Manuel Becerra, el ministro masón de Amadeo I, Alfonso II y la I República


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  • Matemático de formación, fue un político progresista y revolucionario que trató de de abolir la esclavitud y de implantar la libertad de culto en las colonias americanas
abc Manuel Becerra; la plaza con el obelisco de la fuente Castellana en 1914; y la boca de metro actual

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Manuel Becerra; la plaza con el obelisco de la fuente Castellana en 1914; y la boca de metro actual

Revolucionario, republicano, masónico y monárquico. Aunque son adjetivos contradictorios entre sí todos ellos hacen referencia a la misma persona: Manuel Becerra y Bermúdez (Santa María de Otero, Lugo, 20 de octubre de 1820 – Madrid, 19 de diciembre de 1896). Puede que este poliédrico perfil ideológico no fuera bien visto en su época y que se llegara a interpretar incluso como un «chaqueteo político». Sin embargo, su nombre pasó a la historia por ser un ministro progresista que impulsó medidas inéditas en media docena de gobiernos de regímenes opuestos.

Creó la casa de la Moneda, edificio que se asienta en el cruce de la Avenida del Doctor Esquerdo con O’Donnell. Casualmente, éste fue el general que puso fin al Bienio Progresista y que dio la orden de detener y desterrar a Becerra. Motivo por el cual tuvo que vivir durante una década en París.

Gran tirador de sable, Becerra fue el principal promotor de la asignatura de gimnasia –hoy, Educación Física– en los colegios. Durante el Gobierno de Prim, cuando sostuvo la cartera de Ultramar, también trató de de abolir la esclavitud y de implantar la libertad de culto en las colonias americanas, todo ello sin éxito.

Pese a esta amarga experiencia, Becerra repite ministerio tres veces más durante el reinado de Alfonso XII y la regencia de María Cristina y siendo jefe de Gobierno Sagasta (1888-90, 1890, 1894). También será nombrado ministro de Fomento (Educación) en 1872-73, ya bajo el reinado de Amadeo I de Saboya, y en el primer gobierno de la I República en 1873-74.

Matemático casi autodidacta

Con su padre en la cárcel, Becerra tuvo que hacerse cargo del sustento familiar desde joven. Su día a día consistía en deambular por las ferias y casas de labriegos comprando y vendiendo grano y recaudando para la Venerable Orden Tercera, como ya habían hecho su abuelo y bisabuelo.

A los 20 años decidió viajar a Madrid para tratar de obtener una plaza en la Escuela de Comercio. José de Subercase, profesor de la Escuela de Ingeniero de Caminos, captó su talento en seguida y decidió tomarlo bajo su protección. Él es quien le enseñó todos los entresijos de las Matemáticas, la Física, Astronomía … Este profesor fue vital en su vida. Y así lo manifestó el propio Becerra en su discurso de entrada en la Real Academia de Ciencias el 16 de mayo de 1886.

La figura de Becerra llegó a adquirir tintes de héroe literario. Tanto es así que incluso Benito Pérez Galdós le incluye en su obra «Fortunata y Jacinta». Como personaje representativo de la época que fue, no es de extrañar que la logia de los Masones quisiera incluirle en sus filas. En la actualidad, solo una Plaza en Madrid que lleva su nombre desde 1906 y una calle en su pueblo natal sirven de homenaje póstumo a este demócrata chairego.

Hallan en Kenia herramientas de piedra anteriores al hombre


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  • Los utensilios encontrados cerca del lago Turkana son de hace 3,3 millones de años, 700.000 años más antiguas que las de la cultura Olduvayense
West Turkana Archaeological Project Una de las herramientas halladas en el yacimiento de Lomekwi 3, en Kenia

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Una de las herramientas halladas en el yacimiento de Lomekwi 3, en Kenia

Una serie de herramientas de piedra de 3,3 millones de años de antiguedad descubiertas en Kenia indican que los homínidos ya eran capaces de fabricarlas y utilizarlas mucho antes de lo que se creía. Incluso antes de que surgieran los primeros representantes del género Homo.

