Hallan un ábside y una cripta del siglo VI bajo la Basílica dels Sants Just i Pastor de Barcelona


La Vanguardia

  • El hallazgo consolida la hipótesis de que cristianos y arrianos visigodos convivieron en Barcino con dos sedes episcopales y dos obispos | Es la tercera fase de excavación en este templo, en el que ya se habían desenterrado en 2011 una columna y en 2012 una pila bautismal
Nuevos hallazgos de la Barcelona primitiva en Sant Just i Pastor
Nuevos hallazgos de la Barcelona primitiva en Sant Just i Pastor – Los restos de esta campaña
corresponden a una cripta funeraria,localizada bajo el ábside de la iglesia, seguramente destinada
a un personaje importante de la comunidad cristiana
Barcelona. (EUROPA PRESS).- Investigadores han hallado en el subsuelo de la Basílica gótica dels Sants Màrtirs Just i Pastor de Barcelona unos restos arqueológicos datados del siglo VI consistentes en un ábside soterrado del siglo VI, que conserva en su interior una cripta funeraria, lo que contribuye a consolidar la hipótesis de que este templo fue una segunda sede episcopal de Barcino.

Según ha explicado en rueda de prensa la arqueóloga Júlia Beltran, el ábside está situado en un nivel inferior, con 2,2 metros de altura, que incluye una cripta de carácter funerario destinada a albergar “muy posiblemente a un miembro destacado de la comunidad cristiana del momento”, ha explicado Beltrán, que ha apuntado a que seguramente sería un obispo.

Entre otros argumentos, esta teoría se apoya en la existencia de una pequeña ventana, una ‘fenestella confessionis’ para que los fieles pudieran “mirar al interior de la cripta y rezar”, aunque ésta también podría cumplir la función de aportar luz al interior de la cripta.

“Todavía esconde mucha información”, ha explicado Beltrán, que ha concretado que este templo estaría situado de forma transversal a la nave de la actual basílica, y que podría haber sido víctima en el siglo XVIII y XIX de parcelamientos para realizar enterramientos y de recubrimientos de runas, ha dicho.

Estos restos han sido hallados entre septiembre y noviembre en el subsuelo de la nave gótica, dentro de la tercera fase de excavación del templo, donde ya se habían desenterrado en 2011 una columna y un arranque de un muro absidial, que hacía pensar que existía un edificio de culto precedente, situado en el siglo VI; mientras que en 2012 la investigación se centró en la Sacristía y permitió descubrir parte de una pila bautismal, datada también en este siglo.

Cristianos y arrianos
Este conjunto de hallazgos han permitido afirmar a los arqueólogos la convivencia de cristianos y visigodos, que eran arrianos y que se establecieron provisionalmente en Barcelona en el 415 antes de convertirse en el siglo VI en Sede Regia, dando lugar a una buena convivencia.

La documentación escrita constata que la ciudad tuvo a partir del periodo visigodo una dualidad de culto arriano y católico, por lo que se supone la existencia de dos núcleos episcopales con dos obispos, situándose uno bajo la catedral actual -muy bien estudiado- y, posiblemente, otro bajo la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor, a raíz de todos estos hallazgos.

Dentro de esta tercera fase, otra actuación arqueológica cerca de la cabecera ha permitido identificar una secuencia de pavimentos tardoantiguos y unas estructuras que son los primeros testimonios de la relación arquitectónica entre la basílica y el baptisterio. Según ha explicado el teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento, Jaume Ciurana, esta fase de excavaciones ha tenido una inversión de 80.000 euros.

Una conmovedora carta de amor aparece junto a una momia coreana de 500 años


ABC.es

  • La esposa embarazada de Eung-Tae, apuesto y bigotudo hombre del clan Goseong Yi, puso la misiva junto al pecho de su amado

Andong National University
Imagen de la carta hallada junto al cadáver

Un hermoso hallazgo, la carta de amor de una mujer coreana, datada en 1586, que se encontró junto al cuerpo momificado de su marido, sigue emocionando cuando se cumple más de una década de que fuera descubierto por los arqueólogos. La carta estaba junto al pecho de la momia, cerca de su corazón momificado.

Fueron arqueólogos de la Universidad Nacional de Andong quienes encontraron en 2000 la momia de un hombre que vivió en el siglo XVI en la ciudad de Andong (Corea del Sur). La carta desgarradora que hallaron junto a los restos era de la esposa del muerto, que estaba embarazada y que derramó todas sus penas en lo que ya se ha convertido en uno de los testimonios más elegiacos más impactantes de la historia.

«Léela atentamente y vuelve a mí en sueños y muéstrate en detalle», dice la viuda

Primero excavaron la tumba, y luego, rompieron el sello de tierra endurecida, hasta llegar al ataúd de madera. Debajo retiraron piezas de ropa, hasta que llegaron al cuerpo. Y entonces todo el mundo se quedó de piedra, casi sin aliento, después de varias horas de duro trabajo. Allí había una momia masculina, un hallazgo muy raro en Corea. El cráneo muy dañado, pero su piel y la barba aún visibles…

El hombre que medía 1,75 metros fue identificado como Eung -tae, ya que su cadáver estaba rodeado por un total de 13 cartas dirigidas a ese nombre. Pero una de esas cartas, un verdadero poema de amor escrito por su esposa y dirigida al “Padre de Won”, representan todo el dolor por la pérdida de un ser querido al que se suma el hecho de que quien escribe es una viuda enamorada que se queda en este mundo sola con un niño en el vientre.

Ella puso la carta en el pecho del muerto, y estremece leer el lugar en el que le pide con dulzura: “Léela atentamente y vuelve a mí en sueños y muéstrate en detalle”. Fechada en 1568, en la misiva la mujer pregunta a su marido muerto por qué tuvo que dejarla sola y le insiste en que quiere verlo otra vez y escucharlo en sus sueños. Ella confiesa no puede vivir sin él.

«Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo», palabras de 1586

“Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame allá donde estés. No puedo olvidar en este mundo mis sentimientos hacia ti y mi dolor no tiene límites”. Pero se desconoce el nombre de esta mujer enamorada y desgarrada.

Eung-tae era un hombre más alto que la media de los coreanos de la época y su piel y su barba se han conservado. “El bigote es negro y debió darle un aspecto encantador”, afirmó a “Archaeology Journal” el director del Museo Nacional de la Universidad de Andong, Se-kwon Yim.

Eung -tae sigue conmoviendo nuestros corazones 445 años después de su muerte, puesto que su historia ha inspirado novelas, una película y una ópera desde que fue descubierta.

La esposa quedó embarazada y le hizo zapatillas con su pelo

Por si la carta fuera poco, la enamorada también dejó junto a la cabeza de Eung-Tae un pequeño y delicado paquete de papel que contenía zapatillas confeccionadas con su propio pelo, y la siguiente dedicatoria: “con mi pelo había tejido esto”. Existen referencias en la literatura coreana sobre la costumbre de la fabricación de zapatillas de pelo humano como símbolo de amor y deseos de recuperación de los enfermos.

El hecho de que el cuerpo esté momificado se debe a que los enterramientos en la Corea Medieval fueron a menundo sellados por lo que se preservan los materiales orgánicos, incluidos los documentos escritos como en el caso de Eung -tae.

