Las estrellas no explotan, se apagan


El Mundo

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La muerte de muchas estrellas no es violenta y destructiva, como se creía hasta ahora, sino que sino que un gran porcentaje de ellas podría acabar sus días en paz, lentamente, enfriándose hasta apagarse de forma definitiva. Esto es lo que ha descubierto un equipo internacional de astrónomos avalados por el Observatorio Austral Europeo, cuyo comunicado anunciando el descubrimiento supone una enmienda a la totalidad de la teoría estelar tal y como la conocíamos hasta ahora.

Un alto porcentaje de estrellas, hasta un 70% según las conclusiones de este estudio, no pasa por una fase final explosiva, sino que en un proceso gradual que dura miles de millones de años queman energía hasta agotarse y morir plácidamemte.

Hasta ahora se creía que, cuando el litio y otros materiales ligeros se consumen, la estrella se contrae y entra en la etapa final del desarrollo, en la cual el hidrógeno se transforma en helio a temperaturas muy altas gracias a la acción catalítica del carbono y el nitrógeno. Esta reacción termonuclear consume el hidrógeno y la estrella se convierte entonces en una gigante roja.

La temperatura del núcleo sube entonces lo suficiente como para producir la fusión de los núcleos de helio y la estrella se hace mucho más pequeña y más densa. Una vez consumidas todas las posibles fuentes de energía nuclear, se contrae de nuevo y se convierte en una enana blanca, en una etapa final marcada por explosiones conocidas como “novas”.

Las supernovas, sin embargo, serían una excepción. Según los resultados de este estudio, sólo las estrellas más viejas (de primera generación), que contienen un bajo nivel de sodio, terminan explotando y convirtiéndose en gigantes rojas.

“Parece que las estrellas necesitan tener una ‘dieta’ baja en sodio para alcanzar la fase de AGB en su edad anciana”, bromea el director del equipo de astrónomos, Simon Campbell, que considera “demostrado empíricamente que la mayoría de las estrellas, digamos que un 70%, estrellas de segunda generación con alto nivel de sodio, jamás alcanza la fase explosiva AGB”.

Los astrónomos denominan fase ‘AGB’, siglas en inglés de “rama asintótica de las gigantes”, al periodo explosivo de la evolución que experimentan las estrellas de masa intermedia (entre 0,5 y unas 10 masas solares) al final de sus vidas.

Esta conclusión surge de la observación con el telescopio ESO situado en Chile de la luz de estrellas de un cúmulo globular denominado NGC 6752, en la constelación austral del Pavo, y los datos son contundentes: muchas estrellas no llegan a explotar, sino que se convierten en enanas blancas enfriándose paulatinamente. “Nuestros modelos estelares están incompletos y deben ser revisados”, concluye Campbell.

La increíble historia de los trece chinos que lucharon en la Guerra Civil española


ABC.es

  • Un libro demuestra que se alistaron en las Brigadas Internacionales desde EE.UU., Francia, Alemania, Indonesia, China y España

La increíble historia de los trece chinos que lucharon en la Guerra Civil española

abc Milicianos en el frente de Guadalajara

El Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha coeditado un libro en el que se relata la historia de los chinos que combatieron en la Guerra Civil española, encuadrados en las Brigadas Internacionales.

El libro, que han coeditado el CEDOBI y la editorial Catarata, se basa en las historias de trece jóvenes chinos que se alistaron en las Brigadas Internacionales desde Estados Unidos, Francia, Alemania, Indonesia, China y la propia España, según ha informado hoy en una nota de prensa la UCLM.

Ha sido escrito por dos científicos taiwaneses residentes en Estados Unidos, Hwei-Ru Tsou y Len Tsou, que quedaron impactados por el documental de 1983 “The Good Fight: The Abraham Lincoln Brigade in the Spanish Civil War” (“La buena batalla: La brigada Abraham Lincoln en la guerra civil española”).

Los Tsou vieron una fotografía de un joven soldado chino frente al hospital de Benicàssim y decidieron investigar cuál fue la aportación china al movimiento brigadista.

Después de un notable esfuerzo de búsqueda documental y de redacción, han publicado “La llamada de España. Los voluntarios chinos de la Guerra Civil”, que ha sido traducido por profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

En la presentación del libro, el profesor de la UCLM Juan Sisinio Pérez Garzón y el director del Instituto de Estudios Albacetenses, Antonio Selva Iniesta, se han referido al espíritu de los brigadistas, al que también respondieron estos jóvenes chinos.

“La defensa de la República suscitó un movimiento prácticamente inédito hasta entonces en la interminable historia de los conflictos”, han explicado Pérez Garzón y Selva.

Así, desde el mismo mes de julio de 1936, al extenderse por el extranjero las noticias de la rebelión militar “comenzaron a llegar a España voluntarios procedentes de otros países que llegaban por su cuenta y riesgo, de forma individual”, han añadido.

Una pasión de 42.000 fotos


El Pais

  • Un coleccionista de Málaga atesora un conjunto de imágenes que muestran la España del XIX
  • Juan Antonio Fernández Rivero difunde la obra de los pioneros de este arte a través de su blog
  • FOTOGALERÍA Una muestra de la colección

Escena en una calle de Córdoba (aproximadamente 1870) en papel de albúmina. Imagen cedida por el archivo de la Colección Fernández Rivero. / J. LAURENT

Una mujer mira a la cámara con timidez mientras oculta su rostro tras un abanico. A un paso, un galán se toca el sombrero mientras parece dedicarle un requiebro. Sabemos que la escena ocurrió en una calle de Córdoba en los años setenta del siglo XIX y que el francés Jean Laurent (1816-1886), el fotógrafo más emblemático de la España decimonónica, tomó aquella escena. Esta imagen es una de las 42.000 fotos antiguas que atesora el malagueño Juan Antonio Fernández Rivero. Apasionado del coleccionismo desde niño, pasó de los sellos a las postales antiguas, después fue fotógrafo aficionado hasta que la lectura de La historia de la fotografía en España, desde sus orígenes hasta 1900, del hispanista estadounidense Lee Fontanella, le impelió a recopilar más y más instantáneas.

