La película nazi que recaudó más que ‘Avatar’


El Confidencial

  • Un documental revisa los 100 filmes de ideología nacionalsocialista rodados durante el Tercer Reich
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Joseph Goebbels en Berlín

Una de cifras frías para empezar: durante los doce años del régimen de Adolf Hitler (1933-1945), se produjeron 1.300 películas en Alemania. Acabada la guerra, los aliados prohibieron 300 filmes por considerarlas propaganda nazi pura y dura. Años después, los expertos redujeron la cifra a un centenar, cuarenta de los cuáles siguen prohibidos y están guardados bajo siete llaves.

He aquí el contexto analizado por el documental Forbidden Films, de Felix Moeller, que programa el Atlántida Film Fest en un ciclo sobre cine y propaganda.

Forbidden Films comienza con un descenso al almacén de los filmes prohibidos. Y sigue con imágenes de una película de época, rodada durante el nazismo, en la que una turbamulta enardecida exige expulsar/linchar a los judíos.

El documental salta luego al interior de un centro cultural israelí en Múnich, donde hay cola para ver El judío Suss (1940), película producida por el Ministerio de Propaganda nazi, dirigido por Joseph Goebbels… No, no es que los judíos de Múnich se hayan vuelto locos, es que El judío Suss se proyecta hoy día por motivos pedagógicos: qué mejor manera de entender lo que pasó en Alemania en los años treinta que enfrentarse a su imaginario más siniestro.

‘YouTube está repleto de vídeos nazis’

No obstante, acceder a algunos de estos filmes no es fácil. “Si quiero ver estas películas, tengo que ir al Archivo, lo que es una barrera importante. O tengo que esperar a que la pongan en el cine, lo que es muy inusual. O tengo que pagar por el DVD a algún distribuidor de derechas al que no quiero apoyar. O descargarlas en YouTube, que está repleto de propaganda nazi y me saludan constantemente con un Heil Hitler”, cuenta la académica del cine Sonja M. Schultz.

Entre la prohibición y la difusión

He aquí la clásica discusión sobre qué hacer con el legado nacionalsocialista: arrojarlo al mar o mostrarlo al público como modo de asumir críticamente el pasado. Si es más nocivo ver estas películas o no verlas.

“Hoy día podrían pasar por películas absurdas. Cintas antisemitas o antibritánicas cuyo sentido propagandístico es tan evidente que habrían quedado desfasadas. Pero ahí radica su peligro precisamente. El peligro de que estos estereotipos vuelvan a calar”, analiza en el filme Moshe Zimmermann, historiador de la Universidad Judía de Jerusalén. “A veces no te das cuenta de que eres víctima de ciertos prejuicios o estereotipos. Eso es peligroso. Sabes que es una película y lo aceptas, pero quizá estés asumiendo sin querer un estereotipo nazi”, añade Zimmermann.

“Creo que las grandes películas propagandísticas deberían verse de nuevo, aunque sean ejemplos negativos. Hay que dejar a la gente pensar por sí misma, especialmente si hablamos de escritores o historiadores, o si no sabes mucho sobre el país y quieres aprender. No creo que sea inteligente privar a la gente de conocer más sobre su pasado”, difiere el director de cine Oskar Roehler.

Otro dato: 20 millones de alemanes vieron El judío Suss cuando se estrenó en 1940, nueve millones más de los que vieron Avatar en 2009. El judío Suss también tuvo más espectadores que Titanic (1997). En otras palabras: Goebbels aplasta a James Cameron.

Para rematar, una cita de Joseph Goebbels: “Las películas son el medio más importante para la propaganda”. De lo que no dijo nada Goebbels fue del asunto que aquí nos ocupa: si es mejor enterrar o afrontar el pasado.

Philae despierta tras un sueño de siete meses a bordo de un cometa


  • a sonda rosetta recibió una señal de 40 segundos
  • El robot, cuya misión se espera pueda ayudar a entender los orígenes del universo, entró en hibernación en noviembre al no poder recargar sus baterías solares
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Una de las primeras imágenes del cometa enviada por Philae. (ESA)

El módulo Philae ha dado señales de haber recuperado su actividad tras un letargo de casi siete meses sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, ha informado este domingo la Agencia Espacial Europea (ESA) a través de la red social Twitter.

