Mars One crea la réplica de la casa de los futuros colonos en Marte


ABC.es

  • La compañía ha puesto en marcha un proyecto de simulación de las condiciones marcianas para que los aspirantes a la misión puedan entrenarse

Mars One inicia la réplica de la casa de los voluntarios que viajarán a Marte sin retorno

Mars One Recreación de las casas en las que vivirán los colonos en Marte, según Mars One

La compañía holandesa ‘Mars One’, que pretende enviar seres humanos a Marte en un viaje sin regreso, ha puesto en marcha un proyecto de simulación en el que los aspirantes a la misión puedan realizar su entrenamiento. Según explica la empresa en un comunicado, el primer paso será crear una réplica de la casa que habitarán los futuros colonos del Planeta rojo.

El objetivo principal es que los miembros potenciales de la tripulación comiencen a adaptarse a la experiencia en un entorno real y similar al que se convertirá en su hogar en Marte. El cofundador de Mars One, Bas Lansdorp, ha explicado que el equipo está “ansioso por comenzar la construcción del hardware real para la misión”, que, a su juicio, “es importante para la formación de los futuros miembros de la tripulación Mars One y para su preparación de cara a la vida en el Planeta rojo”. “Vamos de la teoría a la práctica”, ha añadido.

La intención de Mars One es crear eventualmente varios puestos de avanzada en diferentes lugares de la Tierra que recreen con el mayor realismo posible los diferentes climas de Marte. La empresa ha explicado que aún no se ha decidido en qué lugar se va a construir este primer ‘hogar’.

El responsable de esta parte del proyecto, el arquitecto Kristian von Bengtson, ha indicado que se trata de una fase “emocionante”. En este sentido, ha señalado que “hay mucha gente que está a la espera de la apertura de este proyecto y comenzar a cumplir las diferentes partes del entrenamiento de esta misión”.

25 futuros colonos

El proyecto Mars One se encuentra actualmente en fase de selección de futuros colonos. Según su página web, serán 25 las personas que viajarán al espacio y formarán parte del asentamiento que se construirá en el Planeta rojo. Antes de viajar, los elegidos tendrán de pasar por duros entrenamientos como si fueran astronautas profesionales.

La compañía se ha comprometido a que, en los diez próximos años, construirá una colonia habitable y sostenible, diseñada para recibir nuevos astronautas cada dos años. Además, ha explicado que, para ellos, ha desarrollado “un plan preciso y realista basado enteramente en tecnologías existentes”.

“Es viable tanto de manera económica como logística, gracias a la suma de proveedores y expertos en exploración del espacio que ya existen”, argumenta la empresa en la web. De hecho, Mars One evalúa el coste del primer vuelo en torno a 6.000 millones de dólares. Cada uno de los viajes posteriores, una vez cada dos años, costaría 4.000 millones de dólares.

Según ha explicado, “la idea es financiar el grueso del proyecto con la venta de derechos de transmisión de un ‘reality show’ que empezará a emitirse ya en la etapa de selección y podría convertirse en el mayor evento mediático a escala global”.

Los organizadores de este proyecto han destacado los principales aspectos que hacen de esta idea una iniciativa viable. Así, han explicado que el asentamiento en Marte estará propulsado por paneles solares, concretamente con un modelo que se utiliza habitualmente en el sector y que son fáciles de transportar. La intención es crear un área de 3.000 metros cuadrados como fuente de energía.

Mars One ha señalado que la utilización de energía solar es posible porque no se requiere producción de combustible para un viaje de regreso a la Tierra. En este sentido, la compañía ha dejado claro a los candidatos de que tienen que ir con la idea de que nunca regresarán a sus casas. A partir de su llegada Marte se convertirá en su nuevo hogar, donde van a vivir y trabajar el resto de sus vidas.

Guía de supervivencia para el fin del mundo


A estas alturas ya sabrá que el mundo se nos puede ir al cuerno en cualquier momento. No me refiero al planeta, que también, sino a la sociedad. A eso que tan pomposamente llamamos civilización.

El centro de investigación Goddard Space Flight Center de la NASA está trabajando en ese escenario. Para ello, informa The Guardian, ha creado un grupo de trabajo conformado por científicos e investigadores de ciencias sociales. Su misión consiste en analizar las caídas de los grandes imperios (el romano, el mesopotámico, el gupta), en busca de los motivos de su colapso. Han buscado los patrones para ver si, como parece, también nosotros convivimos con ellos.

Dicen los expertos que la amenaza no es baladí. Hay cuatro indicadores en alerta roja desde hace tiempo. El más popular, quizá por la espectacularidad de sus imágenes, es el cambio climático. A todos se nos encoje el corazón cada vez que vemos un inmenso glaciar resquebrajándose en el telediario. Siempre con sonido directo. Catacrac, resuena el hilo, y ahora vamos con los deportes.

El segundo indicador es la crisis energética que, de un tiempo a esta parte, va ganando terreno en el imaginario colectivo. El planeta empieza a quedarnos pequeño y, por el momento, no tenemos un plan B.

Lo cual nos lleva al tercer indicador del colapso: la superpoblación. Usted y yo compartimos esta pálida mota azul con más de 7.000 millones de almas. En su informe World Population Prospects, la ONU pronostica que para el año 2050 contaremos con nada menos que 9.600 millones de bocas humanas sobre la Tierra. El doble (¡el doble!) que en 1985.

El cuarto y último indicador está enterrado en una brecha, la que separa el mundo pobre y el mundo rico. El informe de Oxfam Intermon pone números, muchos números a la tragedia, pero, en realidad, basta con dos: el 1% de la población mundial posee casi el 50% de la riqueza.

Planes para evitar el desastre

Por supuesto, hay gente, gente lista y competente trabajando en cada uno de estos potenciales desastres. Existen planes para combatir el cambio climático. Está Kioto, que cumple todo el mundo menos quien con más motivo debería cumplirlo. También se está trabajando en la búsqueda de fuentes de energía alternativas, y hay empresas buscando petróleo hasta debajo de los océanos.

