Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2014


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La edición 2014 de la “Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa” revela el impacto negativo de los conflictos armados en la libertad de información y en sus actores. La posición de algunos países también se vio afectada porque estos han hecho una interpretación demasiado amplia y abusiva del concepto de “protección de la seguridad nacional”, a costa del derecho de informar y de ser informado. Esta tendencia constituye una amenaza creciente a escala global, peligrosa para la libertad de información hasta el corazón mismo del “Estado de Derecho”.

Finlandia conserva su lugar como el mejor de la clase, ocupa por cuarto año consecutivo el primer sitio de la clasificación. Al igual que en la última edición, le pisan los talones los Países Bajos y Noruega. En el extremo opuesto, al final de la clasificación, se encuentra el “trío infernal”, que de nuevo reúne a Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, países donde la libertad de prensa simplemente no existe. A pesar de que en 2013 se vieron atravesados por algunas turbulencias, estos países siguen siendo hoyos negros de la información y verdaderos infiernos para los periodistas.

Este año la clasificación incluye a 180 países, la edición precedente estaba conformada por 179. Nuevo integrante: Belice, que se ubica de entrada en un lugar envidiable (29°). Los casos de violencia contra periodistas son raros en este país. No obstante, existen algunos bemoles: procesos judiciales por “difamación” en los que se piden altas indemnizaciones por daños y prejuicios; en nombre de la seguridad nacional se hacen algunas excepciones que afectan la buena aplicación de la Ley de Acceso a la Información Pública (Freedom of Information Act); en ocasiones el gobierno no gestiona las frecuencias audiovisuales de forma equitativa.

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Sigue leyendo el artículo completo en este enlace: http://rsf.org/index2014/es-index2014.php#

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El Conflicto Israel / Palestina Ilustrado de una manera diferente


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Un avance de la película animada Seder-Masochism, de la productora y caricaturista Nina Pailey. También conocida por la película animada Sita Canta su Tristeza.

El avance relata la historia de la Tierra Santa a través del tiempo, y cómo ha sido conquistada por varios imperios, tanto por motivos de expansión imperiales como por motivos religiosos.

 

¿Quién mato a quién?

Siguiendo con material que la misma autora comparte les presento a cada uno de los personajes que aparecen en la animación para que puedan entender mejor el corto.
1
HOMBRE PRIMITIVO. Éste hombre de las cavernas representa a los primeros habitantes nómadas de la región de Canaán.
2
CANAANITA. La animadora lo ilustra de acuerdo al arte antiguo sumerio.
3
EGIPCIOS. La tierra de Canaán fue sometida durante un tiempo por los faraones.
4
ASIRIOS. Y después del gobierno egipcio los asirios entraron en su dominio.
5
ISRAELITAS. De acuerdo con relatos bíblicos los “Hijos de Israel” conquistaron la “Tierra Prometida”.
6
BABILONIOS. Los babilonios conquistaron a los israelitas llevándose a los habitantes hebreos al exilio destruyendo su templo.
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MACEDONIOS / GRIEGOS. Alejandro Magno conquista a los babilonios. 8
GRIEGOS / MACEDONIOS. Después de las conquistas de Alejandro Magno su ejército se divide los territorios ganados luchando entre sí.
9
PTOLOMEOS. Los descendientes de los griegos gobiernan Egipto vestidos como faraones.
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SELÚCIDAS. Otros descendientes greco-macedonios conquistan y gobiernan el legado de Alejandro Magno.
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SACERDOTES HEBREOS. Después de regresar del destierro de Babilonia los sacerdotes hebreos reconstruyen el templo y gobiernan a su pueblo.
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MACABEOS. Dirigidos por Judas “el Macabeo” éste grupo de israelitas derrotan a los selúcidas,
salvan el Templo e instituyen el Jánuca / Jánuka.
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ROMANOS. Absorben a Israel y poco tiempo después destruyen el segundo Templo.
14
BIZANTINOS. Cuando se divide el Imperio Romano los bizantinos asumen el control del territorio hebreo.
15
CALIFA ÁRABE. Algunos árabes intentan  conquistar el territorio de Israel.
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CRUZADOS. En Jerusalén establecen “Estados Cristianos” buscando salvaguardar lugares claves de la vida de Jesús.
17
ÁRABES. Durante un tiempo lograron vivir cómodamente en Palestina.
18
OTOMANOS.  El Imperio Otomano tomó el control de Jerusalén y la periferia.
19
ÁRABES. Lograron establecer colonias e imponer en gran parte de su población el Islam.
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BRITÁNICOS. Tomaron control de la Palestina  ocupada por los árabes.
21
PALESTINOS. Los británicos permitieron que los habitantes siguieran su vida normalmente.
22
JUDÍOS / SIONISMO. Después de regresar de la barbarie Nazi los judíos buscaban
desesperados un lugar dónde llamar “casa”, sentirse seguros.
23
HAMAS / PALESTINOS Los habitantes de Medio Oriente formaron resistencia armada en contra de
los judíos que querían establecerse.
24
ESTADO DE ISRAEL. Con el respaldo de occidente se logra establecer formalmente -aunque no reconocido por Palestina- el Estado de Israel.
25
TERRORISMO. Una forma de resistencia islámica y protesta es el inicio de ataques terroristas dentro del territorio ocupado por israelitas.
26
EL ÁNGEL DE LA MUERTE. Es una forma de reflexión de la autora refiriéndose a las muertes que ha y sigue trayendo consigo la puga por un pedazo de tierra.