Al padre de Won

transcripción de la carta hallada junto a la momia
1 de junio de 1586
Siempre dijiste: “Amor, vivamos juntos hasta que nuestro pelo encanezca y podamos morir el mismo día. ¿Cómo has podido morirte sin mí? ¿A quién vamos a escuchar mi pequeño y yo, cómo debemos vivir? ¿Cómo pudiste alejarte de mí?
Recuerdas cómo tu corazón moraba en mí y cómo yo habitaba en el tuyo? Cada vez que nos acostábamos juntos siempre te decía: “Amor, ¿habrá alguien que se quiera como nosotros? ¿Realmente como nosotros?” ¿Cómo pudiste dejarme así, después de todo?
Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame a donde estés. Mi corazón, mis sentimientos hacia ti son lo último que podré olvidar en este mundo. En mi corazón desgarrado solo queda un dolor sin límites. Solo puedo preguntarme: ¿cómo puedo vivir con el niño si nos faltas, pensando en ti, sin fuerzas para sosegarme?
Por favor, respóndeme a todas estas preguntas, lee esta carta y contéstame con todo detalle en mis sueños, en cuanto puedas. Esa es la razón por la que te escrito esta carta y la entierro contigo. Ojalá pueda escuchar tu voz suavemente en mis sueños. Mirala atentamente y habla conmigo. Un día me dijiste que querías decirle algo al niño cuando viniera al mundo, pero te has ido tan repentinamente. Cuando dé a luz al niño, ¿a quién llamará padre?
¿Cómo puedes entender cómo me siento? No existe una tragedia como este dolor mío bajo el cielo. Te has ido a otro lugar, pero no padeces una tristeza tan profunda como la que me dejas. No puedo contar cómo me siento realmente, no puedo expresar mi dolor sin fin salvo con estas palabras ásperas y precipitadas.
Por favor, como te digo, lee atentamente esta carta y ven a mis sueños y muéstrate y hablemos de todas estas cosas. Estoy tan segura de que podré verte en mis sueños. Ven a mí en secreto y muéstrate, ¿Lo harás?. Hay tantas cosas que debo decirte, tanto que queda fuera de esta carta. Adiós.
Te quiere,
Tu esposa

La NASA quiere saber cuánta agua tuvo Venus


ABC.es

  • La misión VeSpR estudiará la atmósfera venusina para saber si es verdad que el planeta tuvo en el pasado suficiente agua como para cubrirlo por entero hasta una altura de siete metros
La NASA quiere saber cuánta agua tuvo Venus

NASA-JPL / La NASA ha lanzado un cohete de sondeo para estudiar la luz ultravioleta que está siendo emitida desde la atmósfera de Venus, mostrada en la imagen con un color falso para subrayar el sutil contraste en la nubes marcadas

Una semana después de haber lanzado MAVEN, una misión para investigar la atmósfera de Marte, la NASA se dispone a hacer lo mismo con Venus.

“Es apropiado que las fechas de estos dos lanzamientos hayan estado tan próximas porque ambas estudiarán las pérdidas atmosféricas –detalla Kelly Fast, científico del programa para MAVEN y miembro del programa de Astronomía Planetaria en los cuarteles centrales de la NASA en Washington -. El VeSpR observará Venus desde encima de la atmósfera absorbente de la Tierra, y el MAVEN viajará hasta Marte para hacer un estudio de más duración”.

El VeSpR es un sistema de dos plataformas, en el que se combinan un misil Terrier –originalmente construido para ser un misil tierra-aire y más tarde rediseñado para dar soporte a misiones científicas- y un cohete de sondeo Black Brant modelo Mk1, con un telescopio dentro. La integración tuvo lugar en el Wallops Flight Facility de la NASA en Virginia.

Los experimentos estudiarán la luz ultravioleta (UV) que emite la atmósfera de Venus, y que puede aportar mucha información sobre la historia del agua en ese planeta. Mediciones como ésta no pueden ser llevadas a cabo empleando telescopios con base terrestre porque nuestra atmósfera absorbe la mayor parte de la radiación ultravioleta antes de que alcance el suelo.

Por eso, el cohete de sondeo transportará el telescopio a más de 110 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. A esa altura la atmósfera es suficientemente tenue como para permitir las lecturas de UV.

“Hoy en día, Venus tiene una atmósfera muy delgada, que contiene muy poca agua, pero creemos que el planeta, en su origen, tenía un valioso océano de agua”, matiza John T. Clarke, investigador principal de la misión y miembro de la Universidad de Boston.

Los científicos se encuentran todavía tratando de determinar si el agua existía sobre la superficie de Venus o si sólo se encontraba en las capas más altas de su atmósfera, donde las temperaturas eran más frías. Si la temperatura de la superficie hubiera permanecido por debajo del punto de ebullición durante el tiempo suficiente, los ríos podrían haber fluido alguna vez por el planeta, e incluso, Venus podría haber tenido hielo.

Hidrógeno y deuterio

La clave para poder resolver cuánta agua tuvo Venus en ese tiempo reside en conocer cuánto hidrógeno y deuterio (una versión más pesada del hidrógeno) permanece en la atmósfera. Ambos pueden combinarse con el oxígeno para hacer agua, tanto en la forma familiar del H2O como en la más rara, integrada por el deuterio y el oxígeno, llamada HDO (que también produce pequeñas cantidades de D2O).

La luz ultravioleta de mucha intensidad procedente del Sol ha roto y separado casi todas las moléculas de agua que pudiera haber en la atmósfera de Venus. Al tratarse de componentes más ligeros, las moléculas normales de hidrógeno escapan al espacio más rápidamente de lo que lo hacen las más pesadas de deuterio. Comparando la cantidad de deuterio que hay ahora en la atmósfera con la cantidad de hidrógeno, los investigadores pueden estimar cuánta agua desapareció de Venus y cómo de rápido sucedió esta circunstancia.

Las primeras estimaciones, hechas a partir de los datos recogidos por la nave espacial Pioneer Venus de la NASA en 1978 y de otras observaciones, indicaron que Venus podría haber tenido antiguamente la cantidad suficiente de agua como para cubrir el globo entero con siete metros de líquido. Pero resulta que las cantidades de hidrógeno y deuterio pueden variar en las diferentes alturas de la atmósfera venusina, lo que haría cambiar los cálculos. Para ayudar a resolver estas dudas, la VeSpR hará mediciones específicas en la parte alta de la atmósfera.

El instrumental de a VeSpR observará Venus durante ocho minutos y sus datos serán retransmitidos en tiempo real, antes de que la carga retorne de forma segura a la Tierra gracias a un paracaídas. Más tarde, se volverá a intentar cargarla para que el instrumental pueda ser utilizado en futuras expediciones.

Clarke y su equipo combinarán estas mediciones con las observaciones de Venus hechas recientemente con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA. El grupo también está colaborando con Jean-Loup Bertaux, del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica, para estudiar el planeta empleando el instrumental UV de la sonda espacial Venus Express de la Agencia Aeroespacial Europea.

Canal Historia demuestra que todo está conectado en su nueva superproducción «Big History»


Canal Historia

BIG HISTORY

Esta nueva serie relaciona hechos significativos de la Historia con nuestra vida diaria desde una perspectiva científica. Un ejemplo: ¿sabías que el legado del ‘Titanic’ lo llevamos a diario en nuestros bolsillos? Cada vez que llamamos con el teléfono móvil utilizamos ondas de radio que se implantaron a raíz de que fracasaran las peticiones de rescate del emblemático transatlántico a través del telégrafo. También este aparato está relacionado con el Big Bang, puesto que aquella gran explosión…

Historia demuestra que todo está conectado en su nueva superproducción «Big History»

Esta nueva serie relaciona hechos significativos de la Historia con nuestra vida diaria desde una perspectiva científica. Un ejemplo: ¿sabías que el legado del ‘Titanic’ lo llevamos a diario en nuestros bolsillos? Cada vez que llamamos con el teléfono móvil utilizamos ondas de radio que se implantaron a raíz de que fracasaran las peticiones de rescate del emblemático transatlántico a través del telégrafo.

