El misterio de los bloques con la palabra Tjipetir que salen del fondo del mar


La Vanguardia

  • Una mujer descubre el origen de las intrigrantes piezas de caucho halladas durante años en las playas de distintos países europeos
El misterio de los bloques con la palabra Tjipetir que salen del fondo del mar

Bloque de caucho con la palabra Tjipetir hallado en una playa facebook.com/TjipetirMystery

Unos misteriosos bloques de caucho con la palabra Tjipetir que el mar lleva años expulsando hasta la costa europea han intrigado a decenas de personas, que los han hallado mientras paseaban por la playa. Los bloques han ido apareciendo en rincones perdidos de la costa españolas, francesa, británica, holandesa, danesa, noruega y escocesa, según relata la BBC.

Tras encontrar una de estas piezas en Newquay (Reino Unido), Tracey Williams sintió el impulso de averiguar el origen de la pieza y resolver el enigma que escondía la palabra Tjipetir. La investigación le llevó a indagar historias de naufragios, de tragedias de la Primera Guerrra Mundial e incluso del hundimiento del Titanic. También creó un página de Facebook en la que relató los avances de su investigación, las hipótesis que exploraba y en la que reunió imágenes de otras personas que también se habían cruzado con el misterio de Tjipetir.

Finalmente, Tracey Williams ha dado con una respuesta que, según relata la web, cuenta con el aval de las autoridades británicas: Tjipetir era una plantación de caucho que operó en Java Occidental, en Indonesia, a finales del siglo XIX y principios del XX. Su caucho (en realidad de un material muy similar llamado gutapercha) se usaba en todo tipo de objetos, desde pelotas de golf hasta el aislamiento de los cables de telégrafo que cruzan los océanos.

Tras mucho investigar, Williams descubrió que una embarcación japonesa, el Miyazaki Maru, que en 1917 viajaba de Yokohama a Londres con caucho de Tjipetir entre su carga, se hundió en el mar frente al canal de la Mancha tras el ataque de un submarino alemán.

El oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer, especializado en objetos flotantes, señala a la BBC que los bloques de caucho probablemente han ido y seguirán emergiendo a la superficie poco a poco. Una vez en la superficie, pueden dar la vuelta al mundo en 25 años gracias a la corrientes marinas. “Todavía están en buen estado después de todos estos años, algo inusual -señala el experto-. Probablemente la gente siga encontrando estas piezas flotantes durante los próximos cien años”.

Londres, capital de los datos


El Pais

  • Una nueva guía retrata en mapas la ciudad que más información genera y comparte
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Mapa del libro ‘London: the information capital’ donde se muestra la captura de 1,5 millones de fotos colgadas en Flickr.

Hubo una cena mítica para el mundo de los datos. Tuvo lugar en 2009, entre el entonces primer ministro británico Gordon Brown y Tim Berners-Lee, padre de Internet. El político preguntó al científico cómo podía el Gobierno hacer el mejor uso de la web. Este le dijo al primer ministro laborista que deberían colgar en ella todos sus datos. Y Brown contestó: “De acuerdo, hagámoslo”.

Desde entonces, Londres se ha convertido en el paraíso de los datos. No es solo la descomunal cantidad de información que genera, sino que la comparte con sus ciudadanos. Reino Unido ha hecho de la difusión de datos una prioridad nacional.

Existen inmensas bases de datos abiertas, como Open Data Institute, creada por el propio Berners-Lee. La información generada por instituciones como la Oficina Nacional de Estadísticas posee licencias abiertas que permiten a los ciudadanos usarla, publicarla, distribuirla o modificarla. Más de 230.000 mapas en papel de la ciudad han sido digitalizados y puestos al alcance del público, labor a la que siguen dedicados los 1.200 empleados del Ordenance Survey. Y todo ciudadano puede solicitar cualquier información por escrito a la administración y esta tiene la obligación de responder en el plazo de 20 días laborables. Sumada a toda esta información oficial, está la que los propios londinenses aportan voluntariamente a redes sociales, aplicaciones de (por ejemplo) running o sofisticadas plataformas de mapeo como OpenStreetMap.

Todo este maremágnum de información llamó la atención de dos expertos en tratamiento de datos, procedentes de diferentes disciplinas, que han creado algo así como la guía de Londres más alucinante que existe. James Cheshire es geógrafo y Oliver Uberti, diseñador gráfico. Suya es esta nueva guía de Londres para el siglo XXI.

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London, the information capital no es un atlas, sino un conjunto de perfiles de la ciudad a través de mapas de datos. La procedencia étnica de los vecinos de cada calle. Los lugares más fotografiados. Dónde viven los casados y los solteros. Qué se deja la gente en los aeropuertos. Desde dónde se tuitea a favor de qué equipo de fútbol.

Londres es una ciudad de mapas. ¿Quién no conoce ese plano del metro diseñado en 1931 por Henry Beck o esa guía A to Z, creada por Phyllis Pearsall, con más de 30.000 calles que cabe en el bolsillo? Cualquier ciudad se puede capturar en mapas, defienden los autores, pero Londres está definida por ellos.

Los mercadillos de Navidad más bonitos de Europa


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Ya está aquí la Navidad, con sus adornos, luces, villancicos, juguetes, cava, turrón y lorzas.  Ahora toca ponerse tiernos, como el mazapán.

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ESTOCOLMO (SUECIA)
Bollitos y velas
No hay mucho sol, pero sí mucha luz. El 13 de diciembre, por toda Escandinavia y sobre todo en Suecia, se celebra la fiesta de Lucía, o fiesta de la luz, que coincide con el solsticio de invierno. Jóvenes ataviadas con túnicas blancas y coronas de velas recorren los pueblos y ciudades repartiendo galletas de jengibre y lussekatter, unos bollos con forma de gato condimentados con azafrán y pasas.  En Estocolmo, las celebraciones de Adviento se articulan en torno a los mercadillos de Skansen y de la plaza de Stortorget, en el casco viejo.

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COPENHAGUE (DINAMARCA)

 ‘Hippies’ contra buñuelos
En danés, Navidad se dice Jul. Y se celebra con buñuelos y glögg (vino caliente con nueces y pasas) junto a los canales del puerto de Nyhavn. Duendecillos nisser por todas partes, miles de bombillas en el parque Tívoli, pistas gratuitas de patinaje al aire libre, el mercadillo alternativo del barrio hippy de Christiania…

Festival de las luces
ÁMSTERDAM (Holanda)

Esculturas de luz
Hasta el 18 de enero se celebra la tercera edición del Festival de las Luces, que llena de esculturas luminosas y hologramas los canales de la capital holandesa.
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PRAGA (REPÚBLICA CHECA)

Pasión bohemia
El ciclo de conciertos de Adviento en Praga culmina con la tradicional Misa de Navidad del compositor bohemio Jan Jakub Ryba, el 21 de diciembre, en la sala Smetana de la Casa Municipal, casi al lado de los puestos navideños en la plaza de la Ciudad Vieja.
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VIENA (AUSTRIA)

Ponche y galletitas
Ponche caliente y galletitas o regalos de diseño en los diez mercadillos de adviento que hasta el 24 de diciembre animan las calles de Viena.  Uno de los más famosos es el de Christkindlmarkt, en Viena, que se instala hasta el 24 de diciembre en torno al gran abeto que preside la plaza y los jardines del Ayuntamiento. En este mercadillo, los protagonistas son los niños: al lado de las 140 casetas de madera que ofrecen juguetes y adornos navideños, hay ponis, carruseles y cuentacuentos.
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NUREMBERG (ALEMANIA)

Ángeles de papel
Desde el siglo XVI, la ciudad de Núremberg acoge uno de los mercados de adviento más antiguos y bonitos de Alemania: el que se celebra hasta el 24 de diciembre entre los edificios góticos de la Marktplatz. Lo más típico para regalar: los zwetschgenmännle, figuritas decorativas fabricadas con ciruelas secas, y los ángeles de papel.

