Las ventajas del «pasaporte» del Camino del Cid


ABC.es

  • El salvoconducto quiere potenciar la visita de turistas con descuentos y ofertas para descubrir los caminos poe los que discurrió Rodrigo Díaz de Vivar
Las ventajas del «pasaporte» del Camino del Cid

El diputado provincial de Turismo y el gerente del camino han presentado las novedades de la ruta

Recorrer las sendas que, según la leyenda, recorrió el caballero Rodrígo Díaz de Vivar pueden traerle al viajero mucho más que una experiencia inolvidable. El Consorcio Camino del Cid ha presentado en la Diputación Provincial de Guadalajara la campaña de promoción del salvoconducto para 2014, cuyo objetivo principal es incentivar el uso de este documento entre los viajeros que recorren dicha senda. Al igual que ocurre en otras rutas, el salvoconducto es el «pasaporte» o credencial en el que se estampan los sellos de las diferentes localidades de la ruta por las que transcurre el viajero -y que, en este caso, son todos diferentes y cuentan una parte de esa leyenda que rodea al Cid-.

La corneja de la suerte

Pero no solo historia es lo que ofrece este salvoconducto, ya que permite obtener descuentos mínimos de un 10 por ciento en al menos 200 alojamientos del Camino -que transcurre por ocho provincias distintas- y beneficiarse de las promociones puntuales que realiza el Consorcio. Además, se repartirán 1.300 bandoleras a aquellos viajeros que presenten su salvoconducto expedido en 2014 con al menos cuatro sellos. Esta promoción comenzará la primera semana de junio y tendrá validez hasta fin de existencias. Las bandoleras llevan impreso el dibujo de la corneja, motivo del salvoconducto y probablemente uno de los personajes más especiales del Cantar de mío Cid. En la Edad Media el vuelo de la corneja era tomado como un augurio. Para los viajeros, como lo fue para el Cid, la corneja es símbolo de buena suerte en el caminar, de ahí que esté presente en este nuevo elemento de promoción.

Por otro lado y para apoyar esta actuación, las oficinas de turismo contarán con un expositor que informará a los turistas que acudan a las mismas de que se encuentran en el Camino del Cid, y de que pueden solicitar gratuitamente los salvoconductos. Asimismo, y como refuerzo, se distribuirán unas postales alegóricas del recorrido, de las que se han editado 50.000 ejemplares y de las que se han diseñado cinco modelos diferentes. Se trata, de nuevo, de recordar a los viajeros y turistas de que encuentran en el Camino del Cid.

El salvoconducto del Camino del Cid puede conseguirse en 81 puntos de la ruta cidiana, en su mayoría oficinas de turismo. Además de en éstas, el documento puede sellarse en 200 alojamientos del itinerario y en más de un centenar de lugares como ayuntamientos, museos, bibliotecas, etc. De esta forma, el Camino del Cid cuenta con un total de 391 puntos de sellado.

Un referente en Guadalajara

El diputado de Turismo de la Diputación de Guadalajara, Jesús Parra, ha destacado la importancia que tiene el Camino del Cid en la provincia de Guadalajara, asegurando que «es uno de los grandes referentes turísticos que tenemos, atravesando 300 kilómetros de distintas zonas del noreste».

Respecto al salvoconducto, el responsable de Turismo de la institución provincial ha explicado que se puede obtener en las oficinas de turismo de Sigüenza, Atienza, Hita, Guadalajara, Jadraque y Molina de Aragón, mientras que el sellado puede realizarse en más de medio centenar de puntos (alojamientos, ayuntamientos, bibliotecas, etc) localizados en 24 municipios (Anguita, Atienza, Aragosa, Castejón de Henares, Castilnuevo, Checa, El Pobo de Dueñas, Escalera, Guadalajara, Hiendelaencina, Hita, Jadraque, La Toba, Maranchón, Medranda, Miedes de Atienza, Molina de Aragón, Muduex, Orea, Robledo de Corpes, Sigüenza, Tórtola de Henares, Valhermoso y Ventosa), a los que próximamente se incorporarán Luzón y Chequilla.

Por su parte, el gerente del Consorcio Camino del Cid, Alberto Luque, se ha referido a la campaña afirmando que «aunque en una provincia puede parecer pequeña, a nivel de las ocho provincias puede tener una repercusión importante». En este sentido ha señalado que «en el Camino del Cid es muy importante la promoción cruzada es decir que, por ejemplo lo que se hace en Soria se conoce en Alicante y viceversa»

La ciencia también se equivoca: diez grandes errores de mentes brillantes


El Confidencial

A nadie debería sorprenderle la idea de que la ciencia, a veces, se equivoca. O, mejor dicho, los científicos se equivocan. Va implícito en su método de trabajo: plantear una hipótesis e intentar demostrarla, convirtiéndola así en un modo de explicar la realidad que será válido hasta que aparezca una forma mejor, y consiga igualmente probarse.

Para avanzar en el conocimiento, los científicos aprenden a pensar distinto de los demás, a replantearse todo lo sabido hasta el momento y, sobre todo, a asumir riesgos. Una idea innovadora y diferente puede levantar desconfianza y siempre habrá quien corra a descalificarla. Pero en la ciencia, como en casi todo, el que no arriesga no gana.

De esto no se libra nadie, desde el becario más novato del laboratorio más humilde hasta los grandes científicos que la humanidad venera. Puesto que, como dice el refrán, hasta el mejor escribano echa un borrón, hacemos un repaso de grandes errores científicos que cometieron las mentes más brillantes.

La triple hélice del ADN, según Linus Pauling

En 1953, Francis Crick y James D. Watson publicaban el descubrimiento de la estructura del ADN, la famosa doble hélice, un trabajo que más adelante les valió el Premio Nobel. Ese mismo año, otro científico hacía su aportación a la materia. Una aportación que no podía estar más errada.

El químico Linus Pauling era una figura de renombre en su época: había ganado ya dos premios Nobel, e Isaac Asimov dijo de él que era “el químico más grande del siglo XX”. Pauling pidió en varias ocasiones a Crick y Watson que le dejasen ver las fotografías de fibras de ADN obtenidas por difracción de rayos X en las que basaron su trabajo (y que fueron tomadas por Rosanlind Franklin), pero la respuesta siempre fue negativa.

A pesar de no contar con la información esencial, Pauling propuso su modelo en un paper titulado A proposed structure for the nucleic acids que se publicó en la revista PNAS y que resultó tener muchos fallos. En vez de las dos tiras enroscadas en forma de hélice, que hoy los científicos conocen, aseguró que eran tres. Hay que decir que el propio Pauling no quedó muy convencido por su trabajo.