También este aparato está relacionado con el Big Bang, puesto que aquella gran explosión dio origen al tantalio, un elemento escaso y misterioso empleado en pequeñísimas cantidades en la fabricación de los teléfonos móviles. Sin él, estos dispositivos serían 12 veces más grandes. Otros episodios abordarán temas como el de los padres fundadores de EE UU, la guerra de Secesión o la revelación de misterios de la antigüedad, todos ellos salpicados de píldoras de ciencia sorprendentes protagonizadas por la sal, el hielo, los proyectiles, etc.

Cada capítulo de la serie está contado de una forma totalmente novedosa, derribando los muros que separan la ciencia de la Historia y convirtiendo incluso a la Gran Historia en una disciplina emergente en las universidades de Estados Unidos.

EPISODIOS

“La sal”

Es evidente que el hombre no puede vivir sin aire, comida, agua y, aunque no sea tan reconocida, sin sal. Este compuesto ha sido el sostén de nuestra civilización: en la agricultura, en la tecnología e incluso en la construcción de la Gran Muralla china. Pero la sal también provocó guerras e hizo estallar revoluciones. Se trata de un elemento clave para descubrir Big History y comprender todo lo que hay en el universo, porque, desde un punto de vista molecular, nuestros pensamientos están hechos de sal.

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“El oro”

La fascinación del hombre por el oro se debe a un capricho de la evolución. Se convirtió en la moneda del mundo por una anomalía en la tabla periódica. Y solo existe en la superficie terrestre por una peculiaridad en las antiguas órbitas de Júpiter y Saturno. Este preciado metal ha representado siempre la estabilidad y, aun así, ha derribado imperios. Se ha transformado en todo tipo de objetos, desde dinero a anillos de boda, y se encuentra en cualquiera de los ordenadores y teléfonos móviles que utilizamos. Pero la verdadera razón por la que codiciamos el oro se halla en nuestro cerebro.

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“El caballo”

Puede que el perro sea el mejor amigo del hombre, pero es el caballo el que levantó imperios. Por encima de cualquier otro animal del planeta, el caballo ha sido la fuerza impulsora detrás de la expansión del comercio, la innovación y la industria. Se trata de una pieza clave para descubrir la gran historia de la civilización.

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“El frio”

El frío provocó extinciones masivas, pero sin él la humanidad no hubiera evolucionado hasta caminar sobre dos piernas. El frío dividió el mundo antiguo en granjeros y nómadas y provocó guerras interminables, aunque también acabó con Napoleón y Hitler. El frío hundió el ‘Titanic’, pero a su vez levantó rascacielos. Es tanto un perjuicio como un beneficio y un aspecto ineludible de nuestra historia.

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“Mega estructuras”

Llevamos 5.000 años construyendo edificios gigantescos: desde la pirámide de Giza hasta la torre Burj Khalifa, en Dubái. ¿Por qué unas culturas han creado megaestructuras y otras las han evitado? ¿Cómo afecta el tamaño de un imperio al de sus construcciones? ¿Y en qué punto una estructura es demasiado grande para su propia infraestructura… y se derrumba?

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“La armas”

De todos los mamíferos, el hombre es la única especie que utiliza armas para matar a distancia. Y no sería así si no tuviéramos una muñeca única que nos permite disparar con precisión. La invención del arco, el descubrimiento accidental de la pólvora por un alquimista chino o el diseño de una ametralladora a cargo de Leonardo da Vinci demuestran que la historia se ha definido por la búsqueda continua del poder sobre los demás. El mismo imperativo ha moldeado a otras especies, motivo por el cual los biólogos dicen que la evolución es, en definitiva, una carrera armamentista.

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“La vaca”

En algunas sociedades las vacas son sagradas; en otras van directas a la barbacoa en forma de hamburguesas. Este mamífero es clave para descubrir la gran historia de cómo la humanidad migró por el globo y cómo vive actualmente. Gracias a su carne y su leche, ningún otro animal doméstico ha alimentado al hombre como lo ha hecho la vaca, y desde el primer rebaño amansado en el año 8500 a. C., nuestra relación con el ganado bovino ha proporcionado al ser humano la ventaja que necesitaba para sobrevivir.

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“Las montañas”

Las montañas forman defensas y fronteras naturales, trazan las rutas del comercio y afectan de manera sensible al clima. Han sido además hogar de los dioses, como el monte Sinaí, el monte Olimpo o el Tíbet, pero también han fragmentado pueblos y provocado guerras, como las cordilleras de los Balcanes, del Cáucaso o los valles de Afganistán. La vida incluso pudo haber surgido de un volcán submarino y podría estar en serio peligro si mega volcanes como Yellowstone, en EE UU, entraran en erupción.

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“La exitación”

A medio mundo le gusta comenzar el día con una taza de café o té que contenga una buena dosis de cafeína. Pero ¿cómo hemos llegado a engancharnos a estas sustancias excitantes y por qué las consideraron tan destructivas en Suecia o Prusia como para prohibirlas? Estos simples productos contribuyeron a transformar nuestra civilización como impulsores de la exploración, la revolución y el movimiento ilustrado.

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“El vuelo”

Los árboles y las plantas de nuestro planeta solo existen porque los animales adquirieron la capacidad de volar. Desde Leonardo da Vinci hasta los hermanos Wright, el hombre ha invertido siglos persiguiendo el sueño de desplazarse por el aire, pero, para alcanzarlo, primero tuvimos que comprender el concepto de Big History y las características únicas de la Tierra que nos permiten desafiar a la gravedad.

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“El teléfono móvil”

Busca en los bolsillos de cualquier persona que conozcas y encontrarás un vínculo entre todas ellas: el teléfono móvil. Es la pieza pequeña de tecnología más extendida en el planeta, y aunque es un aparato muy moderno, en realidad lleva miles de millones de años fabricándose. La historia de cómo se creó y cómo funciona el teléfono móvil conecta acontecimientos aparentemente aislados a lo largo del espacio y el tiempo: desde el Big Bang al hundimiento del ‘Titanic’ o la II Guerra Mundial.

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“Los meteoritos”

Los meteoritos trajeron agua y minerales a la Tierra, y de esta forma hicieron la vida posible. El impacto de un asteroide acabó con los dinosaurios y permitió al ser humano evolucionar, aunque un futuro choque podría exterminarnos a nosotros también. En un sentido amplio se puede decir que vivimos en un planeta formado en su origen por miles de millones de meteoritos, asteroides y cometas.

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“Los códigos secretos”

El hombre ha confiado desde siempre en los códigos: los primeros signos del lenguaje se remontan 100.000 años atrás. Julio César inventó códigos secretos para la guerra, mientras que el ‘Kamasutra’ lo hizo para el sexo. Los descifradores de la II Guerra Mundial allanaron el camino para la creación del sistema binario de los ordenadores modernos y, hoy día, los códigos de la física digital parecen controlar la estructura de la realidad. No hay que olvidar que todo ser vivo sobre la Tierra se desarrolla a partir de un código que hasta hace muy poco era secreto, el del ADN.

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“La plata”

La plata es el ingrediente secreto de Big History. Es fundamental en la construcción de espejos y sin ella no habría ni fotografía ni cine. Este metal propició que los antiguos griegos derrotaran a los persas y salvaran a la civilización occidental y que el Imperio británico convirtiera a China en un país de adictos al opio. Gracias a la plata se creó la primera moneda mundial y surgió el movimiento populista moderno. Podemos llevarla en los bolsillos en forma de monedas, pero el verdadero origen de la plata está en las estrellas supernovas.

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“El sol”

Los ciclos solares han marcado el devenir de las civilizaciones. Sirvan como ejemplos el desarrollo de la agricultura que tuvo lugar hace 12.000 años o la hambruna que golpeó a Europa durante la pequeña edad del hielo del siglo XIV. Los antiguos sacerdotes intentaron controlar el Sol a través de sofisticados calendarios, mientras que los científicos modernos vigilan el astro a través de docenas de satélites. El objetivo es proteger al planeta de una explosión solar que podría destruir la civilización.