Bruselas
BRUSELAS (BÉLGICA)

El gigante de la Grand Place
Un abeto gigante, dos kilómetros de puestos callejeros, una pista de patinaje sobre hielo en la Grand Place de Bruselas, una de las más bonitas de Europa.

La Troya Sudamericana: La gran guerra entre Argentina y Uruguay


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  • Lo que no es muy conocido, es la intervención del famoso escritor francés Alejandro Dumas en la contienda
La Troya Sudamericana:  La gran guerra entre Argentina y Uruguay

Juan Manuel de Rosas en la Troya Sudamericana

ARGENTINA.- Un hecho muy conocido por la historia fue la famosa Gran Guerra ocurrida entre 1839-1843. Los contendientes en esta oportunidad fueron Uruguay y Argentina. Lo que no es muy conocido, es la intervención del famoso escritor francés Alejandro Dumas en la contienda. Lo hizo en su calidad de escritor a pedido del orador y también escritor oriental don Melchor Pacheco y Obes, que fuera enviado a Francia a fin de buscar el apoyo del gobierno francés y de la sociedad gala.

Estando en París se conecta con Alejandro Dumas (P), quien de inmediato descubre que éste hombre y esta situación pueden ser el motivo de una nueva novela. El tema le apasiona de inmediato y pone manos a la obra con los datos que le proporciona Pacheco y Obes. Simpatiza entonces con la causa de los patriotas uruguayos y publica en el diario “Les Mois” una serie de artículos que desembocan en una novela corta que titula: Montevideo La Nueva Troya”.

Recordemos que Dumas es un autor de célebres novelas que recorrieron el mundo, como Los Tres Mosqueteros, y el Conde de Montecristo. Esta novela por tener una sola de las versiones de la realidad, es un tanto parcializada, lo cual no exime de culpas a uno de los más sangrientos dictadores de la región, que dominaba la ciudadanía mediante el asesinato, el temor y el espionaje.La novela comienza con la frase” A los heroicos defensores de Montevideo”. Es evidentemente un escrito político que, obviamente buscaba el derrocamiento del dictador porteño. Consta el trabajo con apenas seis capítulos, donde Buenos Aires se debatía entre las llamas del Averno, lo cual no estaba muy distante de la realidad que vivía gran parte de sus habitantes. Muchos también le seguían quizá convencidos por temor, intereses o prebendas personales.

En la novela transitan los personajes más notables de ambas bandas del Plata, Fructuoso Rivera que militaba el bando unitario, que habiendo derrocado a Manuel Oribe del bando federal, solicita la ayuda de Buenos Aires gobernada por Rosas. La consecuencia de ello fue que las tropas del Estado Oriental se enfrentan con las tropas de la Confederación. El resultado de esto fue que los confederados, sitian la ciudad de Montevideo durante siete años, imponiéndole un bloqueo que acaparó la atención de Inglaterra, Francia y Brasil entre otras. El estilo literario es propio de Dumas y particular para su época; en él se ven oscurecidas las figuras de los protagonistas de esta Banda del Plata, entre ellos Rosas, Oribe y el mismísimo Artigas. La Nouvelle describe asimismo la actuación de Giuseppe Garibaldi con su famosa “Legión Italiana” puesta al servicio del gobierno montevideano. La Legión participó en la defensa de las costas uruguayas especialmente en el combate de Tres Cruces, con una pequeña flotilla  barcos.

Esta obra luego de desembocar en Juan Manuel de Rosas, comenta que en 1810 don Juan Manuel abandona su casa, preguntándose los motivos, que luego serían aclarados  por su sobrino Lucio Victorio Mansilla. La razón fue que habiendo discutido con su padre debido a problemas inherentes al trabajoa realizar, abandona la casa desnudo, con una nota que decía: “Dejo todo lo que no es mío”.

Retomando los conceptos de un Rosas cruel y sanguinario, los cuales son compartidos por gran parte de los argentinos, aunque no por todos. De todas maneras es innegable que un hombre que haya gobernado tantos años un país tenga sus simpatizantes y sus detractores. Mi opinión personal se alinea con la de los últimos, opinión que también que quizá sea refutada por un sector de los argentinos. Lo que sí es cierto es que desde su muerte han corrido ríos de tinta en libros, diarios y periódicos, aún hasta la fecha.

El gobernador santafecino Estanislao López, también es presentado como bárbaro y sanguinario al punto que en un capítulo  dice que fue el fundador de la federación y relata una anécdota en que un Coronel Ovando, enemigo suyo, es invitado almorzar a su mesa, y con la misma calma con la que hubiera procedido un enfermo, al final del convite le comunica que será de inmediato fusilado. Expresa que Domingo Cullen fue uno de los artífices que contuvo la brutalidad de López, no obstante ello, siendo éste gobernador, le fragua una sublevación que le obliga a refugiarse en la provincia de Santiago desestero, donde gobernaba su amigo Ibarra. A pesar de las promesas efectuadas por su amigo lo entrega y lo envía a Buenos aires, pero Rosas ordena su fusilamiento a mitad de camino.

El relato de Dumas pleno de situaciones erróneas, desnuda la realidad de la mazorca a la que denomina Más- Horca.

Otro de los personajes que sobrevuelan la novela es Juan Bautista Ortíz de Rozas, pero la información que le es proporcionada no es suficiente. También exime de culpas al Restaurador de las relaciones incestuosas, con las que se acusaba a Juan Manuel. Para ello estaban sus conocidas amantes, entre ellas la principal, Eugenia Castro, hija de un Coronel que la dejara en tutoría a Juan Manuel. Tenía apenas quince años; tuvo con ella varios hijos pero no tuvo la valentía ni la hombría de bien de  reconocerlos. Ellos debido a la precariedad de sus  fortunas debieron desempeñar los más indignos y humillantes menesteres, impropios de su condición. Esto perfila su idiosincrasia, de modo que Dumas no estaba totalmente equivocado. Lo asistía una razón verdadera y poderosa, aunque se debe reconocer sus exageraciones e inexactitudes en cuanto a las fechas.

Lo que el autor examina a veces con exageración son las cifras de los asesinatos, por cierto cuantiosos al extremo. Tampoco puede admitirse que Rosas haya sido falto de inteligencia, cobarde o de espíritu débil. Lo que es cierto, es que jamás estuvo al frente de sus tropas, lo cual puede interpretarse de diversas maneras. Tampoco falto de inteligencia, pues hubo de contender con las dos potencias más grandes de la tierra y parlamentar con plenipotenciarios como el Conde Walewski, hijo de Napoleón Bonaparte y lord John Hobart Howden, enviados por sus respectivos gobiernos para tratar asuntos relativos a las fuerzas bloqueadoras estacionadas en el Río de la Plata. Su inteligencia y astucia fueron empleadas para sus propios fines.

Esta novela tampoco refleja la realidad en cuanto a la actuación de Giuseppe Garibaldi, al cual atribuya méritos de paladín de la libertad, omitiendo que había sido proscripto en países como Italia, Francia y Brasil. También el autor omite describir los terribles saqueos perpetrados en tierra argentina. Era en definitiva un condotiero o más llanamente un mercenario. Alejandro Dumas reiteramos no escuchó otra campana.