Fernández Rivero (Málaga, 1956), economista de formación, lleva un cuarto de siglo adquiriendo fotografías. Primero empezó con las que habían tenido como objetivo su ciudad, Málaga —hoy constituyen la cuarta parte de la colección—, después amplió el foco a Andalucía y resto de España. Su “especialidad”, dice, es el siglo XIX (en los años cuarenta de esa centuria llegó la revolucionaria manera de fijar la realidad). “Las fotos de entonces son comerciales y documentales, a diferencia de lo que ocurrió a finales del XIX, cuando los fotógrafos empezaron a crear arte”, explica sentado frente a un espeto de sabrosas sardinas en un chiringuito en la playa en Málaga.

Este autor de una decena de libros sobre fotografía añade que las que se tomaron en el XIX en España fueron sobre todo de ciudades andaluzas (Granada, Sevilla, Córdoba…) “por el mito romántico de lo árabe que buscaban los viajeros”. “El Patio de los Leones de la Alhambra fue uno de los motivos más retratados en todo el mundo en esa época, junto a las cataratas del Niágara y París”, la ciudad donde se había presentado el invento de la fotografía el 15 de junio de 1839 en el mismo Parlamento. Madrid y sus alrededores, Toledo y Barcelona fueron los otros espacios españoles más buscados por los primeros fotógrafos.

Fernández es también “un investigador” que desde su web —con unas 10.000 obras ya digitalizadas— y su blog difunde la obra de los pioneros mientras no ceja en su labor de coleccionista: “Continuamente estoy adquiriendo piezas, siempre originales, no hace falta ser millonario, esto no es como la pintura”. Fernández ha reunido a las afueras de Málaga su catálogo con la ayuda de su esposa, Teresa: pujas en subastas de Londres, París y Nueva York, compras a marchantes, anticuarios y particulares, “muchas en Estados Unidos”, y visitas a ferias como la que se celebra anualmente a finales de mayo en Bièvres, alrededores de París.

De la colección, 18.000 son fotos del XIX y 10.000 son tarjetas postales de las primeras décadas del XX. “También tengo unas 9.000 fotografías estereoscópicas” (compuestas por dos imágenes unidas, tomadas desde distintos ángulos, que al contemplarse con un visor se convierten en una sola, tridimensional y con sensación de profundidad. “Fue un invento con poco éxito porque en seguida llegó la propia fotografía”. Además, unas 2.500 cartes de visite, pequeños retratos que los burgueses entregaban a familiares y amigos para los álbumes y que se pusieron de moda sobre 1860.

Daguerrotipos y calotipos

El catálogo lo completan un centenar de daguerrotipos (el primer procedimiento fotográfico) y ambrotipos (negativos de cristal sobre fondo negro); fotos iluminadas (pintadas), álbumes victorianos de viajeros del XIX, con las fotos que compraban para mostrar a sus amistades y libros ilustrados. Una colección que el fotohistoriador Publio López Mondéjar valora por sus piezas del siglo XIX, lo que la sitúa “entre las ocho o diez mejores de fotografía privada en España”.

A Fernández le cuesta escoger las joyas de su tesoro. Se inclina por el álbum del capitán Pilkington: “Lo compré en Christie’s en 1998 y tenía 30 fotografías de Charles Clifford”, el otro extranjero —junto a Laurent— que fotografió España en el reinado de Isabel II. “Es un álbum de 55 x 75 centímetros, de la década de 1850, con encuadernación repujada en oro. Contiene las imágenes que este militar inglés, culto, aficionado a la fotografía y destinado en Gibraltar compraba de los sitios que veía; también pegó acuarelas, dibujos, litografías… 241 piezas en total”. También destaca la colección taurina del francés Luis Leon Masson, que forman parte de un álbum que perteneció al duque de Montpensier, cuñado de Isabel II. Si tiene que quedarse con piezas sueltas, elige una antigua, el Retrato de James Linton, pescador en New Haven, un calotipo (negativo directo sobre papel) de 1845, obra de los escoceses Hill y Adamson; y otro calotipo, del irlandés E.K. Tenison, un romántico que recorrió los polvorientos caminos de la Península y que hizo 40 fotos entre 1852 y 1854.

“Yo no he tratado de acumular porque sí. El coleccionismo debe tener un sentido, un valor documental y criterio histórico. Recopilo pensando en que esto tenga algún día una función museística”, un deseo que no ha encontrado eco en su ciudad, aunque en ocasiones ha prestado fotos a instituciones para exposiciones. “Me gustaría que la colección no se eche a perder”, lamenta mientras mira al horizonte, al monte de Gibralfaro: “Es la obra de mi vida”.

¡Happy birthday Puente de Brooklyn!


El Mundo

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El 130 aniversario es una efeméride que no merece demasiada atención. La cosa cambia si quien lo celebra es un puente cuya silueta une el imaginario colectivo con la ciudad que materializa sus sueños con la misma fortaleza que sus cables de acero sueldan Brooklyn y Manhattan.

El poder de esta construcción es tal, que ha convertido la anodina cifra en el suceso del año en Nueva York. Desfiles, exposiciones, maratones de lectura, exhibiciones, conciertos, paradas, concentraciones y un variopinto conjunto de manifestaciones ligadas a sus cables de acero y bloques de piedra se celebran estas semanas.

