La Tierra entra en la era del Antropoceno


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  • Un grupo internacional de investigadores propone cambiar el nombre a la época actual a causa del terrible impacto dejado en el planeta por la actividad humana
La Tierra entra en la era del Antropoceno

Cheng (Lily) Li | La acción del ser humano sobre el medioambiente puede poner nombre a la época actual, el Antropoceno

El hombre puede ser un animal terrible, posiblemente el único dedicado a destruir con ahínco su propio hogar y fuente de alimentación. La actividad humana ha hecho desaparecer ecosistemas en todo el mundo, ha cambiado la calidad del aire, ha influido en el clima global y ha exterminado de una u otra forma centenares y centenares de especies. Un prestigioso plantel de científicos advertía hace dos años en la revista Science de que la Tierra se aproxima a un colapso medioambiental inminente e irreversible si no se toman pronto las medidas adecuadas. Hace tan solo unos meses, otros expertos afirmaban en la misma revista que el mundo se encuentra inmerso en su sexta extinción masiva, y no por catástrofes naturales. Esa es nuestra huella en el planeta y los científicos creen que es tan profunda que debe poner nombre a toda una era: se llama Antropoceno, la era de los seres humanos.

La Comisión Internacional de Estratografía, el mayor grupo científico dentro de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), formada por geólogos, biólogos, químicos, arqueólogos y antropólogos de universidades de todo el mundo, se reunirá el viernes en Berlín para proponer que el Holoceno (del griego, la era totalmente reciente), tal y como se conoce a los últimos 12.000 años, la actual época del periodo Cuaternario en la historia terrestre, ha llegado a su fin para dar paso al Antropoceno, por la forma en la que los seres humanos y sus industrias están alterando el planeta, especialmente su clima, según informa la agencia AP.

Aunque el comienzo del Holoceno sí está muy bien determinado por la propia IUGS, no ocurre lo mismo con el del Antropoceno, por lo que existe una discusión sobre sus inicios. Algunos científicos creen que arrancó con la Revolución Industrial, a finales del siglo XVIII, mientras que otros consideran que empezó hace 8.000 años con la primera deforestación masiva para liberar suelo cultivable. Otros hablan de situarlo en el comienzo de la era nuclear.

El grupo de trabajo examina el Antropoceno como potencial era geológica, es decir, del mismo nivel jerárquico que el Pleistoceno o el Holoceno, con la implicación de que se encuentra dentro del periodo Cuaternario, lo que pondría fin al Holoceno. Como alternativa, también se considera que pueda ser una época menor en el nivel jerárquico, como una subdivisión del actual Holoceno.

Calentamiento global

El término Antropoceno fue acuñado en el año 2000 por Paul Crutzen, premio Nobel de Química. Su propuesta caló bien entre sus colegas, que lo utilizan de forma informal, y también entre los medios de comunicación. Tan solo este año, más de 500 estudios científicos han sido publicados refiriéndose al período de tiempo actual como Antropoceno.

Según el comité de la IUGS, las señas de identidad de esta era marcada por la humanidad son la erosión y el transporte de sedimentos asociados con una variedad de procesos, incluidos la agricultura, la urbanización, los cambios en la composición química de la atmósfera, los océanos y los suelos, con perturbaciones significativas en los ciclos de elementos como el carbono, el nitrógeno, el fósforo y diversos metales… Las condiciones ambientales generadas por estas perturbaciones son el calentamiento global, la acidificacion de los océanos y la difusión de zonas muertas oceánicas. Los cambios en la biosfera incluyen la pérdida de hábitat, la depredación, las invasiones de especies… Toda una colección de horrores. Se trataría del primer período de tiempo geológico creado por la acción directa de una sola especie animal, la más terrible que existe.

Marte y la Tierra, en una sola imagen


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  • Una sonda obtiene una fotografía espectacular de los dos planetas juntos desde la órbita de la Luna
Marte y la Tierra, en una sola imagen

nasa | La Tierra y Marte (el puntito de luz) en una foto del orbitador lunar LRO

La sonda de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), lanzada al espacio en junio de 2009 y a la que debemos la imagen más detallada de la Luna jamás realizada, no siempre tiene los ojos puestos en nuestro satélite natural. Con sus cámaras apuntando hacia la Tierra, ha conseguido desde la órbita lunar una fotografía extraordinaria: nuestro planeta y Marte, vistos en una sola imagen.

La fotografía se realizó el pasado mes de mayo. Marte se sitúa a 112,5 millones de km de distancia y la Tierra a 376.687 km de LRO. De esta forma, el Planeta rojo se encuentra unas 300 veces más lejos de la Luna de lo que lo la Tierra, y aparece como una pequeña esfera de luz que brilla en el cielo. En la web de la LRO, el usuario puede acercar y alejar el retrato para explorarlo de una forma única.