*Aclaración: Nina Paley resalta el hecho de que lo que pretende es dar un acercamiento a la historia del conflicto árabe – israelí y no ser una fuente histórica crítica del hecho.

 

México invierte 49,2 millones de dólares en Arqueología en 2014


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El Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha destinado un total de 671 millones de pesos (unos 49,2 millones de dólares) a proyectos arqueológicos en el país este año 2014.

Se mantiene la inversión respecto al año anterior e incluso se incrementa ligeramente, en un momento en que el INAH cumple 75 años, según detalla el Ejecutivo mexicano en un comunicado.

Actualmente el Instituto tiene en marcha 377 proyectos de arqueología que incluyen tareas de registro, análisis, conservación y difusión de cientos de zonas paleontológicas. Todo para preservar y acercar a la población el vasto patrimonio cultural de México, que posee 46.295 zonas arqueológicas y 107.658 monumentos históricos.

Para el INAH, el año 2014 también ha sido clave para las ciencias aplicadas al patrimonio cultural porque se han concretado dos laboratorios nacionales enfocados a su estudio y conservación.

Este impulso arqueológico es la culminación de 75 años de trabajo del Instituto, según dijo su secretario técnico, César Moheno.

“Aprehender la raíz de la vida y alcanzar el sustrato histórico de los hombres y mujeres de nuestra nación, son algunas de las razones que desde hace 75 años guían nuestra labor en el INAH como profesionales que hacemos revivir el pasado” ha explicado en el IV Congreso Latinoamericano de Arqueometría celebrado en la última semana del pasado mes de octubre.

“Gracias al intenso trabajo de alta calidad de los investigadores del INAH, el pasado crece cada día“, ha señalado Moheno.

En 2013 el presupuesto estatal destinado a arqueología fue de 670,337 millones de pesos (49,1 millones de dólares), lo que supuso un incremento de más de dos millones de pesos respecto a 2012 según publica ‘CNN’. Este año el presupuesto ha crecido ligeramente hasta los 671 millones de pesos (unos 49,2 millones de dólares).

Megaimpactos de asteroides marcan la historia de Vesta


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Mapa geológico de Vesta

Foto: NASA / JPL-CALTECH / ASU

La NASA ha utilizado imágenes de su misión Dawn para crear una serie de mapas geológicos en alta definición del gran asteroide Vesta.

Gracias a estos datos, que se incluyen en una serie de 11 artículos publicados en ‘Icarus’, se ha revelado la variedad de características que existe en la superficie de la roca.

El mapeo geológico es una técnica utilizada para obtener la historia geológica de un objeto planetario a partir del análisis detallado de la morfología de la superficie, la topografía, el color y el brillo de la información.

Para la campaña de mapeo geológico en Vesta se ha trabajado cerca de dos años y medio, hasta completarla. Uno de los autores principales del trabajo, David A. Williams, ha explicado, además, que los mapas resultantes han permitido reconocer una escala de tiempo geológico del asteroide para la comparación con otros planetas.

Los científicos descubrieron, a través de estos mapas, que los impactos de varios meteoritos grandes han marcado la historia de Vesta. Este tipo de rocas son restos de la formación del Sistema Solar, lo que da a los científicos una mirada a su historia. Los asteroides también podrían albergar moléculas que son los componentes básicos de la vida y revelar pistas sobre los orígenes de la vida en la Tierra, informa el Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

El mapeo geológico de Vesta está formado por imágenes obtenidas por la cámara de encuadre del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar. Esta cámara toma imágenes pancromáticas a siete bandas de imágenes en color con filtro. Estas fotografías se utilizan para crear modelos topográficos de la superficie que ayuda en la interpretación geológica.