Pocas construcciones de esta ciudad tan rebosante de iconos alcanzan las dimensiones míticas de su puente más importante, una de las tres referencias más citadas de la capital. Instalado en la primera categoría de los símbolos que atesora la Gran Manzana, sólo alcanzan su talla el Empire State Building y la Gran Central Terminal, que el pasado 2 de febrero festejó su primer centenario.

Otros iconos neoyorkinos como la Estatua de la Libertad, Times Square, el edificio Chrysler o Central Park quedan un peldaño por debajo.

En 1883 su rotunda silueta de estilo neogótico se convirtió en el puente colgante más grande del mundo, con 1.825 metros de longitud y un vano de 486 metros de largo y 41 de alto.

Dimensiones que en estos tiempos, donde al menos 23 puentes superan el kilómetro entre sus pilares centrales, parecen poca cosa, pero que entonces resultaron tan impensables que se mantuvo como el más grande durante 20 años y sus inconfundibles torres de arcos apuntados fueron de las construcciones más altas del mundo.

El puente de Brooklyn es el fruto del proyecto de John August Roebling, visionario ingeniero alemán, quien en cierta ocasión en que los hielos retuvieron el transbordador que le llevaba desde su residencia de Brooklyn a Manhattan, tuvo la idea de un puente que evitase el tedioso tránsito marítimo.

A pesar de contar con suficiente experiencia en la construcción de estructuras similares, entre ellas un puente sobre las cercanas cataratas del Niágara, a Roebling le costó llevar a la práctica su idea, pues nadie creyó que fuera posible erigir un puente sobre el East River.

La maldición del puente

La insistencia del inmigrante alemán derrotó las reticencias y en 1869 comenzaron las obras. Se inauguró en 1883, después de 14 años de intensos y dramáticos trabajos, que costaron la vida a 27 personas, entre ellas a su creador, dejando gravemente lesionado a su hijo.

Parecía una extraña maldición, como si la historia quisiera dar la razón a críticos y agoreros. Aún no habían empezado las obras cuando la maniobra desafortunada de un ferry le aplastó a Roebling un pie contra el muelle, mientras realizaba medidiciones en el East River. La amputación de los dedos no evitó la cangrena, pereciendo tres semanas más tarde.

Su hijo Washington asumió el trabajo, implicándose de tal modo en las obras, que contrajo la enfermedad de los buzos mientras trabajaba en la cimentación submarina de los pilares, produciéndole graves secuelas que le dejaron paralítico.

Fue cuando su esposa Emily entró en escena. Asesorada por su marido, quien vigilaba la construcción desde casa con un catalejo, aquella mujer que carecía de conocimientos en la materia pero poseía un coraje colosal, logró transmitir las órdenes a los obreros, culminándose la empresa.

No debe olvidarse la situación de la mujer en aquellos tiempos, como ejemplo basta apuntar que no sería hasta 19 años más tarde de la inauguración del puente, en 1902, cuando Australia se convirtió en el primer país del mundo en aceptar el sufragio universal.

A las dos de la tarde…

Cuentan las crónicas que a las 14 horas en punto del 24 de mayo de 1883, en la solemne inauguración de apertura, aquella heroína cruzó el puente junto al 21 presidente de los Estados Unidos, Chester Alan Arthur, con un gallo entre los brazos como símbolo de la victoria.

Ciento treinta años después, el puente de Brooklyn no ha dejado de ser la principal arteria que comunica el barrio más popular de Nueva York y el Down Town, con un tránsito de 150.000 usuarios al día.

Tranvías (hasta 1940), coches (de caballos primero y eléctricos cuando aquellos se aparcaron) y trenes cruzan por sus seis carriles y vías, mientras que peatones y bicicletas lo hacen por la plataforma superior.

Personalmente, debo señalar que entre mis ocupaciones favoritas del tiempo que viví en Brooklyn, estuvo el coleccionar veces y maneras de recorrer sus 5.989 pies, o lo que es lo mismo 1.825 metros, que de punta a punta mide su familiar pasarela de madera.

La cuenta la perdí enseguida, pero aún recuerdo que lo hice de siete maneras distintas. Simple referente egocéntrico antes que récord alguno. Del mismo modo, los millones de turistas que cada año llegan a Manhattan tienen como una de sus primeras obligaciones recorrerlo.

Por lo habitual van tan distraídos que invaden el carril bici que comparte la plataforma peatonal, lo que origina las más duras imprecaciones de los ciclistas neoyorkinos, especialmente malhumorados y territoriales cuando circulan sobre el Brooklyn Bridge.

El singular anclaje de los cuatro cables de acero que soportan la estructura; la gesta del mecánico Farrington, el primero en cruzar el río en una pérgola colgada de un cable para demostrar que el acero aguantaría sin romperse; el timo de J. Lloyd Haigh, quien suministró un acero para los cables de peor calidad al proyectado; la estampida que produjo el tropezón de una mujer solo seis días después de la inauguración y que causó una docena de muertos por aplastamiento; la tragedia de Robert Emmet Odlum, el primero en saltar al agua en 1885, falleciendo por las heridas internas que le produjo el impacto; los 23.000 kilómetros de cables que llevan 130 años tendidos como una tela de araña soportando el puente y cuarteando el skyline más reconocible del mundo, son hechos de sobra conocidos de la particular historia del que para muchos es el rey de todos los puentes.

Otros puentes con historia

A pesar de que geografía e historia rebosan de puentes que aspiran a este cetro.