Los artefactos, que se describen con todo detalle en la revista «Nature», son muy anteriores al momento en que los investigadores sitúan el origen de Homo (el género al que pertenece nuestra especie). Pero se ignora qué homínido capaz de llevar a cabo este gran «avance tecnológico».

Hasta ahora, las herramientas de piedra más antiguas asociadas a Homo habían sido datadas en 2.600.000 años y procedían de yacimientos etíopes, donde fueron encontradas muy cerca de los restos fósiles del primer representante del género al que todos pertenecemos, Homo habilis, llamado así por su habílidad única para utilizar las manos. Esta «primera» industria humana recibe el nombre de Olduvayense.

Pero las nuevas herramientas, desenterradas en el yacimiento Lomekwi 3, cerca del lago Turkana, en Kenia, son 700.000 años más antiguas que cualquier artefacto Olduvayense conocido, según explica en «Nature» Sonia Harmand, primera firmante del artículo. La colección incluye yunques, martillos de piedra, adoquines y núcleos de piedra (usados para hacer los bordes afilados).

Cultura lomequiense

«Los estudiosos de la evolución humana -explica el artículo- han supuesto durante mucho tiempo que las primeras herramientas de piedra fueron hechas por el género Homo, y que este desarrollo tecnológico estaba directamente relacionado con el cambio climático y la expansión de los pastizales tipo sabana. Pero nuestro trabajo de campo en el oeste de Turkana ha encontrado la evidencia de un comportamiento tecnológico homínido muy anterior».

Los investigadores proponen el nombre de «lomequiense» para esta nueva industria lítica que, afirman, «marca un nuevo comienzo para el registro arqueológico conocido».

A pesar de que estas herramientas son mucho más primitivas que las del Olduvayense, los autores sostienen que sus fabricantes eran ya capaces de agarrar fuertemente objetos con sus manos y tenían, además, un excelente control motor. Las formas y las marcas observadas indican que se utilizaron profusamente para pulir objetos o fabricar esquirlas afiladas. Pero los investigadores proponen que los movimientos necesarios para fabricar estos artefactos se parecían más a lo que hacen los chimpancés cuando parten nueces con piedras, que a las técnicas de la cultura Olduvayense para fabricar sus herramientas.

Con todo, los autores de la investigación desconocen por completo qué tipo de homínido pudo ser capaz de construir las herramientas. «La única especie de homínido conocida que vivió al oeste del Turkana en esa época -afirman en «Nature»- fue Kenyanthropus playtops». Y no parece que reuniera las características y capacidad necesarias para llevar a cabo un logro tecnológico de esa envergadura.

Los 13 de la Fama, los hombres que acompañaron a Pizarro a conquistar el Perú


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  • «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere», afirmó el conquistador extremeño cuando se encontraba a las puertas del Imperio Inca. Solo 13 de los 112 hombres decidieron ser ricos y pasar a la Historia
Wikipedia «Los 13 de la Isla del Gallo». Óleo de Juan B. Lepiani

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«Los 13 de la Isla del Gallo». Óleo de Juan B. Lepiani

Tras dos años y medio de viajes hacia el sur, Pizarro recibió órdenes de cancelar la expedición al Perú y regresar a Panamá. El extremeño, que carecía de la elocuencia de su sobrino lejano Hernán Cortes, el conquistador de México, pero estaba convencido de que era la empresa más importante de su vida, trazó una raya en el suelo y dijo con palabras gruesas: «Por este lado se va a Panamá a ser pobres. Por este otro al Perú a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere». Solo 13 hombres de los 112 supervivientes que componían su expedición decidieron cruzar la línea para «ser ricos en el Perú».