Crick y Watson sí pudieron leer el trabajo de Pauling, y se dieron cuenta de que había algo que no encajaba. Aunque erróneo, el trabajo del químico sirvió de inspiración para los que luego, esta vez sí, propusieron la doble hélice como esturctura correcta del ADN.

Kilómetros y millas, según la NASA

La historia de la Mars Climate Orbtier no es tanto la del error de una mente brillante, sino de un enorme malentendido entre dos equipos de mentes brillantes.

En septiembre de 1999, la sonda Mars Climate, diseñada y enviada para estudiar la superficie y la atmósfera del planeta vecino, se estrelló contra él, dejando a la NASA boquiabierta y ciertamente en ridículo. Según las explicaciones que dio después la agencia espacial estadounidense, el accidente fue culpa de un fallo de coordinación.

La compañía Lookheed Mardin Astronautics diseñó y fabricó el dispositivo. El laboratorio Jet Propulsion Laboratory creó y programó los sistemas de navegación. El problema es que la primera trabajó con el sistema métrico anglosajón, es decir, en millas, y el segundo con el Sistema Internacional, es decir, en kilómetros. Esto provocó que la trayectoria seguida por la sonda al aproximarse a Marte fuese errónea, y la nave se estrellase directamente contra la superficie del planeta rojo.

La Tierra es muy joven, según Lord Kelvin

Gracias a los avances en geología y física que tuvieron lugar en los siglos XIX y XX, hoy sabemos que la Tierra tiene aproximadamente 4.500 millones de años. Pero antes ya hubo otros intentos por determinar este dato, y a falta de información, los científicos se basaron en datos incompletos, que les llevaron a conclusiones erróneas.

Sir William Thomson ha pasado a la historia como Lord Kelvin, y sus contribuciones a la ciencia son notables. Suya es la escala de temperatura Kelvin, por ejemplo. En uno de sus estudios, Kelvin trató de utilizar la temperatura de la Tierra para calcular su edad.

Basó sus cálculos en la idea de que nuestro planeta nació como una gran bola líquida y caliente que se había ido enfriando poco a poco con el tiempo. De forma que intentó determinar cuánto tiempo le habría llevado alcanzar su actual temperatura. Su conclusión fue que la Tierra tenía entre 20 y 400 millones de años. Se quedó un poco corto.

El invierno nuclear, según Carl Sagan

El astrónomo Carl Sagan es una respetada figura dentro del mundo de la divulgación científica, y su trabajo se considera  un ejemplo a la hora de acercar la ciencia al público, pero también él metió la pata en alguna ocasión.

En 1983, junto a otros autores, publicó en la revista Science un artículo titulado Invierno nuclear: las consecuencias globales de múltiples explosiones nucleares, advirtiendo que una guerra nuclear podría elevar una densa nube de polvo a la atmósfera, cubriendo la Tierra y bloqueando la luz del sol. Esto podría provocar un cambio climático similar al que causó la extinción de los dinosaurios.

Científicos climáticos de todo el mundo acogieron este estudio con escepticismo, argumentando que el trabajo de Sagan pasaba por alto algunos factores, como que el polvo tendría que alcanzar las capas más altas de la atmósfera para no ser dispersado por la lluvia y otras precipitaciones.

En 1990, Sagan y los demás autores del artículo original publicaron una rectificación, reconociendo los fallos en sus cálculos y estableciendo que una guerra nuclear total podría reducir, como mucho, las temperaturas de los climas fríos a unos 2 grados de media, lo cual sería manejable para la especie humana.

La herencia, según Charles Darwin

Charles Darwin es sin discusión una de las mentes científicas que ha dado forma a nuestro mundo. Su teoría de la selección natural supuso una auténtica revolución en su época, y cambió la forma en que entendemos la evolución de las especies y la forma en que los rasgos genéticos pasan de generación en generación.

Y aun así, Darwin no terminó de dar en el clavo al idear su modelo. La idea que él y sus contemporáneos tenían de la herencia genética, la forma en que pasan esos rasgos de padres a hijos, hacía de hecho imposible la selección natural como él la concibió.

Si introduces un gato negro entre un millón de gatos blancos, la teoría de la herencia como mezcla diluiría el negro completamente. De ninguna forma obtendrías gatos negros

Como explica el astrofísico Mario Livio en LiveScience, en aquella época se creía que las características de la madre y del padre se mezclaban en el descendiente, “igual que una lata de pintura negra y otra blanca se mezclan y hacen gris”. Esto chocaba directamente con su teoría. “Si introduces un gato negro entre un millón de gatos blancos, la teoría de la herencia como mezcla diluiría el negro completamente. De ninguna forma obtendrías gatos negros”.

Hasta que no apareció Mendel con sus leyes, que se extendieron y fueron aceptadas hacia principios de 1900, no terminaron de encajar todas las piezas. Mendel proponía en su teoría que los rasgos de ambos progenitores se mezclan, más que como dos latas de pintura, como dos barajas de cartas: manteniendo su identidad, y expresándose una sobre la otra.

La teoría del estado estacionario, según Fred Hoyle

Aunque la del Big Bang es de momento solo una teoría, es el modelo de nacimiento del universo más comúnmente aceptado, y científicos de todo el mundo buscan la evidencia definitiva que la confirme. Pero antes del Big Bang, era otra la teoría que los científicos propusieron, y pasar de un modelo a otro nunca es fácil.

Fred Hoyle fue uno de los autores de la teoría del estado estacionario. Este modelo sugería que el universo se mantiene en un estado inmutable, que siempre lo ha hecho y siempre lo será. Puesto que ya se sabía que el universo se expande de forma constante, este modelo requería de una fuente de creación de materia para mantener su densidad.

Años después comenzó a tomar peso una teoría que chocaba directamente con la suya, ya que sugería que el universo nació en una sola y poderosísima explosión. Hoyle la contempló durante un momento, la apodó la teoría del Big Bang y la desechó inmediatamente, manteniéndose fiel a su teoría del estado estacionario. Y lo fue siempre, a pesar de que con el tiempo la comunidad científica fue aceptando mayoritariamente la nueva idea y descartando la vieja.

Los medicamentos homeopáticos funcionan ‘in vitro’, según Nature

El escepticismo de los científicos es uno de los pilares en los que basan su actividad: si algo es verdad, hay que demostrarlo y hasta entonces, todo lo que hay son teorías, más o menos sólidas. En el caso de la homeopatía, la demostración de su teoría brilla por su ausencia, más allá del efecto placebo.