El problema del absurdo reparto de la riqueza no está tan encarrilado, aunque sí es cierto que existen numerosos programas para reducir la pobreza en el Tercer Mundo. Bill Gates, el informático reconvertido en superhombre, asegura que, si la cosa no se le tuerce, en 2035 casi no habrá países pobres. Bien, ojalá sea así.

La superpoblación es una cuestión todavía más peliaguda si cabe, ya que nadie parece tener un plan al respecto. Ni siquiera la agresiva política de hijo único de China parece la solución. De hecho, hace unos meses el gobierno chino relajó esta medida, permitiendo tener dos hijos a determinadas parejas.

El Goddard Space Flight Center ha agrupado toda esta información para buscar en ella ecos de anteriores desastres. Su estudio, que pronto verá la luz en forma de publicación científica, quiere convertirse en la guía de supervivencia para el fin de nuestra civilización. Un tratado de la peligrosa deriva del mundo. Esa deriva en la que vivimos cada día mientras estamos ocupados haciendo otras cosas.

En busca de la casa subterránea perdida bajo la ciudad de Nueva York


El Confidencial

En el año 1964, la ciudad de Nueva York cumplía su tercer siglo y para celebrarlo acogió una feria mundial, en la que 140 pabellones ofrecían muestras de la cultura, la tecnología y la forma de vida de los países de todo el mundo, incluido el país anfitrión. Había que impresionar, así que el tamaño y la altura de cada pabellón y muestra intentaban superar al anterior.

Con una excepción. Situado en lo que hoy es un parque del distrito de Queens, se construyó lo que se bautizó como la Underground World Home o casa del mundo subterráneo. Esta construcción era en realidad un búnker de lujo, equipado para vivir bajo tierra con todas las comodidades. Diseñado en plena Guerra Fría, y poco después de la crisis de los misiles, este no era un asunto ni mucho menos menor para la sociedad norteamericana.

Y por ello, el despliegue tecnológico de este prototipo a escala real resultaba impresionante para la época, no solo en cuestiones de seguridad, sino también para proporcionar un hogar lo más cómodo posible. “Unos pocos centímetros bajo tierra pueden dar a un hombre una isla para sí mismo, un lugar donde controlar su mundo, un mundo de total facilidad y control, de seguridad y sobre todo de privacidad”, rezaba la explicación de la muestra.

Sistemas de ventilación, climatización y control de ruidos

Se trataba de una casa con diez estancias, incluido un patio cubierto y una terraza (ésta sí exterior y al nivel del suelo). Toda la construcción estaba contenida en un caparazón de acero y hormigón con una superficie de unos 5.600 pies cuadrados, a prueba de humedades y recorrido por canalones y caminos para facilitar posibles reparaciones.

Un sistema de ventilación conectaba el interior con el exterior a través de la sala de mantenimiento. Allí se controlaban los parámetros de humedad, presión y temperatura. Desde esa habitación, el aire entraba bajo el suelo, circulaba por todas las estancias y volvía a salir por el mismo sistema de ventilación. Además, un generador de emergencia aseguraba el suministro en caso de corte de electricidad en el exterior y un sistema de expulsión de basuras se encargaba de eliminar los desperdicios.

Según la descripción, esta casa subterránea permitía un control absoluto del clima interior, incluyendo temperatura, humedad y presión. “Bajo tierra somos libres del clima exterior, y nuestra salud no depende de él. Los pacientes de asma, alergias o sinusitis se sentirán aliviados.

El búnker contaba con una estructura de ventilación con la que todo el aire entraba por un solo punto, en el que se podía controlar todos los parámetros. “La brisa de una montaña o la vigorizante sensación de la alta presión un día de primavera se pueden crear a voluntad”, prometía este hogar del futuro.

Controlando el aire se podía por tanto controlar y evitar la entrada de contaminación. Se utilizaban filtros de fibras y electrostáticos para retener todas las partículas de humo, polvo o emisiones de los coches.

La brisa de una montaña o la vigorizante sensación de la alta presión un día de primavera se pueden crear a voluntadLo mismo ocurría con los molestos ruidos de la ciudad.

“Toneladas de acero, hormigón y tierra evitan que cualquier sonido entre en tu casa, a no ser que tú lo invites”. Un completo sistema de audio en estéreo instalado por toda la casa permitía ambientar el búnker con sonidos de la naturaleza o con música a la elección del habitante.

Pantallas a modo de ventanas

Pero eso no era todo. En un búnker concebido como una peculiar residencia de lujo, el ocio también se tuvo en cuenta. La casa estaba llena de murales de luz, que no eran otra cosa que pantallas usadas a mono de ventanas. “En cada habitación de la casa hay una vista de paisajes panorámicos con efectos especiales para simular la noche y el día. Los reguladores de intensidad y un sistema de control de luz de bajo voltaje permiten simular el efecto de la salida del sol en la cocina mientras un cielo estrellado cubre el patio”.

Y todo esto reduciendo el esfuerzo de mantenimiento de una casa, ya que obviamente no había ventanas que limpiar o reparar, no hacía falta repintar el exterior ni arreglar el tejado. “El purificador de aire basta con limpiarlo una vez al mes, y el filtro evita que el polvo y las partículas de suciedad afecten al equipamiento interior”.

A pesar del despliegue tecnológico que ofrecía esta casa subterránea, su impacto más allá de la Exposición fue limitado, por no decir nulo. Su diseñador, Jay Swayze, un constructor de Texas, aseguraba que fue un éxito de visitas, pero al final de la feria, no se había firmado la construcción de ninguna de estas viviendas para particulares. El motivo pudo estar en su precio: 80.000 dólares, que en 1964 equivalían a medio millón de hoy en día.

¿Sigue allí abajo?