En cuanto a la escala de tiempo geológico de Vesta, está determinada por la secuencia de eventos de impacto grandes, principalmente por los impactos que formaron los cráteres de Veneneia y Rheasilvia en la historia temprana de Vesta y el impacto que formó el cráter Marcia en su historia tardía. La corteza más antigua en Vesta es anterior a la escala de tiempo relativa al impacto de Veneneia.

Este hallazgo es crucial para conseguir una mejor comprensión de la historia geológica de Vesta, así como proporcionar un contexto para la información sobre la composición que hemos recibido de otros instrumentos de la nave espacial”, ha concluido otra de las autoras, Carol Raymond.

 

Por los cerros de Úbeda como excusa


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  • Una leyenda cuenta que así respondió Alvar Fáñez «El mozo» al Rey cuando éste le preguntó dónde había estado en lugar de acudir a rendir la ciudad
Por los cerros de Úbeda como excusa

Juan de la Cruz Moreno Balboa/Turismo de úbeda Vista de Úbeda desde el nordeste

 ¿Por qué de todos los parajes en los que uno puede perderse son los cerros de Úbeda los escogidos para divagar o extraviarse? Quizá porque, como decía Antonio Machado, «cerca de Úbeda la grande, cuyos cerros nadie verá, me va siguiendo la luna, sobre el olivar».

No hay quien visite esta ciudad de Jaén declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2003 sin preguntar por sus famosos «cerros», cuando éstos no son más que una «engañosa ironía andaluza que hace “picar” al más docto», según aseguraba Manuel Barrios. El autor de «Modismos y coplas de ida y vuelta» (1982) aclaraba que «Úbeda no tiene cerros».

Fuentes de Turismo del Ayuntamiento de la ciudad replican que «Úbeda está en un cerro y hay cerros en sus alrededores. Lo de los cerros es verdad», aunque desde el Archivo Histórico Municipal precisan que «es imposible perderse en ellos porque es una zona muy alomada y Úbeda se ve desde 60 kilómetros de distancia».

Imposible o no, a estos cerros cuentan que se refirió Alvar Fáñez, «el Mozo» cuando hubo que responder ante Alfonso VIII. El rey castellano se disponía a apoderarse de Úbeda, animado por la victoria lograda en las Navas de Tolosa. Había cercado la ciudad y encomendado a este caballero la vigilancia del flanco sur. Alvar Fáñez, que quizá fuera descendiente del famoso compañero de El Cid, se distrajo de sus funciones con una bella mora faltando a su deber. Cuando el Rey le reprochó su ausencia y le preguntó dónde había estado, la respuesta del caballero fue: «Por esos cerros, señor». «Sin dar en la cuenta de que ellos no existían», añadía el historiador Rafael Gallego Díaz en 1959.

Hay otra versión de este relato que obvia a la joven mora y afirma que Alvar Fáñez no quiso tomar parte de la conquista de Úbeda. Según quién cuente la leyenda la sitúa en el reinado de Alfonso VIII, cuando se tomó a sangre y fuego la ciudad tras la batalla de las Navas -aunque «al mes tuvieron que dejar Úbeda por una epidemia», explican fuentes del Archivo Histórico Municipal-; o bien en la conquista definitiva por Fernando III «El Santo» en 1233, siete años después de que cayera su vecina Baeza.

«Ninguna de las versiones tiene base ni fundamento histórico. Pertenecen a la leyenda», apuntan en el Archivo de la ciudad.

¿El Cid?

Juan Pasquau Guerrero aludía, en un artículo publicado en ABC en 1959, a otra versión sobre el origen de la frase que ofreció entonces el investigador Lorenzo Polaino Ortega. Según esta otra leyenda, Alfonso VI había acampado en Úbeda allí por el año 1091 tras haber fracasado en su intento de conquistar Granada. El Cid, que en su afán de reconciliarse con el monarca había dejado el cerco de Liria para aprestarse en su ayuda, seguía a distancia a las tropas reales. Cuando Alfonso VI acampa en el castillo de Úbeda, espera que el Campeador se hubiese situado en otro emplazamiento y no en el llano, junto al río. Extrañado ante la actitud del Cid, el monarca le preguntó: «Pero, ¿por dónde salís ahora, don Rodrigo?». Y éste respondió: «Señor, por los cerros de Úbeda».

«Por eso, desde entonces, cualquiera que da un sesgo inesperado y más o menos ingenuo a sus hechos o razos, «sale por los cerros de Úbeda», señalaba Pasquau.

En la revista Alrededor del Mundo de 15 de marzo de 1934 se dice sin embargo que la frase «se aplicó por primera vez a un alcalde dicha ciudad, el cual, dándoselas de galanteador, acudía diariamente a una fuente situada al pie de unos cerros próximos, a la busca de cierta guapa moza que, por cierto, no correspondía a sus solicitudes.

