Descubren un dinosaurio con cuernos y morro picudo del tamaño de un cuervo


El Mundo

  • La especie hasta ahora desconocida vivió hace cien millones de años en América del Norte
Descubren un dinosaurio con cuernos y morro picudo del tamaño de un cuervo

Brian Engh, Raymond M. Alf Museum of Paleontology Reconstrucción artística de Aquilops en su entorno de la antigua Montana

Investigadores del Museo de Paleontología Raymond M. Alf en Claremont, California, han descubierto en Montana (EE.UU.) los restos de una nueva especie de un diminuto y curioso dinosaurio que habitó la zona hace unos cien millones de años. El animal tenía el tamaño de un cuervo, un morro picudo y las mejillas afiladas. Los científicos creen que es el dinosaurio con cuernos más antiguo de América del Norte.

Según explican en la revista PLoS ONE, el dinosaurio del Cretácico Inferior, bautizado como Aquilops americanus, poseía un pequeño cráneo de 84 mm de largo y se distinguía por varias características, como un hueso frontal en forma de pico y una alargada y puntiaguda cavidad sobre la mejilla. En vida, los autores estiman que tenía el tamaño de un cuervo.

Los paleontólogos creen el Aquilops está relacionado con especies similares de Asia. Este descubrimiento, junto con los registros fósiles de otros lugares, permite a los autores reforzar la idea de que se produjo un evento migratorio intercontinental entre Asia y América del Norte durante el Cretácico inferior, hace entre 113 y 105 millones de años.

«Aquilops vivió casi 20 millones de años antes que el dinosaurio con cuernos más antiguo hasta ahora conocido de América del Norte», dice Andrew Farke, responsable de la investigación. «Aún así, nos sorprendió que estaba más estrechamente relacionado con los animales asiáticos que con los de América».

Éste es el origen de las primeras bolas del sorteo de Lotería Nacional


El Mundo

El Archivo Histórico Provincial de Cádiz muestra como “documento destacado del mes” la escritura notarial que atestigua por primera vez el uso del método de la extracción de bolas de un bombo para el sorteo de la Lotería Nacional, que nació en Cádiz en 1812.

Se trata de la escritura notarial que refiere la obligación de Antonio Banetti, maestro instrumentario, de elaborar para el sorteo extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional de 1812 un total de 25.000 bolas de madera.

Según un comunicado de la Junta de Andalucía, de la que depende el Archivo Histórico Provincial, es el documento donde se atestigua el uso por vez primera del método de extracción de bolas de un bombo para el sorteo de la Lotería Nacional.

El documento puede ser visto en el propio archivo, que con esta exhibición cumple un año de su programa de difusión histórica “El documento destacado del mes” o por medio de la página de Facebook del propio Archivo Histórico Provincia.

La Lotería Nacional nació en el Cádiz de 1812, meses después de que, el 23 de noviembre de 1811, las Cortes refugiadas en la capital gaditana de la invasión napoleónica y en una España marcada por las penurias económicas de la Guerra de la Independencia, aprobaran crear un juego de azar con el que el Estado pudiera recaudar dinero sin subir impuestos y “sin producir quebrantos” en los bolsillos de los ciudadanos.

La Lotería Nacional, que se celebró en Cádiz hasta que en 1814 se trasladó a Madrid, es una de las “hijas” de la Constitución de 1812, que se promulgó en la capital gaditana el 19 de marzo de aquel año e instauró por primera vez en una carta magna los cimientos de la democracia con principios como la soberanía nacional, la división de poderes o la libertad de imprenta.

Ubican el antiguo puerto de Palos desde donde partió Colón en 1492


El Mundo

  • DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA / NUEVO ESTUDIO La ensenada permanecía enterrada y olvidada
  • La gran ensenada en la desembocadura del río Tinto, en la localidad de Palos de la Frontera, desde donde se sabe que partió la expedición desapareció con los siglos.
  • Arquéológos de la Universidad de Huelva han ubicado el yacimiento en donde estaba ubicado el Puerto de Palos en 1492, cubierto ahora por tierra y vegetación

JULIA CRUZ Huelva | Actualizado: 11/12/2014 11:11 horas

“Lo que me sorprendió mucho fue no ver allí nada que se pareciera a un puerto; no había muelle ni desembarcadero; únicamente la limpia orilla del río y el casco de un barco de transporte que me dijeron llevaba pasajeros a Huelva, varado en la seca arena a causa de la bajamar. Palos, sin duda alguna, ha disminuido en dimensiones, pero nunca debe haber sido una gran población; si tenía almacenes en la playa han desaparecido”.

