El gigantesco atasco que provocó un ovni en la Gran Vía en 1968


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  • El extraño cuerpo sobrevoló la capital durante dos horas, tenía forma de globo esférico iluminado y se movía contra el viento
El gigantesco atasco que provocó un ovni en la Gran Vía en 1968

archivo abc | El titular de la información que salió en el diario ABC

Jueves 5 de septiembre de 1968. Son las 6 de la tarde. El sol está a punto de esconderse por el horizonte de la capital cuando un objeto volador no identificado se alza en el cielo. El extraño cuerpo tiene forma de un globo esférico, permanece estático e iluminado. Conforme el tiempo pasa, los conductores y transeúntes madrileños se aglomeran. Nadie sabe de qué se trata. La noche empieza a caer, pero parece imposible retirar la vista del firmamento y el asombro del gentío termina por provocar un gigantesco atasco paraliza Gran Vía.

«–Es un globo.

–No. Es un satélite.

–Se mueve.

–No. Está quieto.

–¿No me dirás que crees en los platillos volantes?

–No. Solo creo en lo que veo».

Comentaron en la redacción de este diario el día del suceso. Desde los ventanales de la antigua sede que daban al Paseo de la Castellana también se veía. Minutos después de las ocho de la tarde, dos horas después del primer avistamiento, el ovni se esfumaba por la Casa de Campo.

Los vientos de la troposfera superior y la baja estratosfera soplaban del este y del sureste respectivamente, mientras que el objeto parecía desplazarse lentamente hasta el sureste. «Ello hace suponer que poseía un movimiento propio, se movía contra el viento o que su altura era mucho mayor», explicaba el redactor de ABC en su crónica.

«Indudablemente se trata de un ovni», declaraba entonces un portavoz del Observatorio de Meteorología. Según su versión no se trataba de un globo meteorológico, ni ningún globo cautivo experimental, ya que los sondeos realizados desde el aeropuerto de Barajas no lo habían detectado. Tampoco dejó un rastro visible para los aparatos de la base de Torrejón de Ardoz. Ni desde Robledo de Chavela se había podido precisar la identidad del objeto. Lo más extraño de todo era que ni tan siquiera el radar de Paracuellos del Jarama había captado la señal de este ovni.

El tonto maestro Ciruela y el listo Ciruelo


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  • No sabía leer y puso escuela, reza un popular dicho con el que se censura a quien habla sin saber mientras que el segundo alude a un ilustre matemático español del siglo XVI
El tonto maestro Ciruela y el listo Ciruelo

wikimedia | Medallón a Pedro Ciruelo en la Antigua Facultad de Medicina de Zaragoza

Nada tienen que ver las ciruelas con este popular dicho «Como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela» del que ya José María Sbarbi y Osuna (1834-1910) da cuenta en su «Gran diccionario de Refranes».

«El vulgo dice el Maestro Ciruela, fundado quizá en el sonsonete, pues a mi juicio no hay semejanza alguna entre la enseñanza y los ciruelos», señala el ilustre filólogo español que no descarta que hubiera existido en la localidad de Siruela, en Badajoz, «algún dómine de aquellos antiguos (o moderno, relativamente) que por su “ciencia” hubiese originado el refrán que nos ocupa».

Sería, por tanto, «un dicho corrompido», a juicio de José María Iribarren. El maestro Ciruela habría sido en un principio el maestro de Siruela, aunque no hay registro en la localidad pacense que hable de tal profesor.

Así lo nombra Antonio Rodríguez Moñino en su libro «Dictados tópicos de Extremadura» (1931), que añade variantes del dicho como «el maestro de Algodor, que no sabía leer y daba lección» o «el maestro del Campillo, que no sabía leer y tomaba niños».

El erudito Pedro Ciruelo

Distinto es el dicho del maestro Ciruelo, en masculino, que da cuenta de los conocimientos de alguien, como aquel de Lepe. Saber más que el maestro Ciruelo debe su origen a la notoriedad que alcanzó Pedro Sánchez Ciruelo, el más célebre de los matemáticos españoles del Renacimiento, según señalan Margarita Candón y Elena Bonnet en «A buen entendedor…»

Nacido en Daroca (Zaragoza) hacia 1470, estudió en su localidad natal y posteriormente en Salamanca y en París, donde se doctoró en Teología y fue profesor de matemáticas. Pedro Ciruelo fue preceptor de Felipe II y catedrático de Teología de la Universidad Complutense. Entre sus muchas e importantes obras, destaca el «Cursus quatuor mathematicarum… » (Alcalá, 1516).

Los estudiosos no se ponen de acuerdo en la fecha de la muerte en Salamanca de este erudito (1550?) que sabía también de humanidades, filosofía, astronomía, música, historia… y al que de forma irónica se alude cuando alguien llama «ciruelo» a alguien necio o incapaz, según Candón y Bonnet.