Creemos interesante describir algunos párrafos de su novela:
“Una vez Rosas dueño del poder, su principal afán fue aniquilar la Federación. López fundador de la Federación cayó enfermo, Rosas lo hizo venir a Buenos Aires y Rosas lo asistió en su propia casa. López murió envenenado (sic).

Quiroga, jefe de la Federación, sale ileso de más de veinte combates, cada cual más encarnizado que los otros. Su coraje pasa a ser ejemplo y su suerte pasa a ser proverbial. Quiroga muere asesinado.

Cullen, el consejero de la Federación sube a la gobernación de Santa Fe. Rosas le improvisa una revolución. Cullen es entregado a  Rosas por el Gobrnador de Santiago. Cullen muere fusilado.

Todo lo que hay de notable en el partido federal, tuvo el mismo fin que tuvo, todo lo que hubo de notable en Italia, bajo los Borgia, y, poco a poco, Rosas empleando los mismos métodos que Alejandro VI y si hijo César, llega a reinar en la República Argentina, que aunque reducida a una perfecta unidad, no por eso deja de conservar el pomposo título de Federación”.

“Terminada la guerra entre el partido unitario y el federal, Quiroga emprendió un viaje por el interior, pero al regresar de ese viaje fue asaltado en Barranca Yaco por un grupo de treinta asesinos que hicieron  fuego sobre su carruaje. Quiroga iba enfermo, iba acostado. Una bala que atravesó uno de los tableros le destrozó el pecho. Aunque herido de muerte, se incorporó, y pálido, ensangrentado abrió la portezuela. Al ver al héroe de pié, aunque casi cadáver, los asesinos emprendieron la fuga. Pero Santos Pérez, su jefe, se dirigió directamente a Quiroga, y como éste hubiera caído sobre una rodilla, y lo mirara a la cara, allí lo remató. Volvieron los otros asesinos y terminaron la obra empezada.

Fueron los hermanos Reinafé que gobernaban Córdoba, quienes dirigieron la expedición de acuerdo con Rosas. Pero Rosas tuvo buen cuidado de quedarse bien alejado de manera que no se le percibió. Así pudo él tomar el partido de quien hizo asesinar, y mandó perseguir a los criminales. Estos fueron arrestados, juzgados y fusilados”.

Sería largo seguir contando los vericuetos a veces reales y a veces exagerados, lo que sí, es contundente que la dictadura rosista esclavizó a gran parte de los argentinos a pesar de la férrea oposición de lúcidos e inteligentes opositores. Por Luis Felipe Aguirre Laspiur

 

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1864 ( Dinamarca): La mayor historia danesa jamás contada, pero…


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El estreno de la fabulosa serie Borgen el próximo sábado en nuestro país, es la excusa perfecta para dedicar toda esta semana en el blog a Dinamarca, siguiendo nuestro esquema habitual de series inéditas, actuales estrenadas aquí y pasadas.

Para romper el hielo nada mejor que presentarles la producción mas reciente de este país, el drama épico-histórico “1864”, que finalizó su andadura de ocho episodios , ayer por la noche.

1864 es la producción mas ambiciosa de la televisión publica danesa, con el presupuesto mas caro de toda su historia para recrear un acontecimiento capital para el país nórdico. Desgraciadamente tras una primera mitad de la serie primorosa y que podríamos catalogar de sobresaliente, pierde los papeles de una forma lamentable, echando por la borda todo el gran trabajo realizado de la forma que vamos a intentar explicarles en el análisis de esta serie recién salida del horno televisivo.

Ficha: 1864.  8 episodios 60 min .  Oct 2014-Nov 2014 . Idioma: Danés subtitulada en castellano.Cadena:  DR (DK)

La trama : “1864” se centra en la recreación  de la II Guerra de Schleswig-Holstein que enfrentó a las tropas prusianas, con Bismarck y Moltke al frente, con el ejercito danes en 1864 y que desembocó en el mayor desastre danés de toda su historia, con la perdida de un tercio de su territorio en aquella época que paso a manos prusianas y posteriormente alemanas.

La televisión publica danesa encargó al famoso director Ole Bornedal ( Los Vigilantes de la Noche), una serie para conmemorar el sesquicentenario ( 150 años) del inicio de la guerra.

Despues de varios años de documentación, presentó su proyecto a la cadena publica DR, que lo aprobó asegurándole un enorme presupuesto para recrear de la forma mas fidedigna posible los escenarios en los que se desarrolló la guerra.

El núcleo central de la serie es la historia de dos hermanos granjeros en el Sur de la isla de Fionia, Peter y Laust que se enamoran de la misma chica Inge, cuando ambos deciden alistarse en el ejercito para defender a su país.

En paralelo vemos los tejemanejes políticos en la corte y en el gobierno de Copenhague, que bajo la influencia de un teólogo iluminado D.G. Monrad, se consideran el pueblo elegido por Dios y capaces de plantar cara al poderoso ejercito prusiano para anexionarse los condados de Schleswig y Holstein, en el norte de la actual Alemania, para cumplir con su objetivo de una gran Dinamarca.

El método narrativo elegido por Bornedal, es explicar la historia desde la época actual, trazando un cierto paralelismo, con la presencia de tropas danesas en Afganistán, en la primera intervención danesa fuera de su país, tras el desastre de 1864, y con el recurso de encontrar unas cartas de Inge que van desvelando su relación con los hermanos y el contexto político de la época.

La serie tiene dos partes muy diferenciadas, la primera dura hasta la mitad del quinto episodio y es una autentica maravilla con una fotografía y una producción espectaculares, mostrando los hechos tanto personales como históricos con un rigor y una sensibilidad pocas veces vistas este año en la televisión. El excepcional trailer es la mejor forma de abrir boca.


En este sentido sorprende la enorme autocrítica que realiza Bornedal sobre la actuación de los políticos daneses de la época y que ha levantado ampollas en los nacionalistas daneses mas conservadores que consideran  que no es lo suficientemente patriótica ni exaltadora de los valores daneses, y que ha desembocado en una furibunda campaña contra su obra a todos los niveles.

En este sentido, el desconocimiento de esa parte de la historia europea por la inmensa mayoría de nosotros juega a nuestro favor, por carecer de  una opinión previa formada y  nos permite ser mas objetivos al valorar la historia.

Un punto a favor de la calidad de este primer tramo de la serie es el reparto de excepción que Bornedal reunió para la serie con los mejores actores daneses, (casi todo el reparto de Borgen, de la que les hablaremos el miércoles). Podíamos disfrutar de nuevo con Pilou Asbaek y Soren Malling en dos de los papeles mas importantes de la serie, incluso en el bando alemán tenemos a uno de los cinco protagonistas de Hijos del Tercer Reich ( Ludwig Trepte), para reforzar la sensación de familiaridad al espectador

Y por supuesto la presencia de la enorme Sidse Babette Knudsen, la inovidable Brigitte Nyborg de Borgen, como Johanne Heiberg, la mejor actriz danesa de la época y musa nacionalista con gran influencia sobre el teólogo Monrad.

La segunda parte de la serie llega cuando me las prometía mas felices después de haber resuelto de forma mas que brillante la parte mas complicada de los conflictos personales y políticos que llevan al inicio de la contienda y entrar en la dinámica bélica que es mucho mas fácil de llevar y resolver.

