Cantabria abre este martes la cueva de Chufín


La Vanguardia

  • Los primeros 20 metros del recorrido han de hacerse a gatas

Cantabria abre este martes la cueva de Chufín

Santander. (EUROPA PRESS).- El Gobierno de Cantabria abrirá, de forma excepcional y bajo un régimen de visitas restringido, la cueva de Chufín durante el mes de agosto. La primera visita será este martes, día 6, con pases a las 9.30, 11.30 y 13.30 horas.

Posteriormente, la cueva se podrá visitar los días 13, 16, 20, 23, 26 y 28 de agosto, después de que la Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha decidido abrirla con el objeto de dar a conocer el valioso patrimonio subterráneo que alberga esta cavidad, cuyo conjunto rupestre fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

Las visitas se efectuarán dos veces por semana, en tres sesiones al día con una duración en torno a los 90 minutos. Se realizarán en grupos de seis personas como máximo por razones de conservación y en compañía de un guía que explicará las principales representaciones paleolíticas situadas en el vestíbulo e interior de la cavidad, así como la importancia y significado de los mismos a nivel regional y universal.

Su excepcional conjunto de grabados exteriores, así como los signos punteados en rojo que decoran los techos y paredes, junto a la visión del lago interior, consiguen sorprender al espectador.

El acceso hacia el interior debe efectuarse gateando los primeros 20 metros de recorrido de la cueva. El coste de la visita es de 15 euros por persona y para poder realizarla es necesario reservar previamente, con al menos un día de antelación, llamando al Departamento de Atención al Público del Centro de Cuevas Prehistóricas, o a través de su página web en cuevas.culturadecantabria.com

Arqueólogos israelíes hallan un hospital de la época de las Cruzadas


El Pais

  • La Autoridad de Antigüedades cree que la estructura pudo albergar hasta 2.000 pacientes

  • Ha sido descubierta gracias a unas excavaciones en la vieja Jerusalén

Renee Forestany, directora de la excavación de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), en el hospital de la época de las Cruzadas descubierto en Jerusalén. / ABIR SULTAN (EFE)

Arqueólogos israelíes han descubierto en la vieja Jerusalén una estructura de grandes dimensiones perteneciente a un hospital del período Cruzado hace unos mil años, que tuvo gran actividad y pudo albergar hasta dos mil pacientes.

Así lo informa hoy en un comunicado la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) que llevó a cabo las excavaciones y dieron con una galería de arcos apuntados de hasta seis metros de altura, perteneciente al período Cruzado (1099-1291 d.C.).

El edificio, propiedad del Waqf, la autoridad de bienes inalienables islámicos, está situado en el corazón del barrio cristiano de la ciudadela antigua de Jerusalén, en una zona conocida como “Muristan” (una desviación del la voz persa para hospital).

Hasta hace aproximadamente una década, servía como bullicioso mercado de frutas y verduras, aunque desde entonces había quedado en desuso.

Conforme a la investigación, la estructura descubierta es solo una pequeña parte de lo que fue el gran hospital que parece abarcar un área que comprende una hectárea y media.

Su arquitectura se caracteriza por numerosos pilares y bóvedas ribeteadas de más de seis metros, lo que sugiere que fue una amplia estancia compuesta por pilares, habitaciones y pequeñas salas.

Los responsables de la excavación, Renee Forestany y Amit Reem, han investigado en documentos de la época para conocer la historia del centro ambulatorio.

“Hemos aprendido sobre el hospital de documentos históricos contemporáneos, la mayor parte de los cuales están en latín”, aseguran, y explican que estos mencionan la existencia de un sofisticado hospital construido por una orden militar cristiana denominada la “Orden de San Juan del Hospital en Jerusalén”.

Sus integrantes prometieron cuidar y atender a los peregrinos en Tierra Santa, y cuando fuese necesario sumarse a los combatientes cruzados como unidad de elite.

Al igual que los modernos hospitales, el edificio estaba dividido en diferentes alas y departamentos según la naturaleza de las enfermedades y condición de los pacientes, y en situaciones de emergencia podía tener capacidad para tratar a 2.000 personas.

Los integrantes de la orden atendían a hombres y mujeres enfermos de diferentes religiones y también acogían a niños recién nacidos que eran abandonados por sus progenitores.