Crean en laboratorio un posible precursor de la vida


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  • Investigadores daneses dan un nuevo paso para diseñar de sistemas vivientes artificiales
Crean en laboratorio un posible precursor de la vida

Archivo | Interior de una célula

¿Cómo surgió la vida? Se trata de una de las grandes cuestiones de la Ciencia y, hoy por hoy, no tiene aún una respuesta clara. ¿Y podrían los científicos crear vida en sus laboratorios? En este sentido, se han llevado a cabo ya un buen número de experimentos, pero los resultados, hasta ahora, no han sido concluyentes. El origen de la vida, sin embargo, no es algo que interese solo a los biólogos, sino también a los investigadores que se dedican al desarrollo de las tecnologías del futuro. Si fuera posible crear sistemas vivientes artificiales, no solo se lograría comprender cómo pudo originarse la vida, sino que se revolucionaría el futuro de la tecnología.

Las protocélulas son los sistemas vivientes más simples y primitivos que existen. De hecho, el precursor más antiguo de la vida en la Tierra fue una protocélula, y ese es precisamente el motivo por el que estos organismos fascinan a los científicos de todo el mundo. Si la Ciencia pudiera crear una protocélula, se habrían conseguido las bases para crear formas de vida artificial más avanzadas.

No se trata de una tarea sencilla, y hasta el momento nadie ha conseguido aún llevar a cabo esa hazaña científica. Uno de los principales desafíos para conseguirlo es el de crear las cadenas de información que deberán heredar los descendientes de esa primera célula, o protocélula. Una información que los organismos vivientes transmiten a través del ADN y el ARN y que es imprescindible, también, para controlar el metabolismo celular y para dar a las células las instrucciones de cómo deben dividirse.

Ahora, un grupo de investigadores de los departamentos de Física, Química, Farmacia y del Centro de Tecnologías Vivientes Fundamentales (FLINT) de la Universidad del Sur de Dinamarca, describen en un artículo publicado en Europhysics Letters cómo han logrado descubrir algunas de esas líneas de información gracias a un modelo computerizado.

Para Steen Rasmussen, director del FLINT, “Hallar los mecanismos para crear cadenas de información resulta esencial para los investigadores que trabajan en vida artificial“.

Rasmussen y sus colegas se han tenido que enfrentar a dos problemas. Primero, que las cadenas moleculares muy largas se descomponen en el agua, lo que significa que las cadenas de información demasiado largas se rompen muy deprisa en presencia del líquido elemento, y dan lugar a una serie de cadenas más cortas. Y segundo, resulta muy difícil conseguir que estas moléculas se repliquen sin utilizar enzimas modernas. Resulta más sencillo llevar a cabo una “ligadura”, esto es, combinar dos cadenas cortas en una más larga. Y ese es precisamente el mecanismo utilizado por los investigadores.

“En nuestra simulación informática -explica Rasmussen- o dicho de otra forma, en nuestro laboratorio molecular virtual, las cadenas de información empiezan a replicarse más deprisa y de forma más eficiente de lo que esperábamos. Sin embargo, nos llamó mucho la atención comprobar que se desarrollaban rápidamente y por igual el mismo número de cadenas de información cortas y largas, y que en el proceso se apreciaba, además, un fuerte patrón selectivo. Pudimos ver, en efecto, que solo patrones muy específicos de información de las cadenas podían encontrarse en las cadenas supervivientes. ¿Cómo podía darse esta selección tan coordinada, cuando nosotros no la habíamos programado? La explicación hay que buscarla en el modo en que las cadenas interactúan unas con otras”.

Como en una sociedad

Según Rasmussen, se creó una “red autocatalítica autoorganizada” en el interior de la probeta virtual en la que él y sus colegas habían colocado los ingredientes para que se formaran las cadenas de información. Una red autocatalítica es una red de moléculas que catalizan las unas lo que producen las otras. Cada molécula puede formarse a partir de por lo menos una reacción química en la red, y cada reacción puede ser catalizada por lo menos por otra molécula de la red. El proceso dará lugar a una red que muestra una forma primitiva de metabolismo y un sistema de información que se replica a sí mismo generación tras generación.

“Una red autocatalítica -afirma Rasmussen- trabaja como una comunidad. Cada molécula es un ciudadano que interactúa con otros ciudadanos y todos juntos ayudan a crear una sociedad”.

La red autocatalítica observada por los investigadores evolucionó ràpidamente a un estado en el que las cadenas de cualquier longitud existían en concentraciones iguales, lo cual es poco común de ver.

“Podríamos haber descubierto un proceso similar a los que dieron origen a las primeras formas de vida -sostiene el investigador-. Aunque, por supuesto, no sabemos si la vida se originó de esta manera, aunque sí que podría haber sido uno de los pasos. Puede que un proceso similar creara una concentración lo suficientemente alta de cadenas de información largas como para que surgiera la primera protocélula”.

Pero los mecanismos de formación y selección de cadenas de información no interesan solo a los investigadores que estudian el origen de las protocélulas. Sino que resultan del máximo interés para los que trabajan en las tecnologías del futuro.

Para Rasmussen, “buscamos maneras de desarrollar tecnología que se base en los mismos procesos que la vida. Si lo conseguimos, tendremos un mundo en el que los dispositivos tecnológicos podrán repararse a sí mismos, desarrollar propiedades nuevas y ser reutilizados.”