El error fue publicar un artículo cuyos resultados no convencían ni al consejo editorial, ni a los encargados del ‘peer review’, ni a la comunidad científica en su conjunto

La revista Nature, un referente dentro de las publicaciones científicas y, en teoría, dirigida por mentes brillantes (por eso aparece en esta lista), publicó un artículo, liderado por el francés Jacques Benviste, que apoyaba el concepto de la homeopatía, ya que supuestamente probaba la eficacia de compuestos altamente diluídos en agua. De hecho, de ahí surgió el término memoria del agua, una de las bases de esta pseudociencia. Pero el propio equipo de Nature desconfiaba del estudio, ya que impuso a Benviste dos condiciones atípicas para su publicación: que otros laboratorios independientes corroborasen sus hallazgos y que personal seleccionado por la revista pudiese inspeccionar su laboratorio a posteriori.

El error no fue publicar un artículo sobre la homeopatía, sino publicar uno cuyos resultados no convencían ni al consejo editorial, ni a los encargados del peer review, ni a la comunidad científica en su conjunto. Pero es que además, poco después se hizo público que una multinacional de productos homeopáticos había cofinanciado el estudio, por lo que se daba un obvio conflicto de intereses. Otras revistas propusieron al autor repetir los experimentos a cambio de una generosa suma económica, pero éste se negó.

La constante cosmológica, según Albert Einstein

Cuando decíamos al principio de este artículo que hasta el mejor escribano echa un borrón, lo decíamos en serio. Albert Einstein es sin duda una de las mentes más brillantes de la historia, y hasta él cometió errores. En sus ecuaciones, que describían la teoría general de la relatividad y el funcionamiento de la fuerza de la gravedad, había un fallo importante.

Entre los términos que utilizó, estaba el de la constante cosmológica, que introdujo porque pensaba que el universo era algo estático, y con ella contrarrestaba la fuerza que ejercía la gravedad. Más adelante, cuando los científicos demostraron que el universo no es estático, sino que de hecho se expande, Einstein eliminó esa constante cosmológica de sus ecuaciones.

Y es ahí donde Einstein se equivocó. Después de su muerte, nuevos avances establecieron que no solo el universo se expande, sino que esa expansión se acelera con el tiempo. Para explicar por qué está ocurriendo, los científicos volvieron a incluir la constante cosmológica en las ecuaciones de la relatividad general.

Los neutrinos van más rápido que la luz, según OPERA

El experimento OPERA, que forma parte del CERN, es un experimento de física de partículas que fue diseñado para estudiar el fenómeno de la oscilación de los neutrinos. En el año 2011 saltó al escenario de la actualidad internacional cuando sus responsables anunciaron que habían detectado neutrinos superlumínicos, es decir, que viajaban más rápido que la luz.

Ambos efectos son contrapuestos, uno retrasa los neutrinos y otro los adelanta, por lo que no se puede saber cómo afectan a los resultados ya publicados

Pero poco después tuvieron que admitir que había un error en sus resultados. Como explicó el divulgador Francisco R. Villatoro en su blog, una mala conexión del enlace de fibra óptica entre el receptor de GPS y un reloj atómico causaba los 60 nanosegundos de adelanto de los neutrinos que los científicos del OPERA habían observado. Al ajustar ese enlace, el retraso se corregía. Pero además, existía otro fallo, relacionado con el oscilador que determinaba el momento exacto de llegada de los neutrinos a la meta.

“Ambos efectos son contrapuestos, uno retrasa los neutrinos y otro los adelanta, por lo que no se puede saber cómo afectan a los resultados ya publicados”, concluye Villatoro. Él mismo explica que la tecnología que se utiliza en este y otros experimentos de física de partículas es tan avanzada y compleja, con cientos de conectores y kilómetros de fibra óptica, que sería ineficaz desperdiciar recursos humanos en comprobar constantemente todo el equipo.

La fusión fría está aquí, según Stanley Pons y Martin Fleischmann

Aunque los químicos Stanley Pons y Martin Fleischmann, de la Universidad de Utah, no son especialmente brillantes, pero sí conocidos, puesto que la temática de su trabajo es una de las cuestiones en la que equipos de investigación del mundo entero trabajaron con ahínco: la fusión fría como fuente de energía. Por eso incluimos su metedura de pata en esta lista, porque hicieron a la comunidad científica levantar la cabeza con expectación para dejarles un sentimiento de chasco y decepción colectivos.

Ambos anunciaron en 1989 a bombo y platillo que los problemas energéticos del mundo estaban resueltos. Aseguraron que habían logrado desentrañar el proceso de fusión nuclear en el laboratorio a través de la electrólisis del óxido de deuterio. Según sus estudios, acercando lo suficiente el núcleo del deuterio a un electrodo hecho de paladio y platino, éstos se fusionaba, liberando energía. Si lo que decían era cierto, habían duplicado la fuente de energía del Sol en un tubo de ensayo.

El problema es que ningún otro científico en todo el mundo ha conseguido replicar el proceso que ellos describieron, y no será porque no lo han intentado. Y ésa es otra de las claves del método científico: los experimentos tienen que ser reproducibles por terceros con los mismos resultados, o no serán válidos.

Escáneres de última generación para momias del Antiguo Egipto


El Pais

  • El Museo Británico expone el resultado de las exploraciones practicadas con nuevas tecnologías a ocho de los ejemplares más valiosos de su colección

´“¿Dónde están las momias?”, es la pregunta recurrente que el personal del Museo Británico debe atender cada uno de los días del año, porque la fascinación del público ante esos cuerpos embalsamados en el Antiguo Egipto no tiene parangón con ninguna de las otras y extraordinarias joyas atesoradas en su sede londinense. Descubrir que bajo los vendajes y sarcófagos yacen, por ejemplo, los restos de una niña cantante que fuera estrella de su tiempo es uno de los nuevos incentivos que la institución presenta desde esta semana, gracias a las herramientas tecnológicas de última generación que han permitido recuperar biografías con varios milenios a sus espaldas.

Desde la veneración hacia esa chiquilla que integraba uno de los coros del templo de Tebas, hasta el atroz dolor de muelas que sufría un egipcio de clase privilegiada, pasando por el tatuaje cristiano de una sudanesa de la ribera del Nilo, las identidades de esos personajes que se esconden tras las piezas de egiptología del Museo Británico acaban de ser desveladas por los avances de la tomografía computarizada. En otras palabras, al igual que los escáneres médicos radiografían nuestras dolencias y el interior de nuestros cuerpos, ocho de las 120 momias que conforman una de las grandes colecciones del mundo han sido examinadas hasta el mínimo detalle en hospitales de la red pública sanitaria británica, en una suerte de “excavación electrónica” de la historia.