Francisco de Pizarro, nacido en la localidad de Trujillo (Extremadura), era un hijo bastardo de un hidalgo emparentado con Hernán Cortés de forma lejana, que combatió en su juventud junto a las tropas españolas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia. Existe el acuerdo historiográfico de considerarle hijo ilegitimo de Gonzalo Pizarro Rodríguez, un destacado hombre del Gran Capitán, pero lo cierto es que incluso su año de nacimiento es motivo de controversia. En 1502, se trasladó a América en busca de fortuna y fama, no siendo hasta 1519 cuando participó de forma directa en un suceso relevante de la Conquista de América. Francisco Pizarro arrestó y llevó a juicio a su antiguo capitán Vasco Núñez de Balboa, el primer europeo en divisar el océano Pacífico, por orden de Pedro Arias de Ávila, Gobernador de Castilla de Oro. El descubridor fue finalmente decapitado ese mismo año con la ayuda de la versión más oscura de Pizarro, la que alimenta en parte la antipatía histórica que sigue generando este personaje incluso en nuestros días.

Entre 1519 y 1523, Pizarro fue el alcalde de la colonia de Panamá, una insalubre aldea de covachas poblada por una horda de aventureros europeos; algo así como una sala de espera antes de lanzarse a las entrañas del continente en busca de tesoros. Estando en este cargo, el conquistador debió escuchar las historias que llegaban sobre un rico territorio al sur del continente que los nativos llamaban «Birú» (transformado en «Pirú» por los europeos). Frustrado por su mala situación económica y sus pocos logros profesionales, Francisco Pizarro, de 50 años de edad, decidió unir sus fuerzas con las de Diego de Almagro, de orígenes todavía más oscuros que el extremeño, y con las del clérigo Hernando de Luque para internarse en el sur del continente.

La primera expedición partió en septiembre de 1524, pero resultó un completo desastre para los 80 hombres y 40 caballos que la integraban. Hubo que esperar otros dos años hasta que Pizarro tomó contacto, al mando de 160 hombres, con los nativos del Perú. A la vista de que por fin había opciones de cubrirse en oro, Pizarro mandó a Almagro de vuelta a Panamá a pedir refuerzos al gobernador antes de iniciar la incursión final. Sin embargo, no solo le negó los refuerzos sino que ordenó que regresaran de forma inmediata. Fue entonces, en la isla de Gallo, cuando el extremeño trazó una línea en el suelo y, según los cronistas, afirmó: «Camaradas y amigos, esta parte es la de la muerte, de los trabajos, de las hambres, de la desnudez, de los aguaceros y desamparos; la otra la del gusto. Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».

Los Trece de la Fama, hacia el Impero Inca

Solo 13 hombres, «los Trece de la Fama», decidieron quedarse junto a Pizarro en la isla del Gallo, donde todavía permanecieron otros cinco meses hasta la llegada de los pocos refuerzos que pudo reunir Diego de Almagro y Hernando de Luque, bajo el mando de Bartolomé Ruiz. Cuando estuvieron listos partieron hacia el sur, dejando enfermos en la isla a tres de los 13 al cuidado de los indios naborías venidos en la nave de Ruiz. Así y todo, esta primera expedición que alcanzó el Perú lo hizo a modo de exploración para sopesar las opciones lucrativas del territorio. Hubo que esperar hasta 1532 para que los planes militares del extremeño se materializaran.

