La sombra de Rosetta


El Mundo

  • Imagen captada durante la aproximación al cometa
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La sombra de Rosetta durante la aproximación al cometa 67P. ESA

Ocurrió durante el día de San Valentín. La sonda Rosetta se aproximó a seis kilómetros del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La Agencia Espacial Europea (ESA) explicó que la imagen muestra en detalle una región inferior de 67P, el “pato espacial”, la “bola de tierra helada” o , más cariñosamente, “Chury”.

Con el Sol directamente detrás de Rosetta, la sonda pudo fotografiar la proyección de su propia sombra sobre la superficie del cometa. “Me gusta porque consigue esta bonita yuxtaposición de Rosetta en un paisaje extraterrestre“, dijo el doctor Matt Taylor, científico del proyecto. Concretamente, la sombra se encuentra en el límite de dos regiones conocidas como Imhotep y Ash.

‘Chury’ está cada vez más activo a medida que se acerca al Sol, por lo que Rosetta no podrá trabajar a pleno rendimiento en un tiempo, como lo hizo a finales del pasado año. La corriente de gas y polvo procedentes del cometa produce resistencia en la sonda europea, lo que complica el trabajo de los controladores que dirigen a la nave a través del espacio.

El plan es mantener a Rosetta a la espera y realizar aproximaciones ocasionales con maniobras como la del 14 de febrero.

La tumba del guardián de Amón, otra puerta en el laberinto de Luxor


El Mundo

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Interior de la tumba. ARCE

 

Otro portillo se abre en la antigua Tebas, el páramo que Homero bautizó como la ciudad de las cien puertas. Una misión de arqueólogos estadounidenses ha hallado de modo fortuito la entrada a la tumba de Amenhotep, un funcionario del Imperio Nuevo que hace más de 3.000 años tuvo la privilegiada tarea de ser “el guardián del dios Amón”.

La expedición del ARCE (Centro de Investigación Americano en Egipto, por sus siglas en inglés) ha descubierto la sepultura en Gurna, la ribera occidental de la actual Luxor, mientras realizaba tareas de limpieza del patio de la tumba anexa TT110, ha informado este martes el ministerio de Antigüedades egipcio en un escueto comunicado. La puerta permanecía hasta ahora sepultada por los escombros.

El enterramiento, con forma de T, mide 5,1 metros de largo y 1,5 metros de ancho y consta de dos habitaciones y un pequeño nicho inacabado. Un pasillo, de 2,5 metros de longitud, conecta la estancia principal con otra sala lateral, un cubículo de 2 metros con un pozo en el centro que probablemente conduce a la cámara funeraria de este distinguido conserje, que halló el descanso en el paisaje dividido de los campos verdes del Nilo y la tierra desértica.

Según los expertos, el lugar pertenecería a la dinastía XVIII (1.450-1050 a.C.). “El guardián, uno de los varios títulos que se encuentran tallados en el dintel de la puerta de la tumba, dataría de la dinastía XVIII”, confirma el ministro de Antigüedades Mamduh el Damati.

Los muros del laberinto guardan entre montañas de piedras y cascotes escenas de Amenhotep -también apodado “Rebiu”- con su esposa, llamada probablemente Satamen, apostados frente a una mesa de ofrendas; la imagen de una deidad amamantando a un niño de la familia real o paisajes de la vida diaria en el Antiguo Egipto, con especial atención a la caza. A pesar del pillaje que debió sufrir y los achaques de milenios bajo tierra, la sepultura luce aún coloridas estampas pintadas en yeso.

Sus tapias levantan acta además de las turbulencias políticas que asolaron aquella época. Escenas, inscripciones jeroglíficas y menciones a Amón fueron arrancadas y eliminadas en una señal de que la tumba fue alcanzada por la purga desatada por Ajenatón, el faraón que desterró la antigua religión; alentó el monoteísmo por primera vez en la Historia; e impuso el culto a una nueva deidad -el dios solar Atón- con la oposición del todopoderoso clero de Amón. “Los nombres de los propietarios han sido borrados porque estaban vinculados al de Amón”, señala la misión.