«Y como pronunciando un discurso en cierta ocasión la tal autoridad municipal se apartara, en el calor de la improvisación del asunto objeto de su oratoria, una moza del pueblo atajóle la palabra diciéndole: “Señor alcalde, tenga usía cuidado, que se va por los cerros de Úbeda», señalaba en el apartado «El mundo marcha».

Puede que todas las versiones no sean más que leyendas o ucronías y que los tan traídos y llevados cerros apenas sean lomas, o nubes según la versión argentina del dicho… o que la historia real se haya perdido para siempre por los cerros de Úbeda.

La fallida alianza entre Inglaterra y España que pudo cambiar la historia de Europa


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El Príncipe de Gales viajó de incógnito a España en 1623 para conocer a la que iba a ser su esposa, la hermana de Felipe IV. El fracaso de las negociaciones dio paso a una guerra entre ambos reinos donde se impuso claramente la Monarquía Hispánica

La fallida alianza entre Inglaterra y España que pudo cambiar la historia de Europa

Wikipedia | Las delegaciones española e inglesa en la Conferencia de Somerset House, llamada también Tratado de Londres

Salvo el encarnizado enfrentamiento entre la España de Felipe II y la Inglaterra de Isabel I, las relaciones políticas entre ambos países fueron sorprendentemente amistosas durante los siglos XVI y XVII, aquellos en los que se mantuvo la hegemonía de la Monarquía Hispánica. Poco después de la llegada de Felipe IV al trono, se intentó consolidar una alianza en firme a través del matrimonio entre el Príncipe de Gales y una Infanta de España, que hubiera cambiado radicalmente la historia de Europa. Sin embargo, las fallidas negociaciones condujeron dos años después a una guerra entre ambas potencias, donde España se impuso de forma clara, que marcó el inicio del fin de Carlos I de Inglaterra.

El Imperio Español e Inglaterra, entonces una potencia de segundo orden, tuvieron en común a principios de la Edad Moderna su enemistad con el Reino de Francia. La remota Guerra de los Cien Años todavía mantenía abiertas heridas entre los dos países vecinos, lo cual fue aprovechado por los Reyes Católicos y posteriormente Carlos I de España para estrechar lazos con Enrique VIII. Aunque la alianza vivió episodios de tensión, sobre todo a raiz del divorcio entre el Rey de Inglaterra y Catalina de Aragón, sobrevivió hasta que la muerte de María Tudor, esposa de Felipe II de España, llevó al trono a una enconada enemiga del Imperio: Isabel I de Inglaterra, «la Reina Virgen».

Es durante este periodo, a finales del siglo XVI, cuando las relaciones entre ambos países vivieron su máximo antagonismo. Hasta el punto de que Felipe II decidió enviar una flota para derrocar a la Reina y restaurar el Catolicismo en las islas, en lo que fue bautizado posteriormente con el nombre de «la Armada Invencible». En 1604, ya con ambos monarcas fallecidos, la guerra fue concluida en el Tratado de Londres. Y aunque el conflicto había comenzado con sonadas victorias inglesas, los sucesivos enfrentamientos se contaban en victorias españolas y, por tanto, las condiciones del tratado fueron favorables para Felipe III. Recuperaban así ambos países la vieja amistad que en el caso del Reino de Aragón se remontaba siglos atrás hasta la Guerra de los Cien años.

La promesa de Jacobo I de Inglaterra de no intervenir en los asuntos continentales de España, es decir, en la interminable guerra de Flandes, sirvió para mantener la paz durante casi 20 años. El conde de Gondomar, embajador de España en Londres desde 1613, se encargó durante ese tiempo de persuadir a Jacobo I para que no interviniera en la Guerra de los Treinta Años a favor de los protestantes. La buena sintonía entre ambos países se mantuvo a la muerte de Felipe III, e incluso se intentó ampliar con un matrimonio entre el Príncipe de Gales, Carlos Estuardo, y la hermana de Felipe IV, Doña María de Austria.

Paradójicamente, fue la llegada por sorpresa del Príncipe de Gales y el duque de Buckingham a Madrid lo que devolvió el aliento a las negociaciones, justo cuando la idea parecía disiparse entre las miles de propuestas diplomáticas que se amontonaban en El Escorial. En un episodio histórico recogido por la saga literaria de «El Capitán Alatriste» de Arturo Pérez Reverte, dos extraños personajes acudieron la noche del 17 de marzo de 1623 a la residencia del embajador de Inglaterra en Madrid, situada en «La Casa de las Siete Chimeneas». El futuro Rey de Inglaterra, un joven que todavía desconocía el reverso de la política, había recorrido media Europa de incógnito para conocer a la que podía convertirse en su esposa.

