NASA probará el paracaídas supersónico más grande jamás usado


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La agencia espacial estadounidense NASA probará el miércoles 3 de junio un paracaídas supersónico, el más grande jamás desplegado, gracias a una tecnología que le resultará imprescindible para hacer aterrizar naves espaciales que transporten humanos al planeta Marte. El ensayo de este paracaídas, que estará incorporado a una cápsula bautizada platillo volador debido a su forma, se efectuará a las 12:30 hora local. Como la atmósfera de Marte no es muy densa, cualquier paracaídas destinado a suavizar la caída de una nave espacial pesada y que va a gran velocidad tiene que ser particularmente sólido.
La NASA comenzó a probar esta tecnología desde 1976 cuando envió su misión Viking con dos robots a Marte. Pero como el objetivo es trasladar astronautas al planeta rojo hacia 2030, la agencia espacial necesita paracaídas de nueva generación, con tecnología más avanzada, que permitan a naves más grandes posarse con suavidad. “Queremos ver si el paracaídas puede desplegarse y desacelerar el vehículo de prueba durante un vuelo supersónico”, explicó en un comunicado el Jet Propulsion Laboratory de la NASA.
Este vehículo de prueba pesa poco más de tres toneladas, es decir dos veces más de lo que pesan las naves de la NASA que de hecho son capaces de pisar suelo marciano. El paracaídas (llamado Low-Density Supersonic Decelerator, o LDSD) es descrito por la agencia como “el mayor jamás desplegado”.
Tiene 30 metros de diámetro y su objetivo es “reducir la velocidad de entrada del vehículo de Mach 2 a una velocidad supersónica”. Para la prueba, la NASA enviará su platillo volador y el paracaídas a una altitud de 37 Km sobre el Océano Pacífico con la ayuda de globo gigante. Éste entonces soltará el platillo, que subirá aún más alto -hasta 55 km de altitud- gracias a sus cohetes de refuerzo. La nave luego alcanzará velocidades supersónicas.
El platillo volador se estará desplazando a 2,35 veces la velocidad del sonido cuando el paracaídas se despliegue para ayudarlo a posarse sobre el océano Pacífico, precisó la NASA. Esta nueva tecnología debe ser examinada a gran altitud, dado que las condiciones son allí similares a las de la atmósfera de Marte. En junio de 2014 se hizo una primera prueba con un paracaídas distinto que no resultó satisfactoria: no se infló como se esperaba y se desgarró. Hay otra prueba programada para 2016.

Los extraños avistamientos OVNI que Estados Unidos investigó en Madrid


ABC.es

  • Archivos desclasificados revelan que durante los años 50 y 60 el ejército norteamericano estudió diversos encuentros en la región
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Alcanzada la primera mitad del siglo XX, Madrid se elevó como uno de los puntos marcados en rojo dentro del mapa mundial de avistamientos de objetos voladores no identificados; los comunmente conocidos como OVNI. Así consta, según la web «Project Blue Book», en unos archivos desclasificados a comienzos de 2014 en los que se incluye el estudio de ocho casos en España, cuatro de ellos en Madrid, a cargo del ejército estadounidense.

Los expedientes, una mínima parte entre los 140.000 que recoge el portal, remiten a extraños objetos que fueron avistados en la región, especialmente en la base de Torrejón de Ardoz, utilizada por las fuerzas aéreas norteamericanas hasta 1992. El primero de los avistamientos data de agosto de 1955, cuando un alto mando estadounidense avistó en el norte de la región un objeto blanco, con forma de globo. Según el testimonio recogido, cambió en dos ocasiones de forma; de esférico a plato y viceversa, hasta desaparecer en el horizonte.

El testigo, piloto militar, contaba con una dilatada experiencia e insitió en que nunca había visto nada similar en sus años de ejercicio, tanto en el ejército como en su paso por aerolíneas civiles. En el archivo figura igualmente el testimonio de un meteorólogo que añadía que su departamento lanzó un globo a la misma hora. La conclusión alcanzada fue que el objeto «desconocido» era ese mismo globo.

La base de Torrejón, núcleo de los registros

Cinco años después del primero, también en agosto, un grupo de trabajadores de la base de Torrejón de Ardoz vio una bola de fuego, del tamaño de una pelota de tenis, que surcaba el cielo del municipio con un potente brillo amarillo y verde. Con una trayectoria anómala para ser considerado como algo reconocido, los archivos concluyen que se trató de un fenómeno astronómico.

Los nuevos avistamientos OVNI registrados en la investigación datan de 1961 y 1965, respectivamente. En el caso del primero, también un objeto brillante cruzó el cielo durante un intenso y asombroso trayecto de unos tres segundos. Aunque las investigaciones posteriores determinaron que se trataba de un meteorito, dos sargentos de las fuerzas de Estados Unidos aseguraron que se trataba de algo completamente inusual. En el segundo, de nuevo en Torrejón, un grupo de civiles avistó un objeto volador (también visto en la base de Morón) que, según el estudio de años después, resultó ser un satélite.

En cualquier caso, a colación de tales sucesos, fue la propia CIA quien hizo saber que muchos de estos supuestos avistamientos obedecían a las prácticas que ellos desarrollaron, entre 1954 y 1974, con aviones espías de alta cota para conocer de primera mano las actividades de la URSS.