¿De dónde procede la fama histórica de que los catalanes son unos tacaños?


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  • La «Divina Comedia», redactada sobre el año 1313, retrata el odio que los italianos de aquella época tenían a los catalanes y ya menciona el tópico de que eran «ávidos y tacaños»
¿De dónde procede la fama histórica de que los catalanes son unos tacaños?

Las Cortes Catalanas según una miniatura de un incunable del siglo XV

«Si mi hermano pudiera prever esto/ evitaría la pobreza avara de los catalanes, para no recibir ningún daño», cita el florentino Dante Alighier en su célebre obra la «Divina Comedia» (Paraíso, canto VIII). Ya en el siglo XV, cuando fue escrita esta obra poética, la mejor forma de insultar a un catalán era recordar la rigidez de sus bolsillos. Un prejuicio extendido por la Italia medieval que veía con malos ojos la llegada de los comerciantes y soldados catalanes que acompañaban el dominio aragonés sobre Cerdeña y Sicilia, así como su influencia sobre el Reino de Nápoles.

En concreto, el escritor Josep Pla ubicaba la animadversión de Dante por los catalanes en el episodio histórico de las Vísperas Sicilianas, cuando la Corona de Aragón no escatimó en contundencia para consolidar su influencia en Italia.

La hostilidad contra los catalanes fue jaleada por los propios Pontíficesdesde Roma –la gran mayoría italianos– que no comulgaban con la llegada de tropas extranjeras a la Península Itálica. No en vano, el Papa Bonifacio VIII escribió en 1298 animando a los habitantes de la ciudad siciliana de Palermo a levantarse contra los «bárbaros». Y posteriormente, el odio contra los aragoneses, concentrado en los catalanes, sirvió como base par la leyenda negra que acompañó a todos los españoles del periodo imperial durante su hegemonía sobre Italia.

El tópico desembarca en España

Sin embargo, el tópico sobre la racanería de los catalanes se trasladó a España mucho más tarde, en el siglo XVIII. Como ocurrió en Italia, el aumento de los comerciantes catalanes en España despertó los prejuicios vinculados a este gremio. La excelente posición geográfica de Cataluña y su vocación marítima contribuyó al auge del comercio por toda la geografía española. Era costumbre que los segundos hijos de las familias pudientes catalanas se dedicaran al comercio, lo cual provocó el progresivo desplazamiento de los genoveses, holandeses e ingleses que, hasta entonces, habían sido los máximos beneficiados de la llegada de mercancías desde América.

«Las gentes de España conocían a los catalanes por su actividad comercial, de la misma forma que a los castellanos se los identificaba como funcionarios y letrados», explica Ángel Puertas, autor de «Cataluña vista por un madrileño» (Albores), que trata de desmentir los tópicos sobre los catalanes. Al ser portadores de liquidez, los catalanes lo aprovecharon para hacerse prestamistas, una actividad que nunca ha sido bien vista en la historia. «Los insultos que se usan contra los catalanes son los del mal comerciante: rácano, avaro, usurero…», recuerda Puertas.

Así, la palabra española «tacaño», que se refiere a una persona miserable, ruin, mezquina, pícara, sirvió para designar al comerciante llevado a su peor condición. Un insulto lanzado contra los catalanes, fruto de las rencillas locales, que también comparten los escoceses –dedicados históricamente al comercio– y los judíos, que en la Edad Media ejercían el trabajo de prestamistas, por el resto de Europa.

¿De dónde procede la fama histórica de que los catalanes son unos tacaños?

Mapa de Cataluña en 1608, una tierra española siempre con la vista en la mar

Pero, más allá de los prejuicios malintencionados, ¿hay en la actualidad alguna base detrás del insulto? En opinión del autor de «Cataluña vista por un madrileño», «nada hay de cierta en esta fama», lo cual no quita que «exista un trato más preciso del dinero produzco aún de la tradición de comerciantes de los catalanes». «Es más frecuente que, por ejemplo, si estas tomando algo con los amigos cada uno se pague siempre lo suyo…», afirma Puertas, afincado en Palau de Plegamans (Barcelona) desde hace más de una década. Es, acaso, la leve huella de un insulto con más de siete siglos de historia.

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid


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¿Por qué se apostó por el rojo carmesí para el fondo del emblema madrileño? ¿Por qué aparecen dos castillos y siete estrellas?

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo actual, vigente desde 1983

El rojo carmesí inunda los escenarios en los que la Comunidad de Madrid está presente desde que la región se convirtió en una Comunidad Autónoma. Pese a su independencia de Castilla, este color no es más que una reminiscencia de su pasado castizo, ya que castellana es la historia y la ascendencia de nuestra región.

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo hasta 1982

Sobre el campo rojo, se asientan dos castillos de color amarillo –oro en las ocasiones más célebres– que simbolizan la intención de la Comunidad de Madrid de servir de unión entre las dos Castillas. A su vez, ambas torres están sobrevoladas por siete estrellas de cinco puntas, en color blanco –o plata– procedentes del Escudo de la Capital, que recuerdan la Osa Menor, muy visible en el cielo de Madrid. La configuración de cinco puntas hace alusión a las cinco provincias limítrofes. Todo ello rematado por la Corona Real de España, en color amarillo u oro, que simboliza a la capital de la Comunidad como Real Sitio.

El poeta Santiago Amón definía con estas palabras el diseño de José María Cruz Novillo: «De un solo cuartel de gules y en él, de oro, dos castillos pareados, almenados, donjonados, aclarados de azur y mampostados de sable, surmontados en el jefe por siete estrellas de plata, colocadas cuatro y tres. Al timbre, corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules».

Los secretos que esconde el escudo de la Comunidad de Madrid

El escudo hasta 1983

Escudos de las localidades integrados

La provincia de Madrid tuvo dos escudos de este tipo, el primero, otorgado en 1872, se componía de los escudos municipales de Alcalá de Henares, Navalcarnero, San Lorenzo de El Escorial, Colmenar Viejo, Chinchón, San Martín de Valdeiglesias, Getafe, Torrelaguna y el antiguo escudo de Madrid.

Tras el reajuste de partidos judiciales a mediados del siglo XX, el escudo pasó a componerse de cuarteles con los escudos de Alcalá de Henares, Navalcarnero, San Lorenzo de El Escorial, Colmenar Viejo, Aranjuez y el escudo simple y actual de Madrid. Este escudo estuvo vigente hasta el fin de la Diputación provincial, en 1983.

Dreadnoughtus, el colosal dinosaurio que pesaba unas 65 toneladas


El Universo

Investigadores que estudian los restos de un enorme dinosaurio le han dado un nombre igual de colosal: Dreadnoughtus, que significa “no teme a nada”.

Los científicos esperan que sus huesos, inusualmente bien preservados, ayuden a revelar algunos secretos de los animales más grandes que alguna vez vivieron en el planeta.

Cuando la bestia de cuatro patas rondaba en Argentina, donde fue hallado hace unos meses, tenía 25 metros de alto y pesaba unas 65 toneladas. Eso es siete veces el peso de un elefante africano macho. El dinosaurio posiblemente vivió hace unos 75 o 77 millones de años.

La criatura, que era herbívora, es descrita en un estudio dado a conocer por la revista científica Scientific Reports.