“Hola Tierra. ¿Puedes oírme?”, tuiteó la misión Philae Lander, para preguntar después, en su habitual tono desenfadado y personalizando al robot: “¿Cuánto tiempo he estado dormido?”.

A lo que respondió la ESA: “¡Hola Philae! ¿Eres realmente tú? Qué bien tener noticias tuyas. ¿Cómo estás?”.

La sonda Rosetta recibió la pasada noche una corta señal de unos 40 segundos procedente de Philae, lo que indicaría que sus baterías se han reactivado y que el aparato ha resistido las condiciones climáticas y ambientales, según informó el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) francés.

“La buena noticia llegó en medio de la noche, cuando Philae respondió a nuestras llamadas. Tuvimos alrededor de dos minutos de enlace entre Rosetta y Philae, y 40 segundos de datos. Ahora hay que analizar todo esto, pero Philae vive”, explicó el presidente del CNES, Jean-Yves Le Gall, a la emisora RTL.

Podría retomar sus trabajos proóximamente

El pasado 12 de noviembre, Philae se posó en la superficie del cometa y permaneció operativo durante casi 57 horas, consiguiendo enviar datos valiosos, aunque posteriormente, al quedar en una zona oscura del cuerpo celeste, no pudo recargar sus baterías solares y entró en hibernación.

En las últimas semanas, los científicos de la misión Rosetta ya habían pronosticado que el módulo podría despertar en junio, a medida que el cometa se acercase al Sol y que las baterías solares que alimentan a Philae tuvieran la oportunidad de recargarse.

La sonda Rosetta tuvo que viajar durante diez años a más de 510 millones de kilómetros de la Tierra para poder depositar en el cometa a Philae. El motivo por el que el robot se encuentra en una misión tan lejos de su hogar es que los científicos creen que los cometas encierran claves para comprender los orígenes del universo, una suerte de máquinas del tiempo que vagan por el espacio.

Adiós a la legendaria juguetería FAO Schwarz en la Quinta Avenida


La Vanguardia

  • La tienda, que ha sido escenario de películas como ‘Big’, es un imán para los turistas que visitan Nueva York, atraídos por sus enormes peluches

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Nueva York. (EFE).- La legendaria juguetería FAO Schwarz de la Quinta Avenida de Nueva York, una de las más grandes y antiguas del mundo, cerrará sus puertas en julio a causa de los altos alquileres en esa exclusiva zona de Manhattan, se informó hoy.

La empresa, fundada en 1862, tiene desde los años 30 su principal establecimiento en la conocida arteria neoyorquina y ocupa desde 1986 su actual emplazamiento en las inmediaciones de Central Park.

La tienda, inmortalizada en varias películas, cerrará sus puertas el 15 de julio. Según el diario The New York Times, FAO Schwarz llevaba años negociando su alquiler con los propietarios del edificio y finalmente pactó dejar el local antes del final del contrato, en 2017.

La compañía, que fue adquirida en 2009 por Toys Us, trata ahora de encontrar un nuevo emplazamiento, aunque, de acuerdo con el periódico, es poco probable que la nueva tienda abra antes de otoño de 2016. Su actual ubicación es un imán para los turistas que visitan Nueva York, atraídos por los miles de peluches -algunos de más de tres metros de altura- y ha sido escenario de múltiples películas.

La más famosa de ellas es Big, en la que Tom Hanks, que encarna a un niño que de un día para otro se encuentra en el cuerpo de un adulto, protagoniza un baile sobre un piano gigante de la tienda, otra de sus grandes atracciones que sigue pudiendo visitarse.

Podemos Tintín


El Mundo

  • Moulinsart S.A. es la empresa que gestiona con mano de hierro y alta rentabilidad el legado de Hergé. ¿Quién está detrás? ¿Cuáles son sus planes? ¿De verdad que se está resquebrajando su monopolio?

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Los lectores de las aventuras de Tintín, millones en todo el mundo, reconocen inmediatamente la palabra Moulinsart, el mítico castillo propiedad del capitán Haddock en el que viven varios de los protagonistas y en el que se desarrollan tramas completas como ‘Las joyas de la Castafiore’.