Del Sant’Angelo romano al de Rialto sobre el Gran Canal veneciano; del Ponte dei Suspiri, por seguir en Italia, al Vecchio florentino, pronto otra vez de moda por obra y gracia de Dan Brown y del Tower Bridge londinense al George Washintgon de la capital estadounidense, la competencia es dura.

Pero sobre todos ellos el puente de Brooklyn sobrepone su cautivador magnetismo. Sólo otro puente es capaz de disputarle el privilegio: el Golden Gate de San Francisco, aunque éste se construyó 54 años más tarde.

Han pasado 130 años y la inconfundible curva del puente de Brooklyn, serpiente de acero, cemento y piedra tendida sobre el East River, sigue cautivando corazones. Contemplar su silueta desde el Squibb Park al anochecer es caer en un hechizo que nunca encontrará consuelo.

Tras ello, solo queda entretenerse viendo cómo se hacen fotos las parejas de recién casados bajo el puente, a las puertas del River Café, cuyo aire ‘farmer’ recuerda al Brooklyn más primitivo. Antes que entrar en este apreciado restaurante, mejor seguir Cadman Plaza West adelante para ponerse a la cola de Grimmaldi’s Pizzeria.

Sinatra ya no viene por aquí, pero la perspectiva es mucho mejor. Mientras nos llega la vez contemplamos la sólida estructura gótica, Walt Whitman tenía razón: la visión de este puente es la más eficaz medicina para el alma.

La sorprendente diversidad de cocodrilos primitivos


El Mundo

Recreación de diversas especies de cocodrilos del Mioceno. | Jorge Gonzalez.

Recreación de diversas especies de cocodrilos del Mioceno. | Jorge Gonzalez.

La pequeña localidad de Urumaco, en el norte de Venezuela, es en la actualidad una zona casi desértica. Hace nueve millones de años, sin embargo, un río homónimo bañaba la región y desembocaba en el golfo de Venezuela. En él habitaban hasta siete especies diferentes de cocodrilos. Coexistían todos ellos con diferentes morfologías, diferentes tipos de dientes y diferente dieta.

Algunos habían desarrollado dientes esféricos para comer caracoles o cangrejos, otros alcanzaban los 12 metros de longitud y se alimentaban de tortugas y grandes roedores. Cada uno había adoptado un rol en su propio nicho ecológico que permitía una convivencia sin competir por los mismos recursos. Era una apacible comunidad de cocodrilos especializados. Y de diversas familias, desde caimanes y aligátores hasta los comunes cocodrilos.

Diversidad amenazada

Un estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’, liderado por el investigador Massimo Delfino, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, descubrió esta enorme diversidad y dos nuevas especies desconocidas por la ciencia gracias al estado desértico de la zona. “Esto nos permitió encontrar los restos más fácilmente, pero no deja de sorprender el profundo cambio geológico que se produjo”, afirma el investigador italiano. El equipo estima en 14 el número de especies de cocodrilo que existían en Suramérica durante el Mioceno tardío.

“Entonces la diversidad de cocodrilos era enorme, y es precisamente esa diferenciación y especialización la que explica su supervivencia durante tanto tiempo”, afirma el investigador. Sin embargo, cuando el río Urumaco cambió su recorrido, hace cinco millones de años, consecuencia de la elevación de los Andes, y la desembocadura del delta del Amazonas pasó del Caribe al Atlántico, esta biodiversidad desapareció. Y ello explica la alarma actual en relación a la biodiversidad.

“En la etapa que hemos estudiado la diversidad era enorme, lo que contrasta radicalmente con la actualidad, en la que la morfología de los cocodrilos se está uniformando“, añade Delfino. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, especies de ‘Crocodylidae’ como el gaviálido están más amenazadas que el oso panda. Y la pérdida de biodiversidad, según Delfino, seguirá aumentando. “Lo más seguro es que cada vez más especies pasen de ser vulnerables a encontrarse en peligro crítico“, afirma el científico italiano. Lo que ahora es un árido desierto, hace millones de años fue un oasis de una biodiversidad que en la actualidad es cada vez más complicado de encontrar.

Los museos madrileños se «acicalan» para su Día Internacional


ABC.es

  • Obras de teatro y exposiciones inéditas recibirán a los visitantes el próximo sábado 18

Los museos de la Comunidad de Madrid celebrarán el Día Internacional de los Museos el próximo sábado 18 con la ampliación de su horario y la organización de diversas actividades para todos los públicos.

Centro de Arte Dos de Mayo

Bajo el lema «Museos (memoria+creatividad) = Progreso Social», el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) organizará visitas especiales a las 12 y las 19 horas, donde los asistentes podrán visitar los almacenes y la exposición «Halil Altindere» de la mano del director del centro o de la conservadora de las colecciones.

Casa Museo Lope de Vega

La compañía Lear Producciones hará gala de una variedad creativa de las artes plásticas, musicales y dramáticas en su espectáculo teatral «En clave de Lope». El jardín de la casa permanecerá abierto de 15 a 20 horas, y se podrá acceder de forma gratuita.

Museo Casa Natal de Cervantes

El Museo Casa Natal de Cervantes ampliará su horario habitual hasta las 20 horas, dos más de lo acostumbrado. A las 21 horas ofrecerá el espectáculo teatral «La canción de Vidriera», continuando así con la conmemoración de la publicación de las «Novelas Ejemplares». En este evento, gratuito hasta completar aforo, la compañía Ítaca Teatro adapta los textos de «El licenciado Vidriera».

Museo Picasso-Colección Eugenio Arias

La colección del ‘barbero de Picasso’ Eugenio Arias incorporará un conjunto de portadas y titulares de medios escritos nacionales e internacionales con la noticia del fallecimiento del pintor malagueño, hace 40 años. Además, el centro ampliará su horario hasta las 22 horas.