La impresión que describe Washington Irving podría ser la de cualquier visitante en Palos de la Frontera ahora; y sin embargo, se remonta a 1828, año que el romántico escritor y diplomático estadounidense eligió para conocer el lugar que gestó uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad, el descubrimiento de América. Ya entonces no había ni rastro del puerto del que partieron La Pinta, La Niña y la Santamaría en 1492. La gran ensenada que llevaba las aguas del Tinto hasta el interior de la villa había retrocedido, del mismo modo que habría que retroceder en el tiempo hasta mediados del siglo XV para rememorar la prosperidad económica que hizo de esta vaguada un referente internacional.

Composición sobre cómo era la ensenada en el siglo XV y su situación actual, cubierta por tierra y vegetación.

Gracias a las amplias fuentes documentales que se conservan, era conocido que Cristóbal Colón comenzó en Palos de la Frontera la travesía hasta el Nuevo Mundo, pero se desconocía el lugar exacto de su salida. Hasta ahora. En este lugar trabaja estos días un equipo de arqueólogos e investigadores de la Universidad de Huelva con el objetivo de sacar a la luz el yacimiento donde se localizaba este antiguo puerto, y que hasta hace pocos meses permanecía completamente enterrado bajo un cerro por el paso de los años y el olvido.

“El descubrimiento de América fue el gran mazazo para Palos, a pesar de lo que se pueda creer”, explica el director del proyecto Juan M. Campos. La demografía de Palos se desploma y en dos decenios pierde un 43% de su población. Los grandes armadores, artesanos y marineros palermos emigraron a América atraídos por sus riquezas y a Sevilla, donde se instala la Casa de la Contratación y el negocio con las Indias. De hecho, la segunda expedición colombina ya sale de Cádiz. A partir de entonces, la ensenada se va cubriendo de sedimentos hasta que se pierde por completo: una fotografía que en nada se parece a la imagen de esplendor que muestran los nuevos hallazgos.

Las últimas hornadas del puerto de Palos

Las Ordenanzas Municipales de la época hablan de un puerto, una alota y un forno, que al final ha resultado ser un alfar, es decir, un conjunto de hornos. “Estamos ante un complejo industrial único en España” por su cantidad, variedad y grado de conservación, indica la arqueóloga Lucía Fernández mientras nos descubre pieza a pieza el resultado de las excavaciones. Los dos hornos de mayores dimensiones fabricaban ladrillos y tejas con las que luego se construyó la iglesia de San Jorge Mártir de la localidad. “Posiblemente en cada hornada sacaban 3.000 ladrillos”, añade Fernández.

Horno de Palos de la Frontera.

Otros hornos producían cerámicas, menaje para el hogar, pesas de red y grandes contenedores o vasijas para el transporte. “Es muy probable que lo que aquí tenemos sean las últimas hornadas que se hicieron, las producciones fallidas o desechadas”, explica Lucía Fernández. Los hornos, como todo, tienen una vida limitada y resultaba más rentable construir otros nuevos cuando éstos comenzaban a producir defectuosamente. En uno de ellos se han topado con una última producción de ladrillos que se habrían quedado adheridos unos a otros durante la cocción formando una masa inutilizable. La dejaron sobre la parrilla, abandonaron el horno, y, de este modo, es cómo la han encontrado años después al desenterrarlo.

Todos estos hornos tiene cerca sus testares, acumulaciones de la cerámica desechada, lo que ha permitido encontrar una gran cantidad de vestigios. Otra circunstancia que llama la atención a los historiadores es la existencia de hornos de alimentos, donde se hacía pan o se cocinaban animales.