Ha pasado justo medio siglo y las casas subterráneas siguen sin ser tan populares como Swayze esperaba. Pero algunos aún recuerdan aquel búnker de lujo construido en Nueva York y se preguntan ¿qué fue de él? ¿Sigue ahí debajo? Porque lo cierto es que no se sabe con seguridad. Según las autoridades, “hasta donde ellos saben”, la casa se demolió. Pero otros creen que no hay pruebas de ello y hay muchas probabilidades de que bajo ese parque de Queens siga estando aquella moderna vivienda ideada en los 60.

Cuando terminó la feria mundial, comenzó el trabajo para desmontar los pabellones. Sin embargo, según Narratively, Swayze quiso evitar los costes de demolición, de forma que retiró todo el equipamiento de la casa, pero dejó la estructura intacta, cubierta por varios metros de tierra. A partir de aquí, hay dos opiniones enfrentadas: muchos piensan que aún hay estancias de aquel búnker bajo el suelo de Nueva York, otros dudan que Swayze realmente dejase nada cuando se marchó.

Lori Walters quiere resolver el misterio. Puesto que tanto Swayze como su patrocinador en la feria han fallecido ya y no hay artículos de prensa donde se expliqué qué ocurrió exactamente con la casa, la profesora Walters de la Universidad Central de Florida ha decidido que no queda otro remedio que excavar.

En los últimos años, Walters ha trabajado junto con el Museo de Arte de Queens y el Salón de la Ciencia de Nueva York para desarrollar una simulación en 3D de aquella feria mundial. Al llegar al espacio de la casa subterránea surgió la duda ¿seguirá ahí debajo?

Cuando pensamos en arqueología, pensamos en Jordanía, en Egipto o en México, pero también hay muchas maravillas del siglo XX enterradas

Una pregunta para cuya respuesta Walters está buscando financiación. Cuando reúna los fondos, planea alquilar un radar del tipo que se usan en trabajos de arqueología y escanear el terreno en busca de algo inusual bajo tierra. Si detectan algo, el plan es excavar agujeros por los que pasar cámaras de vídeo endoscópicas que permitan estudiar si la casa sigue ahí, en qué estado está su estructura e incluso si aún queda algo del equipamiento original.

El objetivo es resolver una acuciante curiosidad, pero también utilizar la experiencia como herramienta educativa, para enseñar a los estudiantes a entender la arqueología en todo su potencial.

“Cuando pensamos en arqueología, pensamos en Jordanía, en Egipto o en México, pero también hay muchas maravillas del siglo XX enterradas”, señala. De momento, Walters está desarrollando una propuesta para el Departamento de Parques de la ciudad de Nueva York. Su intención es comenzar la investigación este verano, cuando se cumplan exactamente 50 años de la exposición mundial.

Los colosos de Memnón vuelven a levantarse en la antigua Tebas


El Mundo

  • ARQUEOLOGÍA Un trabajo con participación española

colososdememnon

Hace 3.200 años la tierra tembló en la antigua Tebas. La convulsión causó una escabechina en el templo de Amenhotep III, el más extenso e imponente de todos los templos conmemorativos que salpican la orilla occidental de la actual Luxor. Cientos de esculturas – retratos del faraón, su estirpe y sus deidades más queridas- se despeñaron vencidas por la sacudida. Solo permanecieron en pie las moles del faraón que flanqueaban la entrada al complejo. En el año 27 a.C. las figuras sedentes del monarca resistieron un nuevo seísmo. El envite, sin embargo, agrietó el coloso norte. De la pequeña hendidura nació un rumor que griegos y romanos convirtieron en la leyenda de Memnón, rey etíope, héroe de la guerra de Troya e hijo de Eos (la diosa del amanecer).

“Era una grieta estructural. La cuarcita suena. El ruido que emitía lo asociaron con los gemidos de Eos que lloraba la muerte de su vástago en Troya”, cuenta a EL MUNDO el arqueólogo español Miguel Ángel López Marcos, miembro del proyecto que trata de recuperar el templo de Amenhotep III (1387-1348 a.C.) y rescatar la memoria del bisnieto del gran Tutmosis III y padre del hereje Ajenatón, enterrada por la fábula de “los colosos de Memnón” y los temblores que hundieron el recinto.

La tarea, a la que la misión arqueológica egipcio-europea ha dedicado ya dieciséis campañas, ha desvelado esta semana su conquista más lograda hasta la fecha: dos figuras colosales del faraón, cosidas a partir de decenas o cientos de piezas, han vuelto a erguirse sobre la vasta llanura que un día ocupó el templo. La primera se halla a unos cien metros al oeste de los gigantes de Memnón, escoltando la puerta del segundo pilón. El rey aparece sentado con sus brazos recostados sobre las rodillas. En la cabeza, el nemes -la especie de tocado de tela que usaban los faraones- con las trazas de una doble corona de la que solo se han hallado algunos vestigios. Y como atuendo, una falda real con pliegues. Junto a la pierna izquierda, en las jambas del trono, asoma la estatua de su esposa, la gran reina consorte Tiy. La efigie de su madre Mutemuia debía decorar el lado derecho pero permanece desaparecida.

“Han sido diez años de puzzle. Este coloso pesa 300 toneladas y hemos llegado a pegar más de 370 fragmentos. Desde piezas de 10 o 12 gramos hasta una de 250 toneladas”, explica López Marcos, impresionado aún por la proeza que supuso su construcción y el traslado de la cuarcita desde las canteras de Gebel el Ahmar, cerca de la actual capital egipcia. “Me sigue pareciendo increíble que pudieran mover cientos de toneladas en un barco a contracorriente a lo largo de 700 kilómetros”.

Restos sumergidos en el agua

La restauración no ha resultado menos laboriosa. Sus pedazos fueron sepultados por los aluviones del Nilo en medio de un terreno arcilloso e inestable. Aparecieron en 2002 sumergidos en el agua a tres metros de profundidad. Ayudada por poleas -a la usanza faraónica- y modernos cojines de aire comprimido, una legión de trescientos obreros los recuperó del fango. En 2011, tras su paso por quirófano, el cuerpo -a falta de testa, torso, pie y rodillas- fue colocado en un pedestal consolidado con cemento. Y ha sido durante esta campaña cuando ha recobrado las extremidades, incluida una cabeza de 16 toneladas.