Han sido examinadas en hospitales de la red pública sanitaria británica

Las holgadas dimensiones del sarcófago que protege los restos de una mujer embalsamada en el año 800 antes de Cristo hizo creer hasta hoy a los expertos que se trataba de una adulta. Tjayasetimu tenía en realidad unos siete años, tal como muestran las imágenes de su estructura ósea, de la piel, de algunos órganos internos preservados e incluso de una larga mata de pelo, y que han sido obtenidas con un sofisticado software ideado por los ingenieros de la Fórmula 1. La riqueza de los jeroglíficos y ornamentación de su sarcófago indican la importancia de esa niña que cantó ante los faraones en el templo de Amon (antigua Tebas) y a quien, una vez muerta, se reservó el mismo complejo proceso de momificación que a los miembros de la realeza o familias nobles.

Una mujer observa una de las momias escaneadas. / WILL OLIVER

El resultado de estas investigaciones se exhibirá hasta el 30 de noviembre en imágenes tridimensionales que acompañan a las momias —protegidas en urnas de cristal— en la muestra Vidas antiguas, nuevos descubrimientos. La exposición consigue desvelar algunos de los secretos de ocho personajes que vivieron en Egipto y Sudán entre el año 3.500 antes de Cristo y el 700 sin necesidad de desenvolver los vendajes de esos cuerpos embalsamados y extremadamente frágiles, que por ello permanecen intactos desde que la colección empezara a recalar en el museo a mediados del siglo XVIII. Las primeras indagaciones con rayos X datan de la década de los sesenta, pero sólo la tecnología de los escáneres, que empezó a desarrollarse 30 años más tarde, han permitido una visualización tan precisa del interior de los sarcófagos.

Preservar el cuerpo, embalsamarlo para que sobreviviera a la muerte, era parte esencial de la práctica funeraria del antiguo Egipto. En ese proceso por el que se extraía el cerebro a través de las fosas nasales también se producían errores, como revela el instrumento médico en forma de espátula que un médico olvidó entre las vendas con las que recubrió los restos después de aplicarles resina. De ese hombre momificado en una necrópolis de Tebas, miembro de las clases opulentas, sabemos ahora que padeció tremendos dolores en vida, como revelan los abscesos dentales identificados por el escáner y que probablemente acabaron resultando en una infección mortal.

La labor ha permitido identificar a una niña cantante que fue una estrella

En ese ritual con el que aquellos egipcios respondían a la muerte cobraban especial importancia los objetos y amuletos que se colocaban bajo los vendajes, a los que se atribuía poderes mágicos para proteger a los difuntos y ayudarles a alcanzar la inmortalidad. Piezas exquisitas como las escaneadas en el sarcófago de Tamut, otra cantante del templo de Tebas que tendría entre 30 y 50 años cuando murió a causa de un problema de calcificación de las arterias.

La naturaleza también puede intervenir en el proceso de momificación sin que intervenga la mano del hombre. La arena caliente del desierto ha conseguido preservar hasta nuestros días el cuerpo de un adulto que vivió hace casi 4.000 años en un Egipto todavía no unificado bajo un solo rey. Sin otra protección que la urna que lo exhibe a la entrada de la muestra se distingue perfectamente su estructura ósea, restos de los músculos, de la piel y de algunos órganos internos como el cerebro y los intestinos. Enterrada de forma sencilla en un hoyo cubierto con losas de piedra, también los restos de una mujer cubiertos con vendajes, pero sin inscripciones u objetos que sugieran su identidad fueron preservados por el clima árido del norte de Sudán. Pero el tatuaje del arcángel Miguel que presenta en lo que fue el muslo interno ha permitido imaginar su vida en una comunidad cristiana medieval en torno al año 700.

La reproducción de las imágenes en 3D y en algunos casos interactivas del interior de esa tumba y, sobre todo, del de los sarcófagos que siguen siendo la principal atracción del museo británico desde tiempos victorianos, conforma el relato de otro tiempo, lejano y fascinante. De quiénes fueron sus protagonistas, cómo vivieron y también cómo murieron.

El ‘Da Vinci’ del mar, 50 años de leyenda


Expasion

DE REGATA EN REGATA | 50 años de su primera victoria

    • Eric Tabarly fue un soñador, un visionario y sobre todo un marinero genial
    • Se cumplen 50 años de la OSTAR de 1964, regata que catapultó al navegante de Nantes
    • Sus aventuras cautivaron a Francia, país que dejó de ver la vela como un deporte elitista
    • Sus innovadores barcos, algunos adelantados a su tiempo, marcaron época
Eric Tabarly, a bordo del Pen Duick VI, en 1976. | Offshore Challenges

Eric Tabarly, a bordo del Pen Duick VI, en 1976. | Offshore Challenges

23 de mayo de 1964. Quince aventureros se echan al mar para disputar la segunda edición de la OSTAR, una travesía por el Atlántico Norte entre Plymouth (Inglaterra) y Newport (EEUU) que en 2004 pasa a denominarse The Transat. Veintisiete días, 3 horas y 56 minutos después, Eric Tabarly cruza la línea de meta. Los guardacostas estadounidenses no tardan en darle la enhorabuena por ser el primero en hacerlo, pero el patrón del Pen Duick II no entiende bien el inglés y no es consciente de su victoria hasta que sus pies vuelven a tocar tierra firme. Ha hecho añicos el registro del anterior campeón, Francis Chichester, quien empleó más de 40 días. Francia corona a su nuevo héroe nacional. Pero la leyenda no ha hecho más que comenzar.

Aquel joven oficial desconocido de 33 años no tardó en ser condecorado con la distinción más importante de su país, La Legión de Honor. Sin embargo, el patrón declinó la primera invitación de De Gaulle para asistir a la ceremonia ya que coincidía con el día que tenía programado para reparar su barco, lo que da buena muestra del carácter del navegante, de su sencillez, así como de su obsesiva pasión por surcar los océanos. Meses más tarde el presidente de la República Francesa le envió otra invitación, esta vez con cierta dosis de ironía: “Estaría encantado de poder contar con su presencia… si la marea es favorable, claro”.

La decisión de no emplear la radio durante la competición para que nadie supiera dónde se encontraba o las múltiples desventuras que sufrió en forma de roturas, como los problemas con el piloto automático durante la primera parte de la regata, aliñaron aún más el primer éxito de Tabarly. Las revistas náuticas y de sociedad escribieron decenas de páginas sobre él y su libro sobre sus peripecias en la OSTAR de 1964 –Victoria en solitario– fue toda una inspiración para ávidos lectores, aventureros soñadores y enamorados del mar.

