El Ayuntamiento se saca de la chistera una torre de 27 plantas para Madrid Río


El Mundo

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El Gobierno municipal ha aprobado un Plan Especial para desarrollar la parcela situada junto a Madrid Río, frente al matadero, en la calle Antonio López. Allí está previsto que se levante un gran centro comercial y una torre, que será un hotel, con una altura de 27 plantas o lo que es lo mismo, de unos 90 metros.

El desarrollo comprende el terreno delimitado por la avenida del Manzanares y las calles Antonio López, san Zacarías y Eugenio Caxes. En total, 20.921 metros cuadrados. El portavoz del Gobierno municipal, Enrique Núñez, aseguró que este nuevo desarrollo favorecerá la mejora medioambiental de la zona, a la vez que le restaba importancia a la altura del inmueble.

La actuación está promovida por la sociedad Multi Veste España. Según ha precisado el Consistorio el proyecto servirá para favorecer la actividad económica. Este plan viene de largo y estaba ligado con el Mercado de Frutas y Verduras en donde, en un principio, iba a ir Gerencia de Urbanismo. En la operación original sí se contemplaba la creación de un centro comercial pero no el nacimiento de una torre de 27 plantas.

Núñez justificó la modificación de los planes originales por el contexto de crisis económica y por las perspectivas diferentes que hay en la actualidad después de haber pasado tanto tiempo. El centro comercial tendrá tres plantas y albergará usos comerciales y espacios abiertos al público. Por su parte, el hote tendrá un mirador. Desde el Ayuntamiento se desconoce quien gestionará este negocio. “Está concebido como un enclave singular, que favorecerá la reactiviación económica del entorno y mejorará la conexión entre los barrios colindantes“, precisó Núñez.

El hotel tendrá un acceso directo por la avenida del Manzanares y funcionará independientemente del centro comercial. El inmueble será sostenible “desde el principio”. Asimismo, contempla que disponga de tres plantas subterráneas con capacidad para 1.500 plazas. Este jueves se ha producido la aprobación de la modificación inicial del PGOU. El documento pasará un periodo de información pública de 30 días. Posteriormente, con todas las alegaciones sobre la mesa se aprobará definitivamente en el Pleno.

En total, el conjunto tendrá una superficie edificable de 50.900 (40.000 para comercial y de ocio y 10.900 para el hotel). El centro comercial tendrá una altura máxima de 26 metros y tendrá forma de zócalo. El proyecto contempla, además, tres ejes de conexión con Madrid Río. Primero, uno peatonal en Matilde Gayo que se prolongará hasta la avenida de Manzanares hasta el salón de pinos con una pasarela. Es decir, que salvará el desnivel entre Antonio López y el parque. El segundo eje se desarrollará mediante terrazas a una nueva zona verde junto a Eugenio Caxes. Finalmente, la tercera conexión estqará en la calle San Zacarías.

El descubrimiento de la Aspirina: De la corteza de sauce a una fábrica de tintes


ABC.es

  • Una serie de casualidades y de investigaciones científicas están detrás del hallazgo acetilsalicílico
El descubrimiento de la Aspirina: De la corteza de sauce a una fábrica de tintes

abc.es
Un anuncio publicado en el diario ABC en el año 1924

El 10 de octubre de 1897, Félix Hoffmann informaba del procedimiento seguido para la obtención del llamado ácido acetilsalicílico. Esta podría ser la fecha que marca el nacimiento del «remedio milagroso». El fármaco más conocido y seguramente el más utilizado en el mundo entero. La popular «Aspirina», útil para aliviar dolores de cabeza, musculares, y muchas más utilidades que con el tiempo se han ido añadiendo a las propiedades de esta «pastillita blanca».

La aspirina, el ácido acetilsalicílico, es químicamente un éster acetilado del ácido salicílico. Se trata de un principio activo cuyas primeras indicaciones lo muestran como analgésico, antipirético y antiinflamatorio, eficaz y bien tolerado.

Pero para conocer sus orígenes, tenemos que remontarnos hasta el principio de la historia porque la humanidad siempre ha estado interesada en descubrir remedios para las enfermedades y, sobre todo, para los dolores y la fiebre.

Esos primeros «medicamentos» se encontraban en la naturaleza, y sobre todo en las plantas. Y nuestros ancestros descubrieron que la corteza del sauce daba alivio a algunas de esas dolencias, aunque entre la Edad Media y hasta el siglo XVIII, no se sabe por qué, pero quedó en el olvido.

Fue ya en 1763, cuando Edward Stone presentó un informe en la Real Sociedad de Medicina Inglesa reconociendo sus propiedades. Edward realizó un estudio en 50 pacientes que padecían estados febriles, y en su conclusión destacó su efecto antipirético.

Posteriores investigaciones sobre la corteza del sauce llevaron a otros estudiosos a dar con el principio activo que logra este efecto. Le llamaron «salicina», y es un análogo del ácido salicílico y del ácido acetilsalicílico.

En 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt hizo un primer intento de acetilación de la salicina pero la solución contenía demasiados efectos. En 1859, Herman Kolbe obtuvo por síntesis química el ácido salicílico. Este compuesto presentaba algunos inconvenientes, como su excesivo sabor amargo y además provocaba irritación en el estómago.

Y en 1986 un químico de la empresa Bayer, Félix Hoffmann, es quien recupera todas estas investigaciones anteriores. El director de investigación de nuevos fármacos de la empresa, Arthur Eichengrün, le encargó Hoffmann la tarea de encontrar una variante del ácido salicílico que no provocara estos efectos secundarios.