El segundo de los colosos presentados en sociedad está ubicado cerca del lugar donde se alzaba la puerta norte de un recinto que consta de tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario. Son trece metros que se yerguen hacia el cielo con Amenhotep III de pie, enfundado en la corona del Alto Egipto y un rollo de papiro asido en cada mano. “Se trata de la mayor reconstrucción realizada hasta la fecha“, apunta López. Para la próxima temporada, que arrancará en noviembre, le aguarda la misión de recomponer y levantar las parejas de ambos colosos.

Piedra a piedra, el más espectacular de los templos de Millones de Años (como se denomina a los templos funerarios del Imperio Nuevo) descubre sus tesoros. “Estamos devolviendo la vida a unos monumentos que se hallaban abandonados; proporcionando un poco de dignidad al templo y recuperando parte de la gloria del constructor de este recinto, Amenhotep III”, declara a este diario la arqueóloga germano-armenia Hourig Sourouzian, directora del proyecto. Tras el terremoto que lo redujo a ruinas en 1.200 a.C., su arquitectura se diluyó. Por orden de otros faraones sus piedras fueron trasladadas y reutilizadas en la construcción de templos colindantes como el de Merenptah (1213-1203 a.C.) y el Ramesseum. Y en el siglo XIX, en pleno furor por la egiptología, franceses e ingleses hallaron en sus confines un buen almacén donde conseguir material para las estanterías del Louvre o el Museo Británico. Dos de las esfinges del templo custodian desde la década de 1830 el muelle de la Universidad de San Petersburgo.

Los restos que sobrevivieron a monarcas y coleccionistas estaban abocados al colapso en 1998, cuando el Fondo Mundial de Monumentos lo incluyó en su lista de los 100 sitios en peligro de desaparición. “Estaba amenazado por el agua, el salitre, la vegetación, la agricultura y el vandalismo”, recuerda Sourouzian, feliz por los avances y los hallazgos. En esta última campaña, que concluyó ayer lunes, se ha desenterrado la estatua de Iset, hija Amenhotep III, entre las piernas de uno de los colosos que hacía guardia en el tercer pilón. “Es la única pareja de colosos de alabastro que existe en el mundo y la primera vez que Iset aparece en el templo”, esboza la directora, empeñada en crear un museo al aire libre con las piezas recuperadas. “Trabajaremos aquí entre cinco y diez temporadas más para poner los descubrimientos en exhibición y remontar la entrada. Luego, dejaremos los patios y el resto del templo a futuras generaciones”, detalla ante de confesar su quimera. “Imagino a cada rato cómo sería el templo y sueño con la idea de regresar en el tiempo y poder ver como era”.

Cicerón: la razón frente a la fuerza


El Mundo

  • Una nueva edición crítica de las ‘Filípicas’ muestra el vigor intelectual del senador y emperador romano
Cicerón.

Cicerón.

A Marco Tulio Cicerón bien se le podría considerar como un intelectual contemporáneo. No es que no haya grandes diferencias entre el mundo antiguo y el presente, pero Cicerón sigue siendo una figura que atrae en la medida en que ejemplifica el eterno conflicto entre la razón y el poder, la palabra y la fuerza.

José Guillén Cabañero, catedrático de Salamanca, acaba de publicar una nueva edición de las 14 ‘Filípicas’ de Cicerón, en las que denuncia el intento de Marco Antonio de instaurar una dictadura en Roma. Son llamadas así en honor a las que pronunció Demóstenes contra Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro. Estamos ante la última obra notable de Cicerón que, con 63 años, sabía que se jugaba la vida al defender la libertad y los valores de la República romana contra Marco Antonio, que estaba actuando como un dictador tras la sucesión del asesinado Julio César.

Cicerón pronunció en el Senado y editó esos discursos en un momento crítico y ello le costó la vida. ‘El Arpinate’, así llamado por haber nacido en Arpino en el año 106 antes de Cristo, halló la muerte cuando intentaba salir de Roma, en diciembre del año 43. Su nombre encabezaba la lista negra del nuevo triunvirato formado por Octaviano, Marco Antonio y Lépido. Cicerón fue decapitado y su cabeza y sus manos se expusieron en público, como castigo ejemplar.

La historia es narrada de forma didáctica y minuciosa por el profesor Guillén Cabañero. Hay que situarse en los años finales de la República romana (un régimen caracterizado por sus colonias y su poderío militar), donde las leyes y los cargos venían del pueblo y del Senado. De ahí el célebre Senatus Populus Que Romanus, SPQR, que conservaron las insignias del Imperio.

¿Se pueden proclamar las libertades de la República y al tiempo erigirse como un rey autócrata o un déspota, al estilo de las monarquías del Oriente helenístico, que aquellos romanos conocían tan bien? ¿Se puede invocar la legitimidad del pueblo y a la vez imponerse a su voluntad con métodos dictatoriales? ¿Es lícito recurrir al pan y circo para distraer a ese pueblo e ignorar su opinión?

Ese era el dilema del momento: el gobierno del pueblo a través del Senado o un populismo autoritario que gobierna para el pueblo sin el pueblo. Los leales al modelo tradicional (Cicerón entre ellos, notable como abogado, escritor, sabio y cónsul) eran los republicanos. Frente a ellos, estaban los que defendían la tiranía y el surgimiento solapado de un Imperio. Eran los cesaristas, encabezados por Marco Antonio, que reivindicaban el legado del general asesinado, Cayo Julio César. Su muerte desencadenó un cruento conflicto y una abierta lucha de poder. El general, político y escritor nos cuenta en sus cartas que apreciaba y se llevaba bien con Cicerón cuando hablaban de literatura y filosofía, pero que mantenían una profunda discrepancia política.