Según explican los responsables de la nave, la imagen requirió una cantidad significativa de planificación previa. Es el movimiento de la nave, junto con un fino ajuste del tiempo de exposición de la cámara, lo que permite la imagen final con esta perspectiva sin igual de los dos planetas.

El Tostado que tanto escribió


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  • Parece imposible que alguien pudiera saber y escribir tanto como demostró Alonso de Madrigal, un prodigio de sabiduría del siglo XV
El Tostado que tanto escribió

wikimedia | Mausoleo a Alonso de Madrigal «El Tostado», en la catedral de Ávila

«Es muy cierto que escribió, para cada día tres pliegos, en los días que vivió; su doctrina así alumbró, que hace ver a los ciegos», reza el epitafio de Alonso Fernández «El Tostado», el eclesiástico español del siglo XV al que se le recuerda en el dicho «escribir más que el Tostado».

Si el epitafio no exagera, el Tostado llegó a redactar unos 53.880 pliegos, según el recuento que hizo Francisco Rodríguez Marín en sus «Quinientas comparaciones andaluzas» y hasta 70.225 pliegos a juicio de Julio Cejador.

El Tostado que tanto escribió

wikimedia | Alonso Tostado

El Tostado, también llamado Alonso de Madrigal por haber nacido en este pueblo de Ávila o «el Abulense» por haber sido obispo de Ávila, fue considerado el máximo prodigio intelectual de su tiempo. A los 18 años era filósofo, jurisconsulto y teólogo con tales conocimientos que a los 25 ya tenía fama de ser una de las personas más sabias en aquella España de Juan II de Castilla.

En Salamanca, donde fue Eugenio IV le nombró Maestrescuela de la Catedral, «llegó a hacerse dueño por sorpresa de todas las ciencias que allí se enseñaban», según recoge José María Iribarren. Cuentan que nunca olvidaba lo que leía y recitaba de memoria pasajes enteros de la Biblia y toda la «Summa Teológica» de Santo Tomás de Aquino.

Su juventud, su fama y su sabiduría despertó envidias de otros que le acusaron de hereje y fue llamado por esta causa a Roma. «El Tostado» escribió un «Defensorio» en el que mostró su erudición asombrando al Papa y a cuantos le oyeron. José de Vieira y Clavijo, en su «Elogio de don Alonso Tostado» describe cómo fue para Italia un espectáculo singular el enfrentamiento teológico entre El Tostado y Juan de Torquemada, que sostenía la acusación: «Torquemada tenía mucho de aquel ardor polémico que con su nervio y sequedad aterroriza; el Tostado, aquella luminosa amenidad y varia riqueza que persuade y agrada».

Alonso de Madrigal asistió al Concilio de Basilea y fue consejero de Juan II, el padre de Isabel la Católica, que le nombró canciller mayor y abad de la Colegiata de Valladolid, agraciándole posteriormente con el obispado de Ávila que ocupó hasta su muerte el 3 de septiembre de 1454 en la localidad de Bonilla de la Sierra, donde acostumbraba a retirarse para estudiar y escribir. Acababa de cumplir los 55 años, aunque según otros contaba solo cuarenta a su muerte.

Fue tal volumen de páginas las que dejó escritas que parece imposible que alguien pudiera estudiar y escribir tanto. Sus obras en latín constan de 24 tomos en folio a los que se suman otras muchas en castellano. «Solo el catálogo razonado de sus obras que realizó el doctor Pontano consta de dos gruesos volúmenes», señalaba ABC en 1900. No es extraño que en el habla popular aún se aplique la frase «escribir más que el Tostado (o Tostao)» para decir de alguien que trabaja más de lo normal o indicar que una persona sabe mucho.

El Tostado, de quien dicen que era de mediana estatura cuello ancho y cabeza voluminosa, fue sepultado en la catedral de Ávila en un magnífico mausoleo de Vasco de la Zarza, una de las joyas de Ávila. Sobre su sepulcro reza la inscripción: «Hic stupor est mundi, qui scibile discutit omne» (Éste es el asombro del mundo, que se aplicó a todo conocimiento (que se puede saber)).

El grupo de Salamanca

¿Desde cuándo existe España?


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  • San Isidoro de Sevilla elevó nuestro país a la categoría de «Primera Nación de Occidente» en el siglo VI. Una afirmación que mantuvo encendidas las aspiraciones cristianas de crear en la Edad Media una única entidad política en la península
¿Desde cuándo existe España?