La alota: la joya de la corona

Destaca un hecho llamativo y de notable significación: el arrendatario de la alota, el edificio central del puerto donde se localizaban el bodegón, la fonda y el almacén, estaba obligado a tener siempre alimentos frescos y pan para los marineros y mercaderes que hasta principios del siglo XVI llegaban a Palos desde Inglaterra, Francia, Italia, los Países Bajos y otros puertos hispanos. La alota también servía de aduana y recaudaba los tributos señoriales.

“El término alotar viene de subastar pescado”, cuenta Juan M. Campos. “Habría un trasiego enorme. Los historiadores calculan que no habría nunca menos de 100 personas en su interior y alrededores”, siendo la estancia donde se han recogido múltiples objetos personales como monedas y fragmentos de pulseras.

El terreno del alfar excavado alcanza los 800 metros cuadrados, aunque podría ser mayor, y el de la alota se estima en unos 600 entre las tres estancias que lo componen. Falta el astillero, del que no queda huella ya que las características del terreno, que se enfanga con intensidad con las lluvias, no han permitido encontrar de momento restos de madera. Frente a ello, siempre ha permanecido visible el símbolo colombino más conocido: la Fontanilla, que abasteció de agua a las naves del descubrimiento antes de su partida.

Postal inglesa del siglo XIX.

Dos son las novedades más relevantes de este estudio que Juan M. Campos inició en los años 90 y que ha podido ser retomado hoy con el apoyo del Ayuntamiento de Palos. Una, que la dimensión de la ensenada permitía el acceso de las naves al interior del puerto sin necesidad de avanzar en barcos más pequeños para la carga y descarga. “Una carabela necesita tres metros de calado y la ensenada en época colombina tendría entre seis y ocho metros. Por eso era tan importante, un puerto natural al abrigo de los vientos y las corrientes dominantes, y de gran rentabilidad” asegura el director. Y dos, el horno, que en realidad, son nueve hornos como mínimo.

La placita de la Puerta de los Novios

En la madrugada del 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón y sus marineros salieron por la Puerta de los Novios después de asistir a misa en la iglesia de San Jorge Mártir, encaminándose hacia al muelle del que partirían sólo unos metros más allá en busca de una nueva ruta comercial con Asia a través del océano Atlántico y presumiendo ya la esfericidad de la Tierra. El 12 de octubre alcanzaron la isla de Guanahaní (San Salvador), aunque Colón nunca fue consciente de la magnitud de su hazaña y siempre creyó que habían llegado a la costa oriental asiática.

De este modo, fue un pequeño territorio en el extremo occidental del reino de Castilla el elegido por Colón y los Reyes Católicos para preparar una expedición de gran envergadura, y no por casualidad. “Todos los del pueblo, sin exceptuar ninguno, están dedicados a las cosas del mar y ocupados en continuas navegaciones” escribió sobre Palos de la Frontera el cronista de Indias Pedro Mártir de Anglería en sus Décadas del

La flota del Nuevo Mundo.

Las fuentes del Archivo General de Simancas confirman que Palos contó con una de las flotas más numerosas, unas 50 carabelas y otras embarcaciones menores. Tenían patente de corso, autorización para arremeter contra barcos o poblaciones enemigas, y destacaron por ser la entrada de esclavos y mercancías traídos de las aventuras corsarias, con incursiones a Guinea, hasta la paz de Alcaçovas en 1479.

Sin marineros como los hermanos Pinzón, oriundos de Palos, es probable que la historia que hoy conocemos fuese muy distinta

La cultura marítima y el conocimiento técnico de los palermos eran sobresalientes. Allí se encontraban los mejores talleres de carpintería de ribera. Su gran capacidad para la lectura de vientos y corrientes, así como la interpretación cartográfica explica el temor de Colón a que alguno pudiera copiar sus mapas. Pero todo ello explica también la gran dependencia económica que propició más tarde la caída de Palos, la cual no se recuperará hasta el siglo XX. Las palabras del historiador J. L Gonzálvez Escobar resumen bien la situación: “Ser los primeros en llegar a América apenas había traído más beneficio que la gloria”.

