El general Balmes no fue asesinado: murió en un accidente


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  • ABC confirma en exclusiva que Franco no tuvo nada que ver en su muerte, como desvela Moisés Domínguez Núñez
abc El general Amadeo Balmes, gobernador militar de Las Palmas

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El general Amadeo Balmes, gobernador militar de Las Palmas

Aquellos tórridos días de julio del 36 España estaba ardiendo. El 12 de julio militantes de extrema derecha habían asesinado al Teniente Castillo de los Guardias de Asalto, héroe de la guerra en el Rif, simpatizante socialista y activísimo miembro de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista). Esa misma madrugada, la del 13 de julio, se servía la venganza, y no en frío, con el asesinato del líder de la derecha parlamentaria, José Calvo Sotelo, voz en el Congreso de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

Todo el mundo sabe que algo va a pasar, que algo va a estallar. Los cuarteles echan humo. Los militares se enfrentan abiertamente en los patios de armas, republicanos por un lado, facciosos por el otro. Los falangistas planchan sus camisas azules, lustran sus botas de media caña y, tras unos tragos de vino, recorren las calles de Madrid cantando el «Cara al Sol». En la acera de enfrente se les responde con «La Internacional» y «A las barricadas». Los obreros quieren armas ¡ya! Los ultraderechistas ya las tienen. Muchos militares han decidido que toca zafarrancho de combate.

El Gobierno es totalmente inoperante. En las Canarias, el general Franco y otros compañeros se preparan, la asonada está prevista para la madrugada del 18 de julio. Pero dos días antes, el 16 de julio, uno de sus cabecillas, el general Balmes, gobernador militar de Las Palmas, muere de un disparo. Franco aprovecha el suceso para desplazarse a Gran Canaria, asistir al entierro de su camarada y comenzar los planes definitivos del golpe militar. Pero comienzan las sospechas sobre su proceder. Hasta el último momento, ha dudado si sumarse a la conspiración, e incluso hay quien apunta a que la muerte de Balmes no ha sido accidental, sino propiciada por el propio Franco para quitarse un enemigo en sus planes de estar al frente de los sublevados (el 20 de julio la muerte del general Sanjurjo también despertará sospechas, como la del general Mola el 3 de junio de 1937). Pero hagamos historia.

La muerte por un disparo en el estómago de Balmes ha sido aprovechada por algún historiador de izquierdas para sumarse a la teoría de la conspiración a la española. Hasta ahora, en que un joven investigador, Moisés Domínguez Núñez, ha encontrado todos los documentos necesarios para dictar un veredicto definitivo e inapelable: Franco es inocente.

Chismes fuera

Moisés Domínguez ha investigado la figura de Amadeo Balmes Alonso, como él mismo subraya, buscando «sobre todo la verdadera perspectiva histórica del personaje, lejos de chismes y elucubraciones. He consultado todos y cada de uno de los archivos militares y civiles en busca de esos documentos “perdidos” y demuestro que Balmes jamás fue un general republicano. La propia prensa de izquierdas lo tenía por golpista. Balmes tuvo un trayectoria inequívocamente monárquica antes de su muerte y participó en los prolegómenos y preparación del alzamiento militar». Así lo explica uno de sus subordinados, el que fuera sargento de infantería Juan López Morales, como aporta el investigador: «Tenía recibidas órdenes (del General Balmes) de que al personal designado se le enseñara a montar bien a caballo al objeto de que cuando fuera preciso llevar cualquier orden urgente y lo efectuaran a caballo, supieran hacerlo…».

Núñez también ha localizado el informe de la autopsia realizada al militar, los testimonios de todos los oficiales que estuvieron implicados en este affaire, así como del único testigo que estuvo presente en el momento del accidente, y ha accedido al número de registro de la pistola Astra modelo 400 del 9 largo con la que el General tuvo el accidente».

Como conclusión, Moisés Domínguez subraya igualmente algo que considera un «dato relevante»: «Balmes antes de morir estuvo consciente aunque fueran quince o veinte minutos. Antes de expirar habló con muchas personas y estos testigos directos, ni antes ni por supuesto en plena democracia, hablaron de un homicidio. Los cuatro forenses que participaron en la autopsia podrían haber hablado para aclarar el asunto y sin embargo guardaron silencio».