En la guerra civil entre César y Pompeyo -cuando se deshace el primer triunvirato- , Cicerón había estado del lado de Pompeyo, servidor de la República, y contra César que aspiraba a coronarse como rey. Dice la leyenda que, siendo amante y protector de la reina Cleopatra y estando en Alejandría, a César le ofrecieron la cabeza de Pompeyo, su ya caído enemigo tras la aplastante derrota en la batalla de Farsalia.

Tras imponerse a su rival Pompeyo, parecía inevitable que César lograra acabar con el Senado para hacerse dictador, rey o monarca de un futuro imperio. Pero unos conjurados (amigos de Cicerón, pero a los que éste reprochará su falta de planes, su precipitación) asesinan a César, a puñaladas en el mismo Senado. Ello sucede poco después de que Marco Antonio le hubiera ofrecido en público una corona real a su jefe.

Bruto y Casio son los principales conjurados y cuando acuchillan a César gritan: “¡Cicerón, Cicerón!”, como si éste fuera -y en cierto modo lo es- el mentor intelectual de los hechos. Adelantándose a Maquiavelo, Cicerón llegará pensar que los cesaricidas tendrían que haber acabado también con Marco Antonio, que estaba presente y tenía miedo. Pero no lo hicieron. Al contrario, tal vez asustados por el magnicidio, Bruto y Casio corrieron a esconderse y ver qué pasaba. No habían previsto las consecuencias del crimen y ese fue el mayor error de su cobardía.

Bruto era hijo adoptivo de César (de ahí que César exclamara, al morir, “¿Tú también, hijo mío?”) y a la vez hijo de la noble Servilia, amante muchos años de César antes de Cleopatra. Los que gustan de la historia íntima, siempre han pretendido que Servilia instigó a su hijo a la venganza por celos. Pero le guiaban ideas más nobles que no supo plasmar. Muerto César, la tiranía parecía acabada con el tirano. Pero la estrategia no les salió bien.

Los meses siguientes fueron confusos. La República parecía a salvo pero los amigos de César y de la creación de un poder imperial estaban al acecho. Marco Antonio era su principal líder. Bárbaro, borracho y gladiador, como le definirá Cicerón en alguna de las Filípicas. Pero además aparece un rival inesperado: el joven Octaviano (el futuro César Augusto) sobrino e hijo adoptivo del difunto César. El papel de Octaviano en los meses siguientes será ambiguo. Parecerá del lado de la República -Cicerón nunca lo creyó- pero terminará aliándose con Antonio a quien después habrá de vencer para ser el primer emperador de Roma. Pero eso Marco Tulio ya no lo pudo ver.

Lo que las ‘Filípicas’ revelan es el arrojo y la inteligencia de un gran escritor y hombre público (en esos años había concebido los diálogos filosóficos De amicitia y De senectute) que se juega su vida y sus ideas a una carta, para salvar no sólo su honor sino la dignidad de lo que cree. Él sabe que va a perder porque se enfrenta a la fuerza.

En este drama antiguo, hay escrita una lección que vale para cualquier época: que el fin justifica los medios en la lucha por el poder. No existe el fair play. Los ambiciosos se ponen de parte de quien conviene en cada momento. El propio Octaviano actuó así para lograr sus fines. Cicerón, por el contrario, optó por ser fiel a sus ideas y su visión de la patria, aunque fuera a costa de su vida. Y como todo debe cambiar para que nada lo haga, el Imperio Romano, que inauguró Octaviano, mantendría siempre -acaso en vago recuerdo de Cicerón- las formas republicanas aunque bajo un régimen de poder personal. El Senado sobrevivió formalmente, aunque a menudo fuera sólo un adorno en manos de los césares sucesivos.

El historiador Valeyo Paterculo dirá, poco después de los hechos narrados, que «el criminal Antonio» amputó la voz del pueblo, ese Cicerón que había buscado siempre la salvación de Roma y de sus ciudadanos. Las 14 ‘Filípicas’ (la última pronunciada en abril del 43) son un demoledor alegato contra Marco Antonio, fulminado por las acusaciones y derrotado en Módena. El pueblo lleva en triunfo a Cicerón al Capitolio, se declara a Marco Antonio «enemigo público» y se proclama una ovatio a Octaviano por su papel en la defensa de la República.

Pero poco después todo cambia. Nada es seguro, porque siempre triunfa al más fuerte o el que menos escrúpulos tiene. Guillén Cabañero apunta: “Cicerón no tenía esperanza de conseguir nada positivo más que dejar, si así estaba determinado, el vivo testimonio de su voz y de su valentía a favor de la República si algo triste sucedía”. No hubo concordia ni avenencia y la pugna se decantó del lado de la coalición entre Antonio y Octaviano.

La modernidad de Cicerón no está sólo en ser un intelectual que no desoye la voz de la cosa pública sino en su pluralidad de intereses: la oratoria, la filosofía griega, la historia, y los trabajos del Foro y del Senado. Quedan como legado esas espléndidas cartas que escribía a sus amigos (Ático, verbigracia, al que conoció de joven estudiante en Atenas) o las que dictaba, caminando por su estudio, a su célebre secretario Tirón, que inventó una suerte de taquigrafía para seguir su voz.

En suma, un personaje plural y contradictorio, amigo del ocio fértil, pero fiel a sí mismo. Como nosotros, intuyó un fin. Todo fin conlleva otro principio. ¿Cuál ahora?

Un estudio de la NASA advierte sobre el colapso de la civilización (en pocos años)


El Confidencial

  • EL MODELO MATEMÁTICO DE LA ‘TORMENTA PERFECTA’

un-estudio-de-la-nasa-advierte-sobre-el-colapso-de-la-civilizacion-en-pocos-anos.jpg

Diversos estudios de todo tipo y condición han remarcado durante los últimos meses el aumento de la desigualdad social en todos los países del mundo o, lo que es lo mismo, la brecha entre ricos y pobres. La organización humanitaria Oxfam informaba hace un mes que la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población, mientras que el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) denunciaba el pasado mes de noviembre que el 20% de los españoles más ricos acapara el 44% de los ingresos.