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“El agua”

Una molécula formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno es la clave de la vida en sí misma. En este episodio recorremos la historia del agua desde el inicio de los tiempos hasta la actualidad. Las civilizaciones surgieron en los valles de los ríos, el retiro de los glaciares abrió Europa a la supervivencia humana, y los proyectos de arquitectura hidráulica han sido el sello de imperios, como los acueductos romanos o la presa Hoover de EE UU. La vida se inició en el agua y se nutre de ella, pero hoy día la escasez mundial de este recurso podría suponer una amenaza para la civilización tal como la conocemos.

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INFOGRAFIAS

Pavía, donde el arcabuz español aplastó a la caballería francesa


ABC.es

  • En 1525, unos tercios aún sin formar derrotaron a la mejor caballería de Europa
Pavía, donde el arcabuz español aplastó a la caballería francesa

wikimedia | Juan de la Corte Prendimiento Rey Francia

Con el arcabuz en ristre, decenas de balas en el zurrón y la sangre del enemigo sobre sus camisas. Así combatieron los soldados hispanos que, en 1.525 y en las afueras de la ciudad de Pavía, se enfrentaron a la que, por entonces, era la mejor caballería de Europa: la francesa. Aquella jornada, los territorios italianos fueron testigos no sólo de una victoria aplastante del ejército imperial de Carlos I, sino de un cambio de mentalidad, pues se constituyeron las bases de los que, en un futuro, serían los temibles tercios españoles.

El cetro hispano era sujetado entonces por las reales manos de Su Majestad Imperial Carlos I, quien, desde 1519, ostentaba el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V. Los territorios del soberano se extendían además por media Europa, pues, testamento por aquí, herencia por allá, el rey había logrado aunar bajo su corona a España, parte de Italia, Austria, Alemania y Flandes. Sin duda, un imponente legado para un joven de tan sólo 19 años.

«Leyva resistió en Pavía contra un ejército cuatro veces superior»

Sin embargo, no todo era jolgorio en el territorio europeo pues, desde tierras galas, se abalanzaban vientos de guerra guiados por el monarca francés Francisco I. Y es que, el coronamiento de Carlos no fue precisamente una alegre noticia para el gabacho, quien, desde hacía años, buscaba para sí el título de emperador. A su vez, tampoco ayudó a mantener la paz entre ambos reinos el que «la France» se viera rodeada casi en su totalidad por los territorios del Sacro Imperio. No había más que hablar. Transpirando envidia, el franco decidió meter su gran nariz en los asuntos militares del país y lanzó a su ejército contra las huestes imperiales.

Huir o morir

Así pues, el calendario marcaba el año 1524 cuando el galo cruzó los Alpes en busca de venganza. Su objetivo: la conquista de Milán y sus territorios limítrofes (una zona conocida también como Milanesado y que, en aquel tiempo, estaba controlada por las tropas de Carlos I). El derramamiento de sangre era seguro entre ambos contingentes. No obstante, y ante tal número de enemigos, las huestes imperiales prefirieron poner pies en polvorosa (una retirada táctica que se dice, o más bien huida) y refugiarse en las fortalezas y ciudades cercanas.

«Carlos I envió a 25.000 hombres para romper el sitio»

«Las fuerzas imperiales, en inferioridad de condiciones, se replegaron a Lodi, dejando en la ciudad fortificada de Pavía una guarnición de dos mil españoles (la mayoría arcabuceros) y cinco mil alemanes al mando del navarro Antonio de Leyva, un veterano de las campañas del Gran Capitán, que se aprestó para resistir en esa plaza el asalto de los (…) hombres del ejército francés», determinan el periodista Fernando Martínez Laínez y el experto en historia militar José María Sánchez de Toca en su obra «Tercios de España. La infantería legendaria».

A pesar de estar atrincherado en una ciudad fortificada, la situación distaba mucho de ser idónea para Leyva. Y es que, no sólo disponía de un escaso contingente con el que resistir hasta la llegada de refuerzos, sino que la mayoría de sus hombres eran lansquenetes alemanes –mercenarios que no tendrían reparos en abandonar la defensa de Pavía en el caso de no recibir su sueldo periódicamente-.

La bolsa o la vida

Los defensores no tuvieron que esperar mucho para observar los pendones decorados con la flor de lis cortando el horizonte. Concretamente, fue en noviembre cuando Francisco I hizo su aparición frente a la pequeña Pavía con más de 17.000 infantes, una cincuentena de cañones y 6.500 de sus más temibles caballeros acorazados. Pocos días después pusieron sitio a la ciudad y, pólvora en mano, iniciaron un bombardeo constante contra los hombres de Leyva.

Con todo, parece que en aquellas jornadas la suerte estaba del lado de Carlos I, pues ni los soldados ni los proyectiles galos lograron atravesar las murallas hispanas. «Los repetidos ataques a Pavía de las tropas francesas no consiguieron nada salvo acabar con un creciente número de bajas. Además, el mal tiempo y las pésimas condiciones del terreno, cada vez más embarrado, comenzaron a pasar factura entre los sitiadores. Para empeorar las cosas, la artillería comenzó a perder efectividad a causa de la escasez de pólvora, por las dificultades logísticas y la humedad reinante», señalan Juan Vázquez y Lucas Molina en su obra «Grandes batallas de España».

Aquel fue un asedio sangriento en el que los soldados no pidieron cuartel ni clemencia, pues sabían que lo único que obtendrían como respuesta sería una cuchillada. Sin embargo, la valentía y el arrojo de los defensores tenía un límite: el dinero. Y es que, conforme pasaban los días, se acrecentaban las posibilidades de que los lansquenetes, al no recibir sus pagas, se revelaran contra los mandos españoles.

Ante esta difícil situación, los oficiales hispanos no tuvieron más remedio que recurrir a medidas desesperadas. «En Pavía, los mercenarios (…) comenzaban a sentirse molestos porque no recibían sus pagas. Tras repartir la plata obtenida en las iglesias locales, los comandantes españoles empeñaron sus fortunas personales para pagar a los mercenarios. Viendo la situación, los dos mil arcabuceros españoles decidieron que seguirían defendiendo Pavía aún sin cobrar», señalan Vázquez y Molina.

¿Una ayuda suficiente?

Por otro lado, y mientras Leyva hacía frente a base de arcabuz y pica a un contingente casi cuatro veces superior al suyo, Carlos I organizó a marchas forzadas los refuerzos que acudirían en socorro de Pavía y en escarmiento del francés. Su Majestad Imperial constituyó un ejército de 4.000 españoles, 10.000 alemanes, 3.000 italianos, 2.000 jinetes y 16 piezas de artillería. Arma en el brazo y valentía en el zurrón, este ejército partió en enero de ese mismo año hacía Milán bajo el pendón de la Cruz de Borgoña y el águila bicéfala de Carlos I.

«Francisco I se lanzó a la carga dirigiendo a la caballería francesa»

Francisco I, por su parte, también reforzó su ejército con 5.000 mercenarios y 4.500 arqueros franceses al recibir las noticias de la llegada del ejército imperial. No obstante, «sa majesté» gala cometió un error que, a la postre, pagaría a precio de oro. «Francisco I decidió dividir sus tropas (…) en contra de la opinión de sus mandos. Parte de ellas se dirigieron a Nápoles para tomar la ciudad ante la escasa resistencia española», destacan los autores de «Grandes Batallas de España».

Al parecer, el galo no valoró en ningún momento que Leyva o el ejército que venía en su ayuda pudieran hacer frente a su «armée». De hecho, tal era el grado de confianza que tenía en sus soldados, que no abandonó sus posiciones cuando, a principios de febrero, llegó el contingente imperial al mando del marqués de Pescara, Carlos de Lannoy y George von Frundsberg. Fuera por su voluntad inquebrantable, fuera por su orgullo, lo único cierto es que Francisco I se encontró repentinamente entre dos ejércitos: el de la ciudad de Pavía y el enviado por Carlos I –este último en su retaguardia-.