Pero para los aficionados de verdad, los ‘tintinólogos’, la palabra Moulinsart tiene otras connotaciones mucho más profundas y en buena parte poco agradables. Tras la muerte de Georges Prosper Remi (Hergé) en 1983, su legado y los derechos de autor de su obra han estado administrados por su viuda, Fanny Vlamynck, a la que conoció a mediados de los 50 y con la que se casó en 1977 tras divorciarse de su primer mujer, Germaine Kieckens.

Fanny heredó los derechos de autor de Hergé, y se hizo cargo primero a través de la Fundación Hergé y Studios Hergé. En 1993, Vlamynck se volvió a casar, con el británico Nick Rodwell, un ‘fan’ de Hergé que abrió la primera tienda sobre Tintín en Reino Unido. Y ya como Fanny Rodwell, desde 1996, ambos han gestionado con mano de hierro el legado y una fortuna multimillonaria través de Moulinsart S.A.

En los últimos 20 años, la firma se ha hecho célebre por su persecución implacable de todo uso, comercial o no, de la marca Tintín o cualquiera de sus derivadas y personajes. Ha puesto cientos de denuncias, pleitos, demandas y amenazas por todo el mundo. A grandes empresas y a particulares, a sociedades de autores y a pequeños clubes de admiradores.

Presiona y persigue a todo el que use el nombre o cualquiera de las imágenes o “pervirtiera” su legado con homenajes. Para poder usar a Tintín, la marca o los dibujos, incluso para publicaciones privadas sin ánimo de lucro, es necesario pasar por caja. Sin concesiones ni clemencia a sus millones de fans.

Venda a Tintín

Los tentáculos de Moulinsart llegan a todas partes y no admiten matices. Tras la muerte del genio, en 1983, se especuló con la posibilidad de que su viuda vendiera los derechos para desligarse de su recuerdo, pero ella siempre lo ha negado. “Qué horror. La idea de que su obra se dilapidara me resultaba insoportable”, explicaba en una entrevista con el diario ‘Le Soir’ en 2013, en el 30 aniversario de la desaparición de Hergé.

Ella se quedó la Fundación y los Estudios Hergé, que dieron paso a Moulinsart. En sus estatutos se establece que la sociedad anónima “está encargada de la explotación comercial de la obra de Hergé” y que “ejerce sus actividades en diferentes sectores: el textil, el de objetos (estatuillas, juguetes), las ediciones de sus libros, la papelería y los soportes multimedia (internet, aplicaciones y producciones audiovisuales).

Moulisart, bajo ese marco, tiene acuerdos con numerosas empresas. Y es quien fija las -draconianas- condiciones. Lo recuerdan bien, por ejemplo, los miembros de la que fue Associació Catalana de Tintinaires, a los que los Rodwell obligaron a cambiar de nombre bajo amenaza de pleito. Al final escogieron como nombre 1001, que en catalán se pronuncia mil-ú, el nombre del perro de Tintín.

En 2008, para conmemorar el nacimiento del dibujante, Ediciones De Ponent publicó ‘El Loto Rosa’, una obra con ensayos y relatos de ficción. Con el permiso de la empresa belga. Entre ello, había una ucronía distópica con Tintín en depresión, sus amigos alcoholizados e internados y su perro muerto, de Antonio Altarriba e ilustrada por Ricard Castells y Hernández Landazábal. Los abogados de Moulinsart presionaron tanto a la editorial como a las grandes superficies para la retirada del libro por considerar que “pervertía” el trabajo de Hergé. Y a pesar de que no había infracción legal, las partes acabaron llegando a un acuerdo para no reeditar el libro tras agotar sus primeras 1.000 copias.

Las cifras que mueven Tintín son astronómicas .Fanny Rodwell es la fundadora y mecenas del Museo Hergé, un espectacular edificio en Lovaina la Nueva, a 30 km de Bruselas, con una inversión de 15 millones de euros. La entrada cuesta 9.50 euros. Pero incluso en la inauguración, en 2009, se impidió a los cámaras y a los fotógrafos tomar imágenes, una decisión que generó una enorme polémica y muchas críticas.