Pues en ese punto a mitad del quinto episodio, Bornedal se saca de la manga un giro argumental de lo mas ridículo que he visto en los muchos años que llevo viendo televisión, mas digno de José Luis Moreno que de alguien con su reputación y que me hizo exclamar diversos improperios tanto a mí como a los amigos daneses con los que he visto la serie cada domingo.

La primera regla de todo director o guionista es establecer unas normas y un tono general en toda la serie o miniserie, sean las reglas que sean  y ser coherente con el pacto que implícitamente pide al espectador de aceptar su planteamiento.

Bornedal cambia las reglas a mitad de partido y a partir de ese momento, la serie se aboca por un precipicio creativo, con un sexto episodio que ahonda todavía mas en giros chapuceros y coincidencias inverosímiles, estropeando de forma irreversible el gran trabajo de recreación histórica realizado hasta ese momento.

En el penúltimo episodio la excepcional espectacularidad de la batalla final, de las mas bonitas que he visto nunca,  es el mejor ejemplo del gran director que es Bornedal, mientras que como guionista deja bastante que desear   como resume en su  episodio final , un compendio de todos los errores de guión de la segunda parte de la serie.

Poco pueden hacer los actores para defender semejante material y los pobres espectadores nos quedamos perplejos y con el gozo en un pozo, incrédulos ante la catarata de incoherencias que salían en la pantalla, mucho mas sangrantes después de ver y disfrutar con el material excelente que había elaborado durante la primera parte de la serie.

Tengo que reconocer que es un articulo que me ha costado escribir, porque no hay mayor decepción que la que viene tras una gran ilusión, y aunque por supuesto presenta muchos aspectos positivos que hacen recomendable su visionado , no puedo por menos que explicar mis sensaciones al ver como la serie se derrumbaba ante mis ojos de forma inexplicable y lo peor de todo, gratuita.

Para acabar el articulo con una nota positiva,  hay que destacar la preciosa banda sonora del compositor americano Marco Beltrami (The Hurt Locker, 3:10 to Yuma) , en uno de sus mejores trabajos como pueden comprobar en el siguiente vídeo

Epilogo:

“1864” es una serie recomendable si han disfrutado con las series danesas que se han popularizado mucho en los últimos tiempos, destacando la belleza de unas  escenas espectaculares con grandes movimientos de masas y una fotografia inmaculada,  pero tengan presente el enorme giro que dan las cosas en la segunda parte de la serie, para estar precavidos al respecto.

Sumérganse  en este mundo apasionante,  porque a lo mejor  son mas benévolos y  tienen una visión mas ilusionante de la globalidad de la serie, que la que yo puedo tener, cuando escribo estas lineas en caliente tras ver el último episodio, en lo que podía haber la historia danesa mas grande jamas contada, pero……

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@jefoce) y (@lmejino). Hasta la próxima

Mikel Madinabeitia/ Lorenzo Mejino

Los elefantes que habitaron el Ártico


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  • Mastodontes y otros grandes mamíferos ocuparon Alaska hace 125.000 años, cuando la zona todavía era cálida y mucho antes de la colonización humana
Los elefantes que habitaron el Ártico

George | Hace unos 125.000 años, gigantescos mamíferos ocuparon Alaska. En la imagen, el mastodonte, el perezoso de tierra, el pecarí de cabeza plana y el camello occidental

Hubo una vez en que los mastodontes americanos, parientes extintos de los elefantes actuales, llegaron a vivir en un área del mundo tan extrema como el Ártico. Ocurrió hará unos 125.000 años, cuando el clima en la zona era cálido y existían bosques y humedales de los que poder alimentarse en compañía de otros grandes mamíferos. Esto no duró para siempre. Cuando las condiciones climáticas empeoraron, hace unos 75.000 años, el mastododonte desapareció de la zona. Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio publicado en la revista Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), que elimina a los cazadores como causa de esa exintinción local. Faltaban milenios para que los seres humanos llegaran a colonizar la zona por primera vez.

A lo largo de finales del Pleistoceno, entre aproximadamente 10.000 y 125.000 años, el mastodonte americano (Mammut americanum) se generalizó y ocupó muchas partes de la América del Norte continental, así como lugares periféricos como las zonas tropicales de Honduras y la costa ártica de Alaska. Estos animales se alimentaban de plantas leñosas y vivían en los bosques de coníferas u otros árboles con pantanos de tierras bajas.

«Los dientes de mastodonte eran eficaces pelando y triturando ramas, hojas y tallos de arbustos y árboles. Por lo que parece poco probable que fueran capaces de sobrevivir en las regiones cubiertas de hielo de Alaska y Yukón durante el último período completo de los glaciares, como la datación de un fósil anterior había sugerido», explica el paleontólogo Grant Zazula, autor principal del estudio.

El equipo de investigación utilizó dos precisos tipos de datación por radiocarbono en una colección de 36 dientes fósiles y huesos de mastodontes americanos de Alaska y Yukón, la región conocida como el este de Beringia. Los métodos de datación, realizados en la Universidad de Oxford y la Universidad de California, Irvine, están diseñados para examinar únicamente el material de colágeno óseo, sin las contaminaciones de los preparados que se utilizaban hace años para conservar los especímenes.

Todos los fósiles resultaron ser más antiguos de lo que se pensaba, con la mayoría sobrepasando los 50.000 años, el límite efectivo de la datación por radiocarbono. Al tener en cuenta las preferencias de hábitat de mastodonte y otra información ecológica y geológica, los resultados indican que probablemente los mastodontes solo vivieron en el Ártico y el subártico durante un tiempo limitado, cuando se establecieron los bosques y los humedales y las temperaturas eran tan cálidas como hoy en día.

«La residencia de los mastodontes en el norte no duró mucho tiempo -dice Zazula-; el restablecimiento de las condiciones glaciales frías y secas, junto con el avance de los glaciares continentales alrededor de 75.000 años atrás destruyeron eficazmente sus hábitats». Estos parientes de los elefantes desaparecieron de Beringia, y sus poblaciones se desplazaron a zonas mucho más al sur, donde en última instancia sufrieron una extinción completa hace unos 10.000 años».

Perezosos, camellos y castores

La investigación tiene varias implicaciones. Los paleontólogos saben que los perezosos terrestres, camellos y castores gigantes (todos miembros de la megafauna) también hicieron esa misma migración, pero todavía están investigando qué otros grupos de animales podrían haber seguido esa misma suerte. La nueva investigación también sugiere que los seres humanos no podrían haber estado implicados en la extinción local de mastodontes en el norte hace 75.000 años, ya que aún no habían cruzado el istmo de Bering desde Asia, que se cree que fue el primer punto de entrada de personas hacia el continente americano.

«No estamos diciendo que los humanos no estuvieran involucrados en la última batalla de la megafauna hace 10.000 años (cuando se extinguieron por completo). Pero para entonces, la población de mastodontes ya se había reducido a la región de los Grandes Lagos», explica Ross MacPhee, del Museo Americano de Historia Natural y coautor del estudio. «Ese es un escenario muy diferente a decir que las depredaciones humanas causaron la pérdida universal de mastodontes en toda su área de distribución en el espacio de unos pocos cientos de años, que es la visión convencional», añade. En definitiva, el puzzle de la desaparición de la megafauna americana se complica aún más.