Tampoco debe pasar por alto el hecho de que sin marineros como los hermanos Pinzón, oriundos de Palos, es probable que la historia que hoy conocemos fuese muy distinta, pues su participación fue decisiva. “Colón sin marinos (…) sólo fuera un ideal o cuando más un genio fracasado. El tópico manoseado de que embarcaron a la fuerza e ignorantes, es injusto; y la leyenda, no menos repetida, de sus terrores y rebeldías en el mar, absurda”, decía el Padre Ángel Ortega hacia 1926. Martín Alonso y Vicente Yáñez son los más conocidos por capitanear La Pinta y La Niña. A bordo de la primera iba, como maestre, Francisco Martín, el tercero de los hermanos.

Sobre el futuro del yacimiento y su apertura al público, la mirada está puesta en la Feria Medieval del Descubrimiento y las jornadas de historia a celebrar el próximo 15 de marzo. Un nuevo reto que requeriría más tiempo, y más inversión, sería recuperar la ensenada, que hoy es toda tierra y vegetación. Esto podría hacerse de forma natural o instalando un lago artificial como el ideado para La Rábida, donde se mantienen localizadas las réplicas de las tres naves protagonistas. No se descarta tampoco la posibilidad de trasladar éstas a Palos para una mejor contextualización de la historia o, tomando en consideración lo que cuentan los escritos, reconstruir un astillero y recrear un barco en construcción. Según los ingenieros, no hay nada imposible.

556 bolas de fuego en 20 años


El Mundo

Bolas de fuego registradas entre 1994 y 2013

Bolas de fuego registradas entre 1994 y 2013 NASA/JPL

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

Un mapa publicado recientemente por la NASA revela que en el periodo comprendido entre 1994 y 2013 han caído sobre la Tierra al menos 556 cuerpos rocosos que han creado meteoros brillantes de los denominados bólidos o bolas de fuego.

En el mapa que encabeza este artículo, los 255 puntos anaranjados representan los bólidos observados durante el día mientras que los 301 puntos azules señalan los observados durante la noche, todos ellos referidos al periodo 1994-2013. Vemos, pues, que se observan unos dos bólidos al mes por término medio. El tamaño de cada punto es proporcional a la energía óptica radiada durante el estallido, que a su vez es una función del tamaño del meteoroide al penetrar en la atmósfera. Los tamaños de estos cuerpos rocosos están comprendidos, aproximadamente, entre 1 y 20 metros.

Recordemos que se llaman meteoroides a las partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que se encuentran en el espacio como residuo del paso de algún cometa o de la formación del Sistema Solar. Cuando un meteoroide atraviesa la atmósfera de la Tierra produce un fenómeno luminoso que, dependiendo de su brillo, puede ser llamado meteoro, bólido o bola de fuego. Finalmente, se usa la palabra meteorito para nombrar a los meteoroides que alcanzan la superficie de la Tierra, cuando no se desintegran por completo en la atmósfera.

Récord en Cheliábinsk

El bólido de Cheliábinsk.REUTERS/EM

No es ninguna sorpresa que el mayor de estos puntos corresponde al bólido que explotó sobre Cheliábinsk (Rusia) el 15 de febrero de 2013. Este fenómeno, que fue muy bien referido por ElMundo.es, equivalió a la explosión de 500.000 toneladas de TNT (500 kilotones de energía) y causó más de 900 heridos y daños en numerosos edificios de al menos 6 ciudades. Tras la explosión sucedida en el aire, los restos del meteoro cayeron sobre la superficie de la Tierra en la forma de numerosos meteoritos, el mayor de los cuales, con una masa de unos 650 kilogramos, fue recuperado en el lago Chebarkul. Se piensa que el de Cheliábinsk ha sido el bólido más violento de los caídos en la Tierra desde 1908, fecha en que tuvo lugar el bólido de Tunguska en Siberia.

Aparte del bólido de Cheliábinsk y de otros pocos, esos 556 bólidos registrados y representados en el nuevo mapa no crearon ningún riesgo grave en la Tierra.

