«Bestias nazis», los verdugos más sádicos del Tercer Reich


ABC.es

  • Jesús Hernández rememora en su nuevo libro las espeluznantes actividades de cinco de los sirvientes más sanguinarios del Führer

Amon Göth prepara su rifle para disparar sobre los prisioneros

Sadismo, crueldad, y, sobre todo, una frialdad imposible de entender. Sin duda, estos son los atributos que asaltan la mente cuando se piensa en los soldados que, a las órdenes de Hitler, jugaron con la vida de cientos de miles de personas durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, se quedan cortos a la hora de definir a insignes nazis como Amon Göth –un capitán de las SS que practicaba puntería a diario con los prisioneros del campo de concentración que dirigía- o Ilse Koch –acusada de fabricar lámparas con la piel de decenas de judíos-. Si algo ha demostrado la Historia, es que la brutalidad del ser humano puede ser infinita.

A lo largo del tiempo se han ido diluyendo los crueles actos de infamia protagonizados por varios de estos alemanes que, sintiéndose privilegiados por portar la calavera de las SS, daban rienda suelta a sus más sádicas fantasías. Pero, en un intento de luchar contra este olvido, el historiador y periodista Jesús Hernández acaba de publicar «Bestias nazis. Los verdugos de las SS» (editado por «Melusina»), una excelente obra en la que narra, entre otras cosas, las crueles prácticas llevadas a cabo por cinco de los oficiales más sanguinarios de Hitler durante el Holocausto.

Así pues, Hernández nos transporta a un mundo -el de los campos de concentración- en el que la vida de un prisionero valía menos que la de un animal de compañía, y en donde, por muy extraño que parezca, la muerte no era el peor de los destinos. Y es que en estos recintos acechaban desde temibles seres enfundados en uniformes que gozaban torturando durante semanas -y hasta el último aliento de vida- a los cautivos hasta, incluso, extravagantes doctores nazis que practicaban inconcebibles y mortales experimentos en personas vivas.

Tres señores de la muerte

Uno de los primeros señores de la muerte que plasma Hernández en «Bestias nazis. Los verdugos de las SS» es Amon Göth, el popular comandante del campo de concentración de Plaszow (ubicado en Polonia) que fue retratado por Spielberg en la película «La lista de Schindler». Este cruel oficial vino al mundo en 1.908 y, con apenas 23 años –tan sólo 5 después de unirse a los nazis- se convirtió en miembro de las SS.

Göth no tuvo que esperar mucho para poder demostrar su crueldad, de hecho, una de sus primeras oportunidades le llegó cuando tenía poco más de treinta años y recibió la orden de destruir el barrio judío que los alemanes habían creado en Cracovia. Así, corría 1.943 cuando acabó en plena calle, y junto a sus hombres, con la vida de más de 2.000 personas en tan sólo dos días y envió a campos de concentración y exterminio a otras 10.000.

«”Bestias nazis” narra la vida de los nazis más crueles del III Reich»

Pero por lo que se haría desgraciadamente famoso este nazi sería por dirigir con puño de hierro el campo de concentración de Plaszow durante más de dos años. Ese breve periodo de tiempo le valió para ganarse el apodo de «El verdugo» pues, entre otras cosas, gozaba golpeando a mujeres hasta la muerte o asesinando, al azar, a diferentes reos sólo por diversión. A su vez, consiguió que su nombre quedara rubricado en las páginas de la Historia por practicar puntería con un rifle de francotirador indiscriminadamente sobre los cautivos del lugar.

Con todo, el autor también tiene tiempo, a lo largo de las 500 páginas que abarca su obra, para contar historias como la de Oskar Dirlewanger, el conocido con el sobrenombre del «Verdugo de Varsovia». «Nacido en la ciudad bávara de Wurzburgo en 1895, luchó en la Primera Guerra Mundial, siendo herido y condecorado. Tras la guerra, Dirlewanger se doctoró en Ciencias Políticas y en 1923 se afilió al partido nazi. Aunque trabajaba como maestro, su vida era muy desordenada; dado a la bebida y a los escándalos públicos, acabó condenado por violar a una menor en 1934, reincidiendo en cuanto salió en libertad. Sus contactos en las SS le rescataron y fue enviado a España, a luchar en la Legión Cóndor. En 1939 alcanzó una posición destacada en las SS, lo que le permitió continuar impunemente con sus tropelías», destaca Hernández en declaraciones a «ABC».

«En 1940 se le encargó la creación de un batallón formado por cazadores furtivos convictos. La unidad acabó aceptando delincuentes acusados de delitos graves. En 1941 fue empleada en Rusia para luchar contra los partisanos, en donde sus miembros pudieron dar rienda suelta a sus impulsos criminales. El batallón fue enviado a la región de la ciudad polaca de Lublin, convirtiéndola en escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Los hombres de Dirlewanger también serían empleados en la represión del levantamiento de Varsovia en 1944, cometiendo aún mayores excesos, como la irrupción en un hospital en donde los pacientes fueron acribillados en sus camas y las enfermeras violadas y asesinadas. Al acabar la guerra, Dirlewanger fue capturado por los franceses, quienes lo entregaron a unos soldados polacos para que se tomasen cumplida venganza. Al parecer, éstos le torturaron durante varios días, acabando con su vida en torno al 4 de junio de 1945», sentencia el experto.

Otro de los hombres a los que Hernández dedica un centenar de sus hojas es al sanguinario Josef Mengele, un cruel doctor nazi cuyos sádicos experimentos le convirtieron en el terror de los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. Este médico solía asesinar a parejas de gemelos de corta edad creyendo que, mediante sus cuerpos, podría descubrir el secreto de la clonación humana. A pesar de todo, Mengele no llegó a pagar por sus crímenes, pues murió en extrañas circunstancias tras escapar de las autoridades aliadas.

Dos ángeles del infierno

Sin embargo, la crueldad desmesurada que se ejercía contra los presos en los campos de concentración nazis no fue, ni mucho menos, una práctica exclusiva del género masculino. Así, es imposible no estremecerse ante los actos realizados por personajes como la bella Ilse Köhler (llamada la «Zorra de Buchenwald»).

Esta alemana llegó al mundo en 1.906 y, a una corta edad, quedó fascinada ante los hombres uniformados de las SS, por lo que no dudó en solicitar el carnet del NSDAP. De cabellos pelirrojos, ojos verdes y una extrema sensualidad, Ilse contrajo matrimonio a los 31 años con Karl Koch, comandante del, en ese momento, recién construido campo de concentración de Buchenwald. Por ello, la feliz pareja decidió, como era habitual, habitar una de las casas cercanas a la prisión.

«Karl Koch vertía asfalto fundido en el ano de los prisioneros judíos»

Una vez en el campo de concentración, Ilse gozaba dando largos paseos a lomos de su caballo y exhibiendo su sensualidad ante los presos. Sin embargo, no dudaba en acabar cruelmente con la vida de aquellos que alzaran la vista para mirarla. A su vez, fue acusada de asesinar y despellejar los cadáveres de cientos de presos para fabricar objetos cotidianos como libretas o pantallas para lámparas.

Con todo, la «Zorra de Buchenwald» no era el único ángel de la muerte que rondaba los campos teñidos con la sangre de los presos. «En el libro también explico la vida de Irma Grese, la “Bella Bestia”. Nacida en 1923, su infancia feliz se vio truncada por el suicidio de su madre y el distanciamiento con su padre. Tras abandonar los estudios, y trabajar en una granja y en una tienda, fue enfermera en un hospital de las SS, en donde se vio imbuida de la ideología nazi. De ahí pasó al campo de concentración de Ravensbrück como guardiana, siendo destinada después a Auschwitz-Birkenau», añade Hernández en «Bestias nazis. Los verdugos de las SS».