El hallazgo -considerado “asombroso” por el ministerio de Antigüedades- tiene aún mucha luz que arrojar sobre este tiempo de zozobra. La misión -dirigida por el egiptólogo John Shearman- auscultará la tumba -que será restaurada y abierta al público– para determinar si compartía patio con la sepultura cercana, que hasta ahora centraba las labores de los expertos estadounidenses.

La sepultura recuperada es el último de los formidables descubrimientos firmados en el último año y relacionados con este destacado periodo de la historia. En 2014 una misión de egiptólogos españoles encontró en Luxor la clave que desentraña los entresijos de la revolución monoteísta. Las inscripciones jeroglíficas halladas en cuatro columnas de la tumba del visir Amenhotep Huy confirmaron la hasta ahora discutida corregencia de Amenhotep III (1387-1348 a.C.) y su hijo Amenhotep IV, el monarca convertido luego en Ajenatón.

El ascenso de Amenhotep III marcó el comienzo de la reforma monoteísta que su hijo completó cuando abandonó Luxor y levantó Tell el-Amarna, a mitad de camino de Tebas y Menfis y dedicada al nuevo culto a Atón. También el año pasado, la misión italoespañola “Min Project” se topó con la tumba de May, un alto funcionario de la dinastía XVIII al que los relieves presentan como un importante estadista encargado de supervisar los caballos, el ganado y los campos del faraón. El descubrimiento fue, como ahora, fruto del bendito azar.

La mujer usurera que engañaba a Lope de Vega


ABC.es

  • El calificatico de arpía hace referencia exclusivamente a las féminas y data de principios del siglo XVI
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ABC Para Calderón de la Barca las arpías eran lo peor que se podía ser

La falsedad muchas veces se presenta disfrazada. Pongamos una situación cualquiera en un lugar de trabajo cualquiera: Usted, confiado y agradable, está hablando con un compañero o compañera que no para de dedicarle amplias muecas de sonrisa a cada cosa que dice, convirtiéndose la charla en una continúa exaltación de la amistad. Quizás, es atrevido generalizar, pues en la mayoría de casos este hecho entra dentro de los cánones de las nobles relaciones humanas. Sin embargo, no es tan ostentoso señalar que nuestro protagonista ha sufrido alguna vez aquello que se conoce como ‘clavártela por la espalda’.

En «El Gran Libro de los Insultos», publicado por la editorial La Esfera, su autor, Pancracio Celdrán, define a la arpía como una persona perversa, de genio endemoniado y actitud fiera y cruel. Además, señala que la ofensa hace referencia exclusivamente a mujeres y data de principios del siglo XVI, con significado casi idéntico al que aún tiene. El naturalista aragonés Diego de Funes y Mendoza se refiere a ellas como robadoras y causadoras de males mediante manejos e intrigas.

Lope de Vega, gran conocedor del paño, recoge así su pensamiento:

Es la mujer del hombre lo más bueno.

Es la mujer del hombre lo más malo.

Su vida suele ser, y su regalo.

Su muerte suele ser, y su veneno (…)

No ha hecho el cielo cosa más ingrata.

Es un ángel y a veces una arpía.

Tan presto tiene amor como maltrata.

Por su parte, el madrileño Calderón de la Barca las convierte en lo peor que se puede ser:

Si habla de flores, soy áspid;

si de fieras, basilisco;

si de aves, soy arpía;

si de peces, cocodrilo.

Celdrán expone que a lo largo de los siglos XVIII y XIX equivalió a mujer de mala condición, y en nuestro siglo es tanto como bruja o demonio. «No sorprende esta visión. Las arpías o harpías eran monstruos fabulosos hijas de Neptuno y la Tierra, muy voraces, con rostro de mujer, cuerpo de buitre, garras en pies y manos y grandes orejas de oso. En tiempos de Cervantes fueron tenidas por bestias aladas, rapaces e insaciables, símbolo de la usura y de cuantos con malas artes aspiran a hacerse con haciendas ajenas; también se predicó de la mujer que a cambio de sus favores arruina y desbarata las casas de los ricos de poco seso».