Tabarly. | Cité de la Voile Éric Tabarly

Tabarly. | Cité de la Voile Éric Tabarly

Hasta ese momento, el país vecino tenía una percepción elitista de la vela, similar al que aún hoy existe en España. Pero la victoria del francés en la regata anglosajona cambió el rumbo. “Sirvió para prender la chispa; en un año el mercado de la vela creció en un 70%”, recuerda Gérard Petipas, presidente de la asociación Eric Tabarly en declaraciones recogidas en Le Figaro.

Fue un adelantado a su tiempo, un visionario a la hora de entender este deporte. En primer lugar, tenía un físico portentoso como el que hoy lucen los actuales regatistas oceánicos, lo que no se podía decir de la mayoría de sus adversarios de la época. Otra de las claves de aquella fantástica victoria cosechada hace 50 años fue que el galo era el participante que más había estudiado la meteorología de la ruta, otro elemento imprescindible en cualquier proyecto de vela moderno.

Pero es el barco que diseñó y navegó, el Pen Duick II, el que mejor explica el primer triunfo de Eric Tabarly en la OSTAR. Descartó la tendencia de hacer veleros robustos y pesados y fabricó el casco más grande y ligero de la flota con madera contrachapada y poliéster y con un doble pantoque. Pesaba la mitad que los barcos rivales pero resistía igualmente las embestidas del Atlántico.

El marinero de Nantes era un experto en diseño y construcción porque, pese a su juventud, llevaba más de media vida intentando reparar el barco familiar (el Pen Duick I) en el que comenzó a navegar cuando apenas tenía seis años. Ingresó en la Aviación Naval Francesa, donde llegó a realizar operaciones militares en Indonesia. Con los ahorros que iba reservando, pudo ir adecentando la embarcación. Lo mismo ocurrió posteriormente mientras estudiaba sin demasiado brillo en la escuela de Oficiales de la Marina. Finalmente, fue trasladado a Lorient, donde entró en contacto con el astillero que daría forma al segundo miembro de la saga Pen Duick, después de contar con el apoyo de una publicación náutica y de un empresario de la zona.

El Pen Duick VI con el que Tabarly ganó OSTAR de 1976.| Offshore Challenges

El Pen Duick VI con el que Tabarly ganó OSTAR de 1976.| Offshore Challenges

 

En los siguientes años, Tabarly firmó otras innovaciones para la ingeniería naval y dio el salto a los prototipos multicascos(con el Pen Duick IV). Fue el primero en realizar estudios hidrodinámicos en un canal de pruebas (para diseñar el Pen Duick III con el que ganó la Fastnet y la Sydney-Hobart), en incorporar tanques de lastre (V), en emplear uranio empobrecido para el bulbo (VI) o en diseñar y construir el primer trimarán a vela provisto de apéndices hidrodinámicos (foils). Este último barco que rozaba la ciencia ficción, al poder levantar los cascos por encima del agua, fue desde la década de los 70 su gran sueño, su nueva obsesión.

Debido al patrocinador que dio viabilidad al proyecto, la última creación del genial navegante no mantendría el nombre de la saga de los Pen Duick. El Paul Ricard, un multicasco de aluminio de 16,5 metros de eslora y ocho toneladas de peso, fracasó al resultar demasiado pesado para que sus cascos lograran despegarse del agua, si bien conquistó el récord de velocidad del Atlántico y, lo que es más importante, su concepto sirvió para crear años más tarde el primer velero que navegó por encima del mar: el Hydroptère.

Tabarly se asoció con Alain Thebault para seguir desarrollando su proyecto y en 1994 vio cumplido su sueño con los primeros vuelos del Hydroptère. Sin embargo, no pudo comprobar todo el potencial del trimarán (en 2009 superó la histórica barrera de los 50 nudos, 92,6 km/h), ya que el navegante galo desapareció el 12 de junio de 1998 tras caer al mar en mitad de un temporal en aguas de Bretaña. Se encontraba a bordo de su amado Pen Duick I, el mismo con el que aprendió a navegar y que tanto empeño y dinero puso para que siguiera surcando los mares. Fue un trágico final repleto de romanticismo que encajaba a la perfección en un mito como él. El presidente francés Jacques Chirac fue uno de los primeros en lamentar la desaparición de Tabarly.

En 2013, cuatro décadas después de que el Da Vinci de la vela trazara aquel multicasco volador, la Copa América se disputó por primera vez con catamaranes capaces de sacar sus cascos del agua para adquidir una velocidad endiablada.

Cartel con las actividades organizadas en Lorient el 18 de mayo.

Cartel con las actividades organizadas en Lorient el 18 de mayo.

Los resultados no siempre acompañaron a Eric Tabarly en competición. Y, a pesar de haber concebido algunos diseños magistrales, también firmó fracasos como los veleros que trató de producir en serie o una tabla de windsurf. El pasado 18 de mayo, la ciudad de Lorient se vistió de gala para celebrar el 50 aniversario de la victoria que encumbró a uno de los navegantes más relevantes de todos los tiempos por su aportación técnica y por su manera de entender el mar. Charlas, un desfile de gran parte de la saga de los Pen Duick, talleres para niños, exposiciones, películas… Vela, vela y más vela. El auténtico legado que dejó la leyenda.

 

La sombra del Teide se alineará este miércoles con la Luna llena


ABC.es

  • Este espectacular fenómeno durará tan solo unos minutos

La sombra del Teide se alineará este miércoles con la Luna llena

afp La sombra del Teide se alineará con la luna llena

La sombra del Teide se alineará mañana al atardecer con la salida de la Luna llena, un fenómeno espectacular que se retransmitirá para todo el mundo desde la estación alta del Teleférico del Teide con las explicaciones del investigador del IAC Miquel Serra.

El fenómeno se retransmitirá a partir de las 20.30 horas en la página en internet live.volcanolife.com, en la que se ofrecerán los comentarios del citado astrofísico, que además es el administrador del Observatorio del Teide, señala en un comunicado la sociedad Teleférico del Teide.

El evento consiste en que la sombra del Teide se proyectará hacia el horizonte este y esta alargada proyección irá recorriendo el parque nacional a medida que el Sol vaya poniéndose.

Cuando el astro rey esté a punto de ocultarse bajo el horizonte es cuando la sombra del volcán se apreciará en todo su esplendor. Lo que no es habitual es que en ese preciso instante, se indica en el comunicado, por el lugar que señala esa gran sombra triangular salga la Luna llena.