Esos huérfanos eran atendidos con gran devoción y de adultos pasaban a integrar la orden militar, señala el comunicado.

La AAI destaca sin embargo, que en cuanto a medicina e higiene, los cruzados eran completamente ignorantes, y como ejemplo cita a un testigo de la época que relató que un médico amputó una pierna a un caballero solo por una pequeña herida infectada, paciente que murió.

La orden se servía asimismo de galenos árabes musulmanes y sus habilidades en medicina ya eran conocidas en la época.

El gran gobernante del mundo islámico Saladino (1138-1193) vivió cerca del hospital tras la derrota de los Cruzados, renovó y conservó el edificio y les permitió continuar residiendo en el lugar y atender a la población de Jerusalén.

El edificio se derrumbó en un terremoto ocurrido en 1457 y sus ruinas quedaron sepultadas hasta el período Otomano.

En la Edad Media, parte de la estructura fue empleada como establo y se han encontrado huesos de caballos y camellos, así como enormes cantidades de metal empleado para herrar a los animales, que datan de esa época.

El día que naufragó J.F.Kennedy


ABC.es

  • Se cumplen 70 años del hundimiento de la lancha torpedera que comandaba Kennedy en el Océano Pacífico durante la II Guerra Mundial

El día que naufragó J.F.Kennedy

abc | El teniendo John F. Kennedy, de pie a la derecha. con miembros de la tripulación del PT-109 en 1943

En las primeras horas del 2 de agosto un grupo de lanchas torpederas norteamericanas intentaron emboscar a un grupo de destructores japoneses que llegaban para prestar refuerzo en las Islas Salomón. Así detalla la web II World War Today uno de los episodios más publicitados de la Segunda Guerra Mundial, donde John F. Kennedy fue condecorado con la Medalla de la Armada y del Cuerpo de Marines gracias a su comportamiento durante el suceso.

En plena oscuridad y durante una operación que ponía en riesgo a ambos bandos, fue el PT 109 (Patrol Boat) quien salió peor parado en el choque con el destructor japonés Amagiri. La lancha quedó partida por la mitad y dos hombres de la tripulación murieron en el acto, pero los supervivientes lograron nadar hasta la isla más cercana, quedando sin provisiones y sin ningún medio de comunicación con la base. El comandante del PT 109, John F. Kennedy, decidió nadar hacia el Ferguson Passage en un intento de interceptar lanchas procedentes de las zonas de patrullaje. Nadó hasta una pequeña isla al sureste, pero no llegó a ver ninguna, por lo que comenzó su regreso en la misma ruta que había utilizado anteriormente.

Mientras nadaba de vuelta a la isla donde estaban el resto de supervivientes, fue atrapado en una corriente que le arrastró dos kilómetros llevándole de nuevo a mediados del Ferguson Passage, deteniéndose a dormir en una pequeña isla al sureste donde tuvo que iniciar su viaje de regreso otra vez, pese a que estaba completamente agotado y febril.

Al día siguiente, el Alférez Ross decidió repetir la búsqueda de PT emprendiendo la misma ruta que Kennedy había tomado el día anterior, con resultado idénticos, salvo que al volver, se detuvo sabiamente en mismo islote que usó Kennedy para dormir.

Como el suministro de coco del que se servían se estaba agotando y con el fin de estar más cerca de Ferguson Passage, el grupo salió de la Isla de Aves (así llamaron a su islote debido a los numerosos excrementos de pájaro que había) al mediodía del 4 de agosto, y se dirigieron a un pequeño islote al oeste de la Isla de Santa Cruz.

A la mañana siguiente Kennedy y Ross decidieron nadar para cruzar la isla en busca de comida, botes o cualquier otra cosa que puediera ser útil a su partida. Los dos oficiales se internaron entre la maleza y al llegar a la playa encontraron una pequeña caja de galletas con escritos en japones. Justamente, un poco más arriba de la playa, junto a un cobertizo, avistaron una canoa con varios hombres que a todas luces parecían nativos. Pero a pesar de todos los esfuerzos de Kennedy y Ross para atraer su atención, los hombres se alejaron remando rápidamente hacia el noroeste.