Las consecuencias de esta creciente desigualdad entre una minoría adinerada y una mayoría empobrecida apenas han sido analizadas, apuntando única y tímidamente hacia un deterioro democrático. Sin embargo, la NASA ha decido rellenar este vacío patrocinando un estudio en profundidad para predecir los efectos de este acusado fenómeno social. Sus resultados dibujan un escenario apocalíptico: “la civilización podría colapsar en los próximos milenios”.

Desde que en 1958 el gobierno norteamericano creara esta agencia, las especulaciones sobre el fin de la civilización siempre miraron hacia el espacio exterior. Hollywood ha sido una de las industrias que más han rentabilizado estas visiones agoreras, siendo los impactos de meteoritos en la Tierra o, incluso, las invasiones alienígenas, las grandes estrellas. A pesar de que las amenazas creadas por el hombre siempre han estado ahí, pocos podían pensar que la NASA diese una voz de alerta en esta dirección, la de la autodestrucción.

Dos causas interralacionadas entre sí

El desastre civilizatorio sobre el que advierte el estudio del Goddard Space Flight Center de la NASA, avanzado en el diario británico The Guardian por el director del Institute for Policy Research and Development, Nafeez Ahmed, se apoya en otra pata: el cambio climático o “la explotación insostenible de los recursos”. Ambas causas van de la mano (desigualdad económica y explotación de recursos), denuncia el estudio, que se limita al análisis de la realidad, evitando caer en ofrecer soluciones.

La riqueza no se distribuye de forma uniforme entre la sociedad, sino que está siendo controlada por una éliteEl informe se centra en interpretar los datos para dar una base científica a las tan recurrentes como controvertidas advertencias sobre el colapso de la humanidad. El método de análisis es de carácter multidisciplinar y se basa en el modelo Handy (acotación en inglés de Human and Nature Dynamics), supervisado por el matemático Safa Motesharri, de la norteamericana National Science Foundation.

Entre los factores claves que convierten la actual “civilización sofisticada, compleja y creativa como la actual, en algo frágil y efímero”, se encuentran: la población, el clima y la energía. Todos ellos están convergiendo, dicen, en un proceso que lleva al colapso y que está caracterizado por “la estratificación económica de la sociedad dos bandos, las élites (ricos) y las masas (pobres)”. Asimismo, se subraya el papel que también juega “la insostenible explotación de los recursos debido a la tensión energética”. Es decir, que la brecha entre ricos y pobres se asienta en el consumo excesivo: “La riqueza no se distribuye de forma uniforme entre la sociedad, sino que está siendo controlado por una élite”.

Modificar la situación todavía es posible

El recurrido argumento de que los avances tecnológicos ofrecerán un balón de oxígeno para paliar la carencia energética y la insuficiencia de recursos de un planeta en constante crecimiento demográfico (nucleares, alimentos transgénicos, etc.) también es cuestionado por este estudio. “El aumento de la eficiencia va ligado a un aumento de la extracción de recursos y del consumo de éstos per cápita, por lo que vuelven a compensarse sin resolver el problema”, apuntan.

Los avances tecnológicos van ligados a un aumento de la extracción de recursos y del consumo de estos, por lo que no resuelven el problemaA través de una serie de algoritmos, el equipo de investigadores científicos dirigidos por Motesharri concluye que, sin cambiar el actual modelo político “es difícil evitar el colapso civilizatorio”, y apuntan dos posibles escenarios futuros en los que la población mundial se reducirá drásticamente. El primero a causa de la hambruna, y el segundo debido a la falta de acceso a recursos básicos. Ninguno de ellos se debe a causas naturales, por lo que son evitables asumiendo ciertos cambios que todavía están en nuestra mano.

La falta de agua intensificará las crisis alimentarias en el futuro. (Efe)

La lógica nos llevaría a pensar que las élites no pueden subsistir sin la masa trabajadora, por lo que serían los primeros interesados en evitar su inanición o la falta de acceso a los recursos. Una cuestión para la que también tienen explicación los autores: “El monopolio que ostentan los protegería de la mayoría de efectos perjudiciales de este colapso, al menos durante las primeras fases, por lo que seguirían actuando como siempre”.

Una tormenta perfecta

Estos mecanismos de protección explicarían por qué las élites se mantuvieron al margen de otros colapsos históricos, como el de Roma o el de los mayas, hasta que ya era demasiado tarde, comparan los investigadores. “Mientras que algunos sectores de la sociedad dieron la voz de alarma, abogando por cambios estructurales, las élites y sus partidarios se opusieron”, recuerdan a modo de advertencia sobre las consecuencias históricas de hacer caso omiso a sus predicciones y recomendaciones.

Para estos investigadores ambos escenarios son totalmente evitables si se siguen las políticas adecuadas, como sería “una distribución de los recursos de forma más equitativa” y “una reducción del consumo de recursos hasta niveles sostenibles”. A pesar del carácter apocalíptico de sus advertencias, hay que recordar las coincidentes conclusiones de otra serie de estudios, tanto del ámbito privado como público.

Entre ellos, el Resource Stress de KPMG o el Food, energy, water and the climate: a perfect storm of global events? elaborado por el comité científico del Gobierno británico. Todos ellos coinciden en que la convergencia de las crisis alimentarias, energéticas y del agua podrían crear una “tormenta perfecta”. Sin embargo, todavía se está a tiempo de evitarla, como se insiste en el estudio del Goddard Space Flight Center de la NASA.

Mil años de historia de Europa (y de sus fronteras) en apenas tres minutos y medio


La crisis en Ucrania, que ha llegado a un punto de no retorno tras la anexión de la región autónoma de Crimea a la Federación Rusa, no sólo ha resucitado el fantasma de la Guerra Fría, además ha reabierto el debate sobre el papel de la comunidad internacional en este tipo de conflictos fronterizos. ¿Quién tiene la autoridad para decidir a qué país pertenece una u otra población? ¿Es suficiente un referéndum para que un territorio pueda separarse de otro?

