El renacimiento de Marsella como escaparate de las culturas mediterráneas


El Mundo

ARTE | Con motivo de la Capitalidad Cultural Europea 2013

Vista panorámica del nuevo Museo de las Civilizaciones de Europa y el Mediterraneo.

“Ser mediterráneo no es un acta de nacimiento, sino un pasaporte. Este lugar invita a viajar”, dice Rudy Ricciotti de su última creación, el Museo de Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo (MuCEM). Tras haber triunfado estos dos últimos años con el Departamento de Artes Islámicas del Louvre y con el Museo Jean-Cocteau de Menton (Costa Azul), el reputado arquitecto italiano vuelve a dar qué hablar este verano con el proyecto estrella de Marseille-Provence 2013 (MP 2013): el edificio que ha cambiado desde ya la fisonomía de la más icónica ciudad portuaria francesa vista desde el mar y compite en espectacularidad con la flamante torre CMA-CGM diseñada por Zaha Hadid, 145 metros de oficinas para el gigante de los transportes marítimos en el nuevo barrio de negocios Euromediterranée.

Situado en la entrada del Viejo Puerto, junto al histórico Fuerte Saint-Jean –con el cual le une una pasarela de 112 metros– y asentado en una inmensa plataforma sobre el agua, el MuCEM es un edificio translúcido de 18 metros de altura, cubierto de una espectacular rejilla de cemento mate, que filtra la luz del Mediterráneo y evoca la estética de los arabescos.

Integrado en el proyecto urbanístico del llamado Front Mer, en el antiguo malecón, desde su reciente inauguración el museo se ha transformado en el faro cultural de esta renovada Marsella del siglo XXI, moderna y mestiza, que lucha por dejar atrás los fantasmas del paro y la violencia ligada al tráfico de drogas.

En sus 3.700 metros cuadrados de salas de exposición, el MuCEM incluye espacios dedicados a los niños, un auditorio de 400 plazas que acogerán conferencias, espectáculos, conciertos, ciclos de cine, además de una librería y un restaurante con una terraza panorámica dirigido por el afamado chef local Gérard Passedat (tres estrellas Michelin en Le Petit Nice).

Una mirada nueva al mar común

La colección permanente de este nuevo espacio, que se renovará cada tres años, procede de los fondos del Museo Nacional de las Artes y Tradiciones Populares de París y del Museo del Hombre y se completará con exposiciones temporales de historia, arte, antropología, sociología o ciencias, a través de las cuales intentará, según su presidente Bruno Suzzarelli, “mostrar la pluralidad de las civilizaciones que han constituido el mundo mediterráneo desde la prehistoria hasta nuestros días” así como “fomentar el diálogo entre las sociedades ofreciendo una mirada nueva” hacia ese mar común.

Los más viejos del lugar se asombran en estos días de que el MuCEM haya costado 216 millones de euros. Pero es que Marsella se ha tomado la capitalidad cultural europea como una oportunidad, no sólo para atraer a millones de turistas de aquí a final de año, sino también para reinventarse, dejando atrás el caos urbanístico, la inseguridad ciudadana y la corrupción política.

Y es que desde que dicha etiqueta fue creada en 1985, a instancia de Jack Lang y Mélina Mercouri, ministros de Cultura francés y griego, cada una de las ciudades ungidas con semejante honor ha interpretado el papel de distinta manera, ya sea en clave de reivindicación histórica, espectáculo colectivo, metamorfosis arquitectónica… Y cada cual ha cosechado diferentes resultados económicos, desde el triunfo de Liverpool 2009, que recaudó 900 millones de euros, hasta el fracaso de Estambul 2010, que perdió dinero y no logró interesar ni a los propios turcos.

Para Jean-Claude Gaudin, alcalde de Marsella desde 1995 y senador por Bouches-du-Rhône del partido conservador UMP desde 1998, “la capitalidad cultural de 2013 es una oportunidad única para que 1,8 millones de ciudadanos que integran nuestro área urbana se asocien al proyecto y crean en el renacer de la ciudad. El reto ahora es atraer a dos millones de turistas suplementarios que se sumen a los 10 que vienen espontáneamente cada año”.

400 actividades programadas

“Marsella es un sitio increíble con 2.600 años de existencia. Una tierra de acogida donde se mezclan todas las culturas, razas y religiones del Mediterráneo: aquí conviven en armonía 200.000 musulmanes, 80.000 judíos, incluso 80.000 corsos”, prosigue Gaudin. “Y esta población fascinante se ha propuesto que dejen de hablar de ella los periódicos por los índices de criminalidad para apostar por la expresión artística, la convivencia pacífica y la integración”.

Así que la segunda metrópoli del Hexágono se ha engalanado para estas fiestas como nunca se había visto, ha invertido más de 660 millones de euros en infraestructuras y se han inaugurado más de 10 nuevos centros culturales, tanto en las 110 hectáreas de litoral que albergan la Cité Mediterranée como en otros puntos del núcleo urbano.

En el llamado Front Mer se alzan el MuCEM, un antiguo y gigantesco almacén portuario denominado J4, hoy consagrado a las artes plásticas, así como otros proyectos como un multicine de alta tecnología diseñado por el cineasta Luc Besson o un viejo granero que, bajo el nombre de Silo, está destinado a ser la mejor sala de conciertos de la región. Y fuera de La Cité Mediterranée, destacan el Pabellón M, el Dock des Suds, los Archivos y Bibliotecas Departamentales, el Hospital de la Vieille Charité o la fantástica Friche La Belle de Mai, antigua fábrica de tabaco junto a la estación de Saint-Charles reconvertida en 1992 en un centro de producción multidisciplinar donde tienen su sede estable unas 60 empresas artísticas y que cuenta hoy también, gracias a MP 2013, con un espacio expositivo de 4.000 metros cuadrados en varios pisos bautizado como La Tour Panorama.

