Mil fotos perdidas de la Primera Guerra Mundial, recuperadas gracias a internet


El Confidencial

Se llamaba Walter Koessler y fue un soldado alemán que combatió en las trincheras de la Gran Guerra. Estudió arquitectura, pero pasó de las aulas directamente al frente de batalla, donde llegó a oficial del batallón de artillería del ejército germano. Y fue también un entusiasta fotógrafo de la contienda.

Realizó cientos de fotografías, que a día de hoy permanecen inéditas, durante el transcurso de la guerra, recogiendo momentos del día a día de los soldados que participaron en ella.

Entre algunos de los instantes que capturó están sus rutinas diarias, el material bélico que utilizaban, los desastrosos efectos de los bombardeos y la vista de las nubes desde los aviones de combate.

Ahora, su bisnieto Dean Putney quiere sacar a la luz las casi mil fotografías que conserva de su antepasado en un viejo álbum y convertirlas en un libro que cuente la experiencia de Koessler que es, al fin y al cabo, la de todos los soldados que lucharon con él y contra él.

“Estas fotografías me han cautivado durante casi dos años, incluso habiendo repasado las páginas cientos de veces. Es una historia única, íntima e increíble, una mirada profunda en el interior de la Primera Guerra Mundial que no se puede encontrar en ningún otro sitio”, asegura.

Su idea es crear un libro en el que las fotos aparezcan ordenadas cronológicamente y en el que los textos sean sus propias anotaciones, contando las historias y anécdotas que conoce de su antepasado a través de su familia. “Las imágenes merecen ser vistas y apreciadas en el contexto de la historia completa”, explica Putney.

El proceso de digitalización de las imágenes es importante para asegurar su conservación y difusión, pero la idea final es crear un libro en papel que permita apreciarlas a fondo. “Son atractivas en una pantalla, pero habiendo pasado tantas horas mirando los originales, sé que son significativamente mejores en las páginas de un libro, un objeto físico que puedas explorar”, añade.

Las instantáneas están en un estado casi perfecto, conservadas por la familia desde hace casi un siglo, pero el trabajo y el coste de digitalizarlas, ordenaras y editar un libro con la calidad suficiente supera a Putney, que ha puesto en marcha una petición de financiación en Kickstarter. El objetivo es reunir 50.000 dólares, y los aportantes recibirán una copia del libro como recompensa.

Para ir abriendo boca y enganchar a los internautas, Putney ha publicado algunas fotos en Tumblr, un adelanto del testimonio único que puede aportar el oficial Walter Koessler, a través de su bisnieto, si éste consigue su objetivo y saca a la luz todas las imágenes.

Descubren el friso más espectacular de la cultura maya en Guatemala


El Confidencial

Friso de la cultura maya (EFE)

Friso de la cultura maya (EFE)

Un friso de la cultura maya, considerado como el más espectacular hasta ahora visto, fue encontrado en el centro arqueológico precolombino de Holmul, al norte de Guatemala y fronterizo con México y Belice, reveló hoy uno de sus descubridores.

El arqueólogo guatemalteco Francisco Estrada-Belli, director de este centro, explicó en rueda de prensa que el friso, de ocho metros de largo por dos de ancho, fue hallado en una pirámide maya que data del año 600 después de Cristo, decorada con imágenes de dioses y gobernantes y una larga inscripción.

El  hallazgo se hizo durante la búsqueda de indicios relativos a una tumba encontrada en la parte superior de un edificio del centro arqueológico maya, la cual estaba vacía. Sin embargo, bajo la estructura se encontró una tumba con los restos de un individuo acompañado de 28 vasijas cerámicas y una máscara de madera, por lo que se cree que pudo haber sido un gobernante o miembro de la elite de Holmul, dijo.

Las investigaciones para determinar la identidad de este personaje y las circunstancias en las que vivió dieron origen al descubrimiento de este friso decorativo en el edificio asociado a la tumba, subrayó el arqueólogo.

Estrada-Belli reveló que la composición incluye tres personajes principales que visten ricos trajes de plumas de quetzal (el símbolo nacional) y de jade, sentados sobre cabezas de monstruos ‘witz’. El personaje central se identifica como Och Chan Yopaat por los signos jeroglíficos en su tocado y en el texto debajo de su imagen.

El experto añadió que desde la boca del monstruo central se desprenden dos serpientes emplumadas de las cuales emergen los ancestros y cerros laterales. Enfatizó que entre ellos están las figuras de dos dioses ancianos, que le otorgan al personaje central un objeto identificado por un signo jeroglífico que ellos creen que significa “primer tamal” (ofrenda de comida). En la parte posterior de los tres personajes está una banda de símbolos astrales conocida como “banda celestial”.

Estrada-Belli recordó que la primera investigación en Holmul data del periodo clásico y preclásico y se realizó en 1909. Su equipo la retomó en el 2000, pero ya no continuó por falta de recursos.

Sin embargo, con el apoyo de las fundaciones estadounidense Alphawood, Maya ArcheologyIniciativa, National Geographic Society y el aval académico de la Universidad de Boston, reinició los trabajos el año pasado.

“Este es un hallazgo extraordinario, es una obra de arte que también nos proporciona mucha información sobre la función y significado del edificio”, destacó.