Según el ‘Sunday Times’, la pareja Rodwell tenía en 2011 una fortuna de 64 millones de libras, más de 70 millones de euros. Que aumentó gracias a un buen pellizco con la película de Spielberg.

Hace unos años, la primera edición de un Tintín en América se vendió por 1,3 millones de euros. Y el año pasado, otra, en París, por 2,1 millones. En 2009, un coleccionista anónimo pagó tres millones de euros por una página original de ‘Las joyas de la Castafiore’ hasta 312.500 euros. Y la editorial vende cada año más de un millón de ejemplares de los álbumes.

A diferencia de otros grandes autores, Hergé dejó muy claro que a su muerte no quería nuevas aventuras de Tintín. Los protectores de su legado han cumplido escrupulosamente, pero en 2013 avisaron de que, quizás, dentro de cuatro décadas, sea necesario romper su promesa.

La editorial Casterman y la sociedad Moulinsart, explicaron entonces que tienen prevista la publicación de un nuevo libro de aventuras de Tintín como tarde en 2052, para evitar que la marca Tintín pase a ser de dominio público al cumplirse los 70 años de la muerte del dibujante.

Ambas partes fueron muy claras. “Hergé no quería que otros crearan nuevas historias del personaje, pero lanzaremos una novedad un año antes de que la obra caiga en dominio público para proteger y promover” el legado de Hergé.

Y esa era la historia hasta la semana pasada, cuando una sentencia de un Tribunal holandés ha revolucionado el mundo del comic.

El caso comienza con un pequeño club privado, y sin ánimo de lucro, de ‘fans’ holandeses, la Hergé Genootschap (Sociedad Hergé). Sus componentes editan cada cuatrimestre una pequeña publicación, la ‘Duizend Bommen’ (derivada del clásico “Mil rayos” de Haddock”), con ficción y viñetas de Tintín.

El club y Moulisart tenían un acuerdo, remunerado, que la revista quiso romper. El club y la firma fueron a los tribunales. Parecía un caso imposible, hasta que apareció un documento de 1942 que, según los admiradores, cambia para siempre el legado de Hergé. O no.

Según la corte de La Haya, los derechos de Tintín no pertenecen a los herederos de Hergé, a los Rodwell, pues el papel que ha aparecido constata que el artista cedió los derechos a su editor. “Aparece en un documento de 1942. Herge dejó los derechos para publicar los libros de las aventuras de Tintín al editor Casterman, así que Moulinsart no es la que decide quién puede utilizar el material de los libros”.

Las oleadas de júbilo de los aficionados han sacudido los foros esta semana. Pero quizás de forma precipitada. “La gran pregunta es si otros club de fans tienen que continuar pagando a Moulinsart. Quizá un juzgado belga tiene que realizar una sentencia similar para que entre en vigor en Bélgica”, aseguró Stijn Verbeek, secretario de la Hergé Society, en declaraciones recogidas por France Press.

El problema es que Moulisart nunca ha puesto en duda a quién pertenecen los derechos de reproducción. En una nota enviada a los medios esta semana, la empresa se declara “asombrada” por la “confusión” del tribunal holandés. Y explica que “el contrato entre Ediciones Casterman y Hergé especifica que la editorial tiene los derechos de publicación en papel y en todos los idiomas de Las aventuras de Tintín”, pero que “todos los derechos restantes, incluyendo el derecho de explotar de forma separa extractos de los libros, son propiedad de Hergé”.

Por ese mismo contracto, explica la sociedad de los herederos, “únicamente Ediciones Casterman tiene los derechos para la publicación en papel de Las aventuras de Tintín” y “sólo Moulinsart S.A.. puede explotar o autorizar la reproducción de los dibujos y extractos de los libros con la imagen de Tintín el resto de personajes del universo Hergé”.

La empresa ha anunciado que apelará la decisión inmediatamente, pues no comprende cómo la corte no tiene en cuenta ese detalle. Y dejan entrever en privado que el problema puede ser meramente formal, obligando a que en determinados casos tenga que ser la editora la que denuncie o vaya a juicio, y no la sociedad.