ABC | Un heraldo de los Reyes Católicos, en el cuadro que representa la Rendición de Granada

Hispania, que procede de la palabra fenicia «I-span-ya» («Tierra de metales»), fue la denominación que los romanos pusieron a la provincia romana que ocupaba la totalidad de la península Ibérica. Como es habitual con los nombres elegidos por los romanos, la delimitación no respondía a la realidad tribal y se trataba de una decisión meramente geográfica. Hoy en día, aquella provincia romana está ocupada por tres entidades políticas distintas, Portugal, España y el Principado de Andorra, cuyas formas actuales costaron siglos de luchas y alianzas.

Si bien la Monarquía visigoda buscaba la creación de un reino unificado en toda la península Ibérica, los visigodos compartían originariamente el territorio con los suevos, instalados en el noroeste («Galliciense Regnum»), y los bizantinos, que controlaban zonas del sur. Por esta razón, tras unificar la mayor parte del territorio de la España peninsular a fines del s. VI, el rey Leovigildo sólo pudo proclamarse monarca de «Gallaecia, Hispania y Narbonensis». No desistieron los visigodos en su empeño de crear conciencia de una única entidad política y de una monarquía cristiana, como bien recogen las obras históricas del arzobispo San Isidoro de Sevilla –hijo de padre hispanoromano y de madre goda– que en el libro «Historia Gothorum» eleva a España a la categoría de Primera Nación de Occidente. «De cuantas tierras se extienden desde el Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, oh sagrada y feliz España, madre de príncipes y de pueblos», reza el texto de San Isidoro de Sevilla, que se convirtió en lectura obligatoria para todos los príncipes cristianos que habitaron la península durante la Edad Media.

Así, la idea de una única entidad «hispana» pervivió en la mitología e imaginario de los escasos núcleos donde la invasión árabe no consiguió penetrar. Pocos años después de la batalla de Guadalete, 711, nada quedaba del Reino Visigodo, salvo pequeños reductos liderados por nobles norteños. A partir de este punto, la denominación de España se entendía, según el bando, como los reinos cristianos o como la zona musulmana. Por ejemplo, en tiempos del rey Mauregato de Asturias fue compuesto el himno «O Dei Verbum» en el que se califica al apóstol Santiago, patrón de la España cristiana, como «dorada cabeza refulgente de “Ispaniae”».

La creación de los estados modernos

No fue hasta el comienzo de la Edad Moderna, con la reducción del poder de la nobleza y el clero, cuando surgen los primeros embriones de estados modernos por toda Europa y los españoles ven cumplida su vieja pretensión. El intento corrió a cargo de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, que unificaron las dos coronas más poderosas de la península en 1469 y cuyos descendientes heredaron una algarabía de reinos ibéricos que se conocían, entre otras denominaciones, como «las Españas». El Descubrimiento de América y la Conquista de Granada, ambos hechos acontecidos en 1492, están considerados simbólicamente como el origen de la España moderna.

Sin embargo, en opinión de muchos historiadores la unión dinástica no es un hecho suficiente para hablar de una única entidad política, puesto que no existía una integración jurídica. Los Reyes Católicos unificaron la política exterior, la hacienda real y el ejército, pero lo hicieron respetando los fueros y privilegios de sus reinos.

«A mediados del siglo XV, en la Península Ibérica no quedaban más que cuatro reinos cristianos: Portugal, Castilla, Aragón y Navarra. Los cuatro se consideraban originales, distintos, pero hermanos: todos eran españoles. A pesar de las diferencias políticas, existía una solidaridad indudable, compartían la idea de reconstituir la unidad política perdida. Los enlaces matrimoniales estaban destinados a recuperar la unidad peninsular y la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, en 1469, puso los cimientos de ese proceso», argumenta el hispanista Joseph Pérez, quien no duda en otorgar una configuración, identidad y conciencia de España a partir de la unión dinástica.

De una forma u otra, la palabra España pierde su significado meramente geográfico con la unión dinástica. Y aunque todavía no se puede hablar de sólo un reino, la dinastía de los Habsburgo ya utiliza entonces la designación de Rey de España para hacer referencia a sus posesiones en la península Ibérica. Así, Felipe II es denominado desde su nacimiento Príncipe de España.

