Casi una decena de misteriosos puntos brillantes en el planeta enano Ceres


El Mundo

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Lo que hace unas semanas parecía un par de manchas brillantes en un cráter de Ceres, ahora resulta que son casi una decena: dos más grandes y varias pequeñas. La mayor resolución de las imágenes que acaba de tomar la sonda Dawn de la NASA de este objeto, el mayor del cinturón principal de asteroides, así lo revelan. Las fotografías se han captado a 13.600 km de distancia entre el 3 y el 4 de mayo.

Los científicos siguen desconcertados sobre la verdadera naturaleza de las zonas luminosas que aparecen en Ceres, pero avanzan en la resolución del misterio: “Los investigadores de Dawn pueden ahora concluir que el intenso brillo de estos puntos se debe al reflejo de la luz del sol por parte de un material altamente reflectante en la superficie, posiblemente hielo”, apunta Chris Russell, investigador principal de la misión desde la Universidad de California en Los Ángeles (EE UU).

Desde el 9 de mayo los motores iónicos de la nave la impulsan hacia abajo. El próximo 6 de junio se situará a 4.400 km de Ceres, por lo que sus nuevas imágenes seguro que depararán nuevas sorpresas.

Engaño a los dioses del Antiguo Egipto


El Mundo

  • Un estudio de la Universidad de Manchester revela que alrededor de un tercio de las momias de animales que se ofrecían como ofrendas están vacías
  • Se llegaron a embalsamar 16.000 perros al año
 La momia de un gato vista a través de una radiografía. BBC/ University of Manchester

La momia de un gato vista a través de una radiografía. BBC/ University of Manchester

En el antiguo Egipto los humanos muertos se embalsamaban para llegar intactos a la otra vida; los animales, en cambio, eran momificados para ser ofrecidos a los Dioses. Se han localizado e identificado una treintena de catacumbas, clasificadas según las especies, en los valles colindantes al río Nilo llenas a rebosar de momias de animales. En total, se calculan 70 millones de ellos: perros, gatos, cocodrilos, ibis, peces, serpientes, pájaros o monos.

Un equipo de radiólogos y egiptólogos de la Universidad de Manchester ha escaneado más de 800 momias zoológicas repartidas en diferentes museos del mundo (en su mayoría en Egipto) llegando a la conclusión de que un tercio de los animales embalsamados se ha conservado en buenas condiciones, otro tercio contiene en su interior alguna parte de la especie y otro tercio contiene material totalmente ajeno al animal. Así lo ha revelado el programa de la BBC Horizon emitido la noche del lunes por la segunda cadena de la televisión citada.

Los primeros animales momificados datan del año 800 a. C. A pesar de que en el Antiguo Egipto se llegaron a embalsamar 16.000 perros al año, “algunas momias no contienen restos animales, básicamente están repletas de tierra, arena, barro, pedazos de madera, juncos y materiales que debían amontonarse en los talleres de los embalsamadores” afirma la egiptóloga Lidija McKnight. “También contienen cáscaras de huevo y plumas que son artículos asociados a ciertos animales, pero que no son parte interna de ellos”.

Para entrar en el interior de las momias sin desatar el tejido que las envuelve, los científicos han utilizado sistemas de rayos X y un escáner de hospital con los que han analizado con meticulosidad y ahínco el contenido de los fardos de vendajes sin necesidad de deshacerlos. El proyecto ha sido el mayor escaneo nunca hecho a este tipo de animales disecados.

También se han descubierto varias promesas que hicieron antiguos ciudadanos egipcios a los Dioses con la intención de ofrecer un animal disecado si un enfermo de la familia recuperaba la salud. El ritual de ofrecer animales, a los que se les consideraba con poderes sobrenaturales como el volar, generó una auténtica industria de embalsamar en la que la demanda por momias era mayor que la oferta con lo cual los embalsamadores empezaron a adulterar sus trabajos disecados. John Fletcher, de la Universidad de York (norte de Inglaterra), ha estudiado los ingredientes utilizados para momificar especies y concluye que las resinas con las que cubrían la piel -y los órganos vitales extraídos para ser colocados de nuevo en el interior del cuerpo- de los animales momificados mataban la bacteria y los protegían de los insectos.

“Los antiguos egipcios eran devotos a Dioses en forma de animales, de ahí que poseer una momia zoológica era una forma de conectar con Dios”, explica el profesor Campbell Price en el programa de televisión en el que muestran cómo en la universidad de Swansea (Gales) han recreado en tres dimensiones, de un material flexible tipo plástico, un cráneo de gato a partir de un análisis escaneado en tres dimensiones de un felino del antiguo Egipto.

Otra de las sorpresas que ha producido la investigación llevada a cabo en los últimos años ha sido identificar una momia que yacía junto al cuerpo embalsamado de la hija de un faraón. El bulto con el que fue enterrado la joven ha resultado ser un chimpancé que, a tenor de los expertos, pudo ser su animal de compañía y su juguete preferido.