Los elefantes que habitaron el Ártico

Reconstrucción de un mastodonte americano. Abajo, comparación entre un mastodonte americano (izquierda) y un mamut lanudo George

Salga el sol por Antequera


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  • La leyenda de Santa Eufemia ha acompañado desde 1410 a este dicho cuyo origen hay quien data en la posterior toma de Granada
Salga el sol por Antequera

Abc | Panorámica de Antequera

Salga el sol por Antequera -«y póngase por donde quiera», como se completa el dicho- es tanto como decir que a uno le da igual una cosa que otra, o que uno está determinado a llevar a cabo su plan, aunque suceda lo imposible, como que el sol aparezca por el oeste. Porque Antequera se encuentra al poniente de Granada, donde acampaban las tropas de los Reyes Católicos en los últimos meses de 1491.

En este momento de la Reconquista, durante la toma de Granada, ubica el origen de la expresión Luis de Granada en la revista «Alrededor del mundo» en 1899 y recoge José María Iribarren en «El porqué de los dichos». «La frase es, pues, irónica, y equivale a: ‘Salga el sol por donde quiera’», concluía el académico de la RAE y de la Real Academia de la Historia.

Una leyenda se remonta aún más en la Reconquista, hasta el 16 de septiembre de 1410, fecha en la que don Fernando «el de Antequera» conquistó la ciudad a los musulmanes. Antonio J. Guerrero Clavijo contaba en un artículo que recoge la web de la Diócesis de Málaga cómo era costumbre cristiana celebrar una Eucaristía al conquistar una localidad y, dentro de ella, elegir al patrón, al alcaide y su escudo de armas. «Se invocó al Espíritu Santo y se introdujeron en una urna los nombres de los santos que la Iglesia celebra el día 16 de septiembre» y «salió por designio divino, por tres veces consecutivas, el nombre de Santa Eufemia», relata Guerrero Clavijo.

Fue entonces cuando Don Fernando desveló que se trataba de la joven que «se me apareció el 10 de abril de 1410 en mi campamento en Córdoba, cuando no sabía qué tierra conquistar, y se me apareció ella, rodeada de leones y ángeles y me dijo: “No temáis que nos salga el sol por Antequera y sea lo que Dios quiera”», según recogen las crónicas de Juan II.

Don Fernando dudaba desde su campamento en Córdoba sobre si conquistar Gibraltar, con lo que cerraría su entrada a posibles refuerzos procedentes de África; Xébar, una importante fortaleza en el camino a Málaga; o Antequera, centro neurálgico de las vías que llevaban de Sevilla a Granada, de Córdoba a Málaga, explica Ángel Guerrero en El Sol de Antequera.

Tras la aparición de la virgen y mártir de Calcedonia, el monarca castellano dirigió sus tropas al alba contra la ciudad, que conquistó antes de que se pusiera el sol el 16 de septiembre de 1410.

Fuera por esta leyenda o por la ironía posterior durante la toma de Granada, lo cierto es que Antequera figura desde la Reconquista en el mapa de los refranes. En el geográfico se encuentra a 45 kilómetros de Málaga por carretera y a sólo 13 kilómetros del singular paraje del Torcal, un impresionante fenómeno de erosión de roca caliza.

¿Desde cuándo existe España?


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  • San Isidoro de Sevilla elevó nuestro país a la categoría de «Primera Nación de Occidente» en el siglo VI. Una afirmación que mantuvo encendidas las aspiraciones cristianas de crear en la Edad Media una única entidad política en la península
¿Desde cuándo existe España?

ABC | Un heraldo de los Reyes Católicos, en el cuadro que representa la Rendición de Granada

Hispania, que procede de la palabra fenicia «I-span-ya» («Tierra de metales»), fue la denominación que los romanos pusieron a la provincia romana que ocupaba la totalidad de la península Ibérica. Como es habitual con los nombres elegidos por los romanos, la delimitación no respondía a la realidad tribal y se trataba de una decisión meramente geográfica. Hoy en día, aquella provincia romana está ocupada por tres entidades políticas distintas, Portugal, España y el Principado de Andorra, cuyas formas actuales costaron siglos de luchas y alianzas.

Si bien la Monarquía visigoda buscaba la creación de un reino unificado en toda la península Ibérica, los visigodos compartían originariamente el territorio con los suevos, instalados en el noroeste («Galliciense Regnum»), y los bizantinos, que controlaban zonas del sur. Por esta razón, tras unificar la mayor parte del territorio de la España peninsular a fines del s. VI, el rey Leovigildo sólo pudo proclamarse monarca de «Gallaecia, Hispania y Narbonensis». No desistieron los visigodos en su empeño de crear conciencia de una única entidad política y de una monarquía cristiana, como bien recogen las obras históricas del arzobispo San Isidoro de Sevilla –hijo de padre hispanorromano y de madre goda– que en el libro «Historia Gothorum» eleva a España a la categoría de Primera Nación de Occidente. «De cuantas tierras se extienden desde el Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, oh sagrada y feliz España, madre de príncipes y de pueblos», reza el texto de San Isidoro de Sevilla, que se convirtió en lectura obligatoria para todos los príncipes cristianos que habitaron la península durante la Edad Media.

Así, la idea de una única entidad «hispana» pervivió en la mitología e imaginario de los escasos núcleos donde la invasión árabe no consiguió penetrar. Pocos años después de la batalla de Guadalete, 711, nada quedaba del Reino Visigodo, salvo pequeños reductos liderados por nobles norteños. A partir de este punto, la denominación de España se entendía, según el bando, como los reinos cristianos o como la zona musulmana. Por ejemplo, en tiempos del rey Mauregato de Asturias fue compuesto el himno «O Dei Verbum» en el que se califica al apóstol Santiago, patrón de la España cristiana, como «dorada cabeza refulgente de “Ispaniae”».

La creación de los estados modernos

No fue hasta el comienzo de la Edad Moderna, con la reducción del poder de la nobleza y el clero, cuando surgen los primeros embriones de estados modernos por toda Europa y los españoles ven cumplida su vieja pretensión. El intento corrió a cargo de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, que unificaron las dos coronas más poderosas de la península en 1469 y cuyos descendientes heredaron una algarabía de reinos ibéricos que se conocían, entre otras denominaciones, como «las Españas». El Descubrimiento de América y la Conquista de Granada, ambos hechos acontecidos en 1492, están considerados simbólicamente como el origen de la España moderna.

Sin embargo, en opinión de muchos historiadores la unión dinástica no es un hecho suficiente para hablar de una única entidad política, puesto que no existía una integración jurídica. Los Reyes Católicos unificaron la política exterior, la hacienda real y el ejército, pero lo hicieron respetando los fueros y privilegios de sus reinos.

«A mediados del siglo XV, en la Península Ibérica no quedaban más que cuatro reinos cristianos: Portugal, Castilla, Aragón y Navarra. Los cuatro se consideraban originales, distintos, pero hermanos: todos eran españoles. A pesar de las diferencias políticas, existía una solidaridad indudable, compartían la idea de reconstituir la unidad política perdida. Los enlaces matrimoniales estaban destinados a recuperar la unidad peninsular y la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, en 1469, puso los cimientos de ese proceso», argumenta el hispanista Joseph Pérez, quien no duda en otorgar una configuración, identidad y conciencia de España a partir de la unión dinástica.

De una forma u otra, la palabra España pierde su significado meramente geográfico con la unión dinástica. Y aunque todavía no se puede hablar de sólo un reino, la dinastía de los Habsburgo ya utiliza entonces la designación de Rey de España para hacer referencia a sus posesiones en la península Ibérica. Así, Felipe II es denominado desde su nacimiento Príncipe de España.