El «Pasapoga», de centro de espionaje antinazi a tienda de ropa en la Gran Vía


ABC.es

  • La pista sobre la que bailaron Ava Gardner y Gary Cooper fue en sus primeros años, coetáneos con la II Guerra Mundial, punto de encuentro de agentes secretos de ambos bandos

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El Pasapoga, situado en el número 37 de la Gran Vía

No es la primera vez que desde este espacio se habla de Aline Griffith, la modelo norteamericana que actuó como espía en Madrid durante la Segunda Guerra Mundial, bajo el monóculo de los agentes nazis a los que ella misma investigó. En este caso, sin embargo, no es tanto sobre ella, pues entra en la historia tangencialmente, y sí de uno de los escenarios sobre los que recabó la información de personajes como Hans Lazar, el responsable de la propaganda alemana en la capital. Fue en la Gran Vía con Callao, a principios de los 40, cuando comenzó la vida del «Pasapoga».

En sus primeros años de vida, coetáneos con la guerra, fue cuando, entre bailes, Griffith abria sus ojos al tiempo acercaba sus oídos al propietario del local, según recoge en su libro «La espía que vestía de rojo». Bernard Hinder, judío francés, contaba con una gran habilidad para enterarse de los asuntos que, en aquel Madrid cómplice y dual, interesaban tanto a los servicios de inteligencia de la embajada británica como a su homóloga de Estados Unidos. Hinder era un nexo habitual con los espías del bando aliado, actores de un escenario de película a pesar de la depresión plomiza que caracterizaba a la ciudad.

Declive y cierre

Con el tiempo, antítesis de su imagen primigenia, el «Pasapoga» cambió su lustre y su público elevados para convertirse en un lugar de copeteo y ligoteo casi burdo, sobre todo encuentro de foráneos en búsqueda de faldas. Así atravesó su declive, clandestinidad y trapicheos mediante, hasta su cierre y regeneración reciente. Después de su periplo como discoteca, la pista de baile en la que bailaron Ava Gardner y Gary Cooper, todavía en su mejor tiempo de esplendor, dio un giro radical.

Bajo los también célebres cines Avenida, las historias de otro tiempo, diplomacía paralela, estrellas de Hollywood y arrumacos de postín, se escondieron entre pantalones vaqueros, zapatos y camisetas, pues desde 2007 -cuando se certificó institucionalmente su cambio de rumbo- el número 37 de la Gran Vía alberga un establecimiento comercial de una famosa marca de ropa.

El escaso papel militar de la Resistencia francesa


ABC.es

  • «La Résistance» fue equiparada de forma poco precisa al incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, a la tenacidad de los guerrilleros griegos o a la audaz actividad de los partisanos yugoslavos
 Biblioteca del congreso de EE.UU. Desfile de la 2.ª División Blindada por los Campos Elíseos, París, el 26 de agosto de 1944


Biblioteca del congreso de EE.UU.
Desfile de la 2.ª División Blindada por los Campos Elíseos, París, el 26 de agosto de 1944

Junto a los descamisados revolucionarios asaltando la fortaleza de la Bastilla en 1789 y las barricadas atravesadas en las calles de París en 1848, la imagen de los miembros de «La Résistance», ataviados con boinas y brazaletes, combatiendo a los nazis por los bosques bretones, ocupa un lugar preferente en la vinculación histórica de los franceses como pueblo centinela de la libertad. No obstante, la realidad de Francia durante la II Guerra Mundial fue otra muy distinta al mito que hoy pervive. La Resistencia francesa se antojó escasa frente a un régimen que contó con gran respaldo por parte de los grupos dirigentes franceses, ya fuera por miedo o por interés político.

El Gobierno de Francia, humillado por Hitler

A diferencia de lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial, la red de fortificaciones y trincheras sirvió de poco frente al implacable avance de los tanques nazis en 1940. Desde el final del periodo conocido como «guerra de broma», el 10 de mayo de 1940, los alemanes invadieron Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos y Francia en cuestión de mes y medio. Tras fracasar la operación conjunta de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y el Ejército Francés en el norte de Bélgica, que precipitó una de las mayores evacuaciones de la Historia en Dunkerque, Francia se vio obligada a firmar un armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940 que condujo a la ocupación directa alemana de París y de dos tercios de Francia. Como muestra de humillación, Adolf Hitler impuso que el documento se firmara cerca de Compiègne, ya que allí se había firmado el armisticio con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Ordenó, además, que se trajera el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado aquel armisticio y se colocó en el mismo lugar donde había estado en 1918.