«Pese a su juventud, apenas 20 años, acumuló poder rápidamente, teniendo a su cargo más de treinta mil prisioneras. Con ellas cometería todo tipo de excesos, combinando violencia y un erotismo perverso. A las más jóvenes las azotaba en los pechos hasta descarnarlos, o bien las convertía en amantes suyas para enviarlas después a la cámara de gas. A las embarazadas les ataba las piernas juntas en el parto y asistía a su muerte, visiblemente excitada», destaca el autor.

Finalmente, las sanguinarias prácticas de Irma se encontraron con la justicia aliada una vez acabada la II Guerra Mundial. «En 1945 regresó a Ravensbrück y de ahí pasó al campo de Bergen-Belsen, siendo capturada por los británicos. Fue sometida a juicio, en donde se mostró como una nazi fanática. Su atractivo físico, que contrastaba con la fealdad de las otras guardianas acusadas, le llevó a ser bautizada por la prensa sensacionalista como la “Bella Bestia”. Grese eludió cualquier responsabilidad en los crímenes de los que se la acusaba y aseguró que se había limitado a cumplir con su obligación. Fue sentenciada a muerte y ejecutada en la horca el 13 de diciembre de 1945. Sus últimas palabras al verdugo fueron Schnell! (¡Rápido!)», sentencia el autor español.

«En ningún caso han de caer en el olvido las torturas cometidas por los nazis»

-¿Cuál de las historias le ha impactado más?
-Lo que más me ha impactado es la absoluta normalidad que presentaban cuatro de los cinco personajes protagonistas antes de adquirir responsabilidades por su adscripción al nazismo. Da escalofríos ver como personas normales, con ocupaciones normales, con un comportamiento normal, pasan a actuar con ese sadismo desmesurado, lo que arroja inquietantes interrogantes sobre la naturaleza humana. ¿Cuántas de las personas con las que nos cruzamos por la calle podrían convertirse en psicópatas si de pronto detentasen el poder absoluto sobre sus semejantes? Igual que una circunstancia concreta puede convertir a alguien en un héroe sin habérselo propuesto, también puede convertirlo en un demonio.
-En su libro narra todo tipo de atrocidades realizadas en los campos de concentración ¿Cree que las torturas nazis deben caer en el olvido?
-En ningún caso han de caer en el olvido las torturas cometidas por los nazis, lo que ha de servir para tener presentes los abusos inmanentes a cualquier régimen totalitario. Corremos el peligro de pensar que esos excesos son cosa del pasado, cuando están ocurriendo actualmente. Hay países con presencia en los organismos internacionales en los que los disidentes son encarcelados, o se decreta su muerte civil. No habrá campos de concentración como en la Alemania nazi, pero el principio es el mismo; quien no se somete al régimen, es expulsado de la sociedad. Las torturas son la expresión más terrible de ese aplastamiento del individuo por parte del Estado, pero hay muchas maneras de coaccionar y ahogar la libertad sin llegar a esos extremos, aunque igual de efectivas. Es fácil condenar el nazismo, cumpliéndose aquello de “a moro muerto, gran lanzada”, pero es más difícil condenar esos abusos hoy día, cuando intervienen sobre todo intereses económicos, lo que denota una gran hipocresía.
-¿Cuál es la tortura nazi que no podrá olvidar jamás?
-En mi libro aparece un amplio catálogo de torturas llevadas a cabo por las SS, pero la que más me estremeció fue la consistente en verter asfalto fundido en el ano de un prisionero judío, llevada a cabo por el comandante del campo de concentración de Buchenwald, Karl Koch.
-¿Y el personaje más sádico?
-Sin duda, Martin Sommer, ayudante de Karl Koch en Buchenwald. Las torturas que practicaba con los prisioneros no serían superadas por el peor asesino en serie. Incluso disponía de una especie de cascanueces con el que reventaba el cráneo de los desgraciados que caían en sus manos. También podía introducir los testículos del prisionero alternativamente en agua hirviendo y helada hasta que se deshacían. Los que estaban en las celdas debían permanecer en pie todo el día sin moverse, si no querían ser apalizados. También podía entrar y matarlos a golpes con una barra de hierro. Igualmente, a Sommer le gustaba asesinar por la noche a un prisionero con una inyección letal, colocarlo debajo de su cama y dormir tranquilamente. Sería difícil encontrar un criminal nazi peor que él.
-En su libro aparecen también las historias de varias mujeres. ¿Cómo calificaría su papel? ¿Llegaban a tener el mismo grado de sadismo que sus compañeros masculinos?
-Las mujeres tuvieron un papel secundario en el aparato represivo nazi, pero cuando tuvieron oportunidad de demostrar su brutalidad contra los prisioneros, no sólo igualaron, sino que superaron a sus compañeros masculinos. Resulta desconcertante que algunas de las guardianas más crueles y sádicas, como Dorothea Binz, Maria Mandel o la propia Irma Grese, apenas superasen los veinte años. Pese a tratarse de mujeres tan jóvenes, eran respetadas e incluso temidas por sus propios compañeros, que quedaban impresionados al contemplar su comportamiento brutal.
-¿Cómo es posible que, personas aparentemente normales, jugaran con la vida de miles de seres humanos de la forma en que lo hicieron?
-Jugando a psicólogo, creo que ahí funcionó lo que se conoce como “marcos de referencia”. En los campos nazis, lo normal era tratar brutalmente a los prisioneros, no sólo estaba aceptado, sino que se prescribía ese tipo de comportamiento para mantener el orden y la disciplina. Los que no estaban dispuestos a actuar así ya habían sido eliminados durante el proceso de selección. Así pues, muchos guardianes interpretaban que ese era su “trabajo”, que eso era lo que esperaba de ellos. También se les inculcaba que los prisioneros eran enemigos del Reich, lo que acababa de disipar sus dudas. Pero en los casos que trato en mi libro, se fue mucho más allá de esa brutalidad aceptada; el cómo fue posible que unas personas normales acabaran comportándose como auténticos psicópatas requiere una explicación para la que no tengo respuestas.
-¿Diría que el régimen nazi favoreció que estos individuos se convirtieran en “bestias”?
-Si se refiere a que al régimen nazi le interesó convertirlos en bestias, paradójicamente diría que no. Al menos en teoría, las SS buscaban tener en sus filas ejecutores fríos y desapasionados, capaces de aplicar castigos de manera mecánica e impersonal, no psicópatas que en cualquier momento podían llegar a actuar por libre. Aun así, las SS miraban hacia otro lado cuando alguien conseguía buenos resultados aunque sus métodos no fueran ortodoxos, por así decirlo. Las SS presentan muchas contradicciones, y ésta es una de ellas.
-¿Cuánto tiempo ha tardado en finalizar este libro?
-Han sido dos años de intenso trabajo, que ha tenido su plasmación en la obra. Los que han leído el libro coinciden en señalar ese esfuerzo, que se percibe en la gran cantidad de información que se ofrece a lo largo de sus casi quinientas páginas.
-¿Qué fuentes ha utilizado a la hora de informarse sobre estas “bestias” nazis?
-Puedo decir que he analizado la práctica totalidad de trabajos existentes sobre estos personajes. No obstante, me ha llamado la atención las lagunas existentes todavía, a día de hoy, sobre casi todos ellos, así como la profusión de datos contradictorios. Eso me ha obligado a realizar un concienzudo trabajo para contrastar todos los datos que ofrezco en el libro, apuntando la hipótesis más probable cuando no he tenido la certeza de su veracidad.
-Con el paso de los años, parece que Alemania se ha fijado el objetivo de acabar con el recuerdo del nazismo en su país (por ejemplo; en Berlín se voló el búnker de Hitler y no existen muchos museos sobre el tema). ¿Cree que esta política es aceptable?
-Creo que ya se está dando el fenómeno contrario. Hace unos cinco años que, por ejemplo, se colocó un panel informativo sobre el emplazamiento del búnker de Hitler, se están recuperando refugios antiaéreos, se celebran exposiciones sobre el nazismo y se producen películas y series de TV sobre este período. Incluso ha tenido mucho éxito en Alemania la novela “Ha vuelto”, en la que Hitler resucita en 2011 para convertirse en una estrella de Youtube. Eso demuestra que la política anterior fue un error, que la gente quiere saber lo que pasó entonces para poder asimilarlo y mirar hacia adelante. Creo que esa es la mejor manera que tienen los alemanes de superar ese trauma histórico.
-Después de casi una veintena de libros publicados… ¿Cuál es el siguiente reto de Jesús Hernández?
-No me da tiempo a plantearme retos, sino que los proyectos parece que me salen al paso, da la sensación que ellos me eligen a mí y no yo a ellos, y así ha venido siendo hasta ahora. Ahora estoy trabajando en dos nuevos proyectos que espero que vean la luz a lo largo del año próximo. Aunque sólo puedo adelantar que se centran en el período del Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial, tratan también de temas de los que apenas existe bibliografía en español. Creo que con los libros que he venido publicando, he contribuido modestamente a cubrir algunos huecos importantes en el análisis de estos apasionantes períodos históricos.
No obstante, creo que el reto al que hay que hacer frente es el cambio radical que se está dando en el mundo editorial. Todo está cambiando muy deprisa, con la crisis económica que sufre el sector, la irrupción del ebook, la piratería, las nuevas formas de ocio… Mi reto, y el de todos los autores, es captar hacia dónde vamos y tratar de adaptarme lo más rápido posible; por el momento, mi penúltimo libro lo concebí para editarlo directamente en ebook. En unos años, el negocio editorial habrá cambiado por completo, por lo que hay que intentar adelantarse a esa nueva realidad.