Son preguntas que, a buen seguro, seguiremos preguntándonos en los meses venideros, máxime teniendo en cuenta los procesos separatistas abiertos en Escocia y Cataluña. Crimea es la última región que ha obligado a cambiar las fronteras de los mapas, pero en esto de cambiar los mapas Europa es especialista.

Esta semana se ha hecho viral un vídeo –alojado en la red británica LiveLeak y no en YouTube como de costumbre– que muestra cómo han cambiado las fronteras europeas desde el año 1000 hasta el 2003. La animación, que está a punto de alcanzar los 5 millones de visitas, ha sido realizada con la técnica de time lapse (que sirve para mostrar sucesos cuya duración es por lo general muy larga), y muestra un continuo ir y venir de líneas fronterizas: la historia de Europa condensada en sólo tres minutos y medio.

El vídeo hace que nos planteemos una serie de preguntas. ¿Podemos estar seguros de que las fronteras de países que creemos sólidas continuarán como hasta ahora por los siglos de los siglos? ¿Sólo la guerra provoca un cambio en los terriotorios? ¿Son más prosperos los países grandes o los países pequeños?

Nubes en Júpiter, que son azotadas por viento a más de 650 km/h


Nubes en Júpiter, que son azotadas por viento a más de 650 km/h

Nubes en Júpiter, que son azotadas por viento a más de 650 km/h

 

Un toro moderno gigante de hace 700.000 años


El Mundo

  • Encuentran en un yacimiento de Túnez el cráneo de uro más antiguo hallado hasta ahora
  • Pesaba unos 1.400 kg. y sus cuernos medían más de un metro
  • El hallazgo muestra que estos animales han convivido desde siempre con los humanos y han formado parte de su dieta
  • Anatómicamente es similar a un toro de lidia, pero mucho mayor
Vista del cráneo y los cuernos del uro hallado en Túnez desde varias...

Vista del cráneo y los cuernos del uro hallado en Túnez desde varias perspectivas. B. Martínez-Navarro-S. Ros/IPHES

Vivió hace 700.000 años en el territorio que hoy es Túnez, pesaba unos 1.400 kilos y sus espectaculares cuernos superaban con creces el metro de longitud. Un equipo de paleontólogos ha encontrado el cráneo de un imponente uro (Bos primigenius), al que consideran el fósil de toro moderno más antiguo hallado hasta ahora. “Es un toro totalmente moderno. Anatómicamente podría parecer un toro de lidia actual pero de tamaño gigante”, explica a EL MUNDO Bienvenido Martínez-Navarro, autor principal del estudio.

Y es que, según asegura, este macho adulto es exageradamente grande, mayor que los individuos más grandes de esta especie encontrados en Europa. Por lo que respecta a su dieta, al igual que los toros modernos debía alimentarse de hierbas, probablemente de gramíneas.

La descripción completa de este animal se publica esta semana en la revista Quaternary Science Reviews en un artículo que encabeza Martínez-Navarro, paleontólogo del ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), en Tarragona, y en el que también participa Eudald Carbonell.

Para Martínez-Navarro, este fósil tiene una gran importancia “pues confirma que los toros tienen un origen africano y que forman parte de la ecología humana desde el principio. Han formado parte de la dieta humana desde que se empezó a comer carne”, explica en conversación telefónica.

Fósil hallado en 2008

Aunque el fósil fue encontrado en 2008 por investigadores tunecinos, hasta que no fue restaurado por el equipo de paleontólogos españoles no pudieron estudiarlo en profundidad y concluir que se trataba de un uro. “El cráneo estaba muy fragmentado, así que hubo que hacer una importante inversión de tiempo para restaurarlo”, detalla el paleontólogo.

“Al principio los investigadores tunecinos pensaron que se trataba de un búfalo pero no sabían a qué especie pertenecía. Cuando nos mandaron las fotos a mí ya me pareció que podría tratarse de un toro”, señala Martínez-Navarro, que examinó por primera vez los restos en marzo de 2009. La restauración, realizada conjuntamente con Gala Gómez-Merino, se prolongó hasta junio de 2010.

Según precisan los investigadores, el cráneo “presenta unos núcleos óseos (cuernos sin la cubierta de queratina), con una longitud cada uno de ellos de más de un metro, 112 centímetros, y una circunferencia de 39 cm. en la base. La anchura del cráneo a la altura de las órbitas es de 30 cm. y la máxima entre los puntos más externos de la curva de los núcleos óseos es de 130 cm. La masa calculada para el individuo que portaba este cráneo sobrepasa ampliamente los 1.000 kg, pudiendo llegar hasta 1.300 o 1.400 kg“.

El búfalo africano

Los autores afirman que se trata del fósil más antiguo de Bos primigenius encontrado en el mundo. Un hallazgo que refuerza la teoría de que el origen de los toros se encuentra en África y no en Eurasia, como se suponía hasta hace pocos años. Según detalla el investigador, se pensaba que los toros y los bisontes evolucionaron a partir de una forma ancestra de estos animales de Eurasia. Pero ahora saben que los bisontes sí evolucionaron a partir de ese animal primitivo, mientras que los toros lo hicieron a partir del búfalo gigante africano de Olduvai (actual Tanzania), Pelorovis oldowayensis.

En 2010, Bienvenido Martínez-Navarro y Lorenzo Rook, de la Universidad de Florencia, encontraron en el yacimiento eritreo de Buia, junto al Mar Rojo, otro ancestro del toro de un millón de años de antigüedad al que denominaron Bos buiaensis.

Según proponen, estos animales dieron origen a los toros modernos de la especie Bos primigenius a la que pertenece el cráneo encontrado en Túnez.