Quizás recordando las dificultades que habían tenido Cristóbal Colón e incluso Hernán Cortés para reclamar sus derechos sobre territorios conquistados, Francisco Pizarro se trasladó a España antes de comenzar la incursión armada para obtener derechos de conquista sobre esta zona. La capitulación que Pizarro firmó con la Reina Isabel de Portugal, en nombre de Carlos I de España, en Toledo, le concedió derechos de dominio sobre la zona de Perú que iba desde el Río de Santiago (Río de Tempula) en Colombia, hasta el Cuzco. El documento, además, otorgó el título de hidalgo a «Los 13 de la Fama por lo mucho que han servido en el dicho viaje y descubrimiento». Un hecho que ha permitido a los historiadores identificar –no sin cierta controversia debido a las contradicciones documentales– a esos 13 hombres que quisieron ser ricos en el Perú. Los nombres de estos fueron Cristóbal de Peralta, Pedro de Candía, Francisco de Cuéllar, Domingo de Solaluz, Nicolás de Ribera, Antonio de Carrión, Martín de Paz, García de Jarén, Alonso Briceño, Alonso Molina, Bartolomé Ruiz, Pedro Alcón y Juan de la Torre.

Archivo del Capitolio de EE.UU. Detalle de la llegada de Pizarro a Perú

Archivo del Capitolio de EE.UU.
Detalle de la llegada de Pizarro a Perú

Finalmente, Pizarro zarpó desde la ciudad de Panamá con 180 soldados en 1532 a la conquista del Imperio Inca. Precedida por la viruela traída por los europeos en 1525, que había diezmado a la mitad de la población inca, la llegada de Francisco Pizarro a Perú fue el empujón final a un imperio que se tambaleaba a causa de las enfermedades, la hambruna y las luchas internas que enfrentaba a dos de sus líderes (Atahualpa y Huáscar) por el poder.

No en vano, la dificultades que pasó el contingente de españoles, donde el calor y las enfermedades les acosó durante todo el trayecto, alcanzaron la categoría de legendarias cuando tuvieron que abrirse paso entre miles de incas, sin registrar una sola baja, con la intención de capturar al líder Atahualpa en Cajamarca. ¿Cómo fue posible que tan pocos pudieran vencer a tantos?, es la pregunta que ha causado fascinación en la comunidad de historiadores. «En Cajamarca matamos 8.000 hombres en obra de dos horas y media, y tomamos mucho oro y mucha ropa», escribió un miembro vasco de la expedición en una carta destinada a su padre. La superioridad tecnológica y lo intrépido del plan de Pizarro, cuyas intenciones no habían sido previstas por Atahualpa al estimar a los españoles como un grupo minúsculo e inofensivo, obraron el milagro militar.

ABC «Los funerales de Atahualpa», cuadro del pintor peruano Luis Montero

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«Los funerales de Atahualpa», cuadro del pintor peruano Luis Montero

El secuestro y muerte de Atahualpa, que no llegó a ser liberado pese a que los incas pagaron un monumental rescate en oro y tesoros por él como había exigido Pizarro, marcó el principio del fin del Imperio Inca. Sin embargo, lejos de la imagen de que el extremeño conquistó el Perú en cuestión de días, hay que recordar que la guerra todavía se prolongó durante toda una generación hasta que los últimos focos incas fueron reducidos. Esta guerra se benefició, de hecho, de los conflictos internos entre los conquistadores, que cesaron momentáneamente con la victoria de Pizarro y sus hermanos en 1538 sobre su otrora aliado, Diego de Almagro, que fue decapitado y despojado de sus tierras. Pero en un nuevo giro de los acontecimientos, los partidarios supervivientes de Almagro irrumpieron el 26 de junio de 1541 en el palacio de Pizarro en Lima y «le dieron tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta, relata un cronista sobre el amargo final del conquistador extremeño.

NGC 1512, la galaxia caníbal vuelve al ataque


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  • Es la primera vez que se observa un asesinato galáctico con tanta nitidez. La culpable aún tenía «cadáveres» de otras galaxias en su interior cuando engullía a otra más pequeña
 NASA/ESA Según los investigadores las galaxias son como personas independientes, cada una posee rasgos únicos

NASA/ESA
Según los investigadores las galaxias son como personas independientes, cada una posee rasgos únicos

Después del «Big-Bang», esa gran explosión que se cree que dio origen al universo, por algún motivo no del todo conocido la materia comenzó a agruparse en ciertas zonas más que en otras, al estilo de unos inmensos grumos en una besamel. La gravedad fue haciendo su papel y en medio de la inmensidad del espacio, aparecieron las primeras islas: los cúmulos y las galaxias. Dentro de estas, la materia tampoco se destribuyó de forma uniforme. El gas primordial que las formó al principio, producido después de la gran explosión y constituido básicamente por helio e hidrógeno, los ladrillos básicos del universo, se acumuló tanto en algunas partes, que la gravedad engendró las primeras estrellas.