Un espectacular paseo sobre la superficie de Marte


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  • Un fantástico vídeo de la sonda Mars Express muestra un mapa topográfico casi completo del Planeta rojo

Pulse para ver el video

Desde el volcán más alto al cañón más profundo, de los cráteres de impacto a los antiguos lechos de ríos y corrientes de lava, este vídeo realizado con datos de la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) recorre los impresionantes paisajes de Marte vistos desde el aire.

La Mars Express fue lanzada el 2 de junio de 2003 y llegó al Planeta rojo seis meses y medio después. Desde entonces, ha orbitado ese mundo casi 12.500 veces, proporcionando a los científicos imágenes y datos recogidos por un conjunto de instrumentos científicos sin precedentes.

Los datos se han utilizado para crear un modelo topográfico digital de la superficie casi global del planeta, proporcionando una visualización única que permite a los investigadores adquirir una nueva y sorprendente información sobre la evolución del Planeta Rojo, según informan desde la ESA.

Las imágenes de esta película fueron tomadas por la Cámara Estéreo de Alta Resolución y el vídeo fue publicado por el Centro Aeroespacial Alemán DLR , como parte de los diez años de celebraciones de la Mars Express en junio de 2013. La ESA lo ha escogido como imagen de la semana.

Un estudio revela por qué los dinosaurios eran enormes


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  • Tenían articulaciones más blandas que los mamíferos terrestres, según la reciente investigación de la Richard Stockton College de Nueva Jersey.
Un estudio revela por qué los dinosaurios eran enormes

EFE | Maqueta de un diplodocus

Los dinosaurios más grandes eran capaces de crecer tan alto porque tenían articulaciones más blandas que los mamíferos terrestres, según la reciente investigación de la Richard Stockton College de Nueva Jersey.

A diferencia de otras osamentas, que empiezan a desmoronarse bajo el empuje del exceso de peso, el equipo de científicos cree que la diferencia en la capacidad de crecimiento reside en las articulaciones entre los huesos.

El equipo examinó los huesos pertenecientes a diferentes mamíferos, y los comparó con los huesos de dinosaurios. También analizaron los huesos pertenecientes a las aves y los reptiles que se cree que son descendientes de los dinosaurios, según informa «The Daily Mail»

Los autores midieron la anchura de los extremos de los huesos del muslo y el brazo en mamíferos. Estas anchuras, y las distancias entre los distintos puntos sobre los extremos de los huesos, ayudaron a reconstruir la zona de las articulaciones entre los huesos, según cuenta «Foxnews.com»

Los investigadores creen, de esta manera, que las capas adicionales de cartílago que conecta los huesos de dinosaurios permitieron sus esqueletos para tener más peso y no ceder bajo su propio tamaño.

‘El Expolio’, de El Greco, enriquece temporalmente las salas del Prado


El Mundo

  • La obra, procedente de la Catedral de Toledo, ha sido restaurada
'El Expolio ' de El Greco, exhibido en el Prado después de su restauración. Efe

‘El Expolio ‘ de El Greco, exhibido en el Prado después de su restauración. Efe

Poco antes del pasado verano, ‘El Expolio’ llegó al Prado para su investigación y posterior restauración en los talleres del museo, con motivo de la celebración el próximo año del cuarto centenario de la muerte del artista, organizado por la Fundación El Greco 2014. Con motivo de este aniversario se están llevando a cabo obras de acondicionamiento en la sacristía de la Catedral, por lo que hasta que estas intervenciones no finalicen, lo que previsiblemente será en diciembre, la obra permanecerá en la sala 9B del Prado junto a ‘La coronación de la Virgen’, ‘La Resurrección de Cristo’, ‘La Anunciación’, ‘La Crucifixión’, ‘Pentecostés’ y cerca de ‘La Trinidad’.Tras un estudio previo, la obra fue trasladada al Prado para su documentación técnica y restauración. “Y ahora estamos encantados de poder ver esta obra magnífica y estupendamente conservada”, que ha recuperado “toda su fuerza y esplendor artístico. Sigue siendo igual de impresionante que cuando la pintó El Greco, resaltando su fantasía y habilidad creadora”, en opinión del director adjunto del Prado, Gabriele Finaldi.

Según el restaurador Rafael Alonso, por cuyas manos han pasado ya numerosas pinturas del pintor cretense, la obra se encontraba en un estado de conservación “excepcional”. El montaje del lienzo que realizó El Greco ha ayudado a preservar la obra de inclemencias. Además, el hecho de que siempre se haya mantenido en el mismo ambiente ha hecho innecesarias intervenciones que hubieran perjudicado el relieve y la calidad de las pinturas originales.

Estudio y limpieza

“El Greco utilizaba, por su gran calidad y dimensiones, una tela que se usaba para hacer manteles”, ha recordado Rafael Alonso, cuya intervención ha consistido básicamente en la reintegración y consolidación cromática de levantamientos y pequeñas pérdidas en el borde inferior. Tras estos trabajos, se llevó a cabo una limpieza que ha permitido recuperar el equilibrio de las luces y las sombras, “mejorando las relaciones espaciales y cromáticas y, con ello, la visión global de la composición”.

“Al cabo de los siglos, los barnices se habían alterado y eso hacía que la pintura tuviese aspecto plano; los colores estaban amortiguados por una pátina que ensuciaba el cuadro”, comentó el restaurador, que valoró el trabajo como “delicado”, ya que la limpieza de una obra “es lo más difícil”. Según se fueron bajando el nivel de los barnices, “se veía cómo la luz lateral iba definiendo los planos de la composición”, ha destacado Rafael Alonso, quien comentó que la exhibición de la pintura junto a la reflectografía infrarroja y la radiografía de la pintura permiten apreciar que el pintor no tuvo arrepentimientos.

“No realizó cambios sustanciales en la composición inicial, lo que indica que concibió una idea general que fue cuidadosamente trabajada de antemano”, ha señalado el restaurador, quien destacó el juego de luces y color utilizado “con gran maestría” por el artista.