Asimismo, creen que estos animales debieron dispersarse junto con nuestros antepasados hacia el norte de África y posteriormente a Eurasia. “No fue en la primera oleada que salió de África hace unos dos millones de años, sino hace unos 700.000 o 800.000 años”, añade.

En Europa, los fósiles de toro más antiguos que se han encontrado tienen entre 500.000 y 600.000 años y están en Italia. En España destacan los yacimientos de Ambrona (Soria), y el de la Solana de Zamborino (Granada), donde se han encontrado fósiles de toros de unos 400.000 años de antigüedad.

Un rico y extenso yacimiento

El hallazgo de este uro de gran tamaño se produjo en Oued Sarrat, un extenso y rico yacimiento tunecino del Pleistoceno medio que tiene una longitud superior a los cinco kilómetros y por el que discurre el río Sarrat. Además de toros, durante las dos campañas de excavación que han llevado a cabo los paleontólogos españoles han encontrado en el mismo nivel en el que apareció el toro otros grandes mamíferos como hipopótamos, antílopes, rinocerontes, así como abundantes roedores, peces, reptiles, aves y anfibios. También se han hallado otros fósiles de toros, aunque todavía no han podido estudiarlos.

Las excavaciones han sido acompañadas de prospecciones geológicas en el área, en la que también han aparecido abundantes herramientas de las industrias líticas.

En la actualidad, el cráneo de uro se exhibe en el Museo de la Oficina Nacional de Minas de Túnez (un organismo equivalente al Instituto Geológico y Minero de España, IGME).

En mayo, los paleontólogos regresarán a Túnez para emprender una corta excavación con fondos del Ministerio de Economía, pues los recortes presupuestarios han afectado a sus planes y amenazan la continuación de este proyecto. De los 90.000 euros que tenían aprobados para un proyecto de cuatro años, finalmente sólo han recibido unos 20.000 euros.

Detectan por primera vez ondas procedentes del ‘Big Bang’


El Confidencial

Astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano (CFA) han anunciado este lunes que se han detectado por primera vez las ondas gravitacionales que recorrieron el Universo primitivo, durante un período explosivo de crecimiento llamado inflacionario. Se trata de la confirmación más importante lograda hasta ahora acerca de las teorías de la inflación cósmica, según las cuales el cosmos se expandía por 100 billones de billones de veces, de manera vertiginosa.

Los hallazgos fueron realizados con la ayuda del BICEP2, un telescopio situado en el Polo Sur que escanea el cielo en frecuencias de microondas, donde recoge la energía fósil del Big Bang.

El Universo actual surgió tras un evento conocido como el Big Bang, que tuvo lugar hace 13.800 millones de años. Momentos más tarde, el propio espacio comenzó a expandirse de manera exponencial en un episodio conocido como inflación. Los signos reveladores de este capítulo en la historia temprana del Universo están impresos en el cielo, en un resplandor reliquia llamado el fondo cósmico de microondas.

Es ahí donde los investigadores han buscado durante mucho tiempo la evidencia más directa de esta inflación en forma de ondas gravitacionales, que aprietan y estiran el espacio, y que ahora han logrado detectar.

“Pequeñas fluctuaciones cuánticas fueron amplificadas a tamaños enormes por la expansión inflacionaria del Universo. Sabemos que esto produce otro tipo de ondas llamadas ondas de densidad, pero queríamos probar si también se producen ondas gravitacionales”, ha explicado uno de los responsables del trabajo, Jamie Bock.

Polarización en ‘modo B’

Las ondas gravitacionales están producidas por un modelo característico de luz polarizada, llamado polarización “en modo B”. La luz puede polarizarse por la dispersión de las superficies, en el caso del fondo cósmico de microondas, la luz es dispersada por electrones para convertirse en poco polarizada.

El equipo BICEP2 asumió el reto de detectar el modo B de polarización al reunir los mejores expertos en la materia, el desarrollo de una tecnología revolucionaria y el viaje al mejor sitio de observación de la Tierra: el Polo Sur.

Como resultado de los experimentos llevados a cabo desde 2006, el equipo ha sido capaz de producir pruebas concluyentes de esta señal en modo B, y con ella, la evidencia, hasta ahora, más fuerte que existe sobre la existencia de la inflación cósmica.

El nuevo rostro del 'Big Bang' ('New Scientist')El nuevo rostro del ‘Big Bang’ (‘New Scientist’)

Los expertos han indicado que la clave de su éxito ha sido el uso de detectores superconductores nuevos. Los superconductores son materiales que, cuando se enfrían, permiten que la corriente eléctrica fluya libremente, sin resistencia.

“Nuestra tecnología combina las propiedades de la superconductividad con estructuras pequeñas que sólo se pueden ver con un microscopio. Estos dispositivos se fabrican con el mismo proceso de micro-mecanizado que los sensores de los teléfonos móviles”, ha explicado el experto de la NASA Anthony Turner.

Una señal débil

La señal en modo B es “extremadamente débil”, según han señalado los científicos. Con el fin de obtener la sensibilidad necesaria para detectar la señal de polarización, el equipo ha desarrollado una gama única de detectores múltiples, similar a los píxeles de las cámaras digitales modernas, pero con la capacidad adicional de detectar la polarización. El sistema detector conjunto funciona a sólo 0,45ºC centígrados por encima de la temperatura más baja posible, el cero absoluto.

Los expertos han indicado que la clave de su éxito ha sido el uso de detectores superconductores nuevos. Los superconductores son materiales que, cuando se enfrían, permiten que la corriente eléctrica fluya libremente, sin resistencia.”Esta medida extremadamente desafiante requiere una arquitectura completamente nueva”, ha indicado el autor principal del hallazgo, John Kovac. “Nuestro enfoque es como tomar una cámara y la construcción de ésta en una placa de circuito impreso”, ha añadido.

El experimento BICEP2 utiliza 512 detectores, que aceleraron observaciones del fondo cósmico de microondas por 10 veces en mediciones anteriores del equipo. Su nuevo experimento, ya la realización de observaciones, utiliza 2.560 detectores.