El 80% de la población era castellana

A raíz de la unión dinástica comenzaron a surgir voces críticas contra la preeminencia de Castilla sobre el resto de reinos que formaban España. Los historiadores catalanes han acusado tradicionalmente a Castilla de apropiarse de la identidad española. En la práctica, la población castellana suponía el 80% de la población y ocupaba tres cuartas partes del territorio peninsular en el momento de la unión dinástica. No es de extrañar, por tanto, que el timón de esta nueva entidad tuviera protagonismo castellano, así como que los escritores castellanos de la época no hicieran distinción entre castellanos y españoles. El historiador Henry Kamen, en su libro «España y Cataluña: Historia de una pasión», recuerda que no se trata de un fenómeno aislado puesto que «en otros países de Europa los regentes políticos del centro territorial, económico o político han tendido siempre a identificarse como el verdadero estado y despreciar a las zonas periféricas».

Sin embargo, la creación de un estado-nación español, tal y como lo entendemos hoy en día, fue un proceso mucho más lento que exigió siglos de un intenso intercambio cultural y comercial entre las regiones españolas. Con la llegada de la dinastía de los Borbones tras la guerra de Sucesión, Felipe V se puso al frente por primera vez del Reino de España.

«España es una nación discutida y discutible», recitó durante su presidencia José Luis Rodríguez Zapatero en una de sus más polémicas declaraciones. Pero, discutida o no, ¿desde cuándo podemos hablar de nación española? La mayoría de historiadores apuntan a la Guerra de Independencia, en concreto a la Constitución de Cádiz de 1812, como el nacimiento de la idea de España como nación. En plena invasión napoleónica, la promulgación de una constitución de corte liberal dejó recogido en su artículo 1 a la «Nación española» como «la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios». El resto del convulso siglo XIX dio forma –con la pérdida de las colonias, las Guerras Carlistas y las sucesivas crisis políticas– al concepto de nación española que tenemos en la actualidad.

¿Por qué expulsó Felipe III a los moriscos de España en 1609?


ABC.es

  • Los historiadores destacan las graves consecuencias económicas de esta decisión y califican de populista la medida impulsada por el polémico valido del Rey, el Duque de Lerma
¿Por qué expulsó Felipe III a los moriscos de España en 1609?

Wikipedia | «La expulsión de los moriscos (1894)», de Gabriel Puig Roda.

El cardenal Richelieu, enemigo eterno de la Monarquía Hispánica, escribió en sus memorias que la expulsión de los moriscos de España constituía «el acto más bárbaro de la historia del hombre». Lo cual no es poco, dado que al cardenal, como a la mayoría de los líderes europeos de su época, no se le podía acusar precisamente de defensor de musulmanes ni de hombre fácilmente impresionable. Así, la decisión de Felipe III de expulsar a más de 300.000 moriscos –los convertidos de moros a la Fe Católica– fue tan salvaje como para retumbar los cimientos de la profunda Islamofobia que reinaba en Europa. Sus consecuencias económicas y demográficas también fueron desoladoras.

La palabra morisco hacía referencia a los musulmanes bautizados tras la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Ya fuera una conversión voluntaria u obligatoria, todos los habitantes de procedencia islámica fueron designados de esta manera. Tras un proceso para convertir a la población por medios pacíficos, una visita de los Reyes a Granada en 1499 hizo saltar las alarmas en la corte: el aire musulmán seguía impregnando la ciudad, tanto en sus vestidos como en sus costumbres. Es por esta razón que el Cardenal Cisneros tomó las riendas de la situación para lo que empleó toda clase de métodos, más intrusivos de lo que le habían autorizado los monarcas. No en vano, el clérigo cumplió con su objetivo puesto que fueron miles los musulmanes que recibieron el agua del bautismo, ya fuera de forma sincera o para seguir practicando el Islam en secreto, convirtiéndose en católicos romanos.

Durante el reinado de Carlos V, los moriscos se encargaron a través de donativos de que la conversión forzosa quedara aplazada por varias décadas. La Corona adoptó una posición flexible con ellos y les permitió que conservaran sus usos y costumbres. Sin embargo, Felipe II se propuso eliminar definitivamente los resquicios musulmanes de «la diócesis menos cristiana de toda la Cristiandad» –como la había definido el Papa– y espantar la posibilidad de que los moriscos ayudaran a los turcos a realizar un ataque directamente en suelo patrio. Las amenazas desde Madrid prendieron el levantamiento armado el día de Navidad de 1568, que se extendió por las escarpadas montañas granadinas.

Felipe II señala el camino a su hijo

Además de pródiga en episodios de extrema violencia, la Rebelión de las Alpujarras tuvo una duración, dos años, mucho mayor de la prevista por el monarca. El motivo estuvo en la descoordinación entre los marqueses de Vélez y de Mondéjar, así como en la escasa calidad de las tropas que residían en la península —las unidades de élite estaban en Flandes—. Precisamente para remediar estas carencias, don Juan de Austria, junto a Luis de Requesens, fueron puestos al mando de soldados llegados de Italia.

Aunque la lucha fue complicada y Juan de Austria –cuya actuación tuvo mucho que ver en que fuera designado almirante general de la Santa Alianza en Lepanto–, la victoria cristiana llegó en 1571 y trajo consigo una deportación general de los 80.000 moriscos granadinos hacia otros lugares de la Corona de Castilla, especialmente hacía Andalucía Occidental y las dos Castillas. La estampa de miles de niños, mujeres y hombres –muchos de los cuales no habían participado en la guerra– cargando desesperadamente con sus pertenencias provocó la compasión del hermano del Rey, Juan de Austria, que llegó a afirmar: «No sé si se puede retratar la miseria humana más al natural que ver salir a tanto número de gente con tanta confusión y lloros de mujeres y niños, tan cargados de impedimentos y embarazos».

La deportación general dispersó aún más la población morisca por España, donde ya se encontraban establecidos muchos núcleos que habían migrado previamente. Según varios análisis del ADN de la población actual de España, hay ausencia casi total de cromosomas típicamente africanos en Andalucía Oriental, pero una fuerte presencia de estos elementos (hasta 20%) en Galicia, León y Extremadura. Pero dispersar los moriscos no iba a acabar con los problemas sociales y religiosos que su presencia generaba a ojos de los monarcas. Muchos consejeros instaron a Felipe II a expulsarlos de todos los rincones de la península, pero los riesgos de causar una nueva insurrección armada hicieron desistir al Rey, que dejó que fuera su hijo quien llevara a cabo cuarenta años después algo que la corte madrileña veía inevitable.

Una decisión basada en el miedo

En materia internacional, el reinado de Felipe III es recordado por los procesos de paz que cerró con Inglaterra, Francia y Holanda, lo cual dio aire al exhausto Imperio español. De fronteras para dentro, la expulsión general de los moriscos fue su medida más célebre. A poco tiempo de acceder al trono en 1598, el Rey realizó un viaje a Valencia acompañado de su valido Francisco Gómez de Sandoval, el Duque de Lerma, defensor de mantener la situación como estaba, donde pudo observar de primera mano que la abundante población morisca de esta región funcionaba como un núcleo aislado.

La oposición de Lerma, que mantenía sustanciosos negocios con comerciantes moriscos, terminó cuando el Rey prometió compensaciones económicas para los nobles que pudieran verse afectados por una eventual deportación masiva. Así, el duque pasó rápidamente de ser el máximo defensor de esta minoría social, a ser el impulsor del plan de expulsión.