Con todo, la victoria tampoco se planteaba fácil para los imperiales, pues Francisco tenía a sus órdenes un gran número de soldados (aproximadamente 25.000), unos buenos pertrechos y, sobre todo, a miles de los mejores caballeros acorazados de Europa. Unos temibles jinetes que, con la lanza en ristre y con Francia en el corazón, dejaban tras su paso un reguero de muerte y destrucción allí por donde pisaban sus monturas.

Por ello, el galo no lo dudó: se aprestaría a la defensa hasta que el enemigo decidiera atacar. «El monarca francés tenía a su ejército protegido por una doble línea de fortificaciones (una rodeando la ciudad y otra haciendo frente a los imperiales) y decidió esperar el ataque. Sabía que los imperiales andaban escasos de dinero y víveres, y daba por hecho que los sitiados, hambrientos, se rendirían pronto», destacan Laínez y Sánchez de Toca en su obra.

El plan de acción

Así pues, las jornadas fueron pasando entre constantes duelos de artillería hasta el 21 de febrero, día en que los oficiales del ejército de refuerzo decidieron lanzar un ataque contra las líneas francesas. No había otro remedio, pues sabían que, si se limitaban a esperar, sus compañeros en Pavía podían flaquear y rendirse. Únicamente quedaba matar o morir.

«Los arcabuceros españoles decantaron la batalla del lado imperial»

Tras profundas deliberaciones, los asaltantes establecieron un curioso plan de ataque. Durante la noche, un contingente imperial abriría una brecha en las defensas francesas con el mayor sigilo posible. A continuación, el grueso del ejército de Pescara pasaría a través de ese hueco y asaltaría la sección norte del campamento galo.

A su vez, se darían órdenes a Leyva para que, desde Pavía, hiciese una salida con sus hombres y se encontrara cerca del campamento francés con las tropas de Pescara para que, de esta forma, los sitiados pudieran recibir munición y alimentos. Finalmente, y como método de distracción, se estableció que varias unidades de arcabuceros iniciarían un intercambio de disparos con tropas galas en otro punto del campo de batalla.

Comienza la batalla

Establecido el plan de acción, ya sólo quedaba llevarlo a la práctica. «La noche del 23 al 24 de febrero, Pescara envió varias compañías de soldados “encamisados” (así llamados por llevar camisas blancas sobre las armaduras que les permitieran reconocerse en los combates nocturnos) para abrir brecha en los muros de las defensas francesas. Por ahí se lanzó el ejército de Pescara», señalan los autores españoles en su obra «Tercios de España. La infantería legendaria».

Una vez tomada la posición y rotas las defensas, una buena parte del ejército imperial se adentró en territorio francés. «Entraron primero 1.400 caballos ligeros y el Marqués del Vasto con 3.000 arcabuceros (2.000 españoles y 1.000 italianos); tras ellos, lo hicieron la caballería imperial apoyada por el resto de los españoles de Pescara y los alemanes que constituían el grueso, finalmente, los italianos con 16 piezas de artillería ligera», destaca Andrés Más Chao en el volumen titulado «La infantería en torno al Siglo de Oro» de la obra conjunta «Historia de la infantería española».

Sin más visión que la oscuridad de la noche, el contingente imperial avanzó a través del terreno francés con el firme objetivo de repartir todas las cuchilladas posibles a los franceses. Sin embargo, y como era de esperar, el plan tuvo un repentino fallo: los galos advirtieron al poco la presencia del ejército de Pescara.

Corrían las 6 de la mañana cuando, alertados por el ruido, los galos tomaron posiciones alrededor de la parte norte de su campamento. De hecho, las sospechas ante un posible ataque imperial inquietaron tanto a los centinelas que enviaron a una unidad de caballería ligera y a un contingente de infantería suiza para reconocer el terreno.

No habían pasado ni unos minutos cuando esta fuerza se encontró con la vanguardia del ejército de Pescara. «Pronto entraron en contacto la caballería ligera francesa con la española, y los piqueros suizos con los (…) alemanes, que les superaban en número. Los suizos consiguieron apoderarse de varios cañones imperiales antes de entrar en contacto con (…) los alemanes, pero pronto comenzaron a ceder terreno. La lucha fue a muerte», añaden Vázquez y Molina.

De esta forma, en plena noche y con una visibilidad nula debido al precario tiempo que castigaba las tierras italianas, se inició la contienda. Espada contra escudo y pica contra armadura, los franceses lograron en un principio acabar con muchos hombres de Pescara pero, finalmente, la tenacidad imperial se terminó imponiendo y, tajo aquí, sablazo allá, los galos acabaron perdiendo ímpetu y cedieron terreno.

La victoria del arcabuz

Mientras la vanguardia sostenía su propio combate, el grueso de la infantería española -seguida además por una unidad de caballería- recibió órdenes de girar y continuar la marcha hacia el campamento francés, pues era de vital importancia tomar esa posición. Sin atisbo de duda, los soldados iniciaron el camino sin saber que, a unos pocos kilómetros, se ubicaba la principal batería de artillería francesa.

No obstante, no tardaron mucho en descubrirlo pues, en cuanto vieron la primera pica, los galos iluminaron el cielo con los fogonazos de sus cañones, cuyas balas cayeron de forma implacable sobre los españoles. «Las mayores bajas imperiales se sucedieron en esta fase, tal vez unas 500, antes de que los veteranos infantes pudiesen ponerse a cubierto entre las desigualdades del terreno», completan los autores de «Grandes batallas de España».

Tal fue el zarpazo de la artillería francesa que Francisco I se decidió a dar el golpe de gracia a los españoles y, tras embutirse en su armadura, dirigió una devastadora carga sobre estos desafortunados enemigos. El ataque fue de tal virulencia que desbarató totalmente a los jinetes pesados de Pescara y desconcertó a la infantería aliada.

La contienda parecía perdida para el bando imperial. Desorganizados y en inferioridad numérica, poco podían hacer los españoles ante aquellos feroces caballeros de armadura completa. Sin embargo, en ese delicado momento una idea cruzó la cabeza de Pescara. A voz en grito, el oficial ordenó a 1.500 de sus arcabuceros retirarse hasta un bosque cercano a toda prisa y, desde allí, descargar todo el plomo y la pólvora posible contra los jinetes. Para sorpresa de los presentes, los disparos no sólo detuvieron la carga enemiga, sino que acabaron con muchos de los caballistas y desmontaron a tantos otros.

El asalto final

A su vez, y durante este momento de incertidumbre, Leyva sorprendió a Francisco I saliendo de Pavía con todos sus hombres y atacando el flanco francés, lo que permitió a los jinetes españoles reagruparse y lanzarse contra los enemigos con una fuerza renovada. En tan solo unos minutos, la batalla había dado un vuelco del lado imperial y, para desgracia de «sa majesté» gabacha, poco podían hacer ya sus tropas por remediar la situación.

Finalmente las tropas imperiales, apoyadas además por los disparos de los arcabuceros, obligaron a los franceses a poner pies en polvorosa. Con los galos huyendo y la línea de batalla enemiga rota, los soldados del bando imperial no tuvieron más que levantar sus brazos en señal de victoria.

«La derrota francesa fue aplastante. Más de 10.000 muertos y 3.000 suizos prisioneros, que fueron puestos en libertad a condición de no volver a combatir contra Carlos V. El rey Francisco I fue capturado después de que un arcabucero le matara el caballo, y sería trasladado cautivo a Madrid. Las pérdidas imperiales no superaron los 500 hombres contando muertos y heridos, entre éstos últimos el propio marqués de Pescara», finalizan Laínez y Sánchez de Toca.