Centro de Interpretación Nuevo Baztán

Los visitantes también podrán asistir a la exposición «De bodega a Centro de Interpretación», donde el Centro de Interpretación Nuevo Baztán repasa el proceso de elaboración de los vinos que se producían en las bodegas del Palacio de Goyeneche, donde ahora se ubica el centro, a través de material documental y fotográfico.

Intrigas de poder, la lucha por la eternidad y el libro secreto de Hernán Cortés


El Confidencial

Durante siglos se ha pensado que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, uno de los pocos testimonios de primera mano existentes sobre el desembarco de los españoles en el Nuevo Mundo, fue escrito por Bernal Díaz del Castillo, soldado de Hernán Cortés. Cuatro siglos y medio después de su escritura, el profesor de Antropología social y cultural de Mesoamérica de la Universidad de París Christian Duverger plantea una nueva y rompedora hipótesis, recogida de manera divulgativa, a la manera de una novela policiaca, en su último trabajo, Crónica de la eternidad (Taurus): que el auténtico autor de la que fuese considerada por el escritor Carlos Fuentes como “la primera novela latinoamericana” es el propio conquistador Hernán Cortés.

Intrigas de poder, la lucha por la eternidad y el libro secreto de Hernán Cortés

Intrigas de poder, la lucha por la eternidad y el libro secreto de Hernán Cortés

Duverger aduce distintas razones en su volumen por las que sólo Cortés pudo haber redactado tal libro. Para empezar, porque su autor tuvo que haber estado presente en todos los acontecimientos que se relatan, lo cual limita el espectro de posibles autores a un número muy reducido de soldados. Y entre ellos, es muy poco probable que ninguno gozase de la formación cultural y lectora suficiente como para escribir “tal obra maestra”. El profesor sospecha que el manuscrito fue atribuido falsamente a Díaz por uno de sus hijos, con el objetivo de presentarse como “hijo de héroe”. Una atribución que pocos se han atrevido a discutir, a pesar de que, como Duverger demuestra, los datos son contradictorios.

“Mi libro cambia nuestra percepción de Cortés, que es un mito muy delicado, porque está instalado en un lugar muy especial en la mente mexicana. Por una parte, es el culpable de la conquista, y por otra, se sabe que México fue un país inventado por Cortés”, explica el autor a El Confidencial con un perfecto español tintado por un leve acento mexicano. Duverger recuerda que a finales del siglo XVIII, el “controvertido” conquistador fue reivindicado como “símbolo de la independencia mexicana” en el movimiento independentista posterior a la Revolución Francesa, junto a Nuestra Señora de Guadalupe. “Era el padre de la patria, ya que es el que decide independizar México”.

Sólo será durante siglo XIX, de mano de la Leyenda Negra y la Doctrina Monroe impulsada por los Estados Unidos en el año 1823 “con el objetivo de quitar la legitimidad colonizadora a España para sustituirla por la suya” cuando Cortés comience a adquirir los rasgos del conquistador sanguinario y vil con el que es popularmente conocido en la actualidad. “Es el inicio de la Leyenda Negra que culpa a España de la colonización y las matanzas”, añade Duverger que pinta un retrato del expedicionario totalmente diferente. Fue un conquistador, con todo lo que ello implica, pero también un hombre culto, muy leído, consciente de sí mismo y admirador de las culturas prehispánicas.

Derribando mitos, completando perfiles

“Cortés es un independentista muy particular. Era favorable al mestizaje, tanto de la sangre como de la cultura, al libre comercio y a la independencia de México”, explica Duverger, que ya abordó la figura del conquistador en su trabajo previo, Cortés. La biografía más reveladora (Taurus). Pero el profesor derriba otro mito muy consolidado en México, como es del de Bernal Díaz del Castillo, el que hasta la fecha había narrado “el milagro” que permitió que “500 personas fuesen capaces en dos años de controlar un territorio de al menos 18 millones de habitantes”.

La mistificación de Díaz del Castillo duró 400 años, y la imagen del Hernán Cortés satanizado, 200

Se trata de una crónica popular en México, “porque fue escrita, supuestamente, por un soldado raso que hablaba con una cierta forma de truculencia, rusticidad sofisticada y de una manera simpática”. La tesis de Duverger acaba con la leyenda de ese personaje popular que “escribe una obra maestra siendo un soldado raso”. Como él mismo recuerda, “escribir una obra así requiere mucho trabajo, cultura y lectura de fondo”.

El autor se ha encontrado, de entrada, con dos tipos de resistencias. Por una parte, “la sentimental, al perder a Bernal Díaz del Castillo”. Y por otra, la de aceptar el “Cortés culto y escritor” que Duverger propone. “La mistificación de Díaz del Castillo duró 400 años, y la imagen de Cortés satanizado, 200 años. No es fácil pasar de una creencia a otra certeza”, explica el autor, que recuerda que este nuevo perfil del conquistador no entra en conflicto con el anterior, sino que lo complementa. “Una conquista es una conquista, lo que quiere decir que hubo derramamiento de sangre. No quiero decir que Cortés sea un escritor y sólo eso. La diferencia con otros aventureros es que Cortés reflexiona sobre sus actos y mantiene una distancia con ellos”.

Incluso ha habido quien ha discutido sus tesis, como ocurrió recientemente en las páginas de El País, donde el catedrático de la UAM Guillermo Serés puso en tela de juicio sus hipótesis. Duverger responde: “Fue la respuesta a una entrevista, algo muy peligroso, cuando en el libro hay dos mil referencias, citas y documentos que apoyan mi demostración”. El autor manifiesta que no cree haber publicado un libro manifiestamente polémico, sino una exposición desapasionada de los elementos que refuerzan su tesis. “Estoy dispuesto a discutir con la academia, pero hay que hablar de los elementos que presento y no de las impresiones de la gente. Hacer un libro para no cambiar nada es absurdo. Las investigaciones sirven para descubrir otros enfoques diferentes, no volver a decir lo mismo”. El autor considera que su libro, en unos años, será una obra de referencia.