Por su parte, para Leticia Ruiz ‘El Expolio’ supuso la primera oportunidad que tuvo El Greco de hacer algo grande tras su llegada a España, y supuso un punto de inflexión en su trayectoria. Cuando el artista llegó a nuestro país, era “un pintor maduro”, de gran complejidad formativa, que decidió irse de Venecia a Roma y posteriormente a España, donde se vinculó con El Escorial y con Toledo. “Allí tuvo oportunidad de demostrar que era un pintor que dominaba la técnica veneciana y el óleo sobre lienzo. Recuperó la riqueza y suntuosidad del color veneciano con una idea de composición que se vincula con el mundo bizantino del que procedía”, advirtió.

El deán de la Catedral de Toledo, Juan Sánchez, ha recordado en su intervención que, inicialmente, el Cabildo no quería que el cuadro saliera de la sacristía, pero, aseguró, se dieron cuenta de que el Prado “era el único que podía restaurar la obra”.

Río Salado, 1340: cuando Castilla frenó el avance musulmán en tierras de Tarifa


ABC.es

  • En 1.340, las tierras gaditanas vieron como el ejército cristiano aplastaba el último intento islámico de dominar la Península

Río Salado, 1340: cuando Castilla frenó el avance musulmán en tierras de Tarifa

Cuadro de la Batalla del Río Salado que se exhibe en el Real Monasterio de Guadalupe

Con espada, lanza, escudo, y un deseo ciego de detener el avance enemigo a través de la Península Ibérica. Así combatieron en 1340 los casi 22.000 soldados del ejército castellano que –con ayuda portuguesa- lograron derrotar en las gaditanas orillas del rio Salado a un ejército musulmán tres veces superior en número. Aquella jornada, además, los cristianos no sólo lograron alzarse con una victoria que parecía imposible, sino que también aplastaron el que, a la postre, sería el último intento africano de reclamar para sí las tierras de los diferentes reinos españoles.

La Península Ibérica atravesaba entonces tiempos duros en los que dos culturas se disputaban su soberanía a base de mandobles y sangre. Así, por un lado se encontraban los musulmanes –que habían tomado la mayoría del territorio hispánico con sus ejércitos y estaban asentados en él desde hacía cinco siglos-; y por otro empezaban a cobrar fuerza los reinos cristianos –los cuales, desde el año 722, se habían propuesto retomar la totalidad de la entonces primitiva España desde el norte-. Se vivía, en definitiva, el periodo de la Reconquista.

Los benimerines toman el poder

El paso de los siglos trajo consigo la expansión de los cristianos, que, batalla tras batalla, avanzaron a través de la estepa castellana ganando terreno a los musulmanes. Sin embargo, hubo que esperar nada menos que hasta 1212 para que la Reconquista llegara a su punto álgido en una batalla que marcó la decadencia del imperio almohade (la dinastía marroquí que dominaba el norte de África y el sur de España).

«Tras la decisiva victoria de las Navas de Tolosa en 1.212 los almohades perdieron el control sobre el sur de la Península y se replegaron al norte de África, dejando tras de sí un conjunto de desorganizadas taifas que fueron conquistadas por los reinos cristianos entre 1.230 y 1.264 (…). Tan sólo el reino nazarí de Granada logró mantenerse independiente (…). Por aquel entonces, Granada comprendía las actuales provincias de Granada, Almería y Málaga, más el istmo y peñón de Gibraltar», afirman Juan Vázquez y Lucas Molina en su obra «Grandes batallas de España».

Tal fue la derrota de 1212, que el imperio almohade no pudo en los años siguientes defenderse de los benimerines, unas tribus bereberes que, como buscaban desde hacía años, acabaron con ellos y tomaron el control del norte de África. Sin embargo, parece que esta parcela de territorio pronto se hizo pequeña para sus nuevos conquistadores, ya que, a finales de siglo, declararon la guerra santa a los cristianos y pusieron los ojos sobre su siguiente objetivo… la Península Ibérica.

La llegada a Tarifa

Así, y todavía con una Reconquista que finalizar, los reinos cristianos tuvieron que hacer frente a estos nuevos y numerosos enemigos a partir del año 1300. La situación terminó de recrudecerse cuando, en 1339, Abu-I-Hasan –el rey benimerín-, arrebató con su flota las aguas del estrecho de Gibraltar a Castilla. Esta derrota supuso un severo golpe para los cristianos, pues permitió a los musulmanes desembarcar en el sur de la Península y, a su vez, enviar a tierras españolas todos los refuerzos que desearon sin ninguna oposición.

Lejos de detenerse, los benimerines aumentaron su poder aliándose con el reino nazarí de Granada y, a mediados de septiembre, iniciaron la marcha hacia la ciudad cristiana de Tarifa, la cual sitiaron. La lucha musulmana contra el infiel llamaba de nuevo a la puerta de los reinos cristianos (encabezados por Castilla y Aragón). Por ello, y ante lo desesperado de la situación, el rey castellano Alfonso XI decidió poner fin a la situación haciendo uso de la táctica que mejor conocía: la guerra.

«Digno competidor iba a encontrar (el rey benimerín) en el joven y fogoso Alfonso XI (…) Guerrero nato, se decía de él que ni un solo día podía vivir sin guerra y que cuando no la tenía con los hombres la buscaba con las grandes alimañas de las sierras y las breñas o tomaba parte muchas veces sin darse a conocer en las justas y torneos», destaca el ya fallecido experto en historia Ambrosio Huici Miranda en su libro «Las grandes batallas de la Reconquista durante las invasiones africanas».

Los ejércitos se encuentran

Sin dudarlo, Alfonso XI ordenó preparar a sus soldados para encontrarse con el ejército musulmán que asediaba Tarifa, el cual había recibido también tropas de refuerzo de Yusuf I, rey nazarí de Granada. No obstante, y ante la descomunal fuerza enemiga, el castellano solicitó ayuda a su suegro, el rey Alfonso IV de Portugal. Con todo, el tiempo jugaba en contra de los cristiano, ya que, con cada jornada de retraso en la organización, se corría el riesgo de que las máquinas de asedio enemigas acabaran con las murallas de la ciudad gaditana.

Por ello, el ejército cristiano forzó la marcha hasta que, casi extenuado, llegó a finales de octubre de 1340 las orillas del río Salado –un pequeño arroyo de unos siete kilómetros de longitud ubicado cerca de la ciudad de Tarifa-. Una vez allí, la vista del contingente musulmán encogió por breves momentos el corazón de los soldados. Y es que, a las puertas de la urbe, se agolpaban nada menos que entre 60.000 y 80.000 enemigos, un ejército formado en su mayoría por lanceros a pie, ballesteros y los temidos jinetes ligeros mahometanos –de gran versatilidad en el combate-.

Mientras, la potencia del contingente aliado se hallaba principalmente en su experimentada caballería pesada. «El ejército castellano se componía, según la “Crónica de Alfonso XI” (…) de ocho mil jinetes y doce mil infantes, y que el rey de Portugal no llegó más que con mil caballeros (…). Los defensores de Tarifa no podían ser mucho más de otro millar, dado el reducido perímetro de la plaza (…). Parece, por lo tanto, muy razonable calcular que el total de los soldados de los dos Alfonsos no pasaría de 22.000», añade Miranda en su obra.

Se inician los preparativos

Frente a frente, y solo con el río Salado entre ellos, los mandos de ambos ejércitos empezaron a situar sus tropas sobre el improvisado tablero en el que se había convertido la tierra de Tarifa. Así, los musulmanes decidieron quemar sus máquinas de asedio para evitar que fueran capturadas y, tras dividir sus tropas en dos campamentos, se posicionaron para plantar cara a las fuerzas combinadas. Por su parte, Alfonso XI sorprendió a sus enemigos al lograr que 5.000 de sus hombres (4.000 infantes y 1.000 jinetes) rompieran de improviso el cerco que había alrededor de la ciudad y entraran en Tarifa para reforzar a sus extenuados defensores.