La curiosa historia del barco militar que fabricaba helados durante la II Guerra Mundial


ABC.es

  • El reparto de miles de litros de helado ayudó a elevar la moral de las tropas estadounidenses que luchaban contra Japón
La curiosa historia del barco militar que fabricaba helados durante la II Guerra Mundial

abc | La curiosa historia del barco militar que fabricaba helados durante la II Guerra Mundial

 

 

En momentos de depresión o baja autoestima, alimentos como el chocolate o los helados son un recurso habitual para tratar de elevar la moral de quien sufre esa apatía. En periodos de conflictos bélicos, donde casi cualquier solución es válida para mantener contentos a los soldados, esta perla de la sabiduría popular no podía ser ignorada por los mandos militares.

De hecho, tal y como podemos leer en el blog «La Aldea Irreductible», el poder reconstituyente del helado fue tomado tan en serio que, en plena Segunda Guerra Mundial, la marina de Estados Unidos construyó un buque, el «Ice Cream Barge», encargado de fabricar y distribuir miles de toneladas de este producto entre los barcos y bases que tenía desplegados en el Pacífico Sur.

Todo comenzó, cuando la cúpula militar buscaba soluciones para los principales problemas que el clima caluroso de la zona y la baja moral causaba entre las tropas. El consumo de helados, habitualmente prescrito por los médicos a los soldados para recuperarse de la fatiga, era una respuesta ideal, ya que atacaba ambos problemas a la vez.

Así, a partir de 1943, se distribuyeron más de 61.000 toneladas de helado deshidratado entre todas las bases militares del Pacífico Sur. Con un poco de agua y siguiendo las instrucciones que indicaba la lata del producto para diluir el polvo, cualquier soldado podía obtener su propio helado de vainilla.

Sin embargo, el secretario de la Marina de los Estados Unidos, James Forrestal, estaba convencido del enorme beneficio de incluir este alimento en la dieta de los soldados. Por ello, decidió dar máxima prioridad a su distribución y, en 1945, se las ingenió para convencer a la Comisión Nacional de Presupuestos para que apoyaran su plan.

Con el millón de dólares que obtuvo, Forrest ordenó construir el barco más insospechado de la Segunda Guerra Mundial: uno destinado única y exclusivamente a la fabricación de helados. Conocido como «Ice Cream Barge», era una barcaza remolcada capaz de producir alrededor de 300 litros de helado cada hora que distribuía por todas las bases del Pacífico Sur.

El «Ice Cream Barge», además de ser la primera heladería flotante y ambulante del mundo, sin duda hizo las delicias de muchos de los soldados, a la vez que les sirvió de cierto apoyo moral mientras combatían en unos campos de batalla muy alejados de su hogar. Un curioso uso de los helados, quizá solo superado por el de los caramelos de chocolate que salvaron la vida de un batallón de marines en la Guerra de Corea.

Francia inventa la arqueología 3D con la excavación de la fragata «Lune»


ABC.es

Blog

  • El barco de la flota del Rey Sol concita innovación tecnológica y prácticas científicas sin precedente en un proyecto nacional de la Drassm

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Hace un año desde el lanzamiento de este proyecto, pero es tan espectacular, está tan cerca (geográficamente solo) de nosotros, que no podemos dejar de contarlo con sana envidia. En Francia se están poniendo las bases de la arqueología subacuática del mañana, de manera científica y sin tener nada que ver con el circo tecno-charlatán de los cazatesoros: El proyecto “Lune” (por la fragata “Luna”, de la flota del Rey Sol) es tal vez el primero de los proyectos arqueológicos del futuro, impresionantes y acompañados de un gran impulso de innovación tecnológica e industria cultural, como veremos ahora mismo. Todo de una sola tacada. ¿Por qué? Porque la sociedad lo demanda. Por lo mismo que aquí en Espejo de navegantes queremos contar las historias de nuestra historia naval, más olvidada que la “Lune” hasta hace poco.

La escafandra 3D

Seamos un poco lunáticos ante la timidez de las propuestas oficiales que han surgido tradicionalmente de España (a pesar de nuestra memorable historia no hemos excavado ni un galeón de Indias o de Manila, ni un buque de Trafalgar, la Invencible o Lepanto). Para ello contaremos esta historia espléndida de nuestros vecinos. Bienvenidos a una excavación 3D, un proyecto de gran complejidad que incluye un documental en el canal Arte para empezar, para que todos puedan compartirlo e ilusionarse, y publicaciones y una tecnología puntera.

La Lune, the Sun King’s Hidden Wreck from Mehdi Tayoubi on Vimeo.

La fragata “Lune” se hundió cerca de Toulon, en noviembre de 1664. Yace a más de 90 metros de profundidad. El barco regresaba de una expedición fracasada a la costa de argelina para luchar contra corsarios berberiscos. Naufragó con cerca de un millar de hombres a bordo, entre ellos muchos soldados heridos, un millar de historias truncadas que hoy podemos intuir y debemos revivir gracias a los intrépidos arqueólogos del Drassm. Con la fragata se hundieron marineros rasos y personas de alto linaje. Bajo la presión del Luis XIV y su corte, que ordenó ocultar la tragedia, el “Lune” fue rápidamente olvidado…

Planos de la fragata "Lune"

El pecio se descubrió en 1993. Lo comparan con una Pompeya submarina y desde octubre de 2012 es objeto de un estudio arqueológico tan excepcional que combina el conocimiento de los arqueólogos y un dispositivo técnico de novela. En colaboración con la Armada, Michel L’Hour, director del DRASSM (la agencia de arqueología subacuática francesa) uno de los arqueólogos más reputados del mundo, ha llevado la historia de este pecio a la vanguardia científica y a la vez a la sociedad gracias a los medios de comunicación. ¿El secreto? ha unido arqueólogos, historiadores, buzos, técnicos 3D y expertos militares: La Operation Lune es una tarea arqueológica que ha requerido y ha logrado la colaboración de numerosos socios públicos y privados.

Un buzo de alta profundidad

(INCISO PATRIO: aquí ni soñamos aún un proyecto que incluya arqueólogos, militares, empresas de tecnología y mucho menos buzos… Los precedentes son penosos. Los buenos amigos de este blog saben que los arqueólogos subacuáticos españoles, que los hay y muy buenos, bucean en la incuria de décadas en lugar del agua de mar, tratan de mantener a flote sus proyectos soñados que nadie en la administración suele escuchar y cada vez tienen más ganas de contarlo y de que se sepa. Entre otras cosas, en Francia vienen de un pasado jacobino y centralista, y en España a los especialistas no se les exige a menudo equipos de buceo autónomo, sino equipos de buceo autonómico, ustedes me entienden… o eso espero).

Como se suele decir, el naufragio de la “Lune” nos proporciona una ventana única al pasado: por estar en aguas profundas, el buque ha estado protegida de los cazatesoros y los daños sufridos por los yacimientos arqueológicos submarinos más accesibles. Guarda en su interior ajuares y vajillas, retrato de la sociedad que iba embarcada, artillería y además es la tumba de más de un millar de hombres, cuyos restos forman parte del pecio. Los arqueólogos tratan de responder a muchas preguntas: ¿Cómo era su vida a bordo? ¿Qué motivó el naufragio? El análisis de estos restos debe proporcionar respuestas a todas ellas.

background

La primera innovación de Michel L’Hour ha sido la creación de “una excavación virtual en 3D” en la que cada objeto aparece recreado en su posición real. Al igual que un simulador de vuelo, con esta herramienta tan puntera se permite a los arqueólogos manipular objetos en el yacimiento sin el riesgo de dañarlos, y pueden ensayar manipulaciones complejas como la recuperación de algunos de los restos.

