Nueva misión de la NASA estudiará la luna de Júpiter que podría albergar vida


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  • La agencia estadounidense ya eligió los nueve instrumentos que irán a bordo de la nave, que analizará la superficie de la luna Europa durante un periodo de tres años

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WASHINGTON.- La NASA anunció hoy el inicio oficial del trabajo de su nueva misión, que viajará hasta Júpiter para estudiar una de sus lunas, Europa, el principal cuerpo del Sistema Solar que podría albergar vida, dadas sus condiciones ambientales.

La misión -que aún no tiene nombre- ya seleccionó los nueve instrumentos que irán a bordo de la nave y que buscarán obtener más información sobre la superficie de Europa y sus características.

Datos obtenidos por otra sonda de la agencia (Galileo) indican que bajo la cubierta de hielo encontrada en su superficie habría un océano que podría tener dos veces la cantidad de agua que se encuentra en la Tierra. La tésis es que con agua salada, un fondo marino rocoso y la energía y química del mar, Europa sería la mejor opción para encontrar vida fuera de la Tierra en el Sistema Solar.

La nueva misión consistiría en una sonda que funciona a través de energía solar y que realizaría 45 vuelos cercanos a Europa durante un periodo de tres años, con alturas que irían desde los 25 a los 2.700 kilómetros.

El año pasado la NASA hizo un llamado a universidades y centros de estudio para que presentaran ideas para el instrumental que irá a bordo. Llegaron 33 propuestas y se eligieron nueve, que incluyen magnetómetros para estudiar el grosor del hielo de Europa y la salinidad de su océano y una cámara que mapeará y captará imágenes de la superficie de la luna.

Por ahora no hay una fecha definida para el lanzamiento de la sonda.

¿Qué nación perdió más soldados en la Segunda Guerra Mundial?


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  • Una infografía interactiva explica pormenorizadamente el número de fallecidos durante la contienda, su procedencia y la forma que tuvieron de expirar
ABC Archivo Grupo de soldados y oficiales polacos tomados prisioneros por los soviéticos durante la campaña de septiembre de 1939

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Grupo de soldados y oficiales polacos tomados prisioneros por los soviéticos durante la campaña de septiembre de 1939

Millones de muertos, un número mucho mayor de heridos y, si es posible, una cantidad aún superior de damnificados. La Segunda Guerra Mundial es, a día de hoy, uno de los conflictos de la Historia que más cadáveres ha dejado tras de sí. Pero… ¿Es posible saber cuántas personas murieron en esta contienda y por qué causas? Al parecer, sí. Así lo cree el cineasta Neil Halloran quien, en su último documental interactivo totalmente gratuito, presenta los horrores de esta contienda en forma de números.

Su investigación desentraña pormenorizadamente el cómo, cuándo y de dónde provenían los 40 millones de personas que fallecieron en la Segunda Guerra Mundial (22 de ellos, soldados y 18, civiles). Así pues, el documental desvela datos tan curiosos como el número de combatientes que dejaron este mundo en un frente concreto, el total aproximado de soldados que fallecieron de cada nación o, en términos civiles, cuántos judíos murieron en cada campo de concentración y de qué forma. Unos datos que su autor muestra en apenas 18 minutos.

Además de la dirección y los comentarios de Halloran, el vídeo (llamado «The Fallen of World War II») ha contado con varios investigadores y la colaboración de Andy Dollerson (a los mandos del sonido) y Altered Qualiea en la técnica. Tal y como puede verse en su página oficial, el vídeo tiene además una versión interactiva que permite al usuario bucear en estos truculentos datos. El corto, que se divide en varias partes, finaliza haciendo una comparativa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial para determinar que el ultimo ha sido el mayor conflicto que ha vivido nuestra Historia

Los datos

En el documental, Halloran señala que la nación que más víctimas contó a nivel militar fue la Unión Soviética. Y es que, tuvo que llenar nada menos que 8.7 millones de atáudes -reconocidos por el gobierno- para sus soldados (tres veces más que la actual población de Madrid). El experto no se detiene en este punto, pues también señala que perdieron casi 1.000.000 en la batalla de Stalingrado (la contienda que cambió el curso de la guerra y detuvo el avance alemán). Los nazis no se quedaron atrás, pues se despidieron en el mismo lugar de 600.000 de sus combatientes (100.000 de ellos, hechos prisioneros).

Por otro lado, el documental nos muestra que, de los 405.000 soldados estadounidenses que murieron en la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría lo hicieron entre 1944 y 1945, algo que parece lógico si se considera que fue ese año en el que se realizó el Desembarco de Normandía. De ese total, 2.500 dejaron este mundo al desembarcar en la playa de Omaha, una de las más castigadas en esta operación. No fue menos duro el frente del Pacífico, donde 12.500 expiraron en la batalla de Okinawa contra los japoneses (5.000 de ellos debido a los kamikazes). Por el contrario, Polonia «solo» (si es que se puede usar este término) tuvo que lamentar la muerte de 200.000 combatientes.

