Dicho: Veranillo de San Miguel


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En la cultura popular, se denomina Veranillo de San Miguel (cuyo patrón es el 29 de septiembre), de San Martín (el 11 de noviembre), o simplemente Veranillo, a un supuesto episodio atmosférico de carácter anual en el cual, en el Hemisferio norte, durante alguno de los últimos días de verano y los primeros de otoño, la temperatura asciende por encima de los valores anteriores para luego recuperar la progresión de bajada típica del otoño.

Según la región y el país, se lo conoce también como el Veranillo de los Arcángeles o el Veranillo del membrillo.

En Estados Unidos se da un fenómeno similar denominado Indian Summer, en los países de habla alemana se le llama Altweibersommer.

En el Hemisferio Sur

En el Hemisferio Sur ocurre algo semejante cuando comienza el invierno y recibe el nombre de Veranito de San Juan. Se llama así porque hace su aparición alrededor del 24 de junio, fecha de nacimiento de San Juan Bautista.

Al norte de Suramérica, particularmente en la república del Ecuador, se conoce como Veranillo de las Almas a aquel episodio de días soleados y temperaturas elevadas que ocurre en los primeros días de noviembre (entrado la primavera); su nombre se debe a que el 2 de noviembre se celebra en el calendario católico el día de los fieles difuntos.

También durante la segunda mitad en estos mismos territorios y en particular en el Ecuador se presenta el Veranillo del Niño como resultado de los cambios atmosféricos y climáticos que se producen por el Fenómeno del Niño, en particular por la presencia de la “Corriente del Niño” que se origina en el Golfo de Guayaquil. El nombre se debe a que, a pesar de ser este fenómeno erráticamente cíclico, la cultura popular lo relaciona a fechas próximas a la celebración cristiana de la Navidad.

Cuando la batalla de Lepanto popularizó el uso del Santo Rosario


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  • Aunque ya existía como práctica religiosa desde la Edad Media, la celebración posterior a la victoria naval encabezada por el Imperio español instauró la fiesta anual al rezo del Rosario
Cuando la batalla de Lepanto popularizó el uso del Santo Rosario

Wikipedia | Visión del Papa Pío V de la victoria de Lepanto

La victoria del bando cristiano, encabezado por el Imperio español, sobre la flota turca en el golfo de Lepanto desató la euforia en Roma. La flota del Imperio otomano parecía ahora menos imbatible, y el Papa Pío V –máximo valedor de la empresa– estaba empeñado en que la Cristiandad jamás lo olvidara. Como la batalla había tenido lugar el primer domingo de octubre, la victoria fue atribuida a la «Virgen del Rosario». Y a partir de esta fecha, el rezo del Rosario se popularizó entre las masas.

Según distintos relatos, mientras la batalla transcurría, el Papa Pío V aguardaba recitando en Roma el Rosario. Durante el rezo, el Papa salió de su capilla y, por aparente inspiración, anunció a todos los presentes y con gran calma que la Santísima Virgen le había concedido la victoria a los cristianos. Así, todos los 7 de octubre la Iglesia católica celebra una fiesta al rezo del Rosario, ya que se atribuyó la victoria directamente a la intercesión de la Virgen María.

La festividad se llamó en su origen «Nuestra Señora de las Victorias», pero el Papa Gregorio XIII modificó el nombre de la solemnidad por el de «Nuestra Señora del Rosario».

El Rosario (del latín rosarium «rosal») es un rezo tradicional católico que conmemora los veinte «misterios» de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, recitando después de cada uno de ellos un padrenuestro, diez avemarías y un «gloria Patri». No en vano, su práctica se remonta al año 800, cuando se instauró para permitir a los cristianos que no sabían leer una forma sencilla de recitar avemarías. Aunque su uso se perdió a finales de la Edad Media, el beato Alano de la Roca se encargó de recuperar el rezo en Colonia (Alemania) durante el siglo XV.

Y tras la batalla de Lepanto, la Cristiandad –en especial los países del sur de Europa– adoptó en masa el rezo del Rosario. La demostración de su auge fueron los rosarios públicos que surgieron en Sevilla en 1690 y que se extendieron muy pronto por España y sus colonias americanas. En Sevilla llegó a haber en el siglo XVIII más de 150 cortejos que diariamente hacían su estación por las calles rezando y cantando las avemarías y los misterios. Los domingos y festivos salían de madrugada o a la aurora. Al principio eran masculinos, pero ya en el primer tercio del XVIII aparecieron los primeros Rosarios de mujeres que salían los festivos por la tarde.

Batalla de Lepanto, el zarpazo a los turcos

Así será el mundo antes de que termine esta década


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  • Los trabajos fijos tenderán a desaparecer y solo estarán a la cabeza aquellos países que tengan como prioridad su sistema educativo
Así será el mundo antes de que termine esta década

NASA

«Estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad». ¿Le parece una afirmación excesivamente optimista? Pues siga leyendo porque, antes de que el año 2020 toque a su fin, nuestro planeta se encontrará en su mejor etapa: tan solo en los cuatro años que restan para que acabe la década las fronteras entre países se habrán difuminado, la aceleración tecnológica dará un paso «brutal» y el mundo tendrá cuatro mil millones de «nuevos ciudadanos».

Así lo asegura de manera rotunda Juan Martínez-Barea, autor de «El Mundo que viene» (Gestión 2000) y quien, sin ningún tipo de miramiento, lleva la contraria a todo aquel que se atreve a afirmar que la situación actual puede ser de todo menos esperanzadora. En medio de la sobredosis de malas noticias a las que hacemos frente casi a diario, el experto, buen conocedor del mundo empresarial y tecnológico, asegura que nos será difícil volver a vivir un momento tan bueno como el presente. ¿Inyección de optimismo? Para el autor, dosis de realidad.

«No podemos esperar que el mundo cambie porque en realidad ya ha comenzado a hacerlo. Son muchos quienes piensan y afirman que nos encontramos en uno de nuestros peores momentos, por ejemplo a la hora de acceder al mercado laboral o a una formación de calidad, pero en verdad está ocurriendo todo lo contrario. Estamos en uno de los mejores momentos posibles para emprender un nuevo camino».

Tres tendencias que dominarán el mundo

Al inicio de su libro Martínez-Barea resalta tres «megatendencias» que, a su parecer, ya han comenzado a cambiar la realidad tal y como hoy la conocemos:

— La primera de ellas es la llamada aceleración tecnológica. En opinión del experto, nos encontramos en un punto en el que «cada paso que da la tecnología multiplica por diez todos los pasos anteriores». Martínez-Barea pone como ejemplo ámbitos como la medicina o la electricidad donde, destaca, los cambios serán «impresionantes». «En el caso de la electricidad, por ejemplo, estamos ya en el camino de la hegemonía de las energías renovables y, aunque ahora la energía solar solo cubre el 1% de las necesidades totales, me aventuro a decir que dentro de poco el total de nuestra energía procederá del Sol».

— La llamada hiperconectividad es otra de estas «megatendencias» que en opinión del autor gobernarán nuestro mundo. «Nos estamos acercando al fin de la geografía. Antes, el lugar en que alguien nacía marcaba en gran medida su futuro, sobre todo debido a la escasez de recursos en ciertos lugares. En el nuevo mundo que está llegando la tecnología será nuestra principal arma y cualquiera, donde quiera que esté, competirá en igualdad de condiciones».

¿De verdad estaremos todos conectados? «Actualmente ya hay cerca de tres mil millones de personas con acceso a internet. En 2020, si nos fiamos de Google, esta cifra ascenderá a siete mil. Cualquiera, también el que menos recursos tenga, podrá conectarse a internet». Todo ello, ligado a los «cuatro mil millones de nuevos ciudadanos que —dice Martínez-Barea— producirán ingentes cambios en los poderes económico y político y conformarán un mundo ciertamente distinto al que hoy encontramos.

El mundo de la meritocracia

No solo de estas tres «megatendencias» nos habla Martínez-Barea. El autor se muestra totalmente seguro de que el mundo que se esconde a la vuelta de la esquina será también el de la meritocracia, un lugar en el que cualquiera llegará donde se lo proponga haciendo gala de los méritos que haya acumulado durante su trayectoria. ¿Realidad o ficción? «Tan real como la vida misma», nos dice el experto quien, por ello, se apresura a hacer una llamada a la acción de los más jóvenes: «Nos encaminamos hacia un mundo repleto de oportunidades, pero también tremendamente competitivo. Todos deberemos prepararnos para ser los mejores y ganar la competición».

Así será el mundo antes de que termine esta década

Juan Martínez-Barea

 ¿Cuál será la tendencia del mercado de trabajo, en opinión del optimista experto? «Los trabajos fijos desaparecerán. No totalmente, pero sí habrá muchos menos, pues aumentarán los freelance y los emprendedores». No en vano, el autor alerta de que conseguir el éxito laboral no nos resultará sencillo: «El panorama que se avecina tiene sus riesgos. En breve haberá cuatro mil millones de personas compitiendo ahí fuera y en igualdad de condiciones, con lo que aquellos que estén menos preparados quedarán fuera del sistema. Solo los mejores se comerán el mundo».

La situación de España

El experto lanza un aviso a navegantes al ser preguntado por la situación de nuestro país en el ingente cambio: «O despertamos o nos quedaremos atrás. Nuestro país necesita un cambio de prioridades, debemos dejar de echar la culpa de lo que nos ocurre a los demás y asumir la responsabilidad sobre nuestra vida».

El autor, además, hace referencia al último informe PISA y en el que España no salía muy bien parada: «Es necesario forjar un sistema educativo en el que los niños estén preparados para el mundo que viene. De hecho, los países dominantes en el nuevo escenario serán aquellos que prioricen la educación de sus jóvenes, algo que ya están demostrando Asia, EE.UU. o países europeos como Finlandia».