Tras sus investigaciones, es en 1897 cuando daba cuenta a su superior de su descubrimiento, un procedimiento para obtener el ácido acetilsalicílico, un producto con los usos terapéuticos deseados pero más estable y puro químicamente y sin los efectos secundarios que provocaba el ácido salicílico.

Su eficacia terapéutica como analgésico y antiinflamatorio fue descrita en 1899 por el farmacólogo alemán Heinrich Dreser. Ese mismo año fue patentado con el nombre de Aspirin.

Un nombre que proviene del término botánico «Spiraea», que se refiere a una familia de plantas. De ahí proviene «spir». La letra «a» indica el proceso de acetilación al que se somete al ácido, y la sílaba «in» era una terminación empleada con frecuencia para los medicamentos en aquella época.

La historia de la Aspirina está ligada a la marca «Bayer», ahora una de las farmacéuticas más importantes, pero en sus comienzos una compañía dedicada a la fabricación de tintes. El entonces supervisor del departamento de patentes de Bayer, Carl Duisberg, decidió abrir una línea de investigación, con la idea de conseguir un antipirético a partir del paranitrofenol.

Todo ello porque, de forma casual unos médicos alsacianos habían administrado acetanilina a unos enfermos de infecciones parasitarias, en lugar de naftaleno. La acetanilina es un producto utilizado en la industria de tintes.

Sorprendentemente se encontraron ante un antipirético desconocido hasta el momento. El paranitrofenol era un producto de desecho en la fabricación de tintes muy parecido químicamente a la acetanilina, del que existían miles de kilos almacenados en la fábrica.

Hasta ese momento no sabían qué hacer con este producto de desecho, que muy pronto, en 1888, les sirvió para crear el primer fármaco de Bayer. Era la acetofenetidina, que se comercializó con el nombre de «Fenacetina».

Así fueron los comienzos de Bayer en el mundo de la industria farmacéutica. Un cúmulo de casualidades e investigaciones que les llevó a convertirse en lo que hoy son, y con un producto como la Aspirina, que hoy en día está registrado en más de 70 países de todo el mundo.

Titán, una luna de Saturno envuelta en hidrocarburos


El Pais

  • Un equipo científico desvela la presencia de compuestos orgánicos PAH en la alta atmósfera del mayor satélite del planeta de los anillos

Lagos de metano líquido en la superficie de Titán captados por la sonda ‘Cassini’ en órbita de Saturno. / NASA/JPL/USGS

Titán, el mayor satélite de Saturno, es el cuerpo celeste más lejano en el que se ha posado un artefacto enviado desde la Tierra. Se trata de una luna que merece especial interés por parte de los científicos dado que tiene una atmósfera compleja y lagos de hidrocarburos líquidos en su superficie, características que recuerdan a la Tierra primitiva. Ahora, los datos tomados allí por la sonda automática Cassini, en órbita del planeta de los anillos, ha permitido a un equipo científico desvelar el origen de la neblina que envuelve la superficie de Titán: procede del gas presente en las altas capas de su atmósfera, compuesto por hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH).

“Hace décadas se propuso que la capa de neblina de la baja atmósfera [de Titán] se generaba a partir de moléculas orgánicas complejas y, en 2007, se sugirió que estas moléculas podrían formarse en la atmósfera superior, varios cientos de kilómetros sobre su lugar de origen”, explica el investigador principal de la investigación que confirma ahora ambas hipótesis, Manuel López-Puertas, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), del CSIC.

Sujeta a la sonda Cassini, de la NASA, viajó desde la Tierra el módulo Huygens, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), que protagonizó, el 14 de enero de 2005, una de las grandes hazañas de la exploración espacial al descender con éxito hasta el suelo de Titán, tomando datos durante la caída y una vez en el suelo. Ninguna sonda artificial ha llegado a la superficie de un cuerpo tan lejano. En Titán, casi tan grande como Marte y con una temperatura en la superficie de 179 grados bajo cero, hay lagos de etano y metano que forman nubes y que, ocasionalmente provocan lluvias. “En muchos aspectos, es uno de los mundos más parecidos a la Tierra que se ha encontrado hasta ahora”, explica la NASA. “Con su densa atmósfera y su química orgánica, Titán parece una versión congelada de la Tierra hace unos miles de millones de años, antes de que los organismos vivos empezasen a bombear oxígeno a la atmósfera”.

Esa luna está envuelta por la neblina anaranjada que ha dificultado siempre la observación de su superficie. Pero el trabajo de observación de la misión Cassini-Huygens ha proporcionado una perspectiva nueva.

Los PAH de Titán están presentes entre, al menos, los 900 kilómetros y los 1.250 kilómetros sobre la superficie, explican ahora los investigadores. “Estos compuestos absorben los fotones ultravioleta del Sol, que son muy energéticos, rápidamente redistribuyen esta energía a nivel interno que finalmente vuelve a ser emitida en el infrarrojo cercano, lo que produce una fuerte emisión con una concentración de partículas relativamente baja”, explica López-Puerta. El gas se descubrió, precisamente, a través de su manifestación en infrarrojo, añaden los investigadores en un comunicado del CSIC.

Los resultados de la investigación, en la que participan científicos de España, Italia y Estados Unidos) se publican hoy en la revista The Astrophysical Journal.