La teología se cuela en las negociaciones

La noticia de la llegada del príncipe inglés saltó como la pólvora por las calles de Madrid. El Conde-Duque de Olivares –valido de Felipe IV– agasajó al invitado con una interminable ronda de festejos y muestras de amistad, pero en lo respectivo a las negociaciones no impulsó grandes avances. Los españoles exigían al futuro monarca que se convirtiera al catolicismo para casarse con la Infanta María, o, en su defecto, aceptaran las condiciones que desde Roma imponían para conceder una dispensa papal. Entre estas estaba la abolición de las leyes que perseguían a los católicos en las islas.

La mala relación personal entre el Conde-Duque de Olivares y el duque de Buckingham, el fiel consejero que acompañó al Monarca en su aventura, salieron a relucir durante las negociaciones, que quedaron supeditadas a la opinión de una junta de Teólogos. Tras reunirse durante varios meses, cuarenta teólogos dieron su autorización al matrimonio bajo la condición de que se aceptaran las exigencias de Roma.

A la comitiva inglesa todo el asunto de la Junta le pareció una pérdida de tiempo y consideró seriamente la posibilidad de regresar a casa. No en vano, Carlos Estuardo sorprendió de nuevo a todos cuando, empujado por su concepción romántica del matrimonio, aceptó el acuerdo. Las calles madrileñas lo celebraron con fuegos artificiales y hogueras. El 7 de septiembre, Carlos juró cumplir las condiciones; y Felipe IV, a su vez, accedió a que la pareja se dejara ver junta publicamente.

Nada tenían que ver, sin embargo, los juramentos y amoríos del príncipe con la auténtica temperatura de las negociaciones. El Conde-Duque de Olivares y Jacobo I cada vez veían más remoto el enlace, puesto que Inglaterra empezaba a sopesar decididamente las ventajas de su participación en la Guerra de los Treinta Años a favor de la causa protestante. De hecho, las negociaciones en este punto solo servían para mantener las apariencias y al joven monarca entretenido. Después de la enésima evasiva del gobierno español y de que la autorización papal no llegara nunca, incluso la determinación del príncipe inglés terminó por quebrarse e inició los preparativos de su marcha. Cuando todavía estaba en Segovia, el hijo de Jacobo I escribió a Felipe IV para trasmitirle que su compromiso seguía firme. Pero la carta nunca fue contestada.

La derrota inglesa de 1625

La alianza entre un imperio en decadencia y una potencia emergente, el caso de Inglaterra, habría reportado grandes beneficios a la Monarquía Hispánica y podría haber afectado al mapa geopolítico de Europa. Así, entrando en materia de los supuestos, Inglaterra podría haber proporcionado la cobertura militar que necesitaban las tropas españolas desplegadas en las posesiones de los Habsburgo en el norte de Europa, y la unión habría perjudicado comercialmente a la Francia del Cardenal Richelieu. Por el contrario, las fallidas negociaciones desembocaron pocos años después en una nueva guerra entre ambos países.

La guerra y el resentimiento fueron los únicos resultados tangibles que generaron los meses de negociación. A su vuelta a Inglaterra, Carlos Estuardo –sintiéndose víctima de un desplante amoroso– exigió a su padre que declarara la guerra contra España y que el Parlamento aprobara su unión matrimonial con la Princesa Enriqueta María de Francia, a la que Carlos había conocido en París durante el viaje. No obstante, tras la muerte de Jacobo I, la guerra contra España no dio los resultados esperados y, en 1625, un ataque naval contra Cádiz terminó con una estrepitosa derrota para Carlos, causándole el descrédito ante sus súbditos.

Varias derrotas más, incluida la Rendición de Breda donde había tropas inglesas desplegadas, llevaron a Inglaterra a firmar la paz en 1630 y a dar por finalizada su participación en la Guerra de Treinta Años. Los costes del conflicto y la mala gestión se sumaron a las disputas entre la Monarquía y el Parlamento que se alargaban desde el anterior reinado. Todo ello desembocó en la célebre Guerra Civil inglesa de la década de 1640 que terminó con la ejecución de Carlos I.

El viaje de Carlos a Madrid, un rey recordado por ser un gran mecenas del arte, es considerado por los historiadores como determinante en su posterior interés por la pintura. Sus enormes gastos en arte también contribuyeron a su impopularidad.

Una de las lluvias de meteoros más misteriosas


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  • Alfa Monocerótidas. Una lluvia muy irregular, pero en ocasiones con una intensidad sin precedentes
Una de las lluvias de meteoros más misteriosas

abc.es | Radiante Monocerótidas

La actividad celeste procede de la constelación del Unicornio (Monoceros). Se pueden observar sus meteoros (estrellas fugaces) del 15 al 25 de noviembre; Con máximo de actividad la noche del 21 al 22 de noviembre sobre las 22 h del día 21.