En la mañana del 30 de octubre, después de confesarse, los cristianos formaron en la que podía ser su última batalla antes de pasar al otro mundo. A su favor tenían la fuerza de la caballería y la fe, pues esta campaña había sido calificada de cruzada por el Papado. Las órdenes estaban claras: los castellanos combatirían contra los benimerines mientras que los portugueses harían frente a las tropas de Yusuf. Para ello, el rey luso recibió el apoyo de 3.000 jinetes hispanos.

«En el flanco derecho formó la caballería nazarí, al mando de Yusuf I»

«Los cristianos formaron su línea de batalla, como era habitual, con una vanguardia de caballería pesada castellana y de órdenes militares, seguida de un cuerpo principal de infantería. A ambos flancos estaban dos unidades de caballería (…) y en el flanco izquierdo, la caballería pesada portuguesa. El ejército musulmán formó con una sólida falange de infantería, detrás de la cual se situó la caballería magrebí, dividida en cinco grandes unidades. Por detrás se colocó una gran masa de infantería. En el flanco derecho formó la caballería nazarí, al mando de Yusuf I» determinan los autores españoles en su obra.

Una conclusión increíble

Después de que el sol se alzara lo suficiente como para que no molestase la visión de los cristianos, el contingente aliado se dispuso a atravesar el río Salado y enfrentarse, de una vez por todas, al enemigo. La vanguardia castellana fue la primera en atacar. «Llegando al río tomaron un estrecho puente, que defendían dos mil quinientos caballos musulmanes, y siendo ellos ochocientos les hicieron ceder el campo», afirma Miranda en su obra.

Sin embargo, en lugar de asegurar el puente, la caballería pesada formó una extensa línea y se abalanzó, con sus armas en ristre y preparadas para devastar las líneas enemigas, contra la infantería musulmana. El choque fue terrible para los mahometanos, que, ante la intensidad de la carga de los jinetes pesados rompieron bruscamente la formación. No obstante, la contienda no había hecho más que empezar.

Ante la desbandada de los hombres a pie, a la caballería benimerín no le quedó más remedio que cargar contra los jinetes pesados castellanos en lugar de llevar a cabo su táctica predilecta: la de asaltar y atacar constantemente al enemigo disminuyendo así el peligro de sufrir bajas. Al parecer, este fue uno de los primeros errores musulmanes, pues se enzarzaron en una lucha cuerpo a cuerpo a la que, en pocos minutos, llegaron también varios grupos de infantería aliada e, incluso, más soldados a caballo.

Mientras, en el flanco izquierdo, los jinetes portugueses trabaron combate con los nazarís, a los cuales hicieron huir gracias al apoyo de los caballeros castellanos. Según parecía, y a pesar de la superioridad numérica musulmana, la batalla iba a terminar con una victoria aplastante de los cristianos. Con todo, los aliados sabían que todavía tenían que hacer frente a la potente retaguardia de infantes enemigos en un último y cruento combate.

Pero, cuando este contingente iba a unirse a la refriega, un milagro se sucedió para los aliados pues, de improviso, los defensores de Tarifa salieron de la ciudad decididos a asaltar la retaguardia musulmana. Atrapados entre dos fuerzas, los mahometanos supieron al instante que la contienda era imposible de ganar, por lo que iniciaron una retirada caótica que acabó con muchos de ellos ahogados en la playa. Finalmente, y ante la huida masiva, los castellanos y lusos destrozaron los campamentos enemigos, donde hallaron inmensos tesoros. De forma cas increíble, se había logrado vencer.

Francisco Pizarro: la humanidad puede con la leyenda negra


ABC.es

  • Carmen Martín Rubio ultima una biografía que demuestra su templanza, su carácter de estadista y su papel decisivo en la economía del siglo XVI
Francisco Pizarro: la humanidad puede con la leyenda negra

Francisco Pizarro: la humanidad puede con la leyenda negra

Francisco Pizarro es tal vez el más controvertido de los descubridores por la leyenda negra. Audaz y determinado en sus hechos de armas, la historia no le «perdona» que a un tiempo colonizara el riquísimo imperio de los incas -y ajusticiara al emperador Atahualpa– ni que tuviera que librar batallas contra sus subordinados (el resentido Diego de Almagro) o participar en el arresto y ejecución de Núñez de Balboa -fue su lugarteniente en el descubrimiento del Pacífico, en 1513– por orden del gobernador Pedrarias Dávila.

Y sin embargo, la imagen que el mundo tiene de Pizarro bien merece una revisión, sobre todo a la luz de las cartas que escribió, poco conocidas y en las que se refleja una figura mucho más compleja, la de un estadista con sentimientos y escrúpulos ante las decisiones difíciles que debió afrontar, y también con algunas ideas muy claras que se convertirían en las virtudes fundacionales del Nuevo Mundo hispano, como la apuesta por el mestizaje, el mandato (tantas veces fracasado) de tratar bien a los indios y la pacificación. Eso es lo que asegura la historiadora Carmen Martín Rubio, que ultima una biografía sobre el conquistador, que aparecerá el próximo año y está llamada a cambiar estos prejuicios.

Según sus conclusiones, antes de juzgarle no debemos olvidar que Pizarro viene de una cuna humilde. «Aunque pertenece a una familia aristocrática de Trujillo fue rechazado por su padre. Tal vez ese hecho influye en el afán de superación que gobierna toda su biografía», comenta la historiadora.

Pizarro es hijo ilegítimo, se cría con su madre y su abuelo maternos, campesinos y roperos. Es un niño que no aprende a leer. Se conserva la partida de bautismo y allí se le consigna como Francisco González, con el apellido de la madre. «No llevará el apellido de su padre hasta los 12 años. Cuentan los cronistas -nos recuerda Martín Rubio- que un día su abuelo paterno lo vio jugando en la calle y se dio cuenta del parecido con él y con su hijo, y convence a su hijo para que le dé apellido. El padre nunca quiso saber nada de él. Ni le menciona en el testamento».

La vida de los conquistadores es pura adrenalina, su sangre y su siglo corren aceleradamente por biografías vertiginosas. Pizarro viaja a Italia a los 17 años, lucha en los Tercios junto al Gran Capitán y aprende la ciencia militar. Al comenzar el siglo XVI viaja a América. En 1513 le tenemos junto con Vasco Núñez de Balboa, descubriendo el Pacífico, en una expedición cuyo quinto centenario conmemoramos y en la que oye por primera vez a los indígenas hablar del rico reino del Birú.

En 1526 comienza a buscar el mítico imperio y en 1534 toma Cuzco, tras una década de sacrificios, horrores y hambrunas sin cuento, superando indisciplinas y desafíos que, aun hoy recordados, cortan el aliento. Gobierna y enriquece a la Corona como pocos, ya que las grandes minas están en sus dominios. La corriente de oro y plata de Perú, Charcas y Potosí que inunda Europa y funda el capitalismo, mana de su Gobierno.

En las cartas que Pizarro envió a Carlos V a través de su último secretario, recientemente recopiladas por el historiador Guillermo Lhoman Villena, se reflejan motivaciones y sentimientos incompatibles con la caricatura de la leyenda negra. Martín Rubio recuerda que, por ejemplo, cuando Almagro le vence en Abancay, escribe conmocionado por la persecución y muerte de sus hombres: .me duele y me llora el corazón, que no sé que sufrimiento me basta de no reventar con ver tales cosas e no puedo creer sino que el enemigo ha reinado en este hombre pues todas las cosas permite y consiente».«..