Los amantes de la Conspiración (que no son pocos) tendrán que buscarse otra historia. Ésta, la ha aclarado para siempre Moisés Domínguez Núñez.

Descubren la forma de «mirar» dentro de un agujero negro


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  • Pueden tragar materia, pero no destruyen la información que devora

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Si rompemos un documento en mil pedazos, siempre habrá una forma de recomponerlo y acceder, por lo tanto, a la información que contenía. Si fragmentamos cualquier otro objeto, incluso si lo quemamos, será posible «interrogarle» después para que nos revele toda o parte de su información. Pero si enviamos información al interior de un agujero negro, ésta se perderá para siempre.

Esto es, por lo menos, lo que los físicos han venido manteniendo desde hace décadas. Los agujeros negros son la última frontera, el punto de no retorno, entidades que que absorben materia (e información), y la evaporan al instante y sin dejar pista alguna de lo que alguna vez hubo en su interior.

Sin embargo, una nueva investigación revela que esta perspectiva podría no ser del todo correcta. Un agujero negro, en efecto, puede tragar materia, pero según acaba de demostrar un equipo de físicos de la Universidad de Buffalo, no destruye la información que devora. El hallazgo, recién publicado en Physical Review Letters, abre una vía totalmente nueva para “ver” lo que sucede en el interior de estos enigmáticos objetos espaciales.

«Según nuestro trabajo -afirma Dejan Stojkovic, primer firmante del artículo- la información no se pierde después de entrar en un agujero negro. Simplemente, no desaparece».

El estudio afirma que las interacciones entre las partículas que emiten los agujeros negros pueden revelar información sobre lo que hay dentro de ellos. Por ejemplo las características del objeto a partir del que el agujero negro se formó, o las de la materia y la energía que hay más allá del horizonte de sucesos, el punto a partir del cual ni siquiera la luz puede regresar.

Según Stojkovic, se trata de un descubrimiento importante porque incluso los físicos que pensaban que la información no se perdía dentro de los agujeros negros se enfrentaban a grandes dificultades a la hora de demostrar matemáticamente el proceso. Pero el nuevo estudio incluye cálculos muy precisos y explícitos que demuestran en qué modo la información puede conservarse.

Paradoja de la pérdida de la información

La investigación, en efecto, da un paso importante hacia la resolución de la «paradoja de la pérdida de la información», un problema que ha perseguido a los científicos durante por lo menos cuatro décadas, desde que Stephen Hawking propuso por primera vez que los agujeros negros irradian energía y que por lo tanto se van evaporando con el paso del tiempo. La idea de Hawking supuso un gran problema para la Física, porque significaba que la información contenida por un agujero negro se perdería para siempre cuando el agujero negro finalmente desapareciera. Y eso es una violación de las leyes de la mecánica cuántica, que establecen que la información debe siempre ser conservada.

En la pasada década de los setenta, Hawking propuso que los agujeros negros eran capaces de irradiar partículas, y que la energía perdida durante este continuo proceso causaría el progresivo «encogimiento» de los agujeros negros y, al final del proceso, su total desaparición. Hawking concluyó además que las partículas emitidas por un agujero negro (que en su honor se llamó «radiación Hawking») no podían proporcionar pista alguna sobre lo que había dentro, lo cual significaba que cualquier información que cayera en un agujero negro se perdería completamente una vez que éste se evaporara.

Aunque Hawking dijo más tarde que se había equivocado y que la información podía escapar de los agujeros negros, el asunto de si y cómo es posible recuperar información de un agujero negro ha seguido siendo tema de agrios debates.

Y es aquí donde entra el trabajo de Stojkovic, que en principio parece aclarar bastante la historia. De hecho, en lugar de observar solo las partículas que emite el agujero negro, el estudio toma también en consideración las sutiles interacciones entre esas partículas. Haciendo eso, los investigadores se han dado cuenta de que es posible para un observador que permanezca fuera de un agujero negro obtener información de lo que sucede en su interior.

Intercambio de «mediadores»

Las interacciones entre partículas pueden ir desde la atracción gravitatoria al intercambio de «mediadores», por ejemplo fotones, entre ellas. Se sabe desde hace mucho que este tipo de relaciones existen, pero la mayoría de los científicos las descartaban por considerarlas poco significativas.