El Estallido

En 1995 se vieron 420 meteoros en un período tan corto como de 5 minutos, por lo que la lluvia fue extraordinariamente intensa, más que lluvia se podría hablar de una tormenta meteórica. Las tormentas meteóricas, son aquellas, en cuyas lluvias, se cuentan mil meteoros o más a la hora, lo que equivale a unos 83 meteoros cada 5 minutos, pero no 420.

El estallido duró media hora, pero aquellos 5 minutos fueron inolvidables para todos los que tuvimos la suerte de estar contemplando tal inenarrable espectáculo celeste.

Una lluvia irregular

Lo curioso de esta misteriosa lluvia, es que los científicos no se conocen aún con qué regularidad se producen los máximos con intensidad como el ocurrido en 1995. Tal vez fuera el primero y el último, pero siempre hay que estar atentos a estas lluvias poco regulares.

Las Alfa Monocerótidas, no tiene un número de meteoros definidos por hora, por ejemplo, las Perseidas de agosto es de 100 a la hora, las Leónidas de noviembre es de más de 20, en ocasiones con tormentas meteóricas, con una periodicidad de 33 años, pero las Alfa Monocerótidas, tiene un número no estimado; variable cada año.

La lluvia es relativamente nueva, hasta que los observadores habituados a la contemplación de lluvias de meteoros, se dieron cuenta que desde un punto cercano a la estrella Alfa de la constelación de Monoceros, partían meteoros produciendo una lluvia de cierta intensidad desde mediados de noviembre hasta final del mismo mes. Eran las Alfa Monocerótidas.

Se busca una cierta periodicidad

Los estudios que se están haciendo sobre las Alfa Monocerótidas, pueden apuntar a que tienen un pico máximo de actividad aunque no de forma regular cada 10 años, ya que estos picos fueron observados los años 1925, 1935, 1985 y 1995. En cualquier caso el problema está sin resolver. Según algunos expertos, no habrá otro estallido extremo de actividad, hasta el período 2017-2020, lo que no debe ser motivo para desatender esta lluvia ningún año.

Sus meteoros

Los meteoros son rápidos y débiles, entrando en la atmósfera con velocidades de 65 km/s. Por lo que suelen producir destellos de corta duración, mientras que otras lluvias, sus meteoros son lentos y podemos gozar de observaciones de meteoros con trayectos muy largos, dejando estelas flotando en el firmamento. Ya que los meteoros de las Alfa Monocerótidas suelen ser débiles, es por ello que necesitamos de cielos muy oscuros. En el peor de los casos, se podrán contemplar entre 5 y 10 meteoros a la hora, pero es caso extraño.

Hacia dónde mirar

Estamos de suerte para poder ver sin dificultad esta lluvia, ya que la Luna es nueva y no aparecerá durante toda la noche, por lo que tenemos la tranquilidad de no ser molestados y deslumbrados por la luz de nuestro satélite, así que las condiciones son inmejorables.

La constelación del Unicornio, de donde radia la lluvia de meteoros, comenzará a salir a las 21,00 aproximadamente. Se trata de una constelación difícil de reconocer porque sus estrellas son muy débiles, pero tenemos unas referencias extraordinarias para dar con ella. Miremos hacia el E y busque unas estrellas muy brillantes: Sirius de la constelación del Perro Mayor (la más brillante del cielo), Procyon, de la constelación del Perro Menor y Betelgeuse de la constelación de Orión. El Unicornio está entre ellas.

Aunque los meteoros pueden aparecer desde cualquier punto del cielo, todos ellos parecerán partir del radiante situado cerca de la estrella Alfa de la constelación del Unicornio.

Consejos:

1.- Aléjese de las luces de las ciudades y pueblos. Busque el lugar más oscuro posible.

2.- No emplee ninguna ayuda óptica, ni telescopios ni prismáticos, la lluvia se ve a simple vista.

3.- Vaya abrigado, lleve comida y bebidas y túmbese.

4.- Los meteoros los podrá ver en cualquier punto del cielo, saliendo de la constelación de Monoceros (El Unicornio)

MAPA DEL RADIANTE

¿Como era el Calendario romano ?


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Según la tradición romana, el origen mítico del antiguo sistema para dividir el tiempo se debió al primero de los reyes, Rómulo. Se utilizó en la Antigua Roma hasta el 46 a. C. con la implementación del calendario juliano.

Originariamente, muchas culturas antiguas utilizaban el calendario lunar para contar el tiempo.