Un Cortés que no conocíamos

“No quiero decir que la conquista no se hiciese con una fuerte dosis de violencia, no quiero borrar eso”, recuerda Duverger, que califica a Cortés tanto de “genio militar” como de “hombre de libros y de lecturas”. Especialmente en los últimos años de su vida, cuando en Valladolid funda una academia donde debatirá temas como la acción pública o el idioma. Será entonces, según el francés, cuando decida entrar en “la creación literaria” a través de ese personaje ficticio que narra las desventuras de la expedición de Cortés en tercera persona. Para Duverger, las facetas de conquistador y refinado literato no son excluyentes, sino que completan el retrato general del aventurero castellano.El autor afirma que, en México –donde el libro se publicó en primer lugar– “es muy diferente ser conquistado por un hombre culto e inteligente y un gran escritor que por un villano sin escrúpulos que sólo quiere matar indígenas y robar el oro”, una descripción que no se ajusta a la realidad. Duverger explica que al contrario de lo que se suele pensar, Cortés no fundió el oro del tributo de Moctezuma, formado por elementos artísticos como anillos, pulseras o códices, sino que lo envió de vuelta a España en 1519, “con el objetivo de hacer ver a Carlos V que era dueño de un territorio cuyos habitantes, los aztecas, eran un imperio de gran cultura que podían competir al nivel de España o Europa. La dimensión cultural de Cortés estuvo presente desde los inicios”.

Pero ello no le impidió llevar a cabo matanzas como la de Cholula, en la que su ejército pudo llegar a matar hasta a “2.000 ó 3.000 indígenas”. “Tenía que tener determinación para salir vivo de ahí, tenía que matar. Cortés estaba sitiado por 30.000 guerreros cholultecas. En condiciones normales, cuando luchan 30.000 contra 500, son estos los que mueren. La solución fue no dormir, levantarse a las tres de la mañana y matar a todos por sorpresa. Así lo hicieron. Para salvar su vida tenían que utilizar la violencia”.

Un libro con la vista puesta en la posteridad

Dado que Cortés parecía preocuparse de tal forma por su imagen y su representación en la historia, ¿por qué ocultarse bajo la figura de un soldado raso? ¿Por qué no reivindicar su autoría desde el primer momento de forma explícita? Porque, como el mismo Duverger ha explicado en alguna excepción, Cortés tenía a la eternidad en mente, y no a sus contemporáneos, cuando redactó el libro.

“Para una persona que tuvo tanta fama, añadir un poco más significaba poco. La figura del Cortés desesperado que no tiene ningún papel en la sociedad es absolutamente falsa. Es muy popular y vive en Valladolid, donde está la Corte, aunque él represente a la oposición. Y sabe que está al final de su vida, tiene 60 años y muere a los 62”, explica Duvernier. “Seguramente su idea fue la misma de Julio César a la hora de escribir sus memorias”. El título del libro, explica el autor, alude precisamente a la fórmula de Tucídides, el primero de los historiadores, que indicaba que todo lo que queda por escrito queda para la eternidad.

A Cortés no le interesaban sus contemporáneos, sino la eternidad

“Cortés comparte al final de su vida esa idea, por lo que se propone ser el historiador de su propia epopeya y actuar como escritor”. Eso es lo que le conduce a llevar a cabo esta Historia verdadera de la conquista de la Nueva España que tantos avatares hubo de superar a lo largo de la historia, que es a la vez “un testimonio sobre los hechos” y “una creación literaria”. “Cortés sabe que los escritos duran más que la vida humana, y por eso, 400 años más tarde seguimos hablando de ellos. Esa era su auténtica ambición. El hecho de ser anónimo para él no es importante, porque sabía que sería reconocido como el autor. La memoria escrita dura más que la memoria de los vivos, que sólo dura dos o tres generaciones. ¿Qué era Cortés para sus nietos? Prácticamente nada”.

Algo que ha ocurrido con mucha tardanza, aunque para Duverger, ahora resulte obvia la conexión entre Cortés y el libro al que ahora se atribuye su autoría. “Hay muchos elementos claros que no lo eran antes porque estábamos ciegos. Son guiños de Cortés para que haya una identificación secreta. Por ejemplo, el párrafo donde se equipara con Julio César. Para mí es evidente que un soldado raso no puede decir eso”. Duverger señala a la dificultad de “eliminar las creencias consolidadas” como una de las razones por las que este hallazgo ha tardado tanto en producirse. También, por la serie de “recortes y reescrituras” a las que fue sometido el texto, y por la “mistificación tan bien hecha realizada por el propio Cortés al dar forma a un personaje tan exitoso”.

El nuevo paisaje pintado por Duverger no cambia sólo nuestra percepción de Díaz del Castillo y Cortés, sino también de la España del siglo XVI, y concretamente, de Carlos I de España y V de Alemania, un personaje con el que Cortés mantenía una complicada relación. “Se puede resumir en una relación de competición política. Carlos V representa un mundo monárquico, absolutista, autoritario, defendido por la Inquisición, con censura, monopolio… Cortés se opone a todo eso, porque es republicano y moderno”, señala el autor de El origen de los aztecas.“Si describiésemos el mundo de Carlos V como una monarquía de control inquisitorial absoluto y de derecho divino absoluto nos equivocaríamos, porque había fueros y elecciones en las comunidades, lo que significa que había dos sistemas que cohabitaban”, prosigue Duverger. “Aunque había persecuciones, Cortés existía como opositor y contramodelo”. Esa oposición abogaba por una república “a la italiana”, el modelo franciscano legitimado por las elecciones”, con “libre comercio” e “independencia del mundo intelectual de las universidades”.