El objetivo Michel L’Hour’s era utilizar la “Lune” para probar técnicas destinadas a mejorar en el futuro la protección y la exploración de un amplio patrimonio subacuático -se estima que 200.000 sitios arqueológicos alrededor de la costa de Francia metropolitana (no digamos de la española) y 3 millones en todo el mundo-. Su ambición abrir la exploración de yacimientos sin la participación de un buceador humano gracias a la realidad virtual, muy útil sobre todo a gran profundidad. Así se controlarían directamente las pinzas de robots para extraer los artículos y llevarlos a la superficie para su estudio, capa tras capa. Con procedimiento arqueológico intachable, no como Odyssey Marine Exploration hizo con la “Mercedes”, de la que recolectó toneladas de monedas y otros restos en pocas semanas… es decir, con poco cuidado. La tecnología para hacerlo posible parte de una empresa francesa: Dassault Systèmes.

Buceo virtual

Karim Guennoun, de Dassault Systèmes, también ha desarrollado un simulador de buceo, un “traje virtual” que simula en seco el comportamiento del equipo de buceo autónomo real (aquí en España, la broma, si me permiten, sería tener un equipo autonómico de buceo virtual). Con este simulador 3D, Jo Kirsch -el piloto que se ha especializado en este traje de buceo- y todo el equipo trabajan juntos antes de sumergirse de verdad. Así ensayan los distintos enfoques posibles de l inmersión en el lugar del naufragio, o las estrategias que se utilizarán para llevar objetos arriba.

¿Cómo se hace todo esto, este sueño, posible? Submarinos de Comex, el nuevo traje de buceo (el Newtsuit), equipos de imagen virtual 3D diseñados por Dassault Systèmes, varios ROV (Vehículos Operados remotamente), técnicas de buceo específicas de gran profundidad, una iluminación potente y equipos de exploración IFREMER, así como dispositivos de alta tecnología, como el Victor 6000, un robot multi-tarea capaz de descender a una profundidad de seis mil metros, que fue empleado para explorar el Titanic, y resultó decisivo para la búsqueda de la caja de negro del avión Río-París perdido en el Atlántico.

La campana de la "Lune", virtualizada en 3D

En cuanto a los buques utilizados en el proyecto, el “Jason”, fletado por la marina francesa -conviene repetirlo a ver si se oye en España la posibilidad de la colaboración: fletado por la Marina– es un apoyo, para rescate y descompresión, aunque su trabajo habitual es el de recuperación de minas, misiles y cajas negras, o el rescate de los submarinos de la OTAN en peligro. En el centro de la operación, el barco del DRASSM para investigación / estudio, el “André Malraux”, la joya de la corona de la arqueología francesa, diseñado para enviar equipos a lugares más allá del alcance de los buceadores humanos.

sala

Todo esto está ocurriendo en Francia, desde hace más de un año. Por ello, creemos que es posible (y deseable) también en España pensar en la arqueología subacuática al servicio de un patrimonio naval tan grande como único en la historia, el de un país que puso en marcha la primera exploración y navegación global, pero sobre todo al servicio de una sociedad que necesita caminos de innovación, proyectos de referencia científica y tecnológica y también retos plausibles que traduzcan en lugares de encuentro las energías positivas de un país tan dado a los discursos centrífugos. Después del caso “Odyssey”, y a la vista de lo que es posible en nuestro país vecino, sería inconcebible que no pudiera salir de España un proyecto comparable por la pérdida de energía detectada en los alambiques competenciales y las administraciones que ya no cumplirían con su cometido con la vuelta a una situación similar a la de antes de 2007.

¿Pedimos, entonces, la “Lune”? Sí.

Enterrados en posición fetal


El Mundo

Uno de los cuerpos inhumados. |

Uno de los cuerpos inhumados. | CIPAG

No se conocía en España hasta ahora un modelo funerario como el descubierto en una cueva de las afueras de Barcelona: cuerpos inhumados hace 6.400 años siguiendo un rito inédito hasta ahora en estos pagos. Un sorprendente conjunto de inhumaciones lo ha puesto al descubierto en Begues, un pequeño pueblo de montaña situado en la segunda corona metropolitana de Barcelona.

Los restos inhumados de cuatro individuos (un adulto de unos 50 años y 1,55 metros que sufría, al parecer, una severa artrosis vertebral y un tumor óseo; dos adolescentes, y un niño) del Neolítico medio inicial fueron dispuestos en posición fetal, alineados en círculo a un metro de distancia entre sí, reposados en el lado derecho de su cuerpo, encarados a la entrada de la gruta, siguiendo el contorno de la pared norte de la propia cueva. Junto al adulto, se han hallado trozos de animales domésticos muertos y un ajuar fúnebre compuesto por un vaso con dos asas (probablemente, para beber cerveza) y un colgante de hueso bajo su brazo izquierdo con una perforación para sostenerlo.

Práctica de dos siglos

“Para ellos, la posición en la que naces era también con la que te ibas del mundo”, explican los investigadores

anapixel

Calculan los expertos que esta práctica funeraria duró en torno a dos siglos. El sistema aprovechaba un hueco en la superficie de una caverna dedicada en exclusiva al uso fúnebre, pues los residentes “pasaban la mayoría del tiempo en la terraza y el porche de la cueva, que era oscura y tenebrosa”, según los investigadores. Antes de ser inhumados, siempre bien aseados, los cadáveres eran atados con cuerdas en brazos y piernas para, a continuación, ser envueltos con una mortaja.

La manera de inhumar los cuerpos (nunca dejada al azar) era siempre idéntica. Los sujetos eran sepultados en posición fetal, como se estilaba en el Neolítico. “Para ellos, la posición en que naces era también con la que te ibas de la Tierra”, explican los investigadores.

Restos de animales domésticos

El resto de media cabra de unos tres años de edad, hallado sobre el pecho de uno de los cuatro esqueletos humanos, “no era en ningún caso comida”, señalan con cierto misterio los arqueólogos responsables de la excavación. “Cabe pensar que esas piezas animales, no sólo de cabras sino también de terneros, eran más objetos que otra cosa”, explica el arqueólogo Manel Edo, quien está convencido de que los hacedores y beneficiarios de esta manera de sepultar fueron, además, “los primeros en ir a excavar” en la mina de Can Tintoré, en Gavà, en busca de la preciada piedra variscita.

Hoy, transcurridos casi seis milenios y medio desde el conjunto de inhumaciones de Can Sadurní, los restos humanos siguen en la cueva, al alcance del agua de lluvia.

Un accidente hizo posible la conservación de los restos de unos individuos de épocas diferentes que iban siendo colocados, en una suerte de servicio funerario del Neolítico, a medida que avanzaba el intento de necrópolis.

Bendito accidente. Un desprendimiento de piedras desde el exterior de la cueva colapsó la entrada. En consecuencia, se produjo una caída de bloques que provocó que los restos de los sujetos quedasen cubiertos, protegidos.

Modelo funerario diferente

Una mesa y cuatro sillas de camping dispuestas en el interior de la cueva, de tres metros de profundidad y anclada desde hace varios millones de años en una montaña de Begues, configuran una imagen singular para una rueda de prensa, pero la ocasión lo merece: un año después del hallazgo de la figura de cerámica más antigua de la Península Ibérica en la cavidad de Can Sadurní, dos años más tarde del descubrimiento de la cerveza más pretérita de Europa, los arqueólogos han descubierto ahora cuerpos inhumados según un rito funerario de hace 6.400 años que era desconocido hasta la fecha en la península ibérica.

El descubrimiento confirma, según Edo, la existencia de un modelo funerario diferente al de otros lugares “a causa de que aprovecharon las circunstancias de la cueva”. Al mismo tiempo, los investigadores han encontrado restos de una hoguera que podría estar relacionada con los rituales de inhumación de los cadáveres en el Neolítico.