Entre las múltiples razones que barajan los historiadores para que Felipe III diera luz verde a lo que su padre no se había atrevido a hacer 40 años antes, destaca la creciente amenaza para la seguridad interna que suponían los moriscos. El espectacular aumento demográfico de esta población, que en general seguía practicando el Islam en secreto, amenazaba con facilitar futuras invasiones extranjeras. Según los informes que manejaba la Corona, los moriscos de la región aragonesas habían contactado con el Rey de Francia, Enrique IV, para llevar a cabo una sublevación general con apoyo de barcos franceses. Aunque el plan podía no ser cierto, la posibilidad estaba ahí como lo había estado cuando Felipe II sospechó que los moriscos conspiraban con el Imperio Otomano para invadir España.

Curiosamente, aunque se alzaron algunas voces críticas por la Europa cristiana, la expulsión también obedecía al intento de acabar la idea que corría por Europa sobre la discutible cristiandad de España a causa de la permanencia de los moriscos. Igual que ocurrió con la expulsión de los judíos de 1492, la Monarquía Hispánica buscaba con estas medidas sacudirse la fama de país de conversos y de herencia musulmana.

Dentro del plano personal, la Reina Margarita de Austria sentía aversión religiosa contra los moriscos y no resulta complicado imaginar que su opinión pudo influir poderosamente en Felipe III. A su vez, el Duque de Lerma creyó que capitanear la propuesta podría mejorar su mala relación con la reina, la cual terminó una década después por costarle el puesto, y la apoyó con firmeza. Tras un año de preparación, los primeros moriscos expulsados fueron los del Reino de Valencia (el decreto se hizo público el 22 de septiembe de 1609), a los que siguieron los de Andalucía (10 de enero de 1610), Extremadura y las dos Castillas (10 de julio de 1610), en la Corona de Castilla, y los de la Corona de Aragón (29 de mayo de 1610).

Consecuencias catastróficas para Aragón

La expulsión de los cerca de 300.000 moriscos que habitaban en la Península Ibérica aumentó inicialmente la popularidad del Duque de Lerma, puesto que la crisis económica que empezaba a consumir el Imperio español había convertido a los moriscos, como antes a los judíos, en la habitual cabeza de turco de todos los problemas sociales. Sobre todo porque mantenían sus costumbres musulmanas intactas, hasta el punto de que muchos ni siquiera hablaban el castellano.

No obstante, desde la perpectiva económica se trató de un duro golpe para muchas regiones españolas. La expulsión de un 4% de la población perteneciente a la masa trabajadora, pues no constituían nobles, hidalgos, ni soldados, supuso una merma en la recaudación de impuestos, y para las zonas más afectadas (se estima que en el momento de la expulsión un 33% de los habitantes del Reino de Valencia eran moriscos) tuvo unos efectos despobladores que duraron décadas y causaron un vacío importante en el artesanado, producción de telas, comercio y trabajadores del campo. Si bien los perjuicios económicos en Castilla no fueron evidentes a corto plazo, la despoblación agravó la crisis demográfica de este reino que se mostraba incapaz de generar la población requerida para explotar el Nuevo Mundo y para integrar los ejércitos de los Habsburgo, donde los castellanos conformaban su élite militar.

Los moriscos, por otra parte, no se disolvieron en el mar y aquellos que sobrevivieron a los episodios de violencia que acompañaron su expulsión terminaron dispersados por el norte de África, en Turquía, y otros países musulmanes. Muchos campesinos moriscos se vieron obligados, entonces, a convertirse en piratas berberiscos que usaron sus conocimientos de las costas mediterráneas para perpetrar durante más de un siglo ataques contra España.

Román Gubern: “Internet marca un antes y un después en la historia del arte”


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  • El escritor e historiador reedita su capital Historia del cine (Anagrama)
  • Reflexiona sobre la fragmentación de la cultura audiovisual
Portada de 'Historia del cine' de Román Gubern (Editorial Anagrama)

Portada de ’Historia del cine’ de Román Gubern (Editorial Anagrama) noticias

ESTEBAN RAMÓN 30.11.2014Como muchas obras maestras del cine clásico, la Historia del cine de Román Gubern nació por un encargo en 1969. Desde entonces, ha disfrutado de ampliaciones y mejoras hasta la de 1995, con motivo del centenario del cine. Casi veinte años después, la editorial Anagrama ha logrado convencer al escritor e historiador para reeditar, con un nuevo capítulo añadido, una obra capital sobre la historia del largometraje

Gubern (Barcelona, 1934), una eminencia internacional, aporta su lucidez para analizar la fragmentación del lenguaje audiovisual y su futuro. Para los 120 años anteriores, su obra queda como testigo e intérprete.

PREGUNTA: La portada del libro está ilustrada con Al final de la escapada (Jean-Luc Godard, 1959). Es el año en el que nacen los nuevos cines, el cine clásico se apaga y, además está situado en la mitad de la historia del cine.¿Elegiste esa imagen porque 1959 es un año bisagra?

RESPUESTA: La pregunta tiene mucha enjundia. Efectivamente, el cine moderno nace con la Nueva Ola, sigue con el Free cinema británico, el Nuevo cine alemán, la Escuela de Nueva York, etc. Es un momento de renovación. Un factor importante de este fenómeno es debido, paradójicamente, a la irrupción de la televisión, que aparca en el hogar a los padres y a los abuelos, a los elementos más conservadores. Y el público de cine se rejuvenece, es un público por tanto más sensible, más plástico, formado en la frecuentación de cineclubs, y es el que apoya estas nuevas propuestas. Por ejemplo, en 1942, el año de Casablanca, las películas eran para todos los públicos, no había una segmentación para públicos sofisticados y públicos no sofisticados. Hollywood había impuesto el modelo el cine para todos. Podían ser mejores o peores pero eran para todos. A partir del 59. con la nueva ola francesa, hay un cine que en su momento se llamaba de arte y ensayo, ya no se llama así felizmente, que era un cine más experimental, más innovador, más rupturista, que aparece en diferentes países como Francia, Alemania, Estados Unidos, y también en España. Y ese cine efectivamente, marca el destino de la producción futura.

Lo que ocurre es que hoy en día el cine se ve más casa que en las salas públicas, hay muchas capitales de provincia que no tienen ninguna sala de cine. Sin embargo, los habitantes de esas capitales de provincia ven mas películas que nunca. Se ha producido un terremoto en la geoestrategia a del mercado del cine.

P.: Historia del cine es un testimonio de la hegemonía del largometraje. Jean Renoir decía que cine es todo, cualquier cosa, que se proyecta en una pantalla. Si viviera ahora, quizá diría que cine es cualquier lenguaje audiovisual que se reproduce en cualquier dispositivo.

R.: El capítulo anterior se hizo en el año 95, con motivo del centenario del cine y ahora he añadido una ‘última sesión’. Habría que hablar de cultura audiovisual más que de cine, porque es un paraguas que sostiene un ecosistema audiovisual interactivo donde todos los medios están interconectados, aunque sean familias distintas.

Por ejemplo el videoarte, lo que hace Antoni Muntadas o Bill Viola, tiene que ver más con el arte conceptual con el cine narrativo. El cine narrativo nace de un encuentro entre la tradición narrativa de la novela, la tradición del teatro e incluso algo de la pintura Y, en cambio, el videoarte viene directamente del arte conceptual de la costa este de EE.UU. en los años 60.