“Mi libro define una España mucho más conflictiva de lo que pensamos”, concluye el profesor nacido en Burdeos. “Dentro de la monarquía había brotes de republicanismo, lugares de independencia intelectual. Aporta una visión diferente a la tradicional de una monarquía que asfixia a todos los elementos de la oposición. Cortés era invitado a la boda del rey, cruzaba la calle y estaba en la Corte. Era un opositor, pero un opositor recibido, capaz de exponer sus teorías y sus propuestas”.

Eclipse solar anular: un anillo de fuego brillará el jueves en las antípodas


ABC.es

  • El fenómeno, por el que el Sol queda enmarcado en un aro luminoso, podrá contemplarse desde Australia y el Pacífico Sur
Eclipse solar anular: un anillo de fuego brillará el jueves en las antípodas

Eclipse solar anular: un anillo de fuego brillará el jueves en las antípodas

Un eclipse solar anular será visible desde Australia y el Océano Pacífico Sur este jueves 10 de mayo. El fenómeno, que comenzará a las 8.00 hora local, cubrirá el 95% del disco solar y dejará una especie de anillo de fuego alrededor. Este tipo de eclipses supone un hermoso espectáculo, pero no se hará de noche en pleno día ni podrán verse las estrellas. El 5% restante del Sol es tan brillante que aquellos que se encuentren en el lugar adecuado de la Tierra para poder contemplarlo -que obviamente no es el caso de España- deberán utilizar lentes especiales durante todo el evento, según informan desde la revista de astronomía EarthSky.

El eclipse anular se produce cuando la Luna pasa directamente enfrente del Sol, pero el disco lunar no es lo suficientemente ancho como para cubrir toda la estrella. En su punto máximo, la Luna forma «un hoyo negro» en el centro del Sol. Nuestro satélite queda rodeado por un anillo luminoso, como si fuera el aura del Astro rey. El efecto, si el día es claro, puede ser muy hermoso. El eclipse anular más largo de los próximos mil años se produjo en febrero de 2010.

Para ver el eclipse desde España y el resto del mundo no harán falta las obligatorias protecciones para la vista (¡imprescindibles si uno tiene la suerte de estar en las antípodas el jueves!), ya que no nos quedará más remedio que seguirlo a través de internet. La Slooh Space Camara retransmitirá en directo (gratis y con comentarios de expertos) el evento desde Australia. Los que estén interesados pueden conectarse a partir de las 23.30 hora peninsular española, cuando la sombra de la Luna comience su recorrido sobre el país de los canguros y se mueva al Este hacia Papua Nueva Guinea, las islas Salomon, las islas Gilbert y finalmente sobre el Océano Pacífico. Curiosamente, el camino de este eclipse es muy parecido al del total de 2012.

 

Eclipse solar anular: un anillo de fuego brillará el jueves en las antípodas

Eclipse solar anular: un anillo de fuego brillará el jueves en las antípodas

El faro más alto cumple 150 años


ABC.es

  • El faro de Chipiona, con 72 metros sobre el nivel del mar, es el de mayor altura de España y el tercero de Europa

El faro más alto cumple 150 años

El faro más alto cumple 150 años

El faro de Chipiona cumplió 150 años el pasado 30 de abril, ya que su primera piedra fue colcada en 1863. El faro ha sido un verdadero emblema de la localidad y aparece en numerosos grabados y dibujos del último siglo. El edificio del faro, construido sobre restos romanos de otra edificación con la misma finalidad, esta situado sobre la restinga de la «Punta del Perro».

Incluso existen escritos anteriores que aluden a su existencia. Así, Estrabón casi la parangonaba con el mítico faro de Alejandría. Se cree que su construcción fue ordenada en el año 140 a. C. por el procónsul Quinto Servilio Cepio a fin de evitar a los navegantes que pretendieran remontar el río Betis los escollos de Salmedina: de ahí Turris Caepionis, y de Caepionis, Chipiona.

El faro de Chipiona es el mas alto de España, el tercero de Europa y el quinto del mundo, con 72 metros sobre el nivel del mar y 69 metros sobre el terreno, hasta la estructura de la linterna. La torre tiene un total de 322 escalones y fue obra del ingeniero jefe responsable de la edificación del Faro, Jaime Font Escolá, finalizando en 1867, cuatro años después de que fuese colocada la primera piedra.

Alumbró por primera vez la noche del 28 de noviembre de 1867, con un aparato óptico de la vanguardia de aquella época que le permitía emitir destellos cada sesenta segundos. Al principio se alimentada de aceite, mas tarde con petróleo, materiales que se subían por el núcleo interior de la torre. Una vez que se abandonó el petróleo y se dispuso la instalación eléctrica, las paredes interiores de la torre se chorrearon y se dejaron limpias, con su aspecto original de piedra.

El aniversario ha motivado que el Ayuntamiento organizase diversos actos conmemorativos. El más emotivo tuvo lugar el 30 de abril, cuando se recordó la colocación de la primera piedra y se procedió al descubrimiento de la placa en memoria de Jaime Font Escolá. También se han organizado diversas exposiciones e, incluso, la edición de un volumen conmemorativo.