El fenómeno comenzará con la puesta de Sol hacia las 19:30 horas de Canarias, cuando la proyección de la sombra del Teide comenzará a recorrer el Parque nacional en dirección al este y a medida que el Sol baja por el horizonte oeste, la sombra se alongará más en la dirección contraria. Una hora más tarde saldrá la Luna llena justo hacia donde señala la punta de la sombra del volcán.

Esta alineación durará unos minutos hasta que la sombra desaparezca y la noche vaya ganando la batalla a la luz del día. A partir de ese momento se podrá disfrutar de una espectacular luna llena que, en esta ocasión, tendrá al planeta Saturno a su lado.

Los arqueólogos dudan del hallazgo en Haití de la «Santa María» de Colón


ABC.es

  • Científicos de ambos lados del Atlántico afirman que sin investigación científica completa es imposible identificar unos restos como esos

Los arqueólogos dudan del hallazgo en Haití de la «Santa María» de Colón

barry clifford El pecio es un afloramiento de piedras de lastre

El espectacular anuncio publicado ayer por David Keys en «The Independent», desde Londres, de que un explorador ha hallado los restos de un barco que podría ser la nao «Santa María», la de Cristóbal Colón, en aguas de Haití, dio la vuelta al mundo. Según declaró Barry Clifford «la topografía y evidencias arqueológicas sugieren que este pecio es la “Santa María”». Añadió: «Espero que logremos la primera evidencia arqueológica del Descubrimiento de América». Y calificó el de «extremadamente servicial» el papel del Gobierno haitiano, con el que quiere ahora trabajar y excavar el yacimiento. El equipo dirigido por Clifford y el arqueólogo Charles Beeker, de la Universidad de Indiana afirma que el hallazgo del pecio tuvo lugar en 2003, año en el que entraron en la zona para realizar una completa exploración fotográfica y ahora han regresado para completar una investigación previa no invasiva, con sónar y otras tecnologías incluidas.

Sin embargo, todos los arqueólogos consultados por ABC a ambos lados del atlántico restan credibilidad a este tipo de anuncio, puesto que ellos consideran que desde la práctica científica no se pueden identificar, ni hipotéticamente, los restos de un barco sin llevar a cabo una completa investigación y excavación.

El naufragio de la Santa María

El día de Navidad de 1492, en un mar en calma total, mientras un grumete llevaba el timón -contraviniendo la orden directa de Colón- la nao encalló en un banco de arena próximo a la costa y ya nadie pudo salvarla. El almirante sabía de la existencia de bancos de arena y había enviado por delante a sus hombres en botes para conocer el camino. Por tanto, ordenó que un piloto fuese siempre gobernando la nave, mientras la carabela «Pinta» estaba a una distancia de media legua.

Una vez producido el embarrancamiento y con gran enojo del almirante, Colón decidió cortar el mástil, y pidió que se llevase toda la carga a tierra y con casi la totalidad de sus maderas y clavos se construyó el Fuerte Navidad, que sería el primer asentamiento español en América. Así que resulta imposible que haya muchos restos de ningún barco, en realidad.

Poco importa que Clifford y Beeker hayan realizado inmersiones complementarias este año y afirmen que los datos históricos y de corrientes coinciden. Su anuncio no es compatible con la práctica científica, según los arqueólogos españoles, por mucho que revistan de «tentativa» la identificación del pecio. Ciertamente, sin embargo, la mera posibilidad del hallazgo ha hecho soñar a muchos con nuevas pistas sobre estecapítulo fundamental de la historia naval española y de la humanidad. Tal es la potencia que tiene para nosotros la investigación de este episodio.

Lo hallado es un afloramiento de piedras de lastre de algún barco junto a las que los hombres de Clifford, en 2003, pudieron situar un cañón, que para más inri en la actualidad ha desaparecido. ¿La «Santa María»? Resulta casi imposible de demostrar. El hecho de que haya sido en aguas de Haití obliga a recordar que allí los yacimientos han sido muy castigados por el expolio. Tras el terrible terremoto de 2010, hubo un crecimiento exponencial de los cazatesoros que sacaron provecho de aquel caos que conmovía al mundo.

Algunas compañías como Sub Sea Research incluso llevaron ayuda humanitaria a la isla con sus barcos, después de haber estado excavando hasta cinco yacimientos durante años. Por otra parte, en Haití se produjo una dura polémica en 2011 con Charles Beeker, uno de los dos pretendidos descubridores de la «Santa María», porque apareció en la isla tratando de lograr de autoridades municipales permisos de excavación para rescatar el «Oxford», del capitán Henry Morgan. La web está plagada de testimonios contra su presencia.

Hoy es tierra firme

Carlos León, uno de los arqueólogos españoles con más experiencia en el vecino Santo Domingo, se muestra escéptico y afirma que según los más serios estudios geológicos, de hace décadas, el lugar donde encalló la «Santa María» está hoy en tierra firme, por el cambio registrado en la costas. Además, recuerda que tal y como afirma Colón en su «Diario de abordo» toda la carga «fue extraída por sus hombres, y no dejaron prácticamente ni un clavo».

La investigación será financiada en parte por el History Channel, que ha logrado la exclusiva, en lo que parece una operación mediática bastante calculada, que podría despertar interés de otros inversores, como ya ha ocurrido con otros hallazgos de Clifford en años precedentes. A principios de los ochenta anunció el hallazgo del «Whydah», hundido en 1717. Es difícil que un pasado de caza de tesoros pueda borrarse antes de que se demuestre la veracidad de su hallazgo. Por eso parece prudente no tomarlo muy en serio en esta ocasión.

Un libro único para un cazatesoros único

Un arqueólogo asegura que ha encontrado la ‘Santa María’ de Colón al norte de Haití


El Mundo

  • El equipo de Barry Clifford no ha tocado aún el yacimiento, pero cree que está ante la carabela atendiendo a las anotaciones sobre su hundimiento en los diarios de Colón
La Santa María, en un sello de los años 50.

La Santa María, en un sello de los años 50. Imagen: Todo Colección

El diario londinense ‘The Indpendent’ ha anunciado el descubrimiento de los restos de una nave que puede ser la ‘Santa María’, una de las tres naves que Cristóbal Colón dirigió hasta el descubrimiento de América en 1492.

El yacimiento está hundido en el fondo del mar, al norte de la costa de Haití. Barry Clifford, un arqueólogo estadounidense, dirige la investigación que, asegura, cuenta con la colaboración del Gobierno haitiano.