Todo se relaciona, hay interinfluencias, y hay quien dice que la narrativa audiovisual más moderna o interesante está en algunas series americanas como Los Soprano, etc. Por tanto, hay una serie de dialectos audiovisuales diferenciados. No es lo mismo el lenguaje de un videoclip musical que promociona música par vender que un largometraje de Spielberg, que es el cine clásico de Hollywood tradicional. Por tanto, hay muchos dialectos audiovisuales que se contaminan entre sí, se influencian entre sí. Una novela como Harry Potter salta al cine y acaba en un videojuego. O, a la inversa, nace Lara Croft en un videojuego y acaba en el cuerpo mortal de Angelina Jolie.

Y el videojuego es el segmento más lucrativo de la industria audiovisual por un razón geométrica que André Bazin había intuido brumosamente: la pantalla de cine es la pared frontal de un paralelepípedo virtual en el cual transcurre al acción. Con el videojuego puedes cruzar esa pared e interactuar con los sujetos virtuales. Esto es muy adictivo y por eso es el segmento más lucrativo y tal vez el más creativo.

P.: Volvemos a 1959 cuando se instala la ‘Teoría de autor’ y la cinefilia reverencia a los directores. Esa ‘teoría del autor’ ya no encaja con las series de televisión que citabas donde, a pesar de que hay un showrunner iniciador, la autoría se diluye entre numerosos guionistas y directores.

R.:Tienes razón. Antes de que se inventase el concepto de cine de autor había autores, como Orson Welles o Jean Renoir por citar dos ejemplos, que aunque no se les llamaba autores lo eran de cuerpo entero. La televisión es un trabajo de factoría. La HBO ha creado un trabajo de factoría y ha entendido que en el público televisivo hay segmentos mas sofisticados. Si comparas las series de hace 30 años como Dallas o Dinastía con las actuales verás que ha ha habido un salto mortal desde la telenovela en el sentido más barato y peyorativo del término a la obra de creación. Hay series que admiten comparación con las películas de Coppola o Scorsese a nivel de madurez narrativa. Pero también coexsiste el cine clásico de entretenimiento. Y Spielberg sería el paradigma, desde Tintín a Salvar el soldad Ryan pasando por los dinosaurios, en la tradición de Hollywood de cine para todos los públicos.

P.: ¿Consume habitualmente videojuegos y series de televisión?

R.: Me ha pillado más tarde. André Breton escribió en los años 50 -los surrealistas fueron muy cinéfilos porque las películas para ellos eran sueños sobre pantallas- un artículo diciendo que la cinefilia es un fenómeno de juventud y la juventud pasa. Es verdad que hoy tengo menos pasión invertida en el cine que hace 40 años porque he visto mucho cine y dices: ‘esto ya lo he visto, esto ya me lo sé’. Pero, en fin, sigo yendo al cine. Michael Haneke me parece un genio. David Lynch me parece un genio. Lars Von Trier me parece un genio que a veces se equivoca. Sigo yendo al cine y sigue gustándome.

P..Edison inventó el kinetoscopio con la idea de lucrarse con el consumo individual de imágenes, pero los Lumière impusieron el consumo en salas. Ahora mismo, el sueño primigenio de Edison ha triunfado.

R.:Es verdad. El ‘precine’ nació con el kinetoscopio de visión individual de Edison y hoy día la pantalla de ordenador, más que la televisión, significa el consumo unipersonal de imágenes a la carta. Edison hizo esto por una razón muy simple: quería crear el cine sonoro y no había amplificadores de sonido. Y tuvo que poner un fonógrafo en cada kinetoscopio que permitía poder escuchar una persona sola. Fue más adelante el invento del amplificador de sonido el que trajo el cine sonoro. Con el ordenador doméstico y a la diversificación de la programación, la autoprogramación del usuario ha llegado de una manera impactante al mundo audiovisual.

Y no solo esto: los chicos de 12 años, con el teléfono celular ya pueden grabar imágenes. El teléfono celular es la última barricada del individualismo creador de imágenes. Hoy en día, ese ojo divino que lo ve todo está por todas partes.
P.: En ese proceso de bajar al cine de su templo al consumo individual hay una implicación de pérdida de valor del arte, no solo porque sea más barato sino por su ubicuidad absoluta. Una pérdida de aura en el sentido que le daba Walter Benjamin en La obra de arte en la era de la reproducción mecanica.

R.: Sí, además te recuerdo que Arthur C. Danto ya publicó en los 80 El fin del arte porque ya no hay canon. El arte tiene sentido cuando la obra de arte se ajustaba a la sublimación del canon. Hemos entrado en esa postmodernidad, de la muerte del canon, que se sigue del triunfo del relativismo, del ‘esto es arte porque yo lo digo’. Eso ya lo intuyó Benajmin en su libro famoso; se refería a la pintura, que tenía aura, y la fotografía, que ya no tiene aura. Pero no era un libro reaccionario, era muy lúcido. Y justamente intuía u olfateaba que el mundo iba a ir por ese camino. Y ha ocurrido mucho más rápido de lo que él pensaba.
P.: Esa atomización del lenguaje y los contenidos, ¿significa que el audiovisual acabará en ese ‘punto muerto’ de la pintura y la música?

R.: Efectivamente, la red es el árbol del bien y de mal porque tenemos todo, dejando aparte la piratería que es un tema específicamente jurídico. Yo me asombro: quiero ver un cuadro del siglo XVII que recuerdo borrosamente. Pongo el nombre del pintor y del cuadro y tengo un museo encima de la mesa de mi despacho. Nunca había ocurrido algo similar. Y marca un antes y después en la historia del arte sin ninguna duda.

P.: Y respecto a eso, ¿tienes cierta nostalgia o celebras simplemente tener ese acceso a esa cultura?

R.: La cultura es verdad que se ha banalizado en ese sentido. La cultura siempre ha requerido un cierto esfuerzo por parte del espectador. Los artistas de vanguardia, las novelas experimentales o innovadoras exigían del consumidor un cierto esfuerzo cooperativo para apreciar la obra. Hoy día, la tecnología facilita el acceso a todo y es como Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Tiene su ventaja: el acceso a la cultura es universal entre comillas porque si vamos a Haití o Somalia ya no es universal. En Occidente es universal, pero tiene el problema de que las cosas no cuestan, y como no cuestan, ya no se valoran. Accedes a una edición rara del siglo XV que está en la pantalla, ya no tienes que viajar a Florencia para consultarlo. Por tanto, no hay bien sin mal, ni mal sin bien.

P.: Has citado a Haneke y Lynch como cineastas actuales, pero ¿puedes rememorar cómo nació tu amor por el cine?

R.: Nací en 1934 y viví, por desgracia, la Guerra Civil y la posguerra. Y, además, con una familia dividida en dos, con la parte fascista y la parte republicana. Psicológicamente lo pasé realmente mal de niño y las salas de cine se convirtieron en un refugio emocional. No solo para mí, es algo que hablaba con Terence Moix y Vázquez Montalban. Un día, Nestor Almendros, que también pasó su infancia en Barcelona, me dijo: yo no criticaré nunca el cine de evasión porque películas como Horizontes perdidos me han ayudado a sobrevivir.

Tempranamente me interesó un género, el cine negro, aunque no sabía que se llamaba así ni quien era Dashiell Hamett. Pero eran películas distintas a las películas de final feliz, había turbios manejos e intereses, y se veía el lado oscuro del ser humano: la ambición, la venganza, etc. Fue el cine negro el que me enganchó y todavía me gusta mucho por cierto. Pero el cine fue sobre todo una cueva de refugio emocional en años muy tristes de la historia de España.