Gladiadores, esos grandes deportistas


El Pais

  • El historiador Alfonso Mañas destaca en un libro la dimensión atlética de los combates del anfiteatro

‘Pollice verso’, óleo del pintor del XIX Jean-Leon Gérôme, que toma su nombre del supuesto gesto para decretar la muerte del perdedor. / phoenix art museum

“My name is Gladiator…”, y soy un gran deportista. Esto es lo que podría decir Maximus Decimus Meridius, protagonista de la famosa película de Ridley Scott, a tenor del estudio sobre los gladiadores de la Antigua Roma llevado a cabo por el historiador granadino Alfonso Mañas (1976) y compilado en un libro completísimo y lleno de sugerencias que acaba de aparecer (Gladiadores, el gran espectáculo de Roma, Ariel, 2013). Mañas, que une a su gran conocimiento del asunto una destacable pasión y un afán empírico que le ha llevado a probar la indumentaria y las armas de un reciario para dilucidar exactamente cómo combatían esta clase de gladiadores (los que luchaban con red y tridente, como el Draba del Espartaco de Stanley Kubrick, ¿recuerdan?), subraya el componente deportivo de la gladiatura y le quita sangre al espectáculo del anfiteatro.

Dice que en el caso de las popularísimas grandes estrellas (como sería el personaje interpretado por Russell Crowe), que cobraban un caché astronómico, muy excepcionalmente se les mataba en la arena, aunque perdieran. “Sería tan absurdo como matar a Messi por perder un partido”, afirma. “O a Tyson por caer en el cuadrilátero”. En contra de lo que hemos visto en la pantalla y leído en numerosas novelas, según el historiador, los combates de gladiadores no eran una salvaje y gratuita efusión de sangre y crueldad, sino un espectáculo cuidadísimo en sus más mínimos detalles y muy reglamentado, que hasta disponía de árbitros, verificación técnica de armas y calentamiento. La mayor equivocación es creer que valía todo y que siempre se acababa con la muerte de uno de los contendientes. Sorprendentemente, el investigador afirma: “La mayoría de las ocasiones (dependiendo del período de la historia de Roma que estudiemos) ambos luchadores salían de la arena con vida”.

Lo que describe Mañas, apoyándose con gran rigor en las fuentes clásicas, se parece más a un deporte de lucha (incluso al Pressing Catch, con su teatro) que a las masacres y aspersiones de hemoglobina de Gladiator o la serie Spartacus. Un deporte de riesgo, sin duda. “Pero no una orgía homicida de muertes sin sentido ni una carnicería sin más”. Para los romanos, dice, el combate de gladiadores, estaba en la misma categoría que el pugilismo, la lucha (en esa época, ciertamente, más duros que ahora) o el pancracio, y todos los que los practicaban eran athletae, deportistas.

El estudioso, que gusta de sabrosos símiles como decir que el Coliseo era “la Champions League del deporte gladiatorio”, le echa además de conocimiento mucho sentido común a su análisis. “Al ritmo que muestran las películas en poco tiempo no quedarían gladiadores suficientes para llenar los 385 anfiteatros que conocemos en el mundo romano, por no hablar de que difícilmente nadie escogería esa profesión, y sabemos que aparte de prisioneros de guerra, esclavos y condenados existía una gran cantidad de gladiadores profesionales voluntarios”. Gente que cobraba unos sueldazos (hasta el equivalente de 200.000 euros por un solo combate) que no se volvieron a pagar hasta la aparición del deporte profesional de élite en el siglo XX.

Los inicios eran difíciles, por supuesto, los gladiadores novatos o de baja categoría tenían cláusulas de rescisión (definitiva), por así decirlo, baratas, y la propensión era a que sufrieran más muertes o los enfrentaran en combates sine missione, en los que el vencido siempre era ejecutado por el vencedor e incluso al vencedor se le enfrentaba a otro y a otro gladiador hasta que caía (la reforma de Augusto eliminó este tipo de luchas). “A medida que un gladiador ganaba combates se hacía más valioso y ningún lanista ni editor sensato de ludus (juegos) se arriesgaría a dejarlo morir sin pensárselo mucho”: había que pagarle su cuantiosa ficha en ese traspaso (!). Julio César, que miraba el bolsillo, evitaba siempre el veredicto de jugula (degollado) para el vencido.

La muerte ocurría y era parte de la gladiatura —los conceptos de piedad, compasión y humanitarismo eran en el violento mundo romano muy diferentes de los nuestros, más laxos—, pero en ningún caso se dispensaba arbitrariamente. Aunque Mañas reconoce que no se puede generalizar y la gladiatura era tan variada en el mundo romano como hoy los toros: “Es muy diferente un festejo en Las Ventas que una corrida en una plaza portátil en un pueblo”.

Parte de la confusión se debe, apunta Mañas, a que hemos metido en el mismo saco diversos fenómenos romanos: no eran lo mismo, por ejemplo, los combates de gladiadores que las luchas de los damnati ad gladium, los condenados a morir por la espada, o ad bestias, enfrentados a fieras, simplemente modalidades de ejecución. Mañas cree que los combates de gladiadores, que siguieron siendo populares cuando el imperio se hizo cristiano, no acabaron por humanidad, “sino porque eran muy caros”.

El lío del pulgar

Los combates de gladiadoras existían, pero Mañas los considera mayormente “charlotadas” para animar los intermedios. Las mujeres luchaban, como los hombres, con el pecho descubierto.

No se usaba el pulgar arriba o abajo (pollice verso) para decretar la vida o muerte del perdedor. Se usaban pañuelos para lo primero y el universal gesto de degollar para lo segundo.

Entre los diferentes tipos de gladiadores (tracio, murmillo, secutor…) figuraba uno gay: el tunicatus.

La dieta de los gladiadores era muy rica en grasas para darles masa corporal.

Existía un mercado de sangre de gladiador, que se consideraba medicinal y una cura para la epilepsia.