Cuevas vivas

Apostados en un andamio situado dos metros por encima de los restos inhumados hallados, los periodistas comprueban que las cuevas están más vivas de lo que parece. “Los muertos siguen aquí, en la cueva”, señala Edo, el hombre al frente de un equipo que ha empleado 35 años en el yacimiento de la cueva Can Sadurní. Los muertos ya estaban ahí hace un año, a apenas cinco metros de distancia de la célebre figurita de cerámica, conocida como ‘El Encantat de Begues’. Pero nadie lo sabía entonces. La falta de subvenciones por parte de la Generalitat casi deja en el aire el nuevo hallazgo en este lugar de sepultura colectiva neolítica.

De los habitantes del Neolítico en la cueva de Can Sadurní, situada a unos 20 kilómetros de Barcelona, se conocía su afición por los vasos de cerámica y la elaboración de cerveza. El hallazgo ha permitido saber ahora que también eran amigos de los colgantes decorativos, así como de herramientas como hachas y de armas como flechas.

Conjunto de inhumaciones

Edo es el máximo responsable del Colectivo para la Investigación de la Prehistoria y la Arqueología del Garraf-Ordal (CIPAG), artífice de un hallazgo en que ha también ha cooperado el Seminari d’Estudis i Recerques Prehistòriques (SERP) de la Universitat de Barcelona. El arqueólogo pide puntualizar un extremo: “Los esqueletos no fueron enterrados, sino depositados tras haber sido inhumados. Así que no sería correcto decir que estamos ante unas tumbas colectivas, sino ante un conjunto de inhumaciones”.

Las cuevas fueron utilizadas como lugar de entierro colectivo hasta que, hace 4.000 años, los cuerpos empezaron a sepultarse bajo tierra y de forma individual. El arqueólogo zanja su explicación con una broma: “Ojalá pudiera saber la causa de las muertes de los cuatro individuos, pero no se les hizo la autopsia”.

Resuelto el misterio de la estatua egipcia que giraba sola


El Mundo

  • Es una reproducción de Neb Senu, de 24 centímetros, esculpida hacia el año 1800 a.C
  • Se reubicó hace un año en un armario de la planta baja y empezó a rotar sigilosamente
  • El movimiento se debe a las vibraciones del tráfico y las pisadas de los peatones

Estatua de Neb Senu.

Una serie de misterio de la cadena británica ITV ha descubierto a qué se debe el movimiento de una estatua egipcia de 3.800 años de antigüedad, que giraba sola en una vitrina y tenía “perplejos” a los expertos del museo de Manchester.Se trata de la estatua Neb Senu, de 24 centímetros de altura y esculpida hacia el año 1800 antes de Cristo como médium espiritual del alma de un funcionario del antiguo Egipto con ese nombre. Propiedad del museo de Manchester (norte de Inglaterra) desde hace 80 años, la estatua, tallada en serpentina -una piedra de color verdoso casi tan dura como el mármol-, fue reubicada hace un año en un armario de la planta baja y pronto empezó a rotar sigilosamente.

Según ha descubierto la serie “Mistery Map” de la ITV, que investiga historias sin resolver, el misterioso movimiento, que se produce siempre en hora punta, se debe a las vibraciones de tráfico y las pisadas de los peatones cercanos. Este movimiento, en el sentido contrario a las agujas del reloj, a veces rápido y otras lento y que comenzó de repente, ha sido uno de los mayores atractivos para los turistas de Manchester, que no querían perderse cómo la estatua les daba la espalda o los miraba de frente según el momento del día.

anapixel

La serie de ITV encargó a un grupo de especialistas que colocaran sensores debajo del armario en el que se exhibía la estatua para detectar las vibraciones, lo que permitió dar con la explicación definitiva.

El papel de Steve Gosling

El experto Steve Gosling realizó un seguimiento de los movimientos de la figura durante 24 horas, a través de unos sensores que colocó debajo del mueble que exhibía la obra. “La vibración detectada es una combinación de diferentes fuentes como autobuses que están en el exterior o pisadas de peatones en la calle abarrotada de gente”, explicó Gosling. Según dijo, la forma convexa de la base de la estatua hace que sea “más susceptible” a las vibraciones que las que tienen una base plana.

A través de los sensores, Gosling descubrió que, hacia las seis de la tarde, había un pico en las vibraciones que coincidía con el movimiento propio de ese momento -hora punta en el Reino Unido– mientras durante la noche la estatura dejaba de girar. La figura iniciaba no obstante su misterioso baile a las siete de la mañana del día siguiente, hora en que de nuevo se registraban vibraciones al despertar la ciudad. Antes de que se resolviera el enigma, varias hipótesis místicas intentaron explicar el extraño movimiento de Neb Senu.

Por ejemplo, la egiptóloga Anna Garnett atribuía el movimiento a una “fuerza más allá de lo físico”, mientras que el estudiante Yulan Li lo describía como “una señal de magia”.

Mengs, el embajador del clasicismo


ABC.es

  • Mañana se inaugura en la Real de San Fernando la exposición «Anton Raphael Mengs y la Antigüedad»

ABC | Obras de Mengs, publicadas por Azara

Anton Raphael Mengs (1728-1779), pintor de cámara de Carlos III, puso su corazón y casi toda su vida al servicio de la Antigüedad. Representante muy principal de la estética neoclásica en Europa, fue, además de pintor, pedagogo, teórico, coleccionista e incluso arquéologo. Para él, todo estaba en la Grecia clásica y solo volviendo a ella el arte tenía sentido.

Para Mengs, los artistas griegos habían alcanzado la perfección, y la imitación de sus obras era el único camino para la excelencia absoluta. En 1761 llegó a Madrid, y colaboró en la decoración y embellecimiento del Palacio Real y del Palacio de Aranjuez, a la vez que su voz era muy tenida en cuenta en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que sería miembro honorario.

Su pasión por el clasicismo le llevó a realizar una auténtica cruzada. Trató con cortes y con gobiernos, con las autoridades eclesiásticas, con ducados y con condes, con nobles de aquí y de allá (principalmente italianos), para conseguir las licencias que le permitieran realizar los vaciados en yeso de toda escultura de origen griego que se encontrara a mano.

Gran donación

Reunió una gran cantidad de vaciados y los trajo a España, y se los donó a la de Real de San Fernando para que sirvieran de ejemplo pedagógico para los alumnos que aquí se entregaban al estudio de las bellas artes. Esa colección, además de algunos bocetos del propio pintor, es el eje de la exposición «Anton Raphael Mengs y la Antigüedad» que, organizada por la Fundación Mapfre y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se inaugura este miércoles en la propia sede de la Academia.

Según Almudena Negrete, comisaria de la muestra, Mengs «invirtió en este proyecto casi todas sus energías físicas y económicas para conseguir esas licencias que hicieran posible la realización de los vaciados». Incluso, se estableció un plan, coordinado por el pintor Francisco Preciado de la Vega, para que los vaciados viajasen de la mejor manera posible entre el puerto de Civitavecchia, situado a ochenta kilómetros al noroeste de Roma, y el puerto español de Alicante. Primero se pensó en usar buques de la Armada Real que hacían el viaje entre Italia y España pero, finalmente, hasta se eligió un barco, el Santísima Concepción, elegido a propósito para la singular empresa.

Estos vaciados, hoy por hoy muy frágiles y vulnerables, responden, según los organizadores, « los ideales estéticos y las teorías del Neoclasicismo que tanto Mengs como su amigo Winckelmann, exponían en sus obras y escritos», como el propio Mengs plasmó en su libro «Reflexiones sobre la belleza».

Los artistas griegos fueron, como dijo Diderot, los apóstoles del buen gusto, y Mengs se convirtió mediante esta singular colección de vaciados, en su mejor embajador ante la España de Carlos III que se asomaba intensamente a la Ilustración.