Según ‘The Independent’, el equipo de Clifford no ha tocado aún los restos del navío hundido, se ha limitado a fotografiarlo y medirlo. Los indicios que le llevan a pensar que ha descubierto la ‘Santa María’ es la cercanía del fuerte de Colón y las notas que escribió en su diario el marinero genovés.

La Santa María, el mayor barco de la expedición (23,52 metros de eslora), tuvo también un origen incierto: pudo ser construida, según las fuentes, en Cantabria, en Galicia o en el Puerto de Santa María. Salió por primera vez al mar en 1480 y perteneció al patrimonio de Juan de la Cosa. Su naufragio fue incruento. Encalló en algún punto cercano a La Navidad, el fuerte de Colón en la isla de La Española, cerca de la frontera norte entre Haití y la República Dominicana. La tripulación y los víveres fueron rescatados con éxito y parte de la madera del barco se empleó para la construcción del fuerte.

La campana que Rodrigo de Triana hizo sonar desde uno de los tres mástiles de la ‘Santa María’ cuando vio tierra también se salvó del naufragio, embarcó en otro buque, volvió a naufragar, fue rescatado por un buzo italiano en Portugal, en 1994 y desapareció misteriosamente durante la década pasada.

El año en que nevaron estrellas fugaces


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  • En noviembre de 1833 decenas de miles de Leónidas iluminaron el cielo nocturno ante la incredulidad de los testigos, muchos de los cuales las interpretaron como la llegada del fin del mundo
El año en que nevaron estrellas fugaces

Edmund Weib | Ilustración que recrea la impresionante lluvia de estrellas de las Leónidas sobre la costa oeste de Estados Unidos en 1833

La contemplación de estrellas fugaces es uno de los espectáculos más hermosos que nos regala el cielo. Entre otras muchas lluvias de meteoros periódicas cada año, las Perseidas amenizan el cielo nocturno entre los meses de julio y agosto, las Dracónidas en octubre y las Leónidas en noviembre. Estas últimas protagonizaron en 1833 un impresionante show natural que merece la pena recordar a la espera de la lluvia nunca antes vista que se espera caiga a finales de este mes de mayo y que puede, si se cumplen las expectativas, dejarnos también sin aliento.

Pero volvamos al impresionante precedente que puede ponernos los dientes largos para lo que está por venir (así se espera la lluvia de estrellas de mayo), teniendo en cuenta, por supuesto, que se trata de una lluvia de estrellas diferente. Las Leónidas se originan por efecto del cometa Tempel-Tuttle y cada 33 años cobran especial intensidad. Eso es lo que ocurrió en 1.833 cuando, según las crónicas de la época, la noche del 13 de noviembre la costa oeste de Estados Unidos se vio iluminada durante más de 6 horas debido al constante caer de estas estrellas fugaces, caracterizadas por un particular color rojizo. Aunque no lo vivió en persona, la escritora y astrónoma Agnes Clerke realizó una descripción de aquel día que aún se recuerda: “En la Noche del 12-13 de Noviembre de 1833, una tempestad de estrellas fugaces irrumpió sobre la tierra…el cielo fue barrido en todas direcciones con estelas brillantes e iluminado con bolas de fuego majestuosas. En Boston, la frecuencia de meteoritos se estimó como la mitad de copos de nieve que caen en una tormenta de nieve promedio. Su número era imposible de contar”.

Se dice que los meteoros que iluminaron el cielo no se contaron por miles, sino por cientos de miles. Tal fue la intensidad que los testigos compararon la situación con la caída de copos de nieve.

En 1.833 las lluvias de estrellas aún eran un fenómeno desconocido para el ciudadano de a pie. Esto dio lugar a que semejante espectáculo suscitara numerosas teorías entre las que el castigo divino y el advenimiento del Apocalipsis ocuparon un lugar destacado porque “todas las estrellas caían del cielo”. Según escribió el historiador estadounidense R. M. Devens, “durante las horas del suceso, se creyó que el Juicio Final esperaba solo a la salida del Sol y, aún muchas horas después del cese de la lluvia, los supersticiosos creían que el Día Final llegaría en solo una semana”.

Napoleón y Josefina, un amor entre lo profano y lo imperial


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  • La pasión de la pareja se resume en cerca de 300 misivas, que van de la ilusión al desengaño

Napoleón y Josefina, un amor entre lo profano y lo imperial

La obra «Despedida de Napoleón a Josefina», cuadro de Laslet John Pott

«Quise de verdad a Josefina, aunque no la estimaba. Era demasiado mentirosa. Pero tenía algo que me gustaba mucho; era una verdadera mujer; tenía el culo más bonito del mundo, con su isla de Les Trois-Îllets de La Martinica». Napoléon se puso digno al final de sus días, en el exilio de Santa Elena, y resumió su amor, su matrimonio, sus deseos incontrolables por la que fuera su emperatriz, en un bonito culo. Valiente cretino, él y el amor (el suyo), le diría yo si me lo echara a la cara. Hipótesis imposible, claro, pero la Historia te permite este tipo de revanchas verbales. Y después de leer el largo archivo de cartas, alrededor de trescientas, que él le escribió a ella, y que acaba de ser reunido y publicado por la editorial Fórcola en una edición de Ángeles Caso, solo nos queda por delante esta conclusión.

Engaño entre alcobas

Napoleón al final de sus días no estuvo a la altura de las circunstancias, ni del amor, ni de la amada –que también se las traía, todo hay que decirlo– porque por sus trescientas misivas ella le escribió apenas diez en toda la vida (para estar enamorada son bien pocas), y de aquella manera, más por necesidad y asegurar su vida de lujo y frenesí que porque le fascinara un «militarucho» de enana estatura, riqueza material aún más enana, orígenes corsos, y cuyo esplendoroso futuro ni se vislumbraba en el horizonte europeo. Apenas se creía él a sí mismo por aquellos años del final del siglo XVIII. Ni el mismísimo Stendhal, que tanto le ponderaría, supo ver más de allá, pues «tenía un aire tan miserable, que me costó creer que aquel hombre fuese un general. Su aspecto no generaba confianza».