Poco tiempo después, tras vencer a Almagro y ejecutarle (dejando, eso sí, vivos a sus oficiales, los mismos que a la postre se conjurarían con el hijo de Almagro para asesinarle) muestra compasión por la orfandad que provoca: Tengo por [él] amor que a su padre tuve, aunque él en muerte y en vida procuró mi daño y mi deshonra, por la crianza que en mi casa tomó y porque yo le he de tener por hijo, suplico a Vuestra Majestad muy humildemente tenga de él memoria y le mande hacer mercedes, pues haciéndolas a él las recibo yo, pues su padre sirvió a Vuestra Majestad».«Don Diego, hijo del adelantado, que Dios tenga en el Cielo, queda muy pobre.

Y quien tanta riqueza proporcionó no logró convencer al Emperador del orgullo de sus hazañas: se me dé como se ha dado a los demás que han servido (…) ninguno me ha hecho ventaja como los demás lo conocen por los grandes tesoros que de mis trabajos ha recibido»«Mande que , (solicitaba la Gobernación sobre Charcas para que la explotación de sus minas le ayudasen a sostener su gobierno, una solicitud que no le fue concedida).

Sus dos últimas misivas muestran al hombre abatido, que ha dedicado su vida, energía y hacienda a vastas conquistas, exploraciones y fundación de ciudades. en el hospital cargado de deudas por sostener la tierra…»«E a mi me abate y me pone, dice en un lugar. Y luego: me dejáis a que obre natura, o muera o viva, dejándome abierta la sepultura»«Parece que, como a hombre desahuciado de vida, .

Once días después de escribir esa carta Pizarro era asesinado en su propia casa por los partidarios de Diego de Almagro, los antiguos oficiales que había perdonado, alentados por el liderazgo del hijo de su lugarteniente por el que había intercedido. Lo cierto es que solo la explotación de las minas de Charcas podrían haber vigorizado el poder económico de un hombre con tierras pero sin dinero, que había reinvertido en mejorar las ciudades y otras empresas. No murio rico, no murió bien, quien tan bien había servido a su Rey.

Así dice su testamento sobre la venta de sus bienes como única posibilidad de recuperar el dinero que necesita para sostener sus tierras: tanto de mis bienes e quanto a ellos les pareciere e bien visto fuere que son menester para cumplir e pagar este mis testamento e venderlos e rematarlos en publica almoneda para que dellos e de lo procedido dellos cumplan efectúen e paguen todo lo contenido en este micho testamento o en todos los dichos mis bienes remanecientes cumplido y efectuado este mis testamento e postrimera voluntad instituyo e dejo por mi universal eredero a Don Gonzalo Pizarro mi hijo en todos mis bienes asi del estado e marquesado que Su Majestad me tiene hecha merced como de todos los otros bienes que parecieren ser mios o pertenezcan por alguna causa o de derecho…».«…que por su propia autoridad e sin mandamiento de juez alguno puedan entrar a tomar

Una historia de amor

Cuando conquista el Perú ya es un hombre maduro, con más de 50 años. Atahualpa le regala una princesa, Quispe Sisa, de 17, hija de la cacica de Guayalas, luego bautizada como Inés Guayalas. Con ella tiene dos hijos (uno muere). Llega un paje al servicio de Pizarro, que debía ser muy esbelto y guapo. La princesa inicia una relación con el joven y Pizarro, lejos de dejarse arrastrar por la cólera, permite que Quispe Sisa se case con el joven. Desde luego, según Carmen Martín Rubio, esa no es la reacción de un hombre intemperado que se deja arrastrar por su cólera. Al contrario, la historiadora destaca que los cronistas no reportaron de Pizarro los excesos amatorios que sí se relataban de otros conquistadores.
Decide entonces casarse con otra princesa, la bellísima Cuxirimay Ocllo, bautizada Angelina Yupanqui, que había sido esposa del Inca Atahualpa. Con ella tuvo otros dos hijos, cuando ya contaba 61 y 62 años, poco antes de morir. Lo que queda claro, según la autora de la nueva biografía, es que Pizarro nunca quiso tomar esposa española, que habría podido, porque por entonces ya había mujeres españolas en América. Era consciente del nuevo mundo que nacía junto a él.

Más de mil planetas descubiertos fuera del Sistema Solar


ABC.es

  • El catálogo más conocido y antiguo de estos mundos recoge ya más de un millar de hallazgos, pero todavía está por descubrir el auténtico «gemelo» de la Tierra
Más de mil planetas descubiertos fuera del Sistema Solar

El exoplaneta Gliese 581g, que puede ser parecido a la Tierra

El primer exoplaneta, un planeta que orbita una estrella diferente al Sol, fue descubierto en 1995. Dos décadas después, los astrónomos ya conocen, de acuerdo con los últimos datos de The Extrasolar Planets Encyclopaedia, un millar de estos mundos, una cifra increíble que demuestra hasta dónde ha llegado la astronomía moderna y, sobre todo, hasta dónde podrá llegar en el futuro. La gran cuestión, radica, sin embargo, si alguno de ellos puede ser habitable.

Astrofísicos profesionales y numerosos aficionados de todo el mundo se han convertido en los últimos años en cazadores de exoplanetas. Los descubrimientos son constantes, a razón de uno por semana de media, según informa el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Existen varios listados donde se registran estos hallazgos, mantenidos en centros de investigación y ninguno con rango oficial. Estas listas presentan un número ligeramente distinto de descubrimientos debido a que los criterios para decidir qué es un exoplaneta y cuándo incluirlo en cada catálogo no son exactamente iguales (algunos esperan, por ejemplo, a que el hallazgo se publique en una revista científica para registrarlo; otros lo hacen cuando el descubrimiento es presentado en una conferencia).

The Extrasolar Planets Encyclopaedia, el catálogo más conocido y más antiguo, ha sido el primero en superar los mil exoplanetas descubiertos. No obstante, su responsable, Jean Schneider, del Observatorio de París, advierte de que no se puede «fijar un número exacto de planetas conocidos, dado que existen diferentes criterios para incluirlos en estas listas. Tampoco hay certeza absoluta de que todas las entradas de estos catálogos sean realmente planetas». Los casos en los que la detección del planeta o su naturaleza son inciertas son catalogados en un segundo listado por la enciclopedia. En esta categoría existen en la actualidad 192 planetas.

Aunque los astrónomos suponían su existencia décadas antes, no fue hasta 1992 cuando se realizó el primer descubrimiento de varios planetas de masa terrestre que orbitaban un púlsar o una estrella de neutrones, a unos 1.000 años luz de la Tierra. En 1995 se realizó la primera detección de un planeta orbitando una estrella similar a nuestro Sol: 51 Pegasi b. Los descubridores de este gigante gaseoso tipo Júpiter fueron Michel Mayor y Didier Queloz. Realmente, el exoplaneta más antiguo es HD 114762 b, descubierto en 1989, pero entonces fue considerado como una estrella de baja masa. Solo en los últimos años, con los descubrimientos de otros objetos de masa similar, el HD 114762 b ha llegado a la consideración de planeta.

La mayoría de los planetas extrasolares descubiertos han sido encontrados por métodos de detección indirecta, es decir, aquellos que estudian los efectos que estos planetas causan en su entorno. Según afirma el investigador del IAC Roi Alonso, «las más utilizadas son la de velocidad radial, con la que se han detectado unos 530 exoplanetas, y la fotométrica, también llamada de tránsitos, con la que se han descubierto unos 380». El método de la velocidad radial mide el movimiento de una estrella debido a la influencia gravitacional de un planeta en órbita. El de tránsitos consiste en observar una estrella y detectar cambios sutiles en la intensidad de su luz cuando el planeta pasa por delante de ella.

Los investigadores del IAC, que han participado en el descubrimiento de unos 50 exoplanetas, se han especializado en este segundo método, «con el que se han realizado los descubrimientos más valiosos, dado que permite un mayor conocimiento de los planetas encontrados», valora el astrofísico Hans Deeg.