Esa noche, Kennedy tomó la canoa y volvió la isla donde estaban refugiados, pero dejó Ross que había decidido ir nadando a la mañana siguiente. Cuando Kennedy llegó a la base se encontró con que los dos nativos que él y Ross había avistado cerca de la isla de Santa Cruz, habían rodeado la isla hasta dar con el resto del grupo, que encabezados por el Alférez Thom les habían convencido para que realizaran todos los servicios posibles para ayudarles.

Al día siguiente, 6 de agosto, todos remaron para cruzar la isla e interceptar a Ross y enviar a los nativos con mensajes al guardacostas. Uno de ellos era una nota escrita a lápiz el día anterior por Alférez Thom, y el otro fue un mensaje escrito en una cáscara de coco verde por Kennedy, informando al guardacostas que él y Ross estaban en la Isla de Santa Cruz.

Escape marítimo

Después de la marcha de los nativos, Ross y Kennedy se mantuvieron en la isla hasta la noche, cuando volvieron a probar suerte con la canoa para interceptar alguna lancha en Ferguson Passage. Remaron lejos y como de costumbre no encontraron nada, pero esta vez quedaron atrapados en una repentina tormenta que finalmente volcó la canoa. Pero volver a nado con un mar traicionero no fue nada fácil. Ross recibió numerosos cortes y contusiones, pero ambos se las arreglaron para hacer tierra donde permanecieron el resto de la noche.

El sábado 7 de agosto ocho indígenas llegaron trayendo un mensaje del guardacostas con instrucciones para el oficial de mayor graduación de ir con los nativos a Wana Wana. Los nativos viajaron con Kennedy y Ross a la isla donde esperaban el resto de los supervivientes, que recibieron de manos de los indígenas alimentos y otros artículos, como una estufa, para hacer que los supervivientes se sintieran cómodos.

Esa tarde, Kennedy viajó oculto bajo los helechos en la canoa nativa y fue llevado a la guardia costera y, finalmente, logró hacer contacto con la lancha torpedera, subiéndose a bordo y dirigiéndola al resto de los supervivientes. El rescate se llevó a cabo sin contratiempos, y se llegó a la base Rendova la madrugada del 8 de agosto, siete días después de la embestida del PT 109 en el Estrecho de Blackett.

Un meteorito extinguió grandes especies de mamíferos en Norteamérica


El Mundo

Glaciar en Groenlandia. | Efe

Glaciar en Groenlandia. | Efe

Hace 12.900 años el impacto de un objeto celeste en América del Norte podría haber causado un cambio climático y la extinción de algunas especies. Esto es lo que ha concluido el último estudio de los núcleos de hielo encontrados en Groenlandia.

Tal y como se expone un artículo publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, se han analizado muestras de hielo de hace 12.890 años, cuando se produjo un gran cambio climático que dio lugar a una etapa muy fría, lo que ya se sabía gracias a las mediciones de isotopos de oxígeno.

En la misma capa de hielo, se ha encontrado que la concentración de platino aumenta unas 100 veces su nivel normal, lo que sugiere que la causa de este enfriamiento puede estar en un impacto de un objeto procedente del espacio.

La datación del hielo analizado marca el inicio de un período de cambio climático llamado ‘Younger Dryas’ una etapa que empezó y terminó abruptamente. Se estima que el cambio en la temperatura se produjo en apenas diez años.

Este rápido descenso se asocia con la extinción de numerosos grupos de grandes animales, como mamuts; o de pueblos nativos como el de los Clovis, considerado la cultura indígena más antigua de América. Además se produjeron también variaciones en la circulación atmosférica y oceánica.

Estas últimas observaciones se añaden a anteriores estudios que encontraron sedimentados en lagos de la misma antigüedad granos microscópicos de diamante y de un mineral llamado ‘lonsdaleíta’, que se asocian con la composición de los meteoritos y su posible impacto en la Tierra, ya que estas particulas se esparcirían a modo de salpicadura cuando el material está muy caliente y, al enfriarse, quedarían sedimentados.

En los últimos años se está dando credibilidad a la teoría de que los meteoritos que caen sobre la Tierra son los responsables de los cambios en la temperatura y en la vida del planeta. La extinción masiva que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, por ejemplo, se asocia con un meteorito caído en la Península mexicana de Yucatán.

En el mismo sentido un estudio reciente concluyó que hace más de 252 millones de años se produjo la mayor extinción de todas, que marca el final del período Pérmico y esta podría explicarse por un impacto de asteroide en Brasil.