del año 653 a.C. contenía una persona de sexo desconocido, que al parecer vivió un período de desnutrición o enfermedad grave en su vida.

Lo que es inusual es que la cabeza y los pies de la persona están completamente cubiertos por grandes fragmentos de ánfora,, según Carrie Sulosky Weaver, arqueólogo de la Universidad de Pittsburgh.

Los fragmentos de ánforas ncontrados en la Tumba 653 estaban destinados supuestamente a la clavija del individuo a la tumba y evitar que se vean, dijo Sulosky Weaver.

El otro entierro, etiquetado 693, contenía los restos de un niño de sexo indeterminado alrededor de 8 a 13 años. No hay signos de enfermedades, sin embargo, el niño fue enterrado con cinco grandes piedras colocadas en la parte superior del cuerpo.

«Parece que estas piedras se utilizaron para atrapar el cuerpo en su tumba», dijo Sulosky Weaver.

Se desconoce por qué los ocupantes de esos entierros fueron puestao en sus tumbas, pero «el trato especial sugiere que las creencias y prácticas Necrophobic estaban presentes en Sicilia cuando era una colonia griega», dijo Sulosky Weaver.

No hay extraterrestres en el Área 51


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  • Las declaraciones del Administrador de la NASA, reconociendo la existencia de la base militar, han vuelto a disparar los rumores, las leyendas y las teorías de la conspiración
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El Área 51 vuelve a estar de moda. Las declaraciones del Administrador de la NASA, Charles Bolden, reconociendo la existencia de esta base militar, han vuelto a disparar, en efecto, los rumores, las leyendas y las teorías de la conspiración. Por supuesto, Bolden aseguró que no hay platillos volantes ni extraterrestres en esa base. Se trata de un centro dedicado, eso sí, a la investigación y desarrollo militar, pero sin rastro de tecnologías alienígenas de ningún tipo.

La «confesión» de Bolden tampoco es nueva. Ya en 2013, la CIA también admitió la existencia de un centro de investigación en Nevada. Y también dijo que ese centro no tiene absolutamente nada que ver con supuestos «colaboradores» extraterrestres. Lo más probable es que allí, y con el mayor secreto posible, los norteamericanos hayan estado, y estén aún, diseñando nuevos tipos de aviones de combate y drones espía. Pero nada más.

El Área 51 fue construida en 1954 y se encuentra a unos 200 kilómetros al noreste de Las Vegas, en pleno desierto de Nevada, y es un destacamento remoto de la Base Edwards de la Fuerza Aérea norteamericana. En Agosto de 2013, el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó un informe titulado «La historia secreta de los U-2», y en él aparecen varias referencias al Área 51, una base de pruebas secretas del avión militar más famoso de la guerra fría.

La CIA también dijo entonces que la base se había utilizado para el desarrollo de varios aviones secretos, y reveló que fue precisamente durante el programa de desarrollo del SR-71 cuando se «disparó» el número de avistamientos OVNI en la zona. De hecho, más de la mitad de los informes sobre avistamientos de las décadas de los 50 y 60 se debieron a las pruebas de ese avión secreto en particular.

Más recientemente, nuevas instalaciones se han ido añadiendo a la base, con el objeto de desarrollar nuevos tipos de aviones espía o, incluso, según algunos expertos, de algún nuevo tipo de bombardero estratégico.

A pesar de ello, de vez en cuando sale a la luz algún «trabajador» del Área 51 que dice poseer todas las pruebas de la presencia y colaboración entre los militares norteamericanos y una civilización extraterrestre. Casos como el de Bob Lazar y, más recientemente, de Boyd Bushman, científico jubilado que trabajó para la Lockheed Martin, han contribuido a avivar la leyenda y a consolidar la idea de que, en realidad, el Área 51 es una especie de «base conjunta» de terricolas y alienígenas.

Lazar aseguró haber trabajado en 1989 en el Sector Cuatro del Área 51, y que allí se hacía ingniería inversa con platillos volantes, pero su famoso informe está lleno de errores e incluso su currículum está lleno de falsedades. Lazar, en efecto, aseguraba tener títulos del Instituto Tecnológico de California (CIT) y del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), pero su nombre ni siquiera aparece en las listas de alumnos de las dos instituciones. También dijo haber trabajado como físico en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, pero el propio laboratorio negó cualquier relación con él.

Boyd Bushman, por su parte, falleció el 7 de agosto de 2014 y dejó una «confesión» en forma de vídeo entrevista para que se difundiera después de su muerte. En ella asegura que en el Área 51, donde trabajó durante 30 años, se guardan varios platillos volantes, y que hasta 18 alienígenas «de dos razas diferentes» colaboran desde hace años con los norteamericanos, cambiando tecnología por ADN… Bushman habla en su vídeo de tecnologías anti gravedad que permiten a las naves moverse muy rápidamente en ángulos bruscos; de velocidades muy superiores a las de la luz y de extraterrestres de un metro y medio de alto y 200 años de edad.

Pero todo se desinfló al comprobar que las fotografías de ET exhibidas por el anciano no eran más que muñecos de plástico, vendidos por la cadena k-Mart.

Ahora, las declaraciones del administrador de la NASA vuelven a resucitar el tema. No importa cuántas veces se demuestre, ni cuantas pruebas se aporten, ni cuántos engaños se descubran. Por ejemplo, si es cierto que llevamos décadas aprendiendo tecnología alienígena, ¿dónse están esos adelantos inceríbles? Se haga lo que se haga, el Área 51 está ya en el imaginario colectivo de millones de personas que están convencidas de que los extraterrestres están ya entre nosotros, y que su presencia se nos oculta en virtud de una serie de siniestros planes de algunos gobiernos…