Los hallazgos de Kepler

La misión estadounidense Kepler, lanzada en 2009, es la mayor descubridora de planetas: 148, además de unos 2.700 candidatos. Algunos de ellos podrían ser muy similares a nuestra Tierra. Para ser considerado como habitable, un planeta debería ser rocoso y tener una masa de entre una y 10 veces la de la Tierra. Se conocen ya unos cien planetas en este rango de masas, pero casi todos tienen temperaturas superficiales demasiado calientes para albergar vida. Como explica Deeg «solo unos pocos de los planetas descubiertos tienen potencial para el desarrollo de vida y éste es escaso. Ahora mismo, todavía no conocemos ningún planeta realmente similar a la Tierra».

El IAC alberga también en su Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma, uno de los mejores buscadores de exoplanetas, el instrumento SuperWASP. Junto con su instrumento gemelo en África del Sur, este buscador ha descubierto unos 80 exoplanetas con tránsitos y está en el proceso de completar el primer rastreo del cielo completo en la búsqueda de planetas con tránsitos.

Las próximas misiones

En el futuro, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA tienen previsto lanzar nuevas misiones que buscarán planetas más allá de las fronteras de nuestro Sistema Solar. La ESA lanzará el telescopio espacial Gaia este mismo año y la NASA pondrá en órbita el TESS en 2017. Ambas agencias lanzarán conjuntamente el telescopio espacial James Webb en 2018. El próximo mes de febrero, la agencia europea tendrá que decidir sobre la aprobación de dos misiones: EChO, que realizaría espectrografía de las atmósferas de los exoplanetas, y PLATO, que se dedicaría al descubrimiento de planetas terrestres con tránsitos.. Si se aprueban en 2014, su lanzamiento estaría previsto entre 2020 y 2022. Por otro lado, la misión suizo-europea CHEOPS, también de la ESA, que se encargará del análisis de planetas conocidos similares a la Tierra, se lanzará en 2017.

Las misteriosas «bolas de fuego» en el río Mekong, un desafío para la ciencia


ABC.es

  • Mientras muchos tailandeses creen que se trata de la serpiente mitológica naga, una deidad de las aguas, los científicos se esfuerzan por aclarar el origen real de este «fuego fantasma» que aparece siempre en las mismas fechas
Las misteriosas «bolas de fuego» en el río Mekong, un desafío para la ciencia

EFE | Vista del río Mekong a su paso entre Tailandia y Laos. Las «bolas de fuego» que brotan de sus aguas por estas fechas

Las “bolas de fuego” que brotan del río Mekong por estas fechas a la altura de Tailandia y Laos continúan siendo un desafío para los científicos, mientras que para muchos locales la respuesta es la serpiente mitológica naga.

El pasado fin de semana, decenas de miles de personas se congregaron en las orillas del Mekong en el lado tailandés y laosiano para observar con aire festivo este fenómeno que los locales relacionan con la celebración budista del final del Vassa en noche de luna llena.

“Yo nací aquí en Nong Khai y lo he visto todos los años. Son unas bolas de fuego de color rojizo que suben muy alto. Al principio lo llamábamos fuego fantasma, pero sabemos que naga es el dios más sagrado del río y le pusimos su nombre”, señala Kasem Srikulwong, de 78 años.

“Creo que es verdaderamente el naga. Si fuera natural o tuviera una explicación científica, ¿porqué ocurre exactamente en este día y no hay sonido ni calor ni luces artificiales?”, explica este tailandés en su tienda en la localidad de Phong Phisai, frente al río Mekong.

El fenómeno del “bang fai phaya nak” (“bolas de fuego del gigante naga”, en tailandés) coincide con el fin del Vassa, también conocido como la cuaresma budista, en la que los monjes se retiran a sus templos durante la época del monzón.

Algunas fuentes populares señalan que el naga lanza las bolas incandescentes para saludar a Buda en su visita a la Tierra al finalizar el Vassa, que dura unos tres meses entre julio y octubre, en función del calendario lunar.

En estos días festivos, promocionados desde los años noventa por la Autoridad Tailandesa de Turismo, decenas de miles de personas acuden a la tranquila provincia de Nong Khai, en el nordeste, lo que supone una entrada importante de ingresos.

Sentados en la orilla del Mekong como si celebraran un picnic, los asistentes lanzan gritos de júbilo cada vez que asoma en la oscuridad del río unas esferas rojizas de distinto tamaño que ascienden en el aire unas decenas o centenares de metros hasta desaparecer.

Se distinguen por su forma y trayectoria de los globos de papel que ascienden hasta perderse en el cielo o los fuegos artificiales, aunque frecuentemente resulta difícil apreciarlas claramente con vídeo o la vista por la distancia y la oscuridad.

Este misterioso fenómeno se produce a lo largo de varios kilómetros del Mekong y se debe, según muchos locales, al naga, una deidad hindú y budista con forma de serpiente, es muy venerada en Tailandia y Laos, especialmente en las regiones en torno al río.

En muchas tiendas en torno a Phong Phisai cuelgan fotografías con las luces brillantes del naga e incluso de escamas y huellas dejadas por el supuesto ser mitológico en el Mekong.

¿Son bacterias?

Los científicos tailandeses no han llegado a una explicación plausible de las bolas de fuego, un fenómeno cuya existencia reconocen y estudian cada año para tratar de encontrar sus causas.

En 2003, un equipo de científicos del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Tailandia no pudo llegar a ninguna conclusión, aunque apuntó la hipótesis de que estos fuegos fatuos fueran producto de la ignición de gases de metano y nitrógeno originados por bacterias en el fondo del río.

Estos gases, según el informe del Ministerio, se inflaman al entrar en contacto con el oxígeno en circunstancias muy concretas de temperatura y humedad.

Otros estudios también han incluido la posibilidad de que se trate de gases como el fosfano y difosfano, gases incoloros que explotan a temperatura ambiente, aunque algunos científicos como el profesor Jessada Denduangboripant, de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok, piensan que es un fenómeno creado por el hombre.

“Los gases pueden entrar en combustión y desaparecer, pero no se convierten en una bola de fuego con fuerza suficiente para ascender varios metros en el aire, así que no es plausible la explicación química del fenómeno”, puntualiza Jessada.

En 2002, un equipo del canal de televisión tailandés iTV emitió un programa en el que mostró cómo soldados laosianos disparaban con pistolas de bengalas que los tailandeses en la otra orilla ovacionaban al pensar que eran las burbujas ígneas del naga.

Miles de vecinos de Nong Khai se manifestaron en contra el programa de iTV e incluso el embajador laosiano en Bangkok, Hiem Phommachanh, criticó al canal de televisión y rechazó que el fenómeno sea una fabricación artificial.

El tesoro perdido de Magnum


El Pais

  • La Fundación Canal acoge las 82 fotografías de la primera exposición de la agencia, desaparecidas hace 52 años

Ruinas del Puente Isabel en Budapest (Hungría) en 1954. / Jean Marquis

La caja de embalaje es igual a las que se utilizan para guardar y transportar las obras de arte de cualquier exposición. Los listones de madera y los anclajes están perfectos. El tiempo, casi sesenta años, la ha oscurecido, pero no estropeado. Dentro, empaquetadas con un cuidado exquisito, se encontraban 83 copias vintage, montadas en cartón de fibra, junto a las cartelas en las que se recogen los títulos y autorías de las obras. Eran las fotografías originales de ocho legendarios artistas de la agencia Magnum: Werner Bischof, Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Ernst Haas, Erich Lessing, Jean Marquis, Inge Morath y Marc Riboud; ocho reportajes míticos que integraron la primera exposición de la cooperativa.