El agua milagrosa de San Isidro que salvó de la muerte al Emperador Carlos V


ABC.es

  • El monarca y su hijo, el futuro rey Felipe II, enfermaron de unas terribles fiebres que sólo encontraron cura con el agua que nace de la famosa fuente que el patrón de los madrileños hizo brotar

    MUSEO DEL PRADO Carlos V y Felipe II, de Antonio Arias Fernández

    MUSEO DEL PRADO
    Carlos V y Felipe II, de Antonio Arias Fernández

San Isidro, el santo labriego de los madrileños, ha sido también protector de la realeza española desde tiempos inmemoriales. El patrón de la ciudad de Madrid ha sido venerado en las casas más humildes y en los palacios de la Villa y Corte. Sus restos momificados y conservados actualmente en la Real Colegiata de San Isidro –tras numerosos traslados–, sólo han salido de la que fue Catedral de Madrid para pedir agua al cielo y por enfermedad de alguna persona de la Familia Real. Lo hizo, por ejemplo, cuando la segunda esposa de Carlos el Hechizado, María Ana de Newburg, enfermó en el Alcázar Real de Madrid.

Sin embargo, el más preciado bien del santo labriego, es el agua que San Isidro hizo brotar con su aguijada –la vara larga con la que conducía sus bueyes– de una peña convertida posteriormente en fuente y lugar de culto. Al líquido elemento se le atribuye la milagrosa cura de la fiebre. Sus poderes de curación tienen también un regio ejemplo en una de las figuras más poderosas y trascendentes de la Historia de España, Carlos V.

El hombre más importante de la época y su sucesor, Felipe II, sufrieron unas terribles fiebres que pusieron en riesgo sus vidas. Su esposa, la Emperatriz Isabel, quiso probar los sonados méritos que los campesinos madrileños atribuían al agua de la fuente de San Isidro. Tras beberla, el Emperador y su hijo se recuperaron de las «calenturas» que les atormentaban. En agradecimiento, la Emperatriz ordenó levantar la primitiva ermita del Santo en 1528 que, tras ser restaurada en 1725, se conserva hoy junto a la fuente.

Sobre el caño de la fuente se puede leer la siguiente leyenda:

«O ahijada tan divina como el milagro enseña / pues sacas agua de peña, milagrosa y cristalina, / el labio al raudal inclina y bebe de su dulzura. / Que San Isidro asegura que si con fe bebieres / Y calentura trujeres volverás sin calentura».

El viaje de Inge Lehmann al centro de la Tierra


ABC.es

  • La sismóloga danesa desmontó la teoría de la Tierra hueca y dedujo que en el centro de la Tierra existe una parte sólida dentro de la líquida
Inge Lehmann cambió la sismografía con la publicación de «P»

Inge Lehmann cambió la sismografía con la publicación de «P»

A Inge Lehmann, una sismóloga danesa, se le debe la concepción actual de cómo es núcleo de la Tierra. Fue ella quien dedujo que en el centro de la Tierra hay una parte sólida dentro de otra líquida, una realidad muy distinta a la que imaginó Julio Verne para Otto Lidebrock y su sobrino Axe en su «Viaje al centro de la Tierra».

El núcleo interno y el núcleo externo. Dos partes que Inge Lehmann estableció en 1936 con la publicación de un documento que le valió para entrar en la historia de la geofísica. Conocido como «P», contenía una nueva discontinuidad sísmica en la estructura de la Tierra que pasó a llamarse desde entonces discontinuidad de Lehmann. El hallazgo provocó un giro de 180 grados en su campo, ya que demostraba que el planeta no es una esfera compacta e inactiva, sino todo lo contrario.

Con ello desacreditó la teoría de la Tierra hueca, recreada por Julio Verne en 1864 en su «Viaje al centro de la Tierra». El escritor galo fue capaz de amoldar un mundo aparte de la realidad y 70 años después, Inge Lehmann le demostró su error.

Hoy día ya sabemos que el núcleo terrestre es una bola sólida de hierro, de un diámetro similar a la Luna, bañada en una capa externa de aleación de hierro fundido del tamaño de Marte. Este fluido actúa como una especie de lubricante que permite al núcleo interno moverse libremente respecto al resto del planeta.

Lo que no acertó a adivinar Inge Lehmann fue la temperatura del núcleo terrestre. El baremo de la danesa de entre 2.727 y 4.727 grados pasó a ser de cerca de 6.000 hace dos años, según el estudio dirigido por la organización nacional francesa de investigación científica (CEA) y publicado en la revista «Science».

Una pionera

Inge Lehmann creció con el campo de la sismología, convirtiéndose en una pionera entre las mujeres y los científicos. Fue a la escuela mixta dirigida por la tía de Niels Bohr, donde los alumnos estudiaban los mismos temas, independientemente de si eran niños o niñas.

En 1920 obtuvo su título en matemáticas después de 12 años de 12 años de estudios de pregrado y postgrado en la Universidad de Copenhague y de Cambridge. Después empezó la carrera de sismología en 1925 y con ayuda de N.E. Norlund estudió redes sísmicas en Dinamarca y Groenlandia. En 1928, fue nombrada primera jefa del departamento de sismología del recién creado Real Instituto Geodésico danés, un cargo que mantuvo durante 25 años y que todavía mantenía cuando publicó «P».