Cómo protegernos

Sobre la Tierra caen diariamente unas 100 toneladas de partículas de polvo y de material rocoso, pero afortunadamente la atmósfera de nuestro planeta actúa como un eficiente escudo protector pues en la fricción con el aire, esas partículas y meteoroides quedan completamente calcinados en su inmensa mayoría. Por la experiencia de Cheliábinsk vemos que los asteroides empiezan a ser peligrosos cuando superan un tamaño de unos 10 o 20 metros. Un asteroide mayor de 35 metros podría ser capaz de destruir una ciudad, uno mayor de 140 metros podría causar la devastación de toda una región, o un gran tsunami en caso de caer sobre un océano. Uno mayor de un kilómetro podría causar una catástrofe planetaria.

El cráter meteórico Barringer, Arizona.USGS/D.RODDY

Se estima que hay unos 20 millones de objetos peligrosos, mayores de unos 10 metros, en nuestro entorno. De ellos, los que miden más de unos 140 metros son unos 14.000; se estima que cae a la Tierra uno de estos cada 50 siglos. Finalmente, hay un millar que miden más de un kilómetro. Naturalmente la caída de uno de estos asteroides mayores es potencialmente muy destructiva en la Tierra ya sea mediante su estallido en el aire o mediante la caída de los meteoritos que alcanzasen la superficie del planeta. Para protegerse de tal riesgo el primer paso es localizar todos los objetos potencialmente peligrosos y calcular sus órbitas.

Actualmente se encuentra catalogado el 96 % de los asteroides cercanos mayores de un kilómetro, de éstos hay unos 158 clasificados como potencialmente peligrosos por poseer una órbita que los acerca a menos de 7,5 millones de kilómetros a la Tierra (unas 20 veces la distancia Tierra-Luna). Pero el conocimiento de los de tamaño medio, que también son potencialmente muy peligrosos, es mucho peor. En el año 2005, el Congreso de los EEUU encargó a NASA el trabajo de localizar antes del año 2020 el 90 % de los asteroides que pudiesen causar un daño grave en nuestro planeta. Sin embargo, se estima que hoy por hoy solo conocemos, como mucho, el 20% de estos objetos y el objetivo de NASA hace tiempo que dejó de considerarse realista.

Recreación del impacto de un asteroide.NASA

Por supuesto una vez conocido el peligro, hay que desarrollar la tecnología necesaria para desviar la trayectoria de un gran asteroide que fuese observado camino de la Tierra. El disparo de proyectiles capaces de fragmentar el objeto o de alterar su órbita es posiblemente la propuesta más conocida, aunque existen otras posibilidades, como el aterrizaje de una nave sobre el asteroide que sea capaz de aplicar el impulso necesario para desviarlo hacia una dirección sin peligro.

El nuevo mapa confeccionado por la NASA nos viene a recordar que la caída de asteroides no es un evento reservado a la ciencia ficción. Se trata de un riesgo serio que no debe ser infravalorado, la catalogación concienzuda de los objetos potencialmente peligrosos y el desarrollo de una tecnología protectora apropiada deben ser considerados objetivos importantes para la preservación de nuestra civilización y de nuestro planeta.

También interesante

* Actualmente hay varios telescopios en la Tierra consagrados a la catalogación de asteroides cercanos. Entre ellos cabe destacar el Catalina Sky Survey y el Par-STARRS en Hawaii. Cuando entre en funcionamiento, el Gran Telescopio Sinóptico LSST debería acelerar el trabajo gracias a sus exploraciones rápidas, de gran campo y de alta sensibilidad.

* El meteoroide que cayó el 30 de junio de 1908 en Tunguska (Siberia) tenía un tamaño entre 60 y 190 metros, causó una explosión 1.000 veces más energética que la bomba de Hiroshima y destruyó unos 80 millones de árboles en un área de unos 2.000 kilómetros cuadrados. De haber tenido lugar la explosión sobre una zona habitada, habría causado una enorme tragedia.

* Si tiene usted la suerte de contemplar un bólido o de encontrar un meteorito, puede comunicarlo a la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos, donde también encontrará información sobre los últimos bólidos avistados sobre nuestro país.