El mariscal Philippe Pétain, el gran héroe nacional en la Primera Guerra Mundial, asumió el gobierno de la supuesta zona libre francesa, con sede en el sudeste de Francia, conocida como la Francia de Vichy. Además de héroes militares del calibre de Pétain, políticos franceses como Pierre Laval –antiguo miembro del partido socialista francés– o numerosos intelectuales y artistas, una buena parte de los poderes franceses apoyaron la presencia nazi no solo en el sudeste sino en la zona directamente ocupada. La derecha ultraconservadora vislumbró la ocasión perfecta para emprender una revolución nacionalista que impugnara los principios ilustrados de la acontecida en 1789.

En apariencia, la zona libre se presentaba como un estado independiente al poder alemán, pero en realidad la estrecha colaboración entre el gobierno de Pétain y la Alemania nazi reducía a mínimos su autonomía. Así y todo, Vichy perdió la poca independencia de la que disponía después de que la «zona no ocupada» fuera invadida por tropas alemanas e italianas el 11 de noviembre de 1942, con lo cual las tropas de la Wehrmacht desplazaron del mando a la administración civil francesa.

Mientras el país era gobernado desde Berlín, se organizaron dispersos núcleos clandestinos contra la invasión extranjera. El sabotaje de las líneas de suministro militar, las operaciones militares de bajo impacto contra las tropas de ocupación y las fuerzas del régimen de Vichy y la difusión de una amplia prensa clandestina fueron las principales actividades de «La Résistance», que, a través de los conocidos como maquis, afianzaron su area de acción sobre las zonas montañosas de Bretaña y del sur de Francia. Estos grupos clandestinos, sin embargo, solo llegaron a movilizar al 2 o 3% de la población francesa en su periodo de mayor actividad. Una cifra escasa frente al colaboracionismo reinante y el sorprendente silencio de muchos grupos políticos como los comunistas. Antes de entrar en la resistencia contra la ocupación nazi, el PCF prefirió adoptar la línea oficial del pacto germano-soviético entre Stalin y Hitler. Solo cuando Hitler ordenó atacar la URSS, el Partido Comunista Francés sumó sus fuerzas a la Resistencia.

Además de implicar a un porcentaje bajo de la población, que se elevó solo cuando el balance de fuerzas europeas empezó a perjudicar a los alemanes, el impacto militar de las acciones de la Resistencia francesa ha sido estimado por los expertos en el conflicto mundial como muy limitado, más allá de que obligara a los germanos a movilizar a la Gestapo en persecución de estos grupos disidentes. «Qué valientes eran los chicos de la Resistencia Francesa. Los pobrecillos se hincharon a oír canciones de Maurice Chevalier», resumió con humor el cómico Woody Allen sobre la escasa incidencia de estas milicias. No en vano, el periodista Alan Riding en su ensayo «Y siguió la fiesta» y el historiador Robert Paxton en su libro «Vichy France: Old Guard and New Order», entre otros autores, han evidenciado que la Resistencia Francesa apenas fue una brisa comparada con la ventisca kamikaze del levantamiento del gueto de Varsovia, el incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, la tenacidad de los guerrilleros griegos y soviéticos, y la efectiva audacia de los partisanos yugoslavos. Fue, de hecho, un decisión propagandística del carismático Charles de Gaulle la que equiparó la oposición de su país a la mostrada en otros rincones de Europa.

Charles de Gaulle busca tapar el oprobio

En paralelo a la tímida resistencia surgida en el interior de Francia, el general Charles de Gaulle fundó en su exilio en Londres el movimiento «Francia Libre» en contra del gobierno de Vichy. Tras una rápida campaña militar dirigida por el general Georges Catroux, la Francia Libre se adueñó del África Ecuatorial Francesa a finales de 1940. Este golpe de mano extendió pronto su influencia a la colonia francesa del Camerún, que también se unió a la Francia Libre. Como hábil propagandista, Charles de Gaulle unió sus fuerzas con la Resistencia interior y llamó desde el territorio conquistado en África a la población de Francia a sumarse a la lucha.