Con el título de Magnum Photo Gesicht der Zeit (El rostro del tiempo), la muestra recorrió cinco ciudades austriacas entre junio de 1955 y febrero de 1956. Alguien recogió todo el material de la exposición y lo guardó en los estantes de uno de los almacenes del Instituto Francés de Innsbruck (Austria), donde permaneció hasta que en 2008, por pura casualidad, fue encontrado en perfecto estado. Lorenza Bravetta, directora de Magnum Photos para Europa, explica lo ocurrido diciendo que entonces no se controlaba tanto el proceso y que incluso ahora pueden ocurrir hechos similares. “No había mala intención de nadie. Fue un despiste felizmente resuelto”, apunta.

El embalaje de tablas, junto al texto de presentación de la exposición original y el poster, es la primera pieza que se muestra en la recreación de la exposición que bajo el título de Magnum’s First se puede visitar en la Fundación Canal. Antes ha sido vista en Viena, Hamburgo, Munich y Fellbach y después seguirá itinerando por todo el mundo.

La exposición no solo es importante por ser la primera de quienes convirtieron el fotoperiodismo en arte, sino que se presenta de la manera exacta en la que lo decidieron en su momento sus autores, a excepción de Robert Capa, muerto en Vietnam en 1954 (ayer se cumplía el centenario de su nacimiento). Los demás eligieron sus propias series y decidieron cómo querían que fueran expuestas para destacar los revolucionarios principios de Magnum desde su fundación, en 1947: el ojo fotográfico, lo especial del instante y la proximidad al objeto, unos preceptos que trastocaron la forma de ver el mundo y el concepto de la fotografía. El sorprendente montaje de Enrique Bonet, en el que se recrea un almacén de posguerra, invita a contemplar los trabajos de cada artista.

Inge Morath (Graz, 1923-Nueva York, 2002) expone poéticas mágenes tomadas en los elitistas distritos londinenses de Soho y Mayfar para la revista Holiday.

Frente a Morath está Robert Capa, famoso ya entonces en todo el mundo por sus imágenes de guerra y en especial por las de la guerra civil española. Las tres instantáneas de Capa, elegidas por Ernst Haas, fueron tomadas en Biarritz en 1951, 14 años después de que el fotógrafo conmoviera al mundo con las imágenes del bombardeo de Bilbao. En ellas, mayores y pequeños participan en unas fiestas populares entregados al baile y a la comida. Las toma arrodillado en el suelo para ser fiel a la alegría que viven en ese momento los niños.

De Werner Bischof (Zúrich, 1916-Trujillo, Perú, 1954) se muestran siete fotografías de sus viajes por el mundo. Algunas de ellas como el niño húngaro llorando o el flautista solitario en los Andes o la bailarina de Bombay, son iconos mundiales de la fotografía.

La parte central de la exposición la ocupa Henri Cartier-Bresson (Canteloup-en-Brie, 1908- Montjustin, 2004) con su célebre reportaje sobre Gandhi realizado en 1948 y considerado por muchos como la cumbre del fotoperiodismo mundial. En 18 imágenes se narran los últimos días, el asesinato y el funeral de Gandhi y fueron publicadas por la revista Life. Capturadas con su Leica, el fotógrafo trabaja desde el mismo centro de la historia. Las multitudinarias escenas de dolor en el cortejo fúnebre o el esparcimiento de las cenizas en el río Summa son obras maestras que mantienen intacta la emoción a los ojos del espectador.

Erich Lessing (Viena, 1923) es conocido por sus imágenes sobre la desvastación tras la II Guerra Mundial. Para la exposición escogió imágenes de niños tranquilos y alegres durante la Viena ocupada. Se les ve jugando entre los tanques o mirando cómo la policía realiza maniobras de guerra mientras se entretienen ajenos al drama.

Ernst Haas aporta el reportaje realizado para el rodaje de Tierra de faraones (1955), la superproducción de Howard Hawks. La cámara de Lessing recoge de manera estremecedora el infierno que vivieron las 4.000 personas que participaron en el filme debido al calor terrible del desierto, el hacinamiento que sufrieron los miles de figurantes, las tormentas de arena y el ayuno durante el Ramadán.

Jean Marquis (Armentiéres, 1926) y Marc Riboud (Lyon, 1923) cierran la exposición con sendas series de trabajos costumbristas. El primero con diez fotografías tomadas en Hungría, en 1954. El segundo, con una docena de personajes solitarios entre los que se incluye un hombre que arrastra un enorme retrato con una imagen de Tito que acaba de ser utilizado en un mitin.

Magnum’s First. Hasta el 19 de enero de 2014. Fundación Canal. Mateo Inurria, 2. Entrada libre.

Hallada en Egipto la tumba de un médico de los faraones


El Pais

  • La tumba encontrada en Egipto pertenece a uno de los grandes doctores de la época en la que se construyeron las pirámides

Detalle de la tumba funeraria de un médico real encontrada en Egipto por un equipo de arqueólogos checo / afp

La necrópolis de Abu Sir, situada a las afueras de El Cairo, ya cuenta con un nueva atracción para los amantes de la egiptología. Se trata de la tumba de un médico real que data de la V dinastía del Imperio Antiguo (2686-2181 a.C.), y que ha sido descubierta por un equipo de arqueólogos checo, según ha informado el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

El sepulcro ocupa una superficie de 14 por 21 metros, tiene una altura de cuatro metros, y está construido en piedra caliza. A partir de las inscripciones grabadas en la puerta, se ha podido saber que el monumento funerario pertenece a Shepseskaf Ang, el jefe del equipo de médicos reales, y que ocupaba una posición de un elevado estatus social en la sociedad egipcia de hace unos 4.000 años.

“Este descubrimiento es importante porque esta es la tumba de uno de los grandes doctores del tiempo en el que se construyeron las pirámides, y era uno de los médicos más estrechamente vinculado con el faraón”, declaró en un comunicado público Ibrahim Alí, el ministro de Antigüedades de Egipto. Esta es la tercera tumba de un facultativo que se descubre en la necrópolis de Abu Sir, donde se encuentran varias pirámides dedicadas a faraones pertenecientes a la V dinastía.

La estructura de la sepultura consiste en un amplio patio interior, una falsa puerta de entrada, y ocho cámaras mortuorias dedicadas a Shepseskaf Ang y a sus familiares. Entre los títulos que ostentaba el médico figuran el de “Sacerdote de Ra (el Dios del Sol)”, y “Sacerdote de Khnum (el Dios del Nilo), lo que da idea de su distinguida posición social. Los expertos del Ministerio de Antigüedades consideran que Shepseskaf Ang ejerció de facultativo de varios faraones pertenecientes a la V dinastía.

El director de la misión de arqueólogos checos Miroslav Barta explicó que las sepulturas individuales de la necrópolis de Abu Sir fueron construidas a partir de la mitad de la V dinastía, por lo que datan de hace aproximadamente unos 4.000 años. Además de esta última sepultura, en este yacimiento arqueológico se han encontrado numerosos monumentos funerarios dedicados a varios sacerdotes y altos funcionarios que trabajaron en la construcción de las pirámides y los templos en homor del Dios Ra.

Barta considera que aún es posible descubrir nuevas tumbas y momias en la necrópolis de Abu Sir, en la que el Instituto Checo de egiptología, asociado a la Facultad de las Artes de la Universidad de Praga, lleva a cabo excavaciones desde el año 1976.

Abu Sir está situada en la provincia de Giza, unos pocos kilómetros al norte de las pirámides de Sakkara, y sirvió de cementerio para la clase dirigente de la antigua capital egipcia de Memfis. El recinto cuenta con 14 pirámides, la mayoría pertenencientes a faraones de la IV dinastía, además de varios templos dedicados al Dios Ra. En este yacimiento se encontraron una gran cantidad de papiros del Antiguo Imperio, muchos de los cuales fueron adquiridos por museos europeos, donde se exhiben actualmente.