Para llenar de vida todos estos nuevos centros, el consorcio ha programado hasta el 31 de diciembre unos 400 espectáculos, conciertos, recorridos artísticos, talleres, fiestas populares y otros acontecimientos, de los cuales 60 son exposiciones. Así, bajo el título de ‘Marsella-Provenza a cielo abierto’, el cartel estival ofrece hasta septiembre una retahíla de muestras diversas como ‘Au bazar du genre, masculin/féminin’ (Mucem), ‘Odyssées d’Antoine d’Agata’ (Fort Saint-Jean) o ‘Présentée vivante’ (Centro de Conservación y Recursos), en las que como destaca el presidente de MP 2013 Jacques Pfister, rige como tema “el espíritu multicultural, la relación con todos los países del Mediterráneo y la ciudad como puente entre África y Europa“.

Entre todas esas expos, luce especialmente ‘Le Grand Atelier du Midi’ (Gran taller del Midi) que, repartida entre el Museo de Bellas Artes del Palacio Longchamp (Marsella) y el Museo Granet (Aix-en-Provence), repasa la forma en que esta región idílica del sur de Francia ha atraído, con su luz, su paisaje y su paisanaje, a algunos de los más grandes maestros pictóricos del siglo XX.

La NASA resume en un vídeo de dos minutos un año del Curiosity en Marte


ABC.es

  • El vehículo tiene como objetivo explorar las posibilidades de vida pasada y futura en el planeta

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Ha pasado ya un año, y la NASA ha querido rendir un homenaje al vehículo de exploración Rover Curiosity mediante este vídeo en el que, en tan solo dos minutos, resume la actividad que ha realizado este vehículo en la superficie marciana.

Lanzado el 26 de noviembre de 2011, el robot se posó por primera vez en Marte con éxito la madrugada del 6 de agosto de 2012. Un hecho histórico que captó la atención de todo el mundo.

La misión ha cumplido su principal objetivo, que era situar sobre la superficie marciana un vehículo explorador. El Rover Curiosity es tres veces más pesado y dos veces más grande que los vehículos utilizados en la misión Mars Exploration Rover, que aterrizaron en el año 2004.

Este vehículo lleva instrumentos científicos más avanzados que los de las otras misiones anteriores dirigidas a Marte, algunos de ellos proporcionados por la comunidad internacional. El vehículo se lanzó mediante un cohete Atlas V 541. Una vez en el planeta, el rover está tomando fotografías y muestras de su superficie para su análisis.

La duración prevista de la misión es de 1 año marciano (1,88 años terrestres). Con un radio de exploración mayor a los de los vehículos enviados anteriormente, el Curiosity centra su investigación en la capacidad pasada y presente de Marte para alojar vida.

Ahora la NASA rinde homenaje a los 12 meses del robot en el planeta rojo con dos minutos de instantáneas.

Las galaxias «pierden apetito» con los años, según un estudio de la NASA


ABC.es

  • Esta teoría se contradice con las barajadas hasta ahora

Las galaxias  «pierden apetito» con los años, según un estudio de la NASA


NASA / Foto tomada por el telescopio espacial Hubble de la galaxia M82 en la llamada Gran Cuchara de la Osa Mayor.

Las grandes galaxias que pueblan el Universo pierden el apetito con los años, según se desprende de una investigación elaborada por el equipo del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA. Este trabajo, que se ha publicado en ‘The Astrophysical Journal’, contradice las teorías que se han barajado hasta ahora y que señalaban que estas galaxias crecían al fusionarse con otras vecinas, en un proceso que se conoce en la astronomía como «canibalismo galáctico».

El autor principal de la investigación, Yen-Ting Lin, ha explicado que se las galaxias masivas podrían «comenzar una dieta en los últimos 5 millones de años de su vida».

Estos nuevos hallazgos ayudarán a los investigadores a entender cómo los cúmulos de galaxias, que son unas de las estructuras más masivas en el universo, se forman y evolucionan.

Los cúmulos de galaxias se componen de miles de galaxias que se reúnen alrededor de su miembro más grande, llamado BCG. Los BCGs pueden ser de hasta decenas de veces la masa de la Vía Láctea, ya que se hinchan en tamaño tras ‘comerse’ otras galaxias, así como la asimilación de estrellas que se canalizan en el medio de un grupo cada vez mayor.

Para controlar cómo funciona este proceso, los astrónomos estudiaron a casi 300 cúmulos de galaxias que abarcan 9.000 millones años de tiempo cósmico. El grupo más lejano se remonta a una época en que el Universo tenía de 4,3 mil millones de años, y el más cercano, cuando el universo era mucho mayor a 13.000 millones de años, es decir, hace unos 800 años del momento actual.

«No se puede ver crecer una galaxia, por lo que se ha tomado un censo de la población», ha explicado el investigador, quien ha indicado que el enfoque de su estudio permite «conectar las propiedades promedio de las agrupaciones que se observaron del pasado relativamente reciente con los que se observaron más atrás en la historia del cosmos».

Los resultados mostraron que el crecimiento de BCG se produjo a lo largo de las tasas predichas por las teorías, hasta hace 5 millones de años, en un momento en que el Universo tenía unos 8 millones de años. Después de ese tiempo, parece que las galaxias, en su mayoría, dejaron de comerse a otras galaxias que las rodean.

Los científicos no están seguros de la causa de la disminución de apetito de las BCGs, pero los resultados sugieren que los modelos actuales necesitan retoques.