El 80% de la población era castellana

A raíz de la unión dinástica comenzaron a surgir voces críticas contra la preeminencia de Castilla sobre el resto de reinos que formaban España. Los historiadores catalanes han acusado tradicionalmente a Castilla de apropiarse de la identidad española. En la práctica, la población castellana suponía el 80% de la población y ocupaba tres cuartas partes del territorio peninsular en el momento de la unión dinástica. No es de extrañar, por tanto, que el timón de esta nueva entidad tuviera protagonismo castellano, así como que los escritores castellanos de la época no hicieran distinción entre castellanos y españoles. El historiador Henry Kamen, en su libro «España y Cataluña: Historia de una pasión», recuerda que no se trata de un fenómeno aislado puesto que «en otros países de Europa los regentes políticos del centro territorial, económico o político han tendido siempre a identificarse como el verdadero estado y despreciar a las zonas periféricas».

Sin embargo, la creación de un estado-nación español, tal y como lo entendemos hoy en día, fue un proceso mucho más lento que exigió siglos de un intenso intercambio cultural y comercial entre las regiones españolas. Con la llegada de la dinastía de los Borbones tras la guerra de Sucesión, Felipe V se puso al frente por primera vez del Reino de España.

«España es una nación discutida y discutible», recitó durante su presidencia José Luis Rodríguez Zapatero en una de sus más polémicas declaraciones. Pero, discutida o no, ¿desde cuándo podemos hablar de nación española? La mayoría de historiadores apuntan a la Guerra de Independencia, en concreto a la Constitución de Cádiz de 1812, como el nacimiento de la idea de España como nación. En plena invasión napoleónica, la promulgación de una constitución de corte liberal dejó recogido en su artículo 1 a la «Nación española» como «la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios». El resto del convulso siglo XVIII dio forma –con la pérdida de las colonias, las Guerras Carlistas y las sucesivas crisis políticas– al concepto de nación española que tenemos en la actualidad.

La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California


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  • Los puntos de mayor peligro se encuentran en cuatro sectores urbanos situados en sus cercanías
La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California

Archivo | Fractura en la falla de San Andrés

Cuatro sectores urbanos situados en las cercanías de la falla de San Andrés (California) han almacenado suficiente energía para producir grandes terremotos. Esta es la conclusión de un nuevo estudio, publicado en el Boletín de la Sociedad Sismológica de América, que mide el deslizamiento de las fallas.

En el trabajo, se advierte de que tres de estas secciones -Hayward, Rodgers Creek y Green Valley- están a un punto o menos del promedio de intervalo de recurrencia, es decir, de acabar en seísmo.

El ciclo de un terremoto refleja la acumulación de tensión en la falla, su deslizamiento y su reacumulación. Un seísmo se produce cuando existe un deslizamiento de la placa y se libera la tensión acumulada en la parte superior de la corteza terrestre. De este modo, mientras no hay deslizamiento, la energía se sigue almacenando hasta que es liberada por un terremoto.

Este estudio estima la cantidad de deslizamientos que se producen en cada sección de la falla de San Andrés y si éstos pueden repercutir en el tamaño potencial del próximo terremoto. “El grado de deslizamiento de las fallas, y por lo tanto del bloqueo, controla el tamaño y el momento en que se producen los grandes terremotos en el sistema”, explica James Lienkaemper, autor de la investigación.

A su juicio, “la medida del deslizamiento en algunas secciones de la falla aún no está bien determinada”, de ahí que esta sea una de sus “prioridades” a estudiar, sobre todo en los sectores urbanos cercanos a las zonas de peligro.

La falla de San Andrés acumula energía para un gran terremoto en California

Deslizamiento

La comprensión de la cantidad y el alcance del deslizamiento de fallas afecta directamente a las evaluaciones de riesgo sísmico de la región. El sistema de San Andrés se compone de cinco ramas principales que se combinan para sumar una longitud total de más de 2.400 km. El 60% del sistema de fallas libera energía a través del deslizamiento, que va desde 0,1 hasta 25,1 mm por año, y alrededor del 28% permanece bloqueado en profundidad, según los autores.

El monitoreo del deslizamiento en este área dice que se ha expandido en los últimos años. Las mediciones de la matriz de alineación realizados a través de estaciones GPS han proporcionado datos primarios sobre la superficie de deslizamiento. Son los que los autores utilizan para estimar la profundidad media de deslizamiento para cada segmento de falla.

Así, analizados los datos, existen cuatro fallas que han acumulado la suficiente presión como para producir un gran terremoto. Las tres con mayor peligro tienen grandes áreas cerradas (menos de 1 milímetro por año) y no han roto en un gran terremoto de magnitud 6,7, al menos, desde que se recoge en los registros locales. Por su parte, la cuarta, Hayward sur, registró un terremoto de magnitud 6,8 en 1868, y, según los científicos, está ahora muy cerca de su tiempo de recurrencia media, basado en estudios paleosísmicos.