A su vez, el documental revela datos tan curiosos como que la gran mayoría de naciones perdieron más población durante la ocupación alemana y sus continuas «purgas», que durante su resistencia al invasor (ya fuese este Alemania –en la gran mayoría de los casos- o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Un claro ejemplo es que, de los polacos muertos, más de la mitad fueron asesinados tras la ocupación de las dos regiones anteriormente comentadas.

Halloran, además, hace un recuento del número de civiles a los que la Segunda Guerra Mundial segó la vida. De esos 18 millones, el cineasta afirma que más de 6 (un tercio) eran judíos. Los datos determinan, por otro lado, cuántas personas de ese total fueron asesinadas en los campos de concentración y en cuáles. Con todo, lo mejor es disfrutar del cortometraje para empaparse de la cantidad de familias destrozadas que dejó esta contienda.

Doscientos años de la batalla de Waterloo: el día de la épica victoria sobre Napoleón


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  • Todos los países que participaron en el combate conmemoran estos días la Batalla de Waterloo que cambió la historia de Europa
reuters El Príncipe Carlos en las celebraciones de la Batalla de Waterloo

reuters | El Príncipe Carlos en las celebraciones de la Batalla de Waterloo

 En el ejemplar del jueves 22 de junio de 1815 el «Times» de Londres daba cuenta de lo sucedido en los últimos días al otro lado del Canal de la Mancha: «Un comunicado del duque de Wellington, fechado en Waterloo el 19 de junio, da cuenta de que la víspera Bonaparte atacó, con todas sus tropas, a las líneas británicas, apoyadas por un cuerpo de prusianos. Dicho ataque, después de un largo y sanguinario conflicto, terminó con la derrota total del ejército enemigo».

Dos siglos después, muchos de los miles de turistas que visitan cada año el escenario de Waterloo creen que la batalla la ganó Napoleón. Pero no. A pesar de que esta vasta planicie situada al sur de Bruselas está llena de símbolos que evocan al emperador hasta en el más mínimo detalle de sus últimos momentos de gloria, son en realidad el escenario del final de una epopeya de tres lustros que recorrió el continente europeo desde Cádiz hasta Moscú. Los campos de batalla que tomaron el nombre del villorrio donde Wellington tenía su cuartel general son ahora una de las principales atracciones turísticas de Bélgica, un país que no existía en aquel momento y que muy probablemente no habría nacido si Napoleón no hubiese sido vencido.

Representantes de todos los países que participaron en el combate han sido invitados por el Rey Felipe de los Belgas a las ceremonias previstas para hoy, envueltas aún en sensibilidades entrecruzadas. Bélgica quiso emitir una moneda conmemorativa de 2 euros, pero la República Francesa lo ha vetado porque no quería ver circulando por toda Europa un recuerdo de la derrota del emperador. Ni el presidente Hollande, ni la canciller Angela Merkel (Alemania no existía tampoco, pero el reino de Prusia fue un actor central) estarán presentes en el montículo que se levantó después de la batalla, en el lugar donde fue herido el Príncipe de Orange, cuando Bélgica era todavía parte del Reino de los Países Bajos. Los Reyes Guillermo y Máxima de Holanda estarán presentes a pesar de las reticencias de parte de la prensa holandesa, que reprocha a los belgas que se hayan apropiado de un episodio en el que solo fueron actores pasivos.

En suma, el Príncipe de Gales es, seguramente, el invitado que va a estar más cómodo en esta ceremonia, que se completa este año con una espectacular reconstrucción de la batalla con casi tantos figurantes como soldados participaron en los hechos. En 1815 se enfrentaron 122.000 franceses con 366 cañones, contra 230.000 aliados, entre británicos, holandeses y prusianos y medio millar de piezas de artillería.

Se supone que podía haber también españoles en ambos bandos, unos y otros veteranos de la guerra de la Independencia en la que Wellington había aprendido durante seis años a contrarrestar a la máquina de guerra más poderosa del mundo en la época. Pero el mayor protagonista español en aquel día de 1815 fue el general Álava, un militar vasco que acabó siendo uno de sus mejores amigos. La ofensiva de Napoleón había sorprendido al estado mayor aliado y Álava, que entonces era embajador en Holanda, volvió a ser su mano derecha, el coordinador en el combate definitivo contra el sueño imperial francés. Su descendiente, el donostiarra Gonzalo Serrats Urrecha, autor de una apasionante recopilación de la correspondencia entre ambos militares, representará al militar español en la ceremonia.

Dos siglos después queda solamente la fascinación ante la figura de un emperador a un tiempo considerado héroe y villano. En Francia solo el exprimer ministro socialista Lionel Jospin se ha atrevido a escribir una biografía crítica de Napoleón. Los belgas han hecho cervezas, chocolates y todo un largo etcétera de objetos conmemorativos, con la certeza de que dentro de otros cien años seguirán llegando turistas a contemplar ese espacio donde murieron o fueron heridos en una jornada 115.000 hombres de los dos bandos (66.000 franceses y 55.000 aliados), y seguirán contemplando la recreación que se hace todos los años, y tal vez esperando que un año por fin sea Napoleón quien gane.