Al finalizar la guerra, De Gaulle regresó convertido en un héroe nacional para presidir el Gobierno Provisional de Francia. Pese a que aprobó la ejecución de destacados colaboracionistas como el primer ministro Laval o el escritor Robert Brasillach, las prioridades del líder galo pasaron por correr un tupido velo sobre la actuación de su país en la guerra. El líder francés usó para ello el mito de la fiera Resistencia francesa, que bajo ningún concepto claudicó frente a las malvadas fuerzas extranjeras. Desde el punto de vista político, esta decisión alineó definitivamente a Francia entre las potencias vencedoras cuando, en realidad, había sido derrotada junto a Alemania. Asimismo, el astuto movimiento de De Gaulle emplazó a la mayor parte de la población del lado de la Resistencia durante la guerra y sirvió para neutralizar el peligroso cariz comunista que había adquirido el movimiento en su último año, precisamente cuando más había crecido en tamaño. Así, evitó de paso que la minoría de franceses que se comprometió con la Resistencia reclamase derechos de vencedor, como podía ocurrir en el caso de los que militaban en el Partido Comunista, frente la mayoría de franceses que colaboró o se mantuvo en un segundo plano durante la ocupación.

Cinco ocasiones en las que la poligamia y los asesinatos cambiaron la historia


ABC.es

  • Desde las extrañas muertes que provocaron el ascenso de Cleopatra al poder, hasta los seis matrimonios de Enrique VIII
Wikimedia Se cree que una de las concubinas de Ramsés III urdió un plan para asesinarle

Wikimedia
Se cree que una de las concubinas de Ramsés III urdió un plan para asesinarle

Muertes y traición. Al observar con detenimiento la historia, es posible comprobar que estas dos características son las que más se repiten durante siglos. Y es que, parece mucho más fácil recurrir a la sangre y al cuchillo que a la diplomacia para solucionar los problemas entre familiares.

Y si no, que se lo digan a personajes tan conocidos como Cleopatra o Alejandro Magno, los cuales ascendieron al trono en extrañas circunstancias (y, según se sospecha, gracias al uso de la daga contra sus parientes). Así lo afirma, al menos, el último dossier de la revista especializada «Live Science».

1-Las misteriosas muertes de los hermanos de Cleopatra

Cleopatra, reina de Egipto y conquistadora de corazones, es famosa por su belleza y por su gran capacidad política. Sin embargo, lo que menos se conoce de ella es que ascendió al trono gracias a una serie de fortuitas muertes de varios de sus familiares. Y es que, estaba determinado que, tras la muerte de su padre, el trono recaería en su hermano menor Ptolomeo XIII o, en caso de que a este le sucediese alguna desgracia, en manos de su también hermano Ptolomeo XIV.

La situación no terminaba en ese punto, pues –como era tradición- Cleopatra estaba destinada a casarse con Ptolomeo XIII (algo usual entre la realeza de la época). No obstante, parece que este plan no gustó demasiado a la futura reina quien, tras fallecer su padre, se alió con Julio César para retomar el trono y dárselo a Ptolomeo XIV. Una lucha fratricida. Sin embargo, la jugada salió a pedir de boca para la noble de la nariz respingona pues, tras derrocar al primer hermano, el segundo falleció en extrañas circunstancias.

Todo terminó siendo todavía mejor para Cleopatra pues, en el año 41 A.C., murió también Arsione IV (otra hermana que le podría haber causado algún que otro quebradero de cabeza). «Era algo normal en la época. No es raro encontrar a un miembro de la dinastía Ptolomeo que, a lo largo de los años, no liquidase a un familiar o dos», explica el historiador Stacy Schiff en su libro «Cleopatra» (editado por «Little, Brown and Company» en 2010).