En el interior de estas esferas de energía se alcanzan temperaturas tan grandes que los átomos sufren reacciones de fusión nuclear que permiten la aparición de elementos más pesados (o sea, átomos más complejos), como el carbono o el oxígeno. Y cuando los astrofísicos analizan la radiación procedente de estos astros, pueden deducir la composición y la edad de las estrellas y de las galaxias, puesto que las más jóvenes acumulan más hidrógeno frente a otros átomos más complejos. Gracias a esto, un equipo de astrónomos españoles y australianos ha descubierto que la galaxia NGC 1512 acumula en su «estómago» los restos de otras galaxias que engulló en el pasado. El hallazgo, que se ha publicado hoy en la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society», utiliza una nueva metodología que podría servir para entender mejor cómo se forman y cómo evolucionan galaxias parecidas a la Vía Láctea.

Los investigadores explican que esperaban encontrar unos niveles de gases acordes con la actividad de las estrellas que hay en NGC 1512, «pero en lugar de eso, nos encontramos los remanentes de otras galaxias que habían sido engullidas antes», recuerda Ángel López-Sánchez, el director de estudio e integrante del equipo de astrofísicos del Observatorio Astronómico Australiano que lo ha llevado a cabo.

De hecho, la galaxia NGC 1512, de un tamaño comparable al de la Vía Láctea y con el mismo tipo de estructura espiral, no solo ha incorporado restos de otros «cadáveres», sino que en las imágenes captadas «se está tragando» a una galaxia enana.

Para averiguar todo esto, ha habido que investigar a fondo a la galaxia caníbal. Tal como explica a ABC Ángel López-Sánchez: «Cada galaxia es como una persona independiente. Es cierto que todos tenemos rasgos similares que nos definen como “humanos”, pero para entender bien a cada persona hay que saber su “historia peculiar” y la vida y experiencias que ha sufrido. Con las galaxias ocurre lo mismo».

Gases pesados producidos en estrellas

Las «pruebas del delito» se han encontrado en unas zonas periféricas en las que el gas está enriquecido con átomos pesados, cuando lo esperable sería encontrar gas fresco, más rico en hidrógeno. En palabras del astrofísico: «Creemos que el gas no proviene del centro de la galaxia por las propiedades químicas que posee. Si pudiéramos poner todos los “metales” (todos los elementos químicos que no son ni hidrógeno ni helio) en el centro de NGC 1512, necesitaríamos casi 100 veces el número de estrellas que vemos en la galaxia para explicar el enriquecimiento químico que ha experimentado el sistema».

El gas enriquecido se acumula en zonas inusuales (López-Sánchez/Baerbel Koribalski)

El gas enriquecido se acumula en zonas inusuales (López-Sánchez/Baerbel Koribalski)

Sobre el papel la idea es sencilla: si NGC 1512 tiene más átomos pesados de los que ha podido producir con sus estrellas, es porque los ha cogido de otra parte. Pues bien, en opinión de López-Sánchez, «para explicar esto tenemos dos hipótesis: o ese gas estaba en galaxias enanas que han sido “engullidas” recientemente por NGC 1512 (como le está pasando ahora con la galaxia enana cercana NGC 1510) o ese gas se perdió de otra galaxia, y ahora ha caído sobre NGC 1512».