Así era cuando le conoció, mientras que ella ya tenía más vueltas que una esquina de París en estos tiempos de cartas marcadas y muy a la moda del engaño entre alcobas. Algo mayor que él, de origen no muy noble pero tampoco innoble (colonos en La Martinica), casada a los dieciséis años con un vizconde al que ni conocía (Alexandre de Beauharnais), luego viuda, madre de dos hijos que adoptó Napoleón, y dejemos sus correrías e infidelidades tras un tupido velo que solo se descubre con una cortina rasgada por los celos. Entonces, su nombre era Rose. Hasta su coronación como emperatriz tuvo que meterse entre el pecho y su ceñido corsé un centón de almibaradas misivas de un general que era su perrito faldero («¡Addio, mio dolce amor, addio!»), mientras le daba largas entre los brazos de amantes y embarazos falsos y así evitar visitarle en su constante periplo viajero y guerrero, de ciudad en ciudad y de campo de batalla en campo de batalla. Ni la antigua Rose ni la nueva Josefina, emperatriz, estaban para pisar barro por mucho que Napoleón lo cubriera con una alfombra roja tejida con su pasión epistolar. Si las llega a pillar el enemigo… no hubieran tenido que esperar a Waterloo para batirle en retirada.

Napoleón nunca fue muy alto, ya lo sabemos, y la ironía de la vida le condenó a un exilio dentro de una isla en cuyas aguas ni siquiera hacía pie. Miedo le daba. Prefería morir ahogado entre vino y champán. Se le proveía de trece botellas de estos caldos diariamente.

Una llama que se apaga

La ironía del amor condenó su pasión a confundir el culo con las témporas. Josefina nunca cayó en este error, si acaso en confiar que la pasión primeriza de Bonaparte duraría una eternidad, que nunca se iba a apagar, como la llama al soldado desconocido a la que ni siquiera se ha de alimentar echando unas cuantas astillitas o unas furtivas lágrimas de mentirijilla doliente. Josefina fue más lista que el hambre, hasta que tuvo miedo a pasar hambre, y él un hombre ciego ante los engaños de su amada, hasta que abrió los ojos de par en par y la pasión se quedó reducida a las dimensiones de un culo bonito. «Adiós, mi bien amada, un beso en la boca; otro en tu corazón, y otro en tu pequeño ausente», escribía Bonaparte en sus primeras cartas amorosas, aquellas que ella se escondía en el escote y donde la espalda pierde su nombre. Parafraseando a Napoleón, ya ven que el culo de Josefina es el principio y el final de esta historia, que tiene de bonito lo que un culebrón histórico donde se entrecruzan los destinos de los hombres, las mujeres, los países y los imperios. Pasión y poder. El amor en los tiempos de la cólera imperial.

¿Por qué se viste a los niños de marinero en su Primera Comunión?


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¿Por qué se viste a los niños de marinero en su Primera Comunión?

abc | Un grupo de niños vestidos de Primera Comunión

El Rey, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el secretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba y millones de españoles han hecho la Primera Comunión en las últimas décadas vestidos con el clásico marinero, un traje blanco con pañoleta y puños azules que sigue siendo uno de los modelos más solicitados en la actualidad.

Su alusión al mar ha dado pie a todo tipo de interpretaciones: que el niño se vestía de marinero porque navegaba ese día a un puerto seguro como era el de Jesucristo; que viajaba seguro en la barca en la que Jesús salió a pescar… Pero lo cierto es que «no hay una lectura religiosa del traje de marinero», asegura Juan Luis Martín Barrios, director del secretariado de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española.

«La Iglesia nunca ha indicado nada sobre esto. No hay ninguna indicación de la Iglesia en lo concerniente al vestuario», añade Martin Barrios, que relata cómo es una moda que empezó a partir de los años 50 ó 60. «Después se buscan lecturas como que el marinero tiene que ver con la barca de Pedro… Mire usted, no tiene nada que ver. Son modas, costumbres sociales que se copian», subraya aunque admite que «cada uno puede darle el sentido que vea».

El vestido blanco o el traje de este color «sí que tiene que ver con el sentido del sacramento, con la limpieza, la pureza… y está relacionado también con el bautismo porque en éste se entrega como signo una vestidura blanca», pero ni siquiera este aspecto se ha impuesto desde la Iglesia, asegura el responsable de Catequesis de la Conferencia Episcopal.

«Creo recordar que en algún momento se indicó, pero cuando comenzaron tales dispendios –¡Qué gasto se hace para un traje de un día!-, se aconsejó que no», añade Martín Barrios. Una circular del arzobispo doctor Domenech ya daba en 1952 la voz de alarma contra el lujo desmedido y creciente que se observaba en las primeras comuniones (y eso que entonces se celebraban con un chocolate con churros o con buñuelos para la familia más próxima): «Esta moda retrae a las familias modestas y a los pobres de celebrar la primera comunión de sus hijos a su debido tiempo, por creerse obligados a gastar lo que no pueden».

Un traje digno

Para entender cómo este traje se convirtió en un clásico hay que remontarse al siglo XIX, cuando comenzó la costumbre de que los niños que fueran a comulgar por primera vez se vistieran con un traje nuevo para presentarse dignamente ante el altar, según relata el historiador Juan Eslava Galán. «A principios del s.XX se va imponiendo el traje de color blanco, símbolo de inocencia y pureza, y poco a poco la vestimenta se va complicando», añade este novelista y estudioso de la historia y las costumbres españolas. Del traje de calle sin distintivo alguno se pasa a llevar un adorno con una medalla, o un brazalete distintivo.

¿Por qué se viste a los niños de marinero en su Primera Comunión?

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Anuncio de 1954

«A partir de los años 20 en adelante -continúa Eslava Galán- se comienzan a realizar trajes específicos de Primera Comunión». Galerías Preciados y los almacenes Sepu llevan el prêt-à-porter a las primeras comuniones y ya en 1954 se anuncian con «Elegantes trajes» en «modelos Eton, marinero, smoking recto y cruzado, oficial de marina, etc» . En 1954 añadía Galerías Preciados en su publicidad «los de ‘fantasía’: caballeros de ilustres Órdenes Militares, Almirante, y el finísimo modelo Lord interpretado en terciopelo negro».

El marinero fue, sin embargo, el que más se impuso a partir de los años 50, quizá por ser en su mayor parte de color blanco y más sencillo y accesible para todos. Costaba entre 350 pesetas y 550 pesetas en grandes almacenes en 1954. Hoy, a partir de unos 200 euros.

Juan Luis Martín Barrios subraya que la Iglesia siempre ha procurado que el sacramento se celebre en la sencillez y en la dignidad. «No estamos de acuerdo con tantos gastos superfluos. Nos preocupa más, como preocupó siempre, que el niño celebre lo que significa la Eucaristía, que sus padres y su familia le acompañen en la celebración y que no haya dispendios económicos, sociales… más aún en los tiempos de crisis». Por ello, recomienda que el niño «venga vestido de calle, limpio y guapo, para darle dignidad al sacramento que es lo esencial. Nada más. Y que ese pantalón y ese vestido les sirva luego…».