2-Sangre y poligamia en el ascenso de Alejandro Magno

La vida de Alejandro Magno estuvo marcada por las intrigas familiares. Estas comenzaron con su padre, Filipo II de Macedonia. Y es que, el monarca contaba nada menos que con unas siete esposas, con varias de las cuales había tenido hijos (todos ellos, ansiosos de hacerse con el trono una vez que el monarca se marchase al otro barrio). Entre aquellas mujeres se encontraba Olimpia, madre del propio Alejandro.

Rodeado de tanta gente ansiosa por sentarse en su trono, no es raro que, cuando Filipo murió en el año 336 A.C., muchos hablaran de asesinato. A día de hoy no se ha esclarecido lo que sucedió, pero lo cierto es que se han barajado varias teorías. Entre ellas, la que afirma que su muerte fue urdida por un antiguo guardaespaldas con el que había mantenido una relación homosexual en su juventud y que acabó con su vida por despecho. Fuera como fuese, lo cierto es que Alejandro tomó rápidamente el poder acabando con todo aquel familiar que quisiera hacerle levantar sus posaderas del trono.

3-Ramsés III y la traición de una de sus esposas

Si por algo se han hecho famosos los faraones es por contar con un harén formado por decenas de esposas. Una práctica que, seguramente, les parecía enriquecedora… hasta que la situación se tensaba. Ramsés III (faraón de Egipto desde el año 1186 A.C. hasta aproximadamente el 1156 A.C.) tuvo que aprender esta lección por las malas y de manos de una de sus múltiples esposas llamada Tiye. Y es que, según parece, esta mujer urdió un plan para cortar el cuello al gobernante y lograr así que su hijo subiese al trono.

Junto a ella hubo –presuntamente- decenas de conspiradores más que la ayudaron a perpetrar el asesinato. Aunque a día de hoy se desconoce si logró su meta o no, lo cierto es que los arqueólogos desvelaron en 2012 que la momia de Ramses tenía evidencias de haber sufrido durante la muerte. Los expertos barajan varias posibilidades, entre ellas que fuera asfixiado (pues tiene los pulmones demasiado inflados), que fuese enterrado vivo o que fuese degollado.

4-Wanli, el emperador pasivo-agresivo

Según afirma un artículo publicado por el «New York Times», el caso de Wanli es uno de los más extraños de la Historia. Como emperador chino del S.XIV que era, este noble contaba con dos esposas oficiales y un gran número de concubinas. Entre sus favoritas se encontraba la «señora» Zheng, con quien tuvo dos hijos. El menor era el preferido del asiático, que decidió que sería quien le sucedería una vez que falleciese.

La idea, sin embargo, no gustó demasiado a sus nobles, que le obligaron a declarar a su primer hijo como heredero. Desde ese momento parece que Wanli se volvió «pasivo-agresivo», pues empezó a abandonar sus responsabilidades de gobierno (algo que nunca había hecho). Así pues, en los siguientes lustros dejó de acudir a las reuniones políticas y desatendió sus deberes reales. Muchos historiadores le atribuyen, por ello, el desmoronamiento de la dinastía Ming.

5-Enrique VIII y sus muchas esposas

El caso de Enrique VIII es uno de los más llamativos de la Historia. Y es que, este monarca inglés del S.XVI se casó seis veces en sus repetidos intentos por lograr un heredero varón. Su periplo comenzó cuando el segundo de los Tudor contrajo nupcias con Catalina de Aragón, la viuda de su hermano. Todo parecía ir bien entre ambos hasta que, en 1520, el monarca conoció a Ana Bolena. Cautivado por ella, solicitó a la Iglesia la separación para casarse con ella.

Digamos que esa proposición no gustó demasiado a los católicos, por lo que Enrique decidió separarse de ellos, formar su propia Iglesia (la anglicana) y nombrarse máximo responsable de la misma. Una de sus primeras medidas fue la de aprobar el divorcio, lo que hizo que pudiera separarse de Catalina y casarse con Ana Bolena. Parecía que todo le había ido bien, pero su nueva esposa tampoco consiguió darle un hijo varón, por lo que la acusó de adulterio, traición y la mandó ajusticiar.

Enrique se casó cuatro veces más y el resto de sus esposas no tuvo mejor suerte. Tampoco le sonrió la fortuna al monarca, obsesionada cuyo único descendiente varón murió cuando era un adolescente.