Algo que no ha hecho Stojkovic. «Estas correlaciones -afirma el físico- siempre se han ignorado en los cálculos ya que se pensaba que eran demasiado pequeñas y que no eran capaces de marcar una diferencia significativa. Pero nuestros cálculos muestran que aunque las correlaciones comienzan siendo muy pequeñas, crecen en el tiempo y se vuelven lo suficientemente grandes como para cambiar el resultado».

La triste historia del «soldado Ryan» tanquista que regresó a casa tras la muerte de sus hermanos


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  • Larry Lantow, comandante de un carro de combate aliado, volvió a su hogar después de que sus vecinos firmaran una petición tras el fallecimiento de sus parientes
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ARCHIVO ABC La familia de Larry Lantow logró erunir 600 firmas

Gracias a Tom Hanks es imposible no conocer a día de hoy la historia de aquellos soldados que, tras la muerte en el frente de sus familiares durante la Segunda Guerra Mundial, fueron devueltos a Estados Unidos. La razón era sencilla, hacer que sus padres pudieran disfrutar, al menos, de la compañía de uno de los hijos que partió a defender su país.

Sin embargo, la historia de Larry Lantow es tan impactante que permitiría Steven Spielberg llevar a cabo una nueva versión de «Salvar al soldado Ryan». Y es que, este militar combatió por toda Europa a lomos de un carro de combate hasta que, tras el fallecimiento de sus dos hermanos, fue devuelto a casa gracias a la firma de 600 de sus vecinos.

La triste historia de este militar ha sido desvelada este lunes por el diario «Tulsa World», el cual ha logrado entrevistar a Lantow –de 98 años de edad- en su residencia actual. Tal y como explica el periódico, este soldado –el mayor de siete hermanos- nació en Claremore (Oklahoma), donde se graduó en 1938. Apenas cuatro años después fue reclutado por el ejército y destinado a la Compañía H del 3er Batallón de la 3ª División Blindada.

De esta forma, no seguiría el mismo camino de sus dos hermanos, Bob y Norman, quienes decidieron convertirse en paracaidistas de la 101 División Aerotransportada (aquella que fue soltada a diestro y siniestro en las playas de Normandía el Día D). Por el contrario, Lantow se mantuvo en tierra y se dedicó a guiar a la tripulación de su carro de combate a lo largo y ancho de Europa en los siguientes meses. Sus destinos más destacados, entre otros, fueron Francia, Bélgica y, finalmente, Alemania (durante el avance aliado sobre Berlín).

Según afirma este militar al diario de Tulsa, allí donde iba sólo veía devastación: «Francia era un desastre, todo eran disparos. En Bélgica los residentes alineaban a sus hijos muertos para que se viera lo que la guerra había hecho con ellos». Todo ello, se sumaba a los continuos combates en los que se veía involucrado contra los mayores enemigos de los carros de combate aliados: los «Flak 88» nazis (cañones de 88 milímetros ideados en principio para derribar aviones).

A su vez, no sólo se vio involucrado en combates, sino que también era el soldado encargado de escribir a las familias de sus compañeros cuando alguno de ellos fallecía. «La familia siempre quería saber cómo había muerto su hijo, pero muchas veces no era grato decirles que le habían volado la cabeza de un disparo o había ardido dentro de un taque», explica en superviviente al diario de Tulsa.

Galardonado con una «Estrella de Bronce», todo cambió para Lantow cuando le informaron en 1944 de que sus dos hermanos habían muerto y regresaba a casa. Al parecer, el «Tío Sam» no podía permitir que una madre perdiera a tres de sus hijos en la contienda. Por otro lado, parece que también ayudaron bastante las 600 firmas que su progenitora logró reunir entre los vecinos de su ciudad solicitando su regreso.

Fuera por la causa que fuese, lo cierto es que este militar está hoy vivo gracias a aquello, aunque recalca que no quería volver a su hogar hasta que acabara la guerra debido a que sus compañeros de unidad eran como su familia. A día de hoy, la ciudad de Tulsa está llevando a cabo un proyecto para preservar la memoria de estos siete hermanos, cuatro de los cuales estuvieron en el frente.