Para averiguar todo esto, los investigadores han usado el telescopio Telescopio Anglo-australiano (AAT), de 3,9 metros, para analizar la composición de los gases. Por otro lado, han usado un radio-interferómetro de seis kilómetros de diámetro, para detectar un disco de hidrógeno fresco en la periferia de NGC 1512.

Ángel López-Sánchez explica que al combinar estas técnicas se podrían «obtener buenas pistas para entender mejor cómo se forman y cómo evolucionan galaxias como la Vía Láctea», y reconoce que el equipo de investigadores ya está analizando otras galaxias. El objetivo sería en última instancia entender el origen de la estructura del Universo, pero para ello, hay que ir paso a paso.


¿Qué edad tienen las galaxias?

Hallan dos esculturas gigantes de unos caballos que estuvieron en la cancillería de Hitler


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  • Realizadas por Josef Thorak, uno de los escultores favoritos del Führer, desaparecieron en 1989. En los últimos años han aparecido en el mercado con un precio de entre 1,5 y 4 millones de euros
ABC Imagen de la cancillería de Hitler con uno de los caballos encontrados

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Imagen de la cancillería de Hitler con uno de los caballos encontrados

La policía alemana encontró en un depósito situado en el Estado de Renania-Palatinado (suroeste de Alemania) dos esculturas gigantes que representan dos caballos y que estuvieron en su momento frente a la cancillería desde donde Adolf Hitler regía los destinos del III Reich. Así lo confirmó un portavoz de la policía de Berlín, después de que el diario «Bild» adelantara ayer el hallazgo en su edición digital. Los dos caballos, obras del escultor Josef Thorak (1889-1952), estaban desaparecidos desde 1989 y en los últimos años habían sido ofrecidos en el mercado negro por precios de entre 1,5 y 4 millones de euros.

Thorak, junto con Arno Brecker, era uno de los escultores preferidos de Hitler y de su arquitecto estrella Albert Speer y sus trabajos tenían un papel clave en el plan de crear una capital monumental que debía llamarse Germania. Hacia 1943, en plena guerra, Hitler ordenó trasladar los caballos de Thorak y otras esculturas a un taller que tenía Brecker a 20 kilómetros de Berlín, donde las piezas fueron encontradas después por el Ejército Rojo. Los caballos de Thorak y otras esculturas nazis pasaron así a partir de 1950 a formar parte de la decoración de un campo de deportes del ejército soviético en Eberswalde, localidad cercana a Berlín.

En un campo de deportes

En enero de 1989, la historiadora del arte Magdalena Busshart publicó un artículo sobre las esculturas en el diario «Frankfurter Allgemeine» en el que, entre otros detalles, hablaba de su ubicación en el campo de deportes de Eberswalde. Semanas después, una lectora escribió una carta al diario en la que advertía de que las esculturas ya no es encontraban en el lugar indicado. Según el «Bild», todavía no hay claridad acerca de cómo desaparecieron los caballos de Eberswalde y a través de los años se han barajado varias hipótesis, desde su traslado a Moscú, hasta una venta de las esculturas por parte del régimen de la extinta RDA para obtener divisas.

En la última hipótesis desempeña un papel importante la figura de Alexander Schalck-Golodkowski, un curioso personaje del régimen comunista cuya misión era conseguir divisas, para lo cual solía retirar obras de los museos del país y venderlos en los mercados de Occidente. Hace dos años, según el popular rotativo alemán, los caballos había sido ofrecidos a la historiadora de arte Magdalena Busshart por 1,5 millones de euros por un hombre que aseguró haber trabajado con Schalck-Golodkowski.

La manera como las esculturas, junto con otras obras desaparecidas, llegaron al depósito donde fueron halladas no ha podido ser esclarecida. Su hallazgo se produjo en el marco de una investigación -dirigida por la Policía de Berlín- en la que se registraron edificios en varios Estados federados en busca de arte robado. Se han abierto investigaciones contra ocho sospechosos de entre 64 y 79 años.