Los pueblos romanos primitivos tenían diferentes calendarios lunares, cada uno con su propio número de meses, su propia duración del año y de los meses, por ejemplo, los habitantes de Alba Longa tenían un calendario de 10 meses, de 18 a 36 días cada mes; los de Lavinia tenían otro de 374 días distribuido en 13 meses; los etruscos tenían meses basados en la luna llena.

Según la tradición, el calendario romano fue creado durante el reinado de Rómulo, fundador de Roma. Comprendía diez meses lunares, de marzo a diciembre. Entre diciembre y el comienzo del año siguiente había un período que no correspondía a ningún mes, dado que era el periodo en que no había labores agrícolas. El año por tanto duraba alrededor de 304 días o bien 10 meses lunares.

Posteriormente se realizó una reforma atribuida por la tradición al rey Numa Pompilio, segundo rey de Roma. Se modificó la duración de los meses para que duraran 29 y 31 días alternativamente (para los romanos, los números pares traían mala suerte), y se añadieron dos meses adicionales entre diciembre y marzo: enero y febrero. Desde mediados del siglo ii a. C., el año, que hasta entonces había empezado en el mes de marzo, pasó a comenzar en enero. Así el año pasó a durar 365 días: febrero tenía 28 días, marzo, mayo, julio y octubre 31, y el resto 29, dando un total de 355 días. Como después de la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares

Denominación de los años

Para indicar los años, o fechas, los romanos utilizaban tres procedimientos distintos:

  • Tomaban como referencia el año de la Fundación de Roma el 753 a. C. Ponían la palabra año en ablativo seguido del numeral ordinal correspondiente, también en ablativo, y de la expresión ab urbe condita (desde la fundación de la ciudad). Por ejemplo: Anno trecentesimo quarto ab urbe condita, era el año 304 después de la fundación de Roma (en notación actual 304 AUC), o sea el 449 a. C.
  • En la época republicana ponían en ablativo los nombres de los cónsules que gobernaron en el año que querían fechar. Por ejemplo: L. Domitio Ap. Claudio consulibus, significa en el consulado de L. Domicio y de Ap. Claudio, o sea, el 54 a. C.
  • También utilizaron como referencia para indicar los años el 509 a. C., fecha de la expulsión de los reyes (Post reges exactos)

Denominación de los meses

La denominación de los meses, por orden, era:

  • Martius: en honor a Marte, padre de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo, y al que se dedicó el primer mes del año.
  • Aprilis: consagrado a Venus, Apru en etrusco. Otra teoría se refiere a la llegada de la primavera, estación en que se abren (aperire) las flores.
  • Maius: titularidad discutida, ya que algunos afirman que estaba dedicado a la madre de Mercurio, la diosa Maya, que se encargaba de la fertilidad agrícola, mientras otros lo atribuyen a la veneración de los antepasados, los Maiores.
  • Iunius: consagrado a Juno (Iuno). También existe otra posible dedicación a los descendientes, los Iuniores.
  • Quintilis: llamado así por ser el quinto mes (quinque: cinco). A la muerte de Julio César pasó a llamarse Iulius en su honor, por ser el mes de su nacimiento.
  • Sextilis: mes sexto (six: seis). Se dedicó posteriormente a Octavio Augusto y recibió el nombre de Augustus.
  • Septembris: mes séptimo (septem: siete)
  • Octobris: mes octavo (octo: ocho).
  • Novembris: mes noveno (novem: nueve)
  • Decembris: mes décimo (decem: diez)

La siguiente intervención para intentar adecuar el calendario al discurrir de las estaciones la realizó el rey Numa Pompilio, añadiendo, a continuación de la decena ya existente, dos meses nuevos:

  • Ianuarius: en honor a Jano, el dios de las puertas, porque este mes pasó a ser el que abría el año.
  • Februarius: dedicado a Februus (más conocido por el nombre de Plutón), dios de las ceremonias de purificación que se llevaban a cabo en este mes para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que acababa, y para comenzar el nuevo con buenos augurios.

Denominación de los días

Pintura de la muerte de Julio Cesar. Fue asesinado en los Idus de marzo: el día 15 de marzo.

Para indicar los días del mes, los romanos tomaban como referencia tres fechas únicas, de las que dos se atrasaban o adelantaban en el día que caían, según el mes de que se tratara: las calendas, las nonas y las idus.

  • Las calendas, (kalendae, -arum). Las calendas eran el primer día de cada mes. De esta palabra deriva calendario.
  • Las nonas, (nonae, -arum). Las nonas eran el día cinco de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre en los cuales las nonas eran el día siete.
  • Los idus, (idus, -uum). Los idus eran el día trece de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los que eran el día quince.

Si querían indicar una de estas tres fechas fijas, la ponían en ablativo junto con el adjetivo del mes correspondiente:

Kalendis Ianuariis, en las calendas de enero (1 de enero),
Nonis Octobribus, en las nonas de octubre (7 de octubre).

Si se trataba de indicar el día anterior o posterior de las tres fechas anteriores, se ponía el adverbio pridie o postridie seguido de la fecha y del adjetivo correspondiente del mes en acusativo. Por ejemplo:

Pridie Nonas Ianuarias, la víspera de las nonas de enero (4 de enero),
Postridie Idibus Octobribus, el día siguiente a las idus de octubre (16 de octubre).

Si se trataba de cualquier otra fecha, se contaban los días que faltaban o sobraban para llegar hasta el más próximo de las tres fechas fijas y se colocaba la expresión ante diem, seguida del número del día correspondiente (expresado en numeral ordinal o en números romanos), del nombre de la fecha fija con la que se relacionaba, y del adjetivo del mes de esta última, todos ellos en acusativo. Para hacer la cuenta también se sumaba el día de la fecha fija. Por ejemplo:

Ante diem sextum Kalendas Martias, el sexto día antes de las calendas de marzo (24 de febrero).

Tabla de conversión de los días del calendario romano al calendario actual
enero
agosto
diciembre
marzo
mayo
julio
octubre
abril
junio
septiembre
noviembre
febrero febrero
años bisiestos
día del
calendario
actual
Kal. Kal. Kal. Kal. Kal. 1
IV Non. VI Non. IV Non. IV Non. IV Non. 2
III Non. V Non. III Non. III Non. III Non. 3
II Non. IV Non. II Non. II Non. II Non. 4
Non. III Non. Non. Non. Non. 5
VIII Id. II Non. VIII Id. VIII Id. VIII Id. 6
VII Id. Non. VII Id. VII Id. VII Id. 7
VI Id. VIII Id. VI Id. VI Id. VI Id. 8
V Id. VII Id. V Id. V Id. V Id. 9
IV Id. VI Id. IV Id. IV Id. IV Id. 10
III Id. V Id. III Id. III Id. III Id. 11
II Id. IV Id. II Id. II Id. II Id. 12
Id. III Id. Id. Id. Id. 13
XIX Kal. II Id. XVIII Kal. XVI Kal. XVI Kal. 14
XVIII Kal. Id. XVII Kal. XV Kal. XV Kal. 15
XVII Kal. XVII Kal. XVI Kal. XIV Kal. XIV Kal. 16
XVI Kal. XVI Kal. XV Kal. XIII Kal. XIII Kal. 17
XV Kal. XV Kal. XIV Kal. XII Kal. XII Kal. 18
XIV Kal. XIV Kal. XIII Kal. XI Kal. XI Kal. 19
XIII Kal. XIII Kal. XII Kal. X Kal. X Kal. 20
XII Kal. XII Kal. XI Kal. IX Kal. IX Kal. 21
XI Kal. XI Kal. X Kal. VIII Kal. VIII Kal. 22
X Kal. X Kal. IX Kal. VII Kal. VII Kal. 23
IX Kal. IX Kal. VIII Kal. VI Kal. VI Kal. 24
VIII Kal. VIII Kal. VII Kal. V Kal. VI Kal. 25
VII Kal. VII Kal. VI Kal. IV Kal. V Kal. 26
VI Kal. VI Kal. V Kal. III Kal. IV Kal. 27
V Kal. V Kal. IV Kal. II Kal. III Kal. 28
IV Kal. IV Kal. III Kal. II Kal. 29
III Kal. III Kal. II Kal. 30
II Kal. II Kal. 31

Denominación de las horas

Los romanos no dividían el día en 24 horas o en 24 partes iguales durante todo el año.

Repartían el tiempo de luz (el día) en doce horas. De esta manera, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. Para medir las horas, utilizaban relojes de sol (horologium, v. reloj de sol), y más raramente de agua (clepsydra, v. clepsidra).

Las horas se expresaban con números ordinales: hora prima, hora secunda, hora tertia, etc. La hora prima era la primera del día, la del amanecer. La hora que marcaba el final del día, la puesta de sol, era la hora duodécima. De la hora sexta, que marcaba el mediodía, procede la palabra siesta.

La noche se dividía en cuatro partes denominadas vigilia: prima vigilia, secunda vigilia, etc. Tenían una duración diferente según fuera la época del año.

Esta distribución en cuatro partes y el propio nombre guardaban relación con los turnos de vigilancia de los campamentos militares. También las unidades de bomberos de Roma, de carácter militar, se denominaban vigiles: cohortes vigilum.