El mayor congreso mundial de prehistoria se celebra en casa de los primeros europeos


elconfidencial

“Está mal que lo cuente yo, pero siendo objetivos Atapuerca es un tesoro extraordinario. Quizá habría que valorarlo un poquito más dentro de nuestro país. Si este yacimiento estuviera, por ejemplo, en Reino Unido, sería una joya impresionante de ese país.” Quien así habla, con orgullo de padre sacando pecho por las proezas de su retoño, es José María Bermúdez de Castro, uno de los tres codirectores de los yacimientos paleontológicos de la sierra de Atapuerca.

No parece estar solo en esta opinión. Alrededor de 2.000 arqueólogos, prehistoriadores, paleoantropólogos y demás especialistas en desenterrar el pasado remoto del ser humano se darán cita del 1 al 7 de septiembre en Burgos para celebrar el mayor y más importante congreso mundial de la organización que los aglutina, la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), que no se realiza en España desde hace 60 años.

El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos

La elección no es casual. Esta orográficamente modesta sierra es como un queso gruyer cuyos agujeros el paso del tiempo hubiese ido rellenando de restos fósiles. Más de 20 años después de los primeros y revolucionarios hallazgos, campaña tras campaña los yacimientos no defraudan y aportan nuevas evidencias de cómo eran y vivían los primeros europeos y sus descendientes. Y prometen seguir haciéndolo en decenios venideros.

Para Bermúdez de Castro está claro que organizar el XVII Congreso Mundial de la UISPP “es un honor; es el más importante del mundo en prehistoria, en arqueología y también paleoantropología”. Un honor que vendría a reconocer el nivel de los descubrimientos realizados en estas áreas en nuestro país, no sólo en Atapuerca. “El hecho de que se le ofreciera a España es por una cuestión bien sencilla: España en los últimos años ha destacado mucho, se ha publicado mucho y hay muchos yacimientos abiertos.”

Pero también una gran responsabilidad, en nada facilitada por la situación que atraviesa el país. Según Eudald Carbonell, segundo del triunvirato de directores de Atapuerca y encargado de la organización del evento, este será el congreso de la UISPP que mayor número de artículos científicos ha recibido en la historia de la organización, cerca de 2.000, presentados por más de 3.000 autores, la mayoría de los cuales visitará la capital burgalesa. Todo esto requiere hacer frente a unos compromisos económicos importantes que superan a la Fundación Atapuerca y el apoyo institucional es vital, como lo es para la continuidad de las propias excavaciones.

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

Excavaciones en la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca

El de la continuidad es un tema que preocupa a alguien convencido de tener entre manos trabajo científico para décadas y décadas más allá de sus planes de retiro. “No solamente Atapuerca, en general la ciencia española estamos perdiendo una generación de científicos. La crisis está siendo muy dura, no ha terminado y yo creo que va a tardar en terminar. Muchas personas muy buenas que están trabajando con nosotros se están marchando a otros países y no van a volver porque aquí no hay oportunidades.” Los yacimientos de Atapuerca no sólo producen fósiles, también investigadores de talla mundial capaces de pasar a dirigir otros proyectos, dentro y fuera de España.

Pero si la coyuntura ensombrece el corto plazo, Bermúdez de Castro confía en el equipo que han formado a lo largo de los años y en la generosidad fosilífera de los yacimientos de la sierra. “Como nosotros decimos, donde pinchemos encontramos algo”.

Mucho pasado, mucho presente, mucho futuro

La trinchera excavada por un peregrino ferrocarril minero de finales del siglo XIX y la posterior curiosidad exploradora de un grupo de espeleólogos permitieron a los paleontólogos dirigidos por Emiliano Aguirre encontrar los primeros restos, pero no es hasta la jubilación de este y el paso del bastón de mando al actual trío rector cuando el nombre de Atapuerca aparece en las portadas de las revistas científicas más prestigiosas.

El responsable de esta primera fama fue ‘Miguelón’, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como ‘Homo heidelbergensis’ por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga

El responsable de esta primera fama fue Miguelón, el espectacular cráneo número 5 perteneciente a un individuo de lo que en 1993 se etiquetó como Homo heidelbergensis por parte del equipo capitaneado por Juan Luis Arsuaga. Desde entonces son 17 los cráneos encontrados en la llamada Sima de los Huesos, que no ha parado de producir restos humanos a cual más espectacular por su grado de conservación, desde Elvis, la pelvis más completa del registro fósil, a los diminutos huesos del oído medio.

Un total de casi 7.000 fósiles pertenecientes a una treintena de individuos de la misma especie, emparentada con los neandertales, y que vivieron hace al menos 350.000 años. Este volumen es mayor que el de cualquier otro yacimiento del mundo y está permitiendo a los investigadores realizar estudios poblacionales hasta el momento impensables, estudios que llevan a replantear la definición de la especie a la que han sido asignados, pretensión que a buen seguro traerá un vivo debate durante el congreso.

Miguelón, el cráneo número 5

Miguelón, el cráneo número 5

De forma paralela, tanto en el espacio como en el tiempo, en otro de los yacimientos conocido como Gran Dolina, se hizo el hallazgo entre 1994 y 1995 de 80 fósiles de seis individuos humanos que vivieron en la sierra hace más de 800.000 años y que a juicio de los descubridores formarían parte de una especie nueva para la ciencia, a la que bautizaron Homo antecessor, pionero, por tratarse de los restos humanos europeos más antiguos encontrados hasta ese momento y en cuya variada dieta no dudaban en incluir a algún que otro congénere. Pero si la Sima de los Huesos se trata de una estrecha chimenea, la Gran Dolina es todo lo contrario, una amplia cueva de la que sólo se ha excavado una pequeña parte en profundidad. Faltan años de escrupuloso y metódico trabajo para alcanzar el pleno potencial del yacimiento.

“Por si todo esto fuera poco, hay un yacimiento que es la Sima del Elefante, en el que se encontró el resto humano más antiguo de Europa”, perteneciente a un Homo aún sin clasificar datado en 1,2 millones de años, explica Bermúdez de Castro. “Nosotros simplemente lo que estábamos haciendo era peritar el yacimiento, que se puede estar explotando durante 40, 50, 60 años tranquilamente por el equipo que venga a continuación. Hay yacimientos que están todavía sin conocer, que sabemos dónde están, pero no los hemos tocado. Una de las cosas que queremos hacer en los próximos diez años es ir valorando las posibilidades de esos yacimientos”. Una de estas prospecciones, realizada este año eligiendo un sitio de la sierra al azar, ha encontrado restos de un campamento neandertal. Desde luego, queda Atapuerca para mucho tiempo. Y para muchos debates y congresos.

El calentamiento global se ha detenido por la acumulación de calor en el océano Atlántico


El Mundo

El efecto invernadero debido al aumento del CO2 en la atmósfera y el calentamiento del planeta durante la segunda mitad del siglo XX son una realidad científicamente incontestable. Pero desde el año 2000, el calor acumulado en la superficie terrestre parece haber desaparecido y las temperaturas medias globales han permanecido prácticamente inmutables durante los primeros años del presente siglo.

Una nueva investigación, realizada por expertos la Universidad de Washington (Estados Unidos) y que se acaba de publicar en la revista ‘Science’, muestra que ésta ausencia de calor se puede estar sumiendo en las profundidades del norte y el sur del Océano Atlántico y es parte de un ciclo natural. El calentamiento bajo la superficie del océano explica por qué las temperaturas medias mundiales del aire se han estancado desde 1999, a pesar de una mayor presencia de gases de efecto invernadero que atrapan el calor solar en la superficie de la Tierra.

Tras un rápido calentamiento en el siglo XX, este siglo ha visto hasta ahora muy poco aumento de la temperatura media de la superficie de la Tierra. Este cambio ha desatado más de una docena de teorías de la llamada interrupción del calentamiento global, que van desde la contaminación del aire a los volcanes o las manchas solares.

“Cada semana hay una nueva explicación de esta pausa -reconoce el autor Ka-Kit Tung, profesor de Matemáticas Aplicadas y profesor adjunto de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Washington-. Muchos de los documentos anteriores se han centrado en los síntomas en la superficie de la Tierra, donde vemos muchos fenómenos diferentes y relacionados. Nosotros nos fijamos en el océano para tratar de encontrar la causa subyacente”.

Los resultados muestran que una corriente de lento movimiento en el Atlántico, que transporta calor entre los dos polos, se aceleró a principios de este siglo para hundir el calor hacia casi 1.500 metros de profundidad. “El hallazgo es una sorpresa, ya que las teorías actuales han señalado al Océano Pacífico como el culpable de ocultar el calor -resalta Tung-. Pero los datos son bastante convincentes y demuestran lo contrario”.

Un ciclo natural

Tung y el coautor Xianyao Chen, de la Universidad del Océano de China, utilizaron observaciones recientes de temperaturas de aguas profundas de boyas Argo, que muestran el estado del agua a 2.000 metros de profundidad. Estos datos presentan un aumento de la disipación del calor hacia el año 1999, cuando se detuvo el rápido calentamiento del siglo XX.

“Hay ciclos recurrentes que son impulsados por la salinidad que pueden almacenar calor en la profundidad del Atlántico y los océanos del Sur -argumenta Tung-. Después de 30 años de rápido calentamiento, ahora es el momento de la fase de enfriamiento”. Estos expertos detectaron que la mitad del rápido calentamiento en las últimas tres décadas del siglo XX se debía al calentamiento global y la otra mitad al ciclo natural del Océano Atlántico que mantiene más calor cerca de la superficie.

Cuando las observaciones mostraron una alteración en el ciclo oceánico, alrededor del año 2000, la corriente comenzó a hundir el calor más profundamente en el océano, para contrarrestar el calentamiento inducido por el hombre. El ciclo se inicia cuando el agua más salada y más densa en la parte norte de la superficie del Atlántico, cerca de Islandia, hace que el agua se hunda, cambiando la enorme velocidad de la corriente en el Océano Atlántico que hace circular el calor por todo el planeta.

“Cuando llega el agua pesada a la parte superior de agua ligera, se sumerge muy rápidamente llevándose calor”, resume Tung. Observaciones recientes en la superficie del Atlántico Norte muestran salinidad récord, según Tung, mientras que, al mismo tiempo, el agua más profunda en el Atlántico Norte exhibe un aumento de las cantidades de calor.

Los autores desenterraron datos históricos para demostrar que el enfriamiento en las tres décadas entre 1945 a 1975, que hicieron a la gente preocuparse por un posible comienzo de una edad de hielo, fue durante una fase de enfriamiento. Las oscilaciones de temperatura tienen un interruptor natural, de forma que durante el periodo de calentamiento, las rápidas corrientes provocan que agua más tropical se desplace hacia el Atlántico Norte, calentando la superficie y las aguas profundas.

En la superficie, este calentamiento derrite el hielo, lo que, a la larga hace que el agua superior sea menos densa y, después de algunas décadas, pone freno a la circulación, lo que desencadena una fase de enfriamiento de 30 años. Esta explicación implica que la actual desaceleración en el calentamiento global podría durar otra